"¿Puede haber algo más ridículo que la pretensión de que un hombre tenga derecho a matarme porque habita al otro lado del agua y su príncipe tiene una querella con el mío aunque yo no la tenga con él?"

Blas Pascal

Carta para mi hijo

Hijo mío:

Si lees esto, será porque te encuentras en la misma situación que yo, en este preciso momento en que escribo estas líneas.

Sé que estás comenzando a existir. Lo veo en los ojos de tu madre. Ella cree que los mareos y las náuseas son por el estrés del trabajo, pero cuando regrese del médico –al que acaba de ir hace unos minutos- sabrá del milagro que está creciendo en su interior, y yo...yo no puedo estar para que ella me lo diga, porque me será más difícil irme de aquí.

Tengo que partir, hijo. Tengo que hacerlo por el bien de la persona que más amo en este mundo: tu mamá. Pero ahora, más que nunca, sé que también debo hacerlo por ti, pequeño.

Me están persiguiendo; a todos los que son como yo, en realidad. Mamá no lo sabe, pero no puedo decírselo: eso la expondría a un peligro mayor. Me persiguen por mi sangre; una sangre "impura", según dicen los que tienen poder. Me persiguen y tratarán de hacerme daño donde más duela: mi familia. Están por todas partes, los persecutores. Ya no sabes en quién confiar. Una equivocación puede costarte la vida...o la cordura, como le sucedió tristemente a dos jóvenes que luchaban contra quienes nos persiguen.

Estoy seguro que nacerás con un don. Te sentirás confuso al principio, no sabrás explicar eso extraño que sientes correr por tus venas, y yo no estaré allí para explicarte lo que te pasa. Lo lamento, hijo, no te das una idea de cuánto lamento no poder estar junto a ti en esos momentos; pero no puedo arriesgarme, no cuando tu vida y la de tu madre están en juego.

No puedo asegurarte que regresaré. No puedo, porque no sé lo que pasará con esta guerra que está acabando con todos. Esta guerra despiadada que me roba la felicidad de ser padre, justo cuando estaba a punto de tocarla con las manos. Pero haré todo lo posible por volver, hijo. Haré lo que sea para que, si esta guerra acaba algún día, pueda encontrarte y explicarte el verdadero motivo de mi marcha. Para recuperar el tiempo perdido.

Pero si lees esto...si lo lees, entonces será porque yo ya no podré regresar. Esta carta está protegida por un hechizo: sólo podrás encontrarla cuando sientas la necesidad de partir, cuando sepas que este mundo ya no es seguro para ti, cuando comprendas que debes abandonar a mamá, antes de que ella se convierta en el blanco de los persecutores: en un blanco como tú. Cuando sientas la misma desesperación que siento yo, ahora.

Toda guerra llega a su fin. La desolación que nos provoca ser parte de ella, aún contra nuestra voluntad, nos hace creer que la batalla nunca culminará, pero toda guerra siempre llega a su final. Lo que nunca acaba es el odio. El odio que destruye, mata y divide es infinito, es parte de la historia de este mundo. Y es el motor de toda maldita guerra. Siempre existirá la posibilidad de que se desate una nueva lucha.

Si lees esto, será porque esta guerra que me obliga a irme aún no ha terminado... o porque les ha hecho creer a todos que se ha ido, para resucitar más tarde y atraparlos desprevenidos. O quizá el hombre haya inventado otra causa estúpida para volver a pelear.

Realmente deseo que no leas esta carta. Quiero ser yo quien te diga por qué me fui.

Cuida a mamá, hijo mío. Cuídala, escríbele a menudo cuando estés en el colegio para que no se sienta sola, y bríndale todo el amor que yo ya no le puedo dar...

No los estoy abandonando, pequeño. Yo sólo soy un hombre desesperado que lo único que quiere es salvarlos, a ti y a mamá. Porque son lo que más amo; más que a la vida misma.

Cuídate.

Robert Thomas.

Dean Thomas dobló cuidadosamente el pergamino-amarillento, por el paso de los años-, lo besó y luego lo guardó en su mochila.

Antes de partir, miró por última vez el sótano oculto hasta entonces, hasta que unas chispas violetas le revelaron su existencia, justo después de haber tomado la decisión de irse.

Se secó las lágrimas y, con los ojos rojos, salió de casa, con la esperanza de algún día poder regresar.

N/A: ¿Adivinaron quién era antes de llegar al final? No sabemos nada del padre de Dean en los libros, sólo que abandonó a su mujer y su hijo. Por declaraciones de JK, sabemos que se fue por los mortífagos y no le dijo nada a su mujer para protegerla...algunas fuentes dicen que los mortífagos querían que él se uniera a ellos, pero el Sr. Thomas se negó y por eso lo mataron. Como nada está dicho en tinta y papel (osea: en los libros), decidí cambiar un poquito la historia; por eso el papá de Dean le dice que lo siguen por ser un sangre impura. Me pareció que así se podría dar una identificación más estrecha entre padre e hijo.

Hecha esta aclaración, quiero agradecerle a LilaSnape por dejarme un review, gracias preciosa! Y a Mereween y .mm por agregar a favoritos...Pero sé que más gente pasa por aquí, así que mis lectores fantasmas, les pido encarecidamente que dejen reviews! Vamos, no es un esfuerzo muuy grande, escriban y cuéntenme lo que quieran. Los reviews inspiran a escribir más, dan ganas de hacerlo. Si una recibe poquitos, la musa se atora, jeje. Saludos!