14. Otro Cullen.

(Bella POV)

Edward me sostenía solo con un brazo mientras se deslizaba hacia la oficina vacía al otro lado del pasillo, escuché un clic cuando la puerta se cerró detrás de nosotros y pude percibir como gentilmente se sentaba mientras me mantenía fuertemente contra su pecho, sabía que debería abrir los ojos, alejarlo y salir corriendo tan rápido como pudiera; estando de esta forma podía sentir su esencia, había tratado con todas mis fuerzas no acercarme lo suficiente a él y oler su intoxicante aroma, pero ahora que podía hacerlo, me di cuenta de lo mucho que necesitaba esto, era consciente que este sueño pronto terminaría así que permanecí allí y creé un recuerdo que inclusive cuando tuviera noventa y dos todavía recordaría.

Sentí como me rodeaba con sus brazos, los más fuertes que el mundo alguna vez conocería, aquellos eran el único lugar donde me había sentido segura, me perdía en su toque cada vez que me abrazaba, no tenía idea de cuantas veces me había quedado dormida en los brazos de este ángel, los suyos eran los únicos que siempre querría que me sostuvieran en la noche.

Pensé en cómo, cuando estaba así de cerca a su pecho, nunca podía escuchar el latido de su corazón, pero el mío, justo como ahora, siempre había palpitado suficientemente fuerte por los dos.

Con una aplastante tristeza me di cuenta que esto nunca me sucedería de nuevo, era la última vez que me sentiría de esta manera. También sabía que no podía hacerme esto por más tiempo.

Mis ojos se abrieron con lentitud, él me miraba fijamente con sus ojos ocre oscuro, parecían preguntar algo que urgentemente necesitaba de respuesta.

Tragó con dificultad y levantó su mano para retirar el cabello de mi mejilla, sus dedos tocaron mi rostro ligeramente, sus ojos taladraban los míos de tal forma que casi me hizo olvidar que estos últimos siete años habían pasado, había regresado, era la chica que desesperadamente anhelaba su toque, que suspirada con deleite cuando la punta de sus dedos tan solo rozaban mi rostro haciendo arder mis mejillas y que me hacia sonrojar con tan solo mirarme.

¿Por qué tuvo que dejarme?

Inclinó su cabeza hasta que su frente tocó la mía y me escuché gemir levemente.

Oh Edward, te amo tanto.

Quería envolver mis brazos tan fuerte como pudiera alrededor de su cuello, atraerlo hacía mi y que admitiera que todo era un error, quería que me dijera que en verdad me había amado todo este tiempo y luego me prometiera que nunca me dejaría otra vez.

Cuando fantaseaba, lo hacía en grande.

El anhelo dolía tanto que sentí como las lágrimas comenzaban a formarse, sabía que esto tenía que parar, estos pensamientos, me recordé a mí misma, harían un tipo de daño a mis defensas que ninguna cantidad de kilómetros o trabajo las podrían reparar, me mantuve allí un segundo más, y luego hice lo que debía, me salve a mí misma, me alejé colocándome de pie y di un paso atrás por prevención.

– Gracias – susurré con dificultad.

– ¿Te sientes mejor? – preguntó con gentileza.

– Aparte del hecho que un vampiro manejó mejor el olor de la sangre que yo, sí, estoy bien – me encogí de hombros.

Esbozó su sonrisa torcida y literalmente sentí una puñalada en mi estomago, me dirigí a la puerta tropezándome un poco, mientras la alcanzaba para abrirla, Edward coloco su fría mano sobre la mía.

– Bella espera – susurró insistente – por favor ¿puedo verte esta noche? ¿Podemos ir a cualquier parte, solo los dos y hablar?

– No, Edward – Tensé la mordida.

– ¿Por qué no quieres verme? ¿Por qué no quieres estar a solas conmigo? Hay algunas cosas que necesito decirte Bella – Exhaló con fuerza.

No logré girar el pomo de la puerta así que comencé a retroceder alejándome de él, a su vez, él intentó seguirme, pero levanté mis manos para detenerlo.

– Tienes que mantenerte alejado de mi Edward – mis manos temblaban mientras las sostenía en frente mío y buscaba con desesperación cualquier argumento que impidiera que se acercara más. – Mira, te ofrezco un trato – no podía respirar– no te haré pasar por más incomodidades como hacer que te comas el filete más grande del mundo, pero solo si prometes que no me volverás a hablar, que me ignoraras en las reuniones y luego te irás tan pronto como nuestras negociaciones hayan terminado.

– Bella – sus ojos se estrecharon con dolor – ven conmigo esta noche, no me importa a donde vayamos, seremos nosotros dos y nadie más, solo quiero hablar contigo…

Dio un paso hacia mí y entré en pánico.

– Por favor – supliqué – Tienes que dejar de intentar hablar conmigo.

De repente estaba frente a mí, tomó mis manos entre las suyas llevándolas hacia su pecho mientras las sujetaba con firmeza, abrió la boca para hablar, pero alguien golpeó la puerta tan fuerte que parecía que se desprendería de las bisagras, esas manos frías entorno a las mías se sentían tan bien, era como si este fuera el lugar al que pertenecían, volvieron a golpear la puerta incluso con más fuerza y a pesar de estar con seguro esta se abrió.

– ¡Bella! – retumbó una voz y de un momento a otro me vi atrapada en un abrazo de oso enorme, fui levantada del suelo mientras era sujetada contra este hombre de sonrisa infantil, musculoso, de cabello oscuro y rizado.

– ¡Emmett! – Me esforcé en articular, estaba tan sorprendida de verlo. – No puedo creer que seas tú – dije, me liberó de su agarre, intenté llenar ávidamente mis pulmones con aire y lancé mis brazos alrededor de su fuerte cuello mientras él me daba vueltas en el aire.

– Emmett – dijo Edward serio – pensé que no llegarías hasta mañana.

– Encontré un vuelo más temprano – dijo con alegría mientras le daba una palmada a Edward en la espalda – es bueno verte hermano. – Emmett se giró nuevamente hacia mí mirándome de arriba abajo. – ¡Bella que hermosa estás! ¿No luce maravillosa Edward?

Él abrió la boca para responder, pero no iba a escucharlo, tomé a Emmett del brazo y caminé fuera de la oficina hablando tan alegre como pude.

– Emmett estamos en medio de una reunión ¿te gustaría acompañarnos? – asintió con entusiasmo, mientras entrabamos a la sala de conferencias tuve que agarrar con fuerza la manija de la puerta para apoyarme, todavía estaba muy mareada y débil, y no a causa del olor de la sangre, tampoco ayudaba que estuviera demasiado consiente de Edward estando a solo centímetros de mí.

Simmons caminó hacia mí.

– Bella ¿estás bi…? – no terminó la frase, miró detrás mío y por la manera en que su boca se abrió supe que había visto a Emmett.

– Mier…

– ¡Simmons! – Rápidamente lo interrumpí – él es Emmett, es otro miembro de la Corporación C.

Emmett extendió la mano y observé a Simmons hacer una mueca cuando la estrechó con la de él, aparentemente en un agarre mortal.

– Encantado de conocerlo – resonó la voz de Emmett.

– Igualmente – contesto Simmons masajeando su mano.

– Les ofrezco una disculpa – anuncié a la junta – me indispongo cuando huelo sangre. – La risa de Emmett estalló en ese momento.

– ¡Bella! Olvidé lo divertida que eres – creo que todos en el piso cuarenta y dos lo escucharon.

– Te he extrañado – susurré mientras tomaba a Emmett del brazo con mis dos manos sin lograr rodear su bicep por completo.

Me brindó una sonrisa enorme antes de dirigirnos a la mesa y tomar nuestros asientos.

Luego de la reunión Emmett estuvo a mi lado en menos de un segundo.

– Bella ven a un club conmigo esta noche – dijo entusiasmado, aparentemente sus dos hermanos no le habían informado de la clausula "no hables con Bella a menos que sea en una reunión"

¿Cómo podía decirle no a esa cara? Aun así… ¿un club?

– Yo… lo que quiero decir es… que no voy a clubs, Emmett.

– Eso es porque no estaba aquí para invitarte, vamos, ¡será divertido! – colocó su enorme brazo alrededor de mis hombros.

– No creo…

– ¿Por favor? Prometo que no dejaré que hagas nada humano, como caerte – su labio inferior sobresalía de forma patética.

– De acuerdo, si prometes que serás solo tú – suspiré, ni siquiera mis grandes y fuertes defensas podían mantenerlo fuera.

Por un momento pareció confundido antes que el reconocimiento brillara en su rostro.

– Oh, quieres decir no llevar a Edward – puso los ojos en blanco – confía en mí, una vez fui con él a un club, nunca lo volveré a hacer, Edward es lo opuesto de diversión, no me dejaría tomar ni siquiera un pequeño trago.

De repente se escuchó un profundo gruñido desde la esquina.

– ¡Está bien! – Emmett dejó salir un suspiro exasperado mientras respondía – no voy a beber, ¡Jesús! – se giró de nuevo hacía mí – vamos a divertirnos tanto Bella, no puedo esperar salir a la ciudad con una chica tan atractiva como tú.

– ¿A qué hora me recogerás? – sonreí.

– ¿A eso de las nueve?

– Te veo entonces, por ahora, debo volver a trabajar.

Se dirigió al elevador y se despidió con la mano.

– ¡Te veo esta noche!

Mantuve una sonrisa en el rostro hasta que las puertas del elevador se cerraron y luego comencé a ponerme furiosa.

– Ese pequeño vampiro manipulador – siseé caminando fuerte hacia mi oficina, Edward sabía que tenía una debilidad por Emmett, ¿pensaba que si yo pasaba tiempo con él inconscientemente divulgaría secretos sobre mi estrategia? ¿Creía que Emmett podría deslumbrarme hasta el punto de decirle mis intenciones con su compañía?

De una cosa estaba segura, sin importar a donde fuéramos Emmett y yo esta noche, Edward no permanecería lejos, cerré con fuerza la puerta de mi oficina mientras me paseaba de un lado a otro, un plan comenzó a tomar forma en mi cabeza, y cuando terminé de planearlo una sonrisa malévola se extendió por mi rostro.

– Mira y aprende Edward – gruñí. – Mira. Y. Aprende.


Hi!

Muchas gracias por sus comentarios me encantó responder cada uno de ellos ^_^

Espero que hayan disfrutado de este capítulo tanto como yo =D

¡Cómo amo a ese grandulón!

Besos enormes.