En la casa de la ojiluna esa mañana sabatina ella abría sus orbes lunas con pereza, se levantó y se colocó un blusón lila que yacía en el suelo después que la noche pasada Sasuke la hubiera despojado de el y arrojado ahí, observó al moreno en la sala hablando por teléfono y colocándose una sudadera negra, acción que le pareció extraña ya que era sábado y él no solía despertar tan temprano, apenas eran las 7:30 y ya estaba listo para salir.

-Ya voy—Soltó el azabache con su voz ronca y malhumorada, ella corrió hasta él y lo abrazó por detrás a la altura de la cadera.

-Sasuke, ¿todo está bien? –Le preguntó al notarlo perturbado.

-Nos vemos luego—Le respondió seco sin mirarla, repasando aun las palabras de Juugo en su mente "Orochimaru ya se encontró con Ino, es cuestión de horas para que te reúnas con ella, ya estamos llegando por ti", percibía que el tiempo se le había venido encima ¿cuándo avanzó tanto? No es que no quisiera seguir el curso que las acciones necesitaban solo no se encontraba preparado en ningún aspecto realmente.

-Cuídate ¿sí?—Hinata deseó agregar 'No hagas nada malo' pero hacerlo solo provocaría alguna confrontación entre ambos, Sasuke volvió a su presente al escucharla—Eres muy especial para mí—La ojiluna soltó, apretándolo más fuerte robándole apenas una perceptible sonrisa por su gesto afectivo, ella no comprendía que le sucedía sin embargo sentía una opresión en su pecho.

-Nos vemos luego Hinata—Agregó el moreno, deshaciendo el agarre de la chica caminando hacia la puerta.

-Sasuke—Lo llamó sin saber por qué.

-Deja de seducirme me están esperando afuera—Le dijo girando lo suficiente su rostro para que ella viera su sonrisa ladina.

-¡Ve!—Naruto gritó emocionado al notar que la puerta de la ojiluna se abría, Sakura fijó su mirada jade con interés.

-¿Y?—Empezó a decir con desinterés para al instante entrecerrar sus ojos incrédula al enfocar la figura atlética masculina que se asomaba por esa puerta.

El rubio y la pelirosada se quedaron choqueados cuando reconocieron al Uchiha. Sasuke que había cerrado por un segundo sus ojos al recibir la luz solar, se giró a ver la ojiluna que lucía una tímida sonrisa, ese simple gesto femenino le hizo empezar a comprender la magnitud de lo que se venía e implicaba respecto a ellos.

-Eres interesante mi amor—Soltó egoísta aun sabiendo la situación que se avecinaba quería retenerla a su lado.

El corazón de Hinata latió con fuerza y rápido dentro de su pecho, llevando su cuerpo hacia él y montándose en las caderas masculinas para besarlo en los labios, lo que había querido escuchar hace días ahí estaba y eso la volvió loca, Sasuke se sorprendió ya que si bien lo dijo queriendo envolverla los actos genuinos e impredecibles femeninos lo descolocaban.

-Podrías quedarte—Sugirió traviesa con sus mejillas rosadas y sumamente emocionada tras el llamado, él posó sus oscuras y penetrantes orbes en las lunas sintiendo la ansiedad que le provocaba la situación inminente, su propuesta la encontraba más que atractiva, era tentador meterse con ella y refugiarse en las piernas y brazos que lo acogían, sin embargo el recuerdo de su hermano y las atrocidades vividas lo hicieron decidirse, nada, ni siquiera su maldito miedo valía la pena para abandonar su venganza.

Un claxon sonó y Sasuke obligó a la peliazul para que lo soltara haciéndola notar su lejanía aturdiéndola, se alejó sin alguna otra expresión en su rostro para montarse en un auto negro que justamente se estacionaba frente a ellos y que conducía Suigetsu.

-¡Qué diablos!—Naruto bufó cuando pudo reaccionar y ambos veían al auto alejarse.

-No puede ser—Sakura expresó para a continuación escuchar el portazo del Uzumaki mirándolo caminar a toda prisa hasta la peliazul que cuidaba entre embobada y entristecida el camino por el cual se perdió el Uchiha.

-¡Hinata!—La nombrada brincó y ante los pocos segundos que tuvo para razonar pudo concluir que el rubio había observado todo, al instante ya lo tenía frente a ella tomándola con rudeza por los brazos.

— ¡¿Qué diablos?! ¡¿A dónde diablos se fue?! ¡¿Te metiste con él?! ¡Es un enfermo!—Las palabras del ojiazul brotaban con fluidez pero poca coherencia, sin permitirle decir nada pero sintiendo un fuerte dolor en sus brazos por el agarre.

-Na...-Intentó llamarlo para pedirle que la soltara pero el rubio solo pronunciaba miles de preguntas.

-¡Naruto la lastimas!—Aún en su confusión la pelirosa se dio cuenta de esa detalle, un tanto asustada por ver a su amigo perder el control logrando llegar hasta ellos.

-¡Contéstame!—Hinata prestó atención a ese grito.

-Naruto, y-o, yo.

-¡¿Lo ayudaste a escapar?!—El nombrado la interrogó aunque fue más que evidente que eso pensaba, la peliazul logró negar con su cabeza— ¡Por favor, te acabo de ver con él!

-Hinata, él...—Sakura intentó organizar sus ideas— ¿Qué tan afectado sigue?

-¡Eso ¿qué mierda importa Sakura?! –Naruto soltó furioso.

-¡Mucho! Tú lo viste parece recuperado...—Respondió con cierta emoción y ensoñación.

-Todo esto está mal, ¡¿cómo pudiste?!—El médico volvió a recriminarle a la peliazul.

-No es así—Hinata volvió a debatir asustada, sabía que pocas posibilidades tenía para que le creyera, Sakura decidió guardar silencio, seguía sorprendida de lo que sus ojos jades presenciaron y su borrachera bajó de golpe en un intento de procesar todo.

-¡¿Estás enferma?!—Naruto le preguntó al soltarla abruptamente empujándola hacia atrás provocando que la ojiluna se estampara de nalgas contra el suelo de su sala, su estado conmocionado no lo dejaba reparar en sus actos, la rabia que circulaba por sus venas lo había envuelto no dando crédito a lo que observó, no comprendiendo como esa chica estaba con Sasuke, los vio besarse, eso definitivamente estaba mal, ¿qué mierda le pasaba a la peliazul por la cabeza? Ella era suya.

-¡Naruto!—Sakura reaccionó ante tal acto interponiéndose entre ambos—Será mejor que te metas—Le indicó a la chica que lucía aturdida después del ataque, intentando alejar al rubio que parecía loco.

Sus ojos opalinos inundados en lágrimas presenciaron la escena como algo bizarro, pero algo en su mente la hizo levantarse de prisa y cerrar la puerta asegurándola intentando mantenerse a salvo, escuchando los gritos del par que se encontraba del otro lado.

-¡Cálmate Naruto!—Escuchó a Sakura y sus lágrimas brotaron.

Sakura se las ingenió para llevarse al rubio y al paso de un par de horas logró que el Uzumaki se tranquilizara parcialmente, ambos estaban aún agitados pero cada uno estaba metido en sus pensamientos, por su parte la pelirosada no podía creer que finalmente hubiera localizado al Uchiha había pasado largas semanas buscándolo por su cuenta, y él lucía tan bien considerando la última vez que lo vio donde él seguía sumamente sedado, aunque su lado racional le decía que algún vestigio debía tener aún no podía estar sano y luego ver a la peliazul con él, era otra cosa que no podía concebir solía pensar mal de ella por el simple hecho de considerarla perfecta pero esto iba más allá de sus más retorcidos pensamientos, era una autentica novela de ficción.

El rubio se encontraba incrédulo, aunque se encontraba ofuscado por haber descubierto quién era la persona que lo había reemplazado escudriñaba la manera para justificar todo, él conocía a Hinata ella era tan dulce, tan buena y tan correcta ¿qué pasó con ella? Quería romper todo, sacar la ira que lo estaba corroyendo pero Sakura en su departamento se lo impedía.

-¿Ya estás más calmado?—Escuchó la voz de su compañera y no pudo evitar mirarla con desdén.

-Tan tranquilo como aquel que se da cuenta que su novia se entiende con su paciente y nada menos que lo dejó por él—Contestó con ironía.

-Tienes que tranquilizarte ibas a golpearla.

-Era lo que se merecía... –Respondió sin pensar, dejando la rabia dominar su cerebro.

-¡Naruto!—Ver la cara de su amiga descompuesta, por alguna razón le devolvió el recuerdo del rostro de la peliazul haciéndolo recapacitar en sus palabras y actos.

-Joder—Bufó contrariado hundiéndose en el mullido sillón de tonalidades azules y grises de su sala. Sakura no dijo nada pero sabía que su amigo necesitaba desintoxicarse del alcohol completamente para que pudiera pensar claramente, él no era de los que apoyaran la violencia y era obvio que ahora mismo no se daba cuenta de lo que decía.

-Será mejor que duermas, con la cabeza descansada podrás pensar mejor y ni se te ocurra irla a buscar... relájate, porque si lo haces quien actuara será tu coraje y puedes hacer algo de lo que te puedas arrepentir—Amenazó antes de salir de aquel departamento, era medio día y también necesitaba dormir pero antes tenía que poner ciertas cosas en claro.

Hinata miró con irritación su celular, le había marcado innumerables veces al azabache pero él la mandaba a buzón, estaba temerosa por dos razones: la primera por él, si él volvía y ellos regresaban podían atraparlo era desatinado que buscara protegerlo conociendo sus planes y alcances pero no quería verlo refundido nuevamente en el psiquiátrico, sobre todo porque sabía que un gran problema estaba a punto de estallar porque la iban a acusar de extraerlo de la clínica y quién sabe qué cosa más, brincó cuando escuchó unos golpes en su puerta, sentada en su sencillo sillón posó sus ojos lunas en la cerradura de la puerta, apretó sus rodillas entre sus manos dándose el valor para ir a abrir, cualquier cosa que viniera no tenía más opción que enfrentarla.

-¿Sakura?—Soltó sorprendida de tenerla nuevamente ahí aunque ahora sola.

La ojijade evaluó el estado de la ojiluna, ahora ya vestía un pants y una blusa sencilla, no le fue difícil darse cuenta que se había arreglado improvisadamente, su largo cabello se encontraba agarrado desaliñadamente y se encontraba agitada.

-¿Está aquí?—Cuestionó mirando con interés el interior de la pequeña casa, Hinata de inmediato negó—Tranquila, vamos a hablar ¿te parece?

La Hyuga se hizo a un lado dejándola entrar, estaba sumamente ansiosa, sentía que todo iba a explotar aunque tenía una pequeña esperanza si ella iba sola, si aún nadie más del personal del psiquiátrico estaba ahí quizás tenía una oportunidad, si lograba convencerla de que ella no lo sacó ¿pero cómo iba a justificar la relación? Estaba perdida, cualquier cosa la ponía en aprietos.

Sakura tomó asiento en el sillón, viendo a la Hyuga acercarse temerosa y hacer lo mismo a su lado con la mirada puesta en sus piernas.

-Hinata, tienes que explicarme—Empezó dubitativa pensando en cómo abordar la situación—Tú sabes que él está enfermo...

-Lo sé—Finalmente escuchó la dulce voz tras largos minutos de espera que solo sirvieron para que se irritara, aunado a su falta de descanso—Pero las cosas no son lo que parecen.

-¿Entonces cómo es que él está aquí?—Sakura moderó su voz no quería que la ojiluna se sintiera juzgada era lo último que necesitaba, aunque fuera así.

-Yo no lo ayude a escapar, te lo prometo—La ojijade pronto barajeó varias teorías en su mente porque aquello parecía tan irreal, sinceramente no veía a Hinata sacándolo de la clínica pero era la única explicación, la peliazul debía estarle mintiendo después de todo ella era la encargada de su medicación de alguna manera debió empezar a alterar las cosas, o de otra forma alguien de afuera se estaba entrometiendo ¿pero quién? Sasuke no tenía más familia que ese tío mismo que fue indiferente al estado de salud del moreno.

-¿Entonces quién?—Preguntó seca.

-No los conozco—Mintió.

-Entonces dices que fue alguien externo—Hinata asintió— Entonces ¿cómo terminaste llevándotelo a la cama?—No pudo evitar soltar su pregunta tan directa, era algo que necesitaba saber y quizás lo que realmente le importaba— ¿Cómo terminó dando con tu domicilio?—La interrogó dejándole ver que no le creía.

Hinata negó confundida, dándose cuenta que tenía que soltar parte de la verdad.

-Te lo contaré pero por favor ayúdame, los hechos no son así...

-Te escucho—La apresuró, con una actitud hostil que más que hacerla sentir en confianza abrumó a la ojiluna.

-Ese día que él escapó... lo descubrí en mi coche justamente cuando llegué a mi casa... él dijo que alguien debió interceptarme en el camino pero eso no sucedió fue así como terminó aquí—Sakura le tomó el dorso de la mano intentando tranquilizarla eso sonaba medianamente creíble y quería que fuera sincera, aunque sus dudas continuaban, Hinata se sintió sumamente mal al estar de cierta manera culpándolo para librarse del problema.

-¿Y entonces cómo terminaste teniendo una relación con él? Si alguien venía por él—Volvió a preguntar lo que más le importaba, esperando que negara que mantenían algo, los vio besándose pero ese contacto podía tener tantas explicaciones, necesitaba que lo negara.

-Una cosa llevó a la otra—Dio por explicación la nerviosa ojiluna, esa respuesta incomodó a la poseedora de ojos jades mirando a la chica a lado suyo con rabia—Solo de pronto la bola de nieve era tan grande para detenerla—La pelirosada entrecerró sus ojos al no obtener la explicación que esperaba y mucho más molesta, dudando definitivamente de la peliazul.

-Durante su estancia en la clínica ¿notaste algo extraño?—Preguntó fingiéndose fría, Hinata negó mordiéndose su labio por la mentira soltada—Nunca—Agregó en un susurro, Sakura la miró fijamente deseando saber el comienzo de todo, ¿por qué nuevamente Hinata y no ella? olvidando por un momento que ella rechazó en todo instante al Uzumaki, echándole la culpa a la chica frente a ella de sus propias acciones.

-Hinata esto es un escándalo, él debe volver a la clínica... ¿Tardará en volver?— Le preguntó, en su cabeza cansada miles de ideas pasaban, si ella lo veía ¿podría tomar el lugar de Hinata y quedárselo? La Hyuga encogió los hombros, preocupada por él.

-No lo sé—Respondió con ansiedad, él no le había respondido pero debía mandarle algún texto al menos avisándole de la situación —Voy al baño—Le comunicó para salir rápidamente al lugar, apenas hubo cerrado la puerta volvió a marcarle recibiendo la misma respuesta de toda la mañana, así que comenzó a teclear con rapidez un mensaje que esperaba no fuera ignorado "Se han dado cuenta, será mejor que no vengas seguramente intentaran que vuelvas al psiquiátrico", sabía que su mensaje no contenía muchas explicaciones pero fue lo único que se le ocurrió, jaló la palanca del baño para seguir con su mentira y salir aún nerviosa a reunirse con la Haruno.

-¿Por qué no hiciste nada para devolverlo a la clínica?—Preguntó apenas la vio, esa pequeña soledad solo había servido para avivar su molestia cuando sus ojos jades enfocaron un desodorante en aerosol masculino en un esquinero de la sala que contenía figuras baratas de cerámica.

Hinata miró a los ojos a su acompañante era evidente la duda que tenía hacia su persona, a pesar de ese inconveniente sentía que no planeaba nada en la contra del azabache, así que entre más creíble fuera su historia quizás había más posibilidades de ayudarlo y ayudarse a sí misma.

-Él no parece enfermo... no del todo —Aclaró—Tiene problemas de ira y algunas otras cosas que se pueden adjudicar a la medicación, pero parece muy cuerdo.

-Hinata, tu sabes que hay patologías así... los esquizofrénicos suelen ser sumamente inteligentes—La reprendió con un semblante duro —Quizás es solo parte de su enfermedad y no necesito recordarte que su estado de salud solo puede diagnosticarlo un médico especialista, no puedo culparte por que te guste—Soltó quemándose la garganta por decirlo, el hecho de que ellos tuvieran algo le revolvía sus más oscuros sentimientos—Pero todo se hace bajo ciertas normas, no voy a sonar amable pero lo más seguro es que él te haya manipulado y moldeado, otras de sus características—Concluyó con cierto rencor y molestia, eso debía explicar todo, Sasuke no podía estar interesado en esa chica insulsa y descolorida.

La Hyuga no se atrevió a decir nada más, la actitud de la pelirosa la hizo desconfiar sabía que no tenía posibilidades de convencerla y todo eso podría complicarse si hablaba de más, estaba tan nerviosa que podía decir cosas que no debía y reconocía que la Haruno poseía una destreza cerebral increíble.

-Debes decirme dónde puedo encontrar a Sasuke debemos devolverlo a la clínica—Le dijo tras esa hipótesis que le curó su ego herido, sintiéndose más segura deseando ir a buscarlo.

-No lo sé... él realmente no confía en mí... viene de vez en cuando pero realmente no sé dónde se encuentra... después de todo tienes razón me usa—Mintió tratando de sonar convincente pero la Haruno no le creyó, adjudicando que lo escondería y si ella estaba dispuesta a jugar sucio no sabía con quién se metía.

-Hinata, debemos devolverlo... ¿viste lo consternado que se encontraba Naruto? Intentaré convencerlo pero será mejor que desaparezcas

-Yo... sé que quizás no me creas pero no me siento bien con toda la situación, no es fácil—La pelirosada no prestó atención desacreditando las palabras de la Hyuga.

-Lo mejor es que pongas tu renuncia mañana mismo—Los ojos lunas enfocaron a la pelirosa, su boca se secó solo con escuchar esa sugerencia, su corazón se agitó asustado.

Esa sugerencia que significaría cortar con sus sueños, amaba enfermería en todos sus sentidos, cada parte de la profesión la llenaba pero desde que cursó lo referente a psiquiatría se enganchó, encontró su lugar, ese plus que hacía de su trabajo un pasatiempo, se esforzó arduamente para ser considerada como empleada de ese centro que era el mejor del país y ahora estaban hablando ¿de renunciar? No, no podía hacerlo, eran sus sueños, su sustento, había dedicado mucho para ser una buena enfermera psiquiátrica aunque no tuviera la especialización aún.

-¡Vamos no me mires con esa cara!—Sakura gritó incomoda ante la expresión desconcertada de la peliazul— ¡Debes renunciar! Lo que hiciste no está bien y lo sabes.

-Pero ¿renunciar? Y-yo

-¿No crees que es lo mínimo que puedes hacer? ¿Deberíamos creerte? Eras una de sus enfermeras y él se escapa y venimos a descubrirlo aquí contigo y vaya que situación ¿qué quieres que pensemos?

-L-las cosas no son lo que parecen—Respondió consternada.

-¡Eso sólo lo dices tú! ¿qué va a decir Sasuke? Y aunque te apoyara ¿qué peso va a tener su palabra? Está loco no se te olvide— Sakura envenenó cada palabra deseando lastimarla y acorralarla hasta que cumpliera lo que deseaba: verla fuera del psiquiátrico.

-¿Pero renunciar? No he hecho nada malo...

-¿Cómo qué no? Te metiste con un paciente—Debatió celosa.

-Técnicamente ya no era paciente—Se justificó aunque su voz no sonó convincente, agachando la mirada intentando encontrar una solución—Yo no lastime a nadie, mi desarrollo como enfermera ha sido intachable—Se mordió el labio inferior al decir esto último, con la mirada fija en el suelo, no era del todo cierto ella no siguió las instrucciones del médico del Uchiha, hizo algo que no debía pero justificable si reparaban en el estado de salud verdadero de Sasuke.

-Eso no importa, Hinata, ¿crees que cuando se enteren que te viste envuelta en su fuga van a seguir pensando lo mismo?

-Pero Sakura yo vivo de mi trabajo.

-¿Y crees que yo no? –Dijo poniéndose de pie.

-Pero llevo tiempo laborando y deje todo por ser empleada de...

-Lo hubieras pensado mejor... ¿no piensas seguir mi recomendación?

-Creo que podría tener otra solución.

-¿Cuál? ¿Crees que te van a creer? En cuanto yo hable y ellos se den cuenta te van a despedir y no solo eso sabes bien que te van a boletinar ¿y quién va a querer contratar a una enfermera con esa fama?

Hinata miró a Sakura desde su altura, la ansiedad tomó cada célula de su cuerpo entendiendo lo que la ojijade deseaba pero aún así creyendo que no podía ser tan malvada, nunca fueron amigas realmente, pero sin duda podría entrar en esa categoría por Naruto.

-¿Qué propones? –Preguntó temerosa, aceptando que ella tenía su destino en sus manos y tendría que hacer lo que le dijera, ¿cómo terminó así? Se preguntó, dándole la razón nada podría hacer si hablaba, la clínica no iba a creerle y perdería su trabajo y muy probablemente su derecho a ejercer como profesional.

-Renuncia, seguramente Naruto se quedara con la boca cerrada porque te ama, pero yo no podré seguir laborando donde tú estés y es más que obvio el por qué, yo no confió en ti, y en ese caso tendría que hablarlo con Tsunade e Inoichi... así que o pones tu renuncia o tendremos ver quién de las dos se queda laborando—Dijo altanera.

-Sakura—Pronunció en un susurro, incrédula al escuchar que se lo pedía tan directamente exponiéndole un motivo más que egoísta—Sakura es mi trabajo, no hice realmente algo malo, nunca di problemas, siempre acate mis responsabilidades... yo no quiero hacerlo ¿por qué no puedes darme una oportunidad?

-Yo no soy el idiota de Naruto, y ver lo que le haces a él, verte con el Uchiha; simplemente no te soporto y sabiéndolo no quiero trabajar donde te encuentres, antes deberías agradecerme que no te eche de cabeza y termine de una vez con tu carrera, demasiado benévola me estoy viendo contigo—Hinata entreabrió sus labios jalando aire, reflexionando las palabras de la pelirosa, mordió su labio inferior.

No quería darse por vencida, claro que no, era como arrojar sus sueños a un pozo profundo y cubrirlo con tierra sin embargo no tenía más opciones Haruno le estaba dando una única opción la misma que dio desde un inicio y descartó sin prestarle demasiada atención al encontrarla absurda, comprendiendo finalmente el egoísmo de la médica.

-Lo haré, pero aunque lo hiciera mañana no tendría sentido la doctora Tsunade no se encontrará por ser domingo—Respondió buscando un camino, un día quizás le ayudara para encontrar una mejor solución.

Sakura sonrió con ironía al pensar que incluso la enfermera tenía suerte, negó tratando de mitigar su fuerte carácter quería decirle unos cuántos insultos pero sabía que ante todo no podía perder la cabeza no le ayudaría, tenía que ser racional y actuar debidamente para conseguir su objetivo.

-En ese caso quiero verlo, deberías por empezar a redactar tu renuncia.

Hinata la miró con sorpresa y ahogó la mueca que quiso posarse en su rostro empezando a tomar la conducta de la pelirosa como algo más que personal y en su contra, aunque no entendía porque se había ensañado con ella, no existía un por qué, Sakura no tenía motivos para odiarla o para que su persona le molestara, nunca hizo nada en su contra de hecho debería ser al revés.

-¿Qué esperas?—Le urgió y la peliazul no tuvo más remedio que ir a la habitación por su laptop.

La colocó en sus piernas y esperó unos segundos a que iniciara para después ingresar al software que le permitiría cavar su tumba, sus dedos se movieron lentamente por el teclado blanco mientras Sakura se posaba detrás del sillón observando detenidamente cada palabra que se formaba, minutos después la impresora colocada en el último peldaño del esquinero, dejaba ver un documento que la peliazul firmó apenas hubo colocado en la mesa de centro.

-Esta hecho, el lunes y-yo iré a dejarla a primera hora—Informó deseando que ya la dejara sola.

-Sabes, que si no lo haces yo actuare, ¿cierto?

Hinata asintió, mirando el reloj de la laptop cerca de la hoja que acababa de firma iban a dar ya las seis, era tarde, quizás Sasuke no tardaba y Sakura seguía ahí, exhaló tratando de pensar debía hacer algo pero toda la situación la tenía alterada y eso le dificultaba pensar.

-Hinata—El llamado hizo que la enfocara—Me marchó, pero si Sasuke vuelve debes hablarme me encargaré de ahora en delante de todo, ¿entendiste? –La enfermera asintió con la cabeza—Hablo en serio debes llamarme, si deseas que te ayude.

-Lo haré, pero no creo que venga... no en algunos días—Mintió dejando que su voz mostrara su hostilidad pero no se atrevió a sostenerla la mirada.

-Como sea debes llamarme en cuanto lo veas—Volvió a decretar.

-Lo haré—Reafirmó mintiendo una vez más.

-Suerte—Soltó con sarcasmo, no quería marcharse pero necesitaba dormir así que después de girar la perilla de la puerta volteó a ver la triste peliazul, nuevamente no encontró porque los hombres la consideraban guapa, ante sus ojos jades era insulsa... Respiró nuevamente, no quería marcharse si él regresaba no lo vería pero sus ojos no tardaban en cerrarse solos, bufó contrariada cerrando la puerta con más fuerza de la necesaria, por hoy se rendía.

Hinata se llevó ambas manos a la cabeza sintiendo como el estrés comenzaba a disiparse, sintiéndose sumamente cansada y como una jaqueca la envolvía y no era para menos en todo el día no había consumido ningún alimento, sus ojos lunas se humedecieron viendo aquella hoja donde se encontraba impresa su renuncia, jamás pensó que lo haría y ahora estaba ahí frente a ella, enjugo una lágrima porque ya no había vuelta atrás, aun sin que la hubiese entregado simplemente no había salida, tendría que hacerlo si deseaba seguir siendo enfermera.

-Deberías irte a la clínica—Juugo repitió por tercera vez en esa última hora, Suigetsu miró al Uchiha que lucía molesto y después miró al auto rojo de Sasori alejarse por la avenida desde esa ventana donde se encontraba de pie.

-Lo haré más tarde—Respondió indiferente, pero la realidad era otra, el simple hecho de verse en ese lugar provocaba una ansiedad y un miedo que le tentaba a echar hacia atrás todo su plan, imaginarse nuevamente en una cama a merced de médicos lo aterraba, pero como el Uchiha que era no quería mostrarse vulnerable.

-Deberías hacerlo ya, te dije desde temprano que Orochimaru habló con la Yamanaka desde ayer es un verdadero milagro que no haya ido aún pero puede ir en cualquier momento...

-Deja de joder—Sasuke finalmente ya no pudo guardar la compostura hacia sus amigos, estaba a nada de destruir todo, maldita sea ¿era tan difícil de entender? ¿No veían lo que él? Sentía que todo era un maldito pantano, todo se sumergía cuando estaba a punto de rescatarlo, ¿cuántas veces creyó que tendría la cabeza de Madara? Y hasta ahora nada, su celular volvió a vibrar en su bolsillo recordándole que tenía mensajes y llamadas perdidas.

-Sasuke, debes ir ¿no querrás echar todo a perder? –Juugo volvió a insistir ignorando el mal humor de su amigo.

-Yaa—Suigetsu se metió en la conversación—Seguramente quiere ir y darle la despedida a la enfermera ¿qué tanto es una noche más?—Comentó despreocupado.

-Tú no entiendes—El pelinaranja lo regañó, pero el peliazul lo ignoró.

-Si llega a ir que Orochimaru solo le diga que no puede verlo, los médicos siempre se sacan cosas de la manga—Sugirió esta vez el colmilludo.

-Ella es una doctora, ¿por qué no podría verlo?—Debatió el pelinaranja irritado.

-¿Yo que sé? los doctores siempre sacan esas mierdas—Le respondió en el mismo tono, Sasuke chasqueó la lengua fastidiado, lo que menos quería era escucharlos discutir sobre él como si no estuviera.

-Dejen de decir estupideces—Siseó denotando su enfado.

-Tú, eres el que debe de dejar de hacer estupideces, ¿o qué? ¿Tanto te importa esa enfermera? ¿Lo echaras al borde porque te gustó coger con ella?—Juugo le debatió escogiendo deliberadamente cada palabra, quería provocarlo y obtener lo que esperaba, jamás lo llevaría a tal extremo en otra situación pero ahora sabía que las decisiones del Uchiha podían ser erróneas y eso le preocupaba, así que decidió encaminarlo en las acciones que estaba seguro tomaría si se encontrara sano.

-No digas pendejadas—Sasuke alzó un poco la voz.

-Demuéstralo—Lo retó, sabiendo que haber insinuado que tenía un lazo había funcionado, era lo que más detestó el Uchiha desde adolescente, él no quería tener nada que lo atara.

-¡No tengo una mierda que demostrarte y ahora lárgate de aquí!, y tú también.

-Ash, yo ni hice nada—Se quejó el peliazul pero caminando hacia la puerta del apartamento del Uchiha.

-Si Ino va y no te encuentra en la clínica, debes tener en cuenta que fuiste tú quién la cagó—El pelinaranja escupió antes de salir siguiendo al peliazul.

-¡Mierda!—Sasuke gritó frustrado, resintiendo esa molestia en su estómago y como su cuerpo comenzaba a temblar—Maldito temblor—Se quejó.

Se sirvió un trago y volvió a la sala con su copa y la botella, dejándose caer en el sillón aun furioso no le importaba lo que le dijera Juugo o probarle cosas, no era necesario, no en ese momento donde había cosas más importantes que resolver, ir al maldito hospital lo estresaba, no quería hacerlo, tenía miedo de volver a caer presa de esos medicamentos que lo adormilaban, él mismo no confiaba en Orochimaru, luego Yamanaka ¿y si lo volvían a dejar sin fuerzas y dormido todo el día?

Tomó su segunda copa de un solo trago, repasando en Madara, ¿Cómo lograba escaparse? ¿Por qué aún no podía matarlo? Era solo un hombre ¿por qué era tan difícil cazarlo? Sonrió ladinamente sirviendo su tercer copa, quizás sería más fácil si pudiera mover todo tal como lo hacía él.

-Mierda— Soltó sirviendo su tercera copa tomando solo un sorbo, sacó el celular de su bolsa y sus ojos se abrieron con sorpresa.

Sabía que la ojiluna le marcó varias veces pero tras ver el número de llamadas se sorprendió, 56 llamadas lo hicieron creer que era un número exagerado y un solo mensaje, lo abrió intrigado, Hinata casi no le llamaba ¿qué podría querer? Se cuestionó.

"Se han dado cuenta, será mejor que no vengas seguramente intentaran que vuelvas al psiquiátrico"

-¡Mierda!—Aventó la copa y botella contra la pared furioso, ¿qué más venía? ¿Qué Madara estuviera afuera de su puerta con un cañón para volarle los sesos? – ¡Maldita sea!—Gruño de nueva cuenta, se puso de pie y comenzó a caminar de un lado a otro pasándose con furia una mano por los cabellos—Tranquilízate—Siseo ordenándose a sí mismo, cerró sus oscuras orbes tratando de aislarse.

En cuánto las abrió se puso a razonar todo, las llamadas habían sido temprano, ausentándose por la tarde, hasta la última hora de registro y después de esa estaba ese maldito mensaje, ya no había nada más.

-Joder—chasqueó la lengua deseoso de información y marcó el número de la ojiluna.

La vibración de su celular la sacó de sus pensamientos su cara se iluminó con cierta alegría, por fin después del todo el día agotador lograba tener comunicación con él, se reacomodó en el sillón sentándose derecha para aceptar enseguida la llamada.

-Sasuke—Apenas pronunció al ponerse el aparato al oído, sus ojos se aguaron por la cantidad de sentimientos guardados deseado ser atrapada por los brazos masculinos.

-¿Qué mierda sucedió?—La voz del moreno sonaba más que áspera y aquel acto la descolocó, ella le conocía pero justamente que le hablara así en ese momento la rompía—Habla—Le urgió cuando ella fue incapaz de decir algo por ese nudo que la quería hacer romper en llanto.

-Naruto y Sakura, por alguna razón nos vieron—Explicó y por primera vez en el día reparó en ese detalle, Sasuke frunció el entrecejo mientras miraba por el enorme balcón de su departamento apreciando las miles de luces en la ciudad y se distrajo cavilando en Obito y sus aparentes venideras vacaciones, ¿y si eso ocurría durante su 'internamiento'? el solo pensamiento lo hizo sentirse ansioso.

Hubo un silencio, Sasuke intentó recordar que le dijo la peliazul tardando casi un minuto en lograrlo.

-¿Cómo? –Hinata hizo un pequeño puchero al escuchar su pregunta

-No lo sé...

-¿Entonces cómo lo sabes?—Preguntó interrumpiéndola.

-Apenas te fuiste aparecieron...

-¿Y bien? ¿Qué mierda dijiste? Espero que tu estúpida cabecita haya ideado algo bueno—Sasuke volvió a impedirle hablar, el nudo en la garganta de la ojiluna se intensificó al no poder desahogarse con la única persona que tenía dándose cuenta que lo único que quería saber se centraba en el hecho, no lo que significaba para ella, exactamente como se sentía y como se encontraba después de todo lo ocurrido.

-¿Es lo único qué te importa? –Preguntó contrariada, ¿cómo él no podía pensar en ella? Ella estuvo dándole prioridad y él ni siquiera la dejaba hablar.

-¡¿Qué otra mierda va a importarme?! ¡Y habla de una maldita vez que no tengo tu tiempo!

-Quizás debería importarte como quedo yo en eso—Le expresó indignada limpiando una lágrima que rodó por su mejilla derecha.

-No estoy para estupideces y habla de una maldita vez.

-¿Estupideces?—Preguntó sorprendida, ¿cómo podía decir eso cuando no hizo más que ayudarlo? Su vida, su éxito profesional estaba en riesgo y a él solo le interesaba saber si no lo delató ¿acaso no le había demostrado lo que estaba dispuesta por él? "Soy una tonta, Sasuke nunca daría nada por mí... no le intereso".

-No me hagas perder la paciencia, sabes que no me gusta repetir nada— "¿Perder la paciencia?" repasó las palabras del moreno.

-Yo voy a perder mi empleo, ¿tienes idea de lo difícil que...

-Hinata déjate de pendejadas y habla de una maldita vez o te juro que no sé lo que te haré.

La ojiluna negó con la cabeza conflictuada por las palabras del moreno ¿cómo pudo llegar a pensar que se estaba metiendo en su corazón? Su vida se le caía frente a ella, estaba a punto de perder todo por culpa del Uchiha y a él no le importaba en absoluto.

-Eres un egoísta—Finalmente habló con la voz entrecortada, siendo nuevamente detenida.

-¿Egoísta? ¿Ahora soy eso?—Le debatió con cinismo.

—Estoy a punto de perder todo en el ámbito profesional por tu culpa y sólo te interesa saber ¿qué pude decir sobre ti?

-Sabes que tus malditas cosas me importan una mierda, así que ahora dime ¿qué tanto se te fue la lengua?—Urgió exasperado.

El nudo en la garganta de Hinata dolió desgarrándole el pecho, hipó sin poder controlarlo y toda la decepción que la embargaba la hizo preguntarse ¿por qué estaba aguantando eso?

-Perfecto—Respondió seca intentando controlar su llanto—En el primer momento nada, Naruto estaba muy alterado. Pero Sakura volvió después, sólo mentí le dije que no tenía nada que ver con tu fuga, que jamás noté algo extraño en ti...—Empezó a explicarle lo que la había llevado a ese estado.

-La enfermera está en problemas—Soltó con sorna haciendo uso de su humor negro interrumpiéndola nuevamente, Hinata mordió su labio intentando no llorar ¿a esa persona fue a la que protegió cuando él ni siquiera se interesaba en ella?—Supongo que ya no volverán ahí.

-No, pero Sakura me obligó a redactar mi renuncia—El simple hecho de recordarlo la asqueaba—Tendré que renunciar a la clínica si no quiero que diga la verdad...

-Ese no es mi problema—No, él ya no necesitaba más problemas—Hinata borra mi número de celular, aunque te advierto que de cualquier manera lo voy a cambiar...

-No vuelvas—Hinata lo interrumpió por primera vez, era suficiente, era más de lo que podía aguantarle.

Ya mucho había dado por él, se entregó completamente y sus esfuerzos no habían significado nada, estaba bien podía aceptarlo más no toda la crueldad del Uchiha, si había decidido que era su problema, lo tomaría pero ya no quería tenerlo ahí, haciéndola dudar y darle más, darle algo que él jamás le iba a corresponder.

-Nunca—Agregó decidida—No te quiero volver a ver.

Sasuke entreabrió sus labios con sorpresa ¿lo estaba echando? Claro él ya no pensaba ir por el momento, desde la mañana que salió lo había decidido, o más bien los eventos lo decidieron porque tenía que enfocarse en sus asuntos pero esa frase no la esperaba, lo dejó prácticamente mudo apretando el móvil entre sus dedos furioso y con otro sentimiento que no pudo identificar.

-Fue un placer enfermera—Sasuke respondió resentido y con un ardor que recorrió sus venas, una lágrima brotó por uno de los ojos lunas dejando un camino húmedo por donde transitaba... después de todo no esa no era la respuesta que esperaba.

-Lamento no decir lo mismo—Respondió sentida, escuchando la risa del azabache detrás del aparato.

-Sabes bien que sí, tus orgasmos no mienten—Le debatió mientras un aire fresco le movía su cabello azabache, dejando que su cerebro analizara la situación, no volvería a verla... o quizás hasta que consiguiera recuperar todo... quizás—No olvides hacer lo que te dije y ten cuidado de tu boca, mis hombres también estarán vigilándote—Amenazó, después de todo confiar en las personas no era algo que pudiera hacer y nadie, ni siquiera ella le arruinaría sus planes.

Hinata miró el psiquiátrico, se sentía decepcionada aunque ella estuviera renunciado voluntariamente lo cierto es que estaba escondiendo la verdad de sus actos por cobardía, sus últimas semanas o es decir meses habían sido estresantes y extenuantes, y cuando todo empezaba a "reacomodarse" todo se iba a la borda y lo peor es que sentía que él de alguna manera estaba con ella pero tras recibir la última llamada hace dos noches, todo eso se fue por la borda sintiéndose más que utilizada, sumamente dolida y sola.

Negó con su cabeza queriendo alejar ese doloroso recuerdo, estaba ahí para otra razón. Se encaminó lentamente hasta la oficina de la directora y al ser tan temprano de inmediato fue atendida, dentro se encontró al médico Inoichi y a Tsunade.

-Buenos días—Saludó nerviosa, escuchando la respuesta por parte de ambos—Yo he venido a presentar mi renuncia—Anunció, ambos se miraron intrigados y enseguida a ella.

-¿Qué sucedió Hinata? ¿Necesitas un aumento de sueldo?—Tsunade le cuestionó, ella era una de sus mejores elementos y perderla sería invertir más recursos en amoldar a una nueva enfermera.

-No—Respondió avergonzada—Pero han surgido problemas personales que me impiden continuar laborando en esta institución.

-Es una lástima, ¿una licencia?—La ojimiel sugirió tratando de convencerla provocando un rubor en la peliazul, los ojos lunas amenazaron con aguarse al notar que no querían dejarla partir, lo había hecho bien, lo había logrado, su trabajo hablaba por ella sin embargo ahora de nada le servía.

-Lo lamento, creo que no me funcionaria pero agradezco infinitamente que me hayan brindado trabajo—Respondió tratando de ignorar los sentimientos de tristeza.

-No hay de qué—Esta vez fue el alto médico Yamanaka, que le sonreía—Y si cambias de parecer probablemente podamos recibirte de nuevo—Le sugirió, Hinata sonrió amargamente y tras una reverencia y un escueto "gracias" salió de la oficina rumbo al estacionamiento.

Cuando estaba a punto de subirse al auto escuchó a Naruto llamarla a lo lejos, la ansiedad apareció pero juntando sus fuerzas decidida a terminar de afrontar todos sus problemas se paró derecha dando la cara hacia donde escuchó la voz, enfocándolo al instante traía su bata médica, un pantalón beige y una camisa azul, con cada paso que daba hacia ella sentía que le faltaba la respiración, luchó por tener la cara en alto pero finalmente cedió posando su mirada en el suelo.

-Hinata—Tras nombrarla nuevamente no encontró rastro de alguna emoción en su llamado, así que con vergüenza volvió a levantar sus orbes perlas—Mierda—Lo escuchó soltar—Primero debo disculparme, yo no debí haberte empujado, tú sabes que jamás he querido hacerte daño... pero no entiendo nada ¿qué pasó con Sasuke? Sakura me ha dicho que habló contigo y me contó esa historia loca que le dijiste pero yo no me la trago—Le reveló con la sinceridad que lo caracterizaba.

-Es la verdad—Hinata volvió a responderle agachando la mirada.

-Entonces dímelo a los ojos—Y ahí fue donde su rabia contra el azabache le sirvió de algo o parcialmente.

-¿Qué más? Es obvio que me obligó a no decir nada y por eso no lo devolví, es peligroso y no es el único que usa la violencia—Soltó dolida pero con toda la intención de lanzarle aquella indirecta después de todo en sus brazos tenía unos moretones cortesía del rubio que estuvo a poco de sonrojarse pero de inmediato reaccionó.

-¿Estás diciéndome que te maltrató?—Preguntó contrariado.

-Si en verdad me conoces, recordaras lo rara que me puse después de todo eso... ¿y sabes? lo mejor es que haya pasado todo esto y se enteraran, de alguna manera... ya voy a descansar de toda esa mentira, de toda esa farsa, de la culpa, de todo, ya no importa que me suceda pero ya no tendré que pensarlo...

-¿Farsa? No te veías muy falsa—Respondió sincero y celoso, ella se quedó callada y avergonzada ¿qué podía decirle? – ¿Qué diablos pasó entre ustedes? ¿Desde cuándo te entendías con él? ¿Tú lo sacaste?

-Yo no lo saque de aquí—Levantó un poco la voz ofuscada—Es decir no fue mi intención, yo no sabía que lo llevaba en mi auto.

-No soy estúpido Hinata ¿sino cómo?

-No lo sé, se lo conté a Sakura—Habló decidiendo volver a su mentira y verdad a medias—Cuando llegué a casa ahí lo tenía, ese día al salir de la clínica vi a un auto seguirme y me asusté hice de todo por perderlo y lo logré pero al llegar a casa me di cuenta que Sasuke se encontraba en el asiento trasero esperando a esas personas que perdí—Se encogió de hombros—Así fue, si puedes o no creerme es algo que ya no puedo solucionar.

Los ojos azules e intimidadores atraparon a los lunas, la conocía lo suficiente para saber que no le mentía, de hecho en su hogar la tarde donde descubrió todo realizó tantas hipótesis pero ninguna sonaba cuerda, Hinata era amable y dulce pero no estúpida, ella no hubiera hecho nada indebido, si era una de las principales defensoras de la integridad de los pacientes, sin embargo seguía existiendo algo que no cuadraba en absoluto.

-¿Cómo terminaste enredada con él?—Hinata entreabrió sus labios—Y no me vayas a venir con tonterías quiero la verdad, suponiendo que me la dijiste fue después de su fuga—El rubio frunció su ceño recordando los acontecimientos, debió ocurrir ahí—Hinata—La llamó incrédulo—Nunca lo sacaste de tu casa—Afirmó atónito sus piernas casi flaquean al deducir como ocurrieron ciertos hechos.

-¿Qué sentido tiene hablar de eso? –Debatió queriendo omitir ese punto.

-¿Cómo qué cuál? ¡Maldita sea estabas conmigo! Y de pronto te volviste una ofrecida con él—Siseó más que dolido.

- No fui ninguna ofrecida... solo, solo me dejé llevar—Decretó mirando al rubio con esa seguridad que pocas veces la acompañaba, inhaló profundamente al darse cuenta de sus palabras y la cara impactada de su ex.

La risa irónica del ojiazul la hizo estremecerse, Naruto, que de pronto se estaba hundiendo en la rabia, dolor y celos, no supo qué decir, se sentía herido, su ego pisoteado.

-¿Tienes una puta idea de cuánto te esperé? ¿Cuántas veces me dejaste con dolor de huevos? ¿Crees que bastaba con tus mediocres caricias o hacerme venir en tus manos?—Le preguntó furioso e intimidante haciéndola asustarse por la actitud que había tomado— ¿Te dejaste llevar? ¿Y qué hay de mí? ¿Por qué jodidos nunca te dejaste llevar conmigo? –Le preguntó golpeándose el pecho sacando un poco de la ira que lo carcomía.

-Y-yo—Hinata tartamudeó insegura, no sabía qué decirle porque lo notaba dolido y entendía a la perfección el motivo—No tiene caso hablar de eso—Le dijo al darse la vuelta sin embargo Naruto la tomó del brazo haciéndola retroceder y encararlo.

-Dímelo, quiero saberlo todo de una maldita vez—Ella negó con la cabeza, resintiendo el agarre en su brazo— ¿Cuánto tiempo lo planearon, eh?

-¡No lo planeamos!—Gritó logrando liberar su brazo y retrocediendo un par de pasos alejándose del rubio—Se dio sólo, yo no quise que fuera así pero así fue, sucedió—Explicó cansada.

-Mierda, ¿entonces me estás diciendo que sirvió de una mierda planear nuestra primera vez? que digo nuestra, la tuya... tantos meses ¿era cuestión de buenas a primeras?

-Sabes que no es así—Refutó.

-¿Entonces qué mierda tenía ese cabrón diferente a mí para que te acostaras con él?—Los ojos perlados de Hinata temblaron y se volvieron más brillosos, "me volvió loca", era tan simple la respuesta, convirtió un amor dulce y tierno en algo más profundo, algo pasional que la llevó actuar de esa manera.

No es que nunca hubiera deseado al rubio, no iba por ahí, sino como Sasuke había roto todos sus miedos haciéndola olvidar queriendo solo estar con él y sentirlo, no sabía en qué momento sucedió pero el amor hacia Sasuke fue más fuerte más intenso, convirtiéndola en una nueva mujer, una que le daba miedo y desconocía pero también una que luchó hasta el final por lo que deseó.

-¡Habla maldita sea!—Naruto ya no fue más paciente y entonces una luz lo iluminó haciendo que todos sus sentimientos se sosegaran para darle pasó a uno que arrasó con todo, el miedo— ¿Lo amas?—La interrogó al verla dolida y no exactamente por sus palabras o actitud.

La vio pelear por encontrar la respuesta y fue evidente que era así, aquello lo hizo polvo, era peor que enterarse que ella había tenido intimidad con el Uchiha dejándolo clavado en su lugar sin poder reaccionar, Hinata subió al auto y se alejó de esa clínica.

-¿A dónde va Hinata? ¿Es cierto que renunció?—Ino llegó corriendo tomando por el brazo a un desconcertado Uzumaki.

-A lo que sé, si—Le respondió en un susurro aun ofuscado viendo el Tsuru desaparecer.

Reparó en la información que le dio Sakura... aceptando movido por sus celos y resentimiento que después de lo ocurrido y su falta de ética la peliazul debía renunciar pero aceptando que nadie a excepción de ellos dos lo sabía, pudieron haberle dado otra oportunidad, o quizás más tiempo para que encontrara algún trabajo después de todo él conocía a la perfección su estado económico, tan similar al suyo.

-No puede ser, esa chica sí que me caía bien—Soltó la rubia en un puchero.

Me costó bastante sacar el capítulo, pero debo agradecer a Aide ya que me ayudó demasiado en unos dilemas que tenía, sé que empieza a tomar un rumbo algo complicado, quizás triste, sobre todo por la situación que le toca a Hina pero bueno, pronto veremos sufrir a Sasuke todas sus decisiones le van a cobrar factura, una grande por malvado, ya lo verán ;)...

Casi se me olvidaba agradecer a Juds, que me ha nominado para unos premios y también debo hacerlo para otra personita que vi que también me nominó (y que lamentablemente olvidé el nombre, pero eres tú, si tú la que me nominó jiiji ), muchas gracias por valorar mi trabajo de esa manera :D.