Tras cerrar la puerta de la habitación perteneciente a la ojiluna, Sasuke se permitió recargarse sobre ésta cerrando sus oscuras orbes a la iluminación del corredor, podía escuchar los sollozos dentro exigiéndole que regresara y arreglara toda la mierda que dejó dentro pero era lo suficientemente listo para saber que no conseguiría nada, su volátil estado solo lograría complicar todo, él también estaba furioso y al igual que la Hyuga con él, se reprochaba sus acciones contra ella pero no podía detenerse, no podía entender por qué si era importante le demostraba lo contrario, hasta él podía darse cuenta de la actitud seca y ruin que tomaba con solo verla, aún cuando deseaba lo contrario.
-No lo necesito—Susurró Hinata intentando convérsese, mientras limpiaba con el dorso de sus manos sus lágrimas.
No entendía al moreno en ocasiones la hacía creer que a su manera se preocupaba por ella que se sentía culpable pero al instante siguiente rompía con todo, haciéndola sentir tan poca cosa, sus labios temblaban por el llanto que había soltado y aun quería escapar de sus orbes lunas, su boca ansiaba gritar el nombre de ese hombre que la dejó sola en la habitación pero se contuvo, no lo haría, de algo estaba segura no era importante para el Uchiha no por ella, sino por el bebé, en otro momento hubiera sonreído al aceptar que se había equivocado, el azabache era un hombre correcto que tomaba las responsabilidades por convicción propia, un sentimiento cálido se forzaba en su pecho porque sabía que el bebé tendría a un padre, uno que intuía terminaría rendido a los encantos de la paternidad que no había elegido, quizás no escogió de todo ser madre a su lado pero dejando de lado el malvado hombre que era con ella, le había otorgado a su bebé a un padre que estaba dispuesto a todo para mantenerlo a salvo y al fin de cuentas era lo que importaba.
-Dejaremos que tu padre nos ayude bebé—Susurró al llevar ambas manos al vientre acariciándolo, era la mejor solución, quisiera o no debía ponerse bajo la protección del Uchiha por el bienestar del futuro bebé.
- *(Días después)*
Sasuke caminó por el pequeño y apenas iluminado pasillo que lo llevaría a la recamara en su apartamento, comenzó a deshacer el nudo de la corbata azul marino con detalles plateados que portaba, su camisa negra junto al traje gris oscuro que vestía seguía sin arrugas después de un arduo día en la oficina, se encontraba exhausto y ansioso, la luz proveniente de la puerta entreabierta de su habitación le indicó que ella se encontraba ahí, así que sus labios se curvaron en una traviesa sonrisa.
En cuanto abrió la puerta de la habitación pudo encontrarla sobre la cama sentada recargada en la cabecera oscura y acolchonada, la calefacción se encontraba encendida por esa razón ella solo portaba una transparente y pequeña camisola de color lila bastante sexy, su largo cabello azulino se encontraba atado en lo alto de su cabeza de manera desordenada y dejando unos mechones rebeldes sumamente tentadores caer sobre su rostro mismo que se encontraba bloqueado por ese libro de portada verde que la peliazul sostenía entre sus manos, no terminó de leer el título porque le pareció más interesante ver las blancas e invitadoras piernas femeninas.
-Hinata—La llamó con la voz ronca.
De inmediato el libro terminó sobre la cama y en el rostro femenino se posó una gran sonrisa, sus ojos brillaron emocionados cruzándose con esas oscuras orbes que solo destilaban deseo.
-Estás en casa—La dulce voz de la chica apenas y se escuchó en la habitación— ¿Has cenado ya?
El Uchiha se vio tentado a mentirle de decirle la verdad ella se levantaría a atenderlo, sin embargo prefirió guardar silencio y terminar de sacarse la corbata, enseguida la arrojó al suelo dando unos lentos pasos hacia la cama, la ojiluna lo observó expectante y en esa mirada él pudo reconocer la excitación.
-¿Cómo te sientes?
-Bien, esto no es nada, deberías dejar ya de preocuparte por mí y dejarme volver al trabajo... un embarazo no es una enfermedad—Sasuke solo la observó fijamente y se sentó en la cama en el pequeño espacio que había dejado la peliazul entre ella y el borde, deslizó una de sus manos por la piel desnuda de la pierna con extrema lentitud y vio cómo se erizaba, robándole una sonrisa ladina que le mostró antes de encararla.
-Sasuke... quizás primero deberías cenar.
-Te quiero cenar a ti—Demasiado sincero como siempre, ella sonrió y se acercó a besarlo tiernamente en los labios, despertando cada sensación nerviosa del azabache con el simple hecho de envolverle entre sus labios el labio inferior.
Sasuke aprovechó ese dulce gesto para acercarla más a su cuerpo posando sus masculinas manos en la espalda baja femenina jalándola hacia su cuerpo, logrando sentir sobre tu torso las generosas curvas de los pechos de su mujer, Hinata soltó el aliento contenido en un sensual jadeo.
-No tienes idea de cuánto te necesito—Le reveló entre los labios, la peliazul le pasó las manos por el cuello, cerrando las orbes lunas dándose un momento para disfrutar la cercanía.
-Te amo—Le confesó antes de besarle la frente y motivarlo a sacarse el saco, en ese momento él prestó atención en los jugosos pechos que se alzaban orgullosos en la pequeña prenda que portaba la chica, llena de encajes justamente en esa zona.
Duro esa era la mejor palabra que describía el estado del Uchiha, apretó su agarre en la espalda baja femenina acercándola imposiblemente más a su cuerpo, besándola con arrebato propio de un adolescente, ansioso de sentir el más mínimo detalle de esa dulce y pequeña boca, empecinado en recorrer cada rincón que le fuera posible con su lengua.
No pudo saber en qué momento terminó desnudo ya que vagamente estaba consciente como su pequeña mujer luchó con sus prendas para dejarlo en ese estado y terminar montada sobre su rígido abdomen con una sonrisa traviesa y la mirada perdida en el deseo, agarró con más fuerza de la necesaria el delicado rostro para besarla con ansias degustando el sabor que le proporcionaba la saliva femenina, sin duda su sabor favorito en el mundo, tan necesitado de ella como siempre, sus manos se trasladaron por las carnosas piernas subiendo delicadamente pasando por la braga de encajes para finalmente posarlas en el vientre que seguía siendo casi plano, podría confundirse con uno pero ahora él sabía que ella empezaba a perder su figura, apenas perceptiblemente albergando a su futuro hijo.
-Sólo quiero que estén bien—Susurró en los labios de la peliazul, cruzando sus miradas con el único objeto de mostrarle lo mucho que significaban para él.
-Lo estamos Sasuke—Le respondió al besarlo por el cuello estimulando cada fibra nerviosa del azabache, sus besos eran lentos y mojados pero lo tenían a su miembro al punto del colapso.
-Creo que esta vez terminaremos de formar ambos piecitos estoy malditamente caliente—Escuchó una risa despreocupada de Hinata y solo entonces soltó el vientre para llevar sus manos a las nalgas queriendo saciarse de alguna manera, necesitaba terminar con esa necesidad imperiosa que le exigía su virilidad.
La Hyuga se irguió para quitarse la camisola quedando sólo con la braga, dejando que Sasuke apreciara su perfecto cuerpo, él se relamió los labios y sonrió moviendo sus dedos ágilmente para orillar la braga y descubrir la entrada a la gloria, posó las masculinas manos en la cadera femenina instándola a elevarse para encajarse en ella, sentir como su sensible miembro abría los pliegues vaginales lo hizo gruñir, casi al instante estuvo hasta el fondo robándole un jadeo escandaloso.
-Dios—La exclamación femenina lo hizo soltar una risa y depositar un casto beso en la mejilla.
-¿Qué tal te fue con los médicos legistas asignados?—Juugo le cuestionó apenas hubo puesto un pie en su habitación médica, solo entonces Sasuke salió de su ensoñación, por alguna razón inexplicable el extraño sueño de esa madrugada donde mantenía una relación "normal" con la Hyuga se había grabado a detalle en su memoria sin querer ser desechado al olvido.
Suspiró cansino después de todo el día comprendía que su mente le mostró lo que tanto había estado anhelando desde hace un mes, una vida diferente, una donde hubiera tenido la oportunidad de vivir de otra manera y feliz, aquella donde era un trabajador de la bolsa y ella seguramente ejerciendo enfermería en algún hospital, un embarazo que ambos compartían y lo mejor de todo esa dedicación y amor que ella le irradió hace tiempo, cuando la conoció cuando tenía todo absolutamente todo de Hinata su cuerpo, sus sentimientos.
-Creo que bien, pero sus exámenes y estudios me dejaron fastidiado—Habló sin prestar demasiado atención a su nuevo acompañante—Además nada malo pueden encontrarme no estoy loco.
-Efectivamente—Ino apareció en el umbral de la puerta, el azabache se sorprendió al verla ahí, tenía más del mes que no la veía, desde que rescató a Hinata de la casa de Madara para ser exactos—Lo poco que escuche están de tu lado, parece que al menos tu defensa no podrá ser echada abajo pero debes seguir el tratamiento pactado, Orochimaru se hará cargo en mi nombre.
Juugo sin saber que hacer decidió salir de la habitación en silencio y cerrando la puerta blanquecina detrás de sí, Sasuke suspiró sin saber que decirle, no podía ser grosero aunque quería, sabía que debía ser amable con la persona que lo ayudaría a triunfar en su juicio.
-¿Cómo vas?
-Bien—Respondió seco, ella sonrió anhelando que le devolviera la pregunta, pero lo conocía lo suficiente y no era algo que obtendría, no de él— ¿Cómo va tu chica?—Los ojos azules se entristecieron al ver que no le debatió su manera de llamar a esa mujer que tanto le intrigaba, varias noches pasó en vela cuestionándose ¿qué tendría ella para robar el amor del difícil Uchiha?
-Bien—Volvió a soltar antipático.
-¿Y el bebé? –Un nudo se formó en la garganta de la rubia al tocar ese tema, con sus penetrantes ojos azules observó como el Uchiha se reacomodaba en el acolchonado sillón negro en el que se encontraba en un extremo de la habitación, los ojos oscuros se perdieron al cavilar la respuesta y entonces ella creyó advertir una perceptible sonrisa.
-Mejor, quizás pronto pueda irse de esta mierda de Hospital—Ino abrió sus labios buscando qué decirle, pero lo cierto es que no tenía nada, odiaba a la chica y al mismo tiempo no lo hacía, ¿cómo podía odiar a alguien que en verdad no conocía?
-¿Cuánto tiene de embarazo?
-Once semanas—Los ojos azules bailaron humedeciéndose, los labios de la fémina se entreabrieron y un estremecimiento la recorrió.
-No es tanto—Afirmó con cierto pesar a sabiendas que era más del tiempo del cual esperaba— ¿Cómo la conociste? Te ves enamorado—Aceptó con molestia, no es que el Uchiha se hubiera convertido en un hombre meloso pero recordaba las conductas que había tomado hacia esa mujer y eso era suficiente para hacerle la observación, Sasuke sonrió de lado burlón.
-No estoy enamorado—Mintió—En el maldito psiquiátrico—Reveló posando sus orbes oscuras en la pared blanquecina frente a él, viéndose ausente.
-¿Qué?—Preguntó consternada, sin quitarle la mirada de encima sin comprender su actitud.
-Era mi enfermera—Dijo con sorna volviendo a enfocarla, demostrándole que le divertía confesárselo.
-¿Hinata?—Preguntó después de una evaluación mental rápida de posibles opciones, sin poder creer su deducción.
Le asintió con la cabeza de cualquier manera se daría cuenta de eso tarde o temprano.
-¿Cómo?—Preguntó queriendo darse una idea porque seguía sin creerlo, la Hyuga no era el tipo de mujer que solía frecuentar Sasuke, era simple, dulce, amable; él por su parte era incluso frívolo ¿cómo terminó fijándose en la tierna enfermera que nada tenía que ver con sus habituales gustos?
-No es relevante—Le contestó, sin embargo no le fue difícil adivinar que escondía algo detrás de su respuesta, se había vuelto esquivo queriendo cortar el tema.
-¿Entonces Hinata será madre?—El Uchiha rodó los ojos en señal de fastidio —Vaya, enserio quiero odiarla pero no puedo, ahora entiendo porque se fue despavorida cuando le pedí que te cuidara.
-Es algo miedosa—Agregó sonriendo el azabache demostrándole sin querer que algún recuerdo lo invadió.
Ino había pasado largas semanas reponiéndose, su padre no había tardado mucho en darse cuenta que algo estaba sucediendo y mucho menos tardó en darse cuenta que se encontraba involucrada, tuvo una fuerte discusión familiar y por si eso no fuera posible también necesitó lidiar con la decepción amorosa, ahora después de esos tortuosos días se enteraba quién era su rival misma que empezaba a destetar como cualquier mujer con sangre en las venas pero también entendía algo, Hinata nunca peleó en su contra, no se interpuso entre Sasuke y ella; en cambio, ella si se había metido entre ambos, ahora podía entender porque se puso tan cortante y descompuesta después de pedirle que cuidara del Uchiha.
-Cuídala, Sasuke, aunque me pese reconocerlo ella es buena chica y no tiene a nadie que la ayude según sé—Agregó aunque su garganta ardiera, recordando la poca información que la Hyuga le proporcionó de su vida, así mismo lo que le platicó Naruto al poco tiempo que hubiera renunciado de la clínica.
-Veremos—Soltó indicándole que no pensaba seguir la conversación.
-¿Ella te sacó?—Preguntó sin contenerse, dándose cuenta que la relación inició mucho antes de que ella volviera a la clínica.
La mirada austera de Sasuke le demostró que pisaba un terreno peligroso.
-Hinata hizo eso ¿por eso renunció? ¿Antes de que saliera a la luz?—Sasuke dejó que su cabeza se hundiera en la superficie acolchonada tensándose.
-No me sacó ¿crees que tiene la valentía para algo así? –La rubia lo miró con sus ojos brillosos incrédula además la actitud defensiva del moreno la cohibió por un momento.
-En verdad no la conozco lo suficiente para dar un dictamen sobre ella pero tu fuga de la clínica por tu cuenta suena absurda—Le aclaró recuperando su valentía, llevando ambas manos a sus caderas.
-Estás ofendiendo mi intelecto—Sasuke negó con la cabeza con un pequeño puchero en los labios, demasiado seductor ante los ojos azules— ¿Tanto duele aceptar que la vi y me gustó? ¿Qué no paré hasta que conseguí su dirección y la metí en mi cama?
Ino se paralizó ante la explicación proporcionada, Sasuke sabía jugar bien sus cartas y ahora otro de sus objetivos era defender a la ojiluna, hace un par de semanas los abogados le propusieron inmiscuirla como testigo en contra de Madara pero eso podría conllevar a tener que exponer los hechos y ponerla en riesgo, eso era algo que ya no se permitiría.
La rubia inhaló pesadamente, intentando contener su molestia ante los cuestionamientos del Uchiha.
-Tiene una dulce voz y un maldito cuerpo de diosa, fantasee durante largos meses con ella y después de todo es una mujer más, fue fácil enamorarla... esa es la historia, simple deseo.
-¿Y por eso la embarazaste? ¿Simple deseo?—Cuestionó con ironía—No me vengas con tonterías y ten pantalones, la embarazaste por que la amas, porque como maldito macho la quieres para ti y fue la manera más fácil de retenerla—Sasuke se vio tentado a reír, Ino podría tener razón hacia los sentimientos que tenía hacia Hinata más no su tonta deducción en el embarazo -¡Hombres!—Soltó cansina—Me marcho, lo hiciste bien hoy con los médicos pero aprende a reconocerte a ti mismo—Sentenció caminando hacia la puerta con el corazón oprimido, él no iba a preguntarle su estado y ella ya había tomado sus decisiones.
Juugo arribó a la habitación del azabache a primeras horas del día, el olor a colonia del pelinaranja invadió el cuarto médico del moreno que como era habitual no se encontraba sobre la cama.
-¿Qué ha sucedido?—Le cuestionó intrigado por el llamado, apenas eran las nueve de la mañana y habían pasado dos largas horas desde que el Uchiha le llamó sin decirle exactamente el motivo.
-Voy a darte un encargo—La voz ronca de Sasuke se escuchó finalmente, tras dar unos pasos alejándose de la ventana en la cual se encontraba hasta hace unos momentos, comenzó a caminar hacia los acolchados sillones negros en un extremo de la habitación Juugo le siguió curioso.
Una vez que ambos se hubieron sentado, los ojos negros miraron perspicaces a aquel que había sido su amigo durante años y finalmente decidió que no existía otra opción.
-Voy a confiarte lo más importante que tengo—Juugo no pudo evitar alzar sus cejas con preocupación e intriga, ¿a qué se debía la extraña actitud del moreno? –Y esta vez quiero que me respondas con tu vida.
-¿De qué hablas?—Ante la mirada austera y silencio del poseedor de orbes oscuras Juugo decidió tranquilizarlo—Sabes bien que te debo mucho así que lo sólo pide lo que quieras, jamás te he traicionado y mis actos siempre han sido cuidar tus intereses, nunca voy a olvidar lo que hiciste por mí desde mi adolescencia cuando nos conocimos y posteriormente cuando me apoyaste en mi carrera.
-Por eso mismo lo estoy haciendo—Explicó Sasuke cansado de esa información que sabía y no pensaba echar en cara, después de todo si apoyó financieramente y abriéndoles puertas a Juugo y Suigetsu, lo hizo por su propio beneficio—Hinata será dada de alta hoy—El pelinaranja se tensó empezando a intuir que deseaba el moreno—Quiero que la lleves a la casa próxima a la bahía.
De inmediato la mente del ojiambar vagó a los recuerdos de esa casa que había poseído Itachi, se encontraba cerca de una zona turística pero lo suficiente alejada para no ser molestados por curiosos, el primogénito del matrimonio Uchiha habitualmente no gastaba en esas clases de lujos pero había hecho una inusual excepción y no era para menos, la propiedad contaba con tres recamaras, acabados de fina madera que le daban la apariencia de confortable cabaña vacacional, el mar podía escucharse desde cada una de las habitaciones e incluso poseía unos metros de playa privada, era un lugar hermoso y un tanto ostentoso teniendo la habilidad de ser acogedor, varios años atrás solían allanar la propiedad para emborracharse y olvidarse de los líos diarios de cualquier adolescente.
-Quiero que la lleves ahí—Sasuke lo sacó de sus pensamientos al volver a tomar la palabra—Deberás cuidar de ella y mantenerla a salvo.
-Sasuke—Finalmente Juugo rompió el silencio—¿Qué pretendes?
-Hinata debe estar tranquila y la quiero a salvo de ese perro, así que te encargaras de eso, he hecho los movimientos necesarios para que puedas entrar sin problemas.
-Un favor más—Siseó el pelinaranja al intuir que Gaara debió hacer algo para que esa propiedad fuera entregada al Uchiha— Ese lugar está muy lejos de mi trabajo...
-Encontrarás la manera de solucionarlo—Sasuke cortó el reproche de su amigo.
-Incluso del hospital, si llega a ponerse mal...
-Te encargaras de que no suceda—Juugo gruñó molesto, para el azabache era fácil darle esas instrucciones pero no era algo que él pudiera controlar del todo.
-Sabes que mínimo son dos horas de trayecto desde aquí.
-Lo sé—Los ojos negros brillaron amenazantes—La doctora dice que a Hinata le haría bien un lugar relajante y natural para el embarazo, y tú a estas alturas debes saber perfectamente que quiero que ese niño nazca vivo y si algo no sale como espero me encargare de hacértelo pagar por el resto de tus días.
-Es irracional—Se quejó el pelinaranja—Mucho puede pasar, ese lugar se encuentra lejos y el estado de esa mujer no es normal.
-¿No eres capaz de cumplir con eso?—El cuestionamiento cargado de burla avivó al poseedor de ojos ámbar.
-Lo haré.
-Buenas tardes—Kurenai saludó a Hinata con una enorme sonrisa.
-Buenas tardes doctora—Respondió ella, moviendo levemente sus pies debajo de la sábana blanca que la cubría cintura para abajo, sentada en la cama que empezaba a odiar después de convertirse en su pequeña prisión al solo tener permitido levantarse para ir al baño o ducharse.
-Tal como lo pensábamos hoy podrás irte a casa pero bajo restricciones, todo seguirá igual respecto a tu movilidad—Hinata le sonrió pero al instante se sintió un tanto incomoda— ¿Sucede algo?
Hinata le negó con la cabeza, pero lo cierto es que por dentro sentía que la ansiedad le carcomía ¿qué haría ahora? Tenía que tener descanso relativo, no tenía un empleo (y aunque lo tuviera ella no podía estar demasiado de pie o haciendo actividades si no quería propiciar alguna complicación), hizo una fina línea con sus labios, sintiéndose ansiosa de la nueva faceta que tendría que enfrentar fuera de la clínica a sabiendas que todas sus expectativas de ser autosuficiente habían escaseado.
-Tendrás que venir a revisiones, Sasuke dijo que se encargaría de traerte cada semana al menos hasta que nos aseguremos que tu nueva condición no representa riesgo para tu embarazo.
-¿Sasuke?—Hinata preguntó un tanto sorprendida, "¿cuándo lo dijo?" se cuestionó, puesto que después de aquella plática donde solo le puso claro su posición, ellos no habían hablado más al respecto, a veces iba a verla pero no le decía la gran cosa realmente, parecía ausente y ella no supo cómo abordarlo tras los dolidos sentimientos que le guardaba a tal punto que habían vuelto a distanciarse.
-Sí, así es—Dijo la castaña con una sonrisa—Iré a tramitar todo lo de tu alta.
La Hyuga la vio perderse mientras su desconsuelo iba en aumento ¿qué haría ahora? Debería sentirse alegre de volver a casa, pero lo cierto es que no, estaba sumamente preocupada por las cuentas y tenía miedo de echar a perder todo.
-Debemos irnos—El chico que identificaba como Juugo fue el que habló, entró de la nada a su habitación y se lo dijo sin más, afuera el sol brillaba en su esplendor, anunciado el medio día.
Hinata lo miró confundida, no había hablado con Sasuke en el transcurso de las horas después de que Kurenai le diera la noticia de su alta pero pensó que él iría a verla para discutir la situación, pero aparecía ese hombre, se mordió el labio inferior analizando la situación.
-Necesito hablar con Sasuke—Susurró, sin negarse del todo a que ese hombre la llevase a casa.
-Él está ocupado, así que te llevare a la casa—Anunció autoritario, ella hizo una fina línea con sus labios viendo al hombre corpulento tomar la pequeña bolsa de viaje negra con sus pocas pertenencias, sintiéndose algo desplazada decidió seguirlo, esa noche quería dormir con la calma que le ofrecía su hogar al día siguiente ya se encargaría de buscar alguna manera de sobrevivir sin hacer tantos esfuerzos pero lo más independiente posible.
Durante el camino se mantuvo en sus pensamientos, él no era un chico conversador realmente, y ella tampoco; así que el viaje que era un tanto incomodo al menos no se vio forzado a pláticas sin sentido, Hinata no paraba de darle vueltas a la extraña actitud de Sasuke le era inevitable molestarse por mandar a uno de sus amigos a realizar sus responsabilidades y por eso mismo miles de ideas ofensivas hacia el Uchiha surgieron, avivando su enojo casi extinto hacia él, aunque una pequeña parte racional le marcaba que su amado estaba acatando su papel, él no tenía porque verla o tener atenciones hacia ella, él solo estaba interesado en el bebé y ella aún lo mantenía a salvo en su interior sólo cumplía su rol con el soporte económico; sin darse cuenta el sueño la encontró, tan cansada se encontraba que el viaje la acurrucó.
Cuando el auto se detuvo rompió con la siesta de la ojiluna, ella observó la zona y frunció su entrecejo no teniendo idea en dónde se encontraban, no conocía ese lugar estaba algo caliente y lo primero que observó fue una fachada de una cabaña, su cabeza giró en todas direcciones descubriendo que el auto había llegado hasta ahí por medio de un camino pavimentado y a los alrededores podía ver la arena arena y un par de malecones delimitando el camino.
-¿Qué hacemos aquí?—Le preguntó cuándo le abrió la puerta y le extendió la mano para que descendiera del coche.
-Será tu nuevo hogar—Le explicó escuetamente, ella negó con la cabeza y se hizo más pequeña en el auto, prestando más atención en la construcción frente a ellos, era una edificación de un solo piso, un porche con una sala y una mesa circular a juego de madera brindaba al lugar una vista de ensueño, la oscura madera de la casa hacía una tentadora invitación a explorar, sin embargo fue más fuerte el nudo doloroso en la garganta.
-Quiero ir a mi casa—Dijo lo más firme que pudo.
-No puedes ir allá, no sabemos si el lugar se encuentra vigilado—Señaló con la cabeza hacia la vivienda —Es mi nuevo departamento, estarás un tiempo por aquí hasta...
-¿Por qué deciden sobre mí cómo si yo no tuviera juicio?—Habló molesta—Si hay alguien vigilando mi casa es mi problema, no el de ustedes, no el de Sasuke, así que llévame a mi casa—Dijo sin poder contenerse.
-No puedo hacerlo—Explicó sin perder el control—Será mejor que te calmes, hasta donde sé no debes ponerte así... por el embarazo—Hinata se puso roja del coraje, habitualmente no dejaba salir sus sentimientos, ni debatir nada, pero se sentía sumamente molesta con Sasuke tenía tantos motivos y al mismo tiempo no los tenía.
Lo único que su ofuscado cerebro le remarcaba es que él ni siquiera se despidió para no darle la cara por sus sentimientos mal correspondidos o quizás por las mentiras que le soltó respecto a los suyos y ahora planeaba manipular su vida... aunque por otro lado sabía que no tenía de otra, ella necesitaba alguien que le proveyera lo necesario, así que tragándose su enfado salió del auto, eso sí sin aceptar la mano del pelinaranja, demostrándole en cierta manera su desacuerdo, el cual sólo suspiró cansino.
Caminó con paso firme hacia los tres escalones que se levantaban para acceder al porche, escuchó a Juugo detrás de ella y en ese momento pudo darse cuenta de lo cerca que se encontraba del mar, aun así no dejó que sus ojos lunas vagaran por los alrededores, quizás su comportamiento era infantil pero deseaba marcar su incomodidad, la puerta de caoba era amplia con facilidad tres personas juntas podrían acceder al mismo tiempo, tenía un hermoso ovalo de vidrio con tonalidades blanquecinas al centro que no le permitió ver el interior así mismo a los costados unos rectángulos del mismo material.
Juugo enseguida insertó una llave y una vez que la puerta se hubo abierto, la instó para que entrara, los ojos lunas se sorprendieron cuando pudo notar una sala en tonos blancos y crema, un enorme y acojinado sillón en forma de L se encontraba junto a la ventana que dejaba ver el porche, frente a éste otro asiento de dos plazas con las mimas tonalidades y varios cojines, una pequeña mesa ratona en el centro que combinaba perfectamente con los demás muebles alrededor del lugar, mismos que sostenían aparatos de sonido, televisión y adornos, era un lugar iluminado, las paredes blancas del lugar contenían un par de cuadros minimalistas, detrás del asiento de dos plazas un mini bar con tres bancos altos y acolchonados, coordinado con la puerta de entrada existía en el fondo de la estancia una entrada con el marco de madera que solo dejaba ver un corredor, Juugo se adelantó y ella lo siguió, él caminó tomando su derecha y ella echó un rápido vistazo hacia la izquierda localizando un comedor y una cocina.
-Solo hay dos cuartos disponibles, tú ocuparas uno—Le informó al comenzar a caminar por el pasillito, abrió una puerta y entonces ella pudo ver una cama queen y con sus respectivas mesitas de noche a sus lados, realmente era una habitación sencilla con un pequeño tocador al frente y una pequeña puerta en un extremo justamente frente a la ventana que dejaba ver el amplio mar a lo lejos, demasiado impersonal pero era algo que no podía sorprenderla de todo.
-Señor está aquí—Una voz femenina provocó que ambos se giraran hacia el corredor, dejando ver a una mujer azabache, de mediana edad, sus ropas eran sencillas, sin maquillaje y con el pelo recogido en una coleta alta.
-Vaya ya estás aquí—Exclamó Juugo sorprendido—Ella es Hinata, necesita descansar por eso es que te pedí que vinieras, cuídala ¿de acuerdo?—Explicó, aunque ya anteriormente había hablado vía telefónica con la mujer que solía limpiar su departamento en la zona norte de la ciudad.
-Claro señor—Dijo con una enorme sonrisa, analizando a la jovencita sin poder evitar poner una sonrisa pícara imaginando que ellos pudieran ser pareja, desde hace tres años cuando la agencia la mandó con Juugo para realizarle la limpieza se dio cuenta de la soledad e integridad de ese chico, así que ahora ver a una linda joven a su lado disparaba su imaginación a límites inimaginables, deseando lo mejor para ese hombre que solía darle propinas jugosas.
-De acuerdo, ella es Anko—Se dirigió a Hinata, la peliazul asintió sin saber qué decir.
-¿Desea algo especial de comer?—Hinata coloreó su cara y negó abrumada, ganándose una sonrisa de la empleada doméstica.
-¿Guardaste la ropa en el closet?—Ahora le preguntaba a Anko.
-Sí, toda la ropa de la señorita se encuentra ahí—Confirmó.
-No creímos conveniente sacar tus pertenencias de tu casa, pero Sasuke se encargó de eso, así que espero encuentres lo que necesites, sino házmelo saber y lo conseguiré para ti—Informó antes de retirarse.
Los ojos lunas se aguaron ante la impotencia, sentía que la trataban como un objeto, aunque le molestara aceptarlo sabía que no tenía otra opción más que aceptar la ayuda por el bebé.
En su situación no podía más que agradecer el apoyo aunque la hiciera sentir menos.
-Si necesita cualquier cosa, estaré aquí hasta que le sirva la cena que será a las 8, al menos que desee otra hora—Anko habló mirando con sus negros ojos a la peliazul, ofreciéndole una sonrisa amistosa.
-Está bien así—Hinata concordó esperando quedarse sola, lo único que quería era echarse a llorar.
Después de una cálida sonrisa Anko cerró la puerta de aquella habitación y de esta forma la primera lágrima brotó, se sentó en la cama abrazándose a sí misma, intentando acallar sus sollozos, se sentía desolada en esa nueva habitación y de cierta manera defraudada y perdida.
-Está instalada—Sasuke escuchó aquella frase a través del celular, miró de nueva cuenta el monitor medico instalado en su habitación sin saber qué decir—Pero creo que no le agradó la idea, de hecho no creo, no le agradó y es evidente que quiere hablar contigo, quiere irse a su casa y está bastante reacia.
El azabache chasqueó su lengua en respuesta, tenía demasiados problemas en la cabeza aunque al parecer todo iba con buen rumbo con la primer parte del proceso legal; la de demostrar su salud mental. Habían empezado con los primeros interrogatorios y demás, así que seguramente en un par de meses se estaría llevando a cabo el juicio final.
A pesar de todo eso lo cierto es que lo único que deseaba era estar junto a ella, tenía un par de horas consciente de su lejanía física y sentía como si fuera el acabos, durante todo el mes que ella estuvo internada cada noche entrada la madrugada iba a parar a la habitación designada en ese hospital para Hinata, la miraba dormir por un par de horas, en las cuales lo más que se aventuraba era a tocarle el dorso de la mano tratando de encontrar calma de sus propios demonios esos que lo atormentaban, muchas de esas madrugadas deseó seguir siendo el Uchiha que decidió irse a estudiar al extranjero así su vida sería distinta y podría estar con ella... todas esas malditas madrugadas le sirvieron de mucho para aclarar esa parte de él que desconocía, verla dormir plácida, tierna o frunciendo el ceño y no desear más que estar a su lado, junto a esa calma y calor que le daba con solo verla; pero ahora ya no tendrían si quiera esas noches, definitivamente la amaba reconoció para sí mismo, pero era más que eso, la amaba con locura, quizás era aventurado en esa conclusión por lo poco que conocía del tema pero al analizar todo lo que estaba dispuesto a perder con solo tenerla, o con solo verla dormir eran buenas evidencias.
Pero eso no cambiaba las conclusiones de su racionalidad, cuando todo lo legal terminara ¿realmente sería favorable para él? No, no hasta que matara a Madara y entonces lo más acertado era mantenerse lejos de ella, sabía que también lo quería, lo sabía bien y no quería que se viera envuelta en su proceso judicial, o darle armas a ese maldito ambicioso; no quería arrastrarla a eso con él, "no tenía mucho futuro desde el inicio fue así, ambos lo sabíamos", intentó convencerse.
Más tarde Hinata tendría que enfrentar a la prensa cuando saliera a la luz que el Uchiha se había convertido en padre con ella, ahora por el bien de su embarazo necesitaba calma y sabía que Juugo era el indicado, siempre tan cuidadoso y silencioso, él cuidaría bien de ella, hasta que pudiera salir de esa etapa, entre más pudiera retrasar la agitada vida que le esperaba lo haría.
Sin darle una respuesta al pelinaranja colgó el celular tomando asiento en el sillón de la habitación... quería que el tiempo corriera.
- *(Días después)*
13 semanas de embarazo, estaba comenzando por unos cuántos días su segundo trimestre, todo iba bien en lo que cabe ya que su embarazo era de alto riesgo, sin embargo le estaba yendo bien considerando todo los factores que tenía en contra, pero algo no estaba en absoluto bien y eso era el corazón de la ojiluna, no había tenido más contacto con Sasuke en esos siete días desde que estaba en la que creía casa de Juugo su vientre apenas empezaba a cambiar, tenía muchas frustraciones, aunque se encontraba feliz por que el bebé seguía con ella pero el hecho de sentirse dependiente de un desconocido y la lejanía de Sasuke la entristecía, además las hormonas estaban haciendo estragos en ella jugando con sus emociones al máximo.
Juugo se dio cuenta de eso, solía verla sentada en la sala con la mirada perdida o puesta en la ventana observando el cielo o a la lejanía, su tristeza se reflejaba en el rostro femenino a kilómetros de distancia de igual manera le tocó presenciar una que otra sonrisa o caricia dirigida al bebé que la peliazul llevaba en su vientre, parecía que era lo único que evitaba que cayera en una depresión; entonces vino algo que no se esperaba, al encontrarse sonriendo al enfocarla.
-¿Has salido temprano?—Hinata se acercó hasta él desde el porche, parpadeó sorprendido al darse cuenta de su descubrimiento, lo alejó del presente sin darse cuenta cuándo la ojiluna que portaba unos pescadores negros y una playera lila abandonaba la entrada de la casa para ir hacia él.
Se dio un par de minutos para observar la silueta que intentaba esconder la ropa holgada, "Hinata realmente es una mujer con curvas" no pudo evitar pensarlo, su abdomen apenas se veía abultado ante sus ojos pero él lo sabía ella estaba embarazada de tres meses.
-Si, un par de pacientes cancelaron sus sesiones—Respondió fijando su mirada en el plasma encendido en un canal de música— ¿Dónde está Anko?
-Tenía que limpiar algunos departamentos—La respiración violenta del pelinaranja la puso en alerta, en esos días compartidos habían logrado forjar una especie de amistad y ella ya podía reconocer algunas reacciones de su acompañante—No te molestes, por mí no debería cambiar su horario, Anko debe necesitar el ingreso y yo realmente estoy bien—Esta vez él no pudo evitar sonreír al pensar que siempre solía poner a los demás aún sobre ella, a excepción que eso interviniera con el bebé que llevaba en su vientre de otra manera ella se transformaba.
Finalmente Hinata se sentó a un costado del sillón, un metro los separaba pero aún así el pelinaranja pudo inhalar su relajante aroma a lavanda.
-¿Ha-has visto a Sa-Sasuke?—La pregunta salió en un susurró apenas audible pero suficiente para borrar la sonrisa soñadora del ojiambar.
-Si—"Como casi todos los días" quiso agregar pero su desazón interno no le permitió hablar.
-¿Él no piensa venir a hablar conmigo?—Le cuestionó al cruzar las miradas, Juugo entreabrió sus labios y decidió tragar la incomodidad con una bocanada de aire.
-Él no debe salir de la clínica con todo el proceso legal podría ser peligroso, pero seguramente lo hará en cuánto pueda.
-¿Por qué me mientes?—Hinata le cuestionó al posar su mirada perlada en su regazo.
-Tranquila—Le aconsejó al darse cuenta de sus sentimientos— ¿Por qué habría de mentirte?
-Eres su amigo.
-Lo soy, pero también ahora soy tu amigo ¿o no?—La Hyuga asintió con la cabeza sin encararlo—Y no tengo ninguna razón para mentirte.
-Ni si quiera me ha llamado por teléfono en estos tres días—Juugo sonrió al darse cuenta que haberle dicho que le diría que la telefoneara había sido un error no tenía idea que ella contaba el tiempo desde que se lo planteó.
-Sasuke es difícil deberías de saberlo—Soltó dejándose caer completamente en el respaldo del sillón.
-Yo no sé a quién conozco—Le habló con sinceridad, después de todo en esos siete días de convivencia y para ser más exactos hace cinco días cuando logró darse cuenta que Juugo no era su enemigo además de su actitud infantil; rompió el hielo y ellos finalmente se habían comunicado, cuestión que encontró agradable, ya que el pelinaranja usó sus habilidades de terapeuta y logró que ella se desahogara.
-Lo amas y te duele que te esté ignorando—Indicó aunque hacerlo le dejara un mal sabor de boca, Hinata negó enseguida con la cabeza pero después sonrió dejando que sus ojos lunas se humedecieran.
-Él dijo que se haría cargo de nosotros hasta que el bebé naciera...
-Y lo está haciendo—La interrumpió el muchacho—Pero creo que eso no incluye que él venga en el paquete—Marcó dejándose llevar por una impulsividad poco usual.
Hinata lo encaró y él cerró sus orbes dándose cuenta de su arrebato.
-Escucha Hinata...
-Tienes razón—Esta vez fue ella quien lo interrumpió—No sé qué pretendo, detesto que me ignore pero seguramente si él viniera tampoco lo querría cerca... odio que no me ame, que sólo haya regresado porque descubrió que tendrá un bebé y no por mí.
-Cuando yo conocí a Sasuke era un chico silencioso, sumamente inteligente y perseverante, es bastante calculador y solo se rodea de las personas que cree convenientes, no pierde el tiempo con personas que según su criterio no aportaran nada en su vida o más conciso con sus intereses económicos, por años compitió con su hermano Itachi hasta que cedió momentáneamente buscando su propio camino, de ese chico que yo conocí al hombre actual hay un trecho—El pelinaranja sonrió—Se relacionó contigo, quizás en un inicio lo hizo porque te necesitaba pero eso no conllevaba la relación que inició cuando puso los pies fuera del psiquiátrico, ¿comprendes?
Los ojos lunas lo miraron directamente temblorosos, la respiración de la mujer se agitó y entreabrió los labios para obtener un poco más de oxígeno.
-Tú no eras buena para él, no me malinterpretes me refiero a que te relacionas mucho a ese pasado que seguro quiere olvidar y arrancar de su vida sin embargo lo ignoró y recurrió a ti como su refugio—Los ojos ámbar dudaron un momento antes de ser más explícito—En cierto momento me pregunté si era por un sentimiento real o debido a sus inseguridades tras lo vivido ya que Sasuke no es la sombra de lo que alguna vez fue, pero entonces me di cuenta que su necesidad hacia ti no tenía nada que ver con sus problemas de salud sino de la irracionalidad de una persona enamorada.
- Él no puede estar enamorado—Soltó con la voz entrecortada, a pesar de sus palabras cuánto deseaba que Juugo tuviera razón—Él ha sido cruel y egoísta conmigo, vivió a mi lado y yo realmente creí que empezaba a ser alguien para él pero me dejó claro que no era nada.
Entonces Juugo soltó una risa tenue, robando la mirada inundada de la ojiluna.
-No lo conoces—Afirmó—Le cuesta mucho demostrar sus sentimientos, a Suigetsu y a mí que éramos sus únicos amigos nos trataba como empleados en ocasiones, pero cuando lo necesitábamos él estaba ahí sin pedírselo, esa es su manera de actuar, creo que a los únicos que les mostraba un Sasuke medianamente agradable era a Itachi y a su madre, pero créeme incluso a ellos los chantajeaba... sobre ti es evidente que te quiere puso en riesgo todo para rescatarte y después para mantenerte segura, no es solo por el bebé, es también porque tú le importas... Siempre huyó de los compromisos y se quedó a vivir contigo... pero me temo que su estado de salud también influye en su actuar, la mayor parte del tiempo sobre todo en esas semanas se encontraba paranoico y a la defensiva, conforme el tiempo pasa él vuelve lentamente a ser la persona que yo conocí, aun así él es muy poco empático y tú eres demasiado sensible.
El labio inferior de Hinata tembló mientras ella se sumergía en el mutismo, las palabras del pelinaranja la reconfortaban como nunca antes, cerró los ojos arrugando su entrecejo reprimiéndose, ¿cómo había pasado por alto todo eso? ¿Cómo olvidó que Sasuke no se encontraba sano? ¿Por qué olvidó que Sasuke se encontraba pasando por un inestable estado después de estar internado?
-¿Crees que realmente me quiera?—Cuestionó en un susurro.
-Es algo que deben hablar... sé que ya lo dije y lo creo pero todas tus dudas sólo él puede responderlas después de todo es el único que sabe realmente lo que siente—Tras una leve mueca de fastidio por parte de la peliazul Juugo dibujó una sonrisa—Sé que suena imposible como están las cosas pero tarde o temprano ustedes terminaran encontrándose y hasta que eso suceda deberías dejarle de dar tantas vueltas al asunto, te estas desgastando mucho, supongo que como mujer enamorada lo quieres cerca por muchas razonas sobre todo tu estado, sólo quieres algo normal—Explicó, no le fue difícil darse cuenta de lo soñadora que era la mujer a su lado y las miles de fantasías que debía anhelar—Pero el padre de tu hijo no es normal, es multimillonario y tiene problemas médicos y psicológicos, deberás esperar a que todo se estabilice... porque incluso sano él es muy frío—Se encogió de hombros ladeando su rostro para poder verla.
-Lo intento pero aun así no puedo dejar de sentir que me ha echado como una mascota de la cual podía deshacerse.
-Si te afanas a verlo de esa manera te estarás lastimando, tú lo has dicho se interesa por el bebé o al menos es por lo único que te muestra interés, ¿crees entonces realmente que te ha echado como lo haría a una mascota?
No hubo respuesta por parte de la Hyuga pero Juugo supo que alcanzó su objetivo, observó atentamente a la peliazul y decidió que debía aclarar todo con su amigo porque esa era la última vez que le ayudaba a aclarar la situación, si realmente quería tener a Hinata debía entonces darle lo que ella tanto anhelaba.
Estaba cayendo la noche cuando Sasuke vio a Juugo entrar en su habitación médica, no se inmutó y permaneció sentado en el sillón de siempre.
-Sasuke.
-Mmph—Respondió tras una leve inspección supo que Hinata se encontraba bien de otra manera su amigo tendría otra actitud.
-Te dije que le llamaras a Hinata y aclararas las cosas—Sasuke bufó y posó su negra mirada en la pared blanquecina del techo.
-¿Hinata?—Repitió sorprendido de la familiaridad que irradiaba su amigo en nombrarla posando su mirada perspicaz sobre el corpulento hombre. Juugo se dio cuenta de su error, así que tomó unos segundos para aparentar una compostura desinteresada.
-Supongo que algo le habrás dicho para que ella quiera hablar contigo, sigue molesta porque está bajo mi cuidado sin que tú hayas conversado con ella.
-Que se aguante—Soltó seco cuidando de cada movimiento de su acompañante—Las cosas se harán como digo y ya, eso pudiste decírmelo por teléfono—Siseó, desubicando al pelinaranja por su actitud tan fría.
-Un embarazo concierne a dos personas, es natural que quiera conversar contigo y decidir a tu lado.
-Lo has dicho entre ella y yo—Juugo no pudo evitar ofenderse y rodar los ojos ante la frase soltada por el Uchiha.
-¿Realmente es importante para ti?—Retrocedió en sus conclusiones, ¿y si Hinata tenía razón? Si se estaba equivocando y él en realidad se había empecinado en tenerla por un mero deseo sexual o una codependencia.
Tras ver la mueca de burla del Uchiha los ojos ámbar se entornaron.
-¿Es solo por el niño?—Preguntó indeciso.
-¿Y tú por qué estás tan interesado?—Debatió entrecerrando los ojos, ¿qué mierda le sucedía a Juugo para estar tan pendiente de su ojiluna?
Tras caer la tarde Sasuke se decidió, después del día anterior donde Juugo se marchara sin darle una sola respuesta su cerebro estuvo maquilando varias teorías ante la actitud de hastío de su amigo, y todas se resumían en una probable atracción hacia a su mujer, su lado racional que extrañamente comenzaba a trabajar le decía que debía estar exagerando, el lado impulsivo le daba argumentos, Hinata era hermosa, bella; Juugo bien podría verla con otros ojos.
-A la mierda—Gruñó cuando se metió en su coche y lo echaba a andar dejándose llevar.
Al ser tarde-noche de sábado las carreteras comenzaban a estar inundadas, él se dedicó a conducir quizás arriba de la velocidad permitida, pero tenía un destino en mente y cuánto antes llegara sería mejor.
Lamentablemente volver a enfocar la fachada de aquella cabaña le removió varios recuerdos, estuvo varios minutos en el coche luchando con esa opresión en su pecho que le recordaba que nada volvería a ser como antes.
Sus pies se movieron hacia los escalones del porche en automático cuando sus dedos lograron abrir la cerradura se tensó ante el inminente encuentro, exhaló deseando que Hinata no volviera a mostrarse arisca aunque sabía que estaba pidiendo demasiado pero esta vez no iba a ceder le valía un verdadero carajo si no lo quería cerca, tendría que soportarlo y ceder ante la necesidad que él tenía por tenerla entre sus brazos y volver a comer de sus labios.
La sala se encontraba desierta, caminó directo hasta el pasillo, tras la oscuridad de la cocina, su siguiente parada fue a la habitación principal la cual le había dispuesto pero ella no se encontraba ahí, sonrió sin darse cuenta al enfocar algunas prendas de ropa seguramente usadas sobre la cama, sin poder esperar más decidió revisar el terreno trasero, ese donde podían disfrutar del mar ampliamente.
La mandíbula masculina se tensó y el Uchiha se detuvo en el umbral de la puerta, una llamarada de ira lo recorrió enseguida aún ante los metros de distancia él pudo identificar perfectamente al par de cuerpos frente a una fogata.
Hinata sentada sobre la arena observaba las olas ir y venir, el short que traía permitía que sus piernas sintieran la frialdad de la húmeda arena, llevó sus manos a los brazos abrazándose a sí misma resistiendo el frío de esa noche anunciando el invierno.
-¿Tienes frío?—La voz de su acompañante la hizo dibujar una sonrisa y enfocarlo, asistiéndole enseguida.
-Debería volver a la cama—Aceptó con esa sonrisa que finalmente había decidido volver a su rostro.
Sasuke se tensó al ver que Juugo se incorporaba y le tendía una mano misma que la ojiluna aceptaba sonriente, ella estaba feliz y a él se lo estaba llevando el carajo, fue lo único que pudo pensar, su respiración se hizo pensada y sus orbes oscuras se volvieron amenazantes, si su mirada consiguiera asesinar hace poco menos de un minuto Juugo yacería muerto sobre la arena.
Cuando la peliazul y el pelinaranja decidieron emprender su camino de regreso, Hinata se paralizó tras ver al Uchiha en la entrada trasera, sin poder evitarlo su cuerpo convulsionó en un ligero temblor el cual provocó que Juugo pasara uno de sus brazos por los casi desnudos hombros de la ojiluna al solo portar una blusa de tirantes holgada, suficiente para llevar al límite la paciencia del Uchiha.
Hola queridas, como verán estamos en una situación complicada para Sasuke e Hinata, quiero que comprendan lo que yo veo, en mi percepción Hina se encuentra huraña por toda la situación que vivió: Sasuke la deja sola sin prestarle apoyo emocional (que busca), la secuestran, se encuentra en una situación delicada todas esas emociones debieron hacer mella en ella, se encuentra conmocionada y necesita afecto, pero Sasuke no se encuentra mejor que ella recuerden hasta hace tiempo estuvo sumamente medicado y aprisionado en el manicomio, su corazón sigue lastimado y buscando venganza por eso es incapaz de aprovechar lo que tiene en frente, la nueva oportunidad de una familia. Por un lado Hinata ya empieza a darse cuenta que está siendo irracional con él, que debió considerar factores al involucrarse con él y Sasuke hay que quitarle la venda de los ojos para que entienda que tiene que dejar su necedad por seguir sus planes ya que lo aparatará de Hina si no hace algo...
También quiero agradecer su apoyo, sus comentarios de apoyo y observaciones :D
Nos vemos el próximo capítulo ¡iiiiii!
