Actualice más pronto de lo normal jojo... Hoy quiero recomendarles contigo de Paty Cantú.. estoy algo nerviosa porque tenía miedito por el capítulo pasado pero era necesario para crear el acercamiento que espero entre la pareja espero no se hayan arrancado los cabellos con mi decisión.
Un agradecimiento a Simazame que me ha servido de diccionario de sinónimos y de una especie de editora, jaja gracias amiga, te agradezco!
El beso tierno y precavido de Hinata se rompió, Sasuke la miró atontado sintiendo su miembro acorralado por la cavidad femenina que tanto placer le brindaba, ella se enderezó mostrándole una dulce sonrisa.
-Es hora de tus medicamentos, Sasuke—Le informó acercando una jeringa para clavarla en su brazo, como en los viejos tiempos.
-¿Qué mierda?—De inmediato le preguntó, ella ya no se encargaba de eso, era Kabuto.
-Lo siento, Sasuke—Los ojos lunas se volvieron brillosos.
-¿Q-Qué mierda m-me hiciste?—Logró cuestionar mientras su cuerpo se quedaba inmóvil.
-Debes volver a la clínica—Le informó, rompiendo la unión saltando de la cama prácticamente vestida, Naruto, Kiba y Shino entraron a la habitación le colocaron una camisa de fuerza sin que él pudiera mover un solo dedo, miró con pavor la camilla en donde lo depositarían, luchó con todas sus fuerzas para romper el efecto del medicamento pero no lo logró, no podía moverse en absoluto, la desesperación lo tomó, viéndolos reír a carcajadas.
-¡Mierda!—En la parcial oscuridad de la habitación de la ojiluna el moreno se enderezó de golpe, su cuerpo empapado en sudor temblaba enérgicamente, su respiración agitada se escuchaba a la perfección en el silencio reinante.
La mirada colérica oscura se posó en el pequeño cuerpo dormido a escasos centímetros, los ojos del Uchiha se entrecerraron con desconfianza sin razonar nada solo mirándola como su enemiga, se vio tentado a tomar el frágil cuello entre sus manos y estrangularla pero algo lo detuvo, ella había fruncido el ceño dibujando a continuación una sonrisa en sus labios rosas.
-Todo estará bien—Susurró la Hyuuga apenas entendible, perdida en un sueño rosa que más tarde olvidaría.
-Tssk—Soltó con incomodidad al comenzar a razonar lo que estuvo a punto de hacer, prestando atención en su estado alterado intentando tranquilizar su cuerpo.
Minutos después Hinata se revolvió resintiendo la perdida de calor a su lado, Sasuke volvió a enfocarla esta vez con un semblante estoico y su organismo parcialmente recuperado, ella portaba una camiseta de tirantes y una braga de algodón del mismo color lila, detuvo sus ojos en ella un largo rato, él se encontraba aún desnudo después de la actividad sexual que tuvieron antes de que a él lo venciera el sueño varias horas antes, así que en algún momento ella debió ponerse eso, el cuarto se sentía frío el inicio del otoño se estaba viendo afectado por un frente frío y él con su agitación había terminado de robarle la delgada parte de la sábana que la cubría dejándola desprotegida ante el ambiente.
Los ojos oscuros se ensombrecieron sin explicar exactamente lo que pensaba el Uchiha, que reacomodó la sábana cubriendo a la chica, se recostó a su lado apoyando su cabeza en uno de sus brazos con la mirada fija en ella aclarando sus distorsionados pensamientos "Jamás me harías daño" se reconoció, era evidente, ella no decía demasiadas cursilerías pero si prestaba atención era demasiado obvia con el afecto que le profesaba y solo llevaba una semana a su lado, como el oportunista que era sabía que podía intensificar el sentimiento bastaría un par de acciones para verla caer rendida sin voluntad, chasqueó la lengua no quería recurrir a esas tretas pero le entregaría una seguridad extra, entrecerró sus ojos relegando sus pensamientos sin resolver qué haría al respecto y volviendo a lo recién acontecido ¿por qué soñó eso? Por una parte el miedo de volver a ser atrapado en esa clínica y ella como quien lo llevara a ese mundo, no tenía mucho sentido
Atrapó un mechón de cabellos azulinos orillándolos del angelical rostro, colando sus largos dedos en la lacia cabellera apresando con delicadeza la nuca acercándola con cuidado hacia su rostro que hasta hace menos de un segundo se encontró en la blanda almohada, apenas le rozó los labios, pegando su frente a la de ella dejándola dormir, "¿qué mierda sucede?" algo en esa ecuación no le gustaba, aun así su mano libre se aferró a la cintura femenina, negándose a apartarse.
Abrió sus orbes lunas antes de que su alarma sonara logrando de esta manera que su acompañante que en algún momento de la noche la había tomado como rehén entre sus brazos siguiera dormido, ese día era viernes así que pensó que tendría los próximos días para dormir plácidamente a su lado, se dio prisa para preparar el desayuno antes de irse, estaba sin dudas algunas de mejor humor tratando de solo tomar lo positivo y olvidar lo negativo de la nueva situación, ya había tomado su decisión al pedirle que se quedara y al aceptarlo después, así que aunque iba con precaución tampoco quería atormentarse con aprensiones del pasado que en nada le ayudarían.
Durante su día vivió desesperada por volver a casa la idea de volver a pasar su fin de semana con él como pareja le agradaba, la pluma de cuatro colores topo con su mentón mientras ella cavilaba en la central de enfermería preparando medicación de forma autómata ignorando el número de su calculadora que le indicaba la dosis que debía tomar del frasco que descansaba en su otra mano, no había sido una gran relación de pareja para serse sincera, habitualmente ella regresaba a la casa después de las cinco de la tarde y él estaba pegado a su celular y solía salir algunas ocasiones, lo único que hacían juntos era cenar e irse a la cama y tener sexo, el hecho le hizo soltar su lapicero dejándolo sobre el mueble de metal frente a ella tomando una jeringa, pasó un algodón impregnado por la tapa del frasco de medicamento y unos segundos después tomó la dosis para diluirla en suero fisiológico, colocando el rotulo que informaba el medicamento que contenía a sí mismo para qué paciente.
¿No se estaba comportando como una chiquilla chiflada? Debería ser más racional y tratar de ayudar medicamente al azabache, en vez de llevárselo a la cama, el solo pensamiento la hizo enrojecer, realmente eso hacía estaba siendo egoísta manteniendo sus deseos amorosos y un tanto carnales por sobre encima del bienestar del moreno que era evidente que no se encontraba bien, seguía teniendo signos de su problema médico, incluso un par de veces despertó porque tenía terrores nocturnos encontrándolo fuera de sí, en esos momentos era donde le provocaba miedo porque sabía que no podía razonar y volver a la realidad eficientemente.
-¿Tendrá alucinaciones?—Se preguntó en un voz baja, no estaba segura, una parte de su cerebro le decía 'Sasuke es peligroso no podrás controlarlo si entra en alguna crisis psicótica' pero la otra le decía 'jamás le pasara eso, no te haría daño, no está loco'.
El problema es que no se necesita estar loco para perder los estribos y menos en su voluble y volátil estado de salud, suspiró con pesadumbre aceptando que estaba actuando irracionalmente movida por sus anhelos.
Después de administrar la medicación volvió a la central de enfermería, otra chica de pelo azabache llenaba algunos expedientes con datos enfermeros, Hinata tomó asiento a su lado reparando que ese día Naruto no la había ido a buscar, sus mejillas se volvieron rosadas al recordar que nuevamente prácticamente lo había rechazado, comenzó intentando poner distancias pero el rubio era persistente así que por más que buscó esconderse él terminaba encontrándola, su segunda opción fue mostrarse más seca esperando que captara el mensaje, igual no surtió efecto, así que finalmente tuvo que confesarle fragmentos de la verdad "Lo siento Naruto, aquel día estaba muy ofuscada y necesitada de afecto pero realmente creo que volver no es la solución", el rubio la miró serio y después soltó una risita entre burlesca e irónica que la peliazul no entendió "Al final te darás cuenta que yo soy el indicado Hina" esa fue la última frase que le dijo, y había ocurrido el día pasado, así que concluyó que finalmente lo asimiló.
El día transcurrió rápido al salir del trabajo pasó al supermercado para hacer algunas compras, al llegar a casa saludó un tanto emocionada decepcionándose casi al instante, el moreno no se encontraba ahí, comenzó por guardar los comestibles y empezando a cocer algunos vegetales y realizando un poco de limpieza.
Sasuke llegó al poco tiempo, vestía un pants negro y a ella le bastó con dedicarle una mirada para saber que no se encontraba de buen humor, él se sentó en el sillón aun repasando los problemas que tenía, quizás debía apresurar todo porque entre más lo pensaba sentía que sólo le estaba dando tiempo a Madara, un ruido en la cocina lo desconcentró Hinata tenía una mueca dolorosa mientras inspeccionaba su mano, la observó con interés, percatándose como llevaba la mano a la tarja y la ponía bajo el chorro de agua fría con rapidez.
-¿Qué sucede?—Le preguntó aun en el sillón pero intrigado de su actitud, olvidándose momentáneamente de sus inquietudes.
-Nada—Respondió ella enseguida pero entretenida en su misión, sintiendo el leve alivio del agua fría en su mano mitigando tenuemente el ardor.
Sasuke se levantó y caminó hasta ella colocándose detrás viendo su mano bajo el chorro de agua, tenía un círculo rojo en el dorso de unos 5 cm de diámetro, entrecerró los ojos atento a la zona herida.
-Te quemaste—Afirmó neutral, ella se sonrojó apenada de su descuido.
-No es nada, me descuide—Dijo en un susurro.
-Cámbiate vamos a cenar fuera—Indicó el moreno serio tomando camino al sillón.
Hinata hizo una cara de preocupación.
-En realidad yo... bueno... tuve que pagar unas cosas, creo que eso no será posible—Explicó al verlo sentarse, él entrecerró sus ojos.
Reparando en sus palabras, era cierto ella se hacía cargo de todo ¿dónde demonios tenía la cabeza para descuidarse de algo tan trivial? Disfrutaba de comer lo que cocinaba, era buena cocinera eso no se encontraba en discusión pero ahora la tonta se había quemado ¿dónde estaban sus pensamientos para no reparar en la vida que estaban llevando? Nunca vivió con alguien, algunas veces sus conquistas se quedaban un par de días a su lado pero siempre cubrió sus gastos, por favor era Uchiha Sasuke y ahora estaba de completo mantenido por una chica que vivía de un sueldo escueto.
-Ponte otra cosa... quiero salir a tomar unos tragos—Dijo disimulando su inquietud, dispuesto a tomar el papel de proveedor, además de querer librarla de aquellas tareas.
-Tú no puedes tomar—Hinata protestó y él sonrió ladinamente al encontrarla firme y dispuesta a detenerlo.
-Sí que puedo, anda gatita quítate ese uniforme ¿o no quieres venir?—Expuso un tanto exasperado, la Hyuga suspiró pensando en qué iba a hacer ahora, tenía justo lo de la semana.
Caminó hasta su cuarto insegura, negó al ver en su closet peleando consigo misma de unírsele, optó por ponerse un minivestido rojo, con mangas pequeñas y tres botones circulares y negros en su pecho era un tanto sencillo pero creía que encajaba para la noche.
Sasuke que empezaba a impacientarse entró a la habitación, casi se le descoloca la mandíbula al enfocarla en el espejo ella se daba los últimos retoques de un maquillaje ahumado haciendo que sus ojos lunas resaltaran enormemente, en unos tacones negros sus piernas resaltaban aún más sin contar como ese vestido se ajustaba a su cuerpo, remarcando sus curvas, la observó en silencio un tanto embobado, sabía que era hermosa pero verla así lo excitaba.
-Estoy lista—Anunció dándose la vuelta, el moreno enfocó los labios rojos y sin decir nada salió de la habitación, Hinata hizo una pequeña mueca de contrariedad y tomando su bolso se dio prisa para alcanzarlo.
Hinata cerró la puerta principal y mientras buscaba la llave de su auto en su bolso, Sasuke le cuestionó qué diablos estaba esperando, levantó su mirada perlada enfocando un BMW negro y al moreno a lado listo para subirse con una mueca de fastidio, entreabrió sus labios porque aunque no sabía nada del coche era bastante ostentoso o al menos para su estilo de vida... Sasuke no trabajaba y aunque era un heredero de una fortuna teóricamente él debería estar en un psiquiátrico ¿de dónde había salido ese auto? Ahora comprendía porque últimamente lo veía estacionado cerca de su casa. Se encaminó hacia él un tanto sorprendida y otro tanto reflexiva, no fue difícil darse cuenta que era un auto de agencia, todo se veía tan nuevo, y qué decir del olor.
-¿Cómo?—Pudo cuestionar en cuanto se hubo colocado el cinturón de seguridad.
-¿Cómo qué?—Sasuke le preguntó comenzando a conducir.
-¿Este auto es tuyo?
-Por el momento, aunque después Suigetsu se lo quedara—Respondió en automático al recordar que su amigo le había prestado su nombre y hecho los trámites necesarios para que él pudiera tener ese coche.
Hinata suspiró ¿cuántos años tendría que trabajar para adquirir uno así? Negó al darse cuenta de sus pensamientos, su Tsuru no estaba tan mal se dijo así misma aunque después se dio cuenta que si él lograba recuperar su fortuna ella era nada a su lado, Sasuke la notó pensativa pero no intervino, tal y cómo él era sólo lo dejó pasar. Se detuvo en una cafetería, él lugar no era lujoso pero él ya no iba a esos lugares por un momento dudó, puesto que de alguna manera sintió que estaba siendo mediocre llevándola a cenar a ese lugar, él siempre sorprendía a sus conquistas llevándolas a los mejores lugares... Sus pensamientos fueron cortados al darse cuenta que Hinata ya descendía del coche, así que tuvo que darse prisa y alcanzarla.
Tomaron una mesa y pidieron ambos una hamburguesa con papas y refresco de cola, veía a la peliazul con cierto brillo especial que la hacía lucir mucho más hermosa, no habían cruzado muchas palabras era todo más bien silencioso pero estaba sumamente a gusto.
-Creo que te arreglaste demasiado para venir a este lugar—Dijo seco mirando el local despectivamente, la ojiluna sonrío.
-Quizás... pero tenía mucho que no salía un viernes por la tarde—Sasuke reprimió la sonrisa que quería dejar escapar.
-¿Qué pensabas? ¿A caso no viste que no ando arreglado?—Cuestionó hosco como reprimenda, pero intrigado del extraño actuar de la chica frente a él.
-¿Y eso qué?—Hinata debatió con una sonrisa minimizando los comentarios masculinos—Yo quería verme bonita—Reveló con un rubor en sus mejillas desviando su mirada de la oscura, él sonrió apenas perceptible sin ser capaz de decirle que lucía más que bonita.
Cenaron casi en silencio.
-¿Antes qué hacías?—Le pregunto curiosa al terminar su hamburguesa, recordando un poco la historia que la médica Yamanaka le relató, él arqueó una ceja denotando su duda—Cuéntame tu vida antes de...—Guardó silencio incapaz de tocar el tema abiertamente.
-Nada relevante, soy economista con un diplomado...—Dijo desinteresado y cortándose casi al instante—No hay nada que contar y tampoco deberías saberlo—Vio en los ojos lunas la confusión y decepción ante su respuesta.
-Tú eres Hyuga Hinata, tu padre tenía un negocio prometedor en seguros... sin embargo se vino abajo aún antes de florecer, dejándolos prácticamente en la ruina, tu madre murió al poco tiempo de dar a luz a tu hermana pequeña Hanabi, ella murió hace años, y después tu padre... te encuentras sola, según tengo entendido... tus antecedentes dicen que no eres muy social y que te dedicaste a tu desarrollo profesional—La ojiluna lo miró asombrada, ¿él la había investigado? ¿qué más podía saber de ella? Sonrió malicioso—Créeme entre menos sepas de mí, es mejor para ti.
-¿Por qué?—Interrogó.
-Es obvio—Respondió seco.
-¿Así que saber algo como tu comida favorita es peligroso?—Preguntó con cierta ironía e incómoda de la situación.
-Tomates—Le respondió entretenido con su reacción, Hinata levantó sus orbes sorprendida de esa simple respuesta, pero después de todo lo intuía, no era secreto—Y ese vestido me los recuerda—La peliazul se sonrojó— ¿Quieres convertirte en uno?—Cuestionó lujurioso pero sin exteriorizarlo—Te da buenas curvas, hay unos grandes tomates en ti—La ojiluna se sonrojó ante el extraño y descarado piropo.
Después de lograr dejar a un lado su bochorno, siguió interrogándolo sobre cosas cotidianas, él respondía las preguntas mientras se introducía las papas fritas de la peliazul a la boca, salieron del local y esta vez el Uchiha le soltaba una que otra frase subida de tono para apenarla, acaba de descubrir que verla roja le fascinaba, apenas había tomado el camino para regresar a la casa cuando su celular sonó indicándole que Sasori quería hablar cuando antes con él, miró a Hinata a su lado pero decidió ir con ella al lugar no se tardaría.
-Espérame en la barra—Le indicó después de haber caminado juntos entre la gente que se encontraba en el antro.
-¿A dónde vas?—Le cuestionó, la peliazul sabía que se reuniría con alguien tras haber escuchado lo que respondía a la persona que le había llamado, pero no pensó que la fuera a dejar ahí deliberando que se enteraría de los movimientos del moreno, así que ahora se encontraba decepcionada.
-Ya vengo—Le dijo seco—No te muevas—Gruñó al darse cuenta que un tipo miraba a la ojiluna sin pudor alguno.
Hinata lo vio perderse, mientras la música en ese antro que solía visitar con Naruto animaba a la gente que ese viernes se encontraba reunida. Sasuke se apresuró a la zona VIP y al poco tiempo identificó a Juugo y Suigetsu y a la pandilla Akatsuki.
-Sasuke—Suigetsu le habló y saludó jovial.
-¿Qué sucede?—Fue directo, Sasori lo invitó a sentarse y de mala gana lo hizo lo último que quería era perder el tiempo teniendo a Hinata abajo a merced de hombres con ansias de follársela.
-Me han pasado el dato que en una semana Obito tiene vacaciones, considero ese sería el momento de emboscarlo.
-Pero entonces tenemos que hacer algo respecto a tu problema médico—Juugo discutió revelándole la causa por la cual lo habían citado con urgencia, habían muchos asuntos que solucionar antes de la emboscada.
-¿Karin no contactó al médico ese en su facultad?—Suigetsu intervino—Eso podría servir para eso.
-Orochimaru es el que nos sirve—Juugo aclaró.
-Sin embargo él no es muy confiable ¿no?—Sasori preguntó, con el tiempo que llevaban planeando el golpe ya empezaba a conocer los riesgos y dificultades.
-Suele cambiar de ideales fácilmente pero Sasuke le dará una buena suma de dinero, además como médico es una eminencia, nadie dudara de la parte médica—Declaró el pelinaranja.
-¿Entonces cómo quieres que quede lo de Madara?—Volvió a preguntar el pelirrojo, dándose cuenta que quizás debían aparentar un accidente.
-Yo lo matare—Sasuke finalmente habló—Lo haremos al tercer día que Obito se ausente, estará un poco más confiado e incluso probablemente su seguridad también lo esté hay que cesar los envíos ocultos para que se relaje...
-Eso lo puede alertar más—Juugo intervino.
-Lo conozco—Sasuke expuso—Ustedes se encargaran de que todo parezca un accidente, y tendrán su pagó final quizás a los 6 meses después de lo ocurrido, ya hablé con Orochimaru él hará creer que me encontró por la calle al haber sido el médico de la familia me reconoció y quiso ayudarme, después descubrió mi problema con los medicamentos pero mi estado mental integro, deduciendo que Madara me encerró para quedarse con las empresas. Tardará para que me devuelvan todo por eso quizás requiera ese tiempo para liquidarles... quizás más.
-Me parece perfecto—Acordó de nueva cuenta el pelirrojo dando un largo sorbo a su trago—Ese día debes estar listo, una vez que lo hayamos secuestrado te encargaras de liquidarlo y nosotros del resto.
-Bien—Concordó el moreno, poniéndose de pie.
-¿Por qué tanta prisa Sasuke? Tomate un trago Suigetsu lo detuvo obligándolo a sentarse nuevamente.
Hinata miraba el lugar esperando a el azabache, ya tenía un trago frente a ella cortesía de un desconocido si bien en un primer momento no pensaba aceptarlo, finalmente había terminado cediendo dando pequeños sorbos.
-¿Otro más linda?—Ofreció el hombre acercándose, Hinata lo observó comprobando que sus ojos no la habían engañado él era robusto, su pelo casi a rapa era negro, su ojos muy pequeñitos y en su cara se notaba cierta lujuria.
-No gracias—Dijo en un pequeño susurro cortes.
-Vamos dale uno más—Le dijo al barman con una sonrisa y una seña que el muchacho identificó, sonrió mientras lo preparaba vertiendo aquel polvo que sería la ayuda para que su jefe se llevara a la cama a esa linda peliazul.
Hinata miró el trago frente a ella y comenzó a sonrojarse sin saber cómo evadir a aquel hombre que no quería marcharse, así que pensó que si la veía tomar aquel trago y volver a rechazarlo entendería.
A unos metros de ahí Sakura llegó corriendo a una mesa con dificultades por el mar de gente.
-Naruto, vi a Hinata en la barra—Habló alto para hacerse oír por sobre la música
-Debiste confundirla—Dijo el rubio tomando su trago.
-Por favor, la reconozco perfectamente bien.
-¿Qué haría ella aquí? Si no la traigo ella no sale—Explicó casi con mofa, aún seguía resentido por haber sido rechazado nuevamente por la ojiluna y su estado alcoholizado no lo dejó reflexionar.
-Bueno, supongo que esperaba a alguien porque miraba a todos lados—Respondió la pelirosada tomando asiento, Naruto la miró fijamente extrañado.
-¿Dónde?—Preguntó sintiendo como los celos subían por su cuerpo, recordando el extraño comportamiento de su exnovia.
-Te dije que en la barra—Sakura le respondió burlona— ¿Te has puesto celo...—No terminó de interrogar cuando lo vio acercarse al barandal de ese segundo piso seguramente para buscarla en el lugar indicado.
Sakura se acercó a él para dirigirle la mirada y pudiera enfocarla, ambos se quedaron sorprendidos ya que a esa distancia aún pudieron ser presentes como un hombre la abrazaba por la cintura.
-¿Quién es?—Sakura cuestionó al no reconocer al azabache que minutos antes de que Hinata terminara el trago había regresado encontrándola acompañada pero demostrando su posesividad sobre ella enseguida.
El Uchiha no tardó en darse cuenta que algo comenzaba a ocurrirle, estaba mucho más desinhibida y dios esos besos que le estaba dando sin decir aquella forma en la cual pegaba su trasero hacia su hombría.
-Tranquila—Le susurro en el oído, al ver que el tipo que estaba hace momentos a su lado y ahora se encontraba lejos con mala cara no podía controlar su mal humor, fue fácil darse cuenta que algo le habían dado en esa bebida.
-Vamos a hacerlo—Le pidió conforme se daba la vuelta e intentaba filtrar sus manos por la sudadera del moreno.
-Lo haremos pero no aquí, vámonos—Le aclaró al jalarla hacia la salida.
Cuando Naruto y Sakura llegaron al lugar ya no pudieron saber a dónde se habían ido.
-¿Quién diablos era?— Naruto cuestionó.
-Quien sabe—Respondió Sakura aun confusa puesto que el moreno traía puesta la capucha de su suéter –Pero supongo que ha decaído en sus gustos, se veía bastante equis.
-Mierda—El rubio corrió hacia la salida buscando el Tsuru de su ex sin encontrarlo.
-Se han ido—Sakura le dijo tratando de tranquilizarlo— ¿A dónde vas?—Le preguntó al verlo dirigirse a su auto.
-A buscarla—Gruñó mostrando su molestia.
-¿A dónde?—Le cuestionó deteniéndolo—Quien sabe dónde se metió... tendrás que hablar con ella después cuando te tranquilices.
-Mierda Hinata—Sasuke se quejó, la ojiluna lo estaba masturbando con sus manos mientras él conducía y al mismo tiempo intentaba besarle el cuello—Déjame conducir—Soltó excitado y un tanto irritado tratando de devolverla a su asiento.
-Quiero estar contigo—Escuchó la voz jadeante de la peliazul y para mala suerte observó cómo se mordía el labio inferior de una manera tierna pero sumamente seductora.
Ahogó la sonrisa que quiso brotar de sus labios, consciente que el cabrón que la drogó no la tendría así, desinhibida y sumamente caliente, quizás caliente pero no le pediría ni haría las cosas sin ningun reparo como con él, a él que deseaba y con quien verdaderamente quería coger, era algo así como su estado natural sin pudores y no era tan malo después de todo.
-Eso te pasa por tomar cosas de desconocidos ¿no se supone que ya eres adulta?—La regañó siguiendo en su papel, haciéndola sonreír e intentar besarlo en los labios—Siéntate—La devolvió a su asiento enseguida, negándose a besarla ¿Qué tanto podía lograr que lo deseara? Entre más la privara estaría más ganosa, además iba conduciendo, sonrió para sus adentros al decirse que siempre tomaba las mejores decisiones.
Tras cerrar la puerta de la casa, ella se quitó el vestido, él hacía lo mismo con su ropa dejándola tirada en su camino, en cuánto Sasuke se desnudó y la vio inclinada tratando de bajarse las bragas sonrió con malicia la tomó de la cadera, ella se levantó volteando a verlo intentando besarlo, la inclinó levemente mientras la obligaba a ponerse en puntillas y la penetró obteniendo un grito extasiado.
-Más fuerte—La escuchó decir y él le obedeció, retrocediendo unos pasos para colocarla en el respaldo del sillón y darle soporte.
Nunca la había visto tan necesitada aunque sabía bien el motivo, tan solo pensar que si hubiera tardado un poco más sería ese maldito quien la estuviera saciando lo irritó embistiéndola más bruscamente, aunque su acción sólo lograba darle más placer a la ojiluna que no paraba de gemir y pedirle más...
De una última embestida se vertió en el interior femenino que aún tenía vestigios de su fuerte orgasmo, gruñó cansado pero notándola más relajada aunque mojada en sudor y totalmente recargada en el respaldo del sillón.
-Eres bastante torpe gatita, cuando decía que me pedirías más no me refería a esto—Relató con molestia, saliendo de ella.
Hinata entrelazó sus dedos con los de él evitando que se apartara completamente, Sasuke observó su mano y soltándola, la cargó entre sus brazos llevándola a la cama, donde los esperaría al menos otro par de encuentros.
-Naruto esto es tonto—Denotó la pelirosa mientras veía incrédula como la mañana hacía presencia ese sábado—Puede llegar tarde.
-Vete entonces—Rezongó cansado, ninguno de los dos había dormido realmente y llevaban horas ahí, aunque cuando él había aporreado la puerta ni el azabache ni la peliazul se habían percatado por los concentrados que se encontraban, en aquella burbuja que se había creado entre ellos y su ardiente entrega.
-Deberías calmarte además se supone que ya no son nada, ¿qué le vas a reclamar?—Debatió exhausta.
-Ella, ella no puede estar con nadie que no sea yo.
-Pues... es obvio que lo está—Naruto estaba iracundo, no podía creer como Hinata había abrazado a ese hombre, incluso como se pegaba descaradamente a él... y ahora la duda lo carcomía ¿se habría entregado a ese imbécil? Porque con él no lo hizo, aunque no quisiera todo empezaba a tomar rumbo en su mente.
Arrancó su coche para sorpresa de su amiga pelirosada que lo miró sin decir palabra alguna, notando como su amigo estaba de un humor aún más impredecible que su estado molesto.
-Naruto, debes tranquilizarte... sé que la amas pero es evidente que se encuentra con alguien más y que quizás ya no piensa volver contigo.
-Ella es mía—Bufó Naruto molesto, la pelirosada lo veía con pesar, jamás lo había visto tan ofuscado.
-Pero si mal no recuerdo Hinata te dijo que sería mejor que terminaran y así lo hicieron...
-Por tu culpa—Escupió.
-¡No puedes culparme de eso!—Dijo dejando que su fuerte carácter saliera—Eso fue hace mucho...
-Por eso empezó a distanciarse...
-No te forcé nunca a nada, no seas infantil, si no quieres asumir las cosas y echarme la culpa perfecto, pero lo único claro es que ella encontró a alguien más que no diré que es mejor que tú porque tenía una pinta, pero igual y es lo que ella buscaba—Soltó molesta, el rubio se estacionó y Sakura sin decir más se bajó del auto alejándose de él.
Hinata abría sus orbes lunas con un ligero dolor de cabeza, escuchaba a Sasuke hablar por teléfono seguramente en la sala se dio el sentón un tanto asustada un dolor de cabeza la martilló enseguida, al instante recordó que ese día era sábado, suspiró un tanto aliviada pero con mueca adolorida por culpa de esa punzada que quería romper su cráneo observó como Sasuke se acercaba portando solo su bóxer, extremamente seductor.
-¿Te gustó lo de anoche?—Ella se sonrojó al instante ya que en su cuestionamiento se percibía la perversión, trató de identificar a que se refería aunque no podía entenderlo solo incrementaba su jaqueca, no recordaba nada, hizo una mueca y leves destellos de memorias vinieron a ella—Te drogaron tonta.
-¿Eh?—Respondió confusa y se reacomodó la sábana en sus pechos cubriéndolos, Sasuke arrojó su celular a una silla llena de ropa en una esquina.
-Aceptaste una copa de un extraño, ¿no se supone que eras inteligente? Si me hubiera tardado un poco más ese pendejo se hubiera acostado contigo y ahora quién sabe dónde te encontrarías—Hinata intentó recordar al respecto, estaba vagamente consciente que tuvo relaciones con Sasuke, lo cierto es que no tenía idea de cuándo llegaron a su casa, e incluso no recordaba nada del antro, cierto desasosiego vino a su pecho intentando recordar pero nada conciso venía a su mente. Sasuke entrecerró sus ojos al notar la confusión y como su alteración incrementaba, se acercó tomándole con su mano derecha el mentón obligándola a verlo—No vuelvas a hacerlo, no seas ingenua—Le dijo denotando molestia, pero interiormente esperando que le obedeciera, le provocaba preocupación por esos actos ingenuos que podían ocasionar que saliera lastimada.
-¿Qué pasó?—Cuestionó asustada.
-Nada, sólo me pedías desesperada que te hiciera mía—Le dijo tranquilo con su semblante estoico, ella se sonrojó y al no poder bajar la cabeza optó por inclinar la mirada.
-No recuerdo nada.
-Lo imagine, suele ocurrir eso—Dijo seco soltándola.
-¿No hice nada malo?—Preguntó aun atemorizada, sin atreverse a sacar su verdadera duda él la miró con intriga "¿malo?" La habían pasado muy bien a excepción que sabía que ella no se encontraba en sus cinco sentidos—Sasuke—Le urgió volviendo a cruzar su mirada con él, mientras sus ojos se humedecían ante el desconocimiento de sus actos.
-No, estuvo bien—Ella negó.
-¿Estuve con la otra persona?—Interrogó en un susurro, Sasuke sonrío ladinamente entendiendo su duda.
-Te lo dije en un inicio, llegué a tiempo... pero no siempre estaré para ti—Dijo golpeteando su frente con su dedo índice y medio.
Hinata lo miró con nostalgia, él se iría de su vida o eso daba a entender, posó una de sus delgadas manos en la mejilla del azabache mientras con la otra seguía aferrándose a la sábana.
-Nunca me había pasado... nunca pensé que me pasara... fue un error—Explicó acercando sus labios y él los recibió profundizando ese beso.
-¿No te has dado cuenta en que maldito mundo vives?—Le preguntó en los labios a forma de regaño, la peliazul no quiso pensar en la pregunta, solo anhelaba sentirse protegida por él, así fuera un tiempo efímero.
Cortito pero generoso ;) ! Por fin ha salido un poco de los sentimientos de Naruto, en el transcurso de la historia me decían que Naruto no quería a Hina, según como yo imagine la historia, si, si la quiere, la ama pero era un amor de esos de los cuales se sienten seguros, que la otra persona siempre estará y no la valoran, además la carrera de medicina (sin contar que literalmente suelen ser muy mujeriegos o inconstantes en sus relaciones) es extenuante, hacen largas jornadas incluso de 72 horas o más, entonces prácticamente si están muy cansados y agotados; así es como imagino a Naruto enamorado de Hina, pero no considerando que ella puede irse o que sus sentimientos puedan cambiar, la siente segura y está cansado de sus estudios, de su trabajo, de sus problemas; entonces no presta atención en ella, pero no porque no la ame, bueno así es como lo visualizo.
Sobre la parejita creo que ya se empieza a ver la preocupación de Sasuke con ella y otras cositas "extrañas", siento que es obvio, pero él tiene problemas para reconocer todo eso y se encuentra un poco paranoico e inestable, datito spoiler por eso mismo Hina sufrirá un poquito más xD... no me odien xD... vienen cosas lindas también ;)... fue cortito pero lindo xD... jaja la autora chuleando sus obras xD
Gracias a todos quienes me dejaron review!, ando corriendo y sin datos por eso no respondo pero pronto!
