Preparativos.
Tori.
"Siempre he odiado los bailes de graduación, bueno, mejor dicho las fiestas en general. No por el acontecimiento en si, si no porque es algo donde se supone que debes disfrutar, algo con lo que tus padres se sientan orgullosos porque te gracias un año más y pasas a un curso superior. Yo nunca tuve eso, porque esta estúpida tradición se hace a partir de los 14 años y mi vida cayó sin tocar fondo a los 5."- Quería responder la menor cuando Jade le preguntó que por qué puso mala cara cuando la señorita Lind empezó a asignar las tareas para el baile de estación, a pesar de que quedaba cerca de un mes y medio para este. Si bien no era el típico baile de graduación, en el Instituto de ambos chicos había un baile cada tres meses, en esté último año, cada uno con la temática de dicha época del año.
-Porque..- Sus palabras se negaron a salir, porque aunque tenía claro lo que deseaba decir no sabía si era lo que debía.
-A mi tampoco me gustan mucho, en realidad...- Se anticipó la mayor, y Tori agradeció mentalmente.
-Me estresan y me parecen que sobran- Se decidió a hablar, y por una vez estuvo contento con su respuesta.
-Si, aunque...- La pelinegra mira a Tori por un segundo y niega con la cabeza. Esta está mirando de nuevo al suelo, preguntándose si sería tan malo desear que su madre estuviese corretando por su casa preguntándole mil cosas como: con quién iría, qué se pondría, si quería que fuese con ella a comprar el vestido, o si la maquillaba, y todas esas típicas cosas de madre; desear que su padre se sintiese un poco orgulloso de ella. ¿Es tan malo desear ser normal?.- ¿Tori?- Ella sale de sus pensamientos y mira a Jade confundida.
-¿Si?- Pregunta, aun con el deseo anterior en su mente y un nudo en su garganta.
-¿Tú iras con alguien?- Segundos después, guarda sus tijeras. ¿Por qué casi siempre tenia unas tijeras en la mano?.
Quiere soltar una carcajada, totalmente irónica por supuesto, y gritarle que quién podría fijarse en ella: una chica gorda que se corta, se odia y con una vida miserable donde no es querida ni por su padre; pero no dice nada, solo baja la cabeza, cohibida por la situación. ¿La mayor quería burlarse de ella con esa pregunta?. No. En el ultimo tiempo, Jade le ha demostrado que es diferente a los demás, por eso ya no le da tanto miedo tocarla ni se estremece -al menos no de terror- bajo sus caricias o abrazos.
-No- Responde escueta y simplemente, mirando el reloj que hay encima de la gran pizarra, deseando que llegue de una buena vez el descanso.
-Yo tampoco.- Responde la otra, a pesar de que nadie le ha preguntado. Tori se sorprende. ¿¡Nadie le ha pedido ir al baile?!
-Estás bromeando, ¿no?- Susurra de nuevo, ahora mas bajito porque es la tercera vez que la señorita Lind las mira y saben que no habrá una cuarta.
-Es verdad, yo no miento.- "Y menos a ti" quiere completar pero eso estaría fuera de lugar. Además ver a Tori tan rota y esos ojos oscuros tan triste que le da miedo romperla más, por lo que no continua.
-¿Nadie te lo ha pedido?- La mira con asombro. El tono de voz de la menor suena incrédulo, y la de piel nivea se siente alagada. ¿Victoria esta insinuando que...?
-Si, pero no la persona que quiero que lo haga...- Tori siente un pinchazo en la parte baja de su estomago y niega ante esto.
"No. Esto no está bien. No debo sentir estas cosas. Ella no sentirá jamas nada por mi, y yo no puedo arrastrarla a mi vida"- Mil y una cosas pasan por la cabeza de este ultimo camino a la cafetería
