Parte XI (11.5): Preocupada (II)

Jade.

Odio los despertadores. Tanto que es inexplicable. De verdad. ¿Quién los inventó?. ¿El demonio?. No sé si es peor que me despierte la gata con sus bonitas-aunque-afiladas-patas o ese objeto del infierno. Alguno de los dos verán mis tijeras, eso es seguro, además serán las negras con brillantes, mis favoritas.

Pero todo eso se desvaneció cuando pensé en Tori... y cuando vi la hora que marcó mi reloj. Si, definitivamente, lo segundo ayudó a olvidarme de todo porque si no me daba prisa, llegaría no tarde, sino lo siguiente.

-Mara, deja eso.- Mi voz prácticamente sonó por todo el barrio, pero si algo me molestaba de aquella bola de pelo, era su manía de mordisquear y arañar mis zapatos.- Para.- Volví a gritar, mientras arrebataba el zapato.- Algún día saldrás muy mal parada como no aprendas a hacerme caso, ¿sabes?.- Era imposible enfadarme con ella en verdad.

Me di toda la prisa posible para no llegar tarde a la escuela, y es que tenía ganas de llegar e interrogar a Vega, y reprocharle esa manía suya de desaparecer, y por ende, de preocuparme.

-Hay tanto misterio a su alrededor. Tanto caos y desolación. En cambio, ella se suele mostrar calmada, apaciguada... como si su mayor miedo fuera destacar o que se fijasen en ella...- Suspiré, mirando mi reloj por segunda, no, tercera vez en menos de cinco minutos. Estaba exasperada y nerviosa. Pero sobre todo preocupada. Y esto incrementó cuando llegué a clase, me senté en mi sitio y esperé. Y seguí esperando. Y llegó la hora, pero Victoria Vega no había asistido.

"¿Por qué?"- Me pregunté, sintiéndome bastante patética al extrañar su tacto.- "Se supone que somos amigas, y las amigas confían los unos en los otros. O eso se supone. ¿Acaso no sabe que yo estaré para ella pase lo que pase?. ".- Bien, no es que yo fuera una persona amigable, de hecho jamás había sido cercana a alguien, odiaba estar entre gentío, pero con ella, la oscura y dulce Tori, quien tenía luz oculta, no podía tener suficiente de ella.

Quise correr, escapar del instituto y colarme en su casa, y gritarle, gritarle que yo la cuidaría, que no debía tener miedo porque yo estaba allí, pero no podía.

(…)

La media hora de descanso en mitad del periodo de clases jamás se me había hecho tan larga y tediosa. Odiaba estar sola... Bueno no, me gustaba estar solo, metido en mi mundo donde nadie te hace daño pintado de negro, rojo y gris, con tijeras y gatos por todos lados; pero... me faltaba Tori. Si por alguien podía dejar de estar en mi propio planeta creado por mi, esa era ella, y yo lo hacía encantada.

Miré al lado derecho, donde se suponía que debía estar, pero solo el aire ocupaba su lugar, rápido y frío.

"¿Por qué la necesito tanto?".- Quizá en circunstancias normales me volvería a dar miedo el acercarme a alguien, el salir dañada... pero con la menor era tan distinto. Se sentía tan bien cuando estoy a su lado, que esa presión que existía desde lo de aquello se aleja, dejándome ser la que era.

El timbre sonó, y aparte de que yo ni tan siquiera había podido tocar el almuerzo, entré, con mi alma por los suelos, con un enorme mal presentimiento y preocupada... muy preocupada.

"Iré a su casa. Se acabó. Nadie preocupa a Jade West."- Y lo haría. Aunque no tuviese idea de qué decir, ni qué hacer, ni qué pasaría. Pero la vida está llena de incógnitas, y si no luchas por resolverlas y contestarlas, ¿nada sería interesante, no?.


¿Tienen ganas de saber qué pasará en casa de nuestra querida Tori? :D