Hola querid s sobre el capítulo anterior sé que a much s le rompí el corazón e hice enfadar por el rumbo que le dí a la historia jaja, estaba bastante renuente a continuarla (no es que fuera a dejarla o así, solo que en mi interior sabía que no les gustaría el rumbo de las cosas) sin embargo lo hice y me alegro aunque obtuve pocos comentarios (Aquí y la otra página donde actualizo), los que recibí fueron magníficos, me hicieron amar todavía más mi trabajo, ver que les transmití la rabia que pretendía e incluso que me dijeran que odiaban a ciertos personajes, ver sus puntos de vista, sugerencias y ver en ese mismo comentario el amor que le tienen a la historia es magnifico ... ¡gracias! No sé si perdí lectores o si continúan para ver el rumbo, así que si te has quedado estoy trabajando duro para que te enamores de esta historia tal como lo hice cuando la imagine :D

-Bienvenido—Escuchar la voz del que alguna vez consideró una especie de tío no lo hizo sentir mejor, además sabía que no era honesto, ya no era un niño que se dejaba manipular.

-Déjate de estupideces—Habló al ver la habitación hospitalaria que se había dispuesto para él.

-Como quieras, ponte cómodo y será mejor que te pongas una pijama—El castaño habló señalando un pequeño mueble de madera en un extremo de la habitación, Sasuke lo ignoró pero fue consciente de como el medico se retiraba dejándolo solo.

Caminó con desgana al pequeño ropero para tomar alguna y tras abrirlo sus ojos se entrecerraron recordando a una persona que no quería salir de su cabeza, haciendo hincapié en esa primera vez donde fue suya.

FLASHBACK

'Se recostó sobre la chica apoyándose sobre sus codos para no cargar su peso y al mismo tiempo conseguir darse impulso, la ojiperla jadeó al volver a sentir esa presión, soltó un pequeño quejido mezclado con un gritito cuando lo sintió tan dentro suyo, apretó sus ojos con fuerza y sus dedos en la espalda masculina al sentir ese dolor desgarrante que percibía la partiría en dos, soltó el aire de sus pulmones adolorida, y un par de lágrimas escaparon al intentar procesar de dónde venía y todas las sensaciones experimentadas.

-Shh—Escuchó a Sasuke en su oído— Estas jodidamente estrecha, tan deliciosa—La voz ronca y llena de deseo la hizo volver a estremecerse mientras él acariciaba una de sus piernas haciendo que la acercarse al cuerpo masculino, mordió sus labios ahogando el gemido doloroso que quiso escapar de estos cuando lo sintió retirarse de su interior— Debería esperar y darte tiempo... pero yo ya no puedo esperar—Expresó tras volver a introducirse con ímpetu, la Hyuga se quejó en su oído— No sabes cómo me excitas—Confesó saliendo del acogedor interior de nuevo'.

-¿Así que darme tu virginidad no significa nada?—Cuestionó al alejar el recuerdo comenzando a desvestirse —Mierda—Terminó de colocarse los pantaloncillos al decirlo, se encontraba molesto, más que eso, Hinata no había dado señales de vida incluso se atrevió a rechazar la única llamada que le hizo.

Necesitaba hablar con ella pero era tan complicado, la misma noche en la cual 'terminaron', no se contuvo y fue a buscarla quizás un tanto tarde ya que era de madrugada...

FLAHBACK

Entró a la pequeña casa con la llave que había duplicado sin permiso de la ojiluna, estaba un tanto mareado por el alcohol y sus pensamientos confusos ya que tenía una que otra alucinación, la oscuridad reinaba y él tropezó con la mesa de té en la sala, chasqueó la lengua al darse cuenta que quizás la había despertado y su efecto sorpresa ya no le funcionaría, pensaba acorralarla en la cama demostrándole qué tanto placer producían al conocerse sin embargo todo seguía igual en completo silencio.

Caminó hasta la habitación y se acercó a la cama dándose por vencido para sorprenderla encendiendo la luz de la mesa de noche para poder ver, de inmediato las penumbras desaparecieron frunció levemente la ceja izquierda al percatarse que las sábanas lilas había sido reemplazadas por unas blancas con estampados de flores naranjas, e Hinata se encontraba echa un ovillo mal cobijada, sonrió con mofa acariciando una de las tentadoras piernas expuestas y bajando a besarle el cuello, ella se movió levemente pero siguió dormida.

-Hinata hagamos el amor—Le susurró en el oído— ¿Quieres que te haga el amor?—Cuestionó con la voz ronca distinguiendo como la peliazul dibujaba una perceptible sonrisa—Vamos despierta—Le dijo al alejarse con una sonrisa ladina, enfocando una botella de jarabe en la mesita de noche— ¿Qué mierda?—Casi rugió al darse cuenta que la Hyuga había tomado ese jarabe nocturno para el resfriado, siendo el causante de su sueño tan profundo.

Juntó sus cejas con desaprobación pero adjudicando la toma a una recaída por el resfriado que padeció hace días, acarició el cabello azulino con impaciencia hasta que sus ojos oscuros enfocaron un moretón en los brazos de la bella durmiente, lo analizó y parecía haber sido causado por alguien, como si la hubieran tomado con fuerza hasta infringirle aquel daño, con curiosidad empezó a revisar el cuerpo de la ojiluna que se encontraba cubierto solo por un camisón de algodón lila, cuando descubrió el otro morete en el otro brazo, lo supo eso tenía que ver con lo acontecido con los médicos la adrenalina subió por su cuerpo dándole paso a la furia.

-Mierda –Gruñó moviéndola, quería despertarla y le dijera quién diablos se lo hizo, sin embargo Hinata aún se encontraba en los efectos del medicamento que hace 1 hora había consumido, deseando alejar ese dolor en su pecho y perderse por un momento en el mundo de los sueños—No se quedará así, averiguare quién lo hizo—Se prometió, aunque antes de hacerlo tenía otras cosas que solucionar, bajó a besarle los inertes labios, después el cuello con delicados besos—Nos volveremos a ver mi amor—Le advirtió, aunque ella inconsciente no pudo escucharle.

Fin flashback

El moreno seguía cavilando en sus opciones respecto a Hinata, no quería recurrir a sus amigos para mantenerla vigilada porque los tendría encima molestándolo por su inusual preocupación, pero solo había dos personas que pudieron lastimarla según sus conclusiones; a Sakura la descartó desde un inicio no la creía capaz de sujetarla con esa fuerza en su condición de mujer, debía ser el exnovio perdedor.

-Ya me encargaré de ti Uzumaki—Amenazó a la nada, una vez que terminara con Madara se encargaría de darle un escarmiento ejemplar por meterse con su... mujer, el simple pensamiento lo hizo sonreír ladinamente ¿acaso lo era?

Una hermosa mujer de ojos azules fue dirigida a la oficina del director de la prestigiosa clínica en la cual se encontraba, su ansiedad estaba a punto de traicionarla sin embargo dejó que aquella secretaria de cabello rojo la guiara, no prestó atención en su rostro así que solo la veía contonear sus caderas con paso firme frente a ella, ¿estaría haciendo lo correcto? Se cuestionó por milésima vez, su labio inferior volvió a recibir una fuerte mordida de los dientes de la fémina.

-Aquí es—La mujer frente a ella, le indicó una puerta y después de dar tres toques la abrió dejando ver a un importante médico del país tras un imponente y elegante escritorio de fina madera, mismo que la miró sin ninguna expresión.

-¿Te has decidido?—La rubia solo movió la cabeza afirmativamente observando el lujoso y pulcro interior, definitivamente ese hombre había decidido que su oficina marcara su imponente personalidad gastando en el último detalle, todo ahí encajaba haciendo el lugar elegante.

-¿Desea algo de tomar?—La secretaria preguntó a la visitante.

-No gracias—Respondió Ino enseguida.

-Toma asiento—Orochimaru le indicó y ella lo hizo enseguida en una de las acolchonadas sillas de piel cafés del mismo tono del escritorio.

-Quiero verlo—El castaño sonrió.

-Me sorprende, tardaste más de un día en decidirte... ahora vienes y pides verlo, antes de eso discutiremos un par de reglas.

-Creo saber por dónde vas y si tramara algo deshonesto en tu contra o de él ¿no lo hubiera hecho ya?

-¿Deshonesto?—Cuestionó el mayor—Deshonesto lo que le hicieron a él, el despojo de hombre en el cual lo convirtieron—Defendió al Uchiha en su mejor papel de actuación.

-Basta ya—Se quejó avergonzada—Quiero verlo, es obvio que acepto tus condiciones de antemano.

-Lo tengo sedado aún —La rubia enfocó los ojos miel del mayor—sigue mal.

-No puede ser—Ino puso un rostro consternado que el castaño no pudo entender—Tengo que salir unos días a un maldito curso—Se quejó.

-No es como si Sasuke pueda irse a ningún lado así que no te preocupes por eso, seguro cuando regreses su condición será la misma.

Escuchar las palabras de su mayor hizo que su rostro se contrajera gracias a la tristeza y culpabilidad, el sentido de humor negro de Orochimaru le desagradaba.

-Quiero verlo.

-Te llevaré—Prometió tras levantarse de su silla, la rubia lo siguió en silencio por esos blancos pasillos, dejando nuevamente que la guiara.

Orochimaru caminó delante de ella, Sasuke había sido avisado para que fingiera su estado "sedado", todo iba por buen camino según las cavilaciones del castaño. Una vez dentro de la habitación la poseedora de ojos azules no pudo evitar la mueca de tristeza que la invadió recordando al altivo y arrogante hombre que solía ser el Uchiha, definitivamente tenía que estudiar ese caso y descubrir la verdad sea cual fuera el resultado.

-¿Cuánto tiempo se supone que va a tardar?—Sasuke le preguntó a Orochimaru ya que hace tres días la rubia no se paraba por la clínica.

-No me lo informó—Le respondió haciendo una rápida inspección visual del moreno, y aceptando con desgana que quizás tendría que violar algunos de los acuerdos con el Uchiha ya que era evidente que estaba alterado y no la estaba pasando bien sin la medicación adecuada.

-Mierda—Él no sabía que le alteraba, si no saber qué diablos se creía la rubia o esa necesidad de ver a la ojiluna y hundirse en ella—Saldré.

-No deberías hacerlo—Debatió el médico, ya era tarde pronto anochecería y ante sus ojos experimentados el moreno no era una persona apta para andar en las calles por su cuenta, mucho menos conducir.

-No te estoy pidiendo permiso—Alegó poniéndose de pie y abandonando el lugar, dejando al castaño con una expresión de hastío y con ganas de dar órdenes para que no lo dejaran salir pero lo conocía a la perfección eso solo provocaría que el Uchiha entrara en un ataque de pánico y agresión, abandonando todo; ahora estaba decidido a medicarlo para realmente ayudarlo, después de todo si no lo sacaba de ese estado sería difícil ver su recompensa.

El sobreviviente Uchiha disfrutó como nunca poder pisar el acelerador, sentirse fuera de ese maldito hospital lo hacía sentir mejor, necesitaba su libertad y verla, no estaba del todo conforme con su errático actuar ya que cierta parte de su cerebro le decía que se estaba viendo patético al irla a buscar después de todo, a una mujer no se le debía rogar esa era una premisa básica y él se terminaba arrastrando hacia ella sin que le importara nada.

A un par de cuadras de llegar a la casa de la peliazul, su mirada se desvío a el parque aquel donde habían estado en cierta ocasión, sus pensamientos vagaron rápidamente a los recuerdos de ese día, a pesar que se había sentido enfermo había sido tan relajante y por qué negarlo divertido, Hinata le sacaba un lado que incluso él mismo desconocía, soltó el aire contenido en un suspiro melancólico, no era correcto buscarla, probablemente conseguiría su objetivo estar con ella pero una vez consumado el poco tiempo libre, tendría que marcharse, volver a dejarla; algunas veces prometió cosas pero todo llevaba un fin y mientras lo alcanzara no le importaba lastimar a quien se interpusiera pero ahora que los días habían pasado y recordaba con más calma las palabras de la ojiluna, no quería hacerlo, no con ella y no tenía una explicación coherente más que no hacerla sufrir, así que en el siguiente retorno se desvío de la dirección que lo movió en un inicio, tomando el camino de regreso a la clínica.

A veces los días pasan más lentos, eso le sucedía a Hinata iban a dar dos semanas desde que había renunciado en el trabajo, ese día había regresado de la calle y quitó sus sábanas de la cama enviándolas a la lavadora, nuevamente quería borrar cualquier rastro del Uchiha ya que sentía que la fragancia del azabache persistía, deseaba sacarlo recuperar los trozos rotos de su corazón y empezar nuevamente, una especie de vida nueva; pero como siempre el ambiente no se lo estaba facilitando había salido todos los días dejando varias solicitudes de empleo pero lo cierto es que parecía que el universo confabulaba en su contra, dándole demasiado tiempo para que pensara en él que fácilmente la dejó ir después de lo poco o mucho vivido juntos.

Mientras descansaba en el sillón de su sala, su celular sonó lo tomó con desgana sin reconocer el número que la llamaba cierta duda se posó en su cuerpo al creer que podía tratarse del Uchiha, así que después del cuarto tono y varias contradicciones internas decidió atender.

-¿Hola?—Habló sintiéndose un manojo de nervios, pronto se darían las 5 ya no eran horas para que una institución médica le hablara ofreciéndole algún trabajo.

-¿Hinata?—Aquella voz femenina pudo identificarla como la de Ino y cierta decepción se apoderó de ella.

-Si, ¿Ino?

-Exactamente—Escuchó a la rubia y dibujó una sonrisa jovial ante el llamado evaporando las ideas respecto a Sasuke—Necesito que me hagas un favor, sé que has renunciado al psiquiátrico de mi padre y sé que tienes problemas familiares, pero enserio Hinata te necesito, prometo pagarte excelente—La nombrada esbozó una sonrisa, si Ino supiera que justamente lo que necesitaba era el empleo.

-Intentaré ayudarte—Concordó emocionada, parecía que finalmente las cosas empezaban a mejorar.

-Perfecto—La ojiazul sonrió tras decirlo aun con una amplia gama de sentimientos, todo su mundo perfecto estaba siendo destruido de golpe, y le gustaría negar las cosas pero los hechos hablaban por sí solos—Pásame tu dirección, iré por ti.

-¿Ahora?—Hinata cuestionó sorprendida.

-Sí, ¿no puedes?

-Ah no, no es eso... solo no me lo esperaba...—Le explicó para después proporcionarle los datos que la rubia necesitaba e ir a alistarse para lo que fuera que necesitara la ojiazul.

Alrededor de 45 minutos más tarde la puerta de la casa de la Hyuga indicó la llegada de su visitante, al estar esperándola corrió enseguida para invitarla a pasar sin embargo la rubia le indicó que la siguiera y ella lo hizo deteniéndose ambas a unos pasos de la calle justo frente al auto de la Yamanaka.

-Hinata necesito que me ayudes en algo—La peliazul notó la desesperación en la voz de la rubia, levantó apenas perceptiblemente su ceja izquierda y dejó que la guiara cerca de su auto, mientras la veía voltear nerviosa hacia todas partes — ¿Podrías hacerme un favor?

-Si—se apresuró a responderle esperando que eso la tranquilizara, nunca la había visto tan agitada.

-Bien, vamos.

-¿A dónde?—Hinata le cuestionó abrumada al verla dispuesta a subirse al coche.

-Necesito que me sigas en tu coche es lo mejor, vamos no hay tiempo que perder—Hinata frunció apenas perceptiblemente sus labios, e Ino se montó a su coche, empezaba a preocuparse de aquella inusual situación.

Con gran intriga la obedeció teniendo la sola idea de que aquello que fuera a hacer le daría un poco de dinero y ocupaciones en las cuales enfocar sus pensamientos y así librarse de los recuerdos del azabache.

Pronto empezaron a adentrarse en las avenidas concurridas, en calles principales llegando a la zona norte de la ciudad, vio como los minutos avanzaban y se sentía ansiosa al verse conduciendo por calles sin saber a dónde iría a parar, finalmente vio que la rubia aparcó y le siguió esperando que eso que la llevara ahí no fuera tan serio como la ojiazul lo hacía ver. Se sobresaltó cuando la Yamanaka le tocó con urgencia la ventanilla pero descendió del auto comprendiendo que quería que se diera prisa.

-¿Qué sucede Ino?—Le preguntó al ver con más detenimiento el lugar en el cual habían estacionado, era el estacionamiento de un Hospital y un laboratorio, al instante reconoció esa clínica privada "Hospital Oro" era un importante centro de investigación, y su titular era un médico de nombre Orochimaru que se había dedicado a la medicina genómica, siendo un representante importante para esta no solo en su país— ¿Qué hacemos aquí?

-¿Puedo confiar en ti?—Hinata asintió mirando el lugar con cautela—Hinata esto es confidencial, por ende no puedes decir nada ¿entendido?

-Entendido.

-Esto es muy complicado y necesito averiguar qué tan cierto es lo que me han dicho, voy a tomar la responsabilidad por todo, de eso no te quepa la menor duda pero necesito que seas mis ojos mientras no pueda estar aquí... probablemente te tengas que quedar más de doce horas pero yo estaré lo más posible y te prometo que la paga será buena.

-Está bien tranquila, haré lo que me pidas... siempre y cuando sea ético—Ino sonrío ante el comentario precavido de la peliazul.

-No te preocupes no haré que hagas nada indebido, sólo harás tus funciones de enfermería, reportándome todo, como te digo espero que seas mis ojos—La Hyuga asintió más tranquila—Sígueme.

La puerta de la entrada principal era amplia y de vidrio dejando ver el lujoso interior encontrándose enseguida con un recibidor provisto de algunas sillas blancas, había pocas personas dentro y todas lucían adineradas. Hinata vio con interés como se dirigían al área que pertenecía a la clínica dejando del otro lado la del laboratorio, se adentraron con facilidad ya que los guardias esperaban la visita de la rubia.

-Ino—La llamó nerviosa al ver que se adentraban entre largos pasillos blanquecinos que parecían un pasadizo, a esas alturas no sabía si sería capaz de salir sola sin perderse más de un par de veces.

-Hinata, necesito que permanezcas en silencio—Le respondió—Sé que lo que te pido puede ser mucho para ti porque te doy poca información pero no tengo mucho tiempo para explicarte, lo haré después.

-No te preocupes—Hinata intentó tranquilizarla si necesitaba que fuera confidencial lo haría sin problemas, un hombre de mediana edad apareció frente a ellas, era muy elegante tenía su pelo castaño largo y suelto, además de vestir una bata hospitalaria.

-¿Has encontrado a alguien?—Lo escuchó preguntar.

-Si, ella va a cuidarlo—Respondió la médica.

-Bien—Respondió el castaño con una mueca burlona en su rostro.

-Hinata, él es Orochimaru director de este centro, ella es Hinata es enfermera y fue su enfermera—El hombre sonrió al verla.

La ojiluna que en primer momento se sorprendió que aquel atractivo y joven médico fuera la eminencia medica tan reconocida, pronto lo olvidó y la ansiedad se posó en el pecho incapaz de responder al saludo ¿estaba hablando de Sasuke? No pudo evitar cuestionárselo aunque fuera tan obvio.

-Se ha encontrado bastante estable, no era necesario que trajeras a nadie mi personal puede atenderlo perfectamente—Finalmente Hinata entendía la hostilidad del médico sintiéndose incomoda y al mismo tiempo preocupada, si era Sasuke ¿él estaba bien? ¿Qué hacía ahí?

-Lamentablemente yo no puedo estar aquí todo el tiempo pero Hinata es de mi entera confianza y fue su enfermera sabrá a la perfección qué hacer si le ocurre algo y me avisará enseguida—Explicó la rubia.

-No soy psiquiatra pero tengo el intelecto necesario para responder en una urgencia, además es mi paciente ahora—Delimitó el mayor denotando molestia, aunque todo era un teatro.

-Sí, pero así me sentiré más segura—Añadió no queriendo entrar en conflicto, el mayor sonrío fingidamente y levantó las manos en señal de darse por vencido.

-Llévala a la habitación entonces pero de cualquier manera es una intrusa, tengo mi personal... y si te lo estoy permitiendo es porque tú tienes el título que necesito para sacar adelante a mi paciente, no digo que el conocimiento, tú sabes bien que delante de un jurado valen las evidencias, estoy confiando en ti el destino de Sasuke—Hinata sintió un desasosiego ¿el destino tenía que ser tan cruel? Alejó ese pensamiento que la turbaba empezando a cavilar qué le había ocurrido para que terminara ahí, si bien él necesitaba ayuda médica volver a estar hospitalizado era indicador de gravedad—Espero que tengas en cuenta eso—Volvió a hablar el castaño con Ino.

-Lo sé—Replicó—Lo he entendido, ¿por qué crees que no haré mi parte?

-Porque después de todo eres hija de la persona que debió admitirlo en su psiquiátrico de manera corrupta—soltó sincero— Podrías querer defenderlo cuando...—El mayor guardó silenció empezando a caminar causando intriga en ambas chicas—Lo has visto, además conoces bien a Sasuke las cosas no podrían salir como esperas.

-Sé a lo que te refieres y no estoy haciendo esto por quedarme a su lado ya no soy esa niña que lo amaba con locura, lo estoy haciendo por justicia—La voz de la poseedora de ojos azules se quebró al confesarse, teniendo en claro que Orochimaru conocía su ex-relación por pertenecer a su círculo social y haber sido cercano a Sasuke en aquel tiempo—No puedo creer que mi padre llegara tan bajo... y si fue así debe pagar por lo que hizo.

-Espero que no olvides tu supuesto objetivo—Orochimaru habló serio volviendo a encararlas—Y tú—Se dirigió a Hinata que a esas alturas sentía sus piernas de gelatina—Necesito confidencialidad absoluta—La Hyuga asintió aún aturdida después de escuchar toda la conversación, mirando a Ino consternada, recordando que ellos salieron hace años, no conocía a ese médico pero parecía estar al tanto de todo, sabía que tenía que irse pero su estupidez o bien podríamos llamarlo bondad quería verificar que el azabache se encontrase bien y la única manera era quedándose, después encontraría la forma de marcharse.

-Sígueme—Hinata escuchó a Ino y la observó enjugar sus lágrimas, asintió mordiéndose su labio inferior nerviosa y ansiosa.

El cuarto era pequeño y la blancura en su interior abundaba, todo ahí parecía ser de alta calidad médica, los múltiples aparatos médicos lanzaban sus pitidos y luces continuas; en la cama se encontraba ese azabache por el cual había estado sumamente alterada y deprimida, parecía profundamente dormido, provisto de pulcras sábanas blancas, de inmediato enfocó el monitor para ver las constantes vitales y un alivio vino a ella cuando corroboró que se encontraban normales.

-Sasuke, ¿cómo terminaste así?—Ino preguntó consternada acercándose al moreno y esbozó una sonrisa amarga, todo captado por la peliazul que empezaba a intentar procesar lo escuchado hace un momento y entender cómo la Yamanaka había terminado ahí pero no pudiendo evitar que su estómago se revolviese, Ino era tan guapa y pertenecía a la misma clase social que el Uchiha, tenían una historia juntos; dejándola fuera de inmediato ¿pero acaso no estaba fuera desde el inicio? —Te ayudaré a ponerte bien, si mi padre es el responsable de parte de tu desgracia va a pagar eso. Te he traído a una amiga que cuidará de ti—Volvió a erguirse mirando a Hinata y volvió a hablar—Debo irme justo acabo de regresar de un curso y tengo unos asuntos familiares, vendré mañana saliendo de la clínica y haré algunas pruebas... si algo pasa ya tienes mi número, márcame por cualquier cosa, no te preocupes estaré al pendiente.

Hinata observó como la Yamanaka salía del lugar junto a Orochimaru y luego volvió su perlada mirada al chico dormido, mordió su labio inferior acercándose a él, necesitaba saber su estado pero quería verlo un momento, estaba molesta con ella por dejar que sus sentimientos la invadieran y la estuvieran dominando. Al poco se acercó al expediente médico, decía que fue encontrado en la calle con síndrome de abstinencia atribuido a opiáceos, toda la historia clínica estaba basada en exámenes, estudios y valoraciones médicas con notas que dejaban ver que el médico que lo trataba echaba a bajo cualquier enfermedad mental con irrefutables fundamentos, dejándolo a trastornos atribuibles por el estrés al cual estaba sometido, suspiró admirada y no pudo evitar sonreír feliz por él... al fin tendría quién creyera completamente en su palabra y que lo ayudara a salir de ese bache de salud y de sus problemas.

Sasuke que fingía estar dormido tal como lo acordó con el castaño pero estaba fastidiado, seguía sintiendo la presencia de esa extraña; aunque sus miedos estaban parcialmente superados nuevamente la vida le demostraba que no tenía el control de los hechos, no había contado con que Ino deseara mantenerlo vigilado, ahora tenía que volver a fingirse enfermo y estar inmóvil lo alteraba, sentía alguna clase de pánico al verse en una situación similar a la del psiquiátrico.

-Señorita—Sasuke escuchó la voz de Orochimaru, no estaba seguro pero pensaba que ya debía ser de noche ya que había pasado al menos un par de horas fingiéndose dormido.

-¿Si?—Hinata le respondió, haciendo que el azabache se cuestionara si ella era la peliazul pero descartándolo al instante ¿qué diablos haría ahí? Era ilógico debía ser una jugarreta de su mente por su absurda necesidad de sentirla.

-Puede retirarse a descansar—Hinata negó con la cabeza un tanto desconcertada y el castaño sonrió—Me imagino las instrucciones de Ino, pero no tengo ninguna intención de perjudicar a mi paciente, porque espero que sus instrucciones giren alrededor de su bienestar y no en el de ese falso medicucho Inoichi. Él es demasiado importante para mí —La peliazul lo miró con extrañeza, puesto que no podía entender que el Uchiha representaba para él una jugosa entrada económica que financiaría sus experimentos una vez que él cumpliera su parte—Es como mi sobrino—Mintió.

-Yo—Respondió dubitativa.

-Mira, al final de este pasillo hay una habitación vacía ve a descansar un par de horas, él está así todo el tiempo, le administro medicamentos para ayudarlo con la desintoxicación sin embargo aún necesita permanecer así para que sufra menos... ve a descansar, podrás revisarlo si gustas cada tres horas pero si vas a estar aquí todo el tiempo será mejor que descanses.

Ella dudó pero decidió obedecerle, la habitación a la cual llegó no difería mucho en la decoración a la del moreno a excepción de que ahí no había tantos aparatos médicos, se sentó en la cama, con ese terrible nudo en la garganta y opresión en su pecho intentando poner en orden sus pensamientos, estaba segura que no podía quedarse ahí, no podía volver a cometer el mismo error.

En la habitación del azabache;

-Ya puedes moverte—Orochimaru soltó divertido imaginando el mal humor con el cual tendría que lidiar por no haber actuado antes, acción que probablemente Sasuke no quisiera entender; ya que la poca paciencia que poseía se había convertido en casi nula, probablemente por su estado médico.

-¿Por qué tardaste tanto?—Enseguida bramó incorporándose en la cama, enseguida lo notó ansioso y alterado, sonrió sin demostrarle sus conclusiones encaminándose al buró para buscar algunos fármacos relajantes.

-Bueno no podías manejar todas las variables, tendrás que fingir un poco más... tómate esta te ayudara a relajarte—Le extendió la pastilla y le señaló con la mirada un vaso de agua cercano.

-¿Y si esa estúpida de Ino quiere medicarme? –Le preguntó tomando el medicamento ofrecido, en otras condiciones no lo aceptaría pero a esas alturas reconocía los cambios de su cuerpo y con ello sabía que estaba a punto de perderse a sí mismo si nada lo tranquilizaba.

-¿Quién le proporciona las medicinas?—Orochimaru le cuestionó queriendo dejarle claro que él tenía el poder y debía confiar—Yo tengo el control, no dejare que te administre nada que te vuelva a poner mal, como le dije a la muñequita que trajo para que te cuidara, eres especial para mí—Añadió mordaz, Sasuke rodó los ojos al entender perfectamente a qué se refería.

-¿Y cómo le harás con la tipa que trajo?

-Eso será más interesante... no se me ocurre nada, podrías intentar sobornarla pero ya es tiempo de que te muestres con Ino—Sasuke asintió después de todo entre más pronto mejor.

-Mañana—Afirmó el moreno levantándose de la cama, sería una larga noche.

El sol empezaba a salir e Hinata observaba con añoranza al moreno, sus sentimientos la estaban carcomiendo moría por tocarlo y decirle muchas cosas, pero no podía y tampoco quería hacerlo, no después de ese adiós, de darse cuenta lo poco que representaba para él.

¿Por qué con él todo era doloroso? todo, ella debía alejarse en cuanto lo hablará con Ino, sabía que la rubia no lo tomaría del todo bien pero si ella se quedaba a lado del azabache sería cometer un error más grande, uno consciente, porque estaría dispuesta a dar todo por él sin importarle las consecuencias pero Sasuke no era capaz siquiera de darse cuenta que ella le daría su respiración sólo por su bienestar, y no quería seguir siendo esa chica enamorada y mal correspondida que se lastima a sí misma, cuando él ni siquiera comprendía lo difícil que era para ella.

-Estoy aquí—Las dos personas en esa habitación reconocieron enseguida la voz de Ino—Te dejé tu desayuno en el cuarto que me dijeron que dispusieron para ti, Hinata la miró con sorpresa y la rubia le sonrió en respuesta—No te preocupes anda ve, comenzaré a revisarlo.

Hinata asintió incapaz de comunicarle su decisión, ver esos ojos azules la hicieron retroceder momentáneamente e ir a tomarse eso, después de hacerlo seguramente tendría energías y podría enfrentarla.

-¡Qué bueno que te encuentras aquí!—Ino apenas comenzaría con su evaluación médica cuando Orochimaru entró a la habitación.

-¿Y esa inusual alegría de verme?—Cuestionó la rubia con extrañeza habitualmente el castaño se mostraba hostil.

-En la madrugada despertó... así que no dudo que vuelva a hacerlo en un rato más, podrás hacerle las evaluaciones pronto—Le comunicó haciendo andar su plan.

-¿Enserio? –La emoción en la voz de la rubia fue palpable.

-Sí, ahora se encuentra mucho mejor.

-Supongo—Dijo la rubia al creer que el síndrome de abstinencia del cual le había hablado el castaño estaba medianamente controlado—Será magnifico—Respondió nerviosa y entusiasmada al imaginar poder mantener una conversación con él y al mismo tiempo investigar qué tanto eran verdad las acusaciones en contra de su padre.

Una hora se tardó en desayunar ¿estaba retrasado todo? ¿Tanto miedo tenía de decir adiós? Nunca fue buena en las despedidas, pero ellos ya se habían despedido... pero no de la manera que hubiera querido, deseaba decirle la persona tan mezquina que de pronto le parecía, aun así esto era diferente y tomar decisiones parecía que tampoco era lo suyo, no cuando el moreno estuviera involucrado. Salió de aquella habitación sin ganas de ir a la del Uchiha, misma que encontró casi vacía a excepción de una enfermera de la institución que hacia la cama.

-¿Y Sasuke?—Cuestionó enseguida tratando de no mostrar su alteración.

-En la terraza.

-¿Dónde?—La enfermera adentro que era ya una mujer mayor, le sonrió y se acercó a ella para mostrarle el camino desde la puerta.

Hinata caminó de prisa y cuando pudo captar los rayos del sol también escuchó aquella voz que conocía bien, su corazón latió y se apretujó con fuerza al verlo sentado en una silla de ruedas, y frente a él muy cerca a Ino con una gran sonrisa al parecer conversando animadamente.

-Estoy bien—Notó que hablaba algo lento y su voz era baja.

-Siempre diciendo eso Sasuke—Escuchó a Ino debatirle, empuñó sus manos mientras se mordía el labio inferior pensando si debería quedarse ahí o darle la cara cuando le informara a la médica su decisión—No tienes por qué decirme mentiras.

-Tampoco porque decirte la verdad—Esa respuesta si era de él, pensaron ambas mujeres.

-Ya—Se quejó la rubia—Estoy aquí para determinar tu verdadero estado de salud, Orochimaru está seguro que no padeces nada de gravedad en el ámbito psiquiátrico.

-¿Y tú?—Le cuestionó mirándola directamente, viendo como la rubia dilataba sus pupilas, arqueó apenas perceptible su ceja conforme de esa reacción tan carnal en ella.

Ino se encogió de hombros sin saber que responderle, el chico frente a ella parecía tan lúcido pero sabía que tenía que estudiarlo antes de determinar su verdadera situación.

-Yo... quiero descubrir la verdad... te ayudaré—Soltó esperanzada, olvidando las variables externas en especial a su padre ahora solo anhelaba que eso por fin los acercara de un modo emocional que en su tiempo de adolescencia no pudo completar.

-Eso espero... y es muy grato saber que serás tú—Le coqueteó abiertamente mirándola intensamente, acercándose a los labios pintados de naranja de la chica, apenas los rozó e Hinata cerró sus orbes contrariada, negando, viendo exactamente el mismo 'plan' por llamarlo de alguna forma ¿acaso ese era Sasuke Uchiha? No sabía valerse de otra manera que no fuera por sus encantos y utilizar a las personas.

-Dicen que es de muy mala educación espiar—Escuchó el susurro y pronto reconoció la voz de Orochimaru, boqueó nerviosa dándole la cara—Chicos, dejen sus viejos tiempos queremos que esto sea lo más objetivo posible—Volvió a hablar tomándola por el brazo obligándola a salir a la luz junto a él.

Sasuke frunció su entrecejo al ver a la ojiperla ahí con una cara que jamás le había visto, una que contenía la mezcla de repulsión y desencanto hacia él, de inmediato quiso tener todas las explicaciones posibles pero sabía que tenía que esperar a estar a solas con ella o con el castaño, Ino se sonrojó sintiendo su corazón latir agitadamente ese simple rose de labios avivaba tantas emociones en su interior.

-Necesito hablar contigo—Hinata logró sacar aunque el nudo en su garganta la quemaba.

Sasuke permaneció estático observando a la frágil chica frente a él y lo supo, era evidente lo que presenció la lastimó pero de una manera distinta a la de sus actos anteriores, una que le provocó miedo y desasosiego puesto que ella ni siquiera volvía a sostenerle la mirada y actuaba como si él no estuviese.

-¿Qué ocurre?—Ino le preguntó intentando alejar su leve bochorno y sorprendida de lo seca que la escuchó, además de la incomodidad que irradiaba.

-En privado—Susurró sin atreverse a volver a ver al azabache mismo que entreabrió los labios tomando una bocanada de aire e inconscientemente preparando su próximo argumento.

-Vamos—La rubia se levantó introduciéndose al interior.

-¿Qué hace ella aquí?—Sasuke le cuestionó furioso al mayor que lo miró con interés al no haber pasado desapercibido para él lo tensó que se puso el Uchiha tras ver a la ojiluna.

-Pues Ino la trajo ¿la recuerdas?—El Uchiha lo observó e hizo una mueca de desagrado—Pensé que no, ¿No te tenían dormido?

-Ella me sacó de eso—Reveló con una sonrisa burlesca pero incómodo realmente, la cara de la ojiluna lo afectó preocupándolo sin que lo comprendiera del todo la causa.

-¿Qué quieres decir?

-Nada, ya tendré tiempo de hablarlo con ella—Tenía tantas malditas cosas de que hablar con Hinata y ahora lo que más deseaba es que la estúpida de Ino se marchará para poder hacerlo, deseaba eliminar la última expresión en el rostro de la peliazul hacia él.

-¿Qué ocurre Hina?—Ino le preguntó preocupada.

-Yo debo disculparme, no puedo ayudarte con esto—El desconcierto apareció en la poseedora de aquellos ojos azules.

-No, Hina, sé que debes estar preguntándote miles de cosas pero todo esto es para una buena causa.

-No lo dudo pero yo no puedo—Agregó queriendo escapar de esa situación.

-Por favor Hina al menos hasta que consiga a alguien más, Orochimaru no es de mi entera confianza.

-¿Por qué? Se nota que en verdad está interesado en la recuperación de...—No terminó su frase conflictuada.

-Ese es un doble cara, siempre le dio malos consejos a Sasuke aprovechándose de la cercanía que tenía con Fugaku—Hinata mordió su labio inferior y negó, no necesitaba saber más del azabache, ella no debía retroceder en su palabra—Eso y más cosas.

-Ino, yo en verdad lo siento pero no puedo ayudarte debo irme.

-¡Hinata!—Le gritó al verla alejarse, ambos hombres afuera escucharon el llamado y tras una seña del moreno el castaño se adentró para ver lo ocurrido.

-¿Qué sucede?—Le preguntó al estar a unos metros.

-No lo entiendo, se fue ¿le hiciste algo?—Preguntó molesta.

-No—Respondió también atónito.

Hinata llegó a su casa deshaciéndose nuevamente en su llanto, no le importaba sollozar ¿quién podría oírla en su pequeña casa? Estaba sola, abrazó su cuerpo queriendo sentirse menos tonta, menos enamorada; pero lo cierto es que la evidencia habla por sí sola, Sakura tenía toda la razón y ella en cierto modo lo sabía, pero verlo con sus ojos lunas era algo para lo cual no estaba preparada, sólo le restaba salir adelante olvidando el pasado ya no había vuelta atrás, con su corazón hecho polvo lo había decidido.

-¡¿Cómo que renunció?!—Sasuke le cuestionó con ira y desconcierto al castaño apenas Ino hubo abandonado el hospital dejándolos por fin solos.

Esa no era la acción que esperaba de la ojiluna, lo que él esperaba era verla entrar y hacerle el amor, que volviera a acceder y moldearse a sus necesidades, que volviera a sonreírle con dulzura y lo acogiera en sus brazos.

-No tengo idea—Le respondió interesado de que haya querido hablar con la ojiluna y con duda sobre la causa de su alteración ¿se debía a su estado de salud o a un arrebato amoroso? No importaba tarde o temprano lo iba a averiguar —Es bastante extraño, aunque no se veía muy contenta de verlos besando—Incitó pero para su mala suerte el moreno no habló más y tampoco mostró nada en su rostro, con una mueca de hastío y derrota abandonó el asiento que ocupaba frente al otro sillón donde descansaba el Uchiha y salió de la habitación.

Sasuke arrojó el vaso de jugo que hace momentos le trajo alguna cocinera contra la pared con furia.

-¡Maldita sea!—Bufó, ¿cómo jodidos iba a hablar con ella si se había largado?

Sin darse cuenta el desasosiego que lo invadió horas antes al volverla a ver comenzaba a explicarse ¿cómo se acercaría a ella si se estaba alejando definitivamente?

Orochimaru tomó su primera taza de café de ese nuevo día, bostezó sin poder evitarlo el sol apenas saldría pero él ya se encontraba de pie, esa era una de las desventajas de tener su clínica, sus asuntos no se terminaban, dejó su taza de café sobre el espacioso escritorio de madera fina y tomó su largo cabello haciendo un chongo y atándolo rápidamente con destreza, tenía que ver sus finanzas primeramente aunque su tarea fue impedida por unos golpes en la puerta.

-Adelante—Respondió después de bufar quedito algo le decía que eso tenía que ver con Sasuke.

Enseguida se asomó Ino, arqueó una ceja al tenerla ahí tan temprano mirando hacia la ventana y ver a través de las persianas color hueso para comprobar que aun reinaba la oscuridad.

-¿Tan temprano?—Le preguntó cansino.

-Quiero encargarme cuánto antes de su caso.

-No deberías correr—Recomendó recordando lo que observó el día anterior queriendo poner seriedad en el caso—Sasuke no se encuentra bien.

-Lo sé de sobra—Respondió caminando hacia él después de cerrar la puerta de la oficina elegantemente—Por eso me encargaré de sacarlo de eso.

-No me refiero a eso... realmente me importa Sasuke. Ino ayer no tenías una actitud muy ética, te seré franco creo que sigues detrás de él y no se encuentra en el mejor momento para que vengas a complicarle las cosas con tus sentimientos.

-Soy profesional—Se defendió apenada.

-Sasuke se encuentra muy alterado en muchos aspectos, no es para menos... pero realmente no te quiere cerca.

-¿Qué?—Preguntó incrédula.

-Tiene miedo, pánico a que lo sedes y volver a quedar postrado en una cama—Confesó sus deducciones.

-Jamás le haría eso si no lo amerita y por supuesto que no lo hace, ayer vi lo suficiente se encuentra estable y dudo aunque es posible que sufra una crisis agresiva...

-Exacto y no deseó que por tu culpa la desarrolle, se encuentra inestable seguro por eso te besó, debiste notar su nerviosismo y ansiedad, incluso la paranoia que presenta—La rubia asintió, aunque algunos detalles le pasaron inadvertidos pero creyendo en el castaño que después de todo le hablaba con la verdad—Ha pasado por cosas difíciles así que su actuar es completamente normal tu padre lo durmió por meses, es normal que sienta aversión al estar nuevamente internado.

-¿Qué hay de la ayuda psicológica?—El mayor reparó en ese detalle, puesto que no se la estaba brindando al moreno en todo caso dudaba que la aceptara.

-Su amigo se encargará de eso.

-¿Juugo?—Cuestionó la rubia y el mayor asintió—Bueno debe ser capaz—La tristeza la embargó reparando en las condiciones a las cuales se enfrentó el azabache.

No le había extrañado verlo retraído y sin esa extrema seguridad y soberbia que lo caracterizaba en el pasado, sabía que estaba enfermo, leyó varias veces la historia clínica que guardaba su padre en cuanto regresó al país haciéndose una idea de cómo se encontraba, así que de la misma manera ideó como lo encontraría una vez que Orochimaru la contactó, llevándose una sorpresa, él estaba mejor de lo que pensó aún así lucía mal y tal como el castaño decía él presentaba conductas anormales, pero creía que el médico no podía entender el sentimiento que podría llegar a unirlos, el castaño solo estaba siendo profesional y ella estaba dispuesta a serlo pero no podía dejar sus sentimientos de lado y tampoco pensaba hacerlo.

-Haré todo lo que esté a mi alcancé para ayudarlo y voy a llegar al final de todo sin importar quién sea el culpable.

-Eso espero—Habló el mayor cansino—Es renuente a la medicación, sin embargo ha empezado a aceptar mis medicamentos así que será mejor si quieres que acepte verdaderamente tu ayuda, lo hablemos entre los tres—Le informó ya que si bien deseaba la jugosa suma monetaria que el azabache se comprometió a darle también quería una fuente a futuro por eso se encontraba interesado en su recuperación permanente y no sólo una aparente—Toma—Le dijo al acercarle la historia clínica completa del Uchiha—No estaba en el plan pero aceptaba que la ojiazul sería de gran ayuda para sanarlo.

Los rayos del sol entraron por la ventana de la habitación del Uchiha, se encontraba recostado en la cama medica con su rostro indiferente y unas enormes ojeras en su rostro producto de la caótica noche que pasó al sus pensamientos girar en torno a su venganza y en el inusual actuar de la peliazul.

La puerta se abrió y unos cuchicheos se escucharon.

-Los estudios de gabinete no muestran grandes alteraciones en su cerebro y creo que el daño causado podría ser reversible—Sasuke escuchó la voz de la Yamanaka y la vio entrar con Orochimaru.

-Es lo que dije—Afirmó el castaño presuntuoso entrando detrás de la rubia.

-¡Sasuke!—Lo llamó sorprendida por notarlo más "desmejorado" que el día anterior, entendiendo finalmente lo que el mayor le quiso explicar minutos antes, él estaba poniendo de su parte para lidiar con los efectos secundarios que presentaba.

-¿Todo bien?—Orochimaru le cuestionó y el Uchiha asintió cansino—Los dejo, yo voy a trabajar si necesitan algo me llamas y ya vengo—Dijo antes de salir.

-¿Cuánto tiempo has dormido?—Preguntó la rubia.

-No lo sé quizás un par de horas—Respondió con la voz ronca de manera desinteresada.

-Ya veo, quizás necesitas ayuda para dormir—La mirada acusativa y casi asesina del moreno le recordó que sería difícil que aceptara algo como eso, después de haberse encontrado sedado tanto tiempo—Ya veo—suspiró desanimada.

-La enfermera ¿se fue?—Sasuke decidió obtener información.

-Ah, Hinata... si—Respondió desinteresada haciendo anotaciones en el expediente.

-¿Por qué?—Sasuke preguntó enseguida, Ino detuvo el lapicero en la hoja de evolución y miró al azabache pensativa.

-Realmente no lo entiendo, creo que no le gustó la idea de ayudarme con esto debe pensar que es inapropiado o algo así—La mirada oscura se intensificó intentando descifrar el actuar de Hinata.

¿Realmente deseaba huir de él? Su ceja se arqueó al concluirlo, Hinata debió haberlo reconocido desde la noche pasada, claro que si, sin embargo se quedó a su lado cuidando de él ¿por qué entonces renunciar hasta que Ino volvió? Se llevó unos dedos a sus labios ¿fue el beso? ¿Qué lo viera tan cerca de Ino? O quizás seguía guardándole resentimiento por esa discusión que los separó.

Ino volvió a escribir en la hoja de papel y los ojos negros enfocaron el techo sumido en sus pensamientos internos, el actuar de Hinata realmente lo consternaba se quedó a su lado sin embargo ella no se le acercó, no lo tocó de haberlo hecho él quizás la hubiera reconocido, la piel de la ojiluna lo quemaba, sintió algo extraño mezclado con calma cuando se quedó a solas con ella pero era algo tan insignificante que no le tomó importancia estaba más enfocado en la furia que le carcomía por sentirse en descontrol.

Yamanaka le hizo miles de preguntas y uno que otro examen físico evaluando su estado de salud durante tortuosas y largas horas, la tarde estaba por caer y ella seguía concentrada en su evaluación médica.

Él en cada descanso volvía a pensar en la ojiluna, detalló incluso su última discusión asumiendo que se había comportado como un imbécil, por primera vez analizó la situación en la cual se encontraba la peliazul, ella realmente dependía de su sueldo él lo sabía por cuenta propia al vivir a su lado y ella le dijo que iba a renunciar a la clínica, el hecho lo llevó a juntar su entrecejo, ¿cómo se encontraría entonces? Se atrevió a renunciarle a Ino porque quería estar lejos de él sin importarle obtener dinero que teóricamente debía necesitar y lo hizo solo porque deseaba mantenerse alejada, ¿tanto así le afectaba? ¿O era repulsión hacia su persona? "No debí decirle toda esa mierda" aceptó culpable, ella intentó hablar, protegerlo y él le dio la espalda cuando seguramente estaba destrozada y asustada.

"¿Realmente está dispuesta a dejarme?" el pensamiento lo hizo sentir algo parecido al miedo y negó con la cabeza reformulándose su reflexión, "Ella realmente me dejó y no quiere saber nada de mí", apretó la mandíbula al entender que si se había quedado a cuidarlo esa noche fue por lo tonta que era, seguramente quería vigilar su estado porque el afecto no es algo que se pueda arrancar de un día para otro y ella debía seguir enamorada de él pero decidida a romper ese lazo y haberlo visto tan íntimo con Yamanaka, fue lo que la motivó a dar el último paso.

-Mierda—Gruñó.

-¿Sucede algo?—La rubia le preguntó con extrañeza dejando de anotar las conclusiones que tenía en ese expediente que estaba creando, la mirada oscura y con odio la silenció replantándose si no se equivocaba con sus conclusiones.

-Nada—Respondió seco y fingiendo una sonrisa que salió ladina misma que la hizo creer que solo se encontraba cansado y seguro su presencia lo estaba alterando.

-Bien, creo que por hoy ha sido todo, deberías intentar descansar yo debo ir a otro lugar ahora— Informó tras ver la tarde caer en la ciudad—Pero mañana nos veremos.

-Claro—Respondió Sasuke seco, mirando hacia la ventana de la habitación.

La rubia lo miró con nostalgia deseando obtener un gesto de interés en su persona pero rindiéndose enseguida, marchándose.

-Debí haberla escuchado—Murmuró en voz baja refiriéndose a Hinata, concluyendo que si la hubiera dejado hablar ella se hubiera desahogado y la hubiera podido mantener al margen, ella seguramente le hubiera llamado para decirle que trabajaría para la Yamanaka y él pudo haber ideado algo para persuadirla de hacerlo y no se hubiera enterado de toda esa mierda y la tendría donde él quisiera, sus ojos cansados comenzaron a cerrarse dejando que el sueño lo envolviera.

Hinata se encontraba sentada en la cama solo con ese blusón lila que a veces usaba para dormir, recargada en la cabecera de madera sus rodillas se encontraban flexionadas muy cerca de sus pechos y sobre ellas un libro, se podía ver un poco de sus bragas de encaje de color lila, él por su parte estaba sentado en la esquina de la habitación en el sillón barato atento a su celular y la conversación que mantenía con Juugo hace ya un par de horas.

Un suspiro femenino lo distrajo enfocando a la peliazul que tenía una risita en sus labios y sus ojos soñadores, entonces prestó atención en el título del libro "Melany, la historia de una anoréxica" mismo que lo hizo arquear una ceja con fastidio, sea lo que fuera, era lo que la tenía en ese estado, sonrío ladinamente dejando su móvil en el sillón y caminando hasta ella arrebatándole el libro de las manos sosteniéndolo en el aire mientras ella intentaba recuperarlo.

-¡Oh, por favor! está interesante ya pronto termino el tercer capítulo—Rogó para que se lo devolviera, él sonrió malicioso haciéndola creer que lo cerraba perdiendo la página, observó con gozó como la chica formaba una "o" con sus labios debido a la frustración de su supuesta acción—¡Sasuke!—Se quejó haciendo un puchero que sin dudas algunas comenzó a excitarlo, quería joderla pero ahora todo había cambiado de rumbo, tomó el separador que se encontraba en el buró poniéndolo entre las hojas donde la Hyuuga leía para después aventar el libro al suelo.

Hinata entendió lo que quería y lo miró con embelesamiento quedar desnudo antes sus blanquecinos ojos, mostrándole esa anatomía digna de deportista aunque no tuvo tiempo de admirarlo, él la despojaba de sus ropas arrojándolas al suelo, una tras otras con rapidez y maestría, estampando sus labios a ese blanquecino y tibio cuello femenino succionándolo, dejando que sus manos vagaran por la anatomía femenina guiándola para que terminara en cuatro, acarició con un par de dedos ese botón de placer haciéndola jadear, incluso acercar el redondo trasero a su hombría, quedando esta entre las nalgas misma que deslizó por la comisura de estas masturbándose, dejando que sus jadeos pudieran ser escuchados por la peliazul que se preparaba para recibirlo, anhelándolo.

-Sasuke—Su nombre salió tan sensual en los labios femeninos, demostrándole qué tanto lo necesitaba.

Abandonó ese pasadizo ahora resbaladizo y brilloso por su líquido preseminal y se adentró con ferocidad en la intimidad femenina, Hinata emitió un grito de satisfacción y dolor, el gruñó al sentirse en esa estrechez única, disfrutando del calor y la lubricación femenina, saliendo rápido y volviendo a ocupar su lugar, robándole ahora un gemido, a veces era fácil amoldarla para su polla, aferró sus manos masculinas a las caderas femeninas entrando en ella con ímpetu y vigorosidad, gozando de los gemidos que ocasionaba y de la bella vista de ese trasero que poseía la chica, no soportó más y depositó una fuerte nalgada haciéndola emitir un gritito por la sorpresa y dolor, su interior se volvió más resbaladizo y sintió unas pequeñas contracciones, formó en su apuesto rostro una sonrisa ladina siendo consciente como la figura de su mano comenzaba a marcarse en la nalga femenina.

Siguió entrando y saliendo, en esa atmosfera donde todo se desvanecía a su alrededor y solo se entregaba a su deseo, ahora la otra nalga de la chica recibía una nalgada ella gimió excitada y el interior femenino mostró evidencias más claras de un venidero orgasmo, Sasuke jadeó más que excitado bajando a devorar el cuello terso intentando no descuidar su unión.

-¿Quieres que ya termine?—Le cuestionó ronco en su oído, ella negó con la cabeza, escuchándolo reír provocando que su ya húmedo interior la abrumara, sabiendo lo que se avecinaba— ¿Qué q-quieres Hinata?—El placer también lo afectaba aunque intentara controlarse, en su voz se escuchaba la satisfacción.

Golpeó de nueva cuenta el trasero femenino con la palma de la mano, robándole otro grito de satisfacción, dolor y lujuria.

-Háblame—Le ordenó hosco, deseando escuchar esa dulce voz corrompida por el deseo, sabía que no escucharía lo que anhelaba que no eran más que frases un tanto vulgares como "cógeme más duro, dame más, cógeme, tu verga me encanta", pero sólo quería una maldita frase, lo que fuera, sólo necesitaba escucharla, quería esa dulce voz.

-Sa-sasu...—Él la embistió con más fuerza, escuchando un gemido viéndola temblar y resintiendo la excitación de la chica en su falo.

-Háblame—Ordenó con la voz entrecortada, ingeniándoselas para besar los labios de la peliazul deteniendo por un momento las estocadas enérgicas y continuas, transformándolas en unas lentas y tiernas.

La lengua de Hinata lo recibió enseguida pasional, decidida a invadirlo; dándose cuenta que la chica estaba imitando sus penetraciones fuera de lo normal pero jodidamente bueno, mordió el labio inferior femenino cuando después de un rato decidió romper el beso para recuperar el control.

-¿No tienes nada que decirme?—Le cuestionó antes de alejarse por completo.

-M-me gu-gusta—Emitió la ojiluna poniendo su rostro mucho más rojo de lo que ya estaba, él sonrió malicioso.

-¿Qué te gusta?—Preguntó incorporándose, volviendo a posar sus manos en las caderas femeninas clavando sus dedos y dando una estocada profunda.

-Es-esto—El susurro de la peliazul apenas fue audible, pero suficiente para él que siguió tomándola, hasta que ambos llegaron a la cúspide, ella primero que él y minutos después la alcanzó.

Al poco ella se dejó caer sobre la cama su cuerpo aun tembloroso, su respiración agitada y su mente perdida, en ese instante él se percató que su celular sonaba sin embargo lo ignoró saliendo de ella recostándose a su lado, y con pereza moviendo las sábanas para cubrir a ambos con ellas, dejando que el sueño lo arrastrara igual que a la ojiluna.

...

-¡Sasuke! ¡Sasuke!—Los gritos comenzaron a cortar distancias y en su estado alterado le cuesta unos pocos segundos en ubicarse, los ojos lunas se materializan frente a él y es capaz de enfocar el rostro descompuesto de la chica a punto de soltarse a llorar, entonces se da cuenta, no tenía a Madara frente a él sino a ella, de alguna manera logró tomarla del cuello, de hecho sus manos se encuentran aún ahí.

La suelta enseguida como si le quemara, Hinata está abrumada al ser despertada de esa manera aun así él no le hizo realmente daño, está asustada solamente de verlo irracional y agresivo.

Él tiembla sin poder controlarse incapaz de reconocer que ha despertado, sintiéndose aún amenazado y sin comprender del todo lo que ha ocurrido.

-Sasuke—Hinata lo llama dándose cuenta que él necesita un tranquilizante, asustada aun pero reparando en el estado del azabache.

El moreno no voltea a verla pero lo ve abrumado, ansioso y descontrolado.

-Voy a darte medicamento para que te sientas mejor—Le informa dispuesta a salir de la cama para buscarlo pero en ese momento él empieza a disipar todas esas tinieblas comprendiendo todo.

-No quiero esa mierda, ya no quiero... ya no quiero necesitarla—Revela aun agitado, luchando por controlar su cuerpo vibrante, frustrado al ver que le es imposible.

Los ojos lunas se compadecen y se queda en la cama rebuscando en su cerebro las palabras correctas para hacerlo aceptar la medicación, entonces repara en lo acontecido ¿él estaba dormido o acaso estaba alucinando? Si bien es cierto que despertó por el fuerte agarre, al encontrarse ofuscado no pudo llegar a completar su objetivo y realmente hacerle daño.

-¿Qué sucedió?—Pregunta insegura de tocar el tema, los ojos negros se posan en ella sin darle alguna explicación pero helándola—Creo que lo mejor es que te inyect... –No termina su frase y tampoco puede levantarse, él la toma de la muñeca.

-Odio esto—Se confiesa tirándola a la cama y metiendo su cuerpo sudoroso envuelto en convulsiones entre las piernas de la chica y aprisionándola bajo de él colocando sus manos a los laterales de la cabeza femenina mostrándole su vulnerabilidad.

-Pronto pasará—Le responde la ojiluna en un susurro pasando los dedos de su mano derecha en los cabellos azabaches de su amante, tratando de tranquilizarlo, abrazándolo con su mano libre a la altura de la espalda baja, él le niega con la cabeza.

-No se acaba Hinata, estoy harto, odio esta mierda, joder no puedo controlar nada.

La Hyuuga lo entiende, no es ella quien pasa por eso pero lo siente porque lo ve sufrir y le duele.

-Si pudiera librarte de eso ya lo hubiera hecho—Su lengua habla sola acongojada por verlo tan afectado, él sonríe mordaz, sabe que no le miente pero está molesto, furioso con todos sin importar quién sea.

-Entonces te haré sentir tan miserable como me siento—Le afirma, los ojos lunas se abren como platos temerosa incapaz de comprender por donde va, y con miedo no puede evitarlo, después de todo aún quedan vestigios del sobresalto vivido.

Sasuke comienza a descender y en su camino acaricia los grandes montes aun con su estado alterado logra contenerse y lo hace delicadamente con sus manos temblorosas intentando provocarla, besa su ombligo incluso lo lame, Hinata se estremece y al sentir el cálido aliento del Uchiha muy cercano a su sexo no sabe cómo actuar ¿dejarlo o no? Su amor no se encuentra en condiciones de tener una relación sexual y cree saber por dónde va, no es ingenua quizás inexperta; necesita calmarlo porque aunque lo ve "fuerte" sabe que está asustado.

-Sasuke detente—Le pide al tiempo que toma con ambas manos los cabellos azabaches entre sus dedos pensando que logrará atraerlo hasta su rostro.

Él niega decidido a dejarla tan exhausta y desmadejada de su cuerpo para que no pueda controlarlo, así ambos estarán iguales y ella podrá sentir la frustración que él siente al no poder controlarse a sí mismo.

-Sentirás lo mismo que yo—Decreta, comenzando a besar los labios vaginales con desespero, como si fueran los de la boca.

Hinata se estremece e intenta librarse de esas atrevidas caricias, pero las manos masculinas se posan en sus caderas con fuerza impidiéndole alejarse, aprieta su agarre en los cabellos azabaches intentando frenarlo sin éxito, tan abrumada se encuentra que no repara en la fuerza que aplica, el azabache se excita al percibir el descontrol de la peliazul.

Succiona del sexo femenino, incluso muerde delicadamente los pliegues decidido a brindarle tanto placer para hacerla convulsionar, se abre paso con su lengua arrasando haciéndola arder en un deseo desconocido, le proporciona lengüetazos firmes y expertos saboreando el sabor de la chica e incluso el suyo propio al haberla invadido horas antes, no se detiene, succiona hábilmente y delicadamente el clítoris, lo chupa con sutileza lentamente y poco a poco aumenta su ritmo e intensidad, la ve temblar y la escuchar jadear y su cuerpo descontrolado reacciona mandando la sangre suficiente para que su miembro se hinche y despierte, deseoso de reclamar su lugar en la intimidad de la peliazul, sabiendo que lo está haciendo más que bien, abandona el botón de placer ya inflamado de la ojiluna y lleva un par de sus dedos de la mano izquierda para no desentenderla, su lengua regresa a la cavidad vaginal, entra con ímpetu probando los abundantes jugos, sintiendo como la hace vibrar con cada movimiento que brinda.

Hinata no podía creer lo que estaba viviendo y tampoco le interesaba hacerlo, en su cabeza todo se había disipado y nada más existía gracias a la situación vivida, su pudor no se hizo presente como hubiera ocurrido, su cadera se elevaba queriendo encontrar esa lengua intrusa que le provocaba tanto placer, la energía de su cuerpo se concentraba en un solo punto, haciéndole un nudo doloroso que deseaba escapar y al mismo tiempo desear más de la gloriosa lengua del Uchiha.

-Sasuke—Lo llamó deseando que acabara con esa tortura y también clamando por más inconscientemente, estaba jadeando y gimiendo apenas lo reconocía pero estaba consciente que esos ruidos eran suyos.

El Uchiha estaba consciente de como la tenía, torturándola haciéndola sentir que culminaría para disminuir la intensidad de sus atenciones alejándola de la cúspide, finalmente tras largos minutos que formaron un poco más de cuatro decenas cedió mordiendo gentilmente el botón de placer de la chica dejándola tener el orgasmo que tanto anhelaba, Hinata convulsionó entre placer y gritos distorsionados, él bajó a comer del fruto obtenido como si fuera un premio, disfrutando del tembloroso cuerpo femenino, la peliazul aun perdida en el éxtasis fue consciente como esa lengua traviesa la invadía y lamia de su interior.

Subió lentamente para admirar por completo su obra, ahora ella se encontraba el doble de sudorosa que él, sus ojos entrecerrados y esa mueca en sus labios le demostraba el fuerte orgasmo que provocó, dejo que su cuerpo cayera sobre el de la chica sintiendo los firmes pechos bajo sus pectorales, su cuerpo parecía encajar a la perfección con el de ella estaba seguro y después de comprobar que su miembro estaba justo en la entrada de la ojiluna, lo confirmó, tomó esos labios jadeantes y necesitados de oxígeno, besándola apasionadamente dejando a su lengua invadirla hasta el último rincón de esa dulce boca importándola un carajo si se encontraba en condiciones de recibirlo, robándole hasta la última partícula de oxígeno, se separó sofocado puesto que no sólo ella se quedó sin aire tras ese largo beso.

-Oh nena—Exclamó ronco, al ver como los ojos lunas lo enfocaban entrecerrados y deseosos, mordió delicadamente el labio inferior dejándose ir, su miembro entró en ella con suma facilidad haciéndolo gozar de esa unión que solo podría obtener con ella.

Las manos femeninas se posaron en los omoplatos del Uchiha aceptándolo, él la hacía experimentar miles de sensaciones y solo deseaba estar así, justo como ahora siendo suya, sintiéndose parte de él, arqueó su espalda y torpemente sus caderas intentando profundizar su unión, soportando su manera agresiva de hacerlo, esa misma que sin duda se convertía en su favorita ya que era parte de él.

Él gimió al sentir como lograban compenetrarse, como lo provocaba con sus sutiles movimientos, con sus dulces besos en su cuello, esas tímidas y cuidadosas mordidas cerca de su yugular permitiéndole escucharla gemir.

-Maldita sea Hinata—Soltó extasiado de su estrechez, de esas caricias que le brindaban tanto placer, no quería correrse pero tampoco era como si pudiera seguir conteniéndose por más tiempo, aun así quería darle más, mucho más y también quería recibir más, necesitaba más de ella.

-Ah—La chica exclamó al sentirlo adentrarse en lo más hondo, buscó los labios de su acompañante queriendo saciar una parte desconocida.

El beso fue apasionado, casi tan enérgico como el ritmo de su entrega, él había sujetado sus mejillas y se detuvo un momento en su cálido interior quedando atrapado en esos ojos lunas que le pedían más, que necesitaban más.

-Eres tan linda—Le dijo tras besar su nariz, ella intentó atrapar sus labios pero se lo negó queriendo observarla, sabía que era hermosa con anterioridad pero quería verla, comprobar que era real buscando algún defecto en ella ¿por qué lo hacía perderse tan fácilmente? –Me gustas mucho—Confesó dejándola besarlo y volviendo a arremeter contra ella—Dímelo... dímelo—Insistió cuando ella ignoró su mandato, solo gimiendo.

-¿Qué?—Preguntó confusa y atontada.

-Que tanto te gusto—Sonaba arrogante, pero él lo era, acaba de confesarle algo y lo necesitaba de vuelta aun fuera tan obvio, necesitaba escucharla.

-M-me gustas m-mucho—La chica le susurró en el oído, perdida en ese nudo en su interior, Sasuke sonrió ladinamente tras sentir los indicios del orgasmo, él estaba al límite.

-Buena chica—Ronroneó—Eres malditamente bella, quiero destrozarte, pasarte toda mi mierda pero no puedo—Confesó tras chocar ambas frentes—No lo mereces mi amor—Reconoció, dándole un beso delicado—Joder.

-Te amo—Hinata le dijo en los labios, el Uchiha entrecerró los ojos sin poder detener esa carga de convulsiones para ambos, vertiéndose en el interior femenino con un ahogado gemido, resintiendo como era succionado por el interior del sexo femenino y al mismo tiempo las palabras femeninas, ella literalmente se lo estaba cogiendo en todos los sentidos dejándolo noqueado.

Finalmente cedió dejándose caer por completo en ella sin romper su unión, sintiendo la tranquilidad que le brindaba las erráticas respiraciones de la peliazul, "con ella todo es bueno" pensó antes de quedarse dormido nuevamente.

Sasuke abrió sus oscuras orbes lentamente, había tenido un sueño reparador pero su cerebro vagaba en aquella última noche que vivió con la peliazul, ¿cómo vino a sus sueños mostrándole detalles que ni el mismo recordaba? Quizás fue fácil olvidar porque esa mañana había despertado por su celular y con esa noticia que Juugo le dio, después todo se volvió tan turbio y fastidioso que lo no tuvo tiempo en reparar en nada más.

"Te amo" recordó exactamente el susurró de Hinata en sus labios entregándose a él por completo y un estremecimiento lo invadió pero nada tenía que ver con los sentimientos revelados, sino más bien a la situación actual y aquella última mirada ojiluna llena de repulsión que obtuvo, no deseaba quedarse con esa mirada, él anhelaba esos ojos envueltos en deseo y soñadores, ese te amo apenas entendible que le murmuró.

-Mierda—Soltó tras ver por la ventana, sabía que faltaba poco para amanecer y que nuevamente Yamanaka fuera a buscarlo, eso fue lo único que lo detuvo ahí para no ir en su búsqueda necesitaba estrecharla en sus brazos.