N/A: ¿Creían que había muerto o sido secuestrada?.¡No! (?) Ya he vuelto después de un titiempo 3
Y aquí traigo otro nuevo capítulo.
Si les gusta, dejenmelo saber con un comentario, ¿si? :")
Armonía.
Victoria.
La casa de Jade era como el paraíso, o así lo sentía la menor y es que no estaba acostumbrada a llegar a un lugar... y sentirse tan en armonía. Si bien en la escuela creía estar segura porque no estaba su padre y la distraía durante un tiempo para no pensar, no se sentía bien ya que había muchísimas personas allí, personas que seguramente la juzgaban, y pensaban cosas horribles de ella. Eso estaba bien. Ella era horrible. Ella no servía de nada. Estaba bien, de verdad, que pensasen lo que era cierto, pero a veces dolía demasiado.
-¿Vega?- Saltó al sentir a Jade detrás suya, con la pequeña gatita blanca entre sus manos.
-¿Si?- Bajó la mirada, intentando negar con la cabeza ya que no sabía que expresión debía tener.
-¿Va todo bien?- Se acercó a ella y estuvo a punto de abrazarla, pero la medio latina retrocedió, como siempre hacía cuando la mayor intentaba cobijarla en sus brazos o simplemente brindarle alguna caricia, por lo que dejó caer su brazo, aunque se acercó un poco más a Tori.- ¿Qué ha pasado con tu padre?-
-Yo...- Victoria siente que se ahoga, que el aire de la pequeña entrada de Jade no es suficiente porque parece no llegar a sus pulmones. Están llegando muy lejos. La gótica no puede preguntar nada de eso. No. Porque ella tendrá que mentir de nuevo, y al final, mentirá más que hablará y eso no está bien. No cuando se trata de Jade West, quién parece iluminar mínimamente su negra y oscura vida, por lo que se grita que debe cambiar el tema. Vuelve a inspirar todo el aire que puede, aunque sigue sin ser suficiente, y mira a la pequeña criatura blanca y peluda que la pelinegra sostiene en sus brazos.- ¿Y esa gatita?- Intentó que su voz se normalizara, que no saliera quebrada o reflejase el miedo que tenía, porque si bien ahora estaba refugiada en esa casa, las horas pasarían y tendría que volver a su hogar -si es que se podía denominar de esa manera-... y su pagaría muy, muy duro que no se haya presentado en casa justo después de la escuela, como su padre le exigía, aunque este llegase más tarde por razones de trabajo.
Jade dudó, pero al ver que la menor no quería seguir hablando de ello, simplemente lo dejó pasar.
"Vega, ¿por qué hay tanto alrededor de ti?"- Se cuestionó la mayor y es que Tori era todo incógnitas. No sabía nada de su familia, parecía no tener más amigos, siempre vestía ropa de color oscuro, y sin mencionar que llevaba manga larga, aunque el día se mostrase lo más soleado y caluroso posible, normalmente solía tener ojeras, sus ojos no brillaban, mostraba sonrisas que no tenían vida, que no eran realistas o sinceras, y juraría que había visto señales y moratones en su cuerpo. Pero Victoria nunca decía nada, solo bajaba la vista o cambiaba de tema, justo como ahora.
-Pues esta pequeña era una gatita abandonada que me encontré hace ya...- Levantó la cabeza, mirando atentamente al techo, intentando recordar cuanto tiempo llevaba con el pequeño animalito.- Casi dos años. Estaba entre unas bolsas refugiándose de la lluvia y no sé porque, pero cuando pasé me siguió y me siguió hasta que finalmente me percaté de su presencia. Fue mirarla y enamorarme de ella. Se veía tan vulnerable y temerosa, pero a la vez tan tierna y necesitada, que no dudé ni un segundo en acogerla.- Explicó, pensando para si misma, que de una extraña manera, Tori era igual que aquella tierna criatura. Y está pensó tras escuchar las palabras de la pelinegra, que eso no sonaba muy a ella, ¿ser tan amable...?. Si bien con ella, Jade se mostraba ser dulce y cuidadosa, a veces parecía que mucha gente la miraban extraño o le tenían miedo.
-Que bonito encuentro.- No pudo decir nada más, aunque aquello de verdad la había enternecido. Recordó que de pequeña, antes de que empezase su tortura, antes del abandono de su madre, antes de que su padre se convertirse en el monstruo que era hoy, con tres o cuatro años, más o menos, suplicó y suplicó por tener un pequeño animal, preferiblemente un perrito, y es que ella adoraba a los cachorritos tiernos y peludos. Pero siempre se lo negaron, porque alegaban que siendo tan pequeña no tenía sentido de la responsabilidad, aparte de que su hermana era alérgica, por lo que simplemente lo descartaron. Y por mucho que ella pidió e imploró tener un animal en su vida, no le fue concedido dicho deseo.
Y sin más, se ve a si misao acercándose a Mara, como había dicho Jade hace unos segundos que se llamaba la gata, y acariciándola tierna y cuidadosamente, como si fuese una frágil muñeca de porcelana -aquellas que tanto terror le daban de pequeña, y no tan pequeña en realidad- y se pudiese romper al más mínimo contacto.
-¿Quieres que veamos una película, escuchemos música o juguemos a algo?- Tori se preguntó dónde estarían los padres de su amiga, porque verdaderamente la casa estaba completamente sola y no es como si pareciese que estos vivían allí, más bien todo lo contrario; podía asegurar que Jade vivía completamente sola, a exepción de Mara; pero se dijo a sí misma que sería meterse donde no la llaman, además de qué ella no debe inmiscuirse en la vida de nadie, mayormente porque no quiere que nadie se entrometa en la suya.
-V-Vale- Titubea, buscando desesperadamente un reloj para mirar la hora y asegurarse de que mínimamente tenía algo de tiempo.
-¿Pasa algo?- Y ahí estaban otra vez, una de esas preguntas que molestaban a Tori y es que la de apariencia gótica solo tenía curiosidad.
-Si- Contestó seca, y al segundo se arrepintió. Alzó la mirada y se encontró con la de Jade, quien a pesar de su respuesta fría seguía con aquella medio sonrisa tan... blanca y cálida en su rostro, con un aire burlón y sacarrón. Sonrió tímidamente, y lo hizo de verdad.- ¿Qué hora es?- Se animó a preguntar, escondiendo toda la gama de sentimientos que tenía en su interior.
-Es pronto todavía, vamos.- Y toda la angustia que sentía la de piel morena fue sustituido por alivio cuando la mayor cogió dulcemente su mano, hasta arrastrarla al sillón y prácticamente obligarla a que se sentase con ella.
Realmente estaba cómoda en esa casa, y eso era aterrador a la par que... gratificante. Hacía mucho, mucho tiempo que no se sentía así. Tanto que ni recordaba cómo verdaderamente era aquella sensación.
"Y todo por Jade"- Se aseguró.
El miedo seguía allí.
El desprecio y asco hacía sí misma, seguían allí.
La culpa seguía con ella.
Los cortes, su cuerpo marcado, los moretones, las cicatrices, los golpes, y toda clase de tortura, seguía en ella, a simple vista.
Los demonios seguían en su cabeza, sin abandonarla.
Pero... al lado de la mayor, por un segundo, todo se marchaba, dejando una sensación de alivio que la confortaba y asustaba. Todo a la misma vez. Pero se dijo a si misma, que quizá no era tan malo... que por un tiempo más se podía quedar al lado de Jade, aunque fuese sutilmente.
¿Verdad?.
Porque si bien Jade solo estaba a su lado por curiosidad o cualquier cosa de esas, jamás nadie, aparte de Cat y Robbin, quienes desaparecieron de su vida por su culpa, se había interesado por ella, y eso era reconfortante. Desde hacía años nadie le había brindado un apoyo, y si bien ella negaba tener contacto con nadie, incluso con la chica que se encontraba a su lado, se sentía bien el saber que alguien, por cualquier razón, te lo podía dar.
"Solo... por un tiempo más. Y después te dejaré ir, Jade West, te lo prometo. Porque solo te haré mal. Pero... solo por un pequeño tiempo más, estaré a tu lado... porque es una alivio para mi vida".
Y claro que se negaba ante tales sensaciones, pero es que ya, al estar muerto tantos años, Jade la había revivido de cierta manera, y ahora no sabía como controlar eso, por lo que la mayoría de veces se asustaba y retrocedía, en cambio, otras -muy muy pocas- se dejaba hacer.
N/A2: Chan, chan. Aquí dejo otro capítulo que espero y os haya gustado :"D
¡Hasta el próximo capítulo, yo os veo en los comentarios! 3
P.D: Al final, continuaré con mis otros fics, sobre todo con "Escapadas a tu habitación".
