Sonrisa.
Tori.
Hoy cumple dieciocho años, aunque se siente como una mujer mucho mayor, de unos 50, a causa de todo el peso que carga sobre sus hombros. Nadie canta cumpleaños féliz por la mañana, nadie viene con un 'Buenos días, cariño', aunque a eso ya está acostumbrada ya que está sola desde que tenía diez años y su madre se fue con su hermana y la dejó a la deriba, con su padre.
Se mira al espejo y se obliga a si misma a mostrar una sonrisa, pero esta ya no sale desde hace mucho, mucho tiempo, y es que ya no le quedan fuerzas. ¿Cómo puede sonreir cuando todo lo que le rodea está teñido de un oscuro y sepulcral negro?. Nunca recibió un abrazo, un beso, o una palabra de apoyo, y es por eso que a día de hoy ha dejado de confiar en el mundo. ¿Cómo pudieron actuar como si todo estuviese bien cuando su familia llevaba años rota?. ¿Cómo pudo sonreir durante mucho tiempo, aún cuando su padre le pegaba día tras días hasta dejarle moretones, sangre y un enorme dolor emocional, e incluso hasta hacer que no se pudiese ni mover?. ¿Cómo, cuando su madre la dejó sola con el abusador de su progenitor, con tan solo diez años?. ¡¿Cómo?!.
Va a su armario y se pone a buscar alguna camiseta de manga larga, preferiblemente de color oscuro, que pueda tapar los cortes y cicatrices que los recuerdos de esos tiempos le han proporcionado.
'Quizás, al ver un poco de sangre recorrerme, me sienta un poco más viva. Quizás mi vida tenga algún sentido si esto ocurre'.
Pero ya le cuesta creer en esas cosas.
El tiempo pasa, y la mañana continua; todo parece normal.
Ella sigue estando rota.
Ella se quiebra un poco más.
Los cortes siguen ahí.
Pero... su corazón se agita ferozmente cuando ve un nuevo rostro entrar al salón.
Ella se pregunta porqué, pero luego sacuda la cabeza e intenta eliminar esa sensacción.
Ella se esconde tras los libros de texto, aunque sabe que nadie la puede ver, porque prácticamente, desde que llegó al instituto se siente el ser más invisible del mundo.
Pero la chica, Jade según su profesora, se acerca a ella y se sienta a su lado, y Victoria piensa que esa chicatiene una de las sonrisas más hermosas que ha visto jamás.
…
…
…
Y sin saber porqué, le sonríe en respuesta. ¿Cuánto hacía que no sonreía?. ¿Por qué solo con una mirada de su parte, ha mostrado esa sonrisa que llevaba años oculta en alguna parte?.
Las horas pasan, y Jade prácticamente, obliga a la medio latina a reir en carcajadas con las tonterías que le salen, y lo peor es que lo hacen de forma tan natural que no se da ni cuenta.
-Eres muy agradable, Vega.- Esta solo se sonroja en respuesta, y siente que es la primera vez que siente una calidez tan inmersa en su pecho.
El timbre, que da la señal de 'libertad' suena, y la menor vuelve a la realidad de forma brusca. Aprieta los puños y sacude la cabeza, mientras la gótica la mira con expreción de sorpresa.
-¿Estás bien?- Le pregunta Jade y hace el intento de acariciarla en forma de consuelo.
Tori está a punto de llorar, por la impotencia que siente, porque sabe que eso no está bien. Ella no puede sonreir, ella no debe ser feliz, porque al saber que se siente ante esa sensación dolerá mucho más la verdad que se esconde tras la puerta de su casa. ¡No, ella no puede dejarse llevar por esa chica de hermosa sonrisa!.
Y como no sabe qué hacer, ya que todas emociones son desconocidas para ella, corre, corre intentando escapar de aquello que la hacía sentir bien, hasta llegar a casa. Abre sigilosamente, aunque sabe que su padre no estará hasta la noche ya que trabaja, y agradece infinitamente esto.
Cuando sube a su habitación, en lugar donde siempre se ha refugiado, mas últimamente no le ha servido para nada, se posiciona frente al espejo. Se mira. Se observa. Intenta fingir una sonrisa. No puede. Se tira al suelo y llora. Llora desconsoladamente, porque una gran parte de ella quiere volver a sonreír de la forma en la que lo hizo durante esa mañana, pero otra parte de ella grita que no se lo merece. Vuelve a mirarse y una expreción de asco hacía si misma invade su rostro, y antes de que pueda darse cuenta ya está encerrada en el baño, con una cuchilla en mano.
"Un corte por sonreir.
Un corte por mostrarte feliz.
Un corte más por querer volver a sentir esa extraña sensación.
Un corte más por la soledad que te ha abandonado por unas horas.
Un corte más por..."
Pero antes de que pueda seguir, escucha la puerta de la entrada y tiembla. Se deja caer por la puerta y acaba hecha una bolita en el suelo, abrazándose a si misma.
"Yo no quiero seguir así"
Y sin aguantar más, se queda dormida tiradoa en el suelo del baño, con su brazo lleno de heridas abiertas, con su cuerpo marcado, con un corazón roto y quebrado, y con un deseo enorme de sonreir, de volver a ver a la pelinegra y sonreír para sentir esa cálida sensación al sentir como sus ojos se cierran y las comisuras de sus labios se elevan. Quiere sonreír, pero tiene tanto miedo...
Una de las cosas más tristes que he escrito jamás :"(
P.D: Recordad que los personajes no me pertenecen :8
