"Matar a una persona por defender una ideología no es defender una ideología, es matar a una persona"
Anónimo
El enemigo
Precisión y sangre fría, clave fundamental para lograr un buen ataque.
Así se lo enseñaron, repitiéndoselo, escupiéndoselo, grabándoselo a fuego al igual que esa marca en su brazo; pero nunca logró aprenderlo.
Porque el brazo le tiembla cada vez que lo levanta ante el enemigo.
Porque una cosa es ser diestro en molestar y hacer bromas pesadas a los chicos que odia. Otra cosa es decidir el destino de una persona con un solo movimiento de varita, directo y preciso. Letal.
Otra cosa es apagar la vida de una persona para siempre.
Pero son los tiempos que corren. Tiene que atacar y huir. De lo contrario, el enemigo vendrá por él.
¿Quién es el enemigo?
¿De quién está huyendo?
Draco Malfoy sabe que ya no hay sitios de escondite, y que el enemigo nunca lo dejará de acechar.
Cuando se mira al espejo, y el reflejo le devuelve un rostro pálido y ojos marcados por el pánico, sabe que no tiene escapatoria.
No puede salir ileso después de haber tomado ciertas decisiones. No puede desprenderse de las súplicas de aquellos que sufrieron su daño.
No podrá olvidarse de las huellas que la batalla del terror le dejó.
Draco Malfoy no puede huir de sí mismo.
