Miedo.
Victoria.
El miedo es algo con lo que todos debemos vivir en específicos momentos de nuestra vida. Pero,
…
«¿vivir con miedo noche y día es verdaderamente vivir?.»
Eso se pregunta la menor, escuchando aterrada como la puerta de su casa se abre, aunque a decir verdad está bastante sorprendida porque su padre no suele llegar a esa hora.
Tiembla. Siente un escalofrío que le congela el cuerpo. Vuelve a temblar.
Sabe que debería esconderse o por lo menos, levantarse del suelo, donde está hecha una bolita, pero no tiene las suficientes fuerzas. Así que se queda allí, tumbada, mirando como la sangre fluye de los nuevos cortes de su muñeca, y vuelve a tener miedo.
"¿Por qué a mi?"- Y la puerta se abre, lentamente, lo que le sorprende aún más. ¿Dónde está el salvajismo que su padre siempre tiene con ella?
-¿Cosita?- No se mueve, por mucho que quisiese hacerlo, no puede. Su cuerpo se siente tan pesado... Y, siendo sincera, el apodo por el que su padre la nombró no la tranquiliza en absoluto.
Él se acerca al ver que no contesta, pero no con la suavidad de antes, sino con pasos sonoros y retumbantes.
-Me han llamado de la escuela...- El peso en el pecho de Tori aumenta.- Te has saltado clases- Se agacha para intentar estar a la altura de su hija, quien sigue tumbada en el suelo. Casi puede jurar que ha escuchado un sollozo, pero... ¿su 'pequeña monstrua' no tendrá el valor para llorar delante de él, verdad?. Quizá no le ha enseñado lo suficiente - Me has dejado en evidencia...- Susurra.
Y entonces, algo hace 'clic' en la mente de la menor. El porqué su padre está aquí antes, la amabilidad del principio... Y el miedo vuelve a ela como un bumeráng, mucho más intenso que antes.
-Yo...- Quiere justificarse, decirle que hoy se sentía tan mal que casi ha tenido que salir de clase corriendo. Por un segundo piensa en Jade, en lo preocupada que se veía, aunque solo llevaban un mes de conocerse y hablar -bueno, en realidad la gótica hablaba y hablaba, sonreía y hacía tonterías, mientras ella se mostraba algo distante y seria, aunque a veces sonreía e intentaba ser cálida-, en la expresión angustiosa que tenía en su rostro, en como intentó escaparse con ella para acompañarla y que no le pasase nada... y también recuerda como en vez de dejarse ayudar por la mayor, le dijo que no le hacía falta su maldita ayuda, que no quería su compañía y como corrió dejándolo atrás.
Todo por miedo.
Miedo a sonreír.
Miedo a ser feliz.
Miedo a... simplemente sentir.
Miedo a vivir.
Miedo a estar cerca de Jade, que se preocupa por ella, que siempre la haga reír...
Simplemente Tori tiene miedo.
No sabe cuanto tiempo ha transcurrido desde que está perdida en sus pensamientos, pero siente un fuerte golpe con algo de goma en su hombro derecho y quiere gritar, pero los agudos sonidos no parecen desear salir de entre sus labios, por lo que solo abre la boca y silencio sale de esta.
"Tranquila"- Escucha la voz de Jade en su cabeza y tiembla, tiembla porque se pregunta qué pasaría si esta se entera de lo que tiene que vivir en su casa. Seguramente... corra cuando se entere, si es que se entera, aunque la menor no tiene ninguna, pero ninguna, intención de decírselo, o puede que se aleje de ella cuando le tenga que contar mentira tras mentira.
"¿Por qué siento un vacío aún mayor al pensar que ella pueda dejarme?"- Se pregunta antes de volver a sentir un nuevo correazo en la parte inferior de su estómago.
Al final, tras un largo, realmente largo, tiempo, Tori queda muerta e inmóvil en el suelo, mientras siente intenso dolor en múltiples zonas de su cuerpo, desde la cabeza hasta la punta de los píes, y se dice a si misma que seguramente mañana no se pueda mover por lo que no irá a la escuela.
"Entonces... no veré a Jade"- Y vuelve a tener miedo, porque ante dicho pensamiento parece que todo se ha vuelto un poco más negro ante sus ojos...
"Odio vivir con miedo..."
Allí, tumbada en mitad de su habitación, casi inconsciente, escucha una voz proveniente del fondo del subconsciente que está gritando varias cosas a la vez; cosas como: 'Debes alejarte de Jade'. 'Tienes miedo de perderla'. 'Te hará daño'. 'Solo te tiene lástima'. 'Eres una cobarde'. 'Puede que creas que confiar en ella está bien, pero solo huirá de ti y te dejará sola, como siempre has estado al fin y al cabo'. 'Tienes miedo, mucho miedo y este ha aumentado desde que viste a Jade'.
"Jade"- Susurró cerrando los ojos.
Si es verdad que entre la gótica y la medio latina el tiempo junts y por ende las conversaciones, se han hecho más frecuentes, aunque normalmente es Jade, con sus tonterías, sus bromas y sus comentarios sarcásticos y con doble sentido y algo de brodería, quien habla, mientras ella solo escucha y asiente. De vez en cuando se permite a si misma sonreír, y sigue sorprendida porque solo puede sonreír si la mayor está frente a ella, contando alguna tontería o simplemente mirándola y mostrando aquella sonrisa, aquella que a veces era perlada y brillante, otras seductora, otras burlonas, otras orgullosas... realmente sabía mostrarse de muchos modos, pero todos hacían que a Tori se le agitase el corazón y no pudiese evitar sentirse cálida, segura y... quizá, solo quizás, algo feliz.
Ahora sus noches no son tan malas, porque piensa que por la mañana volverá a ver a Jade y a su enorme y perlada sonrisa.
Tori piensa por un segundo, que quizás Jade sea su paz.
Pero sigue teniendo miedo..., y es que dentro de unas horas volverá su padre.
Pero con la mayor en su mente, sin saber el motivo, se siente segura.
Mas el miedo no desaparece.
"Siento miedo... miedo a vivir..."- Piensa antes de caer en el mundo de los sueños, o quizá solo se acabó desmayando.
