Había adiestrado su paciencia, tuvo que aprender a ser paciente primero para soportar que Itachi fuera mejor, después porque calmado se toman las mejores decisiones, nunca fue su fuerte, era un Uchiha y como tal impulsivo, aunque inteligente pero al final se dejaba llevar por sus emociones, y estaba jodido... lo estaba.

Movió su pie derecho con más insistencia mientras esperaba en aquel solitario y blanquecino pasillo del hospital de Orochimaru, se había escondido de sus amigos ahora no los necesitaba y menos cuando se atrevieron a guardar silencio con la absurda excusa que era lo mejor para él, ¿qué diablos se creían para opinar sobre su vida?

La luz incandescente de ese lugar y el olor a cloro lo alteraban y nada podía hacer hasta qué supiera qué diablos le hicieron, ¿la habían violado? Sus muñecas estaban moradas y ensangrentadas debido a alguna atadura, y aquella sangre quizás solo era su periodo ¿y si no? Golpeó la pared con fuerza; el hecho de reflexionar un posible agravio sexual en contra de Hinata lo descontrolaba y no precisamente por celos era otro sentimiento que le provocaba una quemazón y desasosiego, al sentir la punzada de dolor miró su puño aún sobre la pared encontrándola ahora teñida de rojo y la piel de sus nudillos lacerada.

-Mierda—Bufó recriminándose la tardanza en el rescate, dejándola a merced de ese maldito asesino, omitiendo el escozor en sus nudillos.

Resbaló hasta quedar sentado en el suelo con la cabeza entre sus manos, se sentía culpable, la razón era evidente, la quería, no sabía si la amaba, eso era demasiado para su inestable estado, pero sí sabía que la quería de una manera especial, le gustaba demasiado y ella era tan buena, incluso con él que se adentró en su vida en un inicio aprovechándose de sus sentimientos y ahora Hinata estaba allá dentro, y quién sabe en qué estado y eso era su culpa.

-Deja de llenarte la cabeza de mierda—Escuchar la voz de Juugo lo incomodó, no estaba en su mejor estado, lo sabía... aunque su semblante estuviera estoico él sabía que alguien que lo conocía lo suficiente como el pelinaranja podría inferir que no dejaba de darle vueltas al asunto que lo tenía así—Será mejor que nos pongamos a pensar quién pudo darle esa parte a Madara, dudo mucho que te tuviera vigilado, de otra manera te hubiera matado de una vez por todas para no levantar sospechas haciendo pasar el acto como una pelea callejera o algo similar.

Sasuke asintió, intentando alejar la culpa para racionalizar la situación.

-¿Quién más sabía de tu relación?

Obviamente Hinata, pero ella no se metería en la boca del lobo ni siquiera sabía del todo sus asuntos había intentado mantenerla alejada, Suigetsu y Juugo pero sabía que ese par tampoco le jugaría una mala jugarreta, no después de todo lo que le debían.

-Quizás si nos tenía vigilados—Soltó mirando la blancura de la pared frente a él.

-¿Por qué no te mató?

-No tengo una puta idea—Bufó—El bastardo del Uzumaki y otra que se llama Sakura sabían pero no creo que él esté relacionado con Madara—Dedujo, no tenía lógica en todo caso el relacionado sería el psiquiatra Yamanaka, una punzada de duda se situó pero la desechó de inmediato al no encontrar un lazo que inculpara a Naruto.

-Piensa, ¿alguien más?—Alentó el pelinaranja queriendo de alguna manera enmendar su error anterior.

-No tengo una puta idea—Soltó frustrado, el ojiambar decidió dejarlo no era el mejor momento para sondear ese asunto.

-Todo está listo—La voz de Orochimaru al final del pasillo los hizo voltear, Sasuke se levantó lentamente y de la misma manera se encaminó hacia allá buscando en el estoico rostro del mayor alguna pista del estado de salud de la ojiluna, mientras Juugo lo veía alejarse.

-¿Cómo está?—El castaño sonrió con malicia tras la pregunta.

-Ahora se encuentra más estable, pero aún hay ciertos peligros.

-¿Qué le hicieron? –Preguntó esperando no escuchar tan malas noticias, de otra manera no tenía idea de lo que haría.

-Debieron dejarla pasar hambre, se encuentra deshidratada y desnutrida aunque lo último debe ser por su estado, unas cuantas heridas en sus muñecas y tobillos pero nada de cuidado—Respondió mirándolo directamente aún haciendo conjeturas de la probable paternidad del moreno— ¿Eres el padre?—Soltó sin preámbulos.

-¿Qué?—La respuesta fue confusa y en automático.

-Bueno, es que si lo eres podrías agilizar las cosas y yo me metería en menos problemas legales cuando despierte si tú tomas la responsabilidad de la decisión... –Siguió hablando pero Sasuke se desconectó de sus palabras para adentrarse en sus pensamientos.

"¿De qué mierda me está hablando? ¿Ser el padre? ¿Un hijo? ¿Con Hinata? ¿Tener un hijo? Joder, ¿un hijo?" Ni él mismo podía cuidar de sí, de pronto todos sus miedos se materializaron recordando algunas de sus pesadillas y ese niño ficticio que su mente creó al cual Madara asesinaba frente a sus ojos... mierda y más mierda...

-¿Entonces Sasuke?—Orochimaru lo presionó subiendo su tono de voz levemente.

-¿Está embarazada?—Preguntó necesitado de una confirmación que lo sacara de ese trance, precisaba la ratificación del hecho que insinuó el castaño.

-Si, lo está—Le respondió Orochimaru mirando con interés el rostro pensativo y pasmado del azabache— ¿Entonces?

-¿Entonces qué?—Soltó seco tratando de ponerle atención al mayor

-¿Es tu hijo?

-Eso ¿qué mierda importa?—Respondió huraño, esa noticia le provocaba un desasosiego interno aún así no era algo que pensará discutir con nadie, necesitaba enfriar sus pensamientos para tomar buenas decisiones y aunque no poseía ese estado, sabía que debía proteger esa información incluso de esos dos, aunque fuera demasiado obvia la respuesta.

-Bueno está a punto de perderlo—Sasuke lo miró confuso, mierda y más mierda, no acaba de procesar una noticia cuando otra le pegaba en la cara, haciéndole ver la realidad de manera abrupta como siempre.

-Más te vale que no suceda—Amenazó dedicándole una mirada austera al médico a punto de abalanzarse sobre el portador de la bata blanca, mandando al carajo su aparentada indiferencia.

-Sería lo mejor—Orochimaru respondió tranquilo— Calculamos que tiene un poco más de cinco semanas de embarazo, si se queda dentro será muy probablemente un embarazo de alto riesgo, la placenta no se encuentra bien implantada y eso acarrea muchos problemas, además del estrés vivido, a ella la están debilitando sumamente cuestión que seguirá en aumento para empezar tiene anemia... sería mejor que me des la autorización para interrumpirlo, ella se recuperará pronto.

Sasuke negó con su cabeza, ofuscado.

-No, no puedo decidir por ella—Agregó, aunque no sabía si lo decía realmente de corazón o se negaba a dejar ir a ese nuevo lazo familiar.

-Deberías, como médico es mi recomendación, si ese embarazo consigue llevarse a término será después de muchas complicaciones, ella es joven podría tener otros hijos... y tú igual.

Sasuke suspiró cansado y confuso, ¿por qué él tenía que decidir? Ni siquiera sabía con claridad qué tenía con ella, a excepción de ese niño que sin dudas algunas debía ser suyo, la quería pero Hinata no le pertenecía y menos después de todo lo que le ocasionó, él era el culpable y ahora simplemente no sabía qué decir pero estaba seguro que decidir por ella solo haría que esa brecha que se estaba formando se hiciera más grande.

-Pregúntaselo—Decretó.

-Las mujeres suelen ser muy sentimentales—Sasuke sonrió ladinamente aunque su gesto falso no le reveló al médico lo que pensaba, lo cierto es que sabía que Hinata era muy sentimental, recordó su conversación en el parque y sus deseos de convertirse en madre misma que aquel día imaginó, ella con un crío en brazos y otros más a su alrededor con esa flamante sonrisa que daba calidez... "aunque en un futuro" se dijo alejando los recuerdos.

-Ella lo decidirá, vamos—Dio por finalizada la discusión.

-Sigue inconsciente, seguramente mañana despertara... Sasuke, no sabemos qué le hicieron los estudios de laboratorio de toxicología no estarán listos hasta mañana, ella aún se encuentra en el primer trimestre.

-¿Y?—Respondió fastidiado de que no fuera claro y la insistencia en el tema.

-Quizás podría nacer con alguna malformación—Tras ver la cara de confusión del Uchiha decidió ser más explícito—En el primer trimestre es cuando se forma el bebé y es aquí cuando se originan los principales problemas de nacimiento, si la drogaron dependiendo de la droga puede nacer mal o enfermo, no es viable el producto Sasuke, sería mejor interrumpir el embarazo... ella no lo sabe y no tiene por qué enterarse de tu decisión, podríamos tomarlo como un aborto que no pudo contenerse... ¿no sería mejor tener un primogénito que sabrás con certeza puede tomar el mando?

El azabache bufó, sabía que no era un maldito santo pero la vida siempre le pasaba una alta factura. Lo que le sugería el castaño años antes seguramente hubiera sido una oferta muy generosa pero ahora mismo solo lo asqueaba.

-Hinata decidirá—Dijo firme dando por terminada esa conversación.

-¿Cómo se encuentra?—Ino le preguntó a Orochimaru conforme se dejaba guiar, inicialmente había ido a comprobar que el moreno estuviera ya en su habitación por la televisión se había enterado del ataque en la mansión principal Uchiha, no creía que él pudiera hacerlo pero no quería que su caso se complicara.

-Sasuke físicamente bien—Respondió el castaño desinteresado.

-¿Qué hacemos en la zona de gineco?—Interrogó la rubia al ver como se adentraba a esa ala del hospital que desconocía.

-Dijiste que querías ver a Sasuke, pues cumplo tus deseos... aunque puede que no te agrade lo que verás.

-¿Qué?

-El niño—Dijo con mofa el mayor—No está de muy buen humor... parece que finalmente apareció una chica que es importante para él.

-¿Qué? –Su cuestionamiento salió en automático, las palabras y los actos del médico debían ser una broma o algo por el estilo.

-Vamos estoy más que seguro que sabías que sólo volvía a pasar el rato contigo—Ino reflexionó las palabras, alguna idea tenía pero no quería creerlo y que Orochimaru se lo soltara sin anestesia la bloqueaba, aceptando que nuevamente se había creado falsas esperanzas sin mirar el verdadero contexto.

-Pero, ¿por qué? —Debatió la rubia con la voz entrecortada.

-¿Enserio?—Le respondió irónico— ¿Realmente le hubieras ayudado sin que te diera nada? –Ino deliberó la pregunta y aunque no se atreviera a confesarlo tenía que admitir que él tenía razón, ella no hubiera aceptado ayudarlo y darle la espalda a su padre si de alguna manera él no la hubiera ilusionado, actuó más que por justicia por el sueño de finalmente retenerlo.

Sus pensamientos se cortaron, cuando Orochimaru le señaló con la cabeza una ventana, la ojiazul se acercó temerosa para ver dentro al azabache recargado en una pared a lado cama, donde yacía alguna chica que no pudo reconocer ya que su cara se encontraba tapada con algún aparato médico cuadrangular color hueso que le impedía la vista.

-¿Quién es?—Cuestionó curiosa luchando por mantener el llanto y queriendo negar lo que sus ojos azules enfocaban.

-Yo también me hago la misma pregunta—Le respondió el castaño de manera filosófica.

-¿Y qué hace aquí? –Reparó en ese detalle, analizando las posibles causas y ninguna le agradaba.

-Amenaza de aborto—Respondió, otro duro golpe para la rubia, observó al Uchiha pendiente de la chica y su corazón se oprimió al reconocer una mirada que jamás pudo obtener y que era más que seguro que nunca tendría, el azabache lucía preocupado, serio, pero podía verlo tan pendiente de la chica dormida dentro, hipó sin poder controlarlo.

Quería negar la situación, convencerse a sí misma que ese bebé no tenía por qué ser del Uchiha técnicamente sería imposible ¿cuándo? ¿Cómo? Sin embargo por una vez en su vida, respecto al moreno pudo ver las cosas con claridad, su pecho se desgarró, Sasuke era el hombre que consideraba el amor de su vida, esa persona con la que se soñó desde adolescente, deseo que incrementó desde que habló con él en la terraza de esa clínica; aún así fue capaz de aceptar que ese hombre no mostró un interés real hacia su persona, fue frío y desinteresado ese día y los siguientes, cuestión que adjudicó a su estado de salud queriendo engañarse, pero finalmente lo veía, no es que no tuviera cabeza para pensar en el amor, simplemente no tenía cabeza para ella.

-Tranquila, dudo mucho que ese embarazo llegué a término y en tal condición, si me lo preguntas yo creo que tú eres mejor candidata, estoy seguro que algunas cosas en común tendrán—Ella negó.

-Eso es lo que menos importa, ¿ya lo viste?—Orochimaru lo miró sin entender lo que ella quería que identificara—La ama, el simple hecho de que esté a su lado, lo preocupado que se encontraba porque no la encontraba—Dijo al deducir que era ella quien lo había tenido mal todos esos días—Aún si perdiera al bebé, a ella no la perderá... fue muy sucio lo que hicieron—Dijo enjugándose las lágrimas resentida—Pero debo aceptar que mi padre actuó mal... y seguiré con mi palabra, daré mi parte medica en el juicio—Dijo tras darse la vuelta y comenzar a alejarse, decidida a actuar de manera madura por convicción propia y no para satisfacer o ganar el afecto del moreno, Orochimaru sonrió con complacencia al ver que su plan surtía un resultado positivo.

"Parece dormida... lo está, pero no descansa su ceño se encuentra fruncido, sea lo que ronda por su mente no la deja descansar... como aquella noche donde la vi con esa misma cara pero bastó abrazarla y se tranquilizó; no puedo hacerlo ahora, aquí frente a ella ni siquiera puedo acercarme pero tampoco puedo irme...Su vientre es tan plano, pero lleva un hijo mío ahí dentro, ¿qué diablos debo pensar? ¿Cómo exactamente me hace sentir?"

El azabache cavilaba mientras veía a la frágil chica recostada en esa cama de hospital con varios aparatos médicos, uno en su dedo, algunos cables saliendo de su pecho por debajo de la bata médica, una mascarilla de oxígeno en su rostro y dos vías venosas una en cada mano, una de ellas llevaba la sangre que le estaban transfundiendo la otra un líquido amarillo transparente; el hecho de conocer que podría ser padre lo emocionaba, tener un nuevo lazo, algo inquebrantable que le daría la oportunidad de tener de nueva cuenta una familia, pero también lo aterraba, un nuevo lazo que podía romperse de manera dolorosa, dejándolo impotente y frustrado, temeroso de no poder defenderlo a él o a ella, queriendo tener un final feliz reteniéndola a su lado caminando a su lado sin saber si podría obtenerlo.

Unos ojos lunas se cegaron cuando salieron de su sueño, por un momento se descolocó al no reconocer donde se encontraba, pero después de unos segundos atribuyó que era el cuarto de un hospital, los pitidos de las máquinas y la decoración impersonal blanquecina y pulcra lo obviaban, "Naruto debió traerme" pensó sin saber qué deliberar, recordaba cómo intentó propasarse con ella y su inusual cambió de humor, sintió desolación y una opresión en su pecho, esperaba que el bebé se encontrara bien, después de todo era el más inocente en esa situación, por ese motivo sin duda le agradecía pero deseaba no ver de nuevo al rubio.

La puerta de la habitación se abrió delicadamente dejando entrar a una mujer de pelo castaño, con una bata blanca, los ojos rojizos de la médica inspeccionaron la única vía en la mano izquierda de la ojiluna, sonrió levemente al darse cuenta que a pesar que le había retirado la ayuda de oxígeno tenía mejor color aunque seguía luciendo extremadamente pálid.

-Hola—Le saludó dulcemente la doctora.

-Hola—Hinata respondió tímida e insegura, el temor se incrementó en seguida sin saber cómo abordar el tema que mayormente le atormentaba.

-Mi nombre es Yui Kurenai, soy ginecóloga y estoy a cargo de tu caso...

-¿Cómo se encuentra el bebé?—No pudo evitar interrumpir a la mujer, soltando lo que le preocupaba y la médica tardaba tanto en ir al grano según su percepción.

-Por el momento intentamos mantenerlo dentro—Hinata asintió temerosa—Pero tenemos varios problemas, parece que algo te ha mantenido bastante tensa y qué decir de tu alimentación, estas algunos kilos abajo y desnutrida, no ha sido bueno para tu embarazo... aparte la placenta no se adherido en la zona correcta, si no más abajo lo que puede provocar que en cualquier momento se desprenda.

Hinata escuchaba atenta aunque la explicación no la necesitaba del todo, era enfermera y esos temas son frecuentes en ginecología, así que sabía bien lo grave que podía llegar a ser todo eso aunado a lo recién vivido, "¿qué haré ahora?" fue enseguida la primera interrogante que vino a su mente "Voy a necesitar mucho reposo y no puedo darme ese lujo, no tengo trabajo y tampoco muchos ahorros", sólo de pensarlo le dio un pequeño retortijón en el estómago y el ritmo de su corazón se incrementó, odiando como nunca su soledad y la falta de buenos amigos que pudieran auxiliarla o servirle de apoyo siempre se dedicó a sus estudios y desarrollo profesional, las únicas personas que dejó entrar de esa manera en su vida fueron el Uzumaki y el Uchiha y con ninguno de ellos podía recurrir.

-Aunque de todas las categorías de este problema conocido como placenta previa tienes la menos maligna, pero todos los factores se han unido y están complicando la situación creando la amenaza de aborto—Le terminó de explicar superficialmente—Tranquila, debes relajarte—Kurenai le pidió al ver como las constantes vitales se agitaban—Por el momento debemos esperar la evolución, al menos que desees que interrumpamos el embarazo, es otra opción viable apenas tienes 6 semanas.

-No—Se negó enseguida sin siquiera importarle el cúmulo de emociones de miedo y soledad que la invadían, la médica sonrió, esperaba esa respuesta desde que la vio consciente—Tu estado es reservado, Hinata, no puedo asegurarte que el bebé se logre es un proceso largo y difícil tendrás que estar en reposo la mayor parte del tiempo y ver qué sucede—Explicó la mayor.

-Entiendo pero este bebé es lo único que tengo, comprendo lo que quiere explicarme pero si él sigue aquí es por algo, en ese caso yo debo luchar igual y darle una oportunidad—Respondió en un susurro, no había tenido mucho tiempo para reflexionar de su estado pero estaba segura de querer tenerlo, era su única familia y el hijo de esa persona que no pudo tener como hubiera querido pero aún en su egoísmo le había dejado ese pequeño obsequio para terminar con su soledad, y tener a alguien solo de ella, alguien a quién proteger, a quién amar—También debo resistir.

Kurenai, sonrió con ternura veía ese tipo de escenas continuamente.

-Siendo así seguiremos adelante, solo deseo recalcarte que las cosas podrían no salir bien y puedes perderlo—Un estremecimiento recorrió a la Hyuuga con solo escuchar las palabras de la mujer castaña.

-Entiendo—Respondió mirando a la médica a los ojos, procesando lo que se le venía encima y reparando en un detalle—Naruto, ¿dónde está?—No sabía qué hacer, no tenía idea de cómo sobrellevar la situación y aunque sabía que estaba mal que le pidiera ayuda al rubio por todo lo pasado entre ellos era la única persona que podía auxiliarla de acuerdo a la vida que deseaba llevar, él podría darle un préstamo, tendría que hablarlo pero era su salvación aunque se viera oportunista.

Kurenai que no conocía a Sasuke por su nombre, pensó que se refería a él, después de todo no se había despegado ni un solo momento de ella una vez que fue trasladada a la habitación, hasta hace unos minutos que tuvo que salir cuando Juugo fue a buscarlo de urgencia dejando a la peliazul sola.

-Él ha estado todo el tiempo a tu lado, pero parece ser que tuvo un problema en el trabajo y no le quedó de otra que dejarte, seguro no tardará—Sonrió entusiasmada, esa chica era muy linda y aquel hombre frío contrastado con ella, hacían una hermosa pareja, seguramente por eso él no la dejaba ni a sol ni a sombra—Hacen una bella pareja, si tu bebé logra mantenerse dentro será muy amado—Afirmó segura recordando la manera en como el hombre miraba a la chica.

Hinata se sonrojó ante tal comentario y la doctora volvió a sonreír tiernamente.

-Debes mantenerte tranquila, le hará bien a tu bebé—Le dijo antes de volver a salir.

-La denuncia está siendo procesada pero no tengo idea de cómo va ni cuando comenzara—Le explicó al Uchiha manteniendo una distancia un tanto prudente ya que era evidente que el moreno seguía enfadado con él.

-Mierda—Sasuke soltó, eso no estaba en sus planes, nada estaba en sus malditos planes y todo se salía de control de manera que no podía manipular, ¿tan malo era haciendo estrategias? No podía dejar de cuestionárselo después de todo lo ocurrido.

-Al parecer será un proceso largo, pero están valorando puesto que perteneces a las familias más importantes de Japón, ya sabes desean devolverte uno que otro favor que le deben a tu padre—Juugo agregó mirando el largo y blanquecino pasillo de esa ala hospitalaria donde se habían detenido después de volver de la cafetería.

-Habla claro—Sasuke le ordenó cansado.

-Yo no puedo explicártelo claramente, los abogados son los correctos para eso, Sabaku No Gaara más tarde lo hará, también vendrá con su hermano, Kankuro.

-Ok—Dijo sin decir más encaminándose de nueva cuenta a la habitación de la peliazul—Encárgate de eso pero sin más estupideces—Advirtió.

Entró a la habitación de la ojiluna aún ensimismado en sus pensamientos con la mirada fija en el suelo sin ser consciente del impacto que recorría a la peliazul tras verlo y todas sus emociones la golpearan abruptamente, ella que sentía su corazón oprimido, manteniendo el aliento temerosa que desapareciera de su vista cuando soltara su aliento queriendo creer que era una alucinación debida a lo desamparada que se sentía sin embargo la fragancia del azabache se coló en sus fosas nasales demostrándole que era real, todos sus sentimientos remolineándose en su interior se avivaron sin poder identificar alguno solo pero sin duda alguna dejando que la ira y desconfianza se llevara el primer puesto, si era producto de su imaginación podía manejarlo pero no lo era y eso la ponía en desventaja además de alerta.

-Hinata—Sasuke la llamó, cuando levantó sus orbes oscuras y pudo verla consciente en esa cama, no estaba sentada pero el respaldo de su cama medica estaba lo suficientemente elevado para darle esa apariencia, sus ojos lunas se encontraban abiertos y brillosos anunciando el llanto— ¿Te sientes bien?—Le cuestionó al notarla tan pálida y desmejorada.

Tras escucharlo, ella desvió su mirada evitando verlo reacomodando sus ideas.

-¿Qué haces aquí?—Le preguntó en un susurro hostil reparando en ese detalle— ¿Y Naruto?— ¿Ya había logrado también vengarse del rubio? Si fue su culpa no podría perdonárselo después de todo le debía que la sacara de aquel lugar, Sasuke entrecerró sus ojos con molestia ¿por qué jodidos le preguntaba por él?

— ¿Naruto? –Regresó la pregunta con un tono intimidante, analizándola, ella asintió temerosa haciendo que el estómago del moreno se llenara de fuego.

-¿Le has hecho algo? –Se atrevió a preguntarle ignorando el hecho de que el pitido del monitor médico le indicaba por medio de una alarma que su frecuencia cardiaca y la presión se elevaban causa de un sentimiento similar al pánico.

"Aún no" Quiso responderle pero sabía que eso no ayudaría en la delicada situación, Kurenai se lo advirtió ella requería estar tranquila, además necesitaba saber por qué carajos le preguntaba por el rubio comenzando a intuir que debía estar implicado de alguna forma con los últimos acontecimientos.

-¿Por qué?

-¿Qué haces aquí? –Reformuló su pregunta la peliazul, decidida a no ceder ante él pero sin verlo a la cara haciéndolo anhelar ser enfocado por los ojos lunas.

-Necesitabas atención médica, así que te traje—Explicó escuetamente.

-¿Tú?—Preguntó denotando su incredibilidad cruzando las miradas desiguales por segunda vez, negó con la cabeza pero pronto vino a su mente ese último 'sueño'—Entonces no lo soñé—Murmuró contrariada sin entender qué sentía al respecto volviendo a desviar su perlada mirada posándola en sus manos sobre su regazo.

-¿Cómo terminaste ahí?—Hinata se sintió atacada por la voz fría del moreno, entrando en contradicción al querer el afecto y preocupación así mismo su lejanía.

Él solo quería llegar al punto del asunto, necesitaba averiguarlo enseguida para poner todo en orden así que no reparó en su aptitud dura.

-No fue como si yo quisiera—Respondió dolida con la mirada gacha deseando recuperar como nunca su soledad.

-Hinata—Él la llamó exasperado pero no volteó a verlo— ¿Dónde te atraparon? ¿Qué te dijeron? ¿Qué te hicieron? ¿Qué diablos querían?—Las lágrimas de la peliazul corrieron por sus mejillas frustrada, deseaba tanto gritarle tantos reproches y ninguno solo le salía de la garganta después de todo era la culpa del Uchiha todo su estado, fue por él que la atraparon y era por él y su maldita venganza que estaba a punto de perder a su bebé, ese mismo bebé que él sembró en su vientre sin consideración alguna porque jamás pensó en ella; intuía que todas sus preguntas se debían a su venganza, así que juntó todas sus fuerzas para darle las respuestas que quería y por las cuales estaba ahí, según lo que ella creía, esperando que ya la dejara sola.

- Llegaron a mí casa... todo fue muy rápido no me dio tiempo de analizar nada—Le explicó esperando que no le exigiera más datos—Esa persona te llamó y te dijo sobrino, así que tal vez tu sepas quién es, lo que me hicieron no creo que sea relevante—"o que te importe" pensó molesta, actitud que percibió el Uchiha—Y no sé exactamente lo que querían, ellos pensaban que tú irías a rescatarme—"como si yo te importara" pensó la chica desviando su mirada a sus manos empuñadas en la blanca sábana arriba de su regazo sin poder reparar que él había ido a buscarla y todo lo que implicó hacerlo, después de todo era algo desconocido para ella—Es todo, no tengo más información para ti... Ahora dime ¿dónde está Naruto? –Exigió.

-¿Por qué mierda te importa ese cabrón? ¿Puedes dejar ya de preguntar por él?—El azabache respondió alterado, era evidente que Madara planeó todo pero necesitaba de alguien que le hubiera revelado de la peliazul y si Hinata hablaba del Uzumaki, concluía que él fue el que lo delató después de todo era la única y sobre todo demasiado lógica conexión que encontraba, ahora todo era una ruleta en donde su enemigo o él podían dar un último paso.

-¿Dónde está?—Hinata le volvió a preguntar, Sasuke chasqueó la lengua denotando su molestia, pero cansino por la hostilidad de la peliazul.

-¿Qué diablos te hicieron?—Hinata soportó la oscura mirada y creyó ver un vestigio de culpabilidad que solo avivó su coraje tensando su fina mandíbula.

-Eso no es de tu incumbencia—Sentenció sin romper el contacto visual pero deseando avivar esa culpabilidad que percibió—Ahora dime qué le has hecho a Naruto y después vete de aquí no creo tener más información que te ayude, ese hombre no me dijo nada.

¿Qué no era de su incumbencia? Pensó molesto y celoso, si no hacía otra cosa que preocuparse por ella, la maldita duda lo estaba carcomiendo asumiendo múltiples cosas que pudieron hacerle.

-Dímelo, te juro que los haré pagar caro hasta el más mínimo detalle—Su voz salió seca pero de sus palabras estaba más que seguro, aún tenía varias cuentas pendientes con Madara y haber secuestrado a Hinata avivaba a límites inimaginables su sed de venganza—Fue el Uzumaki quien te marcó los brazos ese día que peleamos—Afirmó queriendo comprobarlo, Hinata reparó en su frase sin lograr a entender cómo sabía de esas marcas ya casi extintas.

-¿Qué le hiciste? ¿Dónde está? –Cuestionó abrumada, el Uchiha se enfureció sintiendo su sangre hervir estaba seguro que el rubio tenía que ver con todo y ahora ella parecía una imbécil preguntando por él, ¿Acaso ella necesitaba que la trataran mal para que se enganchara o era realmente estúpida? Pensó con molestia.

-¡¿Qué diablos voy a saber yo?! No es como si lo ande cuidando, además ahora tenemos otras cosas de las cuales hablar— Tajó, en realidad era una, y no era cosa en sí, era el estado de la peliazul y qué decidiría.

No es como si esperara que Hinata se lanzara a sus brazos pero verla marcando su distancia y repitiendo el nombre de otro hombre lo llevaban al límite, nunca tuvo que competir contra otro por una mujer realmente y todo el contexto vivido lo hacían sentir inseguro algo verdaderamente nuevo para el Uchiha.

-No tenemos nada más de qué hablar, así que dime ¿qué le has hecho?—Le respondió segura, queriendo decirle que se marchará ya le había proporcionado la información que creía lo retenía, el final había llegado, así fuera la última vez que volviera a ver ese hermoso rostro que tanto amaba y odiaba, era la hora de exorcizarse y comenzar.

-Ese cabrón fue el que te secuestró.

-No—Negó enseguida, sintiendo como si le hubieran lanzado una cubeta de agua helada—Claro que no, él me ayudó ¿cómo se te ocurre?—Le debatió enseguida, él soltó una risita mordaz confirmando su teoría.

-¿Te ayudó?—Preguntó irónico—Piensa Hinata no seas estúpida por una vez en tu vida, ¿quién sabía de lo nuestro?—Lo miró abrumada y ofendida sin poder seguirlo al no conocer exactamente como se relacionaba con Naruto su secuestro—Estás como idiota preguntando por ese imbécil cuando fue él quién le dijo todo a esa rata—Siseó impulsivamente, la Hyuuga lo miró sorprendida, comenzando a relacionar lo poco que sabía, arrugando su entrecejo desolada.

"No, él no fue" se dijo a sí misma confundida, llevándose ambas manos a los oídos cerrando los ojos, las cosas no podían ser así de otra forma realmente estaría perdida, no quería perder ese último rayo de esperanza.

-No me importa—Ya no quería saber decidió, entre menos supiera del azabache y del rubio era lo mejor para ella; ya no los necesitaba en su vida causándole más caos, menos cuando planeaba romper todo lazo con el Uchiha, encontraría alguna manera de salir adelante.

-¿Ah, no te importa?—Le debatió molesto y celoso— ¿Por qué? ¿Por qué se trata de tu amorcito?

-Solo vete—Le pidió abriendo sus ojos lunas, el azabache arqueó una ceja disgustado—Te he dicho todo lo que sabía, ahora vete—Determinó siendo consciente que debía encontrar un nueva solución a su sustento en los próximos meses, no podía seguir perdiendo el tiempo auto compadeciéndose y lamiendo sus heridas.

-No—Su negativa salió en automático—Hinata... –La mirada perlada de la chica lo encaró mostrándole que no deseaba escucharlo— ¿Qué diablos te pasa?

A la peliazul le dieron ganas de reír, su cuestionamiento era absurdo ¿qué no le pasaba? Todo su mundo había cambiado drásticamente en cuestión de días.

-No comprendo que deseas Sasuke—Le dijo al mirarlo con los ojos lunas brillosos, su voz era pasiva pero denotaba la tristeza que la estaba consumiendo así mismo su aversión—Ya te dije lo que deseabas saber, ¿o acaso esperas que te agradezca lo que hiciste por mí? ...—Preguntó sarcásticamente, Sasuke la miró fijamente, debería ser fácil conversar con ella, estrecharla en sus brazos como tanto deseaba pero no lo era, lo estaba desarmando; físicamente lucía agotada y sus expresiones de repudio, le mostraban una chica que no conocía, una que él creó y que ahora parecía poner al rubio sobre él—No lo haré—Habló firme la peliazul—Me encantaría decirte que esto ha sido tu culpa, que todo lo que me ha pasado es tu culpa, pero sé que no es así, sé que yo empecé esto—Le dolió reconocerlo pero lo hizo—Pero no pienso agradecerte que me hayas salvado porque sé que no fue por mí, sé que así convenía a tus planes, todo está resuelto ahora, así que ya déjame sola.

-Hinata—La llamó después de unos minutos de incomodo silencio para ambos.

-¿Qué más necesitas de mí?—La peliazul le cuestionó con la mirada fija en sus piernas, el moreno entreabrió los labios fastidiado, la necesitaba a ella, era obvio pero al sentir el rechazo de la chica lo dejaba perplejo, algo en su pecho dolía.

-A ti—Soltó ronco sin poder controlar su necesidad y sinceridad, Hinata negó ofuscada, a esas alturas era incapaz de creer en las palabras del azabache, una escena bizarra que nada tenía que ver con la situación que vivió a su lado, con su amor unilateral, sintiéndose acorralada porque si ese hombre la tocaba ella caería para él.

-Ya no puedo seguir tu juego—Le confesó—Estoy cansada de ese sinsentido, además ahora tienes a alguien más quizás desde tiempo antes, realmente no me importa, pero lo que deseo es que te marches de aquí déjame de una vez por todas en paz—Habló con la voz entrecortada cansada de pedirlo.

Sasuke negó con la cabeza acercándose a ella, viendo como la desesperación se posaba en aquel demacrado rostro femenino con cada paso que daba aproximándose, haciéndolo sentir ansiedad por tal acto pero negándose a aceptar que era real.

-Orochimaru—Habló el moreno con la poca paciencia que tenía jugando su última carta, queriendo romper la inusual situación que vivía—El médico que te atiende— Hinata lo miró confusa él no la atendía, ahora que lo mencionaba se daba cuenta que la decoración era acorde a esa clínica que visitó semanas atrás concordaba con la del Hospital Oro, sin poder evitarlo llevó su mano derecha a su frente en muestra de la creciente preocupación que la invadió imaginando la cuantiosa cuenta hospitalaria.

-Lo confundes, me atiende una doctora de nombre Kurenai—Respondió quedamente queriendo concluir la conversación y de cierta manera triste, toda la situación le estaba provocando una horrible jaqueca sin contar el insoportable nudo en su garganta y la cercanía del Uchiha misma que la debilitaba.

-¡¿Cómo diablos lo voy a hacer?! ¡Yo te traje aquí, sé quién diablos te ha puesto una mano encima desde que entraste!—Le gritó exasperado, cansado de sentir el rechazo femenino—No me vengas con esa mierda...—Espetó para después dar un largo suspiro, percatándose que su arrebató asustó a la ojiluna que se encajó más en el colchón haciéndose más pequeña—Entonces ya la viste ¿ya te explicó?—Aunque su voz volvió a tomar un tono medianamente moderado la molestia seguía siendo evidente, haciendo a un lado la incomodidad del Uchiha, Hinata analizó el punto que quería tratar, sin poder evitarlo un estremecimiento la recorrió, ¿él sabía de su estado? Esa conclusión la tensó haciéndola boquear intentando encontrar las palabras correctas.

-Explicarme ¿qué?—Quiso sondear, por alguna razón hablarle de su embarazo no era algo que deseara, era obvio le tenía miedo y de cierta manera temía el rechazo, aunque él no se lo hubiera externado sabía de sobra que la paternidad no era algo que él quisiera, ella tampoco pero él tenía su cabeza en otro asunto muy distinto al del formar una familia. Y lo más importante no quería nada que los relacionara, ya no, ya había sufrido suficiente, ni siquiera comprendía como podía estar ahora llevando esa conversación con él sin quebrarse completamente.

-Tu embarazo—Hinata mordió su labio inferior decepcionada y asintió, de alguna manera que dijera "tu" la hacía sentir rechazada, paradójico porque aunque quisiera alejarse una parte de ella ansiaba que la retuviera —Dicen que lo puedes perder y que si no es así lo que resta será igual, además Orochimaru dice que sería mejor un aborto...

-¡No! ¿Cómo te atreves?—Lo acusó como si la idea fuera de él, pero creyendo que la apoyaba mostrando su molestia y mirándolo con desaprobación, si era su embarazo ¿quién era él para decidir al respecto?

-Escucha—La reprimió, tratando de lidiar con los reclamos de la peliazul—Dicen que si te drogaron eso pudo afectar el desarrollo del niño.

-¡No, escúchame tú a mí! ¡yo lo he hecho todo este tiempo!, te dejé entrar a mi vida por tonta, te ayude porque creí...—Se calló al ver que su argumento no era del todo coherente con la situación sino más bien por sus dolidos sentimientos mal correspondidos, aún así Sasuke se sorprendió de su respuesta arrebatada, definitivamente era otra Hinata—¡Ya no más! ya viniste a arruinarme toda mi vida, si es MI embarazo—Recalcó la posesividad—No tienes nada que opinar, ¡ya lárgate y déjame en paz!—Gritó descontrolada a punto de las lágrimas nuevamente, sosteniendo su peso y sentándose en la cama mostrando su actitud defensiva.

-Hinata...—Volvió a llamarla dándose cuenta que ella estaba malinterpretando su postura al respecto, la puerta se abrió.

-¡Estoy cansada que decidas por mí!, yo no soy nada tuyo siempre lo dijiste así que vete ya no quiero verte—Lo cortó, dejándolo tieso.

-Pero estás embarazada—Recriminó sin saber que decir, sintiendo la ansiedad carcomiéndolo.

-Ese es mi problema no el tuyo—Encaró al Uchiha, noqueándolo, ella estaba usando todos sus errores para defenderse.

—Soy el padre maldita sea, tú debes estar conmigo—El moreno le dijo como último recurso, la peliazul rodó los ojos con indignación, preguntándose ¿qué más deseaba de ella, sobre todo en su estado? Porque sus palabras le sonaban más que vacías, ¿por qué de la nada ahora quería retenerla?

-¿Qué ha sucedido?—Kurenai preguntó metiéndose en la discusión, revisando los monitores deseando controlar la alteración de la chica, hace 15 minutos había visto el cambio de las constantes desde la jefatura de enfermería pero le llevó ese tiempo en llegar a la habitación.

-¡Aléjelo de mí!—Hinata le pidió cuando la médica se acercó a revisar el monitor, extrañada volteó a ver a Sasuke que no se encontraba mejor que la peliazul, podía notarse también alterado aunque con su semblante serio—No quiero que él esté aquí.

-Salga por favor—Le pidió la médica y aunque Sasuke no quería hacerlo después de chasquear la lengua le obedeció aún aturdido, aceptando que ambos necesitaban enfriarse para poder conversar, no sabía ni en qué momento terminaron en ese estado.

-¿Qué sucede?—Le preguntó al ser obvio que su estado tenía que ver con el moreno pero buscando la manera de tranquilizarla—Tienes que calmarte esto no le hace nada bien a tu bebé, ayúdalo, él está luchando y no le estas poniendo las cosas fácil—Hinata sollozó agobiada.

-Nadie puede decidir sobre mí, solo yo—Kurenai asintió sin comprender del todo qué quería expresar—No quiero interrumpir mi embarazo—Le dijo secándose sus lágrimas y luchando para tranquilizarse, aunque al parecer no podía más que pensar en eso, echándose a llorar.

-Ah—Exclamó la ginecóloga sentándose a su lado en la cama—Luchamos para que no lo hagas—Hinata asintió pero sin poder evitar estremecerse—Tienes que tratar estar tranquila, además peleas de pareja no le harán bien a tu bebito, hablaré con él.

Sasuke que estaba parado tras la puerta escuchó la conversación aún perplejo, incrédulo de como ahora estaba en una situación mucho más incontrolable, las orbes oscuras brillaron al humedecerse haciéndolo chasquear la lengua, llevándose ambas manos al rostro al reparar que todas sus acciones lo llevaron a ese punto en el cual la peliazul lo consideraba una bestia que repudiaba sin importarle que lo convertiría en padre, se había convertido en una pequeña fiera demasiado lastimada para permitirle acercarse pero él simplemente no podía verse alejado de ella y menos sabiendo que llevaba su descendiente, por un momento se recriminó su actuar si él hubiera sido más atento, menos seco...

-¡No!—Hinata tomó la muñeca cercana suavemente implorándoselo, la castaña la miró con intriga—Él no es mi pareja y no tiene por qué decidir por mí—El llanto de la ojiluna se escuchó en la habitación dejando que todos los sentimientos reprimidos por fin salieran descontrolados—¡Lo odio!—Sollozó y Kurenai se acercó a la cama para tratar de tranquilizarla—Él sólo me hace daño, quizás yo debería abortar ahora, ya no tendría ningún pretexto para que me atormente—La medica la agarró del hombro a sabiendas que solo se estaba desahogando, intuyendo que la discusión con el moreno debió haber sido fuerte para tenerla en ese estado.

Sin embargo el Uchiha estaba pasmado, solo tras escucharla decir que lo odiaba se daba cuenta que tan fuerte era lo que sentía por ella, amaba a esa mujer que ahora decía odiarlo, por eso la ansiedad por no poder tenerla, las palabras de la ojiluna debían ser ciertas porque ella jamás lo rechazó ni siquiera cuando le mostró su lado más oscuro, siempre estuvo para él a pesar de sus actos egoístas o incluso después de maltratarla y ahora quería destruir lo único que los unía para ya no tener que verlo, sólo hasta ese momento se dio cuenta de que tanto daño le había hecho y lo imposible que era remediarlo, la llevó sin buscarlo a su límite y las palabras dichas por la ojiluna lo lastimaron, pasando por la propia culpabilidad que lo estaba carcomiendo.

Los pies del moreno se movieron sin tener claro un destino, solo alejarse de ahí, de los lloriqueos de Hinata y las palabras que soltaba, demostrándole como podía joder todo lo que tenía un sentido para él.

-Oh, Hinata, necesitas calmarte, si mañana más tranquila tu decisión de abortar sigue en pie lo haremos pero...—Emitió sorprendida Kurenai sin poder terminar su frase después de las palabras de la ojiluna.

-¡No! Dios ¿qué estoy diciendo? No, no, no... no deseo eso—La medica sonrió levemente, definitivamente las palabras soltadas por la joven se debían a un arrebato emocional—Yo quiero tener a este bebé, ¿cómo podría hacerle esto a él que no tiene la culpa de nada?—Lloriqueó tratando de calmarse—Lo lamento, es solo que mi corazón duele mucho—Explicó a la desconocida entre palabras entrecortadas por el llanto.

—Tranquila, pasaste por un mal momento y ahora todo debe estar tan confuso para ti... sé que no soy quién para hablar porque solo tú conoces al verdadero chico que ha salido de la habitación, creí que ustedes se encontraban bien como no se despegó de ti en cuanto te pasamos a la habitación...

-¿Enserio?—No pudo evitar preguntarlo, sorprendida, la médica le asintió, pensando que era una pelea entre dos chicos enamorados, por tonterías sin importancia.

-Si, ha estado a tu lado, luce preocupado por ti, además creo que ambos tienen el mismo objetivo—Hinata frunció el ceño esa mujer no sabía de qué hablaba, si las cosas entre ambos fueran así ella aguantaría, pero lo cierto es que él solo la usó y sabía que no podía quejarse ya que lo aceptó de cierta manera—Si, que este bebé nazca—Ella la miró aturdida.

-¿Por qué dice eso? Yo... él—Por un momento pensó en explicarle pero no pudo continuar.

-Los dos quieren que nazca, al llegar tu vida no se encontraba en peligro pero hay muchos factores en contra, hubiera sido sumamente sencillo tomar la decisión fácil y salir de este bache pero él decidió en ese momento crítico que tú eras la que debías elegir, ya que según sus palabras él no podía hacerlo por ti... fue una acción noble y antes mis ojos considerada, lo he visto mirarte, interrumpir el embarazo y terminar con esa agonía era una acción tentadora para un hombre de su edad pero decidió que tú dispusieras sin importar que tanto lo persuadió Oroc...—Le reveló lo que escuchó por casualidad cuando conoció al Uchiha, dándose cuenta que estaba a punto de echar de cabeza a su jefe que tenía una inusual preocupación en ese tema.

-¿Eso hizo Sasuke?—Kurenai la miró con sorpresa y algo apenada, sintiéndose indiscreta.

—Quizás he hablado de más pero ustedes no se comunican de manera correcta, él está a tu lado y busca lo mejor para ti pero al encontrarlos discutiendo me doy cuenta que no te muestra debidamente lo que siente, los hombres son tontos, te lo digo por experiencia y metiéndome más allá de lo que me incumbe, pero por alguna razón me recuerdan a mi difunto esposo y a mí—Reveló con una sonrisa nostálgica—Trata de hablar más con él... yo daría lo que fuera para poder hacerlo, pero la vida me lo arrebató demasiado pronto, sin poder decirle muchas cosas, no cometas ese error aunque sea un hombre difícil.

Sasuke escuchaba superficialmente a los abogados en la oficina de Orochimaru, sentando en la silla del médico y el par de abogados en las costosas sillas frente al escritorio, sabía que eran los mejores del país, captaba el significado de sus palabras, el sentido de la conversación pero le costaba estar completamente ahí, todo se resumía a Hinata, no podía dejar de pensar en ella, en su última discusión y lo que escuchó después esa misma mañana, sonrío ladinamente no le sorprendía que creyera que iba a decidir por ella pero no podía hacer algo así, no con Hinata que le movía su centro, no recordando la sonrisa soñadora que posó en sus labios rojos al hablar de sus hipotéticos hijos, quizás porque su naturaleza egoísta no se lo permitía, la ojiluna le gustaba y cual fuera el resultado de ese embarazo, le agradaba la idea de que una mujer amorosa como ella fuera la madre de su hijo...¿o hijos? Aunque después de las últimas palabras que escuchó eso ya no sería posible se recordó, curvó sus labios con amargura, tanto que hizo para que Orochimaru mantuviera a la ginecóloga trabajando pendiente solo de la Hyuga, gastando varios miles de pesos en medicamentos para retener a su hijo, no es que reprochara el dinero, sólo que sus esfuerzos fueron inútiles... ella no deseaba permitirle ser padre por el resentimiento que le guardaba.

-Sasuke –Gaara lo llamó con una mueca de fastidio.

-Te escucho.

-Debemos abarcarlo así, de esa manera podremos mandarlo a prisión y será más sencillo que recuperes todos tus bienes.

-¿Cómo?—Cuestionó al no estar enterado de nada de lo que le explicó el pelirrojo.

Gaara respiró cansino pero decidido a retomar su explicación se lo debía por honor y agradecimiento a la familia Uchiha a la cual su padre había defendido legalmente durante años, mismos a los que les debían su estatus social, seguramente si su progenitor se encontrara con vida él mismo llevaría el caso del único sobreviviente Uchiha.

-Hemos iniciado la acción pauleana, la que servirá para devolverte todo lo que te quitaron en tu primer sentencia. Pero habrá de esperar en lo que se encauza—Le informó —He logrado mover algunas influencias para que tu sentencia condenatoria no se vea afectada por tu escape y el nuevo proceso donde planean la reivindicación de tu estado mental... esas cuestiones complican un poco las cosas pero nada que no se pueda solucionar, de cualquier manera al final del camino no puedes ser juzgado dos veces por el mismo crimen así que ya no tenemos que preocuparnos por el asesinato de Itachi y solo enfocarnos en demostrar tu salud mental y en la devolución de todos tus bienes—Explicó el poseedor de ojos aguamarina, mirando al Uchiha frente a él, su colega inseparable y hermano Kankuro, sentado a su lado carraspeó.

-Nos las arreglaremos para que no dicten ninguna sentencia condenatoria en tu contra, en este mundo todo tiene un precio y estamos dispuestos a pagarlo—El castaño afirmó, ver tan concentrado a su hermano era el incentivo para motivarlo, además en ese caso no tenían preocuparse por las finanzas, todo estaba a su favor.

-Como sea—Respondió Sasuke cansino, de cualquier forma tarde o temprano mataría a Madara, ahora solo estaban en un descanso forzado para reacomodar todo.

-Entonces me iré para acelerar los trámites, el juez Ibiki me dijo que estaba dispuesto a agilizar el proceso—Gaara informó poniéndose de pie dando finalizada esa reunión entre los tres.

Kurenai entró a la habitación, la luz del nuevo día le indicó a Hinata que iba a darle su revisión matutina.

-¿Cómo estás?

-Bien—Respondió en un susurro nervioso mientras la mujer revisaba lo necesario de su estado y del bebé.

-¿Sasuke, lo ha visto?—Preguntó apenada y al encontrarse un poco mejor un tenue rosado vino a sus mejillas.

-No—Respondió sincera, viendo el semblante triste de la peliazul—Pero seguramente está con Orochimaru, no te preocupes—Le informó después de todo ya se había dado cuenta de lo cercano que era el joven a su jefe, Hinata quiso fingir una sonrisa pero su estado no se lo permitía.

Después de la última conversación con la médica había pensado mucho en lo que le platicó, si el moreno no pensaba en terminar el embarazo como creyó, le intrigaba qué pensaba al respecto, ¿sería bueno o malo? Él volvía a estar a su lado de una manera extraña, estaba molesta con él pero había tenido el tiempo suficiente para entender que su problema amoroso era ajeno al embarazo y aunque quisiera no volver a verlo no era algo que podía hacer ya que si él quiso que ese bebé siguiera era porque de alguna manera le importaba y si era así, no podía quitarle al bebé la oportunidad de estar con su padre, sonrío al aceptar que no era del todo el mal hombre que por momentos creía.

Le gustaría buscarlo porque necesitaba aclarar todas sus dudas, pero estaba postrada en esa cama por el bienestar del bebé así que si él no iba, no habría manera de encararlo.

-¿Qué te sucede Sasuke?—Al escuchar la voz de Orochimaru, se sorprendió no sintió cuando se adentró en su habitación del hospital, tan absorto se encontraba en sus pensamientos que estaba siendo bastante distraído.

-Nada—Respondió seco—Todo se me ha ido abajo.

-¿Por qué?

-Parece ser que esto llevara más tiempo del cual pensé—Mintió en cierta manera, nada referente a Madara le estaba saliendo como planeaba y qué decir sobre la peliazul.

-Era obvio, probar tu estado mental es complicado, sobre todo después de lo ocurrido con tu hermano.

-Él pudo salvarse—Sasuke reveló sin atreverse a cuestionarle sus dudas respecto al aborto, había aguantado toda la tarde de ayer y todo ese día, así que prefirió enfrascarse en otra culpa—Yo estaba temblando y no fui bueno con mi puntería, en el último momento retrocedí, me acerqué asustado y en ese instante me confesó todo lo que ocurrió entre Madara y él, de la hija que tuvo, como la madre murió en el parto, porque las ocultó... estaba por llevarlo al Hospital cuando Madara llegó con varios hombres e hizo todo ese teatro para que pareciera que yo lo había hecho—Soltó ausente, metido en sus recuerdos.

-Eso será muy difícil de probar Sasuke.

-Lo sé.

-Hasta donde sé diste positivo a la prueba de Harrison y te encontrabas ensangrentado, aunado a la historia que ya los recorría.

-Pero no lo hice, no lo maté... además una vez que se pruebe que me refundió a ese psiquiátrico sin motivo, tampoco quedara muy creíble su historia esta vez deben escucharme, yo sabía a lo que me arriesgaba desde el inicio, por eso mi objetivo siempre fue matarlo hacer justicia de una maldita vez sin importarme si quedaba refundido.

-Ya entiendo—Orochimaru habló— ¿Y qué hay de esa chica y el niño?—El mayor le preguntó curioso.

-Eso no estaba en mis planes—Reveló, aceptando que ahora era eso lo que le preocupaba, todo había cambiado de giro tan abruptamente en cuanto se enteró que Madara la tenía en sus manos, si no hubiera sucedido probablemente lo hubiera matado ya y poco le preocuparía si terminaba en la cárcel, pero ahora no quería que las cosas fueran así, él quería de alguna manera estar fuera junto a la peliazul—No tengo idea... ¿aún no aborta?

Ahí estaba la duda que lo carcomió por más de veinticuatro horas.

-No—El médico lo miró extrañado sin lograr comprender el alivio que finalmente encontraba al moreno—Necesitas descansar tienes todos tus pensamientos alborotados— El moreno asintió nuevamente y el castaño salió.

Iba a ser media noche, quizás ella estaba dormida, la vería y luego se marcharía, solo necesitaba verla y tratar de descifrar qué le ocurría, no tenía cabeza para encontrar soluciones así que sólo la vería.

Como pensaba la peliazul lucia dormida, así que haciendo caso omiso a lo que había planeado se introdujo en la habitación, tensó su mandíbula al aceptar que quería tenerla cerca y que por lo que consideraba culpa de la ojiluna todos sus planes estaban tambaleantes, se sentó en la cama con fastidio, enojado consigo mismo, pensando que debió hacerle caso a sus amigos y no meterse de más con ella, nada absolutamente nada hubiera pasado si solo los hubiera escuchado...

-Sasuke—Volteó enseguida sorprendido, Hinata lo miraba con una expresión que no pudo descifrar acostada de lado en esa cama medica, lo sintió entrar aunque no sabía que era él, así que cuando se sentó en la cama abrió sus orbes lunas enfocándolo un tanto asombrada de la visita, Sasuke respiró cansinamente maldiciéndose por poner su trasero en ese colchón, no quería otra discusión, porque no sería amable estaba demasiado molesto—Tenemos que hablar—Sonrió ladinamente y puso los ojos en blanco, ella omitió esos detalles que la harían poner ansiosa y dudar de tratar su embarazo.

-Te agradezco tu ayuda—Sasuke la miró atónito—Pero no tengo para costear un hospital como éste, lo mejor será ir a uno público...además quiero entender tu posición respecto al bebé.

Sasuke permaneció en silencio creando un momento incómodo para ambos, simplemente no daba crédito a las palabras de la mujer ¿le agradecía? Gracias a él termino ahí, ¿qué no tenía dinero? Lo sabía de sobra, ¿acaso no se supone que ahora eran su responsabilidad? Ella no tanto porque no era su pareja realmente pero le valía un reverendo carajo llevaba un hijo suyo lo que la convertía en su responsabilidad.

-No digas tonterías—Finalmente espetó, ella entreabrió sus labios un tanto indignada su bebé no era una tontería, aunque el Uchiha no se refería a él—Orochimaru ya me dijo que quieres llevar tu embarazo hasta el final, así que a mí me da igual pero te quedarás aquí —Se mostró desinteresado al decirlo pero con el objetivo de mantenerla segura, ella apretó la sábana entre sus manos tratando de canalizar la ira que le provocaba la reacción del Uchiha, como siempre había esperado de más—No soy él que va a batallar—Agregó, arrepintiéndose al instante ¿Qué no batallaba? Bastaba ver su estado, ahora tendría otra debilidad aparte de la peliazul hasta que Madara estuviera tres metros bajo tierra.

-Perfecto—Hinata le respondió ya no queriendo escucharlo, se sentía nuevamente lastimada—Solo necesito que me aclares algo, ¿será solo mío?—Sasuke entrecerró sus ojos pero ella no se detuvo—Es decir a mí me da igual si decides asumir la paternidad o no pero si dispones ser participe en su vida debo hacerme a la idea...—Dijo creando frases que ni ella misma comprendía, pero decidida a que fuera claro de una vez, así todo terminaría y ella podría solucionar su nueva situación más pronto.

-Soy el padre ¿no?—La interrumpió con molestia—Así que tu pregunta es estúpida.

-No lo es, no cuando tú vienes y te vas—Reclamó pero él solo la miró fijamente lamentándose interiormente por su absurdo actuar hacia ella e Hinata negó dándose cuenta que eso estaba fuera de lugar—Es decir me refiero al bebé, si con él vas a ser inconsistente, además ¿qué va a saber de ti?—Dijo encogiendo los hombros dejando que su tristeza se reflejara en sus ojos aunque sus palabras salieron duras.

-Mierda—Espetó el moreno dándole la espalda y apretando su mandíbula y puños en un intento de contenerse, justamente a eso le daba un millón de vueltas, estuvo a tentado a decirle que era su maldita culpa, pero por primera vez reconocía que él era tan culpable o más que ella—Tampoco era algo que quería, de cualquier manera la verdad nunca está mal... no sé dónde y cómo va a parar todo esto, si termino muerto o en prisión pero no quedaran desamparados, se quedaran con mi dinero.

-¿De qué hablas?—Hinata de pronto no lo siguió —Tú, tú... solo mantente escondido—Sasuke volvió a sonreír de lado volviendo a darle la cara, dejándola ver su frustración.

-No pienso vivir toda mi vida como lo hice hasta hace unos meses, lo hice porque no tenía remedio, porque pensaba ser yo quién terminara con la vida de ese infeliz antes de que todo se viniera abajo, quitarle mi dinero porque asesino o no, tengo la cordura para tener por lo que trabajó mi familia por años y no dejarlo en las manos de un maldito ambicioso —soltó frustrado, acercándose a la cama con los brazos cruzados.

La Hyuga lo miró hacia arriba, nunca se le ocurrió reparar en esos detalles, tampoco sabía de leyes, más que las concernientes a su profesión así que por alguna razón no pensó en lo que sucedería cuando el moreno recuperara lo suyo a excepción de que no quedaría conforme, jamás pensó en esas complicaciones, su pecho se agitó queriendo procesar todo a punto de derramar el llanto.

-Yo tampoco quería esto Hinata, nunca pensé en embarazarte, tampoco soy un niño para saber que lo que hacíamos no podría tener consecuencias; era algo que no pasó por mi mente, realmente lo lamento... por poner tu vida más difícil.

Hinata lo miró aturdida después de esa disculpa, la sentía sincera y comprendía mejor que nadie lo que sentía el moreno respecto al bebé, ella tampoco lo planeó fue algo que se dio y ahora igual que a ella no le quedaba de otra que hacerle frente, aunque estaba tan irritado, tan molesto que sin dudas la hacía pensar que se encontraba furioso ante eso.

-No tienes porque, es decir... no sería el primer niño que no tiene papá.

-¿Eso sería mejor para ustedes?—Sasuke habló con duda, sopesando que quizás era lo mejor después de todo era un criminal ante la sociedad.

-Yo—Hinata se tensó, era evidente que como toda chica quería al padre cerca de ella pero sobre todo del bebé, eso, aunque no estuvieran juntos sería lo mejor.

-Supongo que cargar con el estigma de ser hijo del loco Uchiha Sasuke no es bueno, pero si las cosas no salen bien, él será el heredero de mi fortuna, porque eso sí no puede salir mal—Explicó, la peliazul no era interesada pero sabía a la perfección del imperio Uchiha, así que la sorpresa se reflejó en su rostro— ¿No suena mal, cierto?—Preguntó con molestia al ver su mueca pero al instante se reflejó el desazón en el fino y blanquecino rostro de la peliazul.

-¿Lo haces por eso? Quieres que tu apellido siga y con el la descendencia de tu familia—Susurró al creer comprender porque Sasuke aceptaba al bebé y su atención para ella—De cualquier manera puedes manipular a cualquier mujer para conseguirlo ¿no es eso lo qué haces? pronto vas a recuperar tu fortuna, cualquier mujer estará dispuesta, Ino por ejemplo, sin necesidad de este bebé no es tu última opción—Sasuke levantó sus cejas en desaprobación y con incomodidad, e Hinata cruzaba sus brazos con indignación sintiéndose utilizada.

—Soy manipulador tienes razón... nunca se me ocurrió la idea, después podría elegir entre todos esos niños a mi heredero perfecto ¿no?—Hinata lo miró de manera desaprobatoria y él rio divertido, dándose cuenta que la ojiluna estaba celosa, no todo estaba perdido si era así—No estoy tan loco Hinata—Dijo al sentarse en la cama y acercar su rostro al de la chica—Creo que traer hijos no se planea o al menos no de la manera que insinúas, llegan y ya—Le explicó muy cerca de sus labios haciendo que sintiera su cálido aliento, su respiración se hizo superficial y él le sonrió ladinamente, la chica no podía creer lo que escuchó, eso la hacía sentir mucho mejor después de tantos días.

Desvió su rostro porque de otra manera la tortura de tener los labios del Uchiha tan cerca de los suyos la harían caer, y no quería hacerlo, Sasuke besó su mejilla sin poder controlarse y posando su frente en la sien frustrado de todo, ella se apartó enseguida, no podía permitirse ese contacto o caería, el bufó frustrado

-Debería odiarte Hinata—Ella se sobresaltó al escuchar aquello—Me has hecho tan malditamente débil.

-Yo no he hecho nada—Se defendió, un tanto aturdida de la aún cercanía, la mano izquierda del moreno se coló bajo su espalda abrazándola acercándola a su cuerpo un acto que no pudo rechazar del todo aunque sus manos se posaron en los pectorales del chico intentando mantener su distancia.

-Nada ha salido bien por tu culpa, no me dejas pensar bien—Debatió mirando fijamente los ojos lunas ella volvió a negar intentando evitar esa mirada oscura, haciéndolo sentir rechazado—Te quiero—Confesó el moreno siendo testigo de cómo los ojos de la chica se abrían con supremacía y tragándose ese Te amo que quemaba su garganta—Hinata fue incapaz de responder tras haberse quedado atónita, su interior comenzó a negarse a esas palabras intentando alejarse del moreno que finalmente sonrió ladinamente soltándola—Eso es malo, mira lo que te ha sucedido, yo no puedo matar a ese infeliz y ahora todo se complicó—Cerró los ojos con fuerza molesto por no controlar sus pensamientos y externarlos, cansado de todo.

-No tienes por qué decirme mentiras—Habló decidida—En verdad no comprendo que quieres de mí, por qué sigues aquí diciendo esas cosas que ni tú te crees... yo sólo quiero que esto pare y respecto a eso pongamos final, el bebé existe y es por él que te estoy escuchando ahora pero no tiene caso hablar del pasado.

Sasuke observó a la ojiluna, con dolor presenció como la mirada luna se rehusaba a encararlo y cómo su presencia la incomodaba, era palpable el rechazo que irradiaba.

-Bien—Determinó recuperando su fingida indiferencia—Si eso quieres, como estás decidida a tenerlo me haré cargo de todos los gastos hasta que puedas independizarte, después ya veremos—Habló guardando el ardor que le provocó confesar sus sentimientos y ser ignorado.

-No es necesario—Hinata debatió sentándose derecha y cruzando sus brazos, en un mero acto de impulsividad e indignación.

-¿No lo es?—Soltó seco—Si vas a traer a ese niño al mundo será bajo mis condiciones.

-¿Quién eres para decidirlo dijiste que te daba igual?

-Nada menos que el padre—Debatió sin poder controlarse.

-Eso no te da ningún derecho de inmiscuirte en mi vida.

-Déjate de tonterías no tienes trabajo y aunque lo tuvieras debes estar en cama...

-No tengo trabajo gracias a ti—Reclamó dolida, Sasuke respiró intentando tranquilizarse, dándose cuenta que estaba perdiendo lo estribos y lo que menos necesitaba la ojiluna eran disgustos, se llevó ambas manos a los bolsillos y comenzó a alejarse de ella.

-No siempre te obligué a meterte en mi cama—No pudo frenar su filosa lengua—Era algo que tú solita querías—Las mejillas de la Hyuga se tiñeron rojas por el enojo, lo sabía él no podía sentir nada por ella.

El moreno apretó sus puños consciente que volvió a dejarse llevar por su impulsividad, ¿por qué con ella tenía que perder el control de esa manera? Era un hombre maduro y frío ¿entonces por qué con ella le hervía la sangre haciéndolo perder el control? Decirle todas esas palabras afiladas cuando no debía y realmente no quería hacerlo, negó con la cabeza sin atreverse a verla, dispuesto a salir de la habitación aún así pudo captar el sollozo que intentó ahogar la peliazul.

Hola! Me he tardado tanto en actualizar pero lo he logrado, les deseo a todos feliz año nuevo, agradezco cada uno de sus reviews y me disculpo por no responderles pero leo cada uno, se los prometo :D... solo que se complica responderles! Sé que muchas pensaron que mataría al retoño pero no pude :/ pero como ven las cosas están difíciles, muajaja Sasuke empieza a ser rechazado xD... muajajaja...

Quiero agradecer a Simazame que me asesoró para un tema importante.