Curiosidad.

Victoria.

Está deseando que las clases terminen porque las manos le tiemblan, el suelo parece dar vueltas a su alrededor y por su cabeza solo pasa una cosa: cortarse. Hacer que por su piel se deslice aquella puntiaguda y punzante cuchilla que tanto le ha ayudado en momentos críticos, que le hace sentirse viva cuando nada más, aparte de la compañía de Jade últimamente, como cuando necesitaba aliviar un poco el dolor, sacar toda la culpabilidad que la consumía... La cuchilla era su amiga, y es lo que necesitaba ahora.

"Es que me la debería haber traído, joder..."- Grita para si misma. Esto solo hace que se sienta una total y completa idiota, porque se la ha dejado en casa, en aquella cajita rosa que esconde, aunque no sabe para qué si su padre prácticamente estaría saltando de felicidad al saber que se intenta quitar la vida, si es que a eso que ella vive se le puede llamar así, bajo la almohada.- "Soy tan idiota..."- Continua.

-Y recordad, está tarde, a las 7 deben venir los padres para la reunión mensual.- Tori suspira tan sonoramente que la gótica no evita girarse para mirarla atentamente. Esta chica la tiene verdaderamente intrigada y... preocupada.

-¿Qué pasa, Vega?- Ahí está esa maldita calidez que Tori tanto detesta pero que tanto anhela sentir.

"No quiero"- Grita una y otra vez esa parte de la menor que tan culpable se siente al ver como roza por unos efímeros segundos una pequeña luz que ilumina tenuemente su oscuridad en la que vive.- "No quiero ni debo sentir eso"

-¿Tori?- Y sin más, esta explota.

-¿Qué quieres, West?. ¿Qué maldita mierda quieres?- Una punzada intensa cruza su pecho, pero niega que sea por haberle dicho esas palabras tan dolorosamente secas a Jade. ¿Por qué debería importarle, al fin y al cabo?.

-Yo...- Mira atentamente a su compañera, quien baja la cabeza sin pronunciar palabra alguna.- Nada, solo quería saber si estabas bien, Vega.- Su tono debería haber sonado seco, agrio... Pero no dolida y distante.

-No.- Responde seca.- No estoy bien.- Y de pronto, está a punto de levantarse las mangas para desvelarle uno de los tantos secretos que esconde tanto en el exterior de si misma, en su cuerpo, como en su interior, tan destrozada que se siente.

-Lo siento.- Jade dice en un susurro y seguidamente suspira, para después levantarse de su lugar y salir por la puerta de clase. Gracias a Dios ha sonado el timbre, porque las palabras de Tori han sido tan duras que ahora mismo se siente totalmente atontada.

Victoria sigue allí, intentando procesar todo lo que ha pasado en tan solo unos segundos y es que se sentía bastante molesta porque la pelinegra se ha mostrado particularmente pesada con preguntas como: '¿Qué te pasa?', '¿Te encuentras bien?', '¿Todo va bien?', '¿Tus padres vendrán a lo de esta tarde?'; una y otra vez, y se ha sentido tan agobiada al ver como alguien se preocupaba por ella, que no ha podido asumirlo sin relacionarlo a algo como que Jade quería reírse de ella, o que solo siente curiosidad por la vida que lleva, una estúpida chica suicida que se odia y que tiene una vida de mierda.

"Solo es eso, curiosidad. Porque visto de negro y siempre llevo manga larga, porque tengo profundas ojeras y normalmente suelo venir a la escuela con los ojos hinchados de llorar, porque... simplemente soy yo. Ella no está preocupado por mi ni nada de eso, solo siente maldita curiosidad"- Sacude la cabeza y niega ante este pensamiento. ¿Por qué debía alguien sentirse preocupado por ella?. Era solo una idiota, una inutil, una persona muerta en vida, que no sirve para nada, era... Victoria Vega.

Corre a casa, prácticamente, y cuando llega se siente ahogada y cree que algún corte se le habrá abierto de la pierna izquierda porque duele mucho. Pero no le importa. Desea llegar a la habitación y coger ese objeto punzante que le ayuda a rellenar el vacío que tiene en su interior, a despejar su mente, a... sentir, y eso es más que suficiente.

Acerca la cuchilla a su muñeca y... no puede hacerlo. Las lágrimas empiezan a aparecer. Vuelve a intentarlo pero no puede. ¿¡Por qué no puede?!. Se frustra.

Las palabras de Jade llegan a su mente, y algo en ella le dice que si, que estaba preocupada porque algo brillaba en los ojos de la mayor cuando le pasaba el brazo por los hombros y le preguntaba dulcemente. La voz de la pelinegra sigue en su cabeza, y no puede más que soltar la cuchilla.

"No"- Se grita, presa del pánico. ¡Nadie se ha preocupado por ella jamás, y no iban a hacerlo ahora!. Coge la cuchilla y grita, no puede hacer más que gritar.

-Solo es curiosidad.- Y hunde la cuchilla en su piel, para segundos después ve como aquel espeso líquido color cobre surge de esa herida. Pero esta vez hay algo nuevo en esta acción, ella no se siente tan viva como las otras veces, y se pregunta porqué ya no es así. Las lágrimas continúan por su mejilla, pero no deja de repetir ese gesto una y otra vez hasta que cuenta 10. Mira su muñeca. 13 cortes nuevos, pero ninguno lo hace sentir tan completa como cuando ve a Jade sonreír y ella lo acompaña.

"Para con esta mierda extraña."- Se ordena.

Y no sabe qué hacer, por lo que se deja arrastrar por su débil cuerpo, no sin antes limpiar toda la sangre de la pilita y curarse sutilmente sus nuevas heridas, y se echa en la cama, mientras se auto-convence de que es solo eso, curiosidad, lo que Jade siente cuando le pregunta mil y una cosas.

"Nadie se preocupó por mi, nadie lo hará"- Vuelve a repetirse.