ADVERTENCIA

Este capítulo contiene violencia, lemmon extremamente fuerte, sexo no consentido, dominación, lenguaje vulgar... etc, cinco palabras ES MUY FUERTE E INTENSO, puede herir tu susceptibilidad si las temáticas de arriba no te agradan, será mejor que no lo leas (Y no bromeo).

El lunes no pintaba mejor que su fin de semana, la noticia de la fuga de Sasuke era la novedad del día y cuando por fin logró ir al comedor y quedarse un momento a solas la recién incorporada médica Yamanaka fue a sentarse a su lado con una enorme sonrisa.

-Espero no incomodarte—Hinata negó por educación más que por sinceridad, Ino le sonrío decidida—Que bueno, me han dado muy buenas referencias de ti, todos dicen que eres una excelente enfermera y eso es lo que necesito, ahora todas quieren quedar bien conmigo solo porque mi padre es el dueño— Hinata sonrío esta vez sincera.

-Pero no debe ser tan malo—Agregó recordando que algunas enfermeras queriendo quedar bien daban buenos obsequios sobre todo pastelillos.

-Si, cuando no quieres tanta hipocresía cerca—Reconoció al comenzar a comer su sándwich—Menudo inicio de semana que me ha tocado—Hinata sonrío sin saber que decirle, era verdad, la clínica estaba hecha un caos queriendo averiguar el paradero del azabache—Oye por cierto tú eras enfermera matutina de Uchiha Sasuke, el paciente que se escapó— La Hyuga enmudeció no entendiendo porque lo mencionaba, sintiendo ansiedad creyéndose descubierta.

-Yo...

- ¿No notaste nada extraño? Se suponía que estaba sedado, pero ¿no observaste algo inusual?—La ojiluna negó con la cabeza sin poder mirarla a los ojos—Esto es un escándalo, lo bueno es que la noticia no se ha filtrado de otra forma esto sería aún peor–Ino posó en su rostro una sonrisa melancólica al ver por el enorme ventanal de vidrio frente a ella— ¿Apoco no es lindo?—Hinata coloreó sus mejillas al comprender que se refería a Sasuke.

-¿Lo conocía?—Cuestionó algo aprensiva volviendo a buscar los ojos azules de su acompañante.

-¿Que si no? fui su novia antes de que todo eso pasara, en realidad mucho antes—La cara que hizo Hinata provocó que la rubia riera—¿No pensarás que siempre fue un loco?—La peliazul negó atónita tras lo revelado –Pues tienes razón, digo Sasuke tenía un carácter difícil desde tiempos inmemorables, era duro, frío, quizás insensible y muy racional... solía decir que no creía en el amor desde aquellos tiempos, de hecho recuerdo habérmelo encontrado en Estados Unidos antes de que todo sucediera y que él regresara, me dijo que el amor no era más que una fantasía que inventaron los hombres para follarse a las mujeres—La ojiluna recibió esa información un tanto sorprendida dándose cuenta lo poco que le conocía, más allá que el odio que veía que lo carcomía no sabía más de él.

-¿Fueron novios mucho tiempo?— Se atrevió a cuestionar sintiendo como alguna clase de molestia invadía su estómago quemándole.

-No, fueron como cuatro meses al final de la secundaria... pero fui su primera novia oficial, aunque realmente fui la única que se follaba con el título, eso sí él era todo un don juan desde esa época... yo lo amaba mucho ¿y cómo no? Él tiene o buena tenía una personalidad oscura... misteriosa, su comportamiento de niño malo como atraía a cualquiera... Lo dejé de ver cuando entró en la preparatoria después de ahí me enteré que se mudó a estados unidos a estudiar... Y después pasó la masacre.

-La masacre—Hinata repitió en un susurró, procesando cada palabra de la rubia carcomiéndose en un sentimiento de inferioridad ante la ojiazul.

-Si, no me sorprende que eso haya provocado que perdiera la razón... Itachi su hermano mayor era algo así como su ídolo aunque también su rival, Fugaku el padre de Sasuke solía compararlos demasiado y aparte de eso, Itachi era un genio y aunque Sasuke es muy inteligente Itachi lo sobrepasaba... Sasuke regresaba de terminar su universidad suelen decir que era mucho más frío y engreído, claro también más guapo; le organizaron una comida familiar pero cuentan que lo que encontró al llegar fue a Itachi cortándole la yugular a su madre, su padre ya estaba muerto, tuvieron una pelea e Itachi huyó aunque herido... todos pensamos que ante la pérdida, Sasuke había tomado aquello en lo posible de buena manera... pero ya vez... planeó el asesinato de Itachi y lo llevó a cabo.

-¿Por qué mató a sus padres?— Cuestionó poco clara, no comprendiendo la razón del mayor para hacerlo.

-Nadie lo sabe—Respondió Ino—Ese asunto es totalmente macabro en todos los aspectos... Ahora su huida de aquí, del psiquiátrico, dije que debía existir más cámaras y no sólo en la entrada, mi padre me ignoró ahora quizás se sabría algo—Reveló frustrada soltando todas sus ideas desordenadas— No me sorprende que Sasuke estuviera esperando el momento más idóneo para escapar, reveló desanimada.

-¿Conoces a Suigetsu y Juugo? –Preguntó la ojiluna sin razonarlo ansiosa de un poco de información—Bueno es que eran los únicos que lo visitaban—Trató de justificar su imprudencia, la rubia la miró ahora con curiosidad.

-Si, eran amigos aunque nunca comprendí su amistad, él solía tratarlos como otros de sus empleados en la mayoría de las ocasiones.

Hinata curvó sus labios hacia arriba fingiendo una sonrisa tratando de analizar toda la información recibida, ella jamás conoció bien a Sasuke y ahora se sentía responsable por todo el caos formado, comprendía que el problema del Uchiha era aún más oscuro de lo que imagino en un principio y que lo que sea que planeara no era bueno...

-Te has puesto blanca ¿te encuentras bien?

-Si, claro—Mintió—Disculpa debo volver con mis pacientes he tardado demasiado— Ino asintió moviendo su cabeza al notar como ella de la nada había cambiado de actitud pero sin prestarle demasiada atención realmente y volviendo a comer enseguida.

Un largo mes había transcurrido y en ese tiempo Hinata había investigado en internet acerca del moreno, entendía en cierta manera la frustración que lo carcomía; a lo que pudo averiguar él tuvo una vida de junior y de la nada le había cambiado de esa manera tan violenta, finalizando siendo refundido en un hospital psiquiátrico, en su cabeza seguía dándole vueltas al asunto aquel, se suponía que tenía un problema psiquiátrico pero a veces recordando cómo había actuado lo dudaba, aunque sin duda alguna tenía uno de conducta o algún trastorno de personalidad, solía ser rudo y algo agresivo aunque bien podría deberse a los fármacos o a la desintoxicación de los mismos, pero analizando la situación tomándose como referencia, no la había lastimado realmente, aquellos ataques hacia el personal del psiquiátrico debían tener explicación.

Lo extrañaba, era tonto y ella lo aceptaba intentaba poner todo su esfuerzo en la relación con Naruto porque él no paraba de decirle lo cambiada que estaba, lo ausente que se encontraba con el noviazgo y finalmente había tomado lo que creía la mejor decisión, retomar al 100% su compromiso con el Uzumaki, lo del Uchiha no tenía camino en absoluto cometió el error de entregarle su virginidad acto por el cual no podría olvidarlo nunca, y seguramente siempre existiría el vestigio de culpabilidad por haberle sido infiel a Naruto y cambiado la medicación al azabache, sentía que todo el descontrol de la clínica fue su error, si alguien se enteraba de eso estaría en problemas, aunque claro si conseguían dar con el moreno que parecía haberse esfumado de la faz de la tierra.

-Hinata—Naruto la llamó, ella peinaba a una señora que permanecía en un estado aletargado en una de las habitaciones del psiquiátrico, la ojiuna le sonrío en respuesta—¿Sigues sintiéndote culpable?—Cuestionó ya que alguna ocasión cuando la Hyuga estalló emocionalmente "confesó" en cierta manera su responsabilidad en la fuga, aunque el rubio de inmediato la desmintió impidiendo que le exteriorizará ese secreto que la estaba carcomiendo, asumiendo que su culpa se debía solo a que como la enfermera de Sasuke no se había percatado de ningún cambio en su salud o algún indicador de la fuga que planeó.

Ella guardó silencio un momento y soltó un suspiro.

-Estoy bien... ¿Quieres que por la noche vayamos a la discoteca?—Sugirió al ser viernes.

-Si, nos hace falta relajarnos más—Contestó con su enorme sonrisa, mientras su cerebro maquilaba otro plan para obtener un poco de intimidad con ella.

-Si, claro—Apoyó ingenuamente—Ya estoy por salir pero te espero en mi casa—El Uzumaki asintió y salió de la habitación esperanzado a tener una buena noche después de todo era la única mujer a la que había esperado por tanto tiempo.

Unos simples jeans entubados y ajustados acompañados con un top negro es el conjunto sencillo que eligió Hinata para esa noche, estaba cansada por ese motivo unos flats negros habían sido su opción, tampoco había cenado, nada le entraba en su estómago angustiado porque aunque no tuviera noticias del moreno cuestión que debería liberarla en cierta manera, no podía sentirse tranquila algo le impedía olvidar.

En cuanto Naruto llamó a su puerta salió disparada ya no queriendo seguir en esa soledad de su casa que después que el azabache hubiera alterado momentáneamente empezaba aborrecer. El antro al ser viernes estaba a rebosar de gente, un amable mesero les designó una mesa en un área que comúnmente no frecuentaban al ser considerada el "área problemática", incluso se rumoraba que ahí cierta banda traficaba drogas, armas y demás cosas que se pudieran conseguir en el mercado negro; intentando olvidar eso se sentaron restándole importancia, pidieron un par de copas mientras el rubio hablaba en voz alta cerca de su oído.

La sonrisa que estaba en el rostro de la peliazul desapareció de pronto, al enfocar en un VIP cercano a esa zona a Sasuke, entreabrió sus labios sorprendida observando cada rasgo del Uchiha, su pelo azabache estaba más corto pero aún era largo, vestía un pantalón de vestir negro y una camisa gris doblada hasta los codos, portaba aquella ropa con una elegancia y un porte único, parecía una estrella de cine o quizás un modelo, no, eso era corto parecía un dios, su corazón latió tan de prisa y boqueó sorprendida de verlo ahí, lucía tan distinto la pequeña sonrisa que empezaba a formarse en sus labios se esfumó cuando una pelirroja con un muy pequeño vestido rojo bastante provocativo lo tomó del brazo y lo besó, agachó la mirada afectada volviendo a escuchar el parloteo del rubio que quien sabe cómo ahora hablaba de televisiones y estéreos.

Al levantar la mirada queriendo comprobar que no había sido una ilusión, encontró al Uchiha hablando con un rubio y un pelirrojo que con anterioridad había visto ahí pero desconocía sus nombres, nuevamente desvió su mirada.

-¿Tienes algo?— Naruto le preguntó al darse cuenta que la peliazul no le prestaba atención.

-No, no es nada—Contestó al darse cuenta que estaba siendo descuida, quería soltarse a llorar, sentía que su pecho se había roto en dos solo por haber presenciado ese beso, eso dolía demasiado que no comprendía como conseguía estar ahí fingiendo tranquilidad—Sólo necesito ir al baño—Mintió casi en un susurro al levantarse para calmarse lejos y Naruto la vio perderse.

Sasuke también la vio alejarse, ladeó la cabeza siguiendo su trayectoria, la había visto desde que llegó al lugar ordenándole al mesero que hiciera lo posible por poner a ese par cerca, bajó sigilosamente seguro que la encontraría en los sanitarios, golpeó todas las puertas abriéndolas mientras una chica frente a un espejo lo miraba absorta y asustada, pero Hinata no estaba ahí, bufó con cierta molestia "¿Qué mierda estoy haciendo?" Se cuestionó internamente, estaba enojado de haber errado su conclusión pero también sabía que eso era lo indicado, desde que salió de aquella casa prometió no volver a cruzarse con ella, en un acto bondadoso, después de todo reconocía que lo había ayudado y aunque él no era una persona agradecida por primera vez quiso ser condescendiente con alguien, por alguna manera su absurdo actuar le agradaba de una manera retorcida, quizás porque ella misma no comprendía lo que él le había despertado, parecía ser una mujer que siempre había vivido en una burbuja rosa aunque eso también sentía que no era del todo cierto pero sí en cuanto a su proceder, pero ahí estaba buscándola, incluso llevándola cerca para vigilarla mientras hablaba con esos pandilleros y buscaba brechas para atacar a su tío y recuperar lo suyo.

Gruñó dándose por vencido y salió de los baños de mujeres, en su regresó ya ni siquiera ubicó a Naruto en la mesa solo estaban las bebidas, subió a su podio para regresar a sus asuntos pero difícilmente lograría recuperar la concentración que la ojiluna le robó desde que la vio entrar.

Hinata que sólo había ido por un trago más fuerte a la barra después de beberlo, regresó a su mesa con la intención de volver a ver al moreno queriendo corroborar que sus ojos lunas no le habían engañado, no le encontró en su lugar, sólo vio a la pelirroja al parecer malhumorada, Naruto no le dio muchas opciones llevándola a bailar y esta vez ella misma quiso olvidarse de todo y se dejó arrastrar entre la gente agarrando el ritmo y bailando sensualmente.

-Depende de cuando lo quieras— Sasori habló.

-Aún es muy pronto—Sasuke respondió–Pero próximamente, mientras síguelo vigilando— Deidara se burló cuando escuchó aquella orden, ese moreno era bastante arrogante era mucho más joven que ellos y se atrevía a darles mandatos sólo porque creía que el dinero que les daba cubría su seguro de vida.

-Tengo a Zetsu y es el mejor en el ramo—Habló Sasori sin ganas.

-Como sea—Masculló nuevamente el Uchiha de manera desinteresada viendo el mar de gente que bailaba abajo

-Sasuke, ¿ya podemos irnos? Quiero pasar la noche contigo— Karin habló melosamente al abrazarlo por la espalda.

-No me interesa—Respondió seco sacando su móvil encontrando lo que ya sabía, varias llamadas pérdidas de Kabuto, el médico que le atendía clandestinamente, puso mala cara pero sabía que no tenía opción así que zafándose violentamente de Karin agarró camino para ir a verlo.

Frente al departamento de Hinata se estacionó un auto deportivo naranja, la ojiluna sonreía, hacía rato que había olvidado varios de sus problemas gracias al alcohol, Naruto era una buena compañía y su tema de conversación no era tan malo además en su estado aquellos besos del Uzumaki estaban haciendo efecto, cada vez besaba más de su blanquecina piel del cuello y esa mano posada en uno de sus pechos cada vez apretaba más su agarre robándole pequeños suspiros.

-Vamos adentro Hinata, te necesito—El rubio le susurró mordiendo el lóbulo de la oreja, robándole una risita nerviosa, haciendo que los ojos opalinos se abrieran observando el lugar vagamente y sin hablarlo más ambos bajaron del auto, el Uzumaki no perdió tiempo apresurándose a llegar a ella lo antes posible abrazándola por la espalda volviendo a besarle el cuello conforme Hinata abría la puerta.

Se sentaron en el sillón, Naruto se las ingenió para tomarle el trasero entre sus manos sin importarle los sonidos que estaba emitiendo su garganta pero justificados estaba tan caliente ¿cuánto había deseado estar en esas condiciones con ella? y ahora lo tenía, la melodía de su celular le arruinó el momento por el tono sabía que era algo urgente y no podía posponerlo, así que bufó para responder realmente enojado, del otro lado el medico Yamanaka le comunicaba que el médico de guardia había tenido un accidente laboral y él tenía que presentarse en el psiquiátrico para cubrirlo.

-Mierda, tengo que ir al psiquiátrico— Le informó a la peliazul apenas colgó la llamada, ella le sonrío y asintió comprensiva.

-No te preocupes—Agregó con esa hermosa sonrisa en su rostro.

-Mañana nos vemos—La Hyuga asintió al verlo caminar directo a la puerta y después de que le enviara un beso desapareció tras esta.

Al poco tiempo unos golpes la hicieron levantarse divertida, preguntándose qué habría olvidado el despistado rubio.

-Pensé que el estúpido de tu noviecito no se iría—Sasuke estaba en su umbral diciéndole aquello de manera molesta, ella sólo atinó a abrir su boca buscando alguna respuesta que no pudo dar porque él se introdujo haciéndola trastabillar, el azabache no tenía humor después de ver a Kabuto al que consideraba un completo desgraciado y le inyectara no sabe qué y dijera más cosas estúpidas que no le interesaban pero que sólo parecían encadenarlo a esas malditas medicinas.

La había ido a buscar y la ojiperla no estaba, esperó por más de dos horas en un hecho insólito y cuando estaba a punto de irse vio ese auto naranja estacionarse y lo peor fue la escena que en cierta manera pudo observar, ver al rubio besándola de esa manera dentro del coche le enfureció, después de todo el azabache quería acostarse con ella por eso a pesar de que se había prometido no verla estaba ahí, una cosa era saber que Naruto era su novio pero otra muy distinta ver aquellos besos y acercamiento que sin duda le incomodó, de alguna extraña manera la sentía suya, había sido el primero y le hervía la sangre al imaginar que el Uzumaki estuviera acostándose con ella, era un hecho que parecía demasiado obvio y natural por eso le hervía la sangre, se vio tentado a irse pero tras ver al médico salir no lo pensó dos veces, él le daría a la peliazul lo que él no pudo.

Hinata cerró la puerta de su casa algo confusa, sorprendida, con su corazón latiendo deprisa creía que podía salir de su pecho en cualquier momento, en su mullido sillón se encontraba parcialmente recostado el Uchiha, luciendo guapísimo, parecía desinteresado pero estaba ahí en su pequeña sala y se veía tan diferente pero al mismo tiempo tan él.

-¿Qué haces aquí?–Por fin logró preguntarle, aunque en su interior ella quería preguntarle por su estado, por la pelirroja... cualquier otra cosa donde obtuviera una respuesta agradable y no una que pudiera lastimarla, confundirla volviendo a ponerla en una encrucijada.

-Parece que después que te enseñé a abrir las piernas ya no puedes mantenerlas cerradas—Hinata boqueó ofendida por ese comentario celoso del Uchiha, apretó sus puños a sus costados, negó con su cabeza indignada e incrédula de aquella frase fuera de lugar, después de todo ¿por qué la juzgaba? Y más sin tener pruebas y aunque las tuviera no tenía porque, él se iba como si nada después de esas entregas... "No somos nada", se recordó a sí misma dándose fuerzas.

-Vete de mi casa- Ordenó al abrir la puerta queriendo romper ese círculo vicioso que estaba segura no la llevaría a ningún lugar, ahora él la miró incrédulo y dibujó una sonrisa burlona en su rostro, con dos de sus dedos le indicó que se acercara en un acto demasiado sensual mismo que tuvo en cierta manera su efecto deseado, la hizo temblar en su lugar observando lo bello que podía llegar a ser pero logrando mantenerse firme sin seguirlo.

-¿A qué crees que vine?— Cuestionó mientras comenzaba a desabotonarse la camisa comenzando a mostrar el bien formado torso que tenía.

Y claro esa vista le gustó a Hinata pero lo que estaba insinuando hizo que su orgullo de mujer saltara ¿quién era para tratarla como una cualquiera? Volvió a hacer una mueca clara de indignación ignorando el adonis frente a ella.

-Mejor vete con tu amiga pelirroja— Sasuke aventó la camisa y volvió a esbozar una sonrisa aunque esta vez un poco irritado, pensó que no lo había visto sin embargo se equivocó, ella lo conoció de otra manera ¿cómo sabía de Karin? Desabotonó su pantalón, Hinata abrió su boca sorprendida al notar que sus palabras no causaban efecto en él, parecía que lo que le había dicho había entrado por una oreja y salido por la otra.

Sasuke se levantó de aquel mullido sillón y con pasos lentos caminó hacia ella, ese pantalón se movía seductoramente amenazando con mostrar algo que en verdad no haría al menos que lo obligaran a descender ante los ojos opalinos, ella se vio obligada a girarse abruptamente apoyándose con ambas manos en la puerta cerrándola nuevamente cuando la alcanzó.

-Descubrí que me gusta más hacerlo con enfermeras—Ronroneó el pelinegro en su oído mientras sin reparo alguno liberaba su erección y de manera brusca bajaba el jean femenino junto con la ropa interior robándole quejas e intentos fallidos de retenerlo en un pequeño forcejeo.

Agarró las caderas femeninas y antes de que ella logrará alejarlo la penetró causando que Hinata hiciera una mueca por el dolor causado al ser obligada a abrirse a él, jadeó con sorpresa volviendo a posar sus manos en la puerta soltándole los antebrazos, cerrando los ojos escuchando el gruñido que Sasuke soltó por el desagrado al encontrarla húmeda "¿así que te calientas con el dobe?" Pensó molesto dando otra estocada con violencia, escuchando un quejido al instante pero no se detuvo siguió arremetiendo contra ella que comenzaba a jadear avergonzada y molesta por disfrutarlo.

-Te lo haré hasta que no puedas pensar en otra cosa más que mi polla—Le susurró ronco, aquella postura no era la más cómoda ya que la peliazul era mucho más baja que él, pero sin duda alguna la estrechez que percibía era deliciosa y valía la pena el esfuerzo que estaba haciendo.

-¿Qué te hice?— Aún nublada por el vergonzoso placer que la estaba recorriendo lo interrogó, "¿por qué me está tratando de esta manera? ¿Por qué me dice eso?", necesitaba que le respondiera sus dudas porque aunque aceptaba que no había actuado de la manera correcta, Sasuke no tenía razones para hacer aquello.

-No vengas con eso, esto es lo que buscabas—Respondió seco mientras sus embestidas seguían en ascenso robándole gemidos que ella no podía callar por más que lo intentaba.

-¿Q-q-ué?—Preguntó entrecortadamente pero él pudo entenderlo.

-¿Ya te acostaste con tu noviecito? –Su voz era ronca, estaba turbado por esa deliciosa sensación que le proporcionaba la cavidad de la Hyuga, lo apretaba tan deliciosamente, se humedecía más a cada momento facilitando su entrada y verla disfrutando de aquello con su obvia pelea interna lo estaba haciendo gozar demasiado.

-No te importa—Respondió contrariada en un murmullo, sus ojos se humedecieron sin que comprendiera la razón "¿por qué me pregunta eso?"

-Eres mía—Le dijo sin razonarlo y apretó sus pechos con sus manos lastimándola, ella gimió sintiéndose más avergonzada, aquello era demasiado ¿cómo podía disfrutar algo que le causaba dolor e indignación? Y después esa frase se quedó pensando en lo que dijo "¿suya?" Volteó a verlo de medio lado mostrándole el placer que la recorría y al mismo tiempo la confusión que la invadía—No quiero que te acuestes con él, es otro de mi lista no me hagas ponerte en ella— Lo veía decirle aquello y comprendió que no mentía, él era demasiado serio sus palabras sonaban tan convincentes aunque estaban teñidas por el placer del sexo.

-Sa-suke—Gimió el nombre al seguir aguantando los ataques del moreno en su zona íntima y las manos apretujando sus senos por encima del top, "Dios ¿qué está pasando conmigo?" Toda esa energía que se había acumulado en su cuerpo explotó, dándole al Uchiha su orgasmo, de alguna extraña manera había conseguido mantenerse en pie pero su mejilla se unía a sus manos en la puerta en un afán de sostenerse, el azabache seguía moviendo su cuerpo conforme entraba en ella, más sonidos salían de sus labios sin poder controlarlos y él estaba extasiado de aquello, se corrió dentro minutos después uniendo una de sus manos a esa puerta para sostenerse.

Al poco tiempo salió de ella recuperando una postura mucho más cómoda aún agitado esperando que su cuerpo se normalizara, la vio ahí frente a él notablemente exhausta respirando copiosamente, sus ojos entrecerrados, su boca entreabierta, esa tela negra enrollada cubriéndole por encima de su cadera al haberse desplazado por sus manos, su pantalón a media pierna junto a sus bragas negras, y un hilillo de semen corriendo por su pierna izquierda, se relamió los labios la imagen volvía a excitarlo.

La alzó tomándola por la cintura y poniéndola en sus brazos llevándola al sillón, sacándole la ropa sin que ella tuviera participación en ningún sentido parecía que había quedado exhausta y así era, Hinata sólo sentía las manos del moreno vagando por su cuerpo, y después nada, cuando lo volvió a sentir de alguna manera él la había puesto arriba de él que se encontraba recostado ahora, sus piernas rodeaban a los costados las piernas masculinas, y sus zonas intimas se tocaban, ambos desnudos completamente los pechos se rozaban permitiéndoles sentir su calor y forma, su cara descansaba en el hombro del chico escondiéndose en la curvatura del cuello.

-Despierta—Aquella orden salió áspera y abrió sus ojos adormilada.

-¿Qu- qué sucede?

-Quiero cogerte de nuevo—Respondió sincero como casi siempre.

-No—Debatió enseguida alejando su cara de ese escondite, intentando sentarse— ¿Qué pretendes? No te comprendo, las veces anteriores... tú te vas, ahora vienes y dices que soy tuya y que no debo hacerlo con Naruto...—Las palabras de la peliazul lo estaban poniendo en la tierra ella tenía razón ¿qué mierda pretendía? Tras mirarla lo supo, le gustaba y no quería que el idiota disfrutara de ese éxtasis de hacerla suya, Hinata de alguna manera le pertenecía hasta que se cansara de tenerla— ¿Quiere decir que tú y yo somos algo?— Cuestionó con cierto tinte de emoción que no pudo reprimir, sus pensamientos estaban confusos, su corazón latió con prisa y él empezó a dibujar una sonrisa que después soltó una risa burlona.

-No te hagas ideas equivocadas enfermera—Golpeó su frente delicadamente—No quiero que Naruto te folle porque no quiero que pueda disfrutar lo bien que se siente estar dentro de ti, sé que te desea varias veces lo escuché hablar con los médicos practicantes de ti y todo lo que te quería hacer... y claro que somos algo, pero no lo que crees, tú eres una especie de esclava que me satisface en cualquier sentido.

Hinata se sentó completamente una vez que hubo escuchado aquello, su rostro reflejaba su desacuerdo hacia esas palabras, él jaló la mano que la chica había posado en el respaldo del sillón sirviéndole de apoyo, haciendo que le cayera de nueva cuenta encima pero quedando esta vez frente a frente al haber logrado sostenerse con la otra para no golpearse contra él.

-Yo te gusto—Ella jaló aire y con el, el aliento que el moreno había liberado cuando lo dijo—Ya no lo puedes negar—Dibujó una sonrisa altanera—Tenía tanto tiempo sin estar con una mujer que no sé si es por volver a hacerlo o tú tienes algo especial en tu vagina, así que en ese aspecto estamos a mano—La obligó a recostarse nuevamente en su hombro y siguió hablándole en su oído—Kiba y Uzumaki van a pagar las humillaciones que cometieron en mi contra, con Kiba he empezado ¿sabías que tenía un enorme perro blanco? –Los ojos de Hinata temblaron hace un poco más de una semana Inuzuka le había comentado que habían atropellado a su perro y que al parecer el tipo le había pasado varias veces con su coche, aún lucía triste porque según lo relatado lo tenía desde muy pequeño—Ensució mi parachoques con su asquerosa sangre y hoy ese pendejo ya debió tener un accidente donde espero ya esté en el otro mundo—La ojiluna se incorporó para verle los ojos y no encontró rastro de mentira entreabrió su boca mientras un estremecimiento la recorría asustada del bienestar del castaño, Sasuke lucía tan serio, tan desinteresado, como si no hubiera dicho nada—Y el Uzumaki aún no encuentro la manera porque a él le irá peor, en cierto momento pensé que quizás enterarse que yo había sido el primero para ti le dolería, sería una buena manera de pegarle en su orgullo pero es demasiado débil y cobarde hacer eso y yo no lo soy, por eso no te usaré, no importa el tiempo que me tarde encontrare la manera de darle su merecido.

Hinata no daba crédito a lo que escuchaba, Sasuke hablaba de aquello con tanta seriedad y al mismo tiempo sin reflejar culpa, su rostro expresaba lo cierto de sus palabras, ella negó aún ofuscada, no queriendo creer lo que escuchaba.

-No me hagas ponerte en mi lista y obedece no quiero que te acuestes con él, ¿ya lo has hecho?

-No— Susurró sin pensar, él supo que respondió con la verdad la veía asustada y ¡mierda! eso lo excitaba lucía hermosa, perdida en sus pensamientos pero jodidamente tierna... y lo comprendió esa ternura e inocencia que irradiaba era lo que lo excitaba y tenía de vuelta ahí, por más de ella.

-Buena chica—Ronroneó pero su voz sonaba amenazante, acarició el largo cabello azulino—No sé qué mierda voy a hacer contigo—Percibió el estremecimiento que recorrió a la peliazul y le sonrió— ¿Ahora comprendes que puedo hacerte daño?—Hinata cerró sus orbes comprendiendo que era verdad, ¿cuánta gente se lo dijo? incluso él... y ahí estaba y lo peor es que le importaba poco, porque sólo quería estar con él, lo entendía ahora al verse en esa situación ya que aunque sus actos fueran malvados y deplorables no podía juzgarlo realmente, no quería hacerlo, encontraría la forma de justificarlo aunque dentro de su ser sabía lo que hacía, y lo tóxico que se podía volver eso y así mismo el daño que se haría, y el que podía causarle a Naruto.

"Naruto" pensó nuevamente el nombre, reconociendo que el rubio no merecía nada de eso pero sentirse parcialmente en los brazos del azabache la hacía ver que lo quería pero no de aquella manera a la cual debe quererse a un novio, eso había quedado atrás, más allá del estrés con el cual cargaba después de sus acciones, esa no era la verdadera razón por lo cual se había vuelto fría y distraída con él, era Sasuke, porque no hacía otra maldita cosa más que pensar en él, desearlo a él... él que la hacía sentir desprotegida, perdida y al mismo tiempo tan locamente necesitada de él, de Sasuke.

Se arrojó a los labios del moreno no queriendo pensar más, su beso fue apasionado, rara vez comenzaba alguno pero ya poco le importaba estaba rompiendo con todo arrojándose por cuenta propia al precipicio, Sasuke respondió el beso y la agarró por la nuca y su otra mano la posó en una nalga, las manos femeninas comenzaban a posarse en las mejillas del azabache, ambos movían sus pelvis tratando de saciarse, encontraron la manera de unirse y un gemido femenino salió de ese demandante beso, él se movió encajándose aún más adentro y su lengua volvió a pelear con la de ella, posó sus manos en el trasero femenino ayudándola a moverse sobre él, el tiempo pasó lento y rápido, tomándose mutuamente siguieron en esa posición, en cierto momento las piernas de Hinata empezaron a sentirse adormiladas por el cansancio y aquel placer solo iba en aumento llevaba ahí más de veinte minutos, mismos en los cuales los brazos de Sasuke la había movido encima de él dándole un respiro, ahora ambos se encontraban cansados pero ninguno quería detenerse, el Uchiha mordió el labio inferior de la ojiluna con insistencia hasta que lo rompió, un poco de sangre brotó y tras un par de embestidas volvió a correrse dentro de ella que jadeó y tocó su cielo, su intimidad se contrajo, robándole un gruñido al moreno al sentir a las paredes vaginales apretar su sensible miembro.

Hinata comenzó a recuperar su consciencia encontrándose en el pecho sudado masculino "¿qué me está pasando? ¿Acaso estoy enferma para actuar de esta manera?" Él la amenazaba con matarla y ella se excitaba, quiso cerrar sus orbes blanquecinas su cuerpo estaba tan cansado y su mente de la misma manera, Sasuke estaba extasiado cada vez que la hacía suya las cosas se aclaraban más, realmente hacerlo con la peliazul le daba un toque diferente a todo, pero también era un problema le podía gustar más de lo que debería y no debía suceder así.

-Vamos a la cama este sillón es incómodo—Sasuke se quejó, empezaba a molestarle y pasar la noche ahí en esa posición no era algo que se le antojaba.

Hinata lentamente lo liberó de su peso denotando en sus tambaleantes pasos el cansancio, él esbozó una sonrisa al verla así, de esas muecas sinceras que pocas veces el Uchiha ponía en su rostro sin poder evitarlo y sin pensarlo palmeó el trasero femenino dejándola atrás enseguida al haberse apresurado para entrar a la habitación.

-Vamos se supone que el lento debo ser yo— Habló nuevamente atreviéndose a bromear incluso de su estado de salud, ella abrió sus labios sin embargo no dijo nada, apurándose a llegar a su habitación se recostó en su cama en el lado que el moreno dejó vacío estaba a punto de hacerse un ovillo cuando él la atrajo hacia él— Te dije que te cogería hasta que no pudieras pensar en otra cosa que mi polla.

Jadeó cuando volvió a sentirlo dentro de suyo, no podía creer que estuvieran así de cucharita y ya no sentía su cuerpo aunque si aquellas descargas de placer, hacía tiempo que ya no controlaba sus gemidos y tampoco le interesaba, aquella noche en la cual estaba un poco ebria y sintiendo la oleada de placer no tenía cabida para más pensamientos, realmente no quería dejarlos entrar.

Al abrir sus ojos lunas acostumbrada a su horario una leve punzada vino a su sien, había dormido quizás un par de horas y aunado a lo que había bebido sin duda alguna le estaba cobrando factura, se giró para corroborar si Sasuke seguía ahí, su cuerpo le dolía con cada movimiento, lo encontró dormido como un ángel, tomó un mechón de pelo azabache alejándolo del rostro "¿qué debo hacer?" Su cabeza daba vueltas y lo último qué quería hacer era pensar, ahora lo único que sabía es que estaba cayendo a un pozo sin fondo.

Se levantó con pereza tomando su gran suéter gris que le llegaba a media pierna, se lo colocó y a pasos lentos se dirigió a la cocina se sirvió un poco de cereal de fibra como castigo, estaba más que segura que Sasuke al despertar se marcharía sin decirle una palabra, se quedó un rato absorta en el desorden en la sala era obvio lo que había ocurrido ahí, suspiró un tanto pesimista podía sentir su pecho alborotado por él, desvió su mirada hacia su cuarto encontrándolo aún dormido, negó con la cabeza obligándose a no apreciarlo y se dedicó a comer lentamente su cereal decidiendo que una vez que él se marchara ella tomaría decisiones, su móvil comenzó a sonar y caminó de prisa a buscarlo entre las ropas en el suelo, ese sonido fue suficiente para que Sasuke que últimamente tenía el sueño ligero saliera de este y con un gruñido se sentó en la cama un tanto molesto para después ver a la peliazul caminar hacia su pequeña isla de la cocina con el móvil en la mano mientras soltaba un "hola".

-No te preocupes Naruto, estoy bien ¿cómo estuvo tu guardia?—Hinata le preguntó con culpa obligándose a sonar normal, escuchó pacientemente la respuesta que le informaba que se encontraba agotado, Sasuke arrugó su entrecejo al darse cuenta que ella conversaba con el Uzumaki, ver que sonreía sin comprender la verdadera razón y que se encontraba levemente sonrojada no le agradó haciendo que frunciera la boca—Debes descansar Naruto— Replicó ella, aún con esa sonrisa sincera al imaginar las ocurrencias que le contaba el rubio, mismo que le contestaba que lo haría pero que en la noche tenían que hacer algo—Como desees... te veo en la noche entonces— Respondió con una opresión en el pecho, observar que el Uchiha venía hacia ella le robó el habla, venía desnudo y sin inhibición alguna se acercó a ella tomándola por la cintura y posándose en su espalda tomando una cuchara de su cereal. "Entonces te llegó después de las ocho, ahora me iré a dormir" ante la frase ella intentando sonar normal respondió secamente y nerviosa: –Si, te veo más tarde.

-¿A quién veras?— Curioseó Sasuke metiéndose otra cucharada a la boca, aunque tenía más que claro de quién se trataba.

Hinata lo miró fijamente mientras su rubor se intensificaba a causa de la belleza y seguridad que apreciaba del azabache, ¿por qué la confundía una y otra vez? Se cuestionó, ya se había resignado que él se iría sin dirigirle una sola palabra y ahí lo tenía comiendo por sí solo de su simple plato de cereal con una elegancia inaudita y disfrutándolo como si en verdad eso tuviera buen sabor.

-Naruto—Respondió en un susurro siendo incapaz de mentirle, él entrecerró sus ojos por una parte estaba conforme, no le había mentido pero por otra le molestaba saber que ellos pudieran tener algún contacto.

-¿No entiendes?—Cuestionó hosco y siguió comiendo ese cereal observando a Hinata que se quedó confusa al escucharlo.

-¿Qué no entiendo?—Interrogó al darse cuenta que él no sería más claro.

-No sigas siendo la mascota del Uzumaki o terminaras igual que el perro de Kiba—Hinata entreabrió sus labios, llenando sus pulmones de aire, esa frialdad con la cual hablaba no podría tratarse de una mala broma.

Sasuke le tomó el mentón con delicadeza observándola fijamente, haciendo que esas mariposas en el estómago de la chica revolotearan alocadas haciéndola olvidar sus pensamientos, entonces él lo descubrió ella iba a ser clave en su venganza hacia el medico Uzumaki pero de manera indirecta, tenía que envolverla completamente para que hiciera lo que él quisiera sin chistar, besó castamente los labios de la peliazul y se alejó terminando el cereal.

-¿Y entonces debo ser la tuya?—Indagó con un tinte de indignación al haber recuperado sus pensamientos cuando él se alejó, el Uchiha pudo percibir el humor de la chica y esbozó una sonrisa ladina al mirarla incomoda con la situación.

-No te has dado cuenta que no puedes negociar conmigo—Habló recuperando su semblante estoico buscando manejar la situación.

-Me arrepiento de todo lo que hice por ti, debí dejarte en ese estado...—Señaló al comprender que él la amenazaría con delatarla Sasuke ladeó su cabeza al escucharla.

-Lo hiciste porque estabas ardida, querías meterme en tu ecuación... supongo que alejando a la Haruno—Habló serio pero seguro, la ojiluna abrió sus labios sorprendida incluso en sus ojos podía notarse la impresión—Entonces no estaba equivocado ¿eh?—Confirmó entrecerrando sus ojos—Después decepcionada te fijaste en mí y aquí me tienes ¿qué más quieres? Me gusta la idea de adoptar una gatita— Hinata negó aturdida, y antes de poder pensar más sintió al azabache detrás suyo en su espalda recargando su duro torso y en su cuello podía sentir su aliento y besos ascendiendo hasta su oído— Y ya que eres mi gatita, quiero una gatita obediente, que me complazca en todo—Las manos del moreno se posaron en sus piernas acariciándolas ascendiendo llegando hasta su intimidad sin tardar nada en buscar y acariciar su clítoris mientras que otra acariciaba su vagina comenzando a introducir un dedo con cuidado, la peliazul puso sus manos en la superficie de mármol aturdida—Me agrada la idea de tener una gatita humana así que no hagas enojar a tu amo o te puede castigar—Hinata gimió ante esto y a esos tres dedos que ahora se movían en su intimidad y aquel otro que masajeaban su clítoris.

Le dio la vuelta abruptamente cuando consiguió lubricarla lo suficiente, tomándole las nalgas e introduciéndose entre sus piernas la embistió robándole un gemido, Hinata posó sus manos en la amplia y musculosa espalda, aferrándose con fuerza mientras lo escuchaba jadear en su oído, mordió su labio inferior queriendo controlar esos sonidos vergonzosos que sus labios soltaban pero poco podía hacer cuando sentía tanto placer, él sabía justamente qué hacer con su cuerpo y eso le robaba la noción para solamente entregarse.

Un último gruñido acompañó a esa entrega una vez que él moreno se corrió en su interior, la perlada mirada de la peliazul al encontrarse agachada pudo percibir el hilillo de semen que se formó cuando él se retiró de su interior y como conforme él se alejaba esa unión se rompió, su cuerpo nuevamente parecía no querer responderle parecía solo un cuerpo inanimado pero muy agitado él por el contrario parecía ante sus ojos que poco le afectaba todo aquello, lo vio perderse en la habitación recostándose en la cama y ella se quedó ahí recuperándose.

Una vez que su cuerpo se hubo recuperado y cierta culpabilidad la invadió se puso a procesar las palabras del moreno cerró sus orbes lunas al recordar que él la veía como una mascota "¿Debo aceptar eso? ¿Tengo otra opción?" Pensó con amargura, se encontraba contra la espalda y la pared, si no lo hacía él quizás la mataría o le destrozaría su carrera; le importaba, claro que sí, no tenía ninguna opción pero eso no era lo que le dolía o no en su conjunto, lo que lastimaba era como la veía "¿cómo despertando buenos sentimientos no es capaz de verlos?... ¿Hasta dónde estaba dispuesto a llegar? ¿Realmente habrá lastimado a Kiba?" Su perrito akamaru efectivamente había sido atropellado y tal como se lo había relatado encajaba con la descripción que Kiba le había contado con lágrimas en los ojos.

"¿Qué debo hacer?" negó con la cabeza, aun impidiéndose a pensar.

Al llegar a la habitación no pudo creerlo, el moreno estaba completamente dormido en la cama, ese hombre si la desquiciaba y hay que considerar que ella tenía demasiada paciencia con las personas, tomó unos jeans similares al que utilizó la noche pasada, una blusa de manga larga lila sin escote y con seis botones en el pecho aunado a un conjunto lila de lencería para darse un baño y borrar los rastros de esa unión queriendo iniciar a poner el orden que necesitaba; el agua corría por su cuerpo, supuso que al salir ya no lo encontraría y aceptando apesadumbrada esa idea comenzó a planear su día, debía ir a una farmacia y volver a tomar la postday, era demasiado pronto para hacerlo considerando su última toma pero era lo mejor para ambos y sobre todo para ella que sería quién tuviera que cargar con la consecuencia si no lo hacía, estaba siendo demasiado descuidada pero de alguna manera debía corregirlo.

Al salir del baño, él seguía en su cama dormido la peliazul suspiró con cierto desconcierto y siguió con su rutina planeada, ese día tenía que hacer su súper y lavar la ropa así que después de organizar sus tandas de ropa, metió la primera ronda para después salir directo al supermercado.

Trató de distraerse viendo ropa, en realidad buscaba hacer el tiempo suficiente para no encontrarlo en su hogar, lo prefería así que presenciar cómo se alejaba en silencio, sin un adiós, sin una mirada; sin nada. Dio vueltas por los pasillos tomando los comestibles, después fue directo al de la farmacia se formó para pedir el medicamento y una vez que le entregaron la pequeña caja revisó el reloj de su celular llevándose la desagradable sorpresa que sólo había transcurrido una hora y media, así que después de guardar las compras en su asiento trasero caminó a una heladería cercana pidió un helado de galleta, se sentó a comerlo fuera del establecimiento en una banca mientras veía a la gente pasar, sonrío al darse cuenta que quería escapar pero al mismo tiempo era algo que no deseaba, eso era demasiado complejo, convenciéndose a sí misma que sólo tenía que resistir, rindiéndose finalmente volvió a su departamento considerando que él ya se habría marchado dándole esa privacidad para lograr pensar claramente y tomar decisiones.

Abrió la puerta y aunque no podía ver su cuarto la ropa del moreno ya no estaba en el suelo de la sala, hizo una pequeña mueca algo desanimada y volvió a su auto para comenzar a bajar las compras colocándolas en la mesa, al llevar las ultimas bolsas con su pie cerró la puerta y entró casi corriendo al pequeño cuarto de lavado para poner la ropa en la secadora y lavar la siguiente, sólo que sobre la secadora fumando un cigarrillo se encontraba el Uchiha sentado.

-¿Dónde diablos andabas?— Hinata dio un saltito por la sorpresa, mirando de mala manera el cigarro entre los largos dedos masculinos y esa nube gris-blanquecina que salía de sus labios, impregnando el cuarto con un desagradable olor.

-Fui a comprar comida—Respondió, tratando de alejar su sorpresa y haciendo malabares para sacar la ropa de la lavadora e introducirla a la secadora intentando actuar normal, él la miró hacia abajo puesto que ella se había acuclillado para su labor al poco tiempo salió de ahí, él dio un brinco para bajar del aparato que comenzaba a vibrar de manera fastidiosa, al llegar a la cocina la captó introduciéndose una pastilla en su boca y tomando un poco de agua.

-¿Qué es eso?—Preguntó al sentarse en la pequeña isla justo frente a ella— ¿También estás enferma?

Ella exhaló ruidosamente, no sabía porque le irritaba la curiosidad del ojinegro que la había avergonzado al preguntarle eso pero la estaba descontrolando, sin ganas de fundirse en ese juego mental que solo la dejaba más agotada le acercó la caja, él la tomó con incertidumbre arqueó una ceja al darse cuenta que no había considerado poder dejarla embarazada por lo general las chicas con las cuales salía se cuidaban por la vida sexual activa que llevaban y con las que tuvo sexo casual él solía protegerse, así que después de ser testigo de la prevención de Hinata, se hacía bastante conveniente para sus planes.

-En ese caso deberías tomar píldoras anticonceptivas—Soltó seco y desinteresado.

-¿Habrá más?—Indagó al darse cuenta que eso insinuaba sin comprender cómo la hacía sentir la nueva situación, él sonrío maliciosamente.

-Te dije que eres mi gatita y cuando te portes bien te voy a dar tu premio— Le dijo, Hinata lo miró con rechazo no pudiendo creer como hablaba de algo tan íntimo e importante tan desinteresado y desvergonzadamente.

-¿Y...q- qué t-te hace pensar que el s-sexo para mí es un premio?— Le debatió comenzando a enojarse pero sin mostrar realmente su sentimiento.

-¿Así que quieres mostrarme tus uñas? Pero bien que te estremeces entre mis brazos y con el tiempo tú solita te vas frotar en mis tobillos tan sólo para obtener una caricia en tu cabeza... así que no te quiero decir lo que serás capaz de hacer para que te coja.

-Que egocéntrico— Apenas susurró bajando la mirada asombrada de aquellos vocablos, él esbozo una sonrisa burlona.

-No seas grosera con tu amo porque puedes hacerlo enojar y no te va a gustar lo que te hará –Sin poder contenerlo Hinata infló apenas perceptiblemente sus mejillas en desacuerdo— ¿Qué vamos a comer? Empieza a darme hambre—Ella aún con la mirada baja permaneció estática, él se divirtió tenía tanto tiempo sin que ese estado fuera tan genuino, además no comprendía porque si tan indignada se encontraba no hacía algo para rebelarse, ¿acaso era que sabía que si lo hacía sería peor? porque él la sometería a la mala sin embargo parecía no querer probar de lo que era capaz y eso que no paraba de insinuar que era una buena persona... quizás comprendía que lo que deseaba creer no era más que una farsa y podía percibir quién era en verdad.

-Bien...—Se atrevió a hablar—para el sábado sólo hay ramen instantáneo—Murmuró aún confusa al no entender qué seguiría con ellos dos, puso agua a hervir y estaba dispuesta a irse al cuarto de lavado, esta vez no se iba a distraer por lo guapo que lucía, él la tomó de la muñeca impidiendo su huida.

-No quiero eso, haz otra cosa.

-Puedes hacerla tú entonces—Retó, pero lo que obtuvo fue una fuerte nalgada haciéndola emitir un gritillo debido al desconcierto y dolor que sintió, lo miró incrédula y el ardor donde la mano había chocado con fuerza aumentaba causándole escozor.

-No me provoques—Su voz había cambiado y la empujó bruscamente a la cocina con esa mirada que provocaba que se le helara la sangre ¿cómo podía hacerle sentir amor y momentos después temor? Eso sin contar la manera en la cual la estaba humillando.

Si hubiera tenido un poco más de valentía lo hubiese retado nuevamente, pero su cabeza hecha un caos sólo le sirvió para sacar de una bolsa un paquete de espaguetis abrirlos y colocarlos en el recipiente sin ni siquiera corroborar que el agua se encontrara hirviendo, Sasuke observó a la chica hacerlo y se fue a sentar al mullido sillón, tenía sus propios problemas en específico las estrategias para obligar a Madara que le devolviera el patrimonio familiar, cerró sus orbes con cansancio percibiendo como su cuerpo era sacudido por un temblor debido a la rabia que le inundó cuando recordó la verdad, el maldito motivo por el cual se encontraba ahí, de lo que fue capaz de hacer ese tío para quedarse con su empresa, con la compañía de su padre... esa que a su manera trató de proteger Itachi.

La tarde pasó sin muchas relevancias y la ojiluna en cierto momento mandó un mensaje a Kiba, a punto de caer la noche comenzaba a asustarse por no obtener ninguna respuesta, incluso se atrevió a llamarlo pero sus llamadas fueron enviadas al buzón de voz suspiró dándose un voto de confianza, lo de akamaru lo aceptaba pero Sasuke no podía ser capaz de hacerle eso a una persona ¿cierto?

Preparó otra salsa para los espaguetis cocinando ahora la cena, escuchó el móvil de moreno sonar, él respondió enseguida.

-¿Qué quieres Suigetsu?—Bufó, la persona del otro lado del teléfono gruñía por el mal carácter del Uchiha pero decidió revelarle lo que sabía: "Kiba la libró pero Juugo ya se encargó de que le hicieran no sé qué en la columna, dijo que tu dijiste que lo querías muerto o en su defecto paralitico", la risa macabra de Sasuke se escuchó, la diversión era obvia—No se le va una, entonces estará en una silla de ruedas, no lo decía literalmente pero después de todo no está mal—Hinata lo observó sin comprender de quién hablaba—¿Cómo van con el otro asunto? Por cierto Sasori me dijo que el jefe de seguridad de ese hijo de puta es Obito y ese cabrón no va aceptar un soborno, estoy más que seguro que está de perro faldero porque quiere la empresa de Hiroshima, tengo que buscar otra manera—"Joder, esto se complica no podemos encontrar una ruta que él siga todo es al alzar, toma diferentes caminos para llegar a la empresa y la mansión, con un montón de cabrones cuidándolo" Escuchó la información que le daba Suigetsu—Mierda—Bufó, ese imbécil debía estarse cuidando más al enterarse de su fuga y el maldito de Obito era un buen elemento de seguridad, sopesó; "¿Dónde diablos pasaste la noche? Porque con Karin no fue", rodó sus negros ojos al escucharlo y le colgó.

Hinata había terminado de servir un plato y se lo acercó al moreno, ahora que lo pensaba estaba hambrienta hasta ese momento se disponía a comer, después de ese helado y era bastante tarde ya.

-Está aquí la cena—Informó, él se acercó sin mucho entusiasmo prestando atención en el sencillo platillo no fue demasiado agradable a su vista, era muy similar al de horas antes, pero le daría un poco de tiempo para que lo atendiera de la manera que esperaba además el otro que comió más temprano no había estado mal, una vez que viera a Kiba quizás comprendía realmente de lo que era capaz.

Hinata terminó de acomodar su ropa limpia y se dispuso a asear el departamento, Sasuke no la perdió de vista conforme se movía de aquí para allá sonrío con malicia jamás observó a una de sus conquistas hacer aquello por lo general eran chicas adineradas como él, logró captar cierta elegancia en la fémina al hacer sus deberes domésticos y eso lo excitaba, quería sentarla en esa pequeña mesa para dos personas pegada a su refrigerador casi frente a la isla y follarla.

Hinata paseaba con la aspiradora cuando él que se había recostado en el sillón decidió no esperar más, se levantó y la tomó del hombro dándole la vuelta para besarla apasionadamente, acto en el cual la ojiluna en un primer inicio forcejeó pero cuándo él mordió su adolorido labio inferior le proporcionó el acceso a su boca dejándolo recorrerla y empezando a acariciar la lengua intrusa en su boca, las respiraciones se agitaron y las manos masculinas fueron directo al trasero femenino y las femeninas se posaron en los pectorales, su intimidad comenzaba con esa deliciosa pero desesperante necesidad de él una de sus manos fue tomada llevándola directo a la hombría, palpó el bulto con desconfianza y casi de inmediato intentando retirarla incomoda pero Sasuke no se lo permitió volviéndola a regresarla solo con la fuerza necesaria buscando su placer emitiendo un gemido y guiándola para que lo frotara por encima del pantalón, acto que la peliazul consideró innecesario su pene ya se encontraba totalmente erguido, el azabache le besó el cuello y eso la hizo olvidar momentáneamente que ambas manos habían abandonado su trasero.

Sasuke soltó la mano de la ojiperla mientras liberaba su erección sabía que ella no lo haría, la tenía frente a él respirando entrecortadamente y excitada pero sabía que no lo iba a conseguir, no con la ahora represiva Hyuga tomando la iniciativa, sonrío ladinamente agarrando una de las manos de la peliazul llevándola hasta su verga, haciendo que la envolviera empezando a guiarla de arriba abajo en su longitud.

-Esto te gusta—Le afirmó al oído con voz envuelta en placer y cierta perversión— Sin poder controlarse más empujó levemente su pelvis hacia la mano ajena que comenzaba a acariciar su falo por sí sola, siendo consciente como la otra tomaba más participación dejando de ser un títere en la suya cuando la había unido a ese acto hace un instante, sentir la dureza del chico la hacía desear más, tenerlo en sus manos y ver como se ponía de acuerdo a los movimientos la hacía sentir como pocas veces segura, y con esta misma fue ella en esta ocasión quien le robaba un beso, uno apasionado, demandante, necesitado.

-Detente o me harás correrme— Habló ronco alejando la mano de la ojiluna pensando que de inexperta no tenía mucho.

La obligó a andar hacia esa mesa en la cual la visualizó gimiendo por su causa, rápidamente le sacó el pantalón y la braga metiéndose entre sus piernas, un trueno afuera era el causante de que la luz eléctrica desapareciera dejando que por un momento se dieran cuenta que hace unos minutos se había desatado una fuerte tormenta.

Sentir el miembro masculino cerca de su intimidad la hizo estremecerse, los besos abrasadores en su cuello la hacían olvidar y sus manos se posaron sin buscarlo nuevamente en los pectorales masculinos sin decidirse a acariciarlo aunque moría por hacerlo, Hinata quería que sus manos desabotonaran esa segura costosa camisa y quitarla, arrojarla por ahí y tocar la piel caliente del hombre frente a ella pero su cordura le decía que no participara en ese juego... pero el deseo fue más y no pudo seguir resistiéndose comenzó con su labor mientras sentía como él seguía acercando su miembro sobándose contra su sexo, lo escuchó jadear cuando sus pequeñas manos lograron su cometido quitándole la camisa, otra vez la hombría separaba sus labios mayores vaginales, suspiró buscando la mirada oscura llena de lujuria y maldad que pudo observar en esa parcial oscuridad que los envolvía.

-Sasuke—Pronunció al sentir como las manos masculinas acariciaban sus piernas obligándola a abrirlas mucho más para que él se acomodara como deseaba, y ahí estaba de nueva cuenta esa sensación de apertura, sintiéndolo adentrarse a ella, apretó sus manos sobre los brazos masculinos jadeante y temerosa por la conducta del moreno que se adentró con brusquedad y su cuerpo resentido por la actividad de la mañana y noche anterior protestó haciéndola emitir un gritito adolorido, jaló aire, y no pudo ser consciente de cómo sus manos habían llegado a la espalda masculina encajando sus uñas ahí, sus ojos se aguaron cuando lo sintió retirarse enseguida y volviendo a entrar robándole el aliento.

-Me duele—Ya no creía que su frase tuviera eficacia pero no quería que continuara, su cuerpo lo deseaba pero lo cierto es que no podía recibirlo.

-Sólo es un rato, no te muevas deja que tu cuerpo se acostumbre—Dijo ronco denotando su placer y tratando de detenerla puesto que era evidente que quería quitárselo de encima—Esto es verdaderamente delicioso Hinata...

-Me duele—Volvió a protestar con los ojos aguosos intentando sacarlo y posando sus manos en los hombros masculinos tratando de empujarlo.

-Eso es culpa mía, pero después de la mía cualquiera te entra—No supo cómo sentirse ante ese comentario, sólo negó contrariada y después su cuerpo se movió solo...

La bofetada que acertó hizo que el moreno girara su cabeza incrementando su deseo, pero al verla descompuesta más que por el dolor físico por algo que no pudo entender lo mantuvo aún inmóvil.

-Eres un...—Hinata no pudo decir nada y él sonrío divertido bajando a la oreja de la chica.

-¿Así que te ofendió lo que dije?

-Quítate de encima—La Hyuga ordenó más decidida, él negó con la cabeza.

-Antes tú y yo nos vamos a divertir.

-No quiero—Refutó.

-Vamos querida gatita siempre dices eso y terminas teniendo buenos orgasmos—Dijo mientras comenzaba a moverse dentro de ella de manera delicada besándole el cuello, sintiendo pequeños puñetazos en su pecho provenientes de su amante—Te mueves bastante bien—Se burló al sentir como en sus intentos de liberarse hacía más placentero el acto y lo cierto es que todo el forcejeo y palabras comenzaban a hacerle a ella más satisfactoria la penetración—¿Sabes que desde que escuche tu voz en el hospital, sin poder verte te imaginé gimiendo bajo mío? ¿En posiciones bastantes humillantes para ti? Verte fue más caliente... aunque cuando me acunaste en tu pecho aquella vez en la tina, todo ese deseo guardado despertó... y ahora sólo quiero sentirlo... vamos Hinata tú también gózalo ¿o ya cambiaste de parecer? Estas tan mojadita recibiéndome quizás en contra de tu voluntad pero te gusta y eso no me lo puedes negar... no seas tan romántica y absurda... yo estoy para saciarte.

Hinata observó los profundos ojos negros al escucharlo hablar y odiaba que con todo lo que decía su intimidad vibraba más, sus manos tenían unos segundos que habían cesado en su cometido de alejarlo ahora sólo estaban posadas ahí, y su interior disfrutando de las embestidas lentas que le daba robándole el aire, su respiración agitada y sus cuerpos muy juntos despertando aún más el deseo de ambos aunque ella tuviera aún puesta la blusa y su cabeza llena de contradicciones.

Después de un rato la hizo levantarse y que se recargara sus manos en la mesa inclinándola hacia delante, se puso detrás de ella y volvió a penetrarla aunque esta vez mucho más energético tomó sus caderas con fuerza mientras entraba enérgicamente y lo más profundo que podía, Hinata gemía al sentirlo adentrarse con rudeza y su interior lo acogía sintiéndose tan receptiva y necesitada de tenerlo dentro, la energía se liberó escuchó a lo lejos una pequeña burla del moreno al sentir su orgasmo continuando arremetiendo en su interior sin piedad, sus piernas le temblaban disfrutando ese delicioso placer de la liberación incrementándose aún más por las certeras estocadas que después de algunos minutos tocó nuevamente ese punto, pasándolo de largo llegando a su cérvix con dureza soltando su semilla haciéndola nuevamente convulsionar de placer.

Los besos del moreno fueron haciéndose presentes, besaba delicadamente su cuello, sus besos eran húmedos para después soplar esa zona con saliva despertando sus fibras nerviosas, abrió sus orbes lunas soltando el aire buscando verlo pero sin conseguirlo, se sentía sin fuerzas dándose cuenta que su cuerpo estaba recargado en la mesa completamente y sus piernas de alguna manera extraña sostenían una mínima parte de su peso y él sostenía la otra parte en ese agarre posesivo en su cintura.

-¿Qué pretendes conmigo?—Susurró su pregunta no entendiendo del todo lo que él quería, anhelando aclararlo de una vez— ¿Seré una muñeca que tomaras cuando tengas ganas?—Preguntó quedamente derramando una lágrima que pasó desapercibida por el Uchiha.

-No, tú eres mi pequeña gatita y sólo te daré tus buenos mimos.

-¿Y después? ... cuando te canses—Expuso contrariada porque en algún momento eso sucedería ¿le haría daño?

Sasuke pensó aquella pregunta "¿cansarme de ella?" No era que pareciera factible, por dios la había cogido demasiadas veces para ser un sexo ocasional y estaba obligándola a que aceptara ser algo así como su sumisa sexual, podía entender a qué se refería aún sin conocer del todo sus alcances, quizás hubiera sido mejor que no le mencionara lo de Kiba, antes era mucho más accesible con él.

-¿Me sacrificaras, regalaras o simplemente me abandonaras en un parque? –Cuestionó prestándose al juego del moreno, los besos en su cuello se habían detenido... "¿Matarla?" Aunque en cierto momento le molesto por administrarle los medicamentos, lo cierto es que no la odiaba, tampoco tenía afecto por ella pero era alguien que consideraba como suyo y que quería seguir conservando no sabía cuánto tiempo ni para qué, y dársela a alguien más o dejarla en libertad tampoco era algo que veía posible.

-Supongo que darte un balazo en la cabeza sería una buena opción, pero hay veces donde soy bastante egoísta y después de ser mi gatita no quiero que nadie más te pruebe—Hinata tembló al escucharlo y el rostro del Uchiha se tensó.

La puerta de Hinata fue aporreada mientras ambos escuchaban un enérgico "Hina, tu amor está aquí", la peliazul se sobresaltó elevándose casi enseguida obligando al Uchiha a erguirse.

Sé que el capítulo fue bastante fuerte, sólo intentó plantear que Hina pasó de un amor tierno y hasta cierta manera primer amor a uno más "adulto", quiere a Naruto pero se ha enamorado de Sasuke aunque sea un amor tóxico, sobre él quiero que me perdonen es sólo que lo visualizo inteligente, y como tal sabe manejar sus fortalezas, ha notado que ella se siente atraída por él y es manipulador y egoísta por eso solo piensa en él y no le importa utilizar a las personas (creo que se ve poquito con la relación que mantiene con sus amigos aunque ellos tampoco están apoyándolo solo porque sí, no lo aborde pero es obvio que recibirán algo a cambio, dinero en este caso)... Prometo que en cierto punto esto se va a mejorar.

Jaja una nena sugirió que subiera dos capítulos, por hoy solo será uno pero larguito... nos vemos pronto!