Si Hinata tuviera que describir su estado seguramente no lograría hacerlo eficientemente, su respiración se volvió superficial sin permitirle obtener el oxígeno suficiente obligándola a entreabrir sus labios levemente, sus pasos se detuvieron y paradójicamente su corazón se agitó desbocado dentro de su pecho, sus pensamientos se conmocionaron y lo único que atinó a hacer en ese momento fue llevar la mano derecha entre sus pechos a la altura de su corazón, presa de la emoción e incertidumbre que le provocó verlo nuevamente después de lo que percibía como demasiado tiempo.
-¿Qué sucede?—Juugo le cuestionó al sentirla detenerse, volvió a sonreír pensando que había olvidado algo en la fogata así que giró un poco su rostro intentando descubrirlo en la hoguera.
-Sasuke—Fue apenas un murmullo de voz de la peliazul.
El pelinaranja la enfocó extrañado por el tono de voz empleado, la mitad del rostro que pudo percibir demostró el pasmo evidente de la fémina, enseguida siguió la mirada perlada para encontrarse a su amigo en el umbral de la casa playera, tragó saliva al reconocer la molestia del azabache y solo hasta entonces recordó en donde se encontraba una de sus manos, lentamente soltó el hombro de la peliazul pero antes de liberarla por completo la instó a seguir caminando, no pudo evitar tensarse ya que la actitud de su amigo obviaba el desagrado hacia la escena que presenció, en ese momento el poseedor de ojos ámbar se preguntó ¿cuánto tiempo llevaría el Uchiha observándolos en silencio?
Después de haber posado sus ojos lunas en la arena y lograr salir de su impacto, las levantó para cruzarlas con las negras que la miraron con un lastimoso desdén, fue consciente de cómo el Uchiha rodaba los ojos y se daba la vuelta dirigiéndose al interior de la cabaña.
-Creo que lo mejor será que hablé con él y después podrás hacerlo tú—Le informó Juugo, que a esas alturas ya sabía que tenía aclarar lo que el moreno pudo malinterpretar, de otra manera seguramente la conversación que quería llevar la Hyuuga no se daría.
Hinata lo miró expectante pero tras ver el rostro serio del hombre a su lado, decidió no discutir quizás por miedo o por nervios, se dirigió a su habitación en mutismo dejando que la ansiedad la recorriera a sabiendas que si seguía por el corredor y se asomara a la sala él estaría ahí, la puerta de su habitación estaba abierta haciéndola de inmediato buscar dentro al culpable, no pudo evitar cuestionarse si Sasuke había estado ahí pero era evidente que debió ser así ¿quién más lo haría estando la casa sola? Así mismo la duda la invadió ¿qué hubiera pasado si ella se hubiera quedado en cama en vez de aceptar la invitación del pelinaranja de ir a disfrutar del mar? si no lo hubiera hecho quizás hubiera hablado con él... estaría hablando con él... el simple hecho la hizo contraer el rostro en una muestra de tristeza y arrepentimiento.
-Sasuke—Juugo que había juntado toda su paciencia y valor para nombrarlo llegó a la sala, lo encontró detrás de la isla bebiendo de un vaso con un líquido amarillento, la voz para su fortuna le salió normal sin embargo internamente se preparaba para la discusión que le esperaba.
Una vez que los ojos ámbar enfocaron la botella de whisky sobre la superficie marmolada esbozó una sonrisa, queriendo suavizar la situación sin darse cuenta que sólo la empeoraba.
-Vaya que te diviertes haciendo tu trabajo—Soltó Sasuke seco pero su actitud tensa y molesta se vio reflejada en sus palabras— ¿Qué diablos crees que estás haciendo?
Juugo chasqueó la lengua y llevó sus manos a los bolsillos de la bermuda azul que portaba, se sentó en uno de los altos bancos frente al moreno que lo fulminaba con la mirada y la mandíbula terriblemente tensa, ante los ojos ámbar parecía un puma a punto de atacar a su presa.
-Te mandé a mantenerla a salvo no a meterte con ella—Juugo se vio tentando a carcajearse tras el tono empleado del Uchiha pero tuvo la prudencia de mantenerse serio— ¿qué jodidos hacía fuera de la cama, contigo?
-No creo que prefirieras que estuviera dentro de la cama conmigo—Si, finalmente ya no aguantó la situación y como pocas veces se atrevió a bromear, ver al azabache celoso era digno de contar.
Apenas fue consciente de cómo Sasuke se impulsó hacia delante decidido a tomarlo del cuello de su ligera camisa blanca, sus reflejos y la barra que los separaba lo ayudaron a escapar de su furioso amigo que solo atinó a incrementar la intensidad de mirada colérica que le propiciaba.
-Tranquilo solo era una broma—El azabache no cambió su actitud hostil tras oírle colocó sus manos en la superficie marmoleada que los separaba y levantó su rostro de manera amenazante—Está bien—Expresó rindiéndose el pelinaranja— Kurenai dijo que pequeñas caminatas no le harían mal siempre y cuando no exigieran un esfuerzo físico importante, es cierto que la mayoría del tiempo debe estar reposando y así lo hace, vamos, solo caminó unos cuántos metros, no le va a pasar nada a ella o al niño por caminar un poco.
-Así que ahora te has convertido en su compadecido enfermero—Siseó Sasuke mordaz, estaba malditamente furioso, sólo tenía que asegurarse de que ella estuviera en reposo y a salvo, no en convertirse en una clase de estúpido enamorado consciente de todas las necesidades que la ojiluna tuviera, sirvió otro vaso de la bebida y lo tomó de un solo trago intentando mitigar el fuego que se esparcía con más intensidad en su cuerpo.
El pelinaranja rodó los ojos, antes de responder.
-Sólo estábamos disfrutando del mar y ya—Explicó cansino, pero al moreno esa narración no lo dejaba conforme "¿disfrutar del mar?", ¿por qué su mujer y él tenían que disfrutar del mar?
-¿Dónde demonios te dije que disfrutar y hacerte su amiguito eran parte de tus obligaciones? ¿Por qué te comportas como estúpido y amable con ella? ¿A caso quieres enamorarla?—Si, lo soltó sin poder contenerse.
-No pensé que querías que la tuviera con grilletes y esas cosas...
-No seas pendejo—Siseó el Uchiha—Todo tu maldito trabajo era mantenerla a salvo, nada más—Sasuke lo cortó—Y ahora mismo dime ¿qué diablos pretendes con ella?
Juugo entreabrió sus labios y levantó sus cejas con sorpresa, era obvio que pensaba que la ojiluna era hermosa y tenía un buen cuerpo pero esas eran cuestiones que cualquier hombre con atracción hacia el sexo opuesto notaria, en lo personal ella incluso le caía bien, le despertaba querer protegerla pero definitivamente tenía en claro que era la mujer de su amigo, el Uchiha no estaba viendo bien por la nube de celos que lo estaba corroyendo.
- Nada Sasuke, sólo la he visto triste y se la pasa encerrada, quise distraerla un rato—Intentó explicar el pelinaranaja.
-¡Qué compadecido te has vuelto!—Exclamó el moreno, golpeando la loza que los separaba con las palmas extendidas.
-Sa-Sasuke...—Hinata interrumpió la discusión, mordió su labio inferior nerviosa después de haberse envalentonado para dirigirse hasta la sala y llamarlo por mero impulso al escucharlo gritar.
El nombrado posó entonces sus oscuras y coléricas orbes en la joven casi escondida detrás de un muro en la entrada del corredor, con grandes zancadas se dirigió hacia ella y antes de que alguno de los presentes pudiera reaccionar la tomó del brazo y la obligó a seguirlo por el pasillo de manera brusca.
-¡Sasuke!—El pelinaranja despertó de su entumecimiento tras ver a la ojiluna casi tropezar antes de perderla de vista, abandonó su asiento poniéndose de pie de un solo brinco, aun así, cuando llegó al pasillo la puerta de la enfermera se cerró de un solo golpe.
El pecho de la peliazul se movía frenéticamente un tanto asustada del arrebato del moreno, lo vio darle la espalda después de colocarle el seguro a la cerradura de la que era su recamara, el Uchiha posó las manos en las caderas dejándola notar su hostilidad y poca paciencia sin encararla, afuera en el pasillo se escuchó al pelinaranja aporrear la puerta y llamar a la imponente figura masculina que Hinata tenía a unos pasos.
Sasuke chasqueó su lengua molesto, consciente de cómo estaba perdiendo el control sobre todo con ella.
-Lárgate Juugo—Siseó lo suficientemente alto para que el nombrado lo escuchara, con irritación se percató que su orden fue ignorada, su amigo solo avanzó unos pasos sin retirarse realmente.
-Sasuke—Hinata logró que su voz saliera, por los nervios llevó sus manos en medio de sus pechos, intentando inconscientemente controlar su acelerado corazón y protegerse.
El llamado fue como si la ojiluna oprimiera un botón que sirviera para que el Uchiha le diera la cara, las orbes perlas temblaron expectantes al volver a recibir una mirada de menosprecio, suficiente para que negara con la cabeza ofuscada y perdiera el contacto visual enfocando el suelo de madera.
-¿Qué mierda estaban haciendo tú y ese imbécil? –La Hyuuga lo encaró sorprendida de la pregunta, al haber salido tan rápido de su recamara realmente no había escuchado la discusión que tenían los amigos.
-¿Qué?—Regresó en un susurro apenas audible.
-Así que estar embarazada no es impedimento para que andes de ...—Sasuke se calló antes de soltar la palabra ofensiva, consciente medianamente que tenía que controlar su furia, prestó atención de nueva cuenta en el conjunto que traía la chica que sólo pudo catalogar de provocador.
-¿Qué dices?—Preguntó consternada y al tanto del insulto que estuvo a punto de recibir, la furia quiso apoderarse de su pequeño cuerpo—Sólo estábamos en la playa conversando—Se defendió enseguida ante la acusación injustificada.
-Si claro y el abracito era parte de la plática—Le debatió, si, ya no había nadie que lo parara para bien o para mal con ella podía ser increíblemente honesto.
La ojiluna entrecerró sus ojos tratando de seguirle, le costó un poco reconocer la acción que le mencionaba el Uchiha puesto que ni siquiera prestó atención en ella, su entrecejo se frunció intentando recordar qué hubo de malo en ese simple abrazo pero la risa sarcástica del azabache se lo impidió.
-Me pregunto ¿qué más cosas harán teniendo la casa sola todo el maldito día?
-Eso que insinúas es repugnante—Le debatió la morena indignada— ¿Cómo puedes insinuar eso?
-No soy estúpido y vi lo suficiente.
-¿Qué se supone que viste?—Interrogó enseguida mientras sus ojos se llenaban de lágrimas impidiéndole verlo claramente, ¿cómo podría andar pensando en seducir a un hombre si lo único que le interesaba era el bienestar del bebé y en cómo él la ignoraba? Definitivamente se sentía enfurecida y humillada.
El azabache chasqueó la lengua con cólera, la actitud indignada de la ojiluna no lo satisfacía y mucho menos lo hacía sentir mal ¿cómo iba a hacerlo? A él lo había rechazado y con su amigo se mostraba accesible y cálida.
-Debí suponerlo—Hinata finalmente habló después del pequeño silencio formado, decidida a terminar la plática que tanto ansió pero que ahora veía sinsentido—Pensé que sería conveniente que habláramos pero ahora me doy cuenta del error...
-Quizás porque vine en el momento en el cual pensabas irte a la cama con ese cabrón—De pronto el moreno creyó obtener la respuesta y no estaba dispuesto a escuchar mentiras.
-¡Cállate!—Las lágrimas finalmente cayeron por las mejillas rosadas—Eres un tonto, yo no soy así, ¿acaso crees que porque te acostaste con Ino yo haré lo mismo?...
-¡Yo no me acosté con ella!—La detuvo diciéndoselo de manera arrebatada, manoteando un poco con su mano derecha y elevando la voz en busca de defenderse... "o no al menos desde que estoy contigo" completó en su mente.
La peliazul parpadeó sorprendida y posó sus ojos en él que seguía viéndose hostil, mordió su labio inferior sintiendo el confort de la revelación envolverla, mismo que le brindó un nuevo rayo de esperanza que empezaba a disipar todos los demás sentimientos, ambos guardaron silencio exhortos en sus propios pensamientos.
-Estoy embarazada, lo has dicho—Susurró, decidida a guardar la calma después de todo el hombre frente a ella teóricamente se encontraba más inestable que sus hormonas por el embarazo—No estaba haciendo nada malo, solo... solo salimos a ver el mar y platicar un rato...
-¿Y crees que voy a creerme esa mierda?—Le regresó con incredulidad.
-Pues debes hacerlo porque es lo que sucedió... en todo caso tú me enviaste aquí es ilógico lo que insinúas.
-Y vaya que lo disfrutas.
-¿Qué? ¿Disfrutarlo?—Entrecerró los ojos lunas y la cabeza la movió levemente de un lado a otro de forma negativa, ella había intentado no perderse y mantenerse tranquila pero él no quería escuchar nada según su perspectiva— ¿Crees que es lo hago?... Tengo que estar ahí—Señaló la cama con impaciencia—Todo el día, porque debo estar en reposo para que este bebé que no solo es mío esté bien, ¿crees que yo quería esto? ¿Qué yo lo disfruto? ¿Qué es divertido? ¿Cómo podría estar feliz sabiendo que casi estoy atada a una cama y no puedo trabajar porque de otra manera perderé este bebé? Lo peor de todo es que apenas es el comienzo...Es más que obvio que sólo estoy aquí porque no tengo de otra, no por gusto... y al final de cuentas no tengo porque darte explicaciones tú y yo no somos nada—Decretó dándole la espalda al moreno que quedó un tanto atónito ante las declaraciones, si bien no pensaba que ella la estuviera pasando de maravilla tampoco reparó en el trago amargo que en verdad significaba, aún así ella lo estaba mandando lejos de nuevo y era algo que no se permitiría.
-Eso es lo que te gustaría pero no pienso dejarte libre, menos para él—Declaró con insolencia.
-¿Qué?—Hinata volvió a darse la vuelta para encararlo ¿había escuchado bien? Sabía desde un inicio que eran celos pero hasta ese momento comprendió que era más una pelea de ego, de nuevo se sintió dolida.
-Sigues siendo mía—Le aseguró al dar grandes zancadas y atrapar el rostro aún húmedo entre sus manos, Hinata ya no pudo debatir porque los labios masculinos se estamparon contra los de ella con violencia y necesidad, tras la mordida en el labio inferior femenino le dio acceso a su boca dejándola invadirla y probarla, el miembro del Uchiha no tardó en llenarse de sangre y erguirse dentro del pantalón de vestir que portaba.
Hinata perdió la noción del tiempo, podía haber pasado un solo segundo o una hora misma, solo pudo enfocarse en los labios masculinos envolviendo y moviéndose frenéticamente sobre los suyos, en la lengua intrusa despertando cada célula dormida en su cuerpo e incluso en la suya dándole pelea al visitante, bien pudo terminarse el mundo y hubiera sido feliz tras perderse nuevamente en la boca de su amado, sin embargo al parecer no era algo posible, tras sentir la sofocación por la falta de oxígeno se obligó a romper el beso aunque quedó demasiado cerca sintiendo el aliento de su acompañante y así mismo la respiración agitada de ambos.
Sasuke posó su frente sobre la de la chica, cerró sus oscuras orbes tratando de poner en orden sus ideas y sus mismos arrebatos, dejó que su mano derecha se moviera a la nuca y atrapara algunos mechones de pelo azulino entre sus dedos para obligarla a flexionar el cuello y elevar su rostro mucho más buscando un mejor acceso de esa boca que podía volverlo loco.
Ella no quiso hablar, se negó a hacerlo, no quería pensar de otra forma esa pelea nunca terminaría, lo sabía; además lo único que anhelaba era eso, estar cerca del moreno recibir sus atenciones, el simple hecho de estar entre sus brazos la hacía olvidar, la armaba...
-¿Ese idiota te besa así?—Probablemente las lágrimas salieron mucho más rápido de lo que tardaron en formarse, el sollozó fue audible, así mismo las pocas fuerzas que aplicó la chica para ser liberada sin obtener éxito, 'rota' sería la palabra que la definiría.
-Suéltame—Lo que obtuvo ante su petición entrecortada fue que se incrementara la fuerza aplicada en su nuca así mismo alrededor de su cintura en ese improvisado abrazo del moreno que se encontraba consternado y mudo—Soy una verdadera estúpida, quiero que me quieras, quiero ser alguien para ti, quiero existir pero no de esta manera—Sus palabras salieron entrecortadas por el llanto—Sólo me he acostado contigo y tú me tratas como a una cualquiera, quise verte porque creía que debíamos hablar, que el bebé era una buena excusa... un motivo para nosotros—No pudo continuar porque el llanto ya no se lo permitió, ¿además que más podía decir? Bastante clara había sido ya y simplemente ya no podía con todo, la culpa por haber sido descuidada respecto a la planificación, el miedo que la invadía por ser madre, por estar sola, porque su mundo se hubiera derrumbado de la nada, por dejarse llevar por el corazón y no por el cerebro.
Las palabras habían sido honestas y fueron suficientes para hacerlo entrar en razón completamente, ¿por qué con ella se cegaba de esa manera? ¿Por qué se convertía en un ser tan irracional incapaz de diferenciar la realidad? ¿Por qué jodidos si sabía que ella lo quería actuaba de esa manera? "Miedo", encontró la respuesta, con ella todo le daba miedo, le daba miedo quererla, amarla, perderla, romperla; sin embargo lo terminaba haciendo, no importó las ganas de la peliazul por alejarlo no la soltó, entendía que estaba destrozada no era difícil percatarse del hecho, los lloriqueos calaban y en retrospectiva siéndose sincero hacía tanto tiempo que no la veía esbozar una sonrisa que le iluminara los ojos perlas, ¿qué había hecho con esa chica soñadora?
-Lo siento—La voz le salió tan seca que sus palabras hubieran podido tomarse como huecas, aún así la fuerza aplicada en su abrazo era acorde a sus sentimientos, le soltó la nuca para unir su mano a la otra que descansaba en la curvatura de la espalda baja, agachó su rostro hasta que consiguió esconderse en el cuello blanquecino—Me comporto como un maldito idiota contigo—Los ojos lunas se abrieron sorprendidos interrumpiendo su llanto—Pero tú me lo pones muy difícil ¿es tan difícil que entiendas que sólo te quiero para mí? Juro que no quiero ser un maldito cabrón contigo pero no hago otra cosa que comportarme como tal.
Los ojos lunas y húmedos lucharon para lograr ver el rostro estoico del moreno y por un momento se cuestionó si realmente había oído bien, él parecía tan ajeno a la situación.
-Haces que mi sangre hierva borrando cualquier rastro de racionalidad y cordura—Confesó inclinando su rostro acariciando los labios femeninos con los suyos, dándole la oportunidad de rechazar el beso y al mismo tiempo mostrándole la frustración y culpabilidad que dejaba brotar.
El perfecto rostro del Uchiha se descompuso en cámara lenta para ella y solo pudo dejarse llevar por la necesidad de reconfortarlo, cerró los ojos y unió sus labios a los de él, besándolo delicadamente, dejando que cada movimiento que hacían con sus bocas intentara curar ambas almas.
El sonido de la ropa rasgada rompió el pequeño silencio que se formó, la peliazul entreabrió sus ojos a sabiendas que su blusa había sido destruida dejándola solo con sus sostén y el pequeño short que portaba.
-¿Qué quieres Hinata?—Tanto silencio y sin indicador por parte de la fémina lo obligaron a romper el silencio, anhelando obtener una respuesta que le diera vía libre—Mmph—La instó a responder, solo veía las aún inundadas y enrojecidas orbes perladas atentas.
Los temblorosos brazos femeninos subieron inseguros al cuello del Uchiha, podía sentir como sus pechos se habían vuelto de la nada más pesados y mucho más receptivos, su cuerpo estaba electrizándose poniéndose muy atento a cualquier caricia que pudiera percibir, y responder la pregunta no era fácil en absoluto, él acababa de decirle que la quería para él y ofrecido una especie de disculpa, no quiso dudar de esas palabras, no en sus brazos y sintiéndolo sincero.
-A la mierda—Sasuke mandó su autocontrol ahí, sus manos se movieron a desabotonar la prenda inferior que portaba la peliazul para bajarla junto con la braga.
El jadeo femenino no se hizo esperar ante la acción sorpresiva que la hizo cooperar para que le quitaran la ropa y no terminar en el suelo, por esa misma razón se dejó guiar hasta terminar recostada en la cama, sabía que tenía que detenerse, necesitaba hablar con él, dejar todo claro y no sólo palabras sueltas pero ¿cómo hacerlo? Sasuke fácilmente la libró del sostén y ya se estaba bajando la cremallera del jean de mezclilla, dejando a la vista la prominente erección que la peliazul sólo observó por un par de segundos, él se colocaba encima de ella abriéndose paso entre sus piernas.
El cuello femenino fue atacado por infinidad de besos que succionaban y lamían su piel erizándola, las manos femeninas se vieron obligadas a entrelazar los dedos con las masculinas, mientras que Sasuke propiciaba que sus sexos se rozaran de una manera deliciosamente castigadora para ambos al no consumir el acto, Hinata podía percibir como el líquido pre seminal había sido expulsado e increíblemente su interior reaccionó rápidamente lubricándose exageradamente para él.
-Esto no está bien—Susurró con dificultad.
-¿Tienes una puta idea desde cuando estoy esperando hacerte mía?—La Hyuga negó apenas con su cabeza embriagada por la pasión despertada, cada mala palabra dicha por el azabache oprimía una fibra nerviosa que mandaba toques eléctricos en su intimidad, verlo tan necesitado de ella la hacía encajarse en el presente y al mismo tiempo le impedía analizar el contexto y sus acciones previas, sólo existía ese momento junto a él y nada más, parecía que ningún pensamiento podía reconocerse, solo existía esa enorme excitación con falta de culminación—Desde ese día en el cual me mandaste por un tubo—Le confesó al besarle la barbilla, haciéndola estremecer en sus brazos por el simple roce de los labios.
-¿Yo?—Estaba tan nublada por la pasión que no podía creer que ella se hubiera negado a él, sus pequeñas manos acariciaron por encima de la playera blanca los omoplatos de su pareja odiando que él no se hubiera desnudado para ella y no le permitiera reconocer con libertad ese cuerpo que tanto amaba, abrió más sus piernas y levantó sus caderas buscando hacer más placenteras las sensaciones.
El Uchiha entendió la ofuscación femenina, así que decidió refrescarle la memoria.
-Fue un maldito sábado, hace dos meses, debí detenerme y cogerte antes de irme aunque de cualquier manera seguro traería las mismas ganas—Hinata tragó saliva al entender a qué día se refería, había omitido la parte donde la ignoró y maltrató cuando le habló por teléfono.
-Entonces ¿Qué soy para ti?—Sabía que su pregunta podía romper todo, de hecho estaba rasgando la burbuja en la cual se habían envuelto, pero necesitaba la respuesta antes de volver a entregarse como una tonta, después de que él le recodarse como podía desecharla tan fácilmente de su vida, el simple hecho la hizo estremecerse.
-Lo que tú quieras— ¿Qué más daba dar respuestas sinceras?
-¿Sigues con ella?—Sasuke esbozó una sonrisa y detuvo sus besos en la mandíbula femenina, para mirar esos ojos lunas.
-Conozco a Ino y no estaría de mi lado solo por buena gente—Explicó escuetamente, Hinata lo miró sorprendida de los alcances que podía tener, lo sospechaba pero que lo confirmara de esa manera era insólito.
-¿Qué harás cuando consigas lo que quieres de ella?
-Orochimaru ya se lo ha dicho... y aún así continúa ayudándome—En su momento no le había agradado que el castaño hablara de más, pero tuvo que aceptar que había sido obvio que su cabeza estaba en otro lado y no había sido capaz de ver el desastre que estaba creando y mucho menos dar soluciones para todo—Sólo hay que dejar el tiempo correr... quizás te agrade saber que ella sabe que tú y yo tendremos un hijo.
-¿Qué?—Definitivamente no era algo que le agradara o no de la manera que dio entender el Uchiha, no podía sentirse bien porque comprendía que la rubia sentía algo por él y por eso mismo estaba siendo manipulada—Sasuke, tú... tú ¿me quieres de verdad?—La pregunta borró la mueca divertida y autosuficiente del moreno, prestando atención a la peliazul recostada bajo su cuerpo sobre la cama, evidentemente excitada, incapaz de mirarlo directamente por la vergüenza que le ocasionó el cuestionarlo pero necesitaba la respuesta a gritos sea cual fuere.
-Eso creo—Mintió al responderle cortante, ella lo miró directamente decepcionada ¿creía quererla? Efectivamente no era suficiente, ya no, quizás estaba siendo egoísta, quizás justa si solo pensaba en ella pero quería más.
-Entonces, ¿Ino? –La mueca del moreno fue de fastidio e incomodidad pero la peliazul quería saber entonces si la rubia tenía un mejor puesto.
-No me interesa hablar de eso—soltó seco.
-¿Sentiste algo por ella? ¿Sientes? Ustedes fueron novios de jóvenes—Presionó, no aceptaría más las respuestas intermedias, quería la verdad, Sasuke entrecerró los ojos; técnicamente ella no tenía por qué saber tanto respecto a la relación con la ojiazul, así que le sorprendía sus interrogantes—Y ahora estuvieron juntos, ¿realmente no estuviste con ella de esta manera?—Dijo bajando nuevamente la mirada y sonriendo amargamente, sintiéndose tonta; el Uchiha pudo comprender las inseguridades de la chica bajo su cuerpo y no podía culparla, siempre se encargó de que no lo viera como suyo o se sintiera parte de su vida, incluso hace un momento le mintió cuando debió decirle que la amaba, aunque intentó remediarlo al confesarle que aceptaba abiertamente su paternidad con otras mujeres.
-Bésame Hinata—La orden salió ronca, no necesitaba dudas, sabía que debía aclararlo pero no quería discutirlo, ella no le obedeció aunque moría por hacerlo—Mierda—Se quejó soltando las delicadas manos con las que había entrecruzado sus dedos por un buen rato, se vio tentado a alejarse pero en el último momento se sostuvo con sus codos y frotó su sexo con los pliegues que protegían la húmeda y resbaladiza vagina— ¿Por qué jodidos crees que estoy así? Realmente no he cogido con nadie, solo te deseó a ti—Le confesó llevando su mano izquierda a la cabeza para atrapar mechones de ese hermoso y lacio pelo azulino y volver estampar sus labios con los de ella de manera violenta.
El gemido femenino lo emborrachó en el deseo, acomodó su miembro en la estrecha entrada y empujó logrando que su glande comenzara a disfrutar del encierro mientras entraba delicadamente intentando adentrarse por completo, Hinata respingó rompiendo el beso, haciendo que la lengua intrusa abandonara su cavidad oral y que el pene en vez de profundizar saliera de ella.
-No podemos hacer esto—Dijo con la voz entrecortada, logrando liberarse lo suficiente del peso masculino para sentarse en la cama.
-¿Qué diablos?— ¿Se estaba vengando de él? Si era así mejor represalia no pudo encontrar según el azabache.
-La doctora no recomienda las relaciones sexuales... aún—Quiso esperanzarse, no quería negarse a la posibilidad de hacerlo en un futuro e incluso en su misma frase quiso pedirle tiempo.
Sasuke bufó se encontraba tan duro que lo único que deseaba era verter su deseo en la mujer que lo había obligado a hincarse frente a ella, aún así la veía asustada, acongojada e igual que él excitada, "joder".
La Hyuga cerró sus ojos deseando mucho más de él, las hormonas volvían a jugar con ella incitándola a llorar se llevó ambas manos a sus ojos sin importar que su espalda convulsionara y no pudiendo contener el sollozo.
Él no podía entenderla, había tantos motivos: la ineficiente comunicación que mantenían y sus estados respectivos eran los principales, aún así atrapó las manos femeninas obligándola a descubrir su rostro dejándolo a él limpiar esas lágrimas saladas.
-¿Por qué lloras?—Su pregunta era seca pero su duda grande, en verdad quería saberlo.
Hinata exhaló antes de responderle, intentaba organizar sus ideas y decidir que podía decirle, los labios del moreno besando donde sus lágrimas habían corrido la pasmaron momentáneamente, esa actitud dulce la descolocaba y al mismo tiempo enternecía.
-No quieres hacerlo, está bien, no es necesario que llores—Sugirió, sintiéndose hipnotizado por la mujer frente a él ya que ésta se encontraba con los ojos entrecerrados disfrutando de los tenues besos, los labios los tenía ligeramente abiertos, mostrándole un rostro angelical y sumamente tentador que en nada le ayudaba en su erección.
-No es eso—Explicó, quería decirle la verdad pero tenía miedo.
-¿Estás molesta?—Aunque su pregunta parecía tonta, quizás esa era la razón, pero Hinata negó con la cabeza mirándolo directamente.
-Y-yo t-te...
-¿Tú qué?—La interrumpió y ella sólo cerró sus orbes frustrada, anhelaba decirle que lo amaba y que quería tenerlo cerca, que quería que la hiciera suya pero también estaba aterrada de que le provocara una complicación en su estado—Me estás volviendo loco Hinata—Sasuke le confesó dejando que su voz mostrara la profundidad de sus palabras, los ojos lunas observaron el perfecto y enigmático rostro frente a ella captando el significado real.
-¿Yo? –El murmullo de voz logró colocar una sonrisa ladina en el Uchiha.
La Hyuga dejó que la recostara nuevamente en la cama, la suavidad de la almohada bajo su cabeza no se comparó en absoluto con el regocijo que le provocaba del tacto del chico en sus hombros, a continuación lo vio despojarse de la playera embrujándola con el perfecto torso lleno de músculos.
-Quiero verte sonreír—Reveló sin cavilar despojándose de todas sus ropas mandándolas al suelo—Ven acá—Le pidió una vez que se hubo recostado de lado a un costado de la ojiluna, dándose tiempo de admirar el vientre apenas cambiado de la que alguna vez fue su enfermera, ella se incomodó por la atenta mirada pensando que se debía a que la encontraba menos atractiva y por instinto jaló la delgada colcha a un lado para cubrirse, él no entendió del todo su acción pero lo hizo sonreír adjudicándola a ese pudor que solía acompañarla.
Los brazos del Uchiha se las arreglaron para tenerla en sus brazos y susurrarle en el oído a la ojiluna.
-En verdad te quiero—Era mucho más de lo que podía obtener de él y esperaba que lo entendiera—Y eres mía... en verdad lamento todo lo que he dicho que te ha lastimado, pero eso ya no puedo cambiarlo.
Hinata se acurrucó en los fuertes brazos que la acogían podía sentir la erección en su cadera y su cuerpo sumamente receptivo, no solo a las palabras sino también a la piel caliente del moreno.
-Repítelo—Alentó.
-¿Qué cosa? –Sasuke arqueó una ceja.
-Que me quieres—La respuesta de la ojiluna lo hizo esbozar una amplia sonrisa y casi pudo vislumbrar el rubor y la sonrisita tonta de la chica.
-Te quiero—Corroboró depositando un beso en el lóbulo de la oreja, sintió el estremecimiento y atinó a morder delicadamente entonces—Te quiero—Repitió sintiéndose liberado.
-Yo a ti—Hinata levantó su rostro encarándolo, llevando una de sus delgadas manos a la mejilla masculina depositando una fina caricia, de pronto se sentía en un mundo irreal y eso le gustaba.
El dedo índice de la mano femenina vagó por la mejilla del moreno, desviando su camino por el cuello y los bien marcados pectorales, delineando cada músculo del abdomen masculino y solo entonces comenzó a descender su cuerpo en la cama, él pudo leer sus pensamientos y por inercia se tumbó de espaldas siendo esta vez él quien abrió las piernas dándole acceso, cuando la delicada mano tomó su miembro soltó un suspiró, cuando los dedos se cerraron en torno a su hombría cerró los ojos, Hinata comenzó a moverla alrededor recorriendo su largo para en el momento menos esperado lamer el sensible glande, introduciéndolo lentamente en su boca, repartiendo besos y caricias alrededor del falo, por primera vez él no contuvo sus ruidos guturales, en parte porque si Juugo seguía de metiche pudiera escuchar lo bien que la estaba pasando y otra porque simplemente no se le dio la gana, la peliazul lo estaba llevando al fondo de su garganta y en cada lamida y succión le demostraba lo necesitaba que estaba de él.
-Maldición—Se quejó cuando ya no pudo controlarse y se vertió en la cavidad bucal que lo acogía generosamente, aún medio perdido en el placer se encargó de tomarla por los brazos para llevarla hacia arriba y ponerla frente a su rostro.
La encontró aun agitada, con sus mejillas rojas, con sus ojos entrecerrados y solo la besó devorando esos labios que tanto placer le acababan de regalar y al mismo tiempo probando la mezcla de su sabor y la saliva femenina.
Cuando el beso finalizó ella se recostó sobre los pectorales, envolviendo las piernas masculinas con las suyas, conforme comenzó a instalarse la calma el miedo volvió a inundarla temiendo que el día siguiente todo fuera olvidado, solían tener buenos encuentros pero después con el sol, todo parecía olvidarse.
-Sasuke.
-Mmmph—Le respondió llevando su mano derecha a la cabeza femenina acariciándole el cuero cabelludo.
-Te quiero—La oscura mirada la buscó y recibió una sonrisa ladina que la noqueó, él verdaderamente era sexy cuando se lo proponía.
-Eres demasiado sensible—Comentó al darse cuenta de lo que buscaba, la reafirmación de lo que hace poco le reveló, sin embargo llevó su mano libre al vientre femenino—Sé que me quieres, me harás padre—Las mejillas femeninas se pusieron completamente rojas y un sentimiento tan cálido la invadió al sentir esa caricia diferente, entendía que no solo era para ella aún así se sentía tan bien, de hecho mucho mejor, quizás la primer caricia paterna para el bebé—Y quiero formar tu equipo de futbol, ese que deseas.
-Yo no quiero un equipo de futbol—Soltó enseguida, obteniendo una risa natural del moreno.
-Dijiste que querías un montón de crías—Bromeó él—Y no tengo ninguna objeción en dártelas porque te prometo que la próxima vez, no tendrás que sufrir tanto—De alguna manera quería asegurarle que no volvería a ponerla en la misma situación y también hacerle saber que entendía el mal trago que la hizo y hacia pasar—Solo debes ser paciente y déjame arreglar todo este problema—Los ojos lunas volvieron a humedecerse y en un arrebato estampó sus labios con los del moreno, no necesitaba más que eso, su corazón lastimado pasó a segundo término, lo tenía a él con la mano en su vientre y con esas palabras.
Habitualmente no le gustaba consolar o ponerse meloso con mujeres pero con ella todo valía la pena, ahora al tener pegada la espalda femenina contra su pecho y seguir repartiendo besos en la mejilla que le exponía aunque ya se encontrase dormida, podía finalmente sentirse seguro y con tranquilidad, el sueño lo quería vencer sin embargo aún tenía cosas que aclarar y el mejor momento era ese, sin preocuparse de que ella fuera participe.
Con sumo cuidado la dejó en la cama, reacomodó la ligera sábana para que cubriese bien el cuerpo desnudo, tomó el pantalón del suelo y se lo colocó, tras abrir la puerta la luz proveniente de la sala le indicó que no había errado en su conclusión Juugo seguía sin dormir, dibujó una sonrisa burlesca en su rostro.
Pasaban de las dos de la madrugada, con la laptop en sus piernas, un libro abierto y varias hojas regadas en el sillón donde se encontraba el pelinaranja, seguía recabando información para algunos trabajos pendientes que tenía para su maestría, además después de todo se encontraba preocupado por Hinata, sabía que Sasuke no la lastimaría pero lo había visto tan cabreado que temía que al menos emocionalmente la acabara, él solía ser despiadado y al ser tan poco empático era lo menos que podía esperar.
-No pienso volver a repetírtelo, te he mandado a cuidarla no a ser su amigo—El Juugo levantó sus ojos ámbar hacia el moreno, tensó la mandíbula en desacuerdo y soltó el aire con fastidio, el azabache se estaba comportando como un hombre de las cavernas.
-Sasuke, es inevitable a excepción de Anko no tiene con quién más hablar y realmente ha estado triste—Explicó escuetamente.
-Y ahora lo terapista te sale solo ¿no?—Preguntó con irritación.
-Quizás—Le respondió de la misma manera—Pero esa mujer está pasando por muchas cosas, es evidente que todo lo que ha vivido le ha afectado...—Juugo guardó silencio dándose cuenta que efectivamente se estaba extralimitando y sintiéndose idiota.
-Vaya, vaya hace tiempo no decías lo mismo, de hecho no creo que Hinata se sienta segura si le cuento que tú y el idiota de Suigetsu no les importó sacrificarla, importándoles una mierda dejarla con Madara—Le recordó—De cualquier manera entiende algo, no quiero que hagas tu mierda de psicología con ella, ni nada, limítate a solo asegurarte que se encuentre bien.
Le pudrió aceptar que el azabache tenía razón, intentó de varias maneras alejar a su amigo de ella, incluso fue responsable de que tardaran tanto en rescatarla pero hasta ahora comprendía porque su amigo estaba perdidamente enamorado, ella era muy agradable y tenía algo nato que despertaba un instinto protector.
-Como quieras—Concordó, aunque de algo estaba seguro no tenía porque desairar a la peliazul, simplemente ser más cuidadoso y mantener la distancia prudente para evitar malentendidos.
-¿Qué sucede?—Naruto escuchó la voz de la ojijade, se giró en la cama para ver la pared y evitarla en la oscuridad de esa noche que los estaba envolviendo, ignoró el toque que recibió en su hombro desnudo—Por dios ya dime, es evidente que tiene que ver con la clínica y el cotilleo que se traen respecto a Inoichi y Sasuke.
El rubio bufó contrariado, hace muchas semanas solo tenía una duda, una que lo carcomía y no era más que el estado de la ojiluna, estaba consciente que no pudo haber contenido el embarazo, no en las condiciones en las cuales su jefe la tenía y el simple hecho lo hizo soltar una carcajada triunfadora.
Nunca había sido del todo egoísta, tuvo una infancia difícil después de perder a sus padres y quedar en el ojo público, los ambiciosos socios de su padre no pararon hasta que le quitaron la posibilidad de tener una herencia de Namikaze Minato, su padre, de su madre solo le quedaba el apellido de renombre Uzumaki pero ella había perdido todo desde niña; lo marcó tuvo que hacerse de una coraza al quedar desamparado y aunque intentó no perder el rumbo finalmente dejó de luchar, a su punto de vista las acciones buenas no dejaban buenas recompensas.
Ahora finamente sería incapaz de reconocerse se había dejado consumir en la ambición, supo desde el primer momento que debía renunciar al trato que le proponía Inoichi pero sonaba tan razonable, él iba a poder obtener una ayuda económica magnifica, pasó noches sin dormir cuestionándose si hacía lo correcto pero finalmente concordó que si él no lo hacía alguien más trabajaría para el psiquiatra, incluso cuando conoció al Uchiha ya dopado de medicamentos tuvo una ligera culpa pero aunado a eso Sakura finalmente aceptaba que la llevara a cenar en ese flamante coche que consiguió, se dijo a sí mismo que era inocente, él solo seguía instrucciones del médico responsable, quiso omitir el hecho que conoció lo que había detrás de la historia de ese "nuevo paciente".
Finalmente llegó Hinata, en un inicio no la notó por estar cegado de su compañera médica, pero cuando logró verla quedó prendado, era verdaderamente hermosa, fina y lo mejor de todo estaba genuinamente interesada en él, le fue fácil enamorarse la peliazul era una chica sumamente noble que se desvivía por los demás en especial por él, esa actitud quizás fue lo que lo hizo descuidarla, la Hyuuga era del tipo que perdonaba todo, siempre lo hizo, aunque también tenía sueños como tener un final feliz y claro él la respaldaba, la sintió completamente suya y eterna así que cuando recibió la patada en el trasero de su parte no pudo creerlo, Naruto creía que obtendría todo de la ojiluna así que al enterarse que otro hombre la poseyó cuando él espero pacientemente enloqueció, Hinata era suya ¿cómo pudo osar pensar tener una familia, todo lo que anhelaron juntos con otro? Así que haber perdido ese engendro era lo justo, tarde o temprano ella lo reconocería y entonces podrían formar una familia.
-Naruto en verdad de un tiempo para acá estás rarísimo, por cierto me ha llegado un citatorio para que me presente a declarar, ¿tú crees que en verdad Sasuke estaba sano?
-¿No eras tú la que decía que el podía recuperarse?—Debatió dándose la vuelta encarándola, Sakura mantenía una ligera cobija cubriendo su desnudo cuerpo después de esa entrega sexual que compartieron como buenos amigos, en el departamento del ojiazul.
-Si, pero los rumores dicen que él estaba sano cuando lo ingresaron... es diferente, yo no lo traté... y tú eras su médico principal o el jefe.
-Ese maldito Uchiha, donde sea que se encuentre se va a arrepentir de meterse con lo mío, va a pagar cada una de sus estupideces, se lo merece.
-¿De qué hablas?—Debatió molesta, Naruto soltó una risita burlesca.
-¿Sabes que embarazó a Hinata?—Lo soltó deliberadamente, odiaba que incluso Sakura sobrevalorara al Uchiha, además diciéndolo de esa manera no le tenía que explicar que ese producto ya no existía.
-¡¿Qué?!—Sakura se sentó en la cama atónita, pero él no le prestó atención estaba más concentrado repasando la cuartada que el psiquiatra Yamanaka y él habían inventado, además después de arduos días alterando los registros del Uchiha tenía la cabeza embotada, solo buscaba posibles fallos, lo último que quería era terminar preso.
En la oscuridad de la noche las orbes lunas de la Hyuga se abrieron con violencia, no pudo controlar el temblor que la recorrió sintiéndose casi histérica, tras un par de ineficientes inhalaciones pudo ubicarse y darse cuenta que solo había sido una de sus pesadillas, relacionada al incidente donde la privaron de la libertad, ya en el hospital e incluso en esa casa las había sufrido, al poco tiempo se percató que se encontraba sola, Sasuke ya no estaba ahí y sentir esa soledad aunado al pánico que la recorrió en el mal sueño, la hizo soltar su llanto, llevó ambas palmas de las manos para cubrir sus ojos poniéndose en posición fatal.
La puerta se abrió levemente, y por ella entró Sasuke que la observó extrañado, un momento antes de introducirse había escuchado los sollozos poniéndolo alerta.
-¿Qué sucede?—Cuestionó aun en el umbral mirándola atónito, la alteración y desconsuelo femenino se percibía en el aire.
Tras escucharlo hablar se percató que estaba en la puerta, apartó de su rostro sus temblorosas manos y se incorporó sentándose en la cama, hipando y clavando sus dientes superiores en el labio inferior luchando por controlarse, él por su parte cerró la puerta y caminó hasta ella.
-¡¿Dónde estabas?!—Su voz se escuchó sobresaltada y la pregunta más bien parecía un reclamo, Sasuke enarcó la ceja izquierda y se sentó en la cama, a su lado.
-Solo fui por un poco de agua—Mintió, intrigado de la razón de la conducta femenina.
-¡¿Por qué vuelves a irte sin avisarme?!—Nuevamente le reclamaba, las orbes lunas soltaron un par de gruesas lágrimas.
-Sólo fui a la cocina—Mintió nuevamente—Estabas dormida—Respondió con voz tranquila, tomándole uno de los hombros desnudos.
-Y-yo... yo ya no puedo con esto—Soltó con la voz entrecortada, dejándose llevar por el llanto y las emociones, Sasuke hizo un leve puchero, retrajo el brazo para atraerla a su pecho y acariciarle la cabeza esperando que se tranquilizara pronto—Te fuiste...
-Hinata, estaba en la casa—La interrumpió.
-Pero te irás, volverás a dejarme sola, volverás apartarme, a dejarme de lado, nada de lo que yo siento por ti es suficiente para ti, te amo tanto que duele, te amo tanto que nada me importa si se trata de ti... yo no quiero que te vay...
-Hinata, yo también, ya tranquilízate—La interrumpió tomando el rostro mojado entre sus manos—No voy a irme de la manera que crees... ya no—Comenzó por explicar y le lamió los labios—Me emputa verte llorando—Confesó—Te deje dormida ¿por qué te encuentro así?
La Hyuuga acarició las grandes manos posadas en sus mejillas antes de abrazarlo por el cuello aun temblando, el calor de corporal del moreno aunado al propio del clima despertaron en ella una necesidad abrasadora, buscó los labios masculinos para comenzar un beso frenético, sin pausas, necesitado de confort y seguridad e inconscientemente buscando una respuesta en la entrepierna masculina.
Las pequeñas manos soltaron el cuello para con prisas y torpedad desabotonar y bajar la cremallera de ese pantalón que los estaba separando.
-Hinata—Susurró Sasuke sorprendido pero dejándose hacer ayudándola a deshacerse de esa prenda.
La peliazul lo besaba en cada parte donde sus labios pudieran posarse y él estaba más que contento con eso, si ella quería marcar su territorio por él jamás habría problema, así que solo depositó sus manos en los costados de la cintura femenina envolviéndola, dejándola sentarse en su regazo con las piernas abiertas y con las rodillas flexionadas, envolviéndolo a los costados.
El jadeo femenino terminó de ponerlo duro, la humedad que podía sentir sobre su miembro lo orgulleció aunque literalmente no hubiera hecho nada para tenerla así, sin embargo ella lo sorprendió aún más cuando lo enterró en lo más hondo de su intimidad soltando un sonoro gemido.
-Nena—La voz le salió débil y nerviosa, turbado por el deseo, Hinata se estaba moviendo sobre su eje con ganas, encajándolo y sacándolo a su maldito antojo y él incapaz de reaccionar correctamente solo parecía un muñeco para la satisfacción de la peliazul que lo besaba en los labios sin darle oportunidad de reaccionar por completo, lo único que pudo hacer fue tratar de reprimir sus gemidos suavizándolos.
La energía de la ojiluna fue menguada por el cansancio, empezando a moverse más delicadamente, sin atreverse a soltar por completo los labios masculinos pero haciendo besos suaves y delicados, ese momento de agotamiento él lo aprovechó para empujarla hacia delante recostándola en la cama para hacerse cargo de la situación, el primer embiste fue enérgico robándole un sonoro gemido a la chica que arqueó su cuello, cerrando los ojos perlas disfrutando de las penetraciones mientras lo abrazaba posando sus delicadas manos en la amplia espalda.
Fue cuestión de minutos para que Sasuke logrará perder en el limbo a la mujer que poseía, las vibraciones internas femeninas lo hicieron verterse en ella, quedando exhausto y encima del generoso cuerpo respirando erráticamente.
Conforme los sentidos volvían, Hinata empezó a ser consciente de toda la situación, inevitablemente se tensó pudiendo solo pensar en el bebé, Sasuke la liberó de su peso recostándose a su lado con la respiración agitada, la Hyuuga sin poder evitarlo se llevó la mano derecha a los cabellos azulinos en muestra de frustración, lo último que quería era complicar el estado del bebé, ¿cómo perdió la cabeza olvidándose de todo?
-¿Qué sucede?—La voz ronca del moreno caló en su cuerpo receptivo y aún afectado por el orgasmo, despertándole más necesidad de él, de otra entrega.
-El bebé—Apenas susurró luchando con las ganas de volver a abalanzarse sobre el Uchiha y calmar esa sensación de vacío en su zona íntima.
-¿Te sientes mal?—Sasuke se sentó de inmediato, ágilmente encendió la luz de la lámpara de noche a su lado.
Hinata entrecerró los ojos por la iluminación y peleó por cubrirse con la sábana al sentirse totalmente expuesta en todos los sentidos.
-No—Respondió enseguida, tranquilizándose, en realidad se sentía estupendamente no pudo evitar soltar una risita tonta, en realidad así se sentía, pero una tonta feliz.
-¿Qué diablos?—Sasuke soltó, las emociones cambiantes de la ojiluna lo estaban llevando al borde.
-Ven—Hinata lo llamó agitando la mano izquierda en el aire y la otra aferrada a la sábana sobre sus pechos, él arqueó una ceja pero lentamente le obedeció posándose sobre ella, cargando su peso en sus codos—Lo siento.
-¿Por qué?
-Cuando entraste acababa de despertar y quizás estaba aún dormida—Reveló, levantando su cabeza del colchón depositando un beso en la mejilla de su amante.
-Mmmph... pero estabas muy rara—Debatió, la peliazul devolvió su cabeza a la superficie acolchonada—A veces sueño con esos días—Los ojos oscuros miraron con más interés el rostro femenino que pareció ensombrecerse—cuando me secuestraron y casi pierdo al bebé—Confesó, el rostro masculino se tornó duro y la furia interna se avivaba comprendiéndola, esa era la razón por la cual la sintió tan histérica e irracional—Además para ser sincera siento que vas a desvanecerte en cualquier momento.
-No lo haré—Respondió seco—Estoy contigo y lo digo de verdad, no pienso marcharme... es decir no como antes, en un par de horas debo volver al hospital pero me tienes Hinata, te lo he dicho mucho las últimas horas, empiezo a entenderte y quiero que tú hagas lo mismo conmigo, pienso cuidarte pero para eso debo seguir el juego legal y toda esa mierda... Hinata, entiéndelo, pretendo solo ayudarte y mantenerte a salvo pero para lograrlo debo encargarme de ese cabrón.
-No, lo hagas—Sasuke abrió sus orbes oscuras con desdén sin seguirla completamente—No tienes por qué seguir haciendo daño—Le acaricio una mejilla y él cerró sus ojos con molestia e intentando controlarse.
-Tú no entiendes—Espetó intentando volver a alejarse, pero ella lo abrazó.
-Siempre he querido ayudarte a superar tu dolor y hasta ahora veo la razón de todo esto—Susurró—Este bebé es la esperanza que ambos necesitamos, para mí: terminar con mi soledad, para ti: darte un nuevo objetivo por el cual querer ser mejor persona—Sasuke sonrió ladinamente tomando las manos de la chica de su cuello rompiendo el abrazo.
-Aún así es tarde—Sentenció, su hijo no cambiaría en absoluto lo que él debía hacer por honor y justicia.
-Si esa persona muere, todo será fácil para él...dejara de sufrir en ese preciso momento y todo el daño que te ocasionó no será cubierto ¿te das cuenta? Si él paga aquí en la tierra sus maldades será más largo, no te adelantes, deja que las cosas tomen el curso que deben, Ino te va a ayudar, ella es muy inteligente, encontrara la manera de comprobar que en verdad te encuentras bien o al menos lo suficiente bien para que te devuelvan lo que buscas, si esa persona te hizo daño merece pagar por ese delito y seguramente en prisión no la va a pasar bien —Agregó un tanto amarga.
Sasuke no respondió pero prestó atención en las palabras de la ojiluna, no eran tan descabelladas después de todo, ahora matar a Madara por un rato iba a ser imposible, todo el juicio encima le complicaba las cosas y ella tenía razón, si lo dejaba vivo habría más maneras de torturarlo y hacerle pasar una vida miserable como él lo hizo con su persona, aunque también mientras siguiera vivo no podía estar tranquilo.
La Hyuga observó atenta al azabache, tenía un semblante serio y lucía malditamente atractivo sin poder evitarlo una sonrisa bobalicona se posó en su rostro olvidando la incomodidad que la atrapó al hablar de ese tema delicado, elevó una de sus blancas manos para tomar la cabellera azabache y atraerlo hacia ella para besarlo.
-Me estás volviendo loco, lloras, te enojas, vuelves a llorar, te metes en mis asuntos y ríes... ¿has perdido la cabeza?—Cuestionó seco.
-Ni siquiera yo me entiendo Sasuke, pero estoy feliz.
-Mmmph—Formó una perceptible sonrisa antes de darle un suave beso en los labios, si ella estaba feliz, estaba por buen camino esta vez.
-Sasuke—Hinata protestó cuando sintió el miembro masculino comenzar a erguirse, obtuvo una mirada de deseo que no pudo sostener —No debemos tentar a la suerte, ha sido demasiado por hoy—Aunque no lo aceptara abiertamente le daba la razón.
-La próxima vez puedes dejarme hacerme el trabajo—Sugirió burlesco—Me trataste como un consolador—Hinata enrojeció y luchó por recostarse de lado y no encararlo—Me encantas mi amor—Le dijo antes de besarle el hombro y entrelazar los dedos de su mano derecha con los izquierdos de la femenina, y empezar a conversar de cualquier cosa trivial que le sirviera para llevar al límite del pudor de su ojiluna.
Sakura dio un último sorbo a su taza cargada de café, sus ojos jades estaban coronados por unas profundas ojeras, en su mente era incapaz de concebir la verdad revelada en la madrugada del domingo por el Uzumaki, en algún momento concordó que tanto el Uchiha como la Hyuuga, habían mantenido una relación demasiado cercana, sin embargo no podía dejar de darle vueltas al asunto ¿Sasuke estaría realmente interesado en más de un acostón con la patética enfermera?
-No debí haberlo descuidado—susurró para sí misma, recriminándose y formándose nuevas ideas, si hubiera estado más pendiente pudo haberse dado cuenta cuando él volvía en sí y ser ella quién se relacionara con él en todos los aspectos, sin tener que seguir robando respuestas sexuales.
-Doctora ya tengo listas los permisos de los familiares para que el paciente de la cama A10, pueda ser trasladado para la TAC—Una enfermera se acercó a la pelirosada, y con una flamante sonrisa le acercaba un expediente, Sakura dibujó una sonrisa en asentimiento.
-Claro, iré a la oficina para que Tsunade o Inoichi firmen el consentimiento de salida, en un rato te devuelvo el expediente para que puedas hacer el traslado—Informó antes de alejarse.
"Solo debo encontrarlo" se convenció a sí misma, una vez que lo hiciera podría enamorarlo, ¿qué hombre se resistiría a ella? Era guapa, con buen cuerpo e inteligente.
-¡Ino ¿te volviste loca?!—Sakura entornó sus ojos verdes al escuchar la voz del psiquiatra Yamanaka, quiso esbozar una sonrisa socarrona al creer que era un regaño de padre a hija, se recargó cerca de la puerta jugueteando con el expediente, esperando que la reprimenda no durara demasiado.
-¡No, claro que no! ¡Eso es lo que te pregunto yo!
-Por favor no discutan—Una voz que no pudo reconocer, se escuchó nerviosa.
-¡Tu hija se ha vuelto loca, acabo de enterarme que precisamente ella va a testificar a favor del Uchiha, ¿te das cuenta? Tu hija, mi hija piensa mandarme a prisión por una estupidez!
-No, padre, tú sabes mejor que nadie que esto no es una estupidez, encerraste a Sasuke estando sano, le has provocado daño por medicamentos que nunca necesitó ¿por dinero? ¿A caso él no pudo darte el doble de lo que te estuvieran pagando? ¿Por qué?—Sakura abrió la boca con sorpresa, eso era un chisme más que caliente y verídico.
-Inoichi, ¿tú?—De nuevo la voz que la pelirosa no podía identificar hizo acto de presencia—Sea lo que sea, Ino, debes apoyar a tu padre, no puedes echarle tierra.
-¡Mamá yo no lo hago, él solo lo hizo!
-Si quieres saber la verdad, la tendrás, ¿realmente en tan bajo concepto me tienes para creer que esto se debió solo a dinero?
-¿Entonces por qué más papá? ¿Sabes que le has destruido la vida a Sasuke? Él no volverá a ser el de antes...
-¡Él te la destruyó a ti!—Sakura frunció el cejo sin comprender—Jamás olvidaré como rompió tu corazón, él te alejó del país, solo buscabas librarte de la decepción que te provocó...
-¡Papá era una niña, fuimos novios y ya, no era para tanto!
-¡¿Niños que tienen sexo en mi propia casa?!—Sakura abrió sus labios nuevamente sorprendida, rodando los ojos verdes con desaprobación.
-Inochi—De nuevo la madre de Ino intervenía.
-¡¿Crees que no me di cuenta que solo te usó y te desechó?!—"Interesante", pensó la pelirosa.
-¿Eso qué importa ahora?—Ino debatió dentro de la oficina, su voz sonaba más rota.
-Nadie se burla de mi hija, además Madara tampoco me dio muchas opciones, o lo aceptaba o mi psiquiátrico volaría en mil pedazos, ese Uchiha lo merecía por robarte tu inocencia, por jugar contigo.
-¿Madara te amenazó?—Ino cuestionó incrédula.
-Y apuesto que debes estar muy contenta volviendo a reunirte con Sasuke, me han dicho que lo visitabas frecuentemente en la clínica donde se encuentra internado ahora.
-Debía corroborar que no me mintieran y ver si realmente tú habías sido capaz de hacerle daño.
-No sé porque no me sorprende Orochimaru siempre fue su tapadera—Debatió Inoichi.
-Lo de Sasuke y yo fue hace mucho tiempo, yo lo deje atrás tú deberías...
-No soy idiota Ino, sé a la perfección que si te arrastraste hasta la clínica Oro en búsqueda de la verdad no fue por curiosidad, lo único que querías era verlo, ¿realmente me crees idiota? Vi cómo te destruyó aunque intentaste ocultarlo tarde o temprano sigues siguiendo sus pasos.
-Pues si, quizás, pero tampoco es cómo lo dices, me fui del país porque efectivamente quería conocer otras personas, pero tampoco es cómo si Sasuke me hubiera destruido lo único que buscaba era mi lugar, él no se convirtió en el único hombre en mi vida sexual, siento que nos hayas descubierto esa vez, entiendo que haya sido muy impactante para ti ver a tu hija adolescente en esas condiciones, sé muy bien la fama que tenía en aquella época de ninguna manera lo veías como el hombre perfecto para mí, y era obvio tenía quince años ¿qué hombre sería perfecto en esa edad? Lo lamento papá, nunca pensé que pensarás que él me hubiera lastimado tanto solo por tener sexo conmigo, y ya que pareces estar muy interesado en ese aspecto, no ha sido el único, he tenido más novios... y es decepcionante que te hayas dejado arrastrar por un hombre ambicioso que no le importó destruir a su sobrino solo por dinero, sé que pudiste ser más inteligente y encontrar la manera de persuadir a Madara, no necesitaba que defendieras mi honor.
-Pero ese canalla se aprovechó de tu inocencia.
-Teníamos la misma edad y nos gustábamos, sólo éramos adolescentes... él no me apartó de casa, y tampoco de ti.
-Entonces demuéstramelo dejando el caso—Sakura dejó que todo su peso terminara en la pared, ahora sabía más de lo que esperó, tener el paradero de Sasuke era gratificante y necesitaba una forma de verlo.
-Lo siento papá, en algo tienes razón, Sasuke siempre será especial para mí y él no se merecía nada de lo que le ocurrió quizás era un tonto y patán, pero no hizo nada malo... la vida se encargó de hacerlo pagar con lo que le pasó a su familia... ahora él encontró a una persona y tendrá un bebé con ella, no me uniré a la masacre sólo porque me enamoré y tú te diste cuenta que tu hija adolescente tenía una relación sexual con su noviecito.
La puerta se abrió y los ojos jades enfocaron a los azules, rojos e inflamados, unas gruesas lágrimas corrían por el rostro de la rubia que si bien se sorprendió no perdió el tiempo analizando la situación y siguió andando lejos.
-¿Esa zorra sigue embarazada? –Su pregunta fue apenas un murmullo, pero ahora ya tenía algunas pistas para encontrar al moreno y otros problemas de los cuales deshacerse—Definitivamente te equivocaste al posar tus ojos en mi hombre—Aseguró.
¡Nuevo capítulo! Espero que les haya gustado, tiene algo romanticón y meloso, además de otros secretillos o datillos, muajajaja soy feliz, bueno gracias por todos sus reviews y tiempito que se dan para leerme, ojalá me cuenten otra vez todo lo que quieran respecto al capítulo, nos vemos pronto!
