17. Competencia.
(Bella POV)
– Bella… Tierra a Bella ¿me escuchas?
Presté atención, Simmons me miraba, aparentemente mi mente vagaba de nuevo, pensar que un vampiro pudo haber estado recostado a mi lado toda la noche después de un lapso de siete años tenía la tendencia de hacer volar mis pensamientos libremente.
– ¿Si? – dije.
– ¿Podrías pasarme el archivo de Merrill Lynch?
Se lo entregué y me sumergí de nuevo en el trabajo.
Eran cerca de las tres de la tarde del viernes anterior al Día de Acción de Gracias, Simmons y yo estábamos en mi oficina organizando juntos la propuesta para la junta, ahora que la época navideña se acercaba, nuestro departamento de relaciones públicas quería que colocáramos un mayor esfuerzo en nuestra imagen caritativa, la premisa era que, si cambiábamos nuestra figura pública hacia una más sensible y compasiva, esas compañías que nos odiaban con pasión querrían hacer negocios con nosotros una vez más.
Aún no entendía por qué estaba a cargo de esto, yo era lo más lejano de amoroso y caritativo que esta firma había visto.
Estábamos colocando los últimos detalles a la campaña publicitaria que nos haría lucir como la Madre Teresa, solo que mejor vestidos, cuando Simmons lanzó su bolígrafo a la mesa.
– He estado en la oficina desde las siete de la mañana, necesito un descanso.
– Tenemos todavía una hora más de trabajo valioso en esta ridícula pérdida de tiempo – murmuré – de todas formas, debemos salir de aquí, llegaremos tarde al baile del Gobernador si no lo hacemos.
– Ah, sí, otro baile – rió irónicamente – no tenía idea que trabajar aquí implicaría ir a tantas fiestas, no recuerdo haber visto aquello en la descripción de mis funciones.
Asentí de acuerdo, estaba bastante segura de odiar las fiestas más de lo que él lo hacía.
– Bueno, parece que disfrutas de las chicas que llevas a esas reuniones – me burlé.
– Esa es la parte que no me molesta – se reclinó en el respaldo de la silla y colocó sus manos detrás de la cabeza mientras suspiraba pesadamente – sin duda disfrutaré pasar la noche con Sasha.
– ¿Sasha? ¿Qué pasó con la supermodelo Gazelle?
– Oh, Sasha también es modelo y es bastante genial – rió con fuerza.
Ladeé la cabeza y lo miré por un momento.
– ¿Cuántos años tienes? – pregunté.
– Hemos trabajado juntos por dos años y esa es la primera pregunta personal que me has hecho – parpadeó sorprendido.
– Bueno, siempre pensé que estarías cerca a mi edad – dije a la defensiva – no es como si revisara todos tus antecedentes.
– Tengo veinticuatro – rió entre dientes – mi cumpleaños es en enero, solo soy unos meses más joven que tú.
Intenté mirarlo con nuevos ojos, era atractivo, pero ¿qué sabía yo? Aún juzgaba a cada hombre que veía con un estándar mucho más alto de perfección.
– Este trabajo debe afectar de verdad tu vida social – dije con burlona sinceridad.
– Honestamente, no ayuda – se encogió de hombros – pero soy humano y hago tiempo para las cosas que son importantes para mí.
– Ouch – dije con sarcasmo.
– La peor parte – se quejó – es que con tantas responsabilidades en la compañía, todo el mundo asume que tú y yo somos pareja, pasamos tanto tiempo juntos que es difícil convencer a las damas que no hay nada entre los dos, siempre están celosas de ti.
– ¿Celosas? – Hice una mueca – las chicas con las que sales son diosas ¿cómo es posible que estén celosas de mí?
– No te vez a ti misma con claridad ¿verdad? – levantó las cejas.
En ese instante Sally entró con una pila de papeles que necesitaban de mi firma, en la parte superior había una revista, sin mirarla la tomé.
– Sally, creo que olvidaste esto.
– Oh no, señorita Swan – dijo observándola – es para usted, pensé que le gustaría verla – salió rápidamente de la oficina con una sonrisa en el rostro, puse los ojos en blanco y con impaciencia atraje la portada para observarla, sentí el pánico crecer lentamente mientras comenzaba a tartamudear incoherente. Era la revista STAR, en la portada estaba Vaughn… y no se encontraba solo, yo caminaba con él mientras su brazo me rodeaba, podía decir que la foto había sido tomada la semana pasada mientras salíamos de un restaurante, el titular decía: "¡Amor para el soltero vivo más codiciado!" y en una leyenda pequeña bajo el mismo se leía: "Lo sentimos señoritas, todas lo queríamos, pero parece que él ha encontrado el verdadero amor con la magnate de las inversiones, Isabella Swan"
Simmons saltó de su silla al ver la reacción en mi rostro, pensó que era algo horrible y tomó la revista cuando la lancé al escritorio, luego de girarla para poder leerla sus ojos se abrieron.
– ¡Por Dios! – exclamó.
Escuché un chillido distorsionado y me di cuenta que provenía de mí.
– Esa es una buena foto de los dos – valoró, abrió la revista, encontró el artículo y comenzó a leer.
"Thomas Vaughn, (27) el guapo mariscal de campo de los Gigantes de Nueva York, está aparentemente fuera del mercado, algunos amigos han declarado, "esta vez es serio".
Se le ha visto en la ciudad con la encantadora y futura estrella del mundo financiero, Isabella Swan (25).
La pareja ha disfrutado de varios momentos románticos alrededor de la ciudad, desde shows en Broadway, Ballet y cenas en el famoso restaurante Tavern on the Green.
"Esto es real" le contó un amigo cercano a la revista STAR.
"No me sorprendería si pronto suenan campanas de boda" comentó secretamente otro amigo cercano. Parece ser que están esperando hasta que pase la temporada de fútbol para hacer el gran anuncio.
Algunos han especulado que Swan puede no estar lista para el matrimonio, y que esa es la razón del retraso, ella aún ve regularmente a Michael Simmons (24) con quien
tiene química, para añadir intriga a este triangulo amoroso, Swan y Simmons
son compañeros de trabajo.
Vaughn, según se dice, ha demandado que Swan deje de ver a Simmons, lo que ha
traído algo de tensión a la relación, también fue recientemente vista en el
exclusivo club Northsix bailando intensa y atrevidamente con un hombre desconocido,
Swan salió del club con el hombre sin identificar y no regresó a su
apartamento hasta casi las cuatro de la mañana.
Dicen que Vaughn estaba furioso, pero siente que Isabella es la mujer para él
y quiere realmente que las cosas funcionen con ella.
Swan ha estado frecuentando tiendas especializadas en vestidos de novia,
sin duda buscando el ajuar perfecto para el gran día.
"Estoy tan feliz por ellos" ha declarado un miembro de la familia.
"Thomas quiere una familia grande y tienen la intención de tener hijos tan pronto
estén casados…"
Comencé a golpear mi cabeza contra el escritorio, Simmons levantó la mirada de la revista.
– Aún queda una página y media ¿quieres que continúe leyendo?
– Lee una palabra más y te mataré justo donde estás – lo amenacé con voz ahogada.
– ¿No quieres ver las demás fotos? – Preguntó – hay una tuya caminando hacia alguna tienda de ropa y otra con Thomas saliendo del ballet, y , oye…¡hay una de nosotros dos en la fiesta del Waldorf! – sus hombros se hundieron – Cielos, me pregunto si Shasha ya lo vio, tendré que inventar algo para salir de esta. – Se detuvo un momento y luego inhaló con fuerza – por otro lado, esto puede traerme algo bueno, ¡estoy en un triangulo amoroso con el soltero vivo más codiciado, mi estatus social acaba de incrementarse considerablemente!
– Cállate o te mato – me quejé aún con la cabeza en el escritorio.
– ¿Por qué te molesta tanto? – Me preguntó.
Levanté la cabeza y lo miré incrédula.
– ¡Quiero ser respetada y admirada en el mundo financiero, quiero ser temida y reverenciada, ahora, todo lo que soy es una libertina atrapada en un triangulo amoroso con un compañero de trabajo, que va de fiesta toda la noche con otro hombre, mientras que el inocente y dulce Thomas Vaughn trata de domarme y luego, aparentemente, quiere meterme en una casa para que pueda criar sus seis hijos!
– Le estás dando demasiada importancia Bella – hizo una mueca ante mi discurso – terminará pronto, quiero decir, no es como si alguien de verdad creyera todo esto.
– ¡Todo es culpa tuya! – Me levanté y lo apunté con un dedo – ¡esto nunca habría pasado si no hubieras intentado que actuara humana! – Empecé a caminar de un lado a otro – ser humana nunca ha resultado bien para mí – balbuceé – no soy buena en ello ¡es un completo desastre cada vez que lo intento!
De repente la voz de Sally sonó en el comunicador.
– Señorita Swan, el señor Vaughn espera por la línea uno – lo dijo con esa sonrisita en su voz que solo hizo que me enfadara más.
– Los dejaré solos para que discutan si tendrán seis o siete hijos – susurró Simmons mientras vio la oportunidad de salir de allí. Le lancé la engrapadora mientras se agachaba al cerrar la puerta.
Levanté el auricular y lo sostuve contra mi pecho por un momento, habían transcurrido dos días desde que Vaughn me había besado, quería decirle que todo se había acabado y que necesitaba terminar con esto, pero él me hizo prometerle que sin importar qué, le daría cinco citas, esta noche era la número cuatro, tomé un profundo respiro y trate de calmarme.
– Hola – a pesar de todo, salió como un gruñido.
– Demonios, esperaba hablar contigo antes de que lo vieras – sonaba muy frustrado.
– ¿De dónde sacaron todo aquello? – bramé.
– Bella, te juro que no lo sé, de hecho no creo que hayan hablando con nadie, estoy seguro que lo han inventado todo, lo siento mucho, nunca vi que alguien nos tomara alguna foto.
Simplemente permanecí allí pellizcando el puente de mi nariz, podía sentir un serio dolor de cabeza aproximarse.
– ¿Aún quieres que vaya contigo al baile del gobernador esta noche? – lo dijo indeciso.
– No sé Vaughn… – dejé salir todo el aire exasperada.
– No quiero complicarte las cosas – dijo con voz suave – te llamaré mañana.
Genial, ahora me sentía culpable, estaba dejando que esos buitres ganaran, en realidad no me interesaba ir con Vaughn, pero tampoco quería permanecer en las sombras.
– Que tal esto – dije – ¿Podemos encontrarnos allí? Sospecho que los paparazis no tienen permitida la entrada a la fiesta.
– Que gran idea – pude oír el alivio en su voz – llegaré alrededor de las ocho, no puedo esperar a verte.
Sabía que debería decir "yo tampoco puedo esperar a verte", pero todavía era la peor mentirosa del mundo, me decidí por algo neutral.
– De acuerdo, te veré allí – probablemente no era lo que él estaba esperando.
Colgué y miré el reloj, llegaría tarde si no salía pronto de la oficina, organicé la pila de documentos y firmé aquellos que Sally me había traído, luego tomé mis cosas y boté la estúpida revista a la basura, me dirigí a casa para prepárame para otra fiesta a la que no quería asistir, llevar un vestido que no quería usar y estar con un hombre al que no amaba.
Esto de ser humana estaba completamente sobrevalorado.
Llegué al Rockefeller Center donde fui recibida por una multitud de fotógrafos, estaba tan aterrada que casi le digo al conductor que solo siguiera de largo, pero en lugar de eso, bajé del auto y empecé a correr lo mejor que pude entre la aglomeración de gente que gritaba mi nombre mientras empujaban cámaras en mi rostro y preguntaban en dónde se encontraba Vaughn, el flash cegó mis ojos y todo lo que pude ver fueron brillantes puntos blancos frente a mí cuando a tientas avancé para encontrar la manija de la puerta y escapar dentro del edificio, no me sentí a salvo hasta que estuve en el elevador y las pesadas puertas se cerraban, mi respiración lentamente volvió a la normalidad y me sentí más calmada mientras subía, finalmente el timbre sonó y salí al último piso del Rockefeller Center donde el salón Arcoíris se encontraba.
Simmons estaba en el corredor.
– Cielos, es una locura ahí fuera ¿verdad? – Exclamó – en el segundo que salí del auto todos empezaron a gritar tu nombre y a preguntar en dónde estabas, los hubiera esquivado más rápido si Sasha no se hubiera detenido a posar para las fotos.
Hizo un gesto con su cabeza y vi a una mujer exótica mirándome fijamente desde lo que parecía un metro ochenta de solo piernas, la abertura a un lado del vestido subía hasta lo alto de su muslo, a juzgar por la última modelo de Simmons, calculé mentalmente que duraría aproximadamente dos semanas.
Me quité el abrigo y lo dejé en la recepción. Simmons y "piernas" me siguieron.
– No hay ningún paparazi aquí ¿verdad? – gesticulé hacia el salón, Simmons sacudía la cabeza negando antes que terminara de hablar.
– No – dijo – no hay moros en la costa.
Tomé un respiro profundo y entré, unas pocas cabezas se giraron, pero la mayoría no lo notó, Simmons nos guió a nuestra mesa en donde dejé mi cartera y luego me dirigí a hablar con unas cuantas personas que conocía, la cena no iniciaría dentro de otros veinte minutos más o menos.
El salón Arcoíris, ubicado en el último piso del Rockfeller Center, fue construido en la década de los treinta, considerado por muchos como el sitio número uno más importante de Manhattan, era uno de mis lugares favoritos, probablemente porque era bonito pero sin ser pretencioso, tenía una pista de baile giratoria, pero lo que más me gustaba eran las ventanas que rodeaban el restaurante entero.
Estaba de pie frente a las ventanas, observando el paisaje, podía ver personas patinando sobre el hielo a lo lejos, la estatua dorada y la fuente de agua, el árbol de navidad del Rockerfeller Center estaba ya ubicado y los empleados trabajaban concentrados colocando las luces para cuando el árbol fuera encendido el próximo jueves, en la noche de Acción de Gracias; la nieve caía ligera haciendo que todo se viera delicado y pacifico.
Poco antes que la cena comenzara, Vaughn entró, lucia sonrojado y sin aliento, alisaba su corbata mientras escaneaba la multitud. Lo observé con tristeza, lo más probable era que de verdad fuera el Soltero Vivo Más Codiciado (siendo "Vivo" la palabra clave en la oración) sería demasiado perfecto que me enamora de él y que tuviera esos hijos, uno o dos, no seis o siete. Siempre tenía que hacer las cosas de la manera difícil, una vez más intenté obligarme a enamorarme de él, casi de la misma forma que Jake había intentado imprimarse de mí antes de que fuera a la universidad. No hubo suerte.
La sonrisa en su rostro era inconfundible cuando me encontró, caminó hacia la mesa y me besó en la parte superior de la cabeza.
– Lo siento, está terrible ahí fuera. No sé cómo arreglar todo esto.
– No arruinemos una noche perfecta hablando de ello – sonreí con calidez – pueden quedarse allí con este clima y esperar a que bajemos en tres o cuatro horas.
– Tienes razón – rió y luego me brindo su bonita sonrisa – disfrutemos de la velada – me miró de arriba abajo – y como no hacerlo, cuando estoy con la mujer más hermosa del salón.
Después de la cena, el Gobernador se levantó para dar su discurso, insoportablemente aburrido y extremadamente largo, uno pensaría que el sol no saldría en Nueva York sin la ayuda del Gobernador, gracias a Dios terminó, pero infortunadamente eso significaba que el baile estaba por comenzar, el maestro de ceremonia anunció que el espectáculo de la noche era un cantante llamado Michael Bublé, nunca lo había escuchado, pero todos en la mesa parecían bastante emocionados al respecto, cantaba principalmente canciones de los años cuarenta y cincuenta, parecía que la mayoría eran canciones de amor. Di un respiro profundo y puse una sonrisa en mi rostro.
Vaughn se puso de pie y tomó mi mano, la mirada en su rostro me hacia querer decirle la verdad de mis sentimientos en ese preciso instante, pero sabía que este no era el lugar indicado, me levanté lentamente y caminamos tomados de la mano hacia la pista de baile, cuando me sostuvo cerca pude sentir su corazón latiendo rápidamente a través de su traje ¿era así para Edward? Pensé ¿Mis emociones eran así de transparentes para que él las leyera? Hice una mueca mientras me daba cuenta que mis emociones habían sido mil veces más fáciles de descifrar para él. Lo había hecho tan fácil para Edward, nunca fui interesante, nunca tuvo que pelear por mi cariño, solo fui una aburrida y torpe distracción.
Vaughn mantenía su mejilla cerca de la mía cuando fue muy obvio que quería preguntarme algo, me aparté observándolo y pude ver que mantenía una batalla interna, la clase de batalla en donde quieres conocer la respuesta de algo, pero no se está seguro de querer oírla o ver como la persona reaccionará cuando se le formule la pregunta. Tal vez me lo haría fácil, pensé esperanzada, quizás me preguntaría ahora mismo como me sentía respecto a él y así sería capaz de darle una respuesta cortes y honesta, finalmente, se decidió.
– Bella… –tragó con dificultad y continuó – ¿de verdad pasaste toda la noche fuera con un hombre que conociste en Northsix?
No importaba que sintiera por él, no quería que pensara que haría tal cosa.
– Vaughn – negué con la cabeza – no fue así, él es un viejo amigo que llegó a la ciudad inesperadamente, me pidió que saliera con él, estuvimos fuera toda la noche, pero hicimos cosas como visitar el Empire State y Times Square, todo fue muy inocente.
Pude sentir el peso en sus hombros desvanecerse.
– Gracias por contármelo – dijo con afecto – sé que hasta que no tengamos nuestras cinco citas no debería preguntarte algo como eso pero…
– Está bien – dije con rapidez interrumpiéndolo – me alegro que preguntaras, prefiero que sepas la verdad a que pienses que soy esa clase de mujer, especialmente cuando no te he invitado a mi apartamento.
Me acercó más a él y me agradó que no sacara a relucir el tema del baile "intenso y atrevido" que mencionaba también la revista, lo único cierto que esos buitres estúpidos habían escrito, además, me sentía mal con mi hipocresía al sonar tan moral, sabía que si cierto vampiro aún me amara y quisiera subir a mi apartamento, no sería capaz de abrir la puerta lo suficientemente rápido.
El saxofón sonaba suave y la voz del cantante era agradable, creaba un ambiente romántico con el gran candelabro del lugar y la iluminación cambiando a una más tenue, de un matiz rosa suave y con la nieve cayendo lentamente en el exterior. Miré alrededor y vi muchas parejas, incluyendo a Simmons y Sasha disfrutando de una agradable velada. Los envidiaba.
Fui sacada de mis pensamientos cuando Michael Bublé comenzó a cantar una nueva canción, era la misma que había escuchado en el yate y que había terminado la noche para mí, la misma canción que Edward había tocado en el piano mientras cantaba esas hermosas palabras.
¿No puedo tener solo una noche libre de Edward? Grité internamente.
De repente, había una mano en el hombro de Vaughn y una voz de terciopelo detrás de él.
– Disculpe ¿podría bailar esta pieza con la señorita?
Mis uñas se clavaron en la palma de Vaughn mientras mi corazón, delator, se detenía, latía de nuevo y luego se aceleraba furiosamente, Thomas se giró hacia él y luego de nuevo hacia mí preguntándose qué debería hacer, Edward no le dio la oportunidad de decidir, sin que pudiera verlo él estaba de repente frente a mí sosteniéndome cerca, Vaughn lo miró con una falsa calma y por el rabillo del ojo lo vi girándose mientras me observaba, sabía que él quería que rechazara este baile y que le asegurara que indudablemente lo escogería a él sobre Edward, sabía lo que él quería, pero no podía apartar mis ojos del rostro del ángel que irremediablemente amaba.
Edward le dio la espalda a Vaughn mientras nos alejaba de él, se movía con tanta gracia por la pista de baile que ni siquiera tenía que pensar en los pasos. Colocó su boca tan cerca de mi rostro que su frio aliento me cosquilleaba en la oreja.
– Tus habilidades para el baile han mejorado – susurró.
Continué esperando que su rostro estuviera nuevamente a la vista, pero su boca permaneció cerca a mi oído, cerré los ojos y traté de no moverme para que no dejara de sostenerme tan estrechamente contra él.
– ¿Recuerdas esta canción? – sus labios rozaban mi oreja.
– No – mentí.
Lo sentí detenerse por un momento, temí tanto que se alejara, pero se recuperó rápidamente.
– La recuerdas Bella.
– No, no en realidad – mi voz sonó aguda.
– Aún eres una terrible mentirosa – rió entre dientes – intentaré refrescar tu memoria.
Por increíble que pareciera me estrechó todavía más, sentí la pasión asumir el control de todos mis sentidos mientras él tomaba un pequeño trozo de tela de la parte trasera de mi vestido en su mano y entrelazaba la otra con la mía sosteniéndola contra su pecho. Mi corazón estaba despierto, preguntándose en dónde habían estado estos sentimientos todo este tiempo, podía sentirlo, olerlo, probarlo…
Su voz ensombrecía por mucho la del hombre con el micrófono mientras empezaba a cantar solo para mí.
Sé que la imagen que tienes de mí es lo que quiero ser.
Te he tratado mal ¿pero no lo ves?
No hay nadie más importante para mí,
Así que cariño, mira en mi interior,
Porque estamos solos y estoy cantando esta canción para ti.
La banda siguió tocando, estaba tan agradecida por este momento, por cualquier cosa que él me diera, no importaba lo que después esto me causara, lidiaría con eso más tarde, él era mí única marca de heroína. Mi brazo, que había luchado por mantener de manera casual en su hombro envolvió su cuello, quería plantar mis labios en los suyos tan desesperadamente que tuve que morderlos y bajar la cabeza para evitar hacerlo, sabía que la canción estaba por terminar y nunca había deseado nada tanto como que la canción continuara sonando toda la noche, por el resto de la eternidad.
Parecía que él también podía sentir que la canción llegaba a su fin, su rostro estuvo frente al mío de nuevo y de alguna forma, sus mejillas parecían sonrojadas, su pecho subía y bajaba rápidamente mientras tragaba con dificultad y su nariz rozaba la mía.
Sus ojos oscuros ardían abrasadores, de una manera casi feroz, sentí mi respiración detenerse mientras sostenía su mirada y llevaba mi muñeca a su boca inhalando tan profundamente que sus ojos se tornaron vidriosos con un anhelo inhumano. Estreché mi agarré en su cuello.
– Te ves más que hermosa – susurró con voz ronca – ¿puedo bailar de nuevo contigo antes que acabe la noche?
Quería responderle que si de una forma que no involucrara palabras cuando escuché la voz de Vaughn.
– La canción terminó Cullen – batallaba por mantener la voz imperturbable mientras se acercaba a mí.
Edward soltó la tela que sostenía en mi espalda, pero recorrió con sus dedos mi costado mientras llevaba sus manos a los bolsillos, sus ojos nunca abandonaron los míos, intentaba recordar el nombre de Vaughn cuando inesperadamente escuché una voz detrás de mí.
– ¡Bella! ¡Esperaba tener la oportunidad de bailar otra vez contigo antes de volver a casa!
De mala gana giré mi rostro y vi a Emmett luciendo bastante apuesto en su traje. Vaughn lo miró con los ojos muy abiertos.
Sabía que debería presentar al nuevo hermano, pero cuando miré a Vaughn todavía no podía recordar su nombre, abrí mi boca y mi mente seguía en blanco.
– Es Thomas Vaughn – susurró Edward.
– Cierto… mmm, ese es… uh, Vaughn, este es el amigo con el que estaba en Northsix, es hermano de Edward, su nombre es Emmett.
En ese momento, una mujer que llevaba una bandeja de postres y bebidas chocó con otra persona en la pista de baile y todos los platos y vasos comenzaron a caer de la bandeja en varias direcciones, Emmett dio un rápido paso a un lado, tomó la bandeja antes que cayera y atrapó las bebidas y los dos platos de los postres sin derramar una sola gota, todo sucedió tan rápido que tuve que repetirlo mentalmente para comprender lo que había sucedido. Vaughn estaba más que maravillado, Edward simplemente observó fijo a su más grande y joven hermano negando lentamente con la cabeza, mirándolo con censura.
– ¡Vaya! – Dijo Vaughn sin aliento – Oye, ¿juegas fútbol? Podríamos usarte, mi línea ofensiva es débil y tuve que esforzarme el doble en nuestro último juego, con tus reflejos dudo que algo llegue a sobrepasarte, podría conseguirte una prueba con el entrenador.
Los ojos de Emmett brillaron hasta que vio el rostro de Edward, luego miró a Vaughn con culpa, de hecho, me sentí mal por él, no podía imaginar lo mucho que se divertiría en un campo de fútbol.
– Lo siento hombre, suena increíble pero tengo una vieja lesión – movió su hombro haciendo una mueca como si le doliera – soy un gran fan tuyo, Jasper y yo amamos verte jugar – Emmett gesticuló hacía una mesa cercana y Jasper lo saludó. Hubo un silencio incomodo y mirando a Edward fijamente Vaughn tomó mi mano.
– Si no te importa, voy a bailar con mi cita – su mensaje era alto y claro, Emmett, sin embargo parecía no importarle.
– De hecho, Thomas – dijo acercándose a mi lado – viajo mañana, y esperaba que pudiera bailar con Bella por un rato.
Vaughn tensó la mordida y luego se giró hacia mí.
– Es tu decisión – dijo con suavidad.
Todavía estaba un poco deslumbrada por mi baile anterior, había otro vampiro con el que quería bailar aún más, le di una pequeña sonrisa a Emmett y me giré hacia Vaughn.
– ¿Te importa si bailamos unos minutos? – Vaughn comenzó a decir algo, pero Emmett me tomó de la cintura levantándome del suelo y empezó a darme vueltas con rapidez, guiándome al centro de la pista de baile, lejos del grupo.
En ese instante una canción nueva estaba comenzando, los ojos de Emmett se iluminaron.
– ¿Oye Bella, conoces la rumba?
– ¿La qué? – pregunté.
Rió entre dientes mientras se acercaba más y colocaba sus caderas frente a las mías, luego puso mis brazos alrededor de su cuello y colocó sus manos en mis caderas guiándome sin problemas en los movimientos. A mi pesar, sonreí.
Fui consciente que en algún lugar Vaughn nos miraba, estaba tan concentrada en seguir a Emmett que no me atreví a desviar la mirada, me pregunté si Edward nos estaba observando, pero con tan solo pensar en él casi hace que pierda el ritmo, así que forcé mi mente a pensar en otras cosas.
– Te voy a extrañar Emmett.
– Ah Bella también te voy a extrañar – parecía un niño que ha perdido su cachorro. – En realidad – continuó – todavía no viajo a casa, los tres necesitamos cazar tan pronto como salgamos de aquí esta noche – negó con la cabeza – Edward y Jasper no han cazado desde que llegaron, Edward lo lleva bien, pero no es sensato para Jasper esperar tanto.
– Han estado aquí casi un mes – parpadeé atónita – ¿Por qué han esperado tanto?
Emmett me miraba extraño como si yo debiera conocer la respuesta.
– Él no quería dejarte Bella.
Por un pequeño momento mi corazón se aceleró pero luego caí en cuenta a que se refería.
– Probablemente temía que fuera sacar algún truco bajo la manga durante el fin de semana que estuviera fuera ¿verdad?
Emmett me dio una mirada que expresaba que lo estaba entendiendo todo mal, lo vi observar ansiosamente el salón, seguí su mirada pero no vi nada fuera de lo normal.
– Como decía – se aclaró la garganta – también te voy a extrañar Bella, odio pensar que no estaré aquí para verte hacer algo humano.
– Oye – levanté el mentón a la defensiva – te diré que no he tenido huesos rotos en años.
– Solo un corazón roto – dijo con suavidad.
Perdí el ritmo de los pasos y me detuve por completo.
– No lo hagas Emmett – mi voz sonó tranquila pero firme.
Me atrajo nuevamente y comenzó a bailar despacio.
– Tienes que hablar con él Bella, los vi bailando hace un momento, y fue algo serio, había pasión, estás completamente enamorada de Edward.
– Dile a tu familia que los quiero y los extraño – dejé caer los brazos a mis costados – dile a Alice que la quiero – me giré y comencé a alejarme pero me alcanzó haciéndome retroceder –lo siento, me portaré bien – me hizo girar y sin esfuerzo inclinó mi cuerpo hacía atrás cuando la canción finalizó.
Bailamos dos canciones más y luego vi como Vaughn se levantaba y caminaba hacia nosotros, pero antes que atravesara por completo la pista de baile Jasper estaba de repente a mi lado tomando mi mano.
– ¿Te gustaría bailar?
Esta vez ni siquiera intenté mirar a Vaughn, simplemente sonreí mientras giraba mi rostro hacia Jasper y me despedía con la mano de Emmett, me daba curiosidad saber que era lo que estaba sucediendo pero me mantuve en silencio mientras él tímidamente colocaba su brazo en mi espalda y comenzaba a bailar en un pequeño círculo. Había unos treinta centímetros entre nosotros.
– ¿No vas a cantarme, verdad? – dije bromeando.
– Bueno – por un momento pareció confundido pero después sonrió abiertamente – puedo intentarlo, pero dudo que quieras oírlo.
Desvió la mirada avergonzado y esperé un momento mientras bailábamos en completo silencio antes de hacerle alguna pregunta.
– Entonces ¿que pudo decirte Edward para lograr convencerte a venir a bailar conmigo? – Alcé una ceja especulativamente.
– ¿De qué hablas? – Parecía inocente, demasiado inocente.
– ¿Prometió dejarte ir y volver con Alice? – Presioné.
– En caso de que no lo hayas notado – torció la boca – nos está costando a los dos seguirte el ritmo – gesticuló hacia una esquina donde Emmett se encontraba de pie. – Esta semana nos tomó a los tres y aún así te quedaste con la ventaja – me miró con seriedad – no me iré pronto.
– Te prometió algo – entrecerré los ojos con sospecha – no habrías venido a pedirme que bailara contigo por voluntad propia, recuerdo como siempre actuabas a mi alrededor, recuerdo que en mi cumpleaños… – tomé aire, deseando retirar las palabras que acababa de pronunciar – Oh, Jasper, lo siento mucho, no debí decir aquello.
– No – sus ojos se estrecharon mientras negaba – está bien, soy yo el que debió disculparse hace mucho tiempo, no puedo evitar pensar que todo este desastre es culpa mía, si hubiera sido… – parecía buscar la palabra adecuada – si hubiera sido más fuerte, nada de esto hubiera sucedido.
La canción estaba terminando y me sentía confusa.
– ¿Qué quieres decir Jasper? – Sentía que aquello era la clave de algo importante que siempre había estado en el fondo de mi mente.
– Yo… – me observó nervioso y luego solo se encogió de hombros indiferente – supongo que simplemente me siento muy culpable por esa noche. Lo siento mucho.
Vislumbré como Jasper miraba de reojo a Emmett y me giré para contemplar lo que él veía. Emmett había interceptado a Vaughn cuando intentó llegar a mí cruzando nuevamente la pista de baile una vez que la canción hubo terminado, luego le dijo algo que encontró gracioso y le propinó una palmada en la espalda a Vaughn que hizo que se tambaleara hacia adelante teniendo que dar tres pasos para recuperar el equilibrio, parecía que se había quedado sin aire pero Emmett aparentemente no se daba cuenta de ello, luego comenzó a hablar a mil por hora mientras se llevaba a Thomas hacia la pequeña recepción.
Me volteé para interrogar a Jasper pero ya no estaba allí. Edward ocupaba su lugar.
– Esa fue una jugada perfecta – dije con suavidad.
– ¿Qué quieres decir? – Podía parecer tan inocente.
– Jasper protege la pelota mientras Emmett intercepta al equipo contrario y luego tú robas el balón.
Esbozó su sonrisa torcida y mi pecho se agitó dolorosamente.
– Déjame ver si entiendo, tú eres la pelota en este escenario ¿verdad?
Intenté parecer seria mientras ocultaba una sonrisa.
– Te aseguro – sonrió de nuevo – que no tengo la más minina idea a qué te refieres, todo lo que sé es que la mujer más hermosa y encantadora en este salón estaba de pie sola en la pista de baile y necesitaba hacer algo para detener tal tragedia.
Tragué con dificultad mientras sentía el miedo filtrándose en mis huesos, instintivamente di un paso atrás.
– El lunes puedes volver a los negocios como siempre – tocó mi mejilla mientras hablaba con ternura – puedes hacer tu mejor intento en la sala de conferencias, pero esta noche ¿podrías bailar conmigo una vez más?
Me tendió su mano y no me resistí, olvidé como respirar mientras mi cuerpo entero gritaba por estar entre sus brazos otra vez, coloqué mi mano con seguridad en la suya mientras él deslizaba la otra por mi espalda y no pude detener el suspiro que brotó de mí mientras me fundía contra él, me dije que dejaría la otra mano descansar inocentemente en su hombro ¿pero a quien quería engañar? Mis dedos recorrieron sus fuertes y marmóreos brazos, dejándolos descansar en la parte trasera de su cuello, mi pulgar recorrió su fría piel mientras mi cabeza gritaba lo peligroso que esto era para mí. Siete años de trabajo se desvanecerían cuando se marchara, pero mi corazón se rehusaba a escuchar.
Movió su rostro hasta que nuestras mejillas se tocaron y me acercó tanto a su pecho que empecé a respirar superficialmente, se retiro un poco y sentí sus dedos lentamente bajar por mi espalda.
– ¿Por qué intentas evitar que baile con Vaughn? – dije en voz baja.
Sentí un gruñido nacer en su pecho.
– ¿Te importaría si no hablamos de él por los próximos tres minutos?
Parpadeé sorprendida pero lo dejé pasar, tenía razón, estos serían tres minutos valiosos, cerré los ojos y aunque era consciente que luego dolería mucho más, apoyé la frente contra su mejilla y estreché mis dedos con más fuerza alrededor de los suyos, me hacía la tonta, lo sabía y no me importaba, tendría setenta años más para sufrir las consecuencias, pero ahora, esto era suficiente, lo dejaría usarme en este baile, dejaría que tomara mi esencia y que apaciguara su culpa, que reviviera viejos recuerdos, lo dejaría divertirse una vez más con una humana, no me importaba la razón que fuera, estaba en los brazos de Edward y estaría aquí tanto como él lo quisiera.
No había estado prestando atención a la canción cuando de repente Edward empezó a cantarla suavemente en mi oído.
Solo puedo darte un amor que dure para siempre,
Y la promesa de estar cerca cada vez que llames,
Y el único corazón que tengo,
Es para ti y solo para ti,
Eso es todo, eso es todo,
Solo puedo darte paseos por el campo en primavera,
Y una mano para sostener cuando las hojas empiecen a caer,
Y un amor cuya luz ardiente,
Te calentará en las noches de invierno,
Eso es todo, eso es todo,
Si te estás preguntando que pido a cambio, querida,
Te alegrará saber que lo que demando es poco,
Di que soy yo a quien adoras,
Ahora y siempre,
Eso es todo, eso es todo.
Mientras bailábamos y él cantaba, vi nuestro futuro frente a mis ojos, un millón de mañanas llenos de pura felicidad, vi nuestras noches, solo los dos, completamente mágicas, tensé la mordida ante el desbordante anhelo que me estremeció, me vi rodeada por el amor y la aceptación de su familia, me vi corriendo junto a él. La fantasía completa permanecía expuesta en una visión perfecta.
Su brazo se presionó a mí alrededor, la canción estaba terminando. No, por favor, no. Rogué y supliqué porque el tiempo finalmente se detuviera para mí, solo por esta vez. Mi brazo se estrechó alrededor de su cuello y él respondió soltando mi mano y envolviéndome completamente en sus brazos sosteniéndome tan fuerte que susurré su nombre.
– Edward.
– Bella – susurró con voz áspera, llena de emoción.
La canción terminó, cerré los ojos y descansé mi frente en su barbilla, sabía que pronto Vaughn llegaría, alcé la mirada.
– ¿Fuiste tú?
Edward frunció el ceño mientras sus ojos buscaban los míos, confundido al no saber lo que preguntaba, Vaughn ya se encontraba allí de pie con los brazos cruzados a solo unos metros de Edward, quería preguntarle si él había entrado en mi apartamento esa noche, si las cosas que soñé que él decía, de hecho las había susurrado en mi oído, no estaba lista para dejarlo ir.
Edward se retiro lentamente y Vaughn tomó mi mano, sobresaltándome al sentir su calidez.
– Gracias – Edward articuló las palabras en mi dirección, luego se giró retirándose, lo observé mientras Jasper y Emmett lo esperaban en el elevador.
– ¿Te molesta si nos sentamos un rato? – me giré hacía Vaughn que recorrió con su mano mi mejilla y frunció el ceño.
– Tu mejilla está tan fría.
Toqué mi rostro, aquel frío, nunca lo sentí, para mí, quemaba, tragué con dificultad y dejé que me guiara de regreso a la mesa.
Al final de la noche Vaughn no quiso dejarme ir sola, tensamos la mordida y salimos del elevador, pero para sorpresa nuestra, no había multitud, ni un solo fotógrafo a la vista, mientras caminábamos en la fría noche, noté pequeños trozos de metal reflejarse en la nieve, me incliné y mis ojos se abrieron sorprendidos al verlos detenidamente, eran pequeños trozos de lentes y cámaras rotos por todas partes, las cámaras habían sido destrozadas y aplastadas con bastante fuerza, recuerdos de Edward salvándome hace tanto tiempo me asaltaron, y ahora, había uno más que agregar a la lista.
Me despedí de Vaughn dejándolo de pie en la recepción de mi edificio, no pensaba que la velada hubiera terminado del modo que él había planeado.
Estuve en la cama por unos buenos dos minutos antes de que el dolor golpeara, era fuerte y me dejó sin aliento, me giré sobre mi estomago mientras me acurrucaba y envolvía los brazos a mi alrededor, sentía que me partía en dos, ni siquiera intenté detener las lágrimas, valía la pena, me lo repetí una y otra vez, y así era, aunque me destrozara y desgarrara por dentro, permanecí en esa cama reviviendo cada segundo que estuve otra vez en los brazos de Edward, agradecía los nuevos recuerdos, estos los cuidaría mejor, no intentaría olvidarlos con todas mis fuerzas, ahora entendía como el tiempo podía incluso destruir las partes más dulces. Cuidaría de ellos sin importar el costo que eso implicara.
Todavía permanecía en la misma posición, llorando y recordando cuando el sol se asomó en mi ventana.
Hola!
Traducir este capítulo me ha dejado mentalmente exhausta, me divertí muchísimo con la parte del artículo de la revista, y me encantó ver a Emmett y Jasper ser cómplices de Edward, pero no he podido evitar sentirme triste al final… Daría lo que fuera por ser Bella por tan solo un par de horas.
Como siempre buen inicio de semana y nos leemos en los comentarios!
Abrazos
