Eran las siete de la mañana, tenía algunos segundos que Sasuke había desactivado la alarma de su teléfono móvil, ahora sentado en el borde de la cama con el semblante adormilado y las manos entre sus largas piernas, recorría la mitad de la habitación con sus oscuras orbes entreabiertas, no pudo evitar emitir un bostezo al tiempo que llevaba la mano derecha para cubrir su boca.

-Mierda—Se quejó en un murmullo aflojerado.

Giró levemente la cabeza y pudo captar el pequeño y plácidamente cuerpo femenino dormido, ante sus ojos lucía angelical, las mejillas sonrosadas y los labios rojos, una mano frente a la cara descansando sobre la almohada al estar recostada de lado y los cabellos azulinos revueltos, sonrió de medio lado olvidando su enfurruño matutino, volviendo todo el cuerpo para admirarla mejor, el primer pensamiento que obtuvo fue que era perfecta, demasiado hermosa y curvilínea, no es que él pensara que no podría obtener a alguien con el físico de la peliazul, pero es que ella no sólo tenía eso, su interior era tan cálido y único, complementándola, haciéndola una mujer extraordinaria, una que definitivamente jamás pensó encontrar, no en el mundo superficial en el cual acostumbraba moverse.

-Estúpidamente buena—Soltó entre los dientes con cierto enfado, ¿cuántos antes de él se habrían aprovechado de la bondad de su mujer? Se cuestionó.

Una sonrisa ladina apareció en su rostro.

-Pero soy el único que va a poseerte mi amor.

El decreto del Uchiha iba más allá que una simple posesión sexual, él quería ser el único en todos los sentidos y estaba consciente que iba por buen camino.

Dejó salir el aire contenido de sus pulmones de manera delicada y sin mucho ánimo decidió ir a la cocina, deseaba salvarla de algún asqueroso antojo que pudiera surgirle, así que antes de que el cerebro de la peliazul comenzara a trabajar él solucionaría el problema llevándole un desayuno sencillo pero decente hasta la cama.

Apenas hubo puesto los pies fuera de la habitación un delicioso olor a hotcakes llenó sus fosas nasales, aunque llevaba sólo bóxer siguió su camino sin importarle quién era la empleada o si su apariencia pudiera incomodarla, quien fuera le ahorraría el trabajo de cocinar, eso era lo único que tenía en mente.

Cuando los incrédulos ojos negros enfocaron a la imponente figura frente a la estufa cocinando, Juugo habló.

-¡Así que te has levantado temprano!, ayer olvide decirte que las pacientes que me cancelaron las veré hoy así que me perderé el maratón de Grey´s Anatomy, tendrás que verlo sin mí—Le dio la vuelta al hotcake que estaba cuidando, ensimismado en su labor sin darse cuenta de su confusión—Y ya que ayer mencionaste el antojo de hotcakes, se me ocurrió que hoy podías desayunarlos, ¡ah! Mientras buscaba la harina encontré mermelada de frambuesa ¿puedes creer tu suerte? Podrás ponerle la leche condesada, la nutella y la mermelada, además de las fresas y el plátano, que mencionaste, ahora los corto en pequeños trozos solo termino esto... –Sonrió esperando que la peliazul se ofreciera ella misma para la labor preparándose para negarse y servirle él.

La mirada oscura se endureció y dejó salir su furia en un brillo especial en esa mirada negra, haciendo que su rostro se volviera austero y peligrosamente amenazante, mientras repasaba mentalmente cada una de las palabras dichas por el pelinaranja, el hecho de saber que Hinata y su amigo compartieran actividades o incluso que Juugo estuviera al tanto de los antojos, lo hizo sentir celos, ¿por qué sabía tanto de su chica? Definitivamente por donde lo viera o tratase de explicar no le agradaba y no era algo que iba a permitir, la peliazul era suya y solo suya.

El pelinaranja percibió el inusual silencio de la ojiluna y la nula actividad que estaba teniendo para ofrecer ayuda, así que la buscó intrigado, tragó saliva estrepitosamente al darse cuenta que ella no era quién se encontraba en el umbral de la entrada y volvió la vista a la sartén para evitar la colérica y hostil mirada, intentó recordar qué pudo haber dicho para meterse en problemas... para empezar había demostrado que no siguió la instrucción de mantenerse alejado de la Hyuuga.

-Sasuke—Rompió el silencio, apagando el fuego y llevando en un plato amplio de cristal una hilera generosa de hotcakes hasta la mesa— ¿Tú qué haces aquí? –De pronto su curiosidad fue más y no cuidó sus palabras.

-Es mi casa—siseó con altanería.

-Si, bueno, se supone que debes estar en la clínica... –Intentó explicarse.

-Y se supone que aquí debería estar una mujer cocinando—Soltó, empezando a dudar que dicha persona existiera apretando la mandíbula dejando que la incomodidad se incrementará al imaginar a Hinata a solas con Juugo, no por nada éste veía televisión con ella y sabía sus estúpidos antojos.

-Si... pero Anko me llamó hace una hora porque tuvo un contratiempo y podrá venir hasta mañana— "Anko" se repitió el Uchiha internamente recordando a la mujer en cuestión.

-Aja—Agregó el moreno, dejando salir la incredibilidad que lo embargaba, Juugo pudo darse cuenta pero lo pasó a segundo plano cuando al dejar de sentirse pillado concluyó que Sasuke e Hinata volvieron a pasar la noche juntos.

-¿No se supone que ella no puede tener actividad sexual? –Cuestionó seco y ensimismado en sus pensamientos.

El Uchiha por su parte se regocijó, eso confirmaba que sus delirios de algún acercamiento sexual entre ellos eran nulos, aun así ¿por qué ese pelinaranja sabía tanto? No, más bien ¿por qué tenía tantas atenciones hacia ella?

-¿Y a ti qué diablos te importa si me la cojo o no? –Regresó de mala manera.

-No seas inconsciente Sasuke, ¿si se pone mal? –Respondió áspero y sintiendo una especie de enojo recorrer su corpulento cuerpo.

-Al menos lo habrá disfrutado—Agregó con cinismo, escondiendo el malestar que le provocaba que el pelinaranja mostrara esa actitud que no le correspondía.

-Imbécil—Gruñó el bronceado, Sasuke entrecerró sus ojos y el ambiente se volvió tenso—Como seré yo quien tenga que lidiar con ella—Masculló a regañadientes y el moreno rodó los ojos buscando saber si realmente a su amigo le enfadaba el hecho de lidiar con la chica o eran celos.

-Déjate de estupideces ¿te gusta?—Soltó el azabache sin poder contenerse ya, hasta ese momento Juugo se repitió esa pregunta que le surgió días atrás.

-Has dicho que quieres que no aborte al niño—Se defendió sin querer buscar la respuesta, sabía que tenía que dar una coherente que lo sacara del apuro así que optó por darla—Solo cumplo tus deseos, es lo que he hecho desde el principio, y ella es fácil de llevar, eso es todo.

-Aja—El sarcasmo fue evidente, no necesitaba ser un genio para saber que existía algo detrás de esas inusuales atenciones, el pelinaranja era amable y tranquilo, pero no justificaba todo el trabajo extra que estaba realizando, por ejemplo ese desayuno, cuando podía dejar que la peliazul tomara leche y pan simple o cualquier otra cosa—Tanto así, que le preparas el desayuno.

Los ojos miel quisieron esconderse, "patético", se reconoció a sí mismo, dándole la razón a Uchiha momentáneamente.

-Suelen decir que les duele la panza si no comen sus antojos—Soltó, esperando que no fuera más que mito y que le sirviera de excusa—Es absurdo Sasuke, yo también quería hotcakes, y hacer los míos solamente sería algo descortés cuando podía hacer todos de una vez, no exageres y veas cosas que no son—Deliberó, ¿por qué le daba tantas vueltas? Sólo se metía en más problemas, era simple—Ella es amable y ser descortés y grosero, simplemente es imposible con Hinata—Confesó, antes de salir huyendo a su habitación terminando la conversación.

La mirada oscura apreció la torre intacta de pan, cruzó los brazos, cuestionándose ¿si de verdad estaría exagerando o habría algo más?

-No me haces pendejo—Finalmente deliberó, ahora sería cuestión de hurgar en Hinata—No seas imbécil—Se regañó, no podía ir a joder a Hinata con sus celos, cuando de sobra sabía que ella lo amaba.

Hinata miró a Sasuke introducirse a la avenida que los llevaría al Hospital Oro, el camino que si bien había sido un tanto largo le pareció poco estando a su lado, en cierto momento había posado su delicada mano sobre la mano que descansaba en la palanca de velocidades, en ese instante el moreno había volteado a verla y por un instante ambas miradas se atraparon, después sin nada más él había regresado su vista a la carretera, dejando que ella lo acariciara sutilmente con la yema de sus dedos.

Ese simple acto para él no lo era, sentir la frágil mano de Hinata sobre la suya lo hizo reflexionar sobre la situación actual, la caricia le recordó lo dulce que era, una cuestión que tenía muy en cuenta desde hace tiempo, a Sasuke le gustaba cualquier contacto de la ojiluna y eso solo significaba una cosa, estaba perdido por ella.

-¿aún no tienes fecha del juicio? –Cuestionó Hinata mirando el perfil del moreno, creyó que no obtendría respuesta ya que él no se inmutó, así que posó sus ojos lunas en la mano con la que tocaba la de Sasuke.

Esa pregunta para el Uchiha provocaba un sabor amargo, entendía que Hinata quería parar con sus visitas esporádicas, con ese ir y venir suyo, quería una vida normal y segura; bastante razonable para cualquier mujer, sobre todo si consideraba que estaba embarazada, evidentemente lo único que deseaba era pasar su estado en calma y a su lado, una situación muy atrayente incluso para él y ahora que finalmente había aceptado sus sentimientos podía darse cuenta que esa era la razón por cual rehuía tanto de ella, Hinata sería capaz de hacerlo olvidar sus objetivos para forzarlo a darle la vida que ella merecía, hecho que lo hacía sentirse asqueado consigo mismo, ¿cómo podía ser tan egoísta con su familia, su padre, su madre e Itachi por una mujer? ¿Cómo podía osar pensar dejar todo sólo por ser feliz con ella? ... ¿pero acaso Hinata no se merecía que la hiciera feliz? ¿No la había hecho sufrir demasiado ya? ... "¿Qué debo hacer?"

-No, aún no—Respondió cortante, sin saber si se encontraba molesto con ella por hacerlo pensar sólo en él y su felicidad o consigo mismo por ser tan débil— ¿Por qué?—Era estúpido su cuestionamiento, él sabía perfectamente la respuesta, de reojo vio como las mejillas de Hinata se ponían casi rojas.

-Porque seguramente cuando termines con eso, podrás venir sin ningún contratiempo... quizás ya puedas quedarte.

Sasuke enfocó a la peliazul, observando cómo le sonreía tímidamente, en los ojos lunas vio el entusiasmo y se preguntó si estaba haciendo lo correcto, volvió la mirada a la autopista, estaba consciente que Hinata merecía no sólo al hombre posesivo que la quería con él y amoldada a sus necesidades, si bien ya había dado su brazo a torcer era consciente que ella merecía mucho más, exhaló cansino, ¿qué debería hacer? ¿Qué era realmente lo mejor para ella y su futuro hijo?

-Si, estaremos juntos una vez que eso pase—Replicó decidiendo que su venganza tenía que llevarse a cabo, y aunque sus palabras no tuvieron ningún tinte de emoción y más bien sonaba fastidiado, robó una gran sonrisa a la peliazul.

-Si mis cuentas no me fallan estoy en la semana catorce— Hinata reveló emocionada, acariciando la pequeña panza que tenía, a hurtadillas observó a su amado serio.

-¿Y?—Respondió hosco.

-Que a esta semana con un poco de suerte ya podríamos saber el sexo del bebé—Agregó sin prestar atención en el turbio humor del azabache.

-¿Ah, sí?—finalmente un tinte de emoción se reflejaba en el estoico rostro del Uchiha, ella asintió en cuanto la miró y él le regaló una sonrisa ladina enfocando rápidamente el vientre abultadito.

-Me pregunto qué será—Hinata habló por los dos, ambos tenían la misma duda, aunque el moreno no podía imaginarlo.

Sasuke no agregó nada pero su sonrisa autosuficiente siguió en su rostro demostrándole a la Hyuuga que su comentario había cumplido su objetivo logrando distraerlo de aquello que lo tuviera malhumorado, ambos volvieron la vista al frente pero Hinata solo podía fantasear respecto a su futuro, todo había sido tan rápido lleno de altibajos sin embargo ahora, en ese momento, se sentía feliz, emocionada e ilusionada porque tenía a su lado a la persona que amaba.

Dio la vuelta al volante tomando una curva, esforzándose por vislumbrar en su mente al producto que llevaba la ojiluna en el útero, sopesando en el sexo, no le interesaba el género del bebé por algún interés en particular pero sin dudas quería saberlo, sus ojos negros buscaron a la peliazul que se tenía un semblante soñador que le robó una perceptible sonrisa, y entonces se dio cuenta que le agradaría tener una niña igual a la madre, igual de hermosa y dulce, bufó mordaz al darse cuenta que estaba yendo inverso a sus antiguos anhelos, para empezar nunca deseó tener un hijo, una mujer y sin dudas tampoco hubiera querido una chica con las características de Hinata, ahora no sólo estaba perdido en los encantos de la peliazul, sino que deseaba una hija igual a su madre.

-Ya estamos por llegar—Le informó rompiendo el agarre de las manos para tener mayor manipulación del volante al entrar al estacionamiento subterráneo del hospital.

Después de unas curvas y estacionar, ambos bajaron del auto, llevó a Hinata por una puerta que la ojiluna desconocía pero lejos de los pasillos concurridos del lugar.

Al poco estuvieron en el consultorio de Kurenai, eso sí todo el trayecto los dedos femeninos estuvieron entrelazados a los masculinos, la ginecóloga los recibió con una sonrisa, no necesitaba ser muy inteligente para percatarse de la felicidad que irradiaba la peliazul y cómo la relación de los morenos había mejorado, él se veía bastante relajado.

-¿Cómo estás?—Hizo la pregunta por protocolo, porque era evidente que la chica se encontraba en perfecto estado, bastaba ver el brillo en su mirada y la emoción que irradiaba.

-Bien, me he sentido muy bien.

-Excelente—Corroboró la médica divertida, viendo como Sasuke tomaba asiento en una de las sillas frente a su sencillo escritorio.

Hinata al contrario del azabache, fue a la mesa de exploración y Kurenai solo pudo ensanchar más su sonrisa, siguiéndola.

-Ya veo que todo ha mejorado—Dijo en un susurro cómplice para Hinata, misma que solo asintió con la cabeza y sus mejillas tomaron un color rojizo.

Después de algunas maniobras de palpación y mediciones la médica finalmente estaba lista para hacerle el ultrasonido y profundizar el examen clínico.

-Todo parece estar bien—informó, robándole una sonrisa sincera a Hinata, Sasuke por su lado solo las observaba en silencio pero atento a cada palabra de la castaña—El bebé se está desarrollando como debe ser y el riesgo ha disminuido considerablemente, siendo así quizás puedas tener mayor movilidad sin embargo aún no puedes realizar demasiada actividad, nada que te implique algún esfuerzo, que las cosas estén mejorando no quiere decir que ya no exista riesgo de pérdida, lo que quiere decir es que el reposo absoluto que te preinscribí ya no es necesario, pero debes cuidarte y prestar atención a todos los signos de alarma que ya hemos discutido.

-Entiendo así lo haré... ¿Puede decirme el sexo del bebé?—Pidió enseguida.

-¡Oh cierto!—Exclamó la médica con una gran sonrisa, poniendo atención en el monitor y moviendo el lector en su mano sobre el vientre de la ojiluna—Te tengo malas noticias, el bebé no quiere mostrarnos sus partes íntimas parece ser que es un poco tímido o tímida—Reveló limpiando el estómago de la peliazul con un trozo de papel para retirarle los restos del gel inductor—La próxima vez será, entre mayor sea tendremos un resultado confiable—Dijo poniéndose de pie para terminar de anotar los datos recabados en la consulta en el expediente de la Hyuuga.

Hinata miró a Sasuke que tenía el rostro serio pero relajado, esbozó una pequeña sonrisa que mostró su decepción misma que él respondió con un guiño, él también se encontraba desilusionado por no conocer el sexo de su retoño aun así de los dos era el menos desencantado, Hinata se puso de pie se acercó a pasos lentos hasta el escritorio para para tomar asiento con ellos, en espera de las indicaciones escritas y recetas de vitaminas, ácido fólico y demás que le indicara la ginecóloga.

-Bien Hinata, entonces puedes hacer un poco más de actividad pero nada de esfuerzos, es por el bien del bebé de preferencia intenta estar descansando lo más que puedas, y ante cualquier cambio o dato de alarma busca asistencia medica—Le recalcó al buscar la mirada perlada, Hinata asintió enseguida con la cabeza—Estás en tu segundo trimestre, lo que quiere decir que el bebé se encuentra completamente formado, sigue en desarrollo así que cuando menos lo esperes tu vientre va a saltar—La Hyuuga soltó una risita ante el comentario y esta vez la ginecóloga miró al Uchiha—Cuídalos, van bien... pero aún falta camino por recorrer, esta dulce chica tiene que estar relajada y así de feliz, de esa manera todo irá bien.

-¿Es todo?—Cortó mostrándose desinteresado y seco, con todo el afán de dejarle claro a la médica que no le interesaba más que sus servicios profesionales, no la palabrería absurda que consideraba irrelevante e inadecuada.

La Hyuuga miró a Sasuke mostrándole su desaprobación hacia la conducta grosera, y al verse ignorada, resopló quedamente abatida, Kurenai decidió tomar la palabra para no arruinar el perfecto estado en el cual habían llegado.

-Si, ¡ah! me imagino que te avisaron que voy a estar fuera un par de semanas, pero viendo la evolución que ha tenido no hay problema si nos vemos hasta que regrese, siempre y cuando sigas mis instrucciones todo seguirá bien, en cualquier caso ya tienen mi número y bueno ya sabes Hinata ante cualquier signo o síntoma de alarma asistencia médica—Volvió a hablar, dirigiéndose al azabache la mayor parte del tiempo.

-OK—Concordó poniéndose de pie e instando a Hinata para salir del consultorio.

-No tenías que ser tan grosero—Declaró en cuanto dieron unos pasos por el corredor, alejándose del consultorio donde ya podían verse un par de parejas en espera de su consulta ginecológica.

-Como sea ¿quieres comer algo? Juugo va a tardar y yo no puedo llevarte, así que puedes quedarte a esperarlo o te busco un taxi que te lleve.

-¿Y no puedo irme contigo? –Sasuke la miró de lleno y sonrió ladinamente arrogante.

-Es una mejor idea, vamos a mi habitación, ¿quieres comer?—Reformuló su pregunta—Pero pídeme algo decente, en la cafetería no creo que cumplan tus antojos extraños.

-Sasuke—Se quejó enseguida robándole una risa al azabache—No siempre quiero comer cosas extrañas—Susurró apenada—A veces no sé qué me ocurre, a veces ni siquiera me da hambre, en ocasiones me dan muchas nauseas o devuelvo el estómago después de comer—Se encogió de hombros ensimismada en sus recuerdos—Es todo una ruleta esto pero no te preocupes no quiero nada extravagante...—El apretón en su mano la hizo enfocar al moreno que se había detenido.

El Uchiha la miraba intensamente y ella no supo entender el motivo.

-Aprende a leerme correctamente Hinata, me gusta molestarte, nunca me avergonzaría de ti o tus gustos, aunque si me preguntas no será agradable pedir tus cosas raras, sin embargo debo admitir que eres una persona demasiado normal sobre gustos culinarios, supongo que al juntarnos y hacer a nuestro hijo, provocó un desajuste en la naturaleza, algo así como demasiado perfecto, saliendo de lo común, entonces de ahí deben venir esos extraños antojos... necesita un poco de esto y otro de aquello para que se termine de formar y...

Hinata sonrió y sin pensarlo llevó sus manos a las mejillas del Uchiha para jalarlo hacia ella y estampar sus labios contra los de su amado, envolviendo el labio inferior succionándolo y besándolo, demostrándole en ese pequeño beso lo que las palabras provocaron en su ser, no necesitó escuchar más, su corazón ya se encontraba conmocionado.

-Mierda—Susurró entre los labios de la peliazul—Por cierto de lo que dijo Kurenai ¿ya puedo cogerte como antes?—Hinata soltó una carcajada rompiendo el beso definitivamente.

-No de hecho no... pero... no tiene porque enterarse si tú te encargas del trabajo duro... y que no sea demasiado duro—Sugirió con las mejillas rojas.

Sasuke arqueó una ceja en un gesto travieso y arrogante, tomando la mano de la peliazul instándola a seguir andando, decidiendo si deberían comer o pasar directamente a la acción que ayudaría a disminuir el bulto entre sus jeans y a Hinata a hacer sugerencias menos traviesas.

A los pocos minutos ya se encontraban en la habitación médica asignada al Uchiha y sobre la pequeña cama médica, los labios masculinos estaban posados en el cuello blanquecino succionándolo y despertando cada fibra nerviosa de su dueña que en ocasiones soltaba risitas nerviosas mientras sus pequeñas manos se aferraban a los musculosos brazos del cuerpo masculino que la había aprisionado sobre la cama.

La puerta se abrió abruptamente.

-¿Dónde te habías metido pensé qu...

Orochimaru guardó silencio y su rostro mostró la desaprobación e incredulidad que lo embargaba, se vio tentado a chasquear la lengua y perder los cabales, era evidente lo que ambos jóvenes querían hacer y no era quién para juzgarlos, pero el Uchiha lo tenía en su límite, detuvo su rabia observando como el moreno se sentaba en la cama reacomodando la playera azul que portaba, la peliazul también se sentó con las mejillas rojas y con la mirada fija en el suelo demostrando su vergüenza.

-¿Qué quieres?—La pregunta de Sasuke lo hizo exhalar intentando tragar su enojo.

-Estás terminando mi paciencia—Dijo sin expresar su furia—No voy a seguir tu juego, si te metes en un problema voy a lavarme completamente las manos te lo advierto—La sonrisa burlesca del Uchiha lo hizo entrecerrar los ojos—La enfermera vendrá en un par de minutos para darte tus medicamentos y tomarte unas muestras sanguíneas—Anunciándoles que no les daría la intimidad que deseaban, para el ojimiel era una deliciosa venganza pero también era parte de la rutina médica.

"Kimimaro", pensó el nombre del apuesto hombre trajeado frente a ella, él revisaba elegante y detenidamente todos sus documentos e incluso apenas y le había echado una rápida evaluación cuando había entrado, desde el inicio se mostró cortante e intimidador.

-¿Tienes solo la preparatoria?—Cuestionó al revisar el certificado con los ojos entrecerrados, repasando la línea de calificaciones y créditos obtenidos.

-Si—Se apresuró a responder, el hombre frente a ella en esa pequeña oficina beige de administración la miró con intriga.

-Tenías excelentes notas pudiste conseguir alguna beca o financiación universitaria.

-A veces ocurren cierta clase de eventos desafortunados—Formuló, Kimimaro apenas esbozó una ligera sonrisa arrogante.

-Claro—Respondió incrédulo, se escogió de hombros, no tenía tiempo que perder analizando a esa extraña chica, le despertó curiosidad su apariencia no era la habitual para las personas que buscaban el empleo de afanadoras, también era joven y guapa, vestía sencilla pero sus ropas se veían costosas, su pelo rosado lucía cuidado; de ahí su curiosidad, sentía que el sueldo y trabajo no eran apropiados para ella.

-Haruno Sakura—La nombró leyendo el nombre de la dueña del currículo que valoraba— ¿Realmente quieres este empleo? Creo que te convendría más de mostradora o algo así en otro lugar, no este.

Los ojos jades parpadearon desconcertada y se quedó sin habla repasando que pudo hacer mal en la corta entrevista que llevaba.

-Aquí es de limpieza, es solo eso, tendrías que limpiar fluidos corporales como orina, excremento, sangre, vómito, las salas, camas, una y otra vez, y el salario es bajo... creo que con tu apariencia puedes conseguir un mejor empleo sobre todo con estas notas.

-Es que no solo se trata de eso, a mí me gusta enfermería, y bueno tendría la oportunidad de aprender un poco en lo que consigo ahorrar y matricularme en alguna universidad—El hombre la observó cavilando que prácticamente ahorrar sería imposible, entonces quizás efectivamente solo buscaba el conocimiento, quizás la mujer había mentido al decir que era soltera y tenía alguien que le proporcionaba recurso económico.

-Si eso quieres el trabajo es tuyo, comenzarías mañana a las siete de la mañana y saldrías a las cuatro o dependiendo de las necesidades tendrías que quedarte horas extras—La ojijade se vio tentada a morder su labio inferior, no tenía idea de cómo lograría que ese horario no le afectara en la clínica psiquiátrica pero por ahora lo importante era adentrarse—Tendrás que buscar a Iruka, es el jefe de intendencia, te va a instruir y decir tus actividades... por lo pronto pasa con la secretaria para que te proporcione tu tarjeta de trabajadora y no tengas problemas mañana—Le indicó cerrando el folder y guardándolo en un archivero detrás de él.

-Gracias—Sakura pensaba estrechar la mano del hombre pero éste volvió a enfrascarse en unos documentos sin prestarle atención, haciéndola sentir indignada, decidida a no prestar atención en pequeños detalles salió del lugar, después de todo pronto tendría lo que realmente quería.

La noche había caído en la ciudad, Sasuke sentado en uno de los dos sillones observaba a Hinata recostada en la cama, hace una hora se había quedado dormida seguramente en contra de su voluntad, habían tenido un buen día aunque solo hubieran charlado y compartido uno que otro abrazo o beso, Orochimaru no les había mentido, inusualmente lo tenía demasiado vigilado con cuidados enfermeros innecesarios, pero entendía el motivo demasiado bien y era ahí cuando todas sus dudas lo golpeaban.

Por un lado estaba siendo descuidado si lo que deseaba era llevar a cabo su venganza, y por el otro también estaba arrastrando a la peliazul a incomodidades... ninguno de sus dos objetivos tenían su entera concentración y él tenía que detenerse ahora y hacer bien las cosas o al menos una de ellas.

Hinata despertó por los labios cuidadosos que tocaron su mejilla, enseguida supo que Sasuke la besaba delicadamente y esbozó una sonrisa.

-Te llevaré a la casa—Le susurró antes de morderle el lóbulo de la oreja delicadamente haciéndola despabilarse por completo y anhelar muchas más atenciones.

Cuando vio el reloj del coche la ojiluna se quedó sorprendida, iban a dar las dos de la madrugada.

-Es tarde—Susurró al colocarse el cinturón de seguridad.

Sasuke no le respondió dedicándose a hacer andar el coche y dirigirse a su destino.

-Duerme, cuando lleguemos te despierto—Le sugirió rompiendo el silencio, notando la insistente mirada perlada.

-¿Qué sucede?—El entrecejo del moreno se frunció ante la pregunta y trato de no mostrarse alterado—Te has puesto muy serio y eso pasa cuando algo te preocupa.

-Debo ser precavido y estoy siendo todo lo contrario—Explicó—Por esa razón Orochimaru está enojado pero tiene razón—No fue necesario que el castaño hablara con él, la sola actitud que le mostró se lo dijo, ambos se conocían bastante para saber ese tipo de cosas y lo que quiso tratar al encontrarlo acompañado—Necesito quedarme quieto y hacer solo una cosa a la vez.

-¿Una cosa a la vez?—Le cuestionó al no entenderlo del todo.

-Que debes quedarte en la casa y yo en la clínica hasta que se arregle toda esta mierda, o al menos lo referente a Madara.

Al pecho de la ojiluna llegó una sensación asfixiante e incluso dolorosa, de pronto se sentía desolada y todo el magnífico día que tuvo al lado del azabache se desvaneció.

-Hinata—Sasuke la llamó al notarla cambiar radicalmente, sabía que no le agradaría saber lo que había decidido pero parecía estar a punto de echarse a llorar—Ya no será mucho tiempo, el juicio debe ser pronto, intentaré verte pero no puedo estar viniendo cada día.

La Hyuuga asintió con la cabeza, cuando fue incapaz de sacar la voz, sabía que tenía que ser comprensiva, comprendía que no la estaba dejando pero aun así el simple hecho de ya no verlo por un tiempo la desolaba.

Ninguno habló en el trayecto, pero una vez que llegaron a la cabaña y antes que Hinata se adentrara a la habitación él entrelazó sus dedos haciéndola caminar a la puerta trasera de la casa, llevándola a la playa que se encontraba iluminada por la luna llena que gracias al solitario lugar podía apreciarse perfectamente.

Hinata miró a Sasuke ante la luz y esbozó una tímida sonrisa apreciándolo y mirando segundos después sus manos conforme él la hacía caminar hacia el mar.

-Cuando era más joven este era mi escondite, Itachi compró esta casa, supongo que quería venirse a vivir aquí para tener paz pero nunca logró salirse de la casa de mis padres completamente, intentando arreglar cada maldito problema que surgía... venía y me sentaba aquí sobre la arena a tomar o fumar marihuana—La peliazul lo observó con asombró y antes de llegar a la arena mojada Sasuke se sentó embobado con el mar.

La Hyuuga se sentó a su lado.

- ¿Marihuana?

-Era un adolescente un tanto problemático—Le reveló—Ya sabes lo típico, me sentía indestructible, solo fue un tiempo, pronto la realidad me gritó en la cara que si quería al menos no ser tan fracasado como mi padre me veía tenía que hacer algo y todo eso no me estaba llevando a ningún lado y empecé a tomar mejores decisiones... pero incluso en esos días, me gustaba venir a encerrarme y sentarme aquí.

La Hyuuga sonrió melancólica comprendiendo que la estaba dejando entrar en su vida deliberadamente, enrolló sus manos en el brazo cercano masculino y recargó su cabeza en el hombro del moreno apreciando las pequeñas olas del mar, era un espectáculo tranquilo y relajador, además de una belleza natural.

Sasuke se encontraba indeciso y esa calma e intimidad, lo presionaba a confesarse con ella pero su cerebro seguía estando demasiado activo, ayudándolo a mantener sus miedos dentro.

-Te amo Sasuke... nunca pensé que ocurriría, o que podría amar de esta manera—Le confesó mirándole el perfil que lucía impasible ante sus palabras—Pero ha sucedido y eres todo, tengo miedo que sea pasajero—Sasuke volteó a verla.

-¿Pasajero? ¿Amarme por un tiempo?—Cuestionó extrañado, Hinata negó con la cabeza.

-No... me refiero a que no haya un final feliz por siempre para nosotros... a que solo sea un tiempo.

-Si es un tiempo que sea bien vivido—Decretó besándola en los labios delicadamente, aumentando poco a poco la intensidad del beso, hasta que introdujo la lengua en la cavidad femenina probando cada espacio, incitándola.

La recostó en la arena y cuando ambos buscaron aire el beso tuvo que interrumpirse.

-Yo no podría olvidarme de ti—Reveló besándole la mandíbula y yendo al labio inferior, en búsqueda de posar sus labios en alguna parte de la piel femenina.

-Yo tampoco—Concordó tomándole las mejillas haciendo que la viera a los ojos lunas—Has cambiado mi vida completamente—Y en ese momento ella comprendió que tanto lo amaba, era tan adicta a él que había actuado irresponsablemente, incluso seguía haciéndolo, aquella mujer prudente y metódica desapareció; y cómo buena adicta el solo pensar en perderlo la estresaba y la hacía entrar en algo similar al pánico.

El Uchiha soltó una risa y posó una de sus grandes manos en el vientre de la mujer.

-Si, bastante—Hinata sonrió y negó ante las palabras.

-No me refería a eso.

-¿A que te desvirgue?

-¡Sasuke!—Se quejó pero él volvió a sonreír embrujándola con el sonido que emitió.

-Dejemos esta charla, sabes bien lo que quiero.

La peliazul asintió, sintiendo como el moreno pegaba su prominente erección a su intimidad sobre la ropa que los apartaba.

-¿Aquí?

-Cumple mi fantasía—Instó, besándola en el cuello, desviándose a la clavícula, deseando quitarle esa blusa y haciéndolo al poco tiempo.

-¿Y si nos ve alguien?—Interrogó nerviosa al saber que pronto podía terminar desnuda.

-¿Quién? Este lugar esta solo—Reveló al quitarse la playera azul que portaba y apresurándose a liberar al par de pechos para atrapar con sus labios uno y el otro entre sus largos dedos pellizcándolo con delicadeza aumentando su agarre lentamente.

Al sentir la succión en su botón, Hinata no pudo evitar humedecerse, el cielo estrellado, el olor masculino y las caricias eran una combinación que la noqueaba fácilmente, los dientes se enterraron en su pezón haciéndola emitir un quejido que reflejó la mezcla de dolor y placer que la tomó, después de una succión y un beso el pezón fue liberado, y el otro atrapado por los dientes jaloneándolo sutilmente robándole un gemidito.

Sasuke percibió orgulloso las reacciones de la peliazul y se dejó llevar, pronto le quitó toda la ropa, repartiendo besos en la nívea piel que se encontraba a su paso provocando que se erizara apenas sentía el aliento tibio, a esas alturas a la ojiluna ya no le importaba estar completamente desnuda, o sentir la ligera incomodidad de la arena debajo de su espalda y nalgas, soltó un gemidito cuando el moreno besó los labios de su intimidad, sus piernas temblaron cuando los dientes se querían clavar en esa parte de su centro, aun así no le era desagradable, puesto que el Uchiha estaba siendo cuidadoso y sus actos solo la provocaban.

-Sasuke—Lo llamó desesperada, quería más y él lo entendió dejándola sentir su lengua y uniendo un par de dedos al clítoris para masajearlo delicadamente, la mano izquierda se posó en la cadera femenina inmovilizándola y ella sólo pudo quejarse, dejando que sus labios rojos dejaran salir jadeos, y que los duros pezones sintieran la brisa fresca del mar, disfrutando de la experiencia, sus manos estaban empuñadas a los lados de su cabeza, sin saber si quería terminar o seguir soportando la tortura sexual.

Un sonido insatisfactorio femenino se escuchó, cuando el moreno se despegó de ella al sentirla humedecerse en exceso y al ver el angelical rostro descompuesto por el deseo soltó una risa poniéndose en pie para quitarse el pantalón y con este la ropa interior, demostrándole que tenía un plan en mente.

-Yo también quiero disfrutar—Le susurró al hincarse entre las piernas femeninas, comenzando a inclinarse, acercando nuevamente los cuerpos.

Hinata se mordió el labio inferior al sentir el glande palpando su entrada, Sasuke liberó el labio mordisqueado para apresarlo entre sus dientes y adentrarse en el interior femenino mismo que se regocijo al ser invadido, arqueando la espalda y soltando un gemido que se ahogó en los labios masculinos, obligándola a responder el beso y disfrutando de las penetraciones lentas pero certeras.

En algún momento los dedos terminaron entrelazados, y las piernas femeninas se enredaron en las caderas masculinas, las bocas parecían haberse funcionado y las estocadas continuaban con su andar pausado para en momentos incrementarse y volver al paso que había empezado.

-¿Qué diablos hiciste conmigo?—Con la voz ronca y entrecortada se lo cuestionó.

Enfocó sus oscuros ojos para ver el acalorado y agitado rostro bajo él, observó su mano derecha aprisionando los dedos de la ojiluna y los ojos apenas entreabiertos igual que la boca femenina y sólo pudo volver a bajar a tomar los labios ya inflamados succionándolos con mucha más fuerza que la aplicaba en las penetraciones, desconcertado por la perfección que encontró, Hinata en respuesta apretó más sus piernas demostrándole que no deseaba dejarlo ir y mucho menos que parara.

El Uchiha no pudo reprimir el gemido que soltó entre los labios femeninos al sentir el comienzo de las contracciones que apretaban y succionaban su miembro, incrementó su bombeo deseando llegar con ella, sintiendo el sudor correr por su amplia espalda, besó la curvatura del cuello encontrándose con algunos granos de arena en su camino mismos a los que no prestó atención puesto que en ese momento el cuerpo femenino explotó a su alrededor robándole nuevamente un gemido que se unió a los gritos y sonidos guturales de la peliazul y él solo pudo dejarse ir.

Cuando los ojos lunas se abrieron, lo primero en observar fue el cielo azul marino lleno de estrellas, el sonido del mar la hizo esbozar una sonrisa y lentamente ladeó su cabeza en búsqueda del azabache, mismo que se encontraba con los ojos cerrados y como ella agitada.

-Es un lugar especial—Hinata rompió el silencio, sin ganas de mover una parte de su desmadejado cuerpo después del intenso orgasmo del que fue víctima, las oscuras orbes se abrieron enseguida buscándola.

-Me hiciste comer arena—Acusó.

Hinata se coloreó al comprender, él tenía razón, la fantasía de hacerlo en una playa podía no salir tan bien después de todo, la arena podía terminar metiéndose en lugares incomodos.

El moreno la sacó de sus pensamientos cuando la atrajo a su cuerpo haciéndola chocar con su musculoso torso y apretando su cintura para posteriormente esconderse en su cuello e inhalar la fragancia femenina haciéndole cosquillas por tal acto.

-Debes ir a la cama a dormir—Le susurró y ella lo encaró con una sonrisa, para después sentarse de manera atontada.

El Uchiha le acercó su playera para que se la pusiera, no la iba a exponer para que Juugo viera algo que no debía de su amada, se vistió entonces con la ropa que le quedaba y al poco caminaron hacia la casa con la ropa de la peliazul entre las manos de ambos.

Una vez dentro Hinata se dejó caer en la cama estando a segundos de quedarse dormida, al percibirlo el azabache se acercó a ella sentándose en el borde en inclinándose para susurrarle:

-Tengo que irme, te llamaré, nos vemos mi amor.

Los ojos lunas apenas se abrieron intentando procesar las palabras del moreno, el tacto de los labios de éste sobre su mejilla la hizo cerrarlos nuevamente, perdiendo la noción de la realidad.

(Dos semanas después)

Juugo se sentó en un sillón de la sala, observó desinteresadamente el plasma encendido que mostraba noticias locales pero pronto su mirada vagó a la fémina que al contrario de ver televisión se encontraba ensimismada en sus pensamientos, no necesitó preguntarle la razón, él la sabía perfectamente.

-¿No te ha llamado? –Cuestionó para romper el silencio, la chica volteó a verlo enseguida posando un brillo en sus ojos debido a la expectación y enseguida negó—Ya lleva dos días—Concordó y entonces el rayo de esperanza en Hinata se desvaneció.

-Así es, no deseo enojarme ni entristecerme pero me hace sentirme molesta ¿por qué ni siquiera me envía un texto?

-Pronto será el juicio y los abogados no deben soltarlo, se está enfocando completamente en eso—Explicó el pelinaranja, consciente de la situación vivida por el azabache.

-Lo sé, él lo dijo el viernes que llamó, desde hace una semana parece estar más estresado... y sé que debo apoyarlo... pero no entiendo porque ni siquiera quiso que fuera a verlo, así él no tenía porque salir.

-Seguramente no quiere que te expongas, después de todo el viaje es un poco largo—Admitió el pelinaranja.

-Puede ser... pero no es para tanto... es que cuando lo dijo sentí que era por otro motivo, no lo sé, seguro estar aquí me está haciendo pensar cosas que no son.

-Puede ser... él anda muy centrado en el juicio—Retomó Juugo, tomando el control de la televisión y comenzando a cambiar de canal—Cuando menos lo esperes lo verás nuevamente y seguro en esta ocasión será mejor, él a pesar de estar acelerado demuestra que se encuentra mucho mejor, me ha sorprendido con buenos análisis y sus decisiones razonadas... probablemente él vuelva a ser el de antes—Le confesó con una perceptible sonrisa, dejando envolverse por las vivencias.

Sakura miró nuevamente el pasillo fuera del pequeño séptico, llevaba dos malditas y asquerosas semanas laborando en ese lugar y aunque al tercer día ya tenía la ubicación del Uchiha le había sido imposible acercarse, Iruka su jefe directo la tenía demasiado vigilada, así que se vio obligada a fregar pisos y hacer de más tareas de limpieza para mantener el empleo hasta que lograra su objetivo y finalmente lo había conseguido, el sacrificio que había hecho tenía frutos, ese día finalmente había llegado.

Iruka había pedido un permiso por enfermedad y se había retirado temprano, y los trabajadores hacían un pequeño cotilleo al verse menos presionados por su superior, pero la pelirosada no perdió tiempo con eso, de inmediato se dirigió a la zona VIP de la clínica, apenas costaba de tres habitaciones pero en una de ellas encontraría a la persona por la cual había realizado ese acto de locura.

Hizo una parada en los vestidores, Sasuke, no podía verla con ese uniforme y desarreglada, así que se tomó unos minutos para asearse, acomodar su cabello y maquillarse.

Los ojos oscuros fueron testigos de cómo Sabaku No Gaara, cerraba la puerta de la habitación, el dolor en su cuello debido a la tensión pareció aumentar, al parecer quedarse solo incrementaba el estrés, había tenido un día complicado nuevamente pero finalmente podía sentir que el final estaba cerca, los ojos negros vagaron enseguida al celular que descansaba en la pequeña mesa frente a él, con una apenas perceptible sonrisa lo desbloqueó para marcar cierto número.

-Hola—Escuchar la voz de Hinata lo hizo esbozar una sonrisa—Te he extrañado tanto, ¿todo está bien?—Casi pudo vislumbrarla, con sus manos entre sus generosos pechos y su cara reflejando toda la preocupación que demostraban sus palabras.

-Eso parece—Contestó finalmente— ¿Tú cómo estás?—Regresó revolviendo su cabello azabache con la mano libre.

Hinata del otro lado del teléfono humedeció sus ojos, sintiéndose culpable y alejándose de Juugo directo a su habitación, esa llamada la había sorprendido, haciéndola sentir sumamente culpable al no ser del todo paciente con él, no pudo evitar preguntarse internamente por qué ahora era tan egoísta queriendo que todo el mundo marchara de acuerdo a sus anhelos.

-Bien—Logró contestar ignorando el nudo que se le formó en la garganta.

-Kurenai está de vuelta, seguro en algunos días tendrás consulta.

-Claro, entonces te veré—La afirmación de Hinata lo hizo esbozar una amplia sonrisa, que fue captada por unos grandes ojos jades

—Así que me quieres ver—No fue necesario que la viera para saber que ella fruncía el ceño.

-¿A caso tú no?

-Yo quiero ver lo que hay entre tus lindas piernas—Respondió descaradamente.

-¡Sasuke! –Escuchó el gritito y ensanchó su sonrisa autosuficiente.

-Y meterme entre ellas y cogerte toda la noche.

-Entonces deberías venir... no tienes que esperar tanto—La Hyuuga le sugirió mordiéndose el labio inferior debido a su osadía.

-Eres una desesperada, Hinata—Agregó el Uchiha divertido, disfrazando que la propuesta escuchada era justo lo que más quería—Tendrás que esperar un poco más para recibir tu premio.

La nombrada no pudo evitar suspirar en respuesta.

-Tranquila pronto me tendrás y podrás usarme, incluso te dejaré besarme—La Hyuuga sonrió sin poder evitarlo ante las palabras de su amado.

-Entonces estaré esperando ese día... y el día que tenga consulta con la ginecóloga tendré que pasar a darte algunos, ¿o vendrás conmigo a la cita otra vez?—El tinte de emoción podía percibirse ante esa incógnita.

-Es una buena propuesta, probablemente esta vez podremos saber si será un apuesto niño o una niña fea como tú—Hinata soltó una risita por la broma y la sonrisa que había estado en el rostro del moreno desapareció cuando la puerta de la habitación se cerró abruptamente dejando ver a una pelirosada que él conocía.

"¿Qué diablos?" fue el primer pensamiento que invadió al Uchiha, su rostro se puso austero enseguida y la poseedora de ojos jades parecía estar conteniendo la furia.

Para Sakura de pronto todos sus planes se habían caído, toda la felicidad que la había invadido desapareció cuando lo vio tan feliz al teléfono y tras escuchar los vocablos del moreno y ser consciente que estaba con alguien más, la rabia la invadió pero nada comparado cuando identificó a su rival, ella Hinata, seguía estorbando y Sakura no se quedaría quieta.

-Te hablo después –Fue lo último que escuchó Hinata antes de que la llamada fuera finalizada, hizo un pequeño puchero al obtener una despedida tan cortante de la nada, suspiró nuevamente decidida a no prestarle demasiada atención al hecho.

-¿Tú qué diablos haces aquí?—Sasuke le cuestionó guardando el móvil en su bolsillo, dándole una mirada gélida a su indeseable visitante.

-¿Me recuerdas?—Interrogó sorprendida, la mueca de sonrisa altanera del moreno la descolocó, escucharlo hablar la hizo sonreír emocionada, Sasuke lucía bastante bien y tenía un mejor aspecto, haciéndolo sumamente atractivo.

-¿Qué haces aquí?—Volvió a interrogar, sopesando las posibles causas de esa visita.

-Te ves muy bien—Dijo al acercarse al Uchiha, que en seguida se levantó del asiento no permitiéndole acercarse.

-Lárgate—Ordenó.

-No, debemos hablar...

-¿Qué mierda tenemos que hablar tú y yo?—La interrumpió el azabache.

-Debes estar confundido, si me recuerdas, entonces debes acordarte de cómo te cuidaba—Los ojos oscuros se entrecerraron al escuchar esas palabras.

-¿Cuidarme?

-Si, yo te cuide...

-Tú no me cuidaste.

-Por supuesto que sí, tú reaccionabas a mí—La sonrisa ladina volvió a aparecer en el rostro del moreno.

-Ah—Expresó al comprender por donde iba la pelirosa—Yo no reaccionaba a ti, tu tocabas mi polla y a ella no la puedo manipular, tú sí que eres una maldita enferma y acosadora—Deliberó, haciendo que los ojos jades se llenaran de lágrimas—Y si vienes a intentarlo nuevamente creo que ya puedes irte por donde viniste, nunca te hubiera puesto una mano encima y si hubiera podido evitarlo tampoco me hubieras tocado.

La respiración de la fémina se aceleró, afectada por el rechazo.

-No estás pensando claramente—Se proyectó—Sigues confundido, yo voy a ayudarte...

-No estoy confundido y mucho menos quiero tu ayuda, lárgate de una vez—Dijo con un tono de voz un poco elevado—No quiero escucharte así que vete ¿o quieres que te saque?

-Entonces debes saber que Hinata no es la persona que crees—Los ojos oscuros volvieron a entrecerrarse y chasqueó la lengua—Con su cara de niña buena te envolvió, ¿cómo puedes estar tan seguro que eres el padre de ese niño? Mientras se acostaba contigo también lo hacía con Naruto, no te comportes como un idiota—Formuló, en ese momento de desesperación al menos quería sacar de su camino a la Hyuuga.

-¿Y tú por qué te sientes una especie de dueña mía? Mantén algo claro, tú y yo no somos nada, venías hacía mí con ganas de coger y no tengo una puta idea del por qué, yo ni siquiera estaba ahí y mis respuestas eran automáticas, no me interesas Haruno y mis problemas no te incumben, si viniste buscando lo de siempre es obvio que no lo tendrás.

-¡¿Qué diablos tiene ella que no tenga yo?! ¡Por favor es tan insípida, esa fachada de buena persona no es más que eso, ¿por qué demonios no se dan cuentan?! –Sasuke soltó un bufido burlesco.

-Lárgate y vete con tus estupideces a otra parte—Sasuke la tomó del brazo obligándola a andar por la fuerza hacia la puerta.

-¡¿Cuál es la maldita diferencia?! ¡Seguramente ella también te ayudó a satisfacerte, te llevó a su casa y se acostaron, seguro desde antes! ¿Solo por qué te sacó de la clínica?

-No voy a hablar mi vida contigo—Cortó.

-Pues será interesante, cuando eso también salga a la luz, dudo mucho que Naruto se hunda solo, se la va a llevar con él.

Sasuke la soltó en ese momento y Sakura se tragó el doloroso nudo en la garganta, dándose cuenta que finalmente había acertado, había encontrado la manera de retenerlo con ella.

-¿Quieres que se lo sugiera? ¿Quieres que le sugiera a Naruto que hable de la relación que Hinata mantuvo contigo? créeme que a Naruto no le va a desagradar agregarla para que lo acompañe a prisión... ella fue la que te ayudo a escapar, la dulce Hinata no es lo que parece y él estará feliz de llevársela entre las patas...

Nuevamente hay capítulo :D... ya merecían, lo sé... anduve con alguna circunstancia personal que tenía todo mi tiempo ocupado, pero finalmente hay un capítulo nuevo y esperemos que el próximo no demore más de dos semanas... Gracias por todos sus comentarios de apoyo, de sugerencias y demás... lamento mucho a veces no mostrar que los leo o tomo en cuenta pero créame que sí, me emociono con cada uno de sus comentarios, gracias :D ... Nos vemos!