16. Ángel.
(Edward POV)
No sabía cuál de los dos era el más idiota, si Emmett por la manera en que se comportó con Bella, o yo, por invitarlo a Nueva York en primer lugar, debí haber sabido que él no se tomaría esto con seriedad, Emmett regresó hasta las tres y media de la mañana, y sin importar si la hizo reír o no, iba a costarme mil años borrar la imagen de él y Bella bailando de esa forma en el club, la manera en que colocó sus manos en las caderas de ella … había tenido suerte que no lo hubiera despedazado, ese no era el tipo de "ayuda" que esperaba de mi propio hermano, se justificaba diciendo que solo estaba probando un punto y que quería darme coraje, ese argumento era tan estúpido que ni siquiera sabía que decir.
Debí traer a Alice, todo lo que hubiera hecho seria llevar a Bella de compras, de todos modos, si Emmett no se iba en una semana, le diría a Rosalie que viniera y se lo llevara.
Pero además de mi estúpido hermano, tenía otras preocupaciones.
Los últimos días habían sido una insana forma de tortura, Vaughn había tenido dos citas con Bella en una semana, odiaba con todas mis fuerzas verla con Thomas, pero, también amaba observarla sin que estuviera tan a la defensiva, la parte que más detestaba y temía era que con cada cita parecía que se hacían más y más cercanos, los sentimientos de Vaughn por Bella no estaban ni siquiera cerca a la intensidad de los míos por ella, pero eran, en efecto, bastante fuertes, jugaba muy bien sus cartas intentando atraerla lentamente para que no saliera corriendo, para mi desgracia, parecía estar funcionando.
El domingo pasado tuvo un juego en la ciudad, fue galardonado con la distinción al jugador más valioso del equipo, Vaughn se sentía muy bien respecto a todo, en las citas sus admiradores se acercaban a él pidiéndole autógrafos y Thomas siempre los complacía con gusto, me pregunté cómo se sentía Bella al respecto, conmigo, estaba condenada a no ver la luz del sol, a las sombras, la clandestinidad era la clave de los de mi tipo, aquí ella estaba en el centro de atención, tenía la certeza que prefería esta vida con Thomas a la constante evasión.
Esta noche era su tercera cita, la llevó al Teatro Americano de Ballet, cuando salieron la besó en la frente por largo rato, luego le regaló un dije con la forma de un zapato de ballet cubierto en diamantes, con dolor me pregunté cuantos dijes más serían añadidos.
Esto estaba resultando ser demasiado, necesitaba ser más que solo una sombra en su vida, tenía que tener un vinculo con ella de alguna forma, no me amaba como antes, ya lo había aceptado, pero una idea había empezado a tomar forma en mi cabeza, quizás si me quedaba después que las negociaciones terminaran podría convertirme en su amigo, en ese caso, no sería extraño si nos encontrábamos de vez en cuando, si nos veíamos unas pocas veces podría escuchar su voz y mirar esos hermosos ojos, sería capaz de verla sonrojarse y escuchar el latido de su corazón, si me quedaba, sería lo que ella quisiera que fuera, podía tener la parte de mí que deseara.
Estaría ahí cuando tuviera hijos, en todos los grandes eventos de su vida, la animaría y le daría valor, cuando envejeciera la cuidaría, y cuando eventualmente, inevitablemente…. dejara este mundo…estaría ahí. Estaría ahí para escuchar el último latido del corazón más hermoso que el mundo alguna vez conocería, luego la seguiría y la encontraría.
Al terminar el Ballet, Vaughn la invitó al Tavern On the Green en la esquina de Central Park, siempre quise llevarla a ese restaurante. Habían tenido una larga y tranquila cena, después fueron en carroza por el parque.
Solo dos citas más, dos agonizantes citas y luego Vaughn haría la pregunta, en este punto no podía imaginar que ella no lo aceptara y todo lo que eso seguramente conllevaría.
Era una noche fría, iban acurrucados uno junto al otro compartiendo una gran manta gruesa, en la mente de Thomas podía ver como la observaba con su cabello castaño cerca a su mejilla, me sentí enfermo al ver los pensamientos correr por su mente. Luego empezó a hablar.
– Bella, me estoy enamorando de ti.
Inmediatamente ella se tensó y con sorpresa vi pánico en su rostro. Él con rapidez continúo hablando.
– Cálmate, sé que no hemos tenido nuestras cinco citas aún, sin presiones, lo juro, pero Bella, antes que me enamore más de ti, necesito preguntarte algo, odio traer este tema de nuevo a colación, pero de verdad me está matando.
Se veía nervioso por la respuesta que ella le podría dar.
– De acuerdo – respondió con la voz sofocada bajo la manta.
– No puedo sacar de mi cabeza la forma en que mirabas a Edward en el Waldorf, Bella, nunca me has mirado de la forma en que lo hiciste esa noche, te pregunté una vez esto antes, pero solo necesito saber ¿todavía estás enamorada de Edward Cullen?
Él estaba pasando un verdadero infierno aguardando su réplica, yo ya sabía la respuesta, me estremecí y esperé que hablara. Le tomó un momento responder, cuando lo hizo su voz era suave y seria.
– ¿Thomas, hay alguien de tu pasado a quien no puedas olvidar?
Se sintió incomodo por un momento, luego vi el rostro de una atractiva adolescente de cabello largo y negro en su mente, él la llamó Kristin.
– Bueno, hubo una chica con la que salí todo un año en la secundaria, en la que pienso de vez en cuando, se mudó lejos y nunca volví a saber de ella.
Bella tragó con dificultad y luego suspiró.
– Eso es exactamente lo que Edward significa para mí, él fue mi primer amor… y luego se marchó.
A través de Thomas vi el profundo dolor en sus ojos, era el dolor del que Jasper me había contado, era el sufrimiento que nunca me permitía ver. Bella volvió a tragar con dificultad y habló tranquilamente.
– Fue difícil, pero encontré mi camino nuevamente, el tiempo encuentra la manera de forzarte lentamente a superar y aceptarlo.
– Así que, ¿lo has superado? – se sentía animado.
Antes de contestar suspiró con profundidad.
– Esa fiesta en el Waldorf fue la primera vez que lo vi en siete años, muchas veces me dijo que me amaba, y luego…todo cambió, justo antes de marcharse, me prometió que nunca lo vería otra vez. – Tragó con dificultad y susurró – simplemente me tomó por sorpresa esa noche.
Su voz estaba llena de dolor, no pude dejar de observar la mirada vacía y torturada en sus ojos.
Thomas estaba eufórico de alivio por su respuesta, le creía, obviamente no veía lo mismo que yo.
– ¿Puedo hacerte una pregunta más? – Dijo y Bella asintió – dijiste que Edward te decía que te amaba ¿crees que él siga enamorado de ti? – Estaba otra vez nervioso.
Sin hacer alguna pausa, respondió enfatizando cada palabra con convicción.
– Él nunca me amó.
Todo el aire escapó de mis pulmones.
– ¿Estás segura? – Preguntó.
Se veía tan segura de lo que decía que me sorprendió que Thomas dudara de ella.
– Vi como él te miraba en esa fiesta y el otro día en tu oficina.
Bella trato de responderle, pero su voz se quebró, tensó la mandíbula y lo intentó nuevamente.
– Si hay algo de lo que estoy segura en este mundo es de que Edward Cullen no me ama ahora y no me amó antes, no fui más que una simple diversión para él.
Me derrumbé en la nieve con la cabeza entre mis manos, todo este tiempo ella realmente lo había creído, sollozos comenzaban a salir de mi pecho, apretando los dientes me gruñí a mí mismo.
La escena que había recordado miles de veces colisionó en mi mente, vi como sus ojos se tornaban sombríos y llenos de desesperación mientras le decía que me iría, prometiéndole que nunca regresaría, había mentido ese día diciéndole que no había lugar para ella en mi mundo pero nunca sabría que solo corrí tres kilómetros antes que cayera al suelo abrazando mis rodillas para combatir el dolor.
Al igual que yo, Bella había pasado los últimos siete años en su propio infierno, yo era el único que podría haber arreglado todo, pero en vez de eso, escapé a los barrios pobres de Brasil y lamí mis heridas en Irlanda, ella era la única que había luchado cada día, Bella había sido la más fuerte.
Ahora los dos caminaban lentamente por la acera mientras se acercaban a su edificio, él la sostenía cerca, frotándole los brazos a causa el frío, contuve el aliento para ver si Bella le diría adiós en el recibidor o si esta vez lo invitaría a su apartamento, yo había estado animado por los abrazos y los besos en la mejilla que ella le daba después de cada cita y disfrutaba de los pensamientos desolados que corrían por su mente cada vez que él la observaba entrar en el elevador sola.
Esta noche sus pensamientos corrían optimistas respecto a ella, sofoqué el dolor y observé sin poder hacer nada desde el otro lado de la calle, Bella se giraba hacía el elevador después de despedirse cuando él tomó su muñeca y la hizo retroceder, colocó sus manos a cada lado de su rostro y permanecieron inmóviles por un momento mirándose el uno al otro, luego él se inclinó y ella no lo detuvo.
El beso fue lento al inicio, luego aumentó a algo más y un involuntario gruñido creció en mi pecho, sentí la ponzoña crecer como lava hirviendo en mi garganta, los músculos en mi espalda se tensaron mientras el monstruo en mí peleaba por saltar y atacar, me sorprendía lo asesinos que eran mis pensamientos por Thomas, dolorosamente tragué el veneno que abundaba en mi boca mientras sus manos se movían por el cuerpo de ella y la acercaba aún más a él, al principio, retrocedí y peleé contra la imagen, no podía soportar verla, pero inmediatamente hice la única cosa que me mantendría cuerdo, cerré los ojos, entré en su mente y sentí todo lo que pude de su cercanía con Bella.
Sentí sus labios suaves y la tibieza de su piel mientras la sangre latía en sus venas, percibí su cuerpo contra el de él y gruñí internamente cuando la acercó todavía más, busqué la curva que tanto amaba en su pequeña espalda, sus manos subieron por los costados y mis dedos se flexionaron cuando sentí sus costillas, luego sus brazos y hombros, susurré su nombre mientras él recorría su cuello y rostro, mi mandíbula se tensó cuando Bella colocó sus cálidas manos en sus mejillas, un sollozo escapó de mí cuando separó los labios por un momento mientras lo besaba. Podía sentirla, olerla, probarla, estaba perdido en el beso y por mucho que lo disfruté me sentí vacío de nuevo cuando se apartó de él terminando el beso.
Abrí mis ojos y miré el recibidor, ella lo observaba mientras yo agonizaba por saber que pensaba ¿se daba cuenta que lo amaba? ¿Lo acercaría a ella para besarlo de nuevo? ¿Iba a tomar su mano y guiarlo hacia el elevador? Me derrumbaba con cada pensamiento ¿Qué podría ella querer conmigo si podía tener a alguien humano? Alguien cálido, con pulso y un corazón latiendo, que no anhelaría su sangre y no se preocuparía porque en un momento de descuido pudiera terminar con su vida, alguien que podría darle hijos y envejecería con ella.
Y por un milagro, ella simplemente le dio las buenas noches, vi a Thomas con envidia mientras detenía un taxi y se retiraba, con la adrenalina aún recorriéndome, reviví nuevamente el beso en mi cabeza, mis sentidos se pusieron alerta cuando deseé probarla de nuevo en mis labios, pero en ese momento… mis pensamientos volaron a nuestros besos.
Había algo diferente en este beso con Thomas que yo luchaba por entender, entonces supe lo que era, la manera en que Bella había reaccionado cuando besaba a Vaughn era completamente diferente a su comportamiento cuando solía besarme.
Ella nunca se había apartado de mí.
Siempre era yo quien con reticencia terminaba nuestros abrazos, recordaba sus manos enredándose en mi cabello mientras sus brazos se ceñían alrededor de mi cuello, como su corazón se detenía y luego comenzaba a latir de nuevo mientras sentía su cálido aliento envolverme cada vez que la besaba, incluso se había desmayado una vez en mis brazos, y ninguna de esas cosas habían sucedido cuando besó a Thomas ¿era solo la juventud o el abandono imprudente que la hacían reaccionar de esa forma?
No estaba tan seguro.
¿Es posible que exista alguna pista en todo esto?
¿Todavía me amaba?
¿Y la reacción que tuvo cuando Thomas habló de la profundidad de sus sentimientos? Había tenido esa mirada de pánico, aquello me hacía pensar que tal vez sus sentimientos por él no eran tan fuertes como temía que fueran.
Mi adrenalina se disparó de nuevo, pero por una razón totalmente diferente.
No iba a rendirme sin pelear.
Estaba cansado, cansado de mirar desde lejos torturándome con lo desconocido, estaba harto de autocompadecerme y vivir en el pasado, quería un futuro y lo quería con Bella, tenía que decirle lo mucho que la amaba y la quería conmigo; nunca la dejaría de nuevo, no podría hacerlo, si estábamos destinados a estar juntos y nuestra felicidad solo estaría completa cuando finalmente nos uniéramos para siempre, bueno, sería un completo idiota si no tomaba esa oportunidad.
Miré a la cima del edificio donde vi una luz encenderse, Bella estaba dentro, gracias a Dios sola, pero no por mucho tiempo. Me senté en el banco mientras observaba mi santuario.
Ella era lo más cercano que yo estaría del cielo, si había una sola oportunidad de tener a Bella para siempre, encontraría la forma de hacerlo.
Pelearía por ella.
Y no iba a pelear limpio.
Empezaría esta noche.
(Bella POV)
Canción.
Angel Passing Through My Room.
Sissel.
Salí del elevador y me dirigí a mi apartamento, el silencio se hizo pesado cuando el único sonido que podía escuchar provenía del reloj de la sala.
Tic, tac, tic, tac.
Durante un largo momento simplemente permanecí allí de pie, luchando mentalmente con la idea de cuál debería ser mi siguiente paso, eventualmente, dejé el abrigo en el sofá mientras la cartera caía a mis pies, mi mente estaba a miles de kilómetros, todo en lo que podía pensar era en el beso.
Tenía frio, un estremecimiento me recorrió y envolví los brazos a mí alrededor.
Enciende la chimenea, escuché que decía mi subconsciente, me acerqué y la encendí.
No había besado a nadie desde…
Mis dedos distraídamente recorrieron mis labios.
Lo intenté, me dije, intenté con todas mis fuerzas devolverle el beso a Vaughn, y era verdad, mecánicamente había colocado mis manos en su rostro intentando darle con mis labios la respuesta que él tan fervientemente estaba deseando, me dije que podría hacerlo, que estar con Vaughn era lo que yo quería.
Pero un beso me dijo que estaba terriblemente equivocada en pensar que pudiera siquiera intentarlo.
De hecho besar a Vaughn parecía una traición a mí misma, aún seguía esperando el deseo, el calor y la necesidad de acercarme más y sentir sus labios sobre los míos, estaba segura que en cualquier momento, el impulso de enredar mis dedos en su cabello llegaría, pero no había sucedido ninguna de esas cosas, todo lo que mi corazón había hecho era gritar por aquel que lo hacía volar.
Lo cierto es que recuerdo enamorándome, cada sórdido y minucioso detalle, era la experiencia más intoxícante y sencilla que había vivido, ni una sola vez tuve que forzar algún sentimiento o latido desbocado, el único problema que siempre había tenido era tratar de contener mis emociones.
Así que ahora lo sabía, nada se compararía a esos fríos y duros labios que siempre se habían deslizado dulcemente sobre los míos, nunca me enamoraría de Vaughn y eso me dejaba con un sentimiento de soledad, porque si no podía enamorarme de alguien tan maravilloso como Thomas, entonces el panorama no era alentador para mí.
Me dirigí a la habitación, me puse mi ropa de dormir y luego regresé a la sala sentándome frente a la chimenea, envolví mis brazos alrededor de las rodillas mientras observaba las sombras bailar en la pared y las llamas crepitar, podía sentir la calidez alcanzándome, pero en mi interior aún estaba fría.
Había solo una cosa que alejaría los escalofríos, que me haría sentir completa de nuevo, así que rompí la regla principal y más estricta, comencé a pensar en Edward, después de un minuto más o menos, me quedé sin aliento y sacudí la cabeza, no puedo hacer esto, susurré, una de estas veces no seré capaz de recomponerme de nuevo.
Pero por algún motivo, parecía diferente esta vez, la razón era, y estaba segura que empezaba a enloquecer por pensar tal cosa, que mientras estaba besando a Vaughn, había sentido como si Edward hubiera estado justo a mi lado.
Y así, luché contra cada parte de mi buen juicio, me recosté en el suelo mientras miraba las llamas y me permití perderme en los recuerdos que siempre había intentado con todas mis fuerzas evitar, visualicé su elegancia y belleza, y por primera vez sentí que mi alma se relajaba en mucho, mucho tiempo.
Cerré los ojos y decidí comenzar con mi recuerdo favorito, aquel que más rehuía, cuando de verdad me había tocado por primera vez y donde él había recostado su cabeza en mi pecho para escuchar el latido de mi corazón.
El prado, ah el prado.
Todavía podía sentir la suave brisa alborotándome el cabello y meciendo las flores silvestres mientras deslizaba mi dedo arriba y abajo por su frio y marmóreo brazo, vi los diamantes bajo su piel brillando con fuerza mientras sentía que entrecerraba los ojos contra el brillo del sol, lo escuché declarando y confesando que yo era su marca favorita de heroína, y por ultimo me vi acurrucándome en sus brazos hasta que el sol comenzó a desaparecer.
Dejé que los recuerdos de cientos de noches con mi ángel inundaran mi mente, me pregunté si me habría entregado a él tan libremente si hubiera sabido que él nunca me amó, si hubiera sabido que un día él se iría.
La respuesta era un rotundo sí.
No estaba segura de alguna vez haber tenido elección, desde el primer momento que lo vi, lo anhelé en cada forma posible.
Mientras permanecía tendida allí observando las luces bailar en el fuego, era como si estuviera rodeada por fantasmas, cada uno llevando un recuerdo flotando al entrar y salir.
Mañana sería doloroso, pero en este momento, no me importaba, dejaría que esta noche fuera toda de Edward, aunque sabía que demasiado pronto la luz entraría por la ventana anunciando un nuevo día y encontraría a la realidad tomando el lugar de todo lo sucedido esta noche.
¿Cuántos días me quedaban?
La vida parecía tan larga sin él, en algún momento ¿el recuerdo de su rostro desaparecería? ¿Gradualmente sería más difícil recordar la textura precisa de su cabello? Pensé en todas las cosas estúpidas y arriesgadas que había hecho tratando de mantener la voz de Edward en mi cabeza, pero eventualmente el tiempo también me había arrebatado todo aquello, sin importar que hiciera, escuchaba cada vez menos esa voz de terciopelo hasta que solo hubo silencio, así que esto corroboraba que el tiempo también me robaría los vividos detalles de Edward, aparentemente mi corazón nunca olvidaría, rechazaría a todos excepto aquel que lo hacía detenerse para comenzar a latir más fuerte.
Mi corazón nunca amaría a otro.
Luchaba por encontrar los motivos que cada día me daba para levantarme en las mañanas, esta tortura de la pérdida era tan fuerte que no estaba segura como era posible sentir este tipo de dolor durante todos estos años y aún así estar aquí.
Sentí que mis parpados se cerraban y los abrí de nuevo, pronto me dormiría aquí rodeada de las escenas protagonizadas por él, mis mejillas estaban cubiertas por las lágrimas, pero mientras mis ojos se cerraban otra vez, pude ver a Edward acercándose para acostarse a mi lado, su hermoso rostro iluminado por el fuego. Sonreí, mis sueños estaban comenzando, recé por una larga noche llena con los recuerdos de mi único amor.
Mi ángel.
Cuando desperté la mañana siguiente, mi mejilla ardía, al principio pensé que era a causa del calor proveniente de la chimenea, luego caí en cuenta que ardía por un tacto gélido que solo sucedía cuando Edward me tocaba.
Permanecí allí, aturdida, con la cabeza completamente llena de las imágenes que había tenido durante la noche, mis sueños habían sido tan hermosos que casi se acercaban a lo absurdo, aun así habían parecido tan reales, toda la noche la voz de terciopelo de Edward había sido cálida con esa perfecta articulación formal que solo podía ser adquirida en un siglo anterior, me había dicho de cien diferentes formas lo mucho que me amaba, había susurrado lo mucho que me quería para la eternidad y lo mucho que lamentaba cuanto me había herido su partida.
Giré sobre mi espalda y vi que tenía una almohada y que una manta me cubría, abrí un ojo solo un poco y me di cuenta que era la manta que estaba en mi cama, no recordaba haberla traído anoche.
Me acurruqué bajo su suavidad y tomando un profundo respiro, olí algo, aspiré nuevamente y mis ojos se abrieron inmediatamente mientras levantaba la cabeza de la almohada.
La deliciosa esencia era sin lugar a dudas la de Edward, pero no podía ser verdad. Ni siquiera lo pienses, murmuré, inhalé una vez más y mientras el aroma impregnaba mis sentidos, sabía que su esencia nunca podría ser duplicada.
El pánico creció en mi pecho mientras la primera luz del día entraba por la ventana, la intuición hizo que rápidamente me pusiera de rodillas y pasara mi mano por la alfombra cerca de mí; cuando sentí que estaba fría como el hielo, mi corazón se detuvo, tartamudeó un segundo y luego comenzó a latir de nuevo.
Me puse de pie de un salto y como una mujer loca comencé a correr por mi apartamento, fui hacia la puerta principal y vi que se encontraba cerrada con seguro, al abrirla y no encontrar a nadie ahí, recorrí la cocina, mi habitación y baño, pero todo estaba en su lugar, regresé a la sala y miré fijamente el lugar donde había dormido.
La noche terminó Bella.
Permanecí allí hasta que estuve segura de comprenderlo, me permití tener una noche, solo una noche, y ahora era de día, no más fantasías, el escudo estaba en su lugar, nada había cambiado.
Me giré y caminé rápidamente hacía mi habitación con la intención de arreglarme para ir a trabajar mientras intentaba con todas mis fuerzas ignorar lo diferente que se sentía el lugar, mantuve la mirada al frente sin admitir y sin reconocer lo que mi corazón parecía sentir.
Que un ángel había pasado por mi habitación.
Qué capítulo más emotivo… no soy capaz de contener algunas lagrimillas que siempre terminan por salir….
Cada vez nos encontramos más cerca del final así que, como siempre estaré encantada de leer sus comentarios ^^
¡Un mega Abrazo y buen inicio de semana! ^_^
