-Hinata te siento extraña—La nombrada escuchó al rubio a los lejos aunque lo tuviera frente a ella.
¿Cómo no iba a estar así? Las últimas dos semanas habían sido realmente difíciles, el Uchiha no cesaba de amenazarla y hacer que cumpliera ciertas de sus peticiones y ordenes, a estas alturas no sabía que hacer ¿cómo complicó tanto su vida? Además se sentía culpable por mentirle a Naruto, y ¿qué decir? sabía que la mejor solución sería regresar al azabache a su tratamiento; pero no podía, se sentía aún más déspota convirtiéndolo en un ser inanimado para quitarse ese problema de encima... además reconocía ese nerviosismo que le provocaba y no por las continuas amenazas o sus cambios radicales de humor, le gustaba verlo, dios ella estaba demasiado mal siempre llegaba a esa conclusión considerando como las cosas se habían salido de control y que el azabache la acosaba cuando se encontraba de buen humor y no se sentía mal físicamente.
-Na-nada Naruto, lo siento será mejor irme a casa ahora.
-Pero Hinata es viernes podríamos irnos a un bar—La ojiperla le sonrío dulcemente y con un poco de pesar.
-Discúlpame, mañana ¿sí? – Convino consciente de que lo único que necesitaba era descansar y olvidarse de todo aquel problema aunque fuera por unas cuantas horas.
-¡Has dicho mañana!—Agregó el rubio comenzando a caminar hacia el auto de la peliazul para acompañarla a que lo abordara, sonrío más animada al darse cuenta que podría por fin dejar de fingir que todo estaba bien, al menos hasta la noche siguiente.
Había decidido que si Sasuke estaba jugándole sucio, ella también podía: dejaría el empleo, se iría a otra ciudad o país y a ver cómo hacía él para localizarla, si, era una idea bastante radical, pero valía la pena para volver a sentirse en calma, si encontraba la excusa perfecta Naruto lo entendería y si no, de cualquier manera ella estaba a punto del colapso nervioso, si seguía en ese estado sería próximamente paciente del hospital en vez de enfermera.
Condujo con cuidado alejándose del sanatorio, la oscuridad empezaba a presentarse en las calles, suspiró aliviada al saber que descansaría dos días de Sasuke y sus continuas amenazas pero al mirar por costumbre en el espejo retrovisor vio un auto azul oscuro que le dio mala espina, manejó aún con cuidado queriendo eliminar esos pensamientos paranoicos pero cuando volvió a mirar por el espejo reconoció al chico peliazul que visitaba a su paciente hace dos semanas, un vistazo más y se encontró al otro pelinaranja de copiloto, sin pensarlo más pisó el acelerador con fuerza intentando perderlos.
Dio un suspiró emocionada cuando logró perder el auto azul, incluso casi sonrió con malicia, atreviéndose a subir el volumen de su estéreo escuchando alguna canción de pop mientras conducía a casa tratando de olvidar los relámpagos que veía a los lejos anunciando una terrible tormenta eléctrica, estacionó como siempre y tras soltarse el cinturón de seguridad, una mano en sus labios evitó que gritara asustada al sentir esa presencia en el asiento trasero.
-Conduces bastante mal Hinata— Su cuerpo tembló al darse cuenta que Sasuke estaba ahí inspeccionando la calle por la cual habían llegado— ¿Dónde quedaron ese par de idiotas? ¡Maldición!—Casi bufó al percatarse que habían perdido a su enfermera en el camino.
-¿Q-qué haces a-aquí? –logró preguntarle cuando con esfuerzo logró salvarse de la mano que le impedía hablar, el pelinegro frunció el ceño mientras su cerebro evaluaba teorías de cómo sus amigos le habían perdido de vista: confundir la carcacha de auto que usaba la peliazul era una, o Suigetsu se había distraído en algún semáforo intentando conquistar a alguna chica, entre algunas otras lo cierto es que aquello lo ponía de muy mal humor.
-Ahora esperar a que ese par me encuentre, ¿aquí vives? –Preguntó al descender del auto e Hinata temerosa imitó el acto, indecisa de corroborar la deducción del Uchiha.
-¿Cómo...—Intentó interrogar cómo había terminado en su auto, en su cabeza había miles de pensamientos revueltos y estaba a punto de entrar en pánico.
-Fácil Hyuga, eres bastante torpe los paseos que te pedía sólo eran para familiarizarme con el edificio... saber cuál era tu coche también fue simple a veces no piensas lo que dices—Explicó al entrar a la pequeña sala de la chica, dándole el esclarecimiento que buscaba— No había otra manera de salir que en un auto del personal y nadie es más torpe que tú... lo único que falló es que esos dos idiotas debieron interceptarte y yo irme con ellos—Hinata cerró la puerta de su casa contrariada si ella hubiera dejado que esos dos le dieran alcance se hubiera librado de él, quizás— En cambio de eso estoy en tu casa.—Dijo seco y mostrando su molestia sentándose en el sillón para tres personas que era en lo que consistía la pequeña sala de la chica, Hinata prestó entonces más atención en él, vestía un pants completo negro, la capucha puesta sin embargo podía ver los profundos ojos oscuros enmarcados por unas leves ojeras, al bajar su vista se encontró que portaba como calzado unos converse negros—Cada vez te metes en más problemas ¿no? –Cuestionó divertido al verla en ese estado indeciso, se levantó y caminó hacia ella y como venía haciendo últimamente la tomó de la estrecha cintura para susurrarle al oído— ¿Qué pensarían si se enteran que te robaste a tu paciente porque te gusta?
-Eso no fue así—Objetó de inmediato— Yo no sabía— Dijo mostrándose más insegura—Debes volver al hospital... necesitas tratamiento.
-No estoy enfermo—Afirmó seco prestando atención en que ella por primera vez no negaba sus palabras respecto al gusto que sospechaba tenía hacia él.
-Quizás tengas razón y no tengas nada mental...—Reconoció dubitativa por lo que iba a revelar—Pero si tienes una adicción a los fármacos, no puedes dejarlos así como a así, te vas a poner muy mal.
-Eso ya fue—Dijo el moreno desinteresado volviendo a tomar asiento.
-No—Negó al darse cuenta de que él no conocía lo delicado de su situación— No... si, tuviste síndrome de abstinencia por lo que te quite pero aún sigues recibiendo medicamentos restringidos, mucho menos fuertes pero aún son fuertes y esos te harán sentir muy mal, incluso podrías morir... necesitas medicación.
El azabache entrecerró sus ojos observándola, chasqueó la lengua a sabiendas que eso fue información que la peliazul guardó tratando de mantenerlo a raya para soltárselo cuando la obligara a ayudarlo a fugarse pero la muy idiota no se lo dijo y ahora venía a decírselo asustada de lo que fuera a pasarle por reprimir la medicación abruptamente al haber escapado.
-¡Serás!—Bufó cabreado poniéndose de pie y tomándola por el cuello con ambas manos—Deja de interponerte, parece que no quisieras librarte de mí ¿o tanto así te gusto? dame tu celular les llamaré para que vengan por mí.
-Yo no tengo plan—Respondió en un susurro mientras intentaba alejar las manos de su cuello comenzando a asustarse era la primera vez que él se mostraba violento con ella, solía ponerla en aprietos, abochornarla pero jamás la había lastimado, sintió como las manos liberaron su cuello para ir directo a sus ropas y verlo marcar en el celular.
Tosió tratando de recuperarse conforme veía al moreno con una cara de frustración y revisaba su pequeño departamento en busca de algún teléfono de base, aunque en esa pequeña casa no existía tal, Sasuke se vio tentado a maldecir pero solo se dejó caer en el sillón derrotado ¿cómo no se le ocurrió pedirles dinero cuando ese par fueron a verlo? Ahora se encontraba en la casa de la que consideraba antojable enfermera sin poder moverse y con la única opción de exigirle dinero como un vil ladronzuelo, ¡diablos! había querido ya librarse de ella pero enserio parecía que eso no podría ser y todo por culpa suya, no era tonto para realmente creer que Hinata no quisiera soltarlo, estaba seguro que algo le despertaba pero intuía que tenía que ver más con el interés sexual como cualquier otra mujer hacia su persona; aún así llevaba las últimas semanas poniéndola en aprietos hasta tal punto de casi hacerla llorar desesperada por no saber qué debía hacer, era lógico que por más que le atrajera lo único que quería era tenerlo a kilómetros de distancia, y él tampoco quería estar con ella, le tenía ganas pero no era más que la necesidad sexual que venía guardando tras no tener a ninguna mujer y su enfermera no sólo era hermosa del rostro también tenía un magnifico cuerpo.
-Entonces renuévalo—Ordenó viendo a la peliazul que lo observaba hincada cerca de la puerta de la entrada con desconfianza y miedo.
-Me pagan el lunes—Dijo casi en un susurro, el arqueó la ceja cansado, dejando que su cabeza se recargara en el mullido sillón, no sabía si creer que la chica vivía día a día o sólo lo estaba retrasando para devolverlo a la clínica.
Un fuerte trueno fue el causante de que la menuda chica saltara y esto lo sacó de sus pesares desechando su idea de salir a la calle en búsqueda de sus amigos, una fuerte lluvia se había desatado mientras la noche comenzaba a reinar.
-Perfecto—Masculló molesto, Hinata lo veía dudosa sin saber qué hacer— Creo que tendré que pasar la noche aquí pero mañana necesito que me ayudes a llamarles de otra forma ya sabes alguien puede enterarse de tu secreto mala enfermera— Advirtió seco al observarla amenazante, ella mordió su mejilla por dentro sintiendo tristeza y desolación.
Era paradójico porque la hacía sentirse tan desprotegida y hasta donde sabía él era un asesino, un enfermo mental, que era peligroso; pero también ante su mirada aperlada no era más que un hombre perturbado lleno de rencor, coraje, alguien que solo le inspiraba querer protegerlo porque con cada día viéndolo con el tratamiento ministrado e incluso una que otra plática con su aún novio Naruto, se dio cuenta de lo poco que hacían para que él saliera de su infierno incluso el personal de ese sanatorio parecían estar más influenciados por sus propios pensamientos y no estaban siendo objetivos con él, un enfermo.
-Me iré a mi habitación—Anunció casi en voz baja alejándose hacia allá aún nerviosa, aún pensativa.
Tomó su camisón lila y su ropa interior, debía darse un buen baño y reflexionar acerca de todo lo acontecido, mientras el agua caía por su cuerpo lo único que le venía a la mente era regresarlo al Hospital pero era algo complicado para ella no sólo por la complexión del moreno, si no por sus continuas amenazas obligándola a hacer lo que él quería; por un momento sus cavilaciones se centraron en las amistades del Uchiha ese par de chicos que lo visitaban parecían tener medios, quizás él no la pasara tan mal si ellos buscaban ayuda médica clandestina, negó al mismo tiempo que cerraba el grifo dándose cuenta que intentaba ponerlo a salvo y lejos del psiquiátrico eso no era una buena decisión, comenzó a secar su cuerpo con su gran toalla y a vestirse con cierto apuro colocándose la delicada lencería lila, y arriba la camisola que le llegaba a media pierna, abotonó los tres botones de los 5 que dejaban ver un poco su escote cubriéndolo totalmente, se avergonzó un poco puesto que aunque estuviera grande le quedaba un poco entallada, negó nuevamente con la cabeza y se apresuró a deshacer los nudos de su largo cabello, una vez hecho tomó una cobija y salió de la habitación para ofrécesela al moreno ya que lo tendría de invitado forzado no podía dejar de lado su cortesía.
-¿Qué haces?—Le preguntó al arrebatarle la botella de sake—No deberías tomar, tus medicamentos te relajan y esto hace exactamente lo mismo ¿quieres dejar de respirar?—Le regañó sin poder evitarlo.
-Eres bastante absurda—Respondió con molestia al ver como la chica tenía entre sus manos la botella que encontró en una gaveta de la cocina, podría quitársela con suma facilidad pero tenía tanta flojera ahora de pelear, se sentía cansado.
-¿Por qué haces esto?— Hinata le cuestionó hincándose frente a él que se encontraba sentado frente a su único y gris sillón, sobre el suelo.
-Un pequeño placer—Contestó mientras se relamía los labios tratando de recuperar el sabor del licor.
-No debes exponerte, tú enserio debes volver al hospital es muy pel...—El dedo índice del moreno le impidió seguir hablando.
-Eso no es ya tu asunto, sé inteligente y no molestes más—Hinata lo miró en ese estado, incluso aunque él la empujó a un lado recostándose en su pequeño sillón, mostrándose como un chico malo ella seguía viéndolo como alguien indefenso.
Lo vio cerrar sus oscuras orbes e intentar esconderse en la capucha del suéter oscuro, se levantó e inclinándose tomó la mejilla pálida del chico con compasión.
-No deberías fingirte fuerte... es fácil ver como sufres por dentro—Esas palabras provocaron que él se sentara abruptamente y la mirase colérico, quedando frente al rostro de la chica.
-¿Por qué tienes esa absurda idea de que soy bueno?—Le preguntó, Hinata se encogió de hombros en respuesta.
-Sólo veo tu dolor— Explicó, él sonrío malicioso.
-Entonces te mostraré lo malvado que puedo ser, te haré que cargues con dolor si eso quieres—La ojiluna lo miró con incertidumbre y él se irguió inclinándose hacia ella tomándola por la nuca obligándola a seguir sus movimientos.
-No podrías hacerme daño... ya lo hubieras hecho—Indicó dubitativa quedando sentada en el regazo del chico al perder el equilibrio a causa de los movimientos del moreno.
Sasuke ladeó su cabeza—Te demostraré que si— Soltó al acariciarle con la yemas de los dedos una de las piernas.
Sasuke se pasmó al sentir los brazos de la chica enrollados en su cuello con fuerza mientras sentía como negaba con su cabeza, verlo en ese estado para ella era la clara muestra de que él se aparentaba fuerte, sólo porque quería dominar para no sentirse amenazado.
-Me gustaría poder curar todo ese dolor que refleja tu mirada pero no puedo—Confesó, su voz denotaba la amargura que le daba esa revelación como enfermera tenía limitaciones, no podía curar sentimientos y eso a veces era demasiado doloroso sobre todo cuando se encariñaba con los pacientes.
-Puedes hacerlo—Sasuke respondió al sentir a esa chica en ese estado, era tan obvio, siempre fue indiscutible para él pero a diferencia de muchas ella negaba lo que sentía porque era inadecuado, no sólo porque tuviera novio sino porque era su paciente, y esa chica parecía tener la mente de una niña era tan ingenua para reconocer sus deseos carnales.
-¿Cómo?— Hinata se separó mirándolo a la cara olvidando en la posición tan comprometedora en la cual se encontraba, pero dispuesta a ayudarlo.
-Hazme olvidar—Pidió al abalanzarse con pasión a los labios de la chica pegándola más a su cuerpo, notó el desconcierto pero poco le importó bastó una mordida en el labio inferior femenino para que le brindara entrada a su boca y de esta forma pasear su lengua probando el dulce y extasíante sabor de la saliva femenina.
Las manos masculinas en los costados de la estrecha cintura femenina, se unieron a la turbación de pensamientos que su dueña sentía, esa pasión inclusa lastimera en sus labios solo denotaba la desesperación del Uchiha, sentir como las manos masculinas abandonaron su cintura ascendiendo hasta detenerse en sus pechos y apretarlos sin reparo alguno la hizo soltar un quejido por la brusquedad, pero al ver finalmente algo distinto en esos ojos, algo distinto al odio que solía ocupar esa oscura mirada la motivaron a ceder en lo que él quería y a su edad ella entendía a la perfección que era...
¿Qué era lo único que podía hacerlo olvidar? Sexo... y algo temerosa al sentir la áspera lengua del Uchiha en su blanquecino cuello succionando y besándolo, no la hizo dudar más, quizás era la acción más tonta entregarle su virginidad pero si eso lo ayudaba a olvidar y verlo parcialmente relajado olvidando sus problemas, podría valer la pena... además estaba otro motivo, ese que le avergonzaba reconocer... esas tontas mariposas cuando escasamente lo veía sonreír, ese nerviosismo que surgía cuando escuchaba su voz y la muñeca que se convertía cuando él le gruñía una orden, así se justificaría pero en realidad no necesitaba una razón lógica en esa situación más que deseaba hacerlo, no tenía claro el porqué, solo deseaba dejarse envolver y olvidar por un momento, sin pensar en lo correcto.
-Sa suke—Entrecortadamente salió su nombre de los labios femeninos mientras le acariciaba el cuello y las manos masculinas levantaban su generoso busto hacia él.
Él no tenía mucho que explicar o pensar, un poco de alcohol, su dolor, su odio, su rencor; se mezclaban con ese deseo que quería saciar ahora no importaba que fuera esa tonta enfermera que se dejó manipular considerándolo débil, le importaba una mierda, desde pequeño estando consciente de su atractivo manipuló a varias, incluso a su propio hermano ese que destruyó a su familia... tampoco pensó que tendría tanta suerte con ella, había desistido de calmar su deseo después de darse cuenta que era virgen, bastante la llevaba al límite con sus peticiones que la hacían dudar y asustarse, pero ahora estaba ahí dispuesta a satisfacerlo y aunque no estuviera seguro del motivo, era lo que menos importaba una vez que saliera de esa casa no volvería verla.
Hinata quitó la capucha que lo cubría pudiendo apreciar la negrura del cabello, tomando algunos mechones entre sus manos tratando de no perderse del todo en las sensaciones, el Uchiha mordía sobre sus ropas sus pezones ya erectos, cuando los labios buscaron los suyos no dudó más, trató de corresponder ese abrasador beso dejando que su lengua lo recibiera y jugueteara con la de él, un pequeño gemido salió de los labios rosados cuando Sasuke la movió haciéndola sentir su dureza haciendo que esa electricidad en su vientre se agitara provocando cierta humedad en su intimidad y una especie de sufrimiento en su vientre.
El sonido de su celular provocó que abriera sus orbes lunas buscando el aparato alejándose del chico escasos centímetros considerando que la llamada podía ser importante, pero él volvía a atacar su cuello devolviéndola al momento sin pensarlo bajó el cierre de la sudadera negra para encontrarse que no llevaba camiseta y le permitía ver su marcado torso ese que seguramente una vez recuperado había vuelto a trabajar, el sonido de la llamada entrante finalizó e insegura acarició los trabajados abdominales un tanto curiosa de poder acariciarla con tintes pasionales, sintiendo la mordida acompañada de succión en su cuello haciéndola estremecer, su celular volvió a sonar y se giró abruptamente dándole la espalda al ojinegro tomó el aparato blanco entre sus manos temblorosas, ver quién era el causante de la llamada la hizo volver a la realidad, leer en la pantalla "Naruto", no era precisamente lo que esperaba, pero Sasuke tomándola de la cintura la volvía a acomodar justamente arriba de su dureza haciendo que su espalda chocara con su torso, colando sus manos por debajo del blusón acariciando sus generosos pechos encima del sostén, mientras volvía a besar su cuello y al mismo tiempo hacerla acariciar su hombría.
Tan pronto como hubo aceptado la llamada se arrepintió su "Hola" había salido bastante descompuesto debido a la densa situación con ese chico que había levantado su brasier descubriendo sus pechos debajo del blusón, acariciándolos con cierta brusquedad, pellizcando sus ahora duros pezones generando deliciosas y tortuosas sensaciones obligándola a apretar sus labios para que de sus labios no salieran gemidos.
-Sólo pensé que debías estar asustada por los truenos y relámpagos, les temes bastante... ¿quieres que vaya contigo?— Escuchar al rubio decirle aquello seguramente la haría sentir culpable cuando pudiera razonar, ahora solo podía sentir las descargas eléctricas, Sasuke se entretenía mordiéndole el lóbulo de la oreja libre y escuchando vestigios de la conversación que se estaba llevando... la estaba haciendo desfallecer e Hinata apenas pudo razonar la pregunta de Naruto.
-No –Había juntado todas sus fuerzas esforzándose para sonar normal, lo que menos quería era parar aquello porque fuera a buscarla.
-Estas asustada, tu voz no me engaña, Sasuke volvió a moverla encima de sus piernas simulando una penetración que a ella le robo el aliento y a él lo hizo gruñir.
-Es-es-toy bien Naruto...— "La lluvia puede ser peligrosa", escuchar aquellas palabras del moreno la hicieron dudar pero no lo suficiente para decirlas— La lluvia puede ser peligrosa no te expongas— Dijo antes de colgar la llamada buscando no arrepentirse de lo que estaba haciendo, no quería pensar solo quería sentir.
Las manos del moreno en sus pechos acercándola a él la hicieron cerrar sus orbes opalinas, tratando de olvidar la gran mentira soltada, Sasuke sonrío con cierta malicia al besar el níveo cuello de la chica, no era la primera vez que hacía algo parecido pero verla a ella titubear al hacerlo era algo digno de vivir, lo excitaba más, literalmente sentía que la estaba arrastrando a su oscuridad.
Sacó el camisón arrojándolo por la habitación pegando el pequeño pero curvilíneo cuerpo a él, provocando que ambos despertaran más deseo al sentir la piel caliente chocar contra la otra, desabrochó el sostén librándose de este y poder acunar sin molestias ambos pechos en sus manos, repartía húmedos besos en la espalda femenina haciendo que la piel se despertara donde había dejado su saliva, soltó los pechos para sacarse su suéter, abrazó a la chica por la cadera robándole un suspiro ese contacto de piel los estaba matando, sin dudas algunas.
-Vamos a la cama— Su voz salió ronca al decírselo, tras un leve y automático asentimiento de la chica se encaminó detrás de ella, Sasuke veía el contoneo de las caderas en un estado hipnotizado y sentía como la inseguridad la estaba corroyendo por lo que próximamente harían, se vio tentado a decirle lo guapa y buena que estaba, pero prefirió callarse esas palabras sobraban, cuando solo follas por placer.
Al verla girarse cuando estaba al borde de la cama matrimonial con el edredón lila dibujó apenas una perceptible sonrisa, era bastante guapa y no sólo eso tenía un excelente cuerpo, decidió no seguir comiéndola con la mirada conforme esa tenue luz de la lamparita de noche se lo permitía y acercarse nuevamente tomándola de la cintura pegándola a él uniendo sus labios en un beso posesivo de su parte, la guío para que se recostara en la cama alejándose de sus labios repartiendo besos en su cuello, en la comisura de sus pechos, pasando por su plano vientre tomando las bragas y empezando a retirarlas lentamente mientras seguía con ese camino de besos que llegó hasta la pantorrilla derecha, Hinata mantenía los ojos cerrados rebasada por las sensaciones momento que él aprovechó para librarse de sus tenis y así mismo de sus ropas inferiores y ocupar su lugar entre las piernas femeninas motivándola a deslizarse hacia arriba de la cama, el nerviosismo que irradiaba lo estaba llevando al límite así que besar sus labios y tocar sus curvas le estaban siendo ineficiente, más cuando su duro miembro se topó con la caliente entrepierna femenina, casi gime, pero usando su autocontrol se hincó frente a ella tomando su virilidad en su mano derecha, observando la húmeda vagina sonrío con cierta malicia cuando guío su verga hasta ese pequeño lugar que a pesar de su extrema humedad de inmediato protestó no queriendo dejarlo entrar pero después de un par de veces de empujar entró ahí como la primera vez topándose con esa barrera nuevamente, esta vez sería distinto eso lo regocijaba y calentaba de sobremanera, se recostó sobre la chica apoyándose sobre sus codos para no cargar su peso y al mismo tiempo conseguir darse impulso, la ojiperla jadeó al volver a sentir esa presión, soltó un pequeño quejido mezclado con un gritito cuando lo sintió tan dentro suyo, apretó sus ojos con fuerza y sus dedos en la espalda masculina al sentir ese dolor desgarrante que percibía la partiría en dos, soltó el aire de sus pulmones adolorida, y un par de lágrimas escaparon al intentar procesar de dónde venía ese dolor y todas las sensaciones experimentadas.
-Shh—Escuchó a Sasuke en su oído— Estas jodidamente estrecha, tan deliciosa—La voz ronca y llena de deseo la hizo volver a estremecerse mientras él acariciaba una de sus piernas haciendo que la acercarse al cuerpo masculino, mordió sus labios ahogando el gemido doloroso que quiso escapar de estos cuando lo sintió retirarse de su interior— Debería esperar y darte tiempo... pero yo ya no puedo esperar—Expresó tras volver a introducirse con ímpetu, la Hyuga se quejó en su oído— No sabes cómo me excitas—Confesó saliendo del acogedor interior de nuevo.
-Me lastimas— Finalmente la voz entrecortada, bañada de dolor salió de su garganta, él le sonrío con esa malicia y acercándose a su oído le susurró:
-Te dije que podía hacerte daño—El embiste fue más enérgico que los anteriores al querer reafirmar sus palabras, Hinata clavó sus pequeñas uñas en la espalda, volviendo a sentir como se retiraba y sin darle ni un segundo más de tregua salía y entraba en ella a su gusto, sus lágrimas volvieron a escapar de sus ojos mientras el malestar seguía presente, atemorizada y hasta cierto punto desesperada rogando que eso terminara, los besos y tocamientos de Sasuke empezaban a ser incomodos pero en ese momento se percató que el dolor empezaba a desvanecerse, él mordió su hombro haciéndola quejarse nuevamente, pero en su vientre se acunaba una placentera sensación la misma que no quería sentir como era abandonada por él para al instante ser calmada al sentirlo nuevamente en su interior, robándole jadeos y uno que otro gimoteo pudoroso que no pudo callar.
El sonido acuoso de su unión podía percibirse, después de un trueno la habitación quedó parcialmente en oscuridad y ella empezaba a sentir miles de deliciosas y dolorosas sensaciones en su vientre, escuchó gruñir una vez más al moreno y después soltar un gemido y algo caliente inundó su interior, Sasuke se recostó encima de ella cansado tras su liberación.
Agitada pero deseosa de más comenzó a besarle el cuello, buscando sus labios mismo que encontró y aunque él batallaba por falta de aire respondió el beso sólo como sabía con pasión, no tardó en comprender que quería la peliazul así que después de unos besos, caricias y unos merecidos minutos de esos tocamientos le dio la vuelta para que quedara boca abajo empezó a restregar su miembro entre las nalgas femeninas esperando lo que ella deseaba, sabía que la había dejado incompleta acción que no le importaba... ¿pero cómo negarse a darle más?
-Esta vez sí durare—Susurró en el oído de la chica—Ponte en cuatro.
Con su cuerpo tembloroso ella obedeció anhelante de sentirlo, al poco rato la invadió su interior de forma brusca no pudiendo contener el gemido que brotó de su boca, lo sentía golpear contra sus nalgas, abriéndola completamente, los sonidos de sus garganta salían libres de sus labios rojos e inflamados por los besos ardientes de los que fue víctima, las manos masculinas se aferraban a sus caderas con fuerza al dar estocadas certeras y placenteras para ambos, después vagaron a los grandes pechos apretándolos, adentrándose más tocando un punto clave haciendo que ella se convulsionara en placer y dejara que sus brazos cedieran ante su peso quedando sobre la cama disfrutando su primer orgasmo, el azabache degustaba aquella inusual estrechez y succiones que el interior femenino desplegaba contra su miembro, dio unas cuántas estocadas más y logró vaciarse nuevamente en el interior femenino contrariado de lo poco que había durado ambas veces, se dejó caer encima de ella aún en su interior notándola batallar con su agitada respiración y cerrar sus orbes cansada.
Salió al poco rato del interior femenino siendo consciente como se estremecía y se acurrucaba en la cama para dormir.
-Esto fue realmente bueno-Confesó el Uchiha siendo consciente de que no le escuchaba más, las inexpertas solían ser así... pero ella aparte de todo era bastante linda y que decir de la ingenuidad que la rodeaba –Esto no es mi venganza Uzumaki, encontraré la manera de que me pagues todo lo que me has hecho pero la virginidad de tu chica no va a saldar tu deuda.
Miró nuevamente el perfecto rostro de la chica dormida y reconoció nuevamente con todo su pesar que era demasiado hermosa, demasiado tonta, demasiado bondadosa... aunque lo había hecho olvidar al menos alrededor de una hora y ahora mismo él también se veía tentado a quedarse dormido.
Abrió sus orbes por la inusual luz en la habitación, la lámpara de la mesa de noche estaba nuevamente encendida pero eso no fue lo que lo despertó sino la luz del sol ¿cuánto tenía que no despertaba por eso? En la clínica no lo sufría, vio el pequeño ovillo a su lado lucía tan angelical... pero no se iba a detener a observarla tenía asuntos más importantes se levantó y después de ir al baño se vistió, buscó en el bolso de la peliazul y tomó la mitad del dinero que guardaba no era demasiado pero si lo suficiente para localizar a sus amigos, bajó enseguida y colocándose su suéter en la sala donde había quedado, salió de la casa de la chica, decidido a no volver, sin rumbo fijo puesto que sólo necesitaba un teléfono público.
