Les recomiendo que vayan por palomitas y disfruten del capítulo, a mí me encanta como ha quedado, espero lo disfruten.

La sonrisa soñadora de Hinata la acompañó toda la mañana en su jornada laboral, ese día era un lunes era un buen día para ella, había tenido un excelente fin de semana y un inusual buen mes, jamás pensó terminar en esa clase de relación y aun así no lo cambiaria aunque Sasuke seguía siendo un hombre muy seco de alguna manera sentía que la empezaba a considerar a su manera, no era un tipo cariñoso en absoluto y deducía que no sentían lo mismo, no se atrevía a cuestionarle directamente sobre sus sentimientos pero sabía que algo estaba creciendo entre ellos, y esa era la razón de su rostro fantasioso.

-¿Dónde te habías metido? –Juugo cuestionó al azabache que acababa de sentarse en un sillón de su sala de cuero, en aquel que era su departamento y había abandonado semanas atrás.

-Por ahí—Respondió sin preocupación.

-Te anduvimos buscando—Informó con cierta impaciencia—Sasuke, sabes bien que tienes problemas, Kabuto dijo que no has ido a verlo y...

-Estoy bien—Cortó con hastío.

-¿Estuviste con la enfermera?—Cuestionó el pelinaranja con obvias muestras de desaprobación, Sasuke no respondió—Oye, no es mala idea

-¿Qué cosa?

-Yamanaka Ino, ella volvió y está laborando en el psiquiátrico el otro día me la encontré y conversamos un rato.

-¿Y?—El azabache lo miró con hastío sin entender porque sacaba todo eso en la conversación.

-Ya te ligaste a una enfermera, hiciste que te ayudara—Expuso aquella frase como si todo fuera obvio.

-¿Pretendes que vuelva a ligarme a Ino?—El Uchiha se mostró pensativo.

-No debe costarte, recuerdo a la perfección como te idolatraba e incluso ese día aún se notaba interesada... si lo logras ella podría atestiguar a tu favor, dando un buen parte médico, tendría mucha credibilidad.

Sasuke sopesó la idea, no era mala pero era bastante complicada, si lo lograba e Ino daba parte de su salud mental desacreditando a su propio padre él podría acceder a toda su fortuna más pronto.

-¿No crees que sea posible?

-Es complejo, necesito ver a Ino... en ese caso deberíamos buscar a Orochimaru, ponte de acuerdo para que busque a Ino, y la haga creer que me tiene internado, ahí comenzará todo—Formuló serio, sopesando que iba a tener que ausentarse de la peliazul por un tiempo, pero dándole prioridad a sus propósitos de venganza.

-Perfecto, por cierto Sasori no se ha comunicado contigo pero dice que su espía ha notado movimientos inusuales dicen que quizás se vuelva a repetir la treta de las supuestas vacaciones de Obito como hace un mes, así que quizás sea una total mentira pero quiere estar completamente seguro antes de informarte.

-¿Cuándo tiene la información concisa?

-Mañana a más tardar por la noche—Respondió el pelinaranja, observando fijamente al Uchiha lucía mucho más saludable al menos no tenía las enormes ojeras en sus ojos y lucía más relajado, esa peliazul de alguna manera le estaba dando algo al azabache que lo tenía así.

-Joder—Soltó el Uchiha—Mierda ¿por qué todo se descompone?

-Tranquilo Sasuke, todo se va a poner en su lugar.

-Estaré esperando la información—El moreno se levantó ignorando el comentario de su amigo y dejándolo solo.

Cuando Hinata llegó a su casa se encontró a un Uchiha bastante enojado y desanimado, parecía estar atento a su celular en Google Earth revisando caminos en un mapa de la ciudad cuestión que la hizo observarlo desde la cocina en silencio mientras preparaba la cena, finalmente ya no pudo esperar más, se acercó hasta él sentándose a su lado depositando un dulce beso en la mejilla del chico.

-Sasuke, ¿qué te sucede?—Le preguntó abrazándolo por el abdomen.

-Nada—Le respondió hosco, causándole un dolor en el pecho al recibir su frialdad.

-Algo te preocupa tienes muy fruncido tu entrecejo—Expresó recorriendo con uno de sus dedos esa parte de la anatomía de su amante.

Finalmente Sasuke la enfocó y aunque su semblante era estoico, pronto esbozó una apenas perceptible sonrisa.

-No entiendo el afán de las mujeres de preocuparse por cuestiones que no les incumben —Expuso, ella abrió sus orbes y dibujó una sonrisa.

-No lo sé, pero yo me preocupo por ti porque creo que eres una víctima de las circunstancias, porque no quiero que te lastimes y que te causes más daño.

-Que tonta eres, ¿acaso no comprendes que tú a mí me eres indiferente?—Observó los ojos lunas abrirse con sorpresa y como el rostro femenino perdió cierto brillo, no supo porque lo dijo si lo cierto es que sabía que estaba enganchado con ella, tal como Hinata solía decirlo antes "de una manera enfermiza" porque la única verdad es que estaban enrolados de una manera poco convencional y nada sana.

-Supongo—Hinata logró decir, intentando poner en orden sus pensamientos pero reconociendo que la única manera en la cual lo tenía era en la cama, solo existía hacia ella una atracción sexual y aunque le gustaba no la llenaba, así que luchó porque en su voz no se mostrara el dolor que sintió al escucharlo.

-Pero eres bastante guapa—Le dijo tras posar una de sus manos en la cintura femenina abrazándola atrayéndola a su cuerpo, obligándola a reposar en su bien formado pecho, de alguna manera necesitaba componer sus propias palabras pero de una manera inteligente y conveniente para su persona—Y me encanta tu cuerpo, me calienta.

Las orbes lunas se cerraron con fuerza intentando no derramar las lágrimas que peleaban por brotar, lo único que anhelaba era tener un poco del cariño del azabache y protegerlo de aquello que lo lastimaba, que lo hacía ser malo con las personas pero conforme los días pasaban se daba cuenta que era imposible, si bien su vida se tranquilizó un poco aquel inusitado día cuando él le propuso a su manera intentarlo con ella, con lo revelado se dio cuenta que poco espacio había realmente en la vida del moreno para ella.

Sasuke se llevó su mano libre a su estómago, acción que no pasó desapercibida por la peliazul otorgando su atención al hecho.

-¿Qué sucede?—Le cuestionó en voz baja al darse cuenta que aflojaba el agarre en su cintura concentrándose en el estómago.

-Me ha estado doliendo—Le respondió agarrándose con insistencia, la ojiluna se cuestionó si aquello se debía a un malestar pasajero o a más síntomas por la abstinencia medicamentosa.

-Debes estar muy estresado—Agregó decidiendo restarle importancia—Prueba con descansar.

-Salgamos—Sugirió.

-Pero es lunes.

-No tengo ánimos de ir a un bar o a un antro—Explicó—Me refiero a caminar podemos ir al parque—Propuso.

-Podemos—Concordó extrañada de aquella petición—Solo me colocaré un pants.

Al poco ambos salieron de la modesta casa en silencio prestando atención al camino que recorrían, las casas en su mayoría se encontraban con diseños vanguardistas.

-¿Por qué elegiste esta zona?—Preguntó de pronto el moreno, no era una de las mejores zonas de la ciudad y menos para una mujer sola.

-Tenía un pequeño crédito y pude dar el enganche de la casa con lo poco que quedó de las pertenencias de mi padre... no es mucho, pero realmente la zona está bien y era una buena inversión.

Sasuke la escuchó en silencio conforme veía su rostro iluminado por la satisfacción de los recuerdos; jamás tuvo que lidiar con algo parecido todo lo tuvo, incluso ahora sus problemas económicos no eran tan graves porque incluso aunque el dinero que tenía guardado se esfumara sus amigos se encontraban mejor ubicados que ella, que en el corto tiempo que habían compartido la había visto vivir sumamente organizada respecto a la economía.

-Ya—Le respondió desinteresado, cortando el tema no le apetecía conocerla eso solo le iba a complicar más las cosas porque la estaba empezando a ver como un ser vulnerable.

-¿Te sientes mejor? –Tras escuchar su interrogante, la miró detenidamente y asintió llegando a una banca de aquel parque y tomando asiento mientras observaba a los lejos a los niños jugando en el área de juegos.

-Si—Mintió, realmente lo único que deseaba era estar un momento en un lugar natural, tratar por un momento olvidar todo lo que lo atormentaba.

-Cuando era niña me encantaba estar en los columpios y que mi madre me empujara para llegar muy, muy alto—Le comentó con una mueca traviesa en el rostro, Sasuke esbozó una sonrisa burlona recordándose a sí mismo de pie sobre ellos y saltando en el momento indicado.

-Debiste ser una mimada, eso no era del todo divertido.

-Claro que lo era... aunque bueno después de que mi madre falleció las visitas al parque se terminaron.

-¿Por qué?

-Porque padre tenía otras ocupaciones, los hombres son distintos no saben por lo general tratar con los niños.

-¿Por qué eres enfermera?

-Porque, cuando mi hermanita enfermó sentí impotencia por no ayudarla a librar el dolor, sé que era algo imposible para otra niña pero me prometí hacer algo para evitar que más personas sufrieran—Relató con melancolía.

-¿Y tú dijiste que eras economista?

-Mmph... –Su semblante imperturbable por un momento le hizo creer que no obtendría alguna respuesta—Quería algo distinto, algo que me hiciera tener mi propio imperio sin necesitar de mi padre.

-¿Por qué?

-Porque—Chasqueó la lengua con desprecio—Yo no iba a ser igual que él—Confesó, dejando que el pasado lo alcanzara.

Hinata no comprendió el significado de las palabras del Uchiha pero intuyó que seguir haciéndolo hablar al respecto podía meterla en problemas, recordar lo ponía de mal humor y aunque quería conocer su vida hasta que él no saciara esos demonios que lo atormentaban sería complicado.

Tenía tantas preguntas para él pero ninguna la podía formular al darse cuenta que sería caminar sobre un terreno bastante complicado, así que lo observó en silencio sintiendo como su corazón se regocijaba con esa simple acción deseando nuevamente despertar algo más allá que un deseo carnal, si él lo permitiera haría cualquier cosa por ayudarlo, aunque conocía que era un sinsentido, Sasuke aún le escondía muchas cosas, notaba la diferencia entre ambos y no sólo por las prendas de marcas prestigiosas que vestía el moreno, era todo, sus mundos, si lograba recuperar su fortuna lo suyo terminaría, así que lo mejor para ella era tratar de sacarlo no seguir alimentando esos sentimientos.

-¿Qué?—Sasuke le preguntó al verla cambiar de la nada, ella le negó con la cabeza agachando la mirada provocando que el Uchiha arqueara una de sus cejas con intriga.

-¿Sabes? eres bastante especial y si logras lo que deseas espero que recuperes tu tranquilidad.

-Eres rara—Hinata sonrió ante el comentario y le acarició en la mejilla, robándole un casto beso posando su mirada en la zona de juegos donde varios niños pequeños jugaban, Sasuke la miró con interés retomando los pensamientos que vinieron a él cuando soltó su ácido comentario, verla sonreír le encantaba, chasqueó la lengua al tener que aceptar que la ojiluna le importaba... ¿debería huir ahora antes que eso se complicara realmente?

-¿Sabes? Planeó tener muchos hijos para tener una enorme familia y no volver a tener soledad en mi casa—Él emitió una risita burlona.

-Qué fastidio, vas a tener un montón de crías llorando por todos los rincones—Ella le miró con una sonrisa.

-No, claro que no.

-¿Ah no? ¿Cuánto es para ti una enorme familia?

-Mmmm...—Emitió pensativa—Me agrada la idea de 3 bebés—Le dijo al elevar su mano derecha mostrándole tres de sus dedos al aire.

-¡Qué enorme familia!—Soltó mordaz—Habitualmente dicen eso cuando planean algún equipo deportivo.

-¿Cómo crees? Eso es excesivo... además seguramente ese sería el límite para ofrecerles una vida decorosa según mis posibilidades.

-Pero no vas a tenerlos sola—Debatió.

-Claro, pero aunque soy enfermera la paga no es demasiado buena seguramente la persona con la cual los tenga será de mi misma condición social—Explicó con la mirada fija a los lejos en los niños, Sasuke frunció el entrecejo, chasqueó la lengua tratando de evitar la incomodidad que le recorrió al escuchar que ella no lo tenía en sus planes futuros, esa cuestión era algo que no se esperaba y tampoco podía entenderlo... así que dándose cuenta de ese detalle intentó eliminarlo, no debería malhumorarle que ella no lo viera en su futuro, de hecho era lo correcto pero...¿él la quería en su vida?.

Pequeñas gotas empezaron a caer, observó a la ojiluna sonreír levantando su mirada al cielo de forma aniñada. Pronto esa llovizna se incrementó amenazándolos con empaparlos, Sasuke se levantó enseguida mirando a todos lados para buscar donde refugiarse de la lluvia, comenzando a dar zancadas pero al notar que ella no le seguía volteó a buscarla encontrándola ya de pie pero con los brazos extendidos y la cabeza aun mirando al cielo, disfrutando como estaba quedando humedecida, frunció el ceño.

-Tonta, vámonos terminaras mojada.

-No seas amargado—Ella le soltó con una enorme sonrisa que lo descolocó, al instante comenzó a dar vueltas y brincar como una chiquilla, haciendo que arqueara una ceja con obvia desaprobación, si ella quería empaparse con lo fresco que estaba el clima era su problema, él bastante mal se sentía de su estómago así que con ese pensamiento se dio la vuelta para intentar no seguirse mojando pero unas pequeñas manos lo tomaron de su muñeca impidiendo que siguiera con su camino y jalándolo hacia atrás.—¡Vamos Sasuke!—Escuchó la emoción en la voz y aunque le lanzó su mirada más mortífera solo recibió una sonrisa dulce y divertida de su parte acompañada de un fugaz beso en su mejilla—¡Vamos!—Volvió a insistir jalando de él con todas sus fuerzas.

-He dicho que no—Protestó recuperando su mano y con ese acto acercando a la peliazul a su ya mojado cuerpo, ella rio.

-De cualquier manera estás mojado. ¡Vamos! ¿A que no me atrapas?—Sasuke rodó los ojos para al instante verla correr lejos de él, juntó sus cejas "No piensa enserio que iré tras ella" fue lo que se le vino a la mente y al instante la distinguió corriendo con todas sus ganas, se llevó la mano al puente de su nariz con cierta incredulidad y cerró sus oscuras orbes— ¡Sasuke, eres un lento!—Entreabrió sus ojos al escucharla, enfocándola a metros lejos brincando en un charco, negó con su cabeza y comenzó a caminar hacia allá.

-Pareces una niña y no lo eres—Soltó con molestia al darse cuenta que su ropa estaba totalmente empapada, Hinata ya tenía los labios morados y temblaba sin embargo parecía tan feliz que lo hacía sentirse confuso.

-Que aburrido—Le respondió mientras con su pie le aventaba agua al tenerlo ya tan cerca, de inmediato vio la furia del moreno provocando que soltara una risita e intentara volver a echarse a correr.

-¿A dónde demonios crees que vas?—Le replicó molesto, una cosa era estar mojado y otra tener agua sucia de un charco.

Hinata emitió un gritito al sentirse prisionera en los brazos del Uchiha, sin embargo de alguna manera se las ingenió para escapar y ponerse a correr por las zonas verdes siendo perseguida por él, la ojiluna gritaba cada vez que el azabache estaba a punto de atraparla nuevamente y reía en cuanto lograba seguir huyendo, finalmente de alguna manera logró detenerla, agitado y conforme de hacerlo, habían pasado un buen rato corriendo entre la lluvia y viendo un gran charco sonrío malicioso al hacerla caer sentada ahí, obteniendo un grito, rio con malicia y triunfante pero al poco tiempo volvió a recibir agua sucia cortesía de la peliazul que le miraba desde el suelo un tanto indignada, robándole la risa pero aún divertido arreglándoselas para tomarle las manos evitando que siguiera mojándolo con esa agua, levantándola, sintiendo como su temblor se había intensificado.

-Te mueres de frío—Dijo burlón levantando la cara para sentir la gotas golpear de lleno esa parte de su anatomía.

-¿Cómo pudiste arrojarme a ese charco?—Se quejó y el dibujó una sonrisa ladina volviendo a enfocarla, tomándola de la cintura acercándola a él siendo testigo como esas pupilas blanquecinas se dilataban con solo verlo y sentirlo tan cerca, dios hacía un maldito frío y el aire helado no ayudaba pero lo cierto es que su verga quería despertar al sentirla tan cerca, bajó tomando sus labios besándola bruscamente, ingresando su lengua a esa tibia cavidad bucal recorriendo sus mejillas por dentro y acariciando con violencia la lengua femenina, enrollándose con ella pidiendo más.

-Debemos ir a casa—La peliazul le susurró al deshacer el beso, volviendo a temblar frenéticamente, estuvo tentando a sonreír pero solo esbozó una sonrisa ladina un tanto maliciosa y tomándola de la mano se encaminaron hacia el lugar mencionado.

Con su mano libre la Hyuga intentó abrazarse y darse calor, quizás si había sido mala idea correr como loca pero en ese momento no lo pensó, el clima había bajado algunos grados drásticamente seguro por la lluvia, pero la sonrisa en su rostro no podía borrarla, observó su mano, sus dedos entrelazados a los del Uchiha subió la mirada viendo la mitad del rostro masculino él parecía concentrado en volver a casa, lucía tan apuesto, su corazón latía tan erráticamente, ese hombre le gustaba de una manera que no podía describir, porque le gustaba muchísimo más que eso sin duda alguna, ella lo amaba.

-Deja de temblar—Soltó un tanto molesto por percibirlo en la peliazul, al verla ella sonrío y se encogió de hombros—Camina más rápido— ordenó, aunque bien sabía que sus pasos lentos se debían seguro al entumecimiento que sentía por su estado—Tsk—Emitió molesto deteniéndose, ella lo miró extrañada y él se acuclilló frente a ella—Sube.

-¿Eh?—Soltó sorprendida de que él se ofreciera a llevarla a su espalda, "¡Dios este es el acto más romántico que existe!" Su corazón latió desbocado.

-Apúrate o me iré... esto es vergonzoso—Dijo la última frase con un tono de voz más bajo, aún así ella pudo escucharla y dibujó una sonrisa en sus labios y algo tímida se acomodó para que él la llevara en su espalda.

Una vez que él volvió a ponerse de pie ella apretó sus brazos con delicadeza en torno al cuello masculino recargándose en el hombro del Uchiha para de esta forma ver un poco de su rostro con las mejillas levemente sonrojadas y su corazón desbocado, él apretó su agarre en las piernas mientras seguía andando hacia la casa de la peliazul.

-Eres bastante molesta—Soltó queriendo disipar esa sensación extraña que lo invadía, y ella sonrío porque aunque lo dijera tan duramente la situación no lo hacía creíble, así que depositó un beso en el cuello, él la enfocó y la besó en la frente arrepintiéndose al instante, "¿qué mierda estoy haciendo?" Volvió su vista al frente y ella agrandó su sonrisa.

Entraron a la casa, Hinata aún sobre la espalda del moreno que tras cerrar la puerta la depositó en el sillón sentándose a su lado, mirándola de manera reprobatoria ella le correspondió con una sonrisa aún con su cuerpo envuelto en convulsiones por el frío y con una agradable y hasta desesperante necesidad de él, se acercó y tras posar su helada mano en la mejilla del moreno lo besó lentamente, él correspondió ese tierno beso tomándola de la cintura obligándola a sentarse sobre él quedando frente a frente con ambas piernas de la peliazul a los costados de las suyas, ese dulce beso empezaba a tornarse más necesitado ella delineó los labios del azabache con su lengua y él tomó esa traviesa lengua entre sus dientes de forma delicada para repetir la operación antes recibida.

-Eres un tonta, te mueres de frío—Soltó nuevamente, no es que él no lo tuviera pero no tenían los mismo grados de calor, Hinata asintió con su cabeza abrazándolo por el cuello besándolo con sus fríos labios, él jadeó porque era extrañamente demasiado incitante, la Hyuga sonrió cuando sintió la dureza debajo de su intimidad comenzando a frotarse contra esta, las manos masculinas viajaron a su redondo trasero amansándolo atrayéndola con más rudeza hacia su hombría robándole suspiros y uno que otro jadeo al sentir como simulaba las penetraciones.

Hinata comenzó a bajar la cremallera de su sudadera deseando sentirlo, lo anhelaba con locura, con movimientos torpes lo logró y al instante siguiente se sacó la playera y sostén arrojándolos al suelo, Sasuke no tardó ni medio segundo para bajar a comer del seno derecho succionando el pezón con delicadeza deseando alejar el frío que ahora lo tenía duro, no pudo evitar dibujar una perceptible sonrisa al sentir como intentaba desnudarlo del torso así que sin muchas ganas soltó el trasero femenino y ese monte para permitirle a la ojiazul quitarle la sudadera y la playera quedando ambos desnudos, la tomó de la espalda acercándola a su pecho para besarla apasionadamente y bajar sus manos hasta lo glúteos empezando descender la molesta tela que lo separaba sin mucho éxito por la posición en la cual se encontraban.

Luchó por romper ese beso y ponerla de pie para quitar ese pantalón de su camino, lo hizo en cuestión de segundos volviendo a motivarla para que lo montara no sin antes haberse librado también de su pantalón y bóxer liberando su prominente erección, ella se sentó acunándolo en su entrada jadeando y comenzando a descender lentamente pero necesitada mientras él mantenía recto su miembro con la mano derecha ayudándola, escuchó un gemidito doloroso por la parte femenina que no se animaba a tomarlo por completo, le sonrío en los labios con cierta diversión sintiendo los fluidos femeninos en su punta pero cierta frigidez que aún no podía eliminar después de mojarse.

-¿Ves lo que pasa por andar de infantil?—Ella lo miró atenta y coloreó más sus mejillas, intentando tomarlo Sasuke jadeó aunque solo avanzó un poco—Me estás matando—Confesó, y ella soltó una risilla nerviosa.

-Tú a mí—Y tras decirlo se encajó soltando un gimoteo dolorido, él gimió ante eso pero manteniéndose quieto dándole tiempo para que se acostumbrara y lo tomara.

En el transcurso de ese lapso miró los mechones húmedos de cabello azulino, los grandes ojos lunas llenos de pasión, su pequeña pero perfecta nariz, sus labios ahora rosados, los grandes pechos, la pequeña cintura, las grandes caderas, y aunque no pudiera ver del todo su unión sentirse dentro de ese magnífico cuerpo, tenerla ahí frente a él reclamándola como suya lo hacía sentir bien, levantó su pelvis buscando tomarla más y ella jadeó posando sus delicadas manos en los hombros masculinos.

-Eres tan perfecta Hinata—Reconoció con la voz ronca por el deseo, ella tembló pero no por el frío que minutos antes la tenía, sino por la sensación que experimentó su cuerpo al ver al Uchiha rendido a sus encantos, una simple frase que en ella significaba tanto y que a pesar del momento, no estaba tan equivocada, escondía no sólo la admiración de su cuerpo sino el conjunto de su persona, lo que su alma podía despertar en ese moreno que era incapaz de reconocer sus propios sentimientos.

La ojiluna comenzó a elevar sus caderas siendo consciente como el azabache entreabría sus labios en un intento de controlarse posando sus manos en la cintura femenina pero dejándola a ella con el control, al poco volvió a descender y él tomó sus labios para callar sus propios gemidos "¿qué jodidos me está pasando?" Esa no era la forma en la cual a él le gustaba coger, a él le gustaba follar duro y sin embargo estaba tan malditamente excitado con los suaves movimientos de la chica, "es que se siente tan bien" se justificó, pero es que hasta el maldito beso que intentó hacer posesivo ahora mismo solo era una delicada danza de sus lenguas y si... se sentía bien, ella le mordía delicadamente sus labios, succionaba y envolvía de forma tan dulce, tan deliciosa que simplemente no quería escapar, quería más de esa exquisitez.

-Hinata—Le susurró presa de la pasión, de esos sentimientos que sentía pero que se negaba a procesar engañándose a sí mismo justificándolos con simple pasión y deseo, pero Dios subía y bajaba por su falo con tanta delicadeza envolviéndolo en su cálido interior, haciéndolo sentir en el mismísimo cielo o quizás era el infierno—¡Oh, nena sigue así!—No sabe porque mierda lo dijo, era lo que deseaba decir pero no quería hacerlo, dejar que lo besara tan suavemente seguramente era lo que lo estaba enfermando.

-Sasuke, te quiero—Le susurró en su oído con voz tan sensual y mierda eso aunado a que se haya encajado profundo lo hizo gemir sonoramente, abrazándola por la cintura para hacerse más participe en la relación empujando sus caderas hacia arriba para adentrarse aún más, robándole un calificado gemido a la mujer que poseía.

-Si—Soltó al sentir el inicio del orgasmo femenino, Dios empezaba a apretujarlo más mientras él se adentraba y salía con más rapidez y un poco más de fuerza, percibiendo que ella misma intentaba tenerlo más moviéndose más enérgicamente—Si mi amor, así, vengámonos juntos—La motivo sin ser consciente de lo que decía, tampoco era que le importara decirlo, pero Hinata si lo escuchó maravillándose y siguiendo el mandato.

Ambos gimieron al tener su liberación al mismo tiempo, siendo apenas conscientes de como el otro terminaba por estar envueltos en sus propias sensaciones, pegaron sus frentes en un intento de recuperar sus agitados cuerpos.

-Lo has hecho de maravilla mi amor—Soltó Sasuke sin poder sostenerse, sin sopesarlo, besándola delicadamente en los labios.

Mientras el beso se disipaba y sentía el cálido abrazo de la peliazul, su cabeza volvía a ponerse fría "¿qué mierda estoy haciendo?" El problema no era ilusionarla de más, no sería la primera... el problema es que tenía miedo de lo bien que se sentía estar con Hinata y no solo en el acto sexual porque aunque su polla siguiera dentro lo cierto es que ya se encontraba flácida, era el calor y tranquilidad que le brindaba, el miedo de no poder decirle adiós, de que realmente esas dos palabras que dijo tuvieran el significado correcto.

-Uchiha estás perdiendo el estilo—Se regañó a sí mismo.

A media madrugada ya sea por la incómoda posición en la cual había dormido, de lado con su espalda pegada imposiblemente al respaldo del mullido sillón y con la peliazul frente a él, su cuerpo tomó protesta, ese sillón era demasiado pequeño para alguien de su tamaño, tenía un ligero dolor de cuello cortesía del recarga brazos, ¿cómo había termino en esa extraña posición donde la única cómoda debía ser Hinata? Aunque claro no lo suficiente porque estaba mojada en un sudor frío y su cuerpo demasiado caliente, no le fue difícil deducir que había pescado un buen resfriado.

-¿Qué se supone qué debo hacer?—Cuestionó al tomarla del hombro tratando de despertarla, acción que no le funcionó.

-Padre no te molestes conmigo la próxima vez mi calificación será mejor—Murmuró apenas entendible la peliazul, haciéndole rodar los ojos, debía estar alucinando debido a la fiebre.

Se las ingenió para librar el cuerpo generoso cuerpo femenino, y posteriormente tomarla en sus brazos para llevarla a la cama, apenas la hubo recostado pudo apreciar nuevamente su magnífica complexión "perfecta" fue el primer pensamiento que vino a su mente movió la cabeza tratando de alejar esos pensamientos, no era el momento, no se necesitaba ser médico para saber que la temperatura de la peliazul no era normal, así que usando sus vagos conocimientos sólo se le ocurrió darle un baño de agua tibia quizás eso le ayudaría a mejorarse, fue hacia el baño preparando la tina, no sabía si estaba bien lo que iba a hacer, pero tenía presente que tenía que bajarle fiebre.

Una vez lista la tina, regresó al cuarto para cargarla entre sus brazos escuchándola susurrar palabras sin coherencia. Se sumergió con ella, sentándola frente a él recargándola en su pecho y ayudándose de su mano izquierda para sostenerla, fue la forma que se le ocurrió a sabiendas que la chica no estaría en condiciones para hacerlo por sí sola, con su mano derecha comenzó a mojarle la cabeza, extrañamente eso se sentía bien sobre todo porque fue cuestión de minutos para empezar a sentirla menos caliente y que dejara de alucinar, así que cuando la creyó mejor la llevó de vuelta a la cama.

-Vaya escena—Se quejó al depositarla en la cama, jamás había cuidado de nadie así que no sabía cómo debía sentirse, pasó su mano derecha por su cabello con un poco de frustración, yendo al pequeño closet para tomar un bóxer femenino y colocárselo volviendo al poco tiempo para tocarle la frente—Tsk, sigues caliente.

Se dirigió a la cocina para esta vez tomar un traste amplio y llenarlo con agua corriente arrojó un trapo limpio dentro volviendo a la habitación, se sentó a su lado colocando el traste en la mesita de noche exprimió el trapo y después lo dobló para colocarlo en la frente de la peliazul esperando que eso fuera de ayuda "¿debería llevarla a alguna clínica?" Se cuestionó, él no sabía de esas cosas ¿y si no lo estaba haciendo bien? Su celular sonó en la sala se levantó sin ganas volviendo enseguida para volver a mojar el trapo y repetir la operación.

-Bueno—Respondió denotando su molestia, eran las dos de la madrugada ¿por qué Juugo le hablaba a esas horas?

-¿Qué? ¿Acaso estoy interrumpiendo algo?—Preguntó burlón por la manera en la cual le moreno le había hablado.

-¿Qué quieres?—Regresó el azabache, como siempre no hablaba de sus cosas más de lo necesario.

-Hoy me di una vuelta para ver a Sasori, me dijo que su contacto le reportó una actitud bastante inusual no lo sabe con certeza pero creen que el plan se va a adelantar.

-Mmph—Respondió haciéndose el desinteresado pero sintiendo la adrenalina correr por su cuerpo.

Un par de horas transcurrieron haciendo hincapié en su propio molestar ese dolor de estómago no quería abandonarlo y aparte lo sentía suelto, ¿acaso algo le hizo mal? Ese dolor se intensificaba, dejando de ser molesto a ser verdaderamente insoportable para su buena suerte Hinata comenzaba a lucir 'normal', y sin darse cuenta el sueño lo encontró.

Hinata pestañeó un par de veces, aún adormilada sintiendo su cuerpo realmente adolorido y un malestar general terrible, intentó acurrucarse ignorando la tenue luz proveniente del exterior pero Sasuke se encontraba recostado a su costado, abrió sus orbes completamente extrañada puesto que sentía que estaba en su lado de la cama y tras hacerlo lo confirmó, llevándose la sorpresa que el azabache estaba recostado en un pequeñito espacio, tratando de no moverse mucho retrocedió en la cama, se sentía verdaderamente terrible, sus ojos estaban llorosos y su cuerpo dolía terriblemente, escuchó la alarma de su celular juntó su entrecejo y tomando fuerzas de donde no las tenía, logró ponerse en pie sintiendo mucha debilidad, no supo cómo llegó hasta la sala sin caerse, desactivó la alarma y se dejó caer en el sillón sin importarle su desnudez, se tomó la frente y se dio cuenta que tenía fiebre, con dificultad escribió un texto para Shizune avisándole que faltaría al trabajo en ese estado no lograría llegar a ninguna parte.

-¿Sigues sintiéndote mal?—La pregunta tan cerca, del moreno la hizo sobresaltarse y abrir sus orbes lunas de golpe batallando un poco para mirarlo claro, asintió sin comprender del todo la interrogante lo vio esbozar una sonrisa—Eres tan patética Hinata, vamos a la cama—Cerró sus orbes lunas no tenía la fuerza para hacerlo, pero tras sentir como las manos del moreno se colaban por debajo de su cuello y rodillas las abrió abruptamente, él la cargaba de regreso.

-Gracias—Fue capaz de decir antes de volver a perderse en la oscuridad, mientras él se daba cuenta del hecho incrédulo.

-Mierda—"Ella realmente luce mal", lo pensó desde que la vio tambaleante y sin contar el hecho del pudor que solía tener, se había dirigido hasta allá sin cubrirse—Ya tuve suficiente—Dijo al tomar su celular y marcarle a Kabuto.

-¿Qué tiene?—Le cuestionó al médico de gafas que revisaba a la peliazul.

-Probablemente influenza o un fuerte resfriado, no puedo saberlo con certeza sin análisis... pero en tal caso no creo que le pase nada si sigue descansando y le voy a recetar algunos medicamentos para que descienda la fiebre y le ayuden en su recuperación—Kabuto sonrío con cierta malicia, no conocía lo suficiente a Sasuke más allá de los rumores que se le conocían por ser una persona influyente en el país, pero era evidente que esa chica enferma lo tenía preocupado además de que si bien la encontró cubierta con una sábana era evidente que estaba parcialmente desnuda, ¿acaso alguien había atrapado por fin al que alguna vez fue el codiciado Uchiha? Eso sí era nuevo y quizás a su nuevo jefe le iba encantar saberlo, si sus conjeturas eran ciertas—Tú también necesitas algo, mira tus manos temblorosas.

-Yo ya no quiero tus mierdas, estoy bien—Kabuto hizo una pequeña mueca pero ignoró el hecho cuestionándose por primera vez si el Uchiha habría conseguido otro médico, seguramente Madara le pagaría bien para que volviera a dejarlo noqueado por medicamentos ¿por qué tuvo que conocerlo hasta hace poco? Bueno aún tenía esa carta quizás funcionara.

-¿Quién es ella?

-Nadie que te importe—Kabuto sonrió ante la respuesta mirándolo directamente a los ojos.

-Quizás va a necesitar a alguien que la cuide o la vista.

-Dedícate a hacer tu trabajo que te pagaré bien—El peligris empezó a anotar en un recetario, dándose por vencido de averiguar algo más pero estando casi seguro de sus sospechas.

-No—Hinata se negaba a tomarse el medicamento y él ya estaba bastante fastidiado la noche había caído y prácticamente estuvo cuidando de ella si bien el medicamento de Kabuto le había servido seguía viéndola realmente mal.

-Tómatela—Le ordenó volviendo a acercarle la pastilla.

-Me duele mucho la garganta—Soltó con esa vocecita ronca, "y todo el cuerpo".

-Ayer andabas muy feliz como chiquilla mojándote, así que ahora tómatela o te la voy a meter a fuerzas.

-Sasuke en verdad me siento muy mal—Le respondió volviendo a recostarse en la cama dándole la espalda, el pelinegro entrecerró sus ojos con molestia "¿qué diablos estás haciendo si no te tomas la pastilla seguirás así?"

—Joder—Soltó tomándola de un brazo bruscamente, obligándola a sentarse metiéndole la pastilla a la boca y a continuación empinarle el vaso de agua, Hinata tosió por casi ahogarse mientras un poco de agua le mojaba la camiseta de tirantes lila que junto a su braga era lo único que portaba.

-Sasuke—Se quejó cuándo expulsó el agua de sus pulmones, siendo consciente hasta ese momento que él tenía unas enormes ojeras y que había estado cuidando a su manera hosca y brusca de ella, su molestia se disipó al notar ese detalle y le sonrió dulcemente, él la miró duramente—¿Puedes abrazarme?—Preguntó conforme se acostaba, Sasuke se descolocó—Sentir el afecto de alguien ayuda en la recuperación—Le explicó, si bien no era lo que brinda la sanación ayuda mucho a tranquilizar al cuerpo.

Tras sentir los fuertes brazos envolverla a la altura de la cintura desde atrás, volvió a sonreír, tenía tantas ganas de volver a escucharle que la llamara "mi amor", pero sabía que eran palabras que salen solas. Sasuke que estaba agotado por su no muy bueno estado de salud, volvió a verla como una niña tras su petición y explicación, no creía que eso fuera cierto, era como cuando su madre le curaba sus raspones con besos o abrazos, no le quitaba el dolor pero lo hacía sentir mucho mejor; así que cedió, abrazándola pegándola a él inhalando el relajante olor que desprendía su cabello.

-Eres bastante tonta—Le dijo aun olisqueándola, ella entrelazo sus dedos dejándose llevar por el sueño.

El sonido del celular de la peliazul lo despertó, gruñó apagando la alarma, volviendo a esconderse en el cuello de la chica intentando dormir. A la hora el celular volvía a emitir un sonido y sin fijarse quién era la persona que lo despertaba rechazó la llamada, intentando nuevamente dormir, pero el celular volvió a sonar insistente.

-Qué diablos—Soltó molesto.

-¿Hinata?—Escuchó la voz femenina del otro lado, y se alejó el teléfono viendo el nombre de Shizune en la pantalla y localizando la hora, las nueve.

Se alejó de la peliazul, sentándose en el borde de la cama.

-Ella está enferma—Explicó.

-¿Es grave? ¿Se encuentra bien?—Escuchó la preocupación en la mujer y por alguna razón sonrió y recordando su estado el día anterior intentó dar la mejor respuesta.

-Quizás le cueste un par de días recuperarse.

-¿Qué tiene?—El moreno empezaba a impacientarse con las preguntas y chasqueó la lengua.

-Un fuerte resfriado.

-¡Ah!—Exclamó un poco más calmada.

-Siendo así supongo que si deberá tomarse mínimo tres días, dile de mi parte que se mejore y que no olvide traer el parte médico para que no se le descuente al 100% sus días.

-Ok—Respondió seco.

-Dale mis saludos y gracias—Sasuke colgó después de escuchar, rodó los ojos al darse cuenta del papel que estaba tomando, miró a la peliazul profundamente dormida aún sin color en sus mejillas y sus labios levemente descoloridos, negó al darse cuenta que estaba preocupado por ella.

Sus orbes perladas se abrieron lentamente, su cuerpo aún le dolía pero al menos su cabeza no le estallaba como el día anterior, tras pasar saliva el terrible dolor se alojó en su garganta, cerró sus ojos abatida jamás se había sentido así de mal, quizás todo el estrés había logrado debilitar su sistema inmune, no es que fuera la persona más sana, pero esa gripa estaba haciendo un verdadero caos en su vida.

-Tómate tu medicina—Escuchar la voz del moreno la hizo cerrar sus ojos con fuerza—Sé que ya estás despierta—Ese comentario la hizo abrir los ojos a regañadientes enfocándolo sentado en la silla que habitualmente tenía ropa, sus ojos se abrieron con desmesura al verlo tan radiante frente a ella, sus ojeras habían desaparecido, limpio y vestía un pantalón de vestir negro, con una camisa gris doblada hasta los codos, entreabrió sus labios al verlo tan guapo—¿Volveremos a lo mismo de ayer?—Le soltó con voz dura y malhumorada, ella negó recordando cómo casi la ahoga por medicarla.

-Los médicos y enfermeras somos los peores pacientes—Admitió, luego juntó su entrecejo cayendo en un detalle, ¿qué era lo que estaba tomando para su resfriado? Ayer él le había dado un jarabe y dos pastillas distintas, una que parecía un antibiótico y otra qué quien sabe qué sería— ¿qué medicina es?—dijo mirando el par de pastillas en su mesita de noche junto al vaso de agua.

-Qué diablos voy a saber—Respondió áspero, señalando el medicamento con su cabeza en señal que ya lo tomara.

-¿Entonces cómo voy a tomarlo? ¿Cómo sabes que me ayudara?

-Porque Kabuto debió recetarte algo que te sirviera—Le dijo con irritación poniéndose de pie y caminando hacia ella, que lo imitaba sentándose en la cama.

-¿Kabuto?—Cuestionó y él rodó sus ojos con fastidio pero entendiendo que ella ni se percató que la había revisado.

-Es un médico—Ella negó extrañada y desconfiada.

-Aún así no es bueno autorecetarse—Mintió en cierta forma, estaba consciente de lo malo que era automedicarse pero lo que en verdad la preocupaba es que no sabía qué tan confiable era esa persona que nombró el azabache.

-Hinata ¿Te tomas eso o te lo doy a la fuerza?—Ella lo miró con cierto miedo, que a él por primera vez no le agradó.

-Solo que puede ser perjudicial, él pudo decirte qué debía tomar pero quizás no me ayude realmente—Sasuke la miró con molestia.

-¿Entonces qué jodidos quieres tomarte?—Le interrogó seco, ella bajó su mirada sin saber qué responderle un analgésico sería ideal.

-Naproxeno, estaría bien—Sasuke bufó una sonrisa irónica y salió de la habitación para a los pocos segundos regresar entregándole una caja con fastidio.

Hinata la leyó con sorpresa el rotulo y miró a Sasuke que le indicó nuevamente el par de pastillas en su buró, la peliazul tomó un sorbo de agua resignada quizás ese supuesto médico no estaba de todo equivocado.

Conforme las horas pasaron, ella logró sentirse levemente mejor, veía al moreno andar bastante pasivo y por su rostro sentía que algo le molestaba aunque no sabía que era y al cuestionarlo no obtuvo una respuesta.

Cuando la noche cayó se sintió una niña pequeña cuando el Uchiha volvió a ducharse con ella poniendo de pretexto verla débil, las cosas estuvieron a punto de perder el rumbo cuando las caricias que nada tenían que ver con limpiar sus cuerpos subieron de intensidad, aunque el que salió perdiendo fue él, que solo recibió uno que otro beso y una mediocre ayuda en su masturbación para bajarse su erección.

El miércoles llegó y aunque se sentía mucho mejor, decidió mandarle un mensaje a Shizune cayendo en cuenta que no le había avisado de su malestar, ni siquiera lo pensó por lo mal que se había sentido, así que siendo las 7:30 de la mañana ya se encontraba enviando un texto, tras hacerlo observó al Uchiha dormido a su lado; sentada en la cama cuidaba con interés su celular esperando algún regaño por parte de su superior.

"No te preocupes, tómate tu tiempo pero no olvides tu parte médica para los de administración"

Hinata leyó el mensaje y mordió su labio inferior con cierta preocupación, era cierto le descontarían los días faltantes no pudo evitar su cara triste al analizar el hecho pero ya no había nada qué hacer, tomó las cajas de medicina que tenía a su lado para tomarse su dosis y después sin poder evitarlo acariciar el cabello azabache mirándolo embelesada, dormido lucía tan relajado, tan bueno, además a su manera había cuidado de ella gracias a él había comido el día anterior, entendía su malhumor no se había comportado nada bien haciéndolo batallar de más.

El jueves se llegó y aunque seguía sintiéndose mal decidió ir al trabajo no podía darse el lujo de recuperarse completamente, así que tuvo un día medianamente complicado por su malestar aunque al llegar a casa se sorprendió cuando el azabache le puso en sus manos un justificante médico que le serviría para reponer los días que había faltado.

-¿Cómo le hiciste?—Interrogó con curiosidad, pero no obtuvo respuesta sin embargo sonrió entusiasmada.

El viernes tuvo un mejor día en el trabajo al sentirse mucho mejor, en casa también estuvo bien y pudo averiguar que Sasuke tenía dolores en el estómago esta vez ya no lo dudó eso tenía que ver con el proceso de abstinencia, se sentía mal por él, porque con cada día que pasaba el Uchiha sin duda se recuperaba cada vez más aunque los estragos de tantos meses de medicación hacían su aparición debilitándolo, seguía sin apoyar su sádica manera de tomar justicia, pero al verlo así la hacía comprender porque se encontraba tan frustrado y deseoso de venganza, misma que por alguna razón la hacía sentirse más cercana.

-Naruto esto es tonto—Sakura dio su opinión, estar afuera de la casa de la peliazul se le hacía patético, dibujó una sonrisa burlona en sus labios al darse cuenta que ambos estaban vigilándola—Tomamos de más, vámonos a dormir—Sugirió al recordar que esa noche de viernes el Uzumaki se había desahogado con las copas y ella le siguió solo para relajarse—El sol salió hace un buen rato—Anunció tomando en cuenta que ya era sábado.

-Hemos hecho peores guardias—Le respondió sumamente concentrado—Estoy seguro que esta ocasión podré averiguar algo.

-Lo mismo dijiste la vez pasada... es cierto que las mustias son las peores—Comentó divertida, ganándose una mirada reprobatoria del rubio—Es la verdad si te la hubieras llevado a la cama, te daría igual.

-No—Respondió conciso—Aun así la quisiera toda, acepto que me dolió que se haya ido con otro, que haya sido otro quién la tuvo...

-Por favor sólo tú le crees que era virgen, solo se hacía la santa contigo porque eres tan adorable como un gatito.

-Sé que no me mentía—Debatió serio, su borrachera empezaba a descender—Yo sé que no, ella era demasiado transparente no entiendo qué pudo encontrar en ese cabrón.

-Buena pregunta—Sakura entrecerró sus ojos cuando unos rayos del sol la molestaron—Bueno es evidente que no debe tener más dinero que tú por la pinta que tenía... entonces debe estar guapo o coger rico—Dijo sumamente seria.

Naruto la miró con molestia y ella soltó una carcajada que resonó en el interior del coche del rubio, disfrutando del momento, sin saber lo que el futuro les estaba preparando.

Espero que les haya gustado el capítulo, a mí me encantó (Tengan este capítulo en cuenta más tarde le revelaré algo muajajaja)... le doy spoiler que el siguiente capítulo continuara donde ha quedado. Besos (Es que sigo emocionada por cómo quedó).