Hinata jaló la palanca del baño, dejando que su vómito se fuera tratando de librarse de ese nauseabundo olor... sabía que algo estaba mal... muy mal, cerró sus orbes con miedo y mordió su labio inferior mientras luchaba porque sus lágrimas no escaparan, esperando que todo el descontrol en su cuerpo se debiera al desajuste hormonal... ¿o quería engañarse?... alejó la pregunta, necesitaba focalizarse en cosas buenas, llevaba un poco más de un mes desde aquel día donde renunció a la clínica y un par de días en alejarse de todo y el destino le estaba jugando una muy mala pasada, no lograba encontrar empleo y lo único seguro para ella era que necesitaba calmarse.

-¿Qué tienes Sasuke? –Orochimaru le preguntó al verlo tan inquieto, adjudicando que su problema con la abstinencia de los opiáceos no tenía que ver con su actitud, apenas y le había prestado atención a la rubia que fue a examinarlo por la mañana y conociendo parte del plan del Uchiha estaba siendo descuidado.

-Nada—Soltó el moreno con ansiedad e irritado, mirando las blancas paredes de su habitación para después posar sus oscuras orbes en la ventana y ver el cielo aún azul.

Todo estaba a punto de caer sin embargo aún no lograba matar a Madara y él no quería verlo tras la rejas lo quería muerto... además estaba ese otro problema, ¿problema? No sabía ni cómo llamarlo, lo cierto es que necesitaba verla y que lo calmara, esa tranquilidad que le proporcionaba cuando sus delgados y níveos brazos lo abrazaban... tenerla de su lado, pero por una u otra cosa no había podido ir a verla y no quería llamarle ya que sabía que en su voluble estado terminaría discutiendo con ella, necesitaba verla y que esos ojos lunas frenaran su lengua afilada.

"A este paso que voy terminaré mis ahorros" pensó Hinata al revisar su cuenta en la aplicación bancaria de su teléfono, nunca pensó que tardaría tanto en encontrar algún empleo, además de que en un inicio sumida en la depresión no pensó tanto en cuidar sus finanzas. Rápidamente hizo cuentas mentales para decidir que comprar, se encontraba en un supermercado cercano a su casa, caminaba por los pasillos haciendo cuentas mentalmente, llegó al pasillo donde había artículos de baño, sus ojos vagaron rápidamente hacia las toallas sanitarias y a un lado las cajitas de pruebas de embarazo, sintió un estrujamiento en su pecho sin embargo tomó una decidida a salir de dudas... "aunque quizás podría ser pronto y el resultado podría salir erróneo" se dijo así misma y volvió a negar, "solo debe ser un retraso por el estrés" se animó, concentrándose en lo que en verdad necesitaba sin sacar esa cajita blanca y azul de su carrito.

-¿Entonces se encuentra en la clínica Oro?—Un hombre de largo pelo azabache, vestido elegantemente en tonos negros, cuestionó al hombre de gafas frente a él.

-Si—Kabuto respondió conciso.

El hombre de presencia intimidante miró al encargado de su seguridad.

-No podemos hacer nada, al ser una clínica se encuentra altamente vigilado—Le contestó Obito, el hombre mayor asintió con molestia, no podía apresurarse, tenía que ser racional no había esperado tanto tiempo para perder todo en un segundo por ser impulsivo ese no era su estilo.

-Pero está la chica—Kabuto agregó.

-¿Estás realmente seguro que le interesa?—El hombre detrás del escritorio y nuevo jefe del peligris preguntó fríamente intimidándolo.

-Sasuke—Comenzó a responder organizando sus ideas—No es de las personas que se preocupan de las demás—Explicó recordando como en un año escolar que compartió con su hermano Itachi le fue suficiente para darse cuenta de ese detalle—Había una inusual preocupación por ella, lo vi era obvio... además no creo que la desnudara solo para bajarle la fiebre—Dio ese detalle que había guardado—El pelinegro de nombre Madara sonrió, asintiéndole a su hombre de seguridad, mismo que no tardó en salir de la oficina entendiendo lo que deseaba su jefe, dispuesto a preparar todo.

Hinata miró la prueba en sus manos, se sentía como una niña nuevamente, debió esperar al día siguiente con la orina concentrada así sería más confiable... pero la duda la carcomió arrastrándola a hacerla en ese mismo momento, siempre soñó con un bebé como la mayoría de las mujeres, pero ahora mismo no sabía que sentir ¿enojo? ¿miedo? ¿frustración? El Uchiha no estaba a su lado, eso no era lo que más le importaba estaba segura, era el miedo de no tener nada que ofrecerle a un bebé, estaba prácticamente a días de quedarse sin que comer... él moreno era una especie de gigolo ante sus ojos, sin contar que técnicamente estaba loco y que era un asesino potencial.

Los ojos lunas se aguaron con sorpresa, ¿Sorpresa? No, con miedo, su cuerpo tembló dejando caer la prueba de sus manos sobre el borde del lavabo que no la sostuvo dejándola seguir su trayecto hasta el suelo, alguien llamó a la puerta de su casa y aún ofuscada en un estado automático se dirigió hacia allá abrazando su pequeño cuerpo, luchando por contener su llanto y miedo.

-¿Qué?—Apenas pudo preguntar cuando colocaron un trapo en su boca con cloroformo durmiéndola a los pocos segundos, sin dejarla procesar lo recién ocurrido.

-Llévala a la camioneta—Obito ordenó a uno de sus hombres de nombre Shisui que al instante obedeció tomando a la peliazul entre sus brazos.

El hombre encargado de la seguridad de Madara entró en la pequeña casa esperando encontrar algo de utilidad, pero lo cierto es que poco había dentro, así que de inmediato salió después de todo su jefe tenía que poner en marcha su plan y para ello solo necesitaban a la peliazul.

Sasuke rompió el beso de la rubia, Ino había regresado a la clínica para recoger unos documentos que había olvidado justamente en la habitación del azabache, habían tenido una pequeña conversación que el Uchiha siguió vagamente pero que a ella la hizo rememorar los viejos tiempos no pudiendo contenerse y lo besó dejándose llevar.

El Uchiha se mordió el labio inferior reconociendo que necesitaba los besos de la peliazul, sí necesitaba más que un beso, extrañaba su tonto aroma, sus risas, su cuerpo, su calor... aun su cerebro ideaba técnicas para envolverla. Sin prestar demasiada atención que según sus planes lo que debía hacer era seducir a la Yamanaka.

-¿Te sientes mal?—Asintió a la pregunta de la rubia, solo para alejarla.

-Quizás deba dormir—Mintió, ella movió su cabeza afirmativamente— ¿Crees que ya puedas sacarme de aquí?

-Es muy pronto—Explicó a sabiendas de lo que el moreno quería realmente, iniciar el juicio contra su padre, ese padre que tanto admiraba y ahora evadía por el coraje y decepción, además de la culpa que sentía al saber que iba a ocasionarle un gran daño, pero después de todo su progenitor era el único responsable.

-Ya llevo mucho tiempo aquí—La rubia asintió reparando en las fechas que creía había ingresado en la unidad médica, además del tratamiento y manejo proporcionado por Orochimaru, mismo que consideraba correcto.

-Sí, quizás tengas razón, si yo explico todo de forma correcta podemos convencerlos... además de todo Orochimaru es el que verdaderamente tiene tu historia clínica... podríamos hacerlo—Sasuke sonrío ladinamente conforme.

-Iré a dormir... espero que vayan arreglando eso—La rubia asintió mientras lo veía alejarse a paso lento hacia la cama, era apenas las cuatro de la tarde pero seguramente él quería tomar una siesta era evidente que no dormía demasiado por las noches, así que ella tomó sus cosas y abandonó la habitación.

Juugo se estacionó fuera del supermercado que le indicó Sasori, no tardó ni cinco minutos cuando lo distinguió, el pelirrojo vestía de negro como siempre y se acercaba a paso rápido hasta el carro azul del pelinaranja.

-¿Qué pasó?—Cuestionó el poseedor de ojos ámbar aun desconcertado de la inusual cita.

-Estamos vigilados.

-¿Qué?—Ante la información proporcionada el pelinaranja se limitó a observar discretamente en todas las direcciones.

-Supongo que este es un lugar seguro—Informó atrapando la mirada de su acompañante—Me hicieron llegar esto—Le dijo al sacar un celular barato de su bolsillo y dándoselo al pelinaranja que lo observó con intriga—Viene de parte de Madara, tiene un único número guardado y quiere que Sasuke lo contacte, lo mande analizar y no puede ser rastreado aun así es obvio que si me lo dieron a mi es porque deben saber de nuestra alianza.

-El bar no fue un buen punto de reunión es muy concurrido—Expresó sintiéndose idiota por no reparar en ese detalle antes.

-Cierto—Sasori concordó—Sin embargo no debe saber el paradero de Sasuke y por eso me lo hizo llegar a mí, es conveniente que busquemos otra manera de comunicarnos... por cierto hay otro punto también, me dijo mi contacto que Madara tiene a la chica de Sasuke... ¿tiene alguna?

-No—Negó enseguida el de ojos ámbar, aunque a los pocos segundos su mente vagó al recuerdo de la enfermera con la cual solía dormir su amigo.

-Menos mal eso podría echar abajo todo, por un momento pensé que sería verdad y ya me estaba despidiendo de mi tajada.

-¿Te dijeron algo más?

-Nada más... bueno dijeron que se diera prisa a llamarle porque esos ojos lunas de la mujer podrían ver algo desagradable o ser cerrados por siempre, algo así—Juugo entreabrió los labios preocupado, no había muchas mujeres con ese tipo de ojos y no podía ser tanta casualidad, se encontraban en problemas ahora necesitaba decidir si informarle o no al azabache.

-Bien.

-Vientos—concordó el pelirrojo y salió del auto.

-Suigetsu—Habló Juugo al ponerse el móvil al oído tras haberle marcado.

-¿Mmm?—Le respondió adormilado

—Muévete e investiga todo lo que puedas de la enfermera—Le ordenó poniendo su auto en marcha.

-¿Por qué?—Enseguida protestó.

-Creo que Madara la tiene...

-No mames—Tras escuchar el acento pesimista y preocupado de su amigo peliazul, lo confirmó, estaban en un verdadero dilema—¿Ya le avisaste al Uchiha?

-No—Respondió sincero—Quiero averiguar antes de hacerlo.

-¿Quién te pasó la información?

-Sasori.

-Mierda... la tienen entonces.

-¿Por qué estás seguro? Ni siquiera me dijo quién le pasó esa información.

-No hay razón para que lo diga si no es verdad, se ve que creciste en el buen mundo pero yo no y por eso mismo te puedo decir que quien se lo haya dicho es porque tenía la certeza... entre ellos se conocen aunque sean bandos distintos, por eso mismo también se tienen respeto o no... son leyes que tú no entenderías.

-Y menos si no te explicas—Habló el pelinaranja un tanto molesto, más que nada irritado.

-Es mejor que Sasuke no se enteré.

-Si no le decimos y le pasa algo...

-Sasuke ha dicho que no le interesa, esa es nuestra carta siempre lo ha dicho...

-Pero no es así—Debatió el pelinaranja.

-Lo sé, es obvio pero nos estamos jugando todo si Sasuke se entera hará probablemente lo que quiera Madara, va a echar todo por la borda... si Madara cree que Sasuke realmente no está preocupado en la enfermera en una de esas y la deja con vida, debemos encargarnos nosotros de esto no tiene que notar la desesperación de Sasuke ¿entiendes?

-Si—Habló inseguro, lo que pretendía Suigetsu podía tener verdad si el Uchiha Madara notaba que Sasuke no prestaba atención en la peliazul quizás la soltaba aunque podría hacerlo sin que ella estuviera viva...

-De cualquier manera, ¿realmente crees que ella salga viva?—Las palabras de su amigo colmilludo lo paralizaron—No hay manera que la saquemos viva, y si se lo decimos a Sasuke este pendejo va ir directo a la horca y lo perderemos, no podemos volver a cometer errores.

-Lo entiendo—Habló decidido, quizás el moreno no se los perdonaría pero Suigetsu tenía toda la razón, no había manera que la rescataran y tampoco podía arriesgar de esa manera al azabache.

Unos ojos lunas volvían a inundarse en lágrimas sintiendo el dolor y la aspereza del mecate que mantenía juntas sus manos detrás del respaldo de esa silla de madera, sus pies atados al frente y esa mordaza en su boca; pero sobre todo el dolor en su cabeza volviéndose más intenso, la habitación estaba a oscuras pero al poco tiempo se iluminó dejando entrar a un hombre sumamente elegante, a su lado iba un hombre con media cara desfigurada aunque vestido con un traje hecho a medida.

-¿Así que está es la mujer de mi sobrino?—Le preguntó a Obito, quién asintió.

Hinata los miró, "¿mujer de su sobrino?" Justamente lo que le faltaba, que unos gánsteres la confundieran con quien sabe quién, estaba perdida. Madara se acercó a paso lento hasta ella quitándole la mordaza.

-Hola—Le saludó, Hinata juntó todo su valor para intentar explicarles que habían cometido un error.

-Señor, yo no soy la persona que buscan... yo no estoy con nadie—Madara sonrío, ella se pasmó al encontrar parecido en esa sonrisa a la de Sasuke.

-Yo estoy más que seguro que eres la persona que buscamos—Ella atinó a negar con cabeza aun con pasmo.

-Yo ni siquiera tengo novio.

-¿Eso es lo que te ha dicho Sasuke que digas?—La interrogó poniéndose frente a ella siendo consciente del desconcierto que le causó que lo mencionara, sonrío con satisfacción—Pero no pudo enseñarte a mentir— Hinata agachó su cabeza contrariada, si hace un momento se sentía perdida ahora mucho más, esbozó una sonrisa, pero lo cierto es que quería soltarse a llorar—Debo aceptar que mis dos sobrinos tienen buenos gustos con las mujeres, igual que el infeliz de Fugaku—La peliazul cerró sus orbes con fuerza.

-Yo en verdad, no soy nadie—Soltó sincera—No para él.

-No vas a engañarme—Madara le explicó.

-No intento hacerlo—Hinata levantó sus orbes perladas buscándolo y sin poder evitar sacar una de sus lágrimas, con miedo por primera vez con miedo, ella ya no era solo Hinata... y Sasuke, él no haría nada por salvarla, él no era su hermano Itachi que intentó proteger a su hija, por Dios Sasuke ni siquiera sabía que sería padre y estaba más que segura que eso nada le importaba, ella no era nada para él sólo alguien que le sirvió en cierto momento—Yo no le importo.

Madara sonrió no le sorprendía las respuestas de la chica, era lógico que quisiera huir pero no iba a ser fácilmente engañado, por alguna razón creía en lo que Kabuto le contó, él conocía bien a Sasuke, era un total mujeriego igual a su padre Fugaku cuestión que cambió hasta que conoció a Mikoto... quizás el momento del pequeño heredero Uchiha para cambiar había llegado y esa chiquilla, bien podía ser la correcta.

-Si, claro—Dijo con ironía.

-Jefe—Un hombre encargado del área de informática entró al cuarto vacío de muebles a excepción de esa silla en la cual se encontraba Hinata.

-Ebisu—Obito intentó reprimirlo.

-No, jefe he logrado contactar a Sasuke por fin tengo su número de celular—Ebisu fue más persistente burlando a Obito, Madara volteó a verlo y sonrío al ver que le acercaba un celular—Solo tiene que marcarle.

Y así lo hizo poniendo el aparato en altavoz.

Sasuke tamborileó sus dedos en el volante, esperando la luz verde del semáforo, tenía aún duda de ir a buscarla pero su cuerpo se había movido casi solo, sabía que no tendría tanto tiempo como quería así que esperaba que Hinata estuviera en su casa aunque debía tener otro empleo y no sabía sus horarios, le hubiera encantado tenerla vigilada pero hacerlo mostraría una debilidad y sus amigos lo joderían por eso, la luz verde brilló y pisó el acelerador enseguida, su celular sonó al poco tiempo, activó el manos libres.

-Bueno—Respondió hosco.

-Hola querido sobrino—Sasuke se pasmó al reconocer la voz y por un momento no supo qué decir sintiendo como la ira consumía cada célula de su ser—No te preocupes en saludar, tú y yo tenemos un trato de hacer—El Uchiha menor tensó su mandíbula.

-Vete a la mierda, el único trato que tenemos pendiente es cuando te mande al infierno.

-Tranquilo, ¿enserio quieres que me deshaga de esta dulce señorita frente a mí?

-Imbécil—gruñó— ¿Crees que alguien me importa a mí? Lo único que me tiene con vida es matarte—Hinata que escuchó perfectamente no pudo evitar que otra lágrima brotara, así que ese hombre era el responsable de todo, cerró sus orbes esperando lo último, sabía que no debía que tenía que hacer algo, pero por adelantado lo daba por perdido... él no iba a ir a protegerla como un príncipe y eso lo tenía claro, quizás si guardaba silencio sería más rápido y menos doloroso para ambos: su bebé y ella.

-Sasuke, Sasuke muy mal estás haciendo llorar a la peliazul frente a mí —Sasuke aceleró la velocidad, eso debía ser una maldita broma.

-Púdrete cabrón—Espetó antes de colgar.

-Parece que Sasuke no quiere razonar por el momento.

-¿Qué prosigue?—Obito cuestionó.

-Nada, déjalo seguramente quiere averiguar que su damita se encuentre bien... ya después él solito nos buscara— comentó con una gran sonrisa sentándose frente a Hinata en una silla.

Sasuke llegó al lugar estuvo un par de minutos en el coche rompiendo con sus propias negaciones y sobre todo tranquilizándose después de esa llamada, observó como todo parecía normal y finalmente movió sus pies acercándose, aunque dudó giró la chapa de la puerta encontrándola abierta, junto sus cejas ya que tenía el plan de que no funcionara y tener que tocar al haber olvidado la llave que tenía, "mierda" enseguida pensó al intuir que tenía que abarcar el asunto diferente manera, uno que bien le daba más posibilidades de hablar con ella y hacer algo más.

Se adentró viendo todo como siempre o casi siempre, sobre la mesa de centro en la sala un bote de helado ya bastante derretido, varios kleenex usados, decidió marcarle porque era más que obvio que había salido, al escuchar la melodía provenir del baño de la habitación, se dirigió hacia allá, encontrando el celular en el mueble donde descansaban varios artículos de limpieza, arqueó una ceja maldiciendo cuando la viera la regañaría por olvidar su celular.

-Mierda—Gruñó, cuando su celular sonó en su bolsa del pantalón — ¿Qué diablos quieres?—Respondió sin fijarse en quien le llamaba.

-No pensé que querrías negociar así de fácil—Madara respondió burlón aprovechando las palabras de su sobrino, sintiéndose benévolo al brindarle una segunda oportunidad en cuestión de minutos.

-No seas imbécil, te voy a matar, eso es lo único que obtendrás de mí.

-Modérate, porque no creo que quieras que te regrese a la linda Hinata en un ataúd—Sasuke negó con incredulidad, ese hombre debía estar jugando, ¿cómo podría saber lo importante que era esa chica para él si apenas lo había reconocido para sí mismo?

-Monta todo tu maldito teatro pero no me harás caer—Dejó claro convencido de su hipótesis, Madara supo que le hablaba enserio así que no dudó en propiciarle una bofetada a Hinata haciéndola gritar por la sorpresa y el dolor, antes de colgar el teléfono que había mantenido en altavoz—Si marca no le respondas, le enseñaré que seré yo quien ponga las reglas, no él—Le ordenó a Obito, que asintió levemente con la cabeza después de tomar el celular y guardarlo en una de sus bolsas de su saco.

Hinata hiperventiló asustada si bien esperaba un maltrato no lo vio venir, vio a los tres hombres salir de ese cuarto dejándola nuevamente en oscuridad que sólo sirvió para tensarla más y sentirse más perdida.

-¿Hinata?—Cuestionó al aire, no eso no debía ser cierto, Madara estaba jugando con su cabeza... le estaba creando toda una fantasía que no podía ser verdad —No, es una falsa—Intentó convencerse para minutos después salir de la casa y comenzar una llamada—Necesito que envíen a alguien a la casa de la enfermera—Siseó al ser consciente que no podía esperarla, tenía que enfocarse a agilizar todo lo más que pudiera –Y que también averigüen donde demonios está, quiero información antes de que el sol caiga—Colgó dejando al oyente con una cara seria consciente que faltaba menos de dos horas para el plazo acordado.

-¿Qué pasó Juugo?—Suigetsu le preguntó al verlo cambiar su semblante— ¿Sasuke de nuevo de mal humor?

-Ya se enteró de lo de Hinata.

-¿Eh?—Volvió a soltar viendo al pelinaranja—Lo mejor será esconderlo hasta que ya no se pueda de otra manera puede retroceder.

-Dudo mucho que retroceda, pero tampoco sé qué hará, no sé hasta qué punto le interese y si nos perdonará si le pasa algo por nuestro silencio—Juugo soltó su pensamiento sin darse cuenta.

-¿Entonces?—Suigetsu lanzó con molestia, lo suyo no era idear planes pero lo que sugirió le seguía pareciendo lógico y factible.

-Supongo que el silencio es lo que nos conviene... después de todo Sasuke no ha sido claro respecto a ella, esa será nuestra carta por lo pronto debemos darle largas.

Sus manos dolían, si... sus tobillos también aunque le habían por fin librado de sus ataduras tras lo que ella reconocía como tres largos e insufribles días, podía ahora estar libre de ese mecate que empezaba a desgarrar su delicada piel, sus lágrimas volvieron a salir, sabía que él no iría sin embargo como una ingenua lo esperaba, aún lo hacía y esa esperanza se apagaba, su estómago volvió a pedir alimento, y ese cólico persistente en su vientre volvió a atacarla.

-Por favor sé fuerte—Susurró acariciando por primera vez su abdomen, ante todo lo vivido no lo había hecho, pero al instante negó ¿por qué se lo pedía si no podía ni siquiera intentar escapar?

En el estudio de esa gran mansión Uchiha Madara recibió a un par de rubios.

-Me está causando muchos problemas tu descuido Inoichi—El nombrado se sentó en una de las sillas disponibles, su cara seria no reflejó su nerviosismo.

-Estamos trabajando para devolverlo a la clínica—Madara sonrió irónico ante lo que consideró una completa ineficiencia.

-Inútil—Replicó.

-Señor, lo lograremos—Naruto afirmó aun dubitativo, tomando la palabra, llevaban demasiado tiempo sin tener una sola pista de Sasuke, así que no podía estar seguro pero tampoco lo aceptaría conociendo los alcances del hombre frente a él.

-Eso ya no me interesa ya lo tengo ubicado pero no puedo sacarlo de ahí—Pensó con molestia, tener a la peliazul no le funcionó como creía, su sobrino no había intentado contactarlo, ¿habría errado al creer en la palabra de Kabuto?

-¡Quiero resultados!—Sasuke le gruñó a Juugo, mismo que lo miró con desdén.

-¿Y para qué? ¿No dijiste que ella no te interesa?—El Uchiha lo miró con furia, en esa pequeña habitación de la clínica de Orochimaru que ya podía considerar suya, había vivido los últimos tres días realmente de muy mal humor, solo pensando en Hinata ya que ese par de amigos no le daban informes claros y concisos, parecía que algo escondían.

-Para qué, no te debe importar solo seguir mis indicaciones ¿dónde mierda está? No se la pudo haber tragado la tierra—Espetó.

-Deberías estar más concentrado en Madara y en tu próximo juicio para recuperar tu fortuna—Juugo se arrepintió tras ver esa mirada colérica en el Uchiha, aceptando lo que ya sabía con anterioridad, la enfermera le importaba, el problema ahora es que Madara ya pudo haberse deshecho de ella.

-Cumple mis órdenes—Mandó hostil.

-Ya te dijo Suigetsu que solo investigó que tomó un vuelo fuera del país, lo más seguro es que quiera laborar en otra parte—Alegó el pelinaranja fingiéndose ofendido y cansado.

-Quiero saber dónde.

-China—Respondió el ojiambar.

-Donde, todo exactamente, sabes cómo me gusta la información—Cortó cansado.

-Como quieras—Respondió hastiado el pelinaranja saliendo de la habitación.

-Quiero que la mantengamos viva, no necesariamente en buen estado pero sí viva—Naruto siguió a Madara por los largos y elegantes pasillos de esa mansión después de que el médico Inoichi tuviera que marcharse.

Suspiró ante la indicación no le gustaba hacer las cosas de esa manera, aún sentía un vestigio de culpa por lo que le hizo a Sasuke, pero él necesitaba dinero, siempre fue su ideal ayudarle, aunque con el tiempo y los lujos una persona puede corromperse deseando mucho más, además estaba seguro que ya lo habían dañado, pero el Uchiha demostraba lo fuerte que era y ahora no se arrepentía de nada, le quitó a Hinata, así que si Madara le ordenaba mantener viva a esa persona a la cual iban a ver, él lo haría, no tenía nada que pensar así lo hiciera de manera infrahumana.

Cuando abrió esa puerta sus ojos azules no creyeron lo que vieron.

-¿Sucede algo?—Madara le interrogó al ver su expresión de desconcierto y tras verlo negar supuso que fue la impresión de ver a esa chica en mal estado.

-¿Qué hace ella aquí?—Naruto no pudo evitar escudriñar.

-Entre menos sepas, es mejor para ti—Respondió el mayor con una sonrisa alejándose del lugar.

Naruto de inmediato se adentró al cuarto que tenía un colchón y una silla solamente, sobre el colchón sin cobijas se encontraba Hinata demasiado pálida, de inmediato vio sus muñecas lastimadas y tomándole el pulso en el cuello corroboró que se encontraba muy débil.

-Mierda—Soltó para salir de inmediato a pedir unas cosas, sabía que Madara no le ordenó que la estabilizara, pero él no podía hacer lo que le pidió, no a ella.

Sonrió cuando vio a la ojiperla abrir sus ojos lunas después de un par de horas y algunos cuidados medicos.

-¿Naruto?—Su voz se escuchaba ronca y él sonrió incomodo sabiendo que ahora venían las preguntas.

Hinata por un momento se sintió aliviada pero luego enfocó la habitación seguía en el mismo lugar, sus ojos se aguaron sin poder evitarlo, seguía atrapada y quizás alucinando.

-Debes recuperarte—La Hyuga lo miró asombrada al darse cuenta que no era un sueño.

-¿Qué haces aquí?

-Es lo que menos importa, pero trataré de ayudarte... pero debes fingirte mal... es por tu bien... buscaré la manera de sacarte—Hinata tenía cientos de preguntas ¿cómo había parado él ahí? Pero decidió guardarlas, él era ahora su única esperanza y se aferraría a Naruto con todas sus fuerzas.

-Sasuke ¿por qué tienes esa cara?—Ino le cuestionó al salir del juzgado tras rendir declaración, aun sintiendo ese gran remordimiento por su padre, prefirió enfocarse en los sentimientos del moreno diciéndose a sí misma que había hecho lo correcto.

-Nos vemos después—Orochimaru anunció—Ve directo a la clínica, ahora es importante—Le indicó al Uchiha, dejando a Ino fastidiada, "¿A dónde más podría ir Sasuke?" la poseedora de ojos azules se cuestionó con ironía. El azabache gruñó ante el mandato enfocando a su par de amigos.

-¿Ya me tienes noticias?—No pudo evitar cuestionarlo, Juugo negó desviando la mirada.

-Mierda—Siseó— Llevan toda una maldita semana desde que les di una simple orden ¿y no pueden investigar lo que les pido?—El azabache empezó a dar zancadas al auto de la Yamanaka cabreado.

-Joder no pensé que esto se fuera a poner color de hormiga—Soltó Suigetsu sin prestar atención en Ino y lo interesada que estaba en su plática —Cuando se enteré nos va a capar si bien nos va.

-Ya no podemos retroceder... definitivamente a estas alturas ya no debe estar con vida—Juugo anunció mirando al cielo.

-¿De qué hablan?—Ino por fin logró soltar su duda, ambos hombres se miraron agradeciendo no haber sido del todo claros y ella sabiendo que no le responderían se alejó furiosa.

Hinata miró sus muñecas, las heridas comenzaban a querer cerrarse y ella se sentía mucho mejor, aún débil y con ese cólico que sabía que nada bueno auguraba.

-Sólo sé fuerte—Habló mientras se llevaba la mano a su vientre, hace dos días había logrado darse un baño y ponerse ropa limpia cortesía del Uzumaki ahora ese par de días la estaban agobiando al encontrarse casi en la misma situación aunque mucho más estable de salud, cerró sus orbes con tormento pensando que todo hubiera sido distinto si ella hubiera seguido con él—Te fue infiel—Se recordó a sí misma eso que creía—Simplemente no sabes elegir—Se regañó queriendo alejar sus pensamientos confusos.

-Hinata—Escuchó la enérgica voz del Uzumaki conforme la puerta se abría, se sentó en respuesta sonriéndole tímidamente, Naruto había ido a visitarla una vez cada día por periodos cortos— ¿Cómo estás?

-Mejor—Respondió.

Naruto se sentó a su lado satisfecho de su atención medica, cuando la encontró hace dos días en esa habitación ella lucía verdaderamente mal, ahora sus mejillas estaban recuperando el rosado natural.

-¿Cómo terminaste aquí?—Ella sonrió apenada y encogió sus hombros.

-Creyó que Sasuke vendría a rescatarme—Le reveló iniciando la conversación más profunda que habían tenido desde que volvieron a verse, el ojiazul se sorprendió pero le devolvió la sonrisa en muestra de comprensión y aceptación a los pensamientos de la peliazul.

-Entonces definitivamente tengo que sacarte—Soltó.

-Naruto ¿tú qué haces aquí?—El rubio se incomodó ante la pregunta, ella tenía varias teorías pero ninguna le parecía lógica.

-Eso no importa Hina—Le respondió tomándola de la cintura acercándose a ella, ambos alientos chocaron y la peliazul se incomodó demostrándolo desviando la mirada pero siendo incapaz de alejarlo, no tenía por qué ser tan dura con su salvador ¿qué mal desearía hacerle? —Te deseo tanto mi amor—Le confesó, poniéndola tensa.

-Naru...—No pudo terminar cuando su boca se vio invadida por una lengua intrusa y apasionada, intentó pelear con él, pero su fuerza la sobrepasaba y empeoraba en ese debilitado estado en el cual se encontraba.

La mano derecha del rubio fue directo a uno de sus pechos acariciándolo con cierta brusquedad y la mano en su cintura apretó su agarre al verla querer huir.

-Por favor—Pidió cuando el Uzumaki besó su cuello blanquecino y el agarre en la cintura se afianzaba— ¡Suéltame!—Gritó asustada.

-Vamos Hinata, te deseo es algo que me debes después de lo que he hecho por ti, además ya no eres virgen—Soltó con cierta molestia.

-No, Naruto por favor, no—Rogó, pero lo único que obtuvo fue que el rubio la recostara de forma brusca en el colchón y le apretara sus muñecas— ¡Estoy embarazada!—Le soltó angustiada, el rubio se separó de ella tieso sintiendo como su rabia crecía.

-¡Me estas mintiendo!—Debatió furioso.

-No—Hinata dejó caer sus lágrimas—Ayúdame Naruto, creo que puedo tener amenaza de aborto me duele mucho el vientre—La Hyuga hizo una mueca llevándose ambas manos al estómago, no mentía, ya lo presentía pero después de ese ajetreo el dolor era más intenso.

La puerta de su oficina se abrió con violencia, sorprendido de que una persona se atreviera a entrar de esa forma en su despacho levantó su oscura mirada para ver al impertinente, encontrándose con un Naruto evidentemente alterado.

-Está embarazada—Siseó con odio.

-¿Qué?—La revelación sí que lo tomó por sorpresa, raro en él.

-El maldito de Sasuke la preñó—Madara arqueó su ceja al darse cuenta que estaba demasiado alterado y que tenía información que no debería ¿cómo sabía la relación de la peliazul con su sobrino?

Repasó todo, concluyendo que la conocía ¿pero de dónde? ¿Cómo podía saber su relación con Sasuke? ¿Y por qué esa peliazul era importante para él? Ya había notado la inusual manera de cuidarla pero sólo lo dejo pasar restándole importancia.

-Vaya, vaya—Alegó emocionado prestando atención en lo que le reveló.

-Se lo voy a sacar, necesito...

-No lo harás—Madara habló firme cortándolo.

-¡¿Por qué diablos no?!—Naruto refutó furioso—Sasuke no va a reclamar a Hinata porque sólo la usó para salir del psiquiátrico—Explicó con dureza, Madara sonrío de medio lado concluyendo que ella trabajaba en ese lugar donde mandó a su sobrino, y que el rubio estaba interesado en ella pero eso era lo que menos le interesaba, ese producto era su última carta y la jugaría sabiamente.

-En ese caso necesito mandarle la prueba a Sasuke, sólo necesito que exista un poco más hasta que lo arrastre hasta aquí, después podrás hacer lo que te dé la gana, te la daré igual que ese bonito coche naranja que tienes pero ahora te mantendrás alejado de ella, ya sabes que hacer Obito.

Naruto retrocedió sin saber de dónde había salido ese hombre con la cicatriz en media cara, pero sabía que no podría acercarse a Hinata y tampoco pisar la mansión Uchiha en una buena temporada, entre su furia podía comprender que la jodió por su impulsividad y rabia, ya no podría estar cerca de la Hyuga.

Ino se encontraba nerviosa, probablemente le darían agilidad al caso de Sasuke por pertenecer a una familia prestigiosa lo que significaba que pronto su padre sería acusado de mala praxis, apretó con más fuerza el volante mirando de reojo al azabache, debería estar medianamente emocionado por el proceso pero en cambio se encontraba visiblemente molesto y tenso, sus ojos azules volvieron al frente recordando la plática que escuchó entre Juugo y Suigetsu, ¿quién sería esa persona de la que hablaban?

-Sasuke, ¿a quién buscas?—Decidió preguntarle de una vez por todas, recibió un habitual silencio, el humor del moreno empeoraba con el paso de los días y ahora podía saber el motivo, pero no lo entendía del todo, no tenía más familia—Esa persona ¿es muy importante?

La pregunta le llegó de golpe e intentaba encontrar la respuesta correcta, sabía que si... pero ¿en qué grado? Hinata no podía estar en manos de Madara, eso lo descartó al instante, no tuvieron nada serio y aparte de Juugo y Suigetsu nadie más se enteró... a excepción Sakura y Naruto, pero aquello no era preocupante, quería creer que había encontrado un trabajo de tiempo completo en China y por eso no la ubicaban, aunque lo del celular y que tuviera sus pertenencias en casa no podía explicarlo, su enemigo no podía tenerla, se rehusaba a creerlo de ser así Suigetsu ya lo sabría y él mismo le aseguró que la enfermera se marchó del país.

-Juugo y Suigetsu...—Se detuvo antes de confesarle lo que escuchó y él siguió ignorándola sumido en sus pensamientos—Ellos dijeron que ya debía estar muerto—Sasuke volteó a verla enseguida.

-¿Qué mierda dices?—Ino se sobresaltó un poco al ver como el humor del Uchiha cambió radicalmente.

-Ellos, dijeron eso... que los caparías cuando te enteraras pero que ya debería estar muerto—Ino lo miró de reojo, siendo consciente de como sacaba su móvil y buscaba un número con furia en las llamadas.

-Cabrón—Siseó cuando Madara le contestó, su cerebro procesaba todos los detalles de los últimos días a una velocidad extraordinaria sin darle posibilidad de seguir negando la realidad.

-Querido sobrino, qué gusto saludarte.

-Púdrete maldito hijo de puta—Escuchó una risa del mayor—Si te atreves a tocarla vas a firmar tu sentencia de muerte—Sentenció.

-¿Qué pasó siempre si te interesa la chica?—Preguntó el mayor con burla al otro lado del teléfono celular.

-Sácala de esto—Tan pronto lo soltó se arrepintió estaba hablando de más, Ino juntó su entrecejo aún más.

-Vamos Sasuke, apenas ella y yo empezamos a divertirnos—Sasuke aventó el celular contra la guantera frustrado, más le valía ese imbécil que sus palabras fueran mentira.

-¿Sasuke?—Ino le llamó preocupada.

-Ve directo a casa de Juugo—Le ordenó denotando su rabia, pero tratando de mantener la calma.

-Pero tienes que ir a la clínica—Replicó.

-Obedece—Soltó con una mirada que la hizo helarse.

-¿Qué?—Hinata soltó al darse cuenta que estaba sangrando, el dolor se hacía más intenso en su vientre, por inercia llevó su mano a su entrepierna aún incrédula de ver su pantalón de la entrepierna teñido de rojo, cuando sus ojos lunas enfocaron su mano con sangre después de haber tocado esa zona, la desolación se coló en su pecho asustada mirando la habitación, intentando encontrar una salida—Cálmate—Se ordenó a sí misma tenía que tratar de mantenerse lo más tranquila que pudiera si no quería complicar todo, pero ¿cómo? El dolor era intenso y estar ahí sin ayuda la hacía sentirse mal.

Una risa se escuchó en aquel estacionamiento subterráneo de un bar, Juugo volteó a ver a Suigetsu molesto.

-Al menos yo me salvé—Dijo el peliazul, mirando aún con interés el ojo ya morado del pelinaranja y el labio roto—Para estar medio enfermo parece no perder la condición.

-Me agarró desprevenido—Se defendió finalmente consciente que pronto caería la noche, ese día había sido caótico, ir al juzgado para declarar, Sasuke enterándose del secuestro de Hinata propiciándole una golpiza descargando su ira, idear un plan de rescate en cuestión de minutos y el maldito de Suigetsu salvándose del todo el lío—Además fue la furia y a ti también te debió tocar—Replicó con una mirada acusativa.

-No te ayudes—Se burló nuevamente su acompañante mirando a los bandoleros que la pandilla de akatsuki había logrado conseguir en tan poco tiempo— ¿Crees que en verdad funcione?—Cuestionó con miedo.

-No lo sé, tenemos 50% de probabilidades después de todo el plan no es malo.

-Pero es tonto arriesgar todo por ella—Se volvió a quejar el peliazul.

-Es bastante irracional en Sasuke, sin embargo como naturaleza humana de un hombre enamorado es natural—Juugo le respondió sin expresar alguna emoción.

-Según lo investigado en la mansión hay tres cámaras de grabación al frente y dos atrás, y ya que daremos el golpe desde la parte trasera no debería haber problema—Sasori apareció de la nada sobresaltando al par de amigos.

-¿Sasuke?—Cuestionó el pelinaranja.

-Al frente, listo... será mejor irnos—El pelirrojo afirmó.

Los ojos lunas empezaban a cerrarse, no quería perder la consciencia... sabía que debió intentar hacer algo pero también sabía que nada pudo hacer y la oscuridad la estaba envolviendo, ¿por qué no aparecía su madre? ¿Qué cuando mueres no vienen por ti tus seres queridos? Su cerebro pronto le dio la respuesta, ella no estaba muriendo... no aún... el que moría era el bebé sin poder retenerlo, su pecho se apretujó más causándole un dolor terrible, no era lo que deseaba pero la oscuridad la envolvía arrastrándola.

Los disparos sonaron y Sasuke desde el coche blindado corroboró que la primera fase del plan había salido con éxito, minutos después miró a Deidara arrojar las detonaciones.

-Si todo sale como espero, ellos intentaran escapar por el frente, Sasuke tenemos alrededor de 10 minutos antes de que la policía llegué... si no funciona como esperamos nos daremos a la fuga y espero que hagas lo mismo—Sasori habló serio, bajando del auto enseguida dando las instrucciones necesarias para que los hombres empezaran a adentrarse.

Sasuke tomó el mango de la pistola que cargaba, la adrenalina lo mantenía atento así que se apresuró, 10 minutos no era suficiente aunque sabía que no era el único que la sacaría si se la topaba, todos los hombres estaban entrenados pero aún así no era suficiente, ver el jardín trasero igual que hace años le revolvió toda una amplia de sentimientos y recuerdos, aún estaban ese par de columpios en un extremo, negó con la cabeza al darse cuenta que estaba perdiendo el tiempo en idioteces.

El humo y el olor a quemado mezclado con el polvo de las detonaciones limitaban sus sentidos, trató de ponerse frío tratando de intuir los movimientos de Madara, así que con ese pensamiento se dirigió al subterráneo, la casa tenía un piso bajo tierra, su padre a veces era demasiado maniaco y ese lugar era perfecto para esconder a una persona, esperaba que de la misma manera pensara Madara, además no estaba del todo seguro que las cosas siguieran así.

Caminó por los pasillos bajo la tenue luz, era obvio que nadie había dado un adecuado mantenimiento a esa parte olía a humedad y se encontraba demasiado frío, no es que cuando fuese niño ese lugar estuviera en mejores condiciones pero su madre se encargaba de tenerlo más acogedor, ahora las paredes que las recordaba blancas se encontraban amarillentas, había un poco de polvo y lucía tan sombrío.

Comenzó a abrir las puertas con rapidez encontrándose que la mayoría de las habitaciones se habían convertido en bodegas de muebles viejos, finalmente una puerta no cedió.

-¡Hinata!—La llamó esperando que le respondiese, pero no obtuvo respuesta retrocedió dispuesto a derivarla, pero al instante distinguió un cordón en la chapa con una llave.

"Estás siendo muy estúpido" se dijo a sí mismo y tomó la llave esperando que fuera la indicada.

-¡Debemos irnos!—Escuchó un grito a los lejos, miró su reloj habían ya transcurrido 8 minutos.

-Mierda—Soltó mientras introducía la llave y girándola.

-¡Se oyen patrullas dense prisa a salir!—De inmediato reconoció la voz de Deidara.

Finalmente el seguro de la puerta cedió y logró abrirla, mirando hacia el corredor aún le faltaban muchas habitaciones miró hacia dentro con miedo de no encontrarla ahí, sin embargo ese miedo que sentía no se comparó cuando la enfocó, yacía sobre un colchón sucio, sumamente pálida, se cabello desaliñado y lo qué más le alarmó fue la sangre que percibió entre sus piernas y el colchón ¿estaba herida? Su cuerpo se movió solo hasta ella.

Demasiado ruido, ruido que la obligaba a volver a la realidad pero que no podía permitirle quedarse en ella.

-¡Hinata!

-Sasuke—Respondió, esbozó un intento de sonrisa cuando logró ubicar que los ruidos venían desde arriba, pensando que nuevamente su mente le jugaba una muy mala pasada, luchando por no volver a perderse y justo en ese momento con sus ojos entrecerrados reconoció a la persona que entraba a la habitación, tomándola entre sus brazos, volviendo a llamarla y entonces decidió que era un bonito sueño y quería seguir en él, dejando que la oscuridad volviera a apoderarse de sus sentidos.

¿Qué creen que suceda? Me ha encantado el pequeño maratón, espero que a ustedes también...

Quiero agradecer en especial a Simazame que me ha brindado sus conocimientos.

Y también a cherrymarce, elisad-kun, tsuki-shin, sol, nymfhetamina, hinatacris, gaaahinaforever, hina-chan, yayis, karlaxm (gracias que emoción lo que me dices), Christine-core, nn (Entiendo tu punto pero sigo en mi línea de drama, lamento que te decepcione sobre todo porque eres de las personas que apoyaste mi trabajo pero así es como visualizo mi historia, aun así gracias por leer).

Por cierto las votaciones para los premios de Naruto fanfics ya están :D, está nominada Consecuencias en varias categorías, seguro han leído el fic de angel O, vayan a votar ¡corran! La dirección es la siguiente: pg/PremiosNarutoFanfics/photos/

en los comentarios de cada foto deben dar like en donde lo mencionen el fic en cuestión, también está nominada Juds la autora de tonos fríos y otros fics y Aika Yami... y bueno demonios se encuentra en una categoría también, revisen cada una de las categorías y voten, voten hagamos que las autoras sasuhinas ganen premios por su hermoso trabajito :D