20. Tonta.
(Bella POV)
Iba en camino a otra fiesta en la casa de Johnathan Chase quien no solamente era una de las personas más importantes en nuestra firma, también era uno de mis primeros clientes, esta reunión no la podía eludir, su propiedad en Hartford Connecticut era grande y distinguida, una de las más bellas que había visto.
Mi conductor se dirigió en silencio lejos de las luces de la ciudad mientras la nieve caía pesadamente, podía escuchar el sonido de la misma bajo las ruedas del auto, el trayecto que normalmente tomaría cuarenta y cinco minutos ahora sería de casi una hora con este clima, infortunadamente, eso significaba que tendría más tiempo libre, no había mucho trabajo que hacer usando mi teléfono un domingo en la noche, así que cerré los ojos y descansé la cabeza contra la ventana del auto dejando que mi mente viajara al día festivo.
Le había dicho a Edward que iría a Forks, pero entre más lo pensaba mientras iba en el auto de regreso a mi apartamento esa noche, más me convencía que era una mala idea, era egoísta, pero después de todo lo que había pasado con él en estos dos meses, parecía un poco masoquista pasar una fecha festiva en un lugar donde estaba rodeada de recuerdos de Edward, lo último que quería era mantener mi máscara con Jake y Charlie.
Me pregunté si como ofrenda de paz, debería preguntarle a Charlie si quería venir a verme pero no estaba segura que él y la ciudad se llevaran bien, y aunque extrañaba terriblemente a Jake, él venía con sus propios problemas, aún era el único miembro de la manada que no se había imprimado de alguien, el ambiente entre los dos era siempre intenso con lo que él deseaba de mí.
Quería salir de Nueva York lo antes posible, pero una vez que hube descartado Florida con Renée y Forks con Charlie, no tenía a dónde ir, en ese momento una idea llegó a mí, nuestra firma tenía una cabaña de veinte hectáreas en el estado de Montana. El señor Hathaway me había sugerido a menudo que pasara un fin de semana allí, sabía que había una gran posibilidad que no estuviera ocupada para Acción de Gracias, valía la pena intentarlo.
Cuando llamé, el señor Hathaway estuvo encantado que quisiera usarla, hizo que su secretaria me llamara y sorprendentemente, ninguno de los socios estaba allí. Era muy eficiente, le dije que quería tomar el siguiente vuelo que estuviera disponible y me reservó uno que salía a las dos y diez de la madrugada, luego, arregló todo para que un auto me recogiera en Great Falls y confirmó si quería personal allí para que me preparara las comidas y suplieran mis necesidades, hice una mueca y le dije que no, era perfectamente capaz de calentar mi propia pizza congelada, lancé algunas cosas en la maleta y me apresuré hacia el aeropuerto.
La siguiente tarde, el auto se estacionó frente a la cabaña. Era inmensa y hermosa, llevé mi única maleta deteniéndome con admiración en la gran sala, no me sentía sola, en cada pared había animales disecados devolviéndome la mirada.
La cocina estaba completamente equipada, me habían dicho que habría un auto a pesar que no pensaba salir de este lugar por ningún motivo, me dirigí al garaje y cuando lo vi, supe que ese sería uno que Simmons apreciaría, era negro y lujoso, cuando observé la parte trasera y vi el emblema de Jaguar seguido de una XJ, imaginé a Simmons salivando.
Regresé a la sala y me dejé caer en uno de los sofás, esto era algo bueno, era mi oportunidad de ser simplemente Bella, no tenía que preocuparme por muros y escudos, no tenia que pensar en próximas juntas sobre acciones, proyectos o presupuestos corporativos, y sobre todo, no tenía que pensar en ver a un esplendido y hermoso ángel cada vez que diera la vuelta.
Miré mi reloj y vi que la reunión con la Corporación C tendría que haber finalizado hace una hora, llamé a Simmons e hice que me contara cada mínimo detalle, incluso lo interrogué en algunos puntos y él siempre tuvo las respuestas correctas, por lo que podía suponer la reunión había salido bastante bien, tanto así que era probable que Edward y Jasper no tendrían que quedarse para el resto de las negociaciones, después de la próxima semana, todo lo demás sería atendido por Harry Banks y su equipo. Mi garganta dolió, solo una semana más en esa sala de conferencias y él se habrá ido.
Colgué recordándome que aquello era algo positivo, yo hice que esto sucediera, había acelerado el proceso para sacarlo de mi vida.
Deseé a medias no ser tan buena en mi trabajo.
Había una llamada más que debía hacer, sería bastante incómodo, tenía que decirle a Jake que no iría a Forks a pasar el día de Acción de Gracias.
Cuando escuché su voz de nuevo mi pecho ardió ¿Qué sencilla sería la vida si me hubiera enamorado de Jacob Black? Esto de ser humana hubiera sido demasiado fácil.
Se lo tomó tan bien como pensé que haría, me habló de lo decepcionado que estaría Charlie, pero luego de mis débiles explicaciones admitió que había visto la revista STAR, estaba seguro que pasaría el fin de semana con Thomas Vaughn y me acusó de ser cobarde por no decirle la verdad.
Me tomó algo de tiempo convencerlo que no me casaría con Vaughn, pero solo el hecho de estar saliendo con él lo molestó, aparentemente había estado aliviado por mi habilidad en rechazar a cada hombre que estuviera a tres metros, no fue hasta que él sugirió que podría venir a visitarme que me empecé a poner nerviosa, no podía imaginar tener a Jacob y a Edward juntos en Nueva York al mismo tiempo, desesperada, le dije que intentaría ir a casa para navidad, la esperanza en su voz me llenó de culpa, intentó hacer que me comprometiera pero esquivé el problema y le dije que pronto llamaría de nuevo.
En su tono de voz pude ver que no me creía.
Terminé la llamada disgustada conmigo misma, si vivía hasta tener noventa y dos, aún no entendería por qué tenía el corazón más tonto en todo el mundo.
El fin de semana fue tranquilo y agradable, había una vasta librería con una edición limitada de Orgullo y Prejuicio, pasé la mayor parte del tiempo frente a la gran chimenea leyendo, tenían también una colección inmensa de películas, vi unas pocas de las que había escuchado hablar en la oficina a algunas personas en estos años.
Pero mayormente, pensé en Edward, no en el sentido de "cómo voy a salir de esto" en el que había estado los últimos meses, sino en una forma más madura y con sentido común, decidí que quería que Edward y yo tuviéramos una despedida bonita, si él no estaba muy enojado conmigo, creo que sería bueno para ambos si nos separábamos en buenos términos, el ultimo recuerdo de él marchándose me había perseguido durante mucho tiempo, quería que esto fuera algo que pudiera recordar a través de los años con cariño. Podría derrumbarme después, cuando él ya no estuviera, luego volvería a los negocios como siempre.
Mientras mi vuelo despegaba del aeropuerto de Great Falls, mi mente estaba más clara sobre muchas cosas, prometí que dejaría de ser tan cobarde y terminaría las cosas con Thomas inmediatamente, tenía que dejarlo encontrar a la persona con quien debería estar, porque indudablemente esa no era yo.
Resolví que estaba lista para mi futuro, cuando la noticia de mi ascenso en Whitmore-Hathaway se hiciera pública estaría más ocupada que nunca, viajaría por el mundo y viviría la vida que la mayoría de personas apenas soñaban, tendría todo el dinero que podría necesitar e incluso más, conseguiría autos, jets privados y asistiría a fiestas en yates. Aquello era con lo que las personas fantaseaban tener en sus vidas. Pero yo nunca lo deseé, descansé mi cabeza en el asiento del avión, era consciente de todo lo que se me había dado y que nunca me importó, si solo pudiera tener a mi vampiro y vivir junto a él en una pequeña casa alejados de cualquier sitio, lo cambiaria todo en lo que dura un latido.
Revisé mis mensajes al subir al taxi, Vaughn había llamado, que mejor momento para terminar con esto, lo llamé encogiéndome ante lo feliz que sonaba por mi regreso.
Nos encontramos en mi edificio, me estrechó en un fuerte abrazo mientras acercaba su rostro a mi cabello y me decía lo mucho que me había extrañado.
En verdad era un monstruo, del tipo estúpido que "no puede ver el amor sincero, aquel que es verdadero y que nunca te abandona".
– ¿Cómo estuvo Acción de Gracias con tu padre? – Preguntó.
Aquí vamos, pensé.
– No viajé a Forks – admití – terminé quedándome en la cabaña de la compañía en Montana.
– ¿Preferiste estar en una cabaña sola en vez de pasar el día conmigo? – parpadeaba sorprendido con expresión decaída.
– Necesitaba algo de tiempo a solas – reconocí –tenía mucho en qué pensar – lo miré fijamente intentando una vez más enamorarme de él.
No hubo suerte.
– Pensando – tragó con dificultad – esa es usualmente una mala señal.
Suspiré mirando ese amable y bello rostro.
– Vaughn, no necesito cinco citas para saber cómo me siento.
Cerró lentamente los ojos.
– Lo siento mucho – susurré.
– Bella – colocó sus manos gentilmente en mis hombros – ¿es por ese estúpido articulo? Mira, sé que no hemos hablado de hijos, pero no espero que dejes tu carrera y empieces a tenerlos inmediatamente, tu trabajo es una de las cosas que amo de ti – sacudía la cabeza – no termines esto Bella, estamos bien juntos, estoy enamorado de ti y si necesitas más tiempo para estar segura, entonces, lo tienes, no necesito una decisión después de las cinco citas.
– Eres más de lo que merezco – susurré con suavidad mientras colocaba mi mano en su mejilla – pero lo que necesitas es alguien que sea capaz de enamorarse locamente de ti – sacudí mi cabeza con tristeza – ese alguien no soy yo Vaughn, nunca seré yo.
Llevó la mano a su mejilla posándola sobre la mía, sus ojos se tornaron intensos.
– Esto tiene que ver con Edward Cullen ¿verdad? – dijo acusadoramente.
Por un momento no supe que decir y él continuó.
– Estaba furioso por la manera en que bailó contigo en la reunión del Gobernador, pero te creí cuando dijiste que lo habías superado – sus manos estaban a cada lado de mi rostro – ¿volviste con él? ¿Te ha dicho que te ama y que quiere un futuro contigo?
– No – jadeé dolorosamente.
– Y nunca lo hará, si se interesara en ti, estaría en este preciso momento peleando por ti justo como yo lo estoy haciendo, te estoy ofreciendo todo lo que él no te ha dado, Bella por favor no me digas que esto terminó.
Contemplé esos ojos azules una última vez y di un paso lejos de él.
– Se acabó, adiós Thomas.
Me giré dirigiéndome al elevador, oprimí el botón y cuando miré de nuevo hacia él, se había ido.
En una semana, había engañado a Edward arrebatándole la compañía, desistí de pasar el día de Acción de Gracias con Jake y Charlie, y había dejado a Thomas Vaughn, el soltero vivo más codiciado. El día hasta ahora comenzaba y estaba segura que habría algún niño al que podría tirar de su bicicleta o encontraría algunos cachorros a los que podría ahogar. Tendría que existir un lugar especial para alguien como yo.
El auto se sacudió al pasar sobre un bache obligándolo a reducir la velocidad, aquello me sacó de mi aturdimiento, estábamos llegando a la propiedad de Johnathan, miré el reloj, habíamos estado manejando por casi una hora, estuve todo ese tiempo completamente perdida en mi propio mundo.
Mi conductor me ayudó a bajar del auto en la entrada circular y le di instrucciones de regresar a las nueve y media, respiré profundamente antes de tocar el timbre, había regresado a la realidad.
Era una fiesta lujosa, era el cumpleaños de Johnathan Chase y su esposa era quien había organizado todo.
Llevaba puesto un vestido de satén purpura oscuro que se ataba al cuello y se ajustaba a mi cintura, dejando mi espalda descubierta, se deslizaba brillando por el suelo cuando caminaba, decidí recoger mi cabello dejando caer unos cuantos rizos aquí y allá.
Fui recibida y enviada a la sala donde las bebidas y aperitivos estaban siendo servidos, una banda tocaba un suave jazz mientras las luces permanecían tenues, vi algunos socios en una esquina y me dirigí hacia allí, aparentemente, habían escuchado sobre la toma de la Corporación C y les intrigaba la cantidad de dinero involucrada, permanecí en silencio cuando me preguntaban sobre los detalles mientras guiaba la conversación en otra dirección. La regla principal en los negocios era nunca hablar sobre los acuerdos hasta que no estuvieran firmados con sangre, además, no podía pensar en Edward en ese momento.
La fiesta se trasladó al comedor y para mi decepción, mi lugar estaba entre dos hombres que en el pasado no habían sido nada sutiles sobre sus intenciones conmigo, hice una mueca y me senté intentando prestar atención a la conversación que se desarrollaba en la mesa.
El hombre a mi izquierda era un corredor de bolsa, había probado ser tan agresivo en su trabajo como fuera de él, tres veces durante la cena colocó su mano en mi muslo, luego de quitarla con fuerza la tercera vez me pregunté si haría mucho escándalo si le clavaba el tenedor en el brazo.
El hombre a mi derecha era el abogado de un cliente mío, su forma de coquetear conmigo era embarazosa y solo me hacía sentir incómoda, me invitaba a salir cada vez que me veía y se me estaban acabando las excusas para rechazarlo sin decirle lo mucho que me disgustaba, prefería arrancarme las uñas una a una antes que salir con él.
Pasé todo el rato sentada en la mesa retirando "la mano" a mi izquierda y alentando los insulsos chistes a mi derecha, estaba más que aliviada cuando la cena terminó y la reunión fue llevada a la piscina cubierta para abrir los regalos, partir el pastel y bailar.
La piscina era encantadora, velas flotantes cubrían la superficie y luces multicolores pendían desde el techo de vidrio, observé como los copos de nieve caían sobre el frio cristal.
La banda comenzó a tocar suavemente y retrocedí hasta la pared, tan encantador como era todo aquello, no iba a permanecer allí mientras durara el baile, miré la hora, eran las nueve y mi conductor no llegaría hasta las nueve y media, busqué a Johnathan Chase para agradecerle por la agradable noche y lo encontré al otro lado de la piscina al pasar a través de la multitud. "La mano" se detuvo frente a mí rodeando mi cintura con su brazo sin siquiera preguntarme y comenzó a llevarme a la pista de baile, clave los pies en el suelo mientras empezaba a decirle que me soltara cuando sus dedos inesperadamente dejaron de presionar mis costillas.
– No creo que la señorita quiera bailar con usted – su voz de terciopelo retumbó en mis oídos.
Alcé la mirada y allí estaba, luciendo más como un dios griego en su traje, observe a su izquierda y derecha y no vi a "la mano" en ningún lugar, me giré buscando con mayor intensidad, simplemente había desaparecido.
– Hola – dijo.
– Hola – musité.
Sus ojos se tornaron del color del caramelo líquido mientras parecía disfrutar de la vista, luego con delicadeza toco mi brazo y con gracia me llevó a la pista de baile y me acercó a él.
Podía sentir el frío de su cuerpo a través del traje, aspirando su esencia, envolviéndome mientras respiraba a centímetros de mi rostro, sostuvo mi mano derecha con la suya y colocó la otra en la piel desnuda de mi espalda, inhalé con fuerza ante su contacto gélido, pero él no la movió, simplemente dejó que sus dedos bajaran gradualmente hasta la parte donde mi vestido me protegía de sentir el frío directo y me estrechó aún más contra él.
Lentamente comenzó a moverse con el ritmo de la música.
– ¿Pasaste un buen Día de Acción de Gracias? – murmuró.
Asentí.
Usaba toda mi concentración en evitar que mis débiles rodillas cedieran, internamente, me estaba volviendo loca, cada sensación en alerta, me estremecía ante la electricidad. Busqué algún tema de conversación, cualquiera que evitara que cayera aún más en él.
– No sabía que conocieras a Johnathan Chase – dije.
– ¿Quién? – preguntó.
– El anfitrión de la fiesta – respondí sin aliento – celebramos su cumpleaños esta noche.
– Oh claro – dijo con confianza – Johnathan y yo nos conocemos desde hace algún tiempo.
– Eso es interesante – estreché la mirada con escepticismo.
– ¿Por qué? – dijo con expresión inocente.
– Porque la compañía de Johanthan se especializa en la exploración de glóbulos rojos y blancos, es el investigador número uno de sangre del país.
Los ojos de Edward brillaron sorprendidos, luego esbozo su sonrisa torcida matándome en ese mismo instante.
– De acuerdo, me atrapaste – admitió – estoy en esta fiesta con la única intención de hablar contigo.
Encontré imposible respirar o tragar, sabía que no podría hacer esto de nuevo, era dolorosamente consiente de mis limitaciones.
– Edward ya hablamos de esto.
Tomó mi mano guiándome a una esquina lejana de la pista de baile, abrió la puerta de una habitación pequeña que era utilizada para guardar los suministros de la piscina, me detuve plantando los pies en el suelo, estaba oscuro allí dentro y estaríamos solos, tiré con fuerza pero él me levantó con delicadeza y entró en la modesta estancia dejándome en el suelo, la diminuta ventana ubicada sobre la puerta ofrecía solo la suficiente luz para ver su rostro, sus ojos brillaban con intensidad y mientras la puerta se cerraba escuché su voz. Era más áspera de lo normal.
– No Bella, dijiste que me dejabas libre, pero nunca accedí a aquello y nunca lo haré, vas a escucharme para variar – sus manos se posaron a cada lado de mi rostro – hay algunas cosas que necesitas saber – gruñó, acercándose más a mí – dijiste que nunca te busqué, pero si lo hice, tres años después que me marché, regresé a Forks – su voz se tensó – Bella, leí la nota que me dejaste.
Mi cabeza daba vueltas ¿había regresado? En esa época yo habría tenido veintiuno y estaría trabajando como loca en mis maestrías.
– Charlie… nunca me dijo… –mi voz se apagó.
– Después de leer tu nota le pedí que no te lo contara – sonrió con burla – estuvo encantado de hacerlo.
Estaba un tanto aturdida, él había regresado por voluntad propia, pensé en todas esas noches que había permanecido en mi cama despierta mirando la ventana, esperando en vano que él volviera.
Pero aún así ¿tres años? ¿Por qué le había tomado tres años? ¿Y por qué regresó? ¿Culpa de nuevo?
Como si pudiera leer mi mente, llevó sus manos a mi cintura y me estrechó contra él.
– Terminé en los barrios pobres de Brasil después de dejarte, al principio intenté sobrellevar un día a la vez, luego una hora a otra y finalmente minuto a minuto sin ti.
Su respiración era pesada en mi oído y sentí como me sostenía con fuerza de sus brazos ¿me extrañaba? ¿Había intentado permanecer alejado?… Un pensamiento me asaltó, mi corazón se hundió mientras lo recordaba diciendo que no era buena para él, ese era el por qué él había peleado contra la urgencia y aparentemente ganado por tres largos años, no había sido antes, y ciertamente no era ahora suficiente para retenerlo, nuestros mundos aún estaban muy lejos uno del otro. Edward estaba conmigo esta noche pero en algún punto del futuro me despertaría sola ¿Qué podría una exquisita pieza de perfección de diecisiete años querer con una torpe humana de veinticinco?
Tenía que mantener alzados mis muros, poner una barrera que me evitara morir internamente.
Intenté alejarme pero su agarre de hierro me sostuvo con rapidez, las lágrimas empezaban a formarse en mis ojos.
– Bella – sus labios se posaron en mi oído mientras murmuraba – te amo, siempre te he amado.
¿Me amaba? Mis dedos se aferraron con fuerza en sus brazos mientras las palabras flotaban en el aire, en la oscuridad observé su intensa mirada y sacudí la cabeza con incredulidad, sentía las lágrimas caer por mis mejillas.
– Nunca te hubieras ido – jadeé acusadoramente – si me amaras la mitad de lo que te amé a ti.
Me miró fijamente.
– Fue el mayor error que cometí – hablaba con lentitud – lo veo ahora, pero, estabas en constante peligro a causa de mi existencia, debía anteponer tus necesidades a las mías, tenía que marcharme y darte la oportunidad de tener una vida de verdad.
Me estaba ahogando con mis emociones.
– Tenía una vida de verdad – gruñí – contigo.
Tensó la mordida con el anhelo de hacerme comprender.
– No creía que fuera una vida real para ti Bella, todo lo que veía era lo egoísta que era al mantenerte a mi lado – suspiró cerrando los ojos – Alice intentó advertirme pero no la escuché, el recuerdo de Jasper en esa fiesta me perseguía… y no vi nada más, simplemente quería que tuvieras la vida que deberías haber tenido si nunca me hubieras conocido.
Su confesión me había dejado pasmada, pero no me atrevía a creer que fuera verdad, sacudí la cabeza furiosamente.
– ¡Cómo te atreviste a tomar esa decisión! ¡Cómo fuiste capaz de dejarme creer estos últimos siete años que ya no me amabas!
Intenté de nuevo alejarme pero sostuvo mi rostro en sus manos, su mirada se suavizó.
– Bella – susurró con dulzura – si quieres irte después de que termine de explicarme, no te detendré, pero no hasta que haya terminado – sus pulgares acariciaban mi rostro mientras ronroneaba – Bella te he amado cada minuto de cada día, estuve en Irlanda tratando de averiguar cómo ser parte de mi familia otra vez, desde que te dejé me ha sido difícil estar con ellos, de tener un propósito o dirección – me sostuvo casi con desesperación – encontré algo de paz repitiéndome que eras feliz y que vivías tu vida como lo hubieras hecho antes de conocerme, te imaginé alegre y que habías olvidado todo de mí– tensó la mordida mientras gruñía – luego cuando te vi junto a la escalera con ese tal Thomas… – sus dedos se flexionaban en mi rostro – supe que quería que estuvieras solo conmigo, que me pertenecieras a mí y a nadie más, este tiempo sin ti ha sido insoportable y solitario, te necesito a ti y a la luz que le das a mi vida.
Su nariz rozaba la mía, sus labios estaban tan cerca.
– Edward, no puedo… – susurré con severidad – dices que me dejaste para protegerme ¿pero qué ha cambiado? – Tragué con dificultad – en algún punto me dejaras otra vez.
– Bella – gruñó ligeramente mientras su frente se apoyaba en la mía – nunca te dejaré de nuevo, te doy mi voto solemne, no puedo soportar estar lejos de ti – rió tristemente – te seguí cada mañana mientras corrías y en cada dolorosa cita que tuviste con Thomas, observé como la luz de tu apartamento se apagaba cada noche mientras miraba tu ventana – exhaló con fuerza – incluso viajé a Forks el día de Acción de Gracias.
Me aferraba a él con fuerza.
¿Podía ser cierto todo aquello que decía? Si en realidad me ha amado todo este tiempo, la esperanza iba a comenzar a deslizarse en mi corazón, y más que nada, tenía miedo de sentirla nuevamente.
– ¿Fuiste a Forks? – Susurré.
– No estuviste allí – admitió con dolor – no sabía dónde estabas, permanecí en el aeropuerto esperando todo el día hasta que vi que habías regresado a salvo – su mano acarició mi cabello – Bella, no puedo sobrevivir a menos que esté cerca de ti, te necesito a mi lado, te amo más que a nada – sus manos se deslizaron a mi rostro de nuevo – te amo Bella, nunca he dejado de hacerlo y siempre te amaré – enjuagó mis lágrimas con su pulgar – eres inteligente y talentosa, me has superado en todos los sentidos, no puedo imaginar lo que podrías ver en mi ahora, no valgo todo el dolor y sacrificio que costaría estar conmigo pero no puedo dejar que continúes con el resto de tu vida creyendo que no te amo, que no te amé antes. Tú siempre serás lo más importante en mi vida.
Hubo silencio, permanecí inmóvil, era como si hubiera descrito lo que yo sentía por él, mi corazón gritaba mientras los últimos siete años ya no importaban, todo lo que quería era aferrarme a él y nunca dejarlo ir.
Edward me amaba. Me había encontrado.
Sentí su fría mano viajar a mi mentón y acercar mi rostro al suyo.
– Bella – susurró con voz ronca – ¿hay alguna posibilidad que yo aún te importe, de que puedas amarme?
Demasiadas palabras pugnaban por salir, mis brazos no se detuvieron hasta que rodearon su cuello, mis manos recorrieron su cabello mientras mis labios se acercaban tanto a los suyos que podía probar su esencia en mi lengua, mi corazón gritaba la respuesta.
– Si – susurré de alguna forma – si Edward, te amo, nunca dejé de hacerlo.
Todo el aire escapó de él mientras sus labios se presionaban con fuerza sobre los míos, sus manos estrecharon mi rostro con vigor mientras susurraba mi nombre y me besaba con más intensidad. Mi corazón explotó. Estaba completamente superada por el deseo y el anhelo del amor de mi vida. Mis dedos aferraron su cabello con firmeza mientras nuestros labios se movían con desesperación, empujando y sosteniéndose mientras luchábamos por acercarnos tanto como fuera posible, no existían reglas, sin importar lo que hiciera, nunca me detuvo, jamás me había besado de esta forma, una y otra vez sus labios presionaban los míos con urgencia, tuve que retirarme jadeando por aire antes de volver a besarlo.
– Nunca te dejaré ir – gruñó con voz fiera y profunda, me besó con más intensidad que antes, como si fuéramos uno solo, sostuvo mi cabeza mientras sus labios se abrían por un momento y su esencia se arremolinaba a mí alrededor, intoxicándome, estaba aturdida y embriagada por un instante cuando suspiró y me apoyó contra la pared.
Jamás pensé sentir aquello, había estado preparada para pasar mi vida entera recordando cómo se sentía estar en sus brazos, y ahora, aquí estaba, era la realización de cada sueño, de cada esperanza y de cada deseo oculto. No podía acercarme lo suficiente ni expresar lo mucho que vivía por él, añoraba cada segundo que me daba, ya no podría estar alejada de Edward, nunca sería capaz de dejarlo ir.
Se detuvo y luego besó mi hombro desnudo.
– Por favor – susurró sin aliento – salgamos de este lugar y vayamos a alguna parte donde podamos estar solos.
– Mi apartamento – me las arreglé para contestar.
– Perfecto – su delicioso aliento me envolvió.
Mis brazos aún permanecían alrededor de su cuello rodeándolo con fuerza mientras él estrechaba firmemente la parte trasera de mi vestido.
– Ahora – gruñó, sus labios rozando los míos.
– Necesito despedirme de Johnathan – me besó de una forma que debería ser ilegal, luego sus ojos negros y salvajes encontraron los míos.
– Te esperaré en la entrada lateral– dijo con voz grave – traje mi auto.
De alguna forma, me separé de él, Edward abrió la puerta y de nuevo escuché la música y a las personas conversando, había estado en un trance tan profundo que solo él había existido para mí, las piernas me temblaban mientras atravesaba la multitud con rapidez buscando a Johnathan.
Lo encontré cerca al bar y le agradecí de manera veloz sin lucir tan obvia por la amable invitación a su encantadora fiesta, tomé mi abrigo y cartera y me dirigí a la entrada.
Había mucha gente y algunos se acercaron para conversar conmigo, sonreí y continué caminando mientras me disculpaba por tener que marcharme, pasé la pista de baile atravesando la multitud moviéndome hacia el paraíso que me esperaba en la entrada.
Estaba a pocos metros de la puerta cuando Steven Maxwell, el abogado principal de la compañía que había adquirido en septiembre me alcanzó, su aliento olía fuertemente a licor.
– Vaya, hola señorita Swan – se burló con despreció.
Estaba impaciente, solo quería llegar a Edward.
– Piérdete Steven – dije sin emoción mientras intentaba pasar por su lado.
Después de ganarle en la sala de conferencias, me había llamado para invitarme a salir, parecía que el rechazo a sus invitaciones lo enojaban más que el hecho de destrozar la compañía de su cliente.
– Esa táctica nunca se me pasó por la cabeza, pero debo admitir que si me dieran la oportunidad estaría encantado de probarla – sonrió con malicia.
Me giré.
– ¿A qué te refieres?
– Hay un rumor en esta velada que dice que el tipo con el que estabas coqueteando en las sombras es el dueño de la Corporación C – arrastró las palabras – dicen que planea llevar a cabo un último plan para detener la venta de su compañía y por lo que acabo de ver, parece que está funcionando – se inclinó con complicidad, hice una mueca alejándome de su aliento – no puede arruinar la vida de un tipo si está involucrada con él ¿no es así? juega tan sucio como usted, Isabella.
Mis ojos se abrieron sorprendidos. No podía ser cier… pero tenía que serlo.
Por supuesto… mi pecho ardía.
Era una completa idiota. Igual que las otras veces que Edward había usado sus "dones" para atraer la presa, me lo merecía, después de todas las cosas por lo que lo había hecho pasar, finalmente él había encontrado un último truco que jugarme.
¿Cómo pude ser tan estúpida?
Sentía que la vida se me escapaba entre las manos.
Tropecé alejándome de la entrada, tensé la mordida dolorosamente mientras sentía el pánico, el horror y la vergüenza creciendo hasta incapacitarme, miré mi reloj y tuve que parpadear furiosamente para ver que eran las nueve y cuarenta, mi conductor estaría esperándome en la entrada principal, me abrí paso entre la multitud corriendo mientras me dirigía al comedor, si Edward hubiera escuchado la conversación estaría en este momento detrás de mí.
Una vez que pisé la alfombra, el zapato quedó enredado en un pliegue de la misma y caí, estaba otra vez en el bosque tropezando, el único mundo que siempre había querido me era de nuevo arrebatado mientras que el agujero en mi pecho crecía, extendiéndose mucho más que antes, me puse de pie y trastabillé hasta la puerta, la nieve se arremolinaba a mi alrededor mientras llegaba a la entrada principal, el abrigo colgaba lánguidamente a mi lado, el auto se estacionó y mientras mi conductor daba la vuelta y abría la puerta, me dejé caer sin fuerza en el asiento.
Las lágrimas amenazaban con derramarse pero las enjuagué furiosa, la última vez que él me abandonó yo era una adolescente asustada.
Pero ya no lo era.
Yo, Bella Swan iba a tomar por completo el control, en menos de veinticuatro horas esto se habría acabado y Edward Cullen no tendría nada que opinar sobre mi vida de nuevo.
Cuadré los hombros y le gruñí al conductor para que saliera de este lugar.
Tenía trabajo que hacer.
Nunca había perdido y no iba a comenzar a hacerlo ahora.
Hi!
Bella, cariño, a quien le importa despedirse de Jonathan cuando Edward está esperándote en una de las entradas! Argh!
Siento la demora en la actualización, me quedé sin luz *llora*
Nos leemos en los comentarios ^_^
