Este capítulo se lo quiero dedicar a Ángel O, me ha ayudado a una gran cuestión que más adelante verán.

Y quiero agradecer a Simazame por la asesoría :D

Hinata entró al consultorio médico y las esperanzas que tenía al llegar al lugar se esfumaron al instante, dentro de esa habitación solo encontró a la ginecóloga, sus ojos se posaron en el blanco suelo dejando que sus pensamientos vagaran al lunes en el cual había hablado con Sasuke, mismo día en el cual el contacto entre ambos se había vuelto a romper.

Ese día era miércoles y el único mensaje que se atrevió a enviar en esos días de ausencia fue para informarle sobre la consulta médica a la cual acudiría y del cual no había tenido respuesta.

-¿Qué tal Hinata? ¿Cómo sigues?—La voz de Kurenai cobró vida e Hinata se vio forzada a fingir una sonrisa.

-Bien—Mintió parcialmente, ya que referente a su estado de salud decía la verdad.

-Eso es bueno, si todo sigue así podemos espaciar las consultas un poco más, depende de lo que vea también podemos renegociar el reposo relativo que te he prescrito.

Hinata asintió y dejó que la médica le hiciera las evaluaciones pertinentes, al igual que la consulta pasada sufrió una decepción cuando el pequeño se negó a mostrar su sexualidad, hecho por el cual Kurenai se atrevió a bromear y la ojiluna siguió el juego, mostrándose alegre cuando lo único que podía pensar era en la ausencia de Sasuke.

Al no obtener una respuesta del texto que le envió antes, pensó que de cualquier manera él estaría ahí esperándola, "¿Dónde podrá estar?" se cuestionó, intentando ver las diversas causas de la desaparición de su amado, Juugo no le hablaba sobre el proceso al cual se estaban enfrentando, así que desconocía la mayor parte del asunto y solo le quedaba hacer conjeturas.

-Nos veremos en tres semanas, cualquier dato de alarma asistencia medica—Recalcó la doctora anunciando el fin de la consulta.

Sasuke enfocó la hora en su celular a sabiendas que Hinata estaría por salir de la consulta prenatal, soltó el aire retenido en sus pulmones con desánimo y siguió en la azotea de aquel edificio, apretó con frustración la malla metálica que evitaba que algún suicida llevara a cabo sus planes y cerró los ojos con violencia.

Repasando nuevamente posibles opciones, no encontrando ninguna factible.

La ojiluna llegó a la habitación médica del Uchiha, esperanzada a encontrarlo ahí o alguna pista que le indicara dónde podía estar, finalmente y después de haber esperado quince minutos una enfermera apareció llevando con ella alguna ropa de cama que guardó rápidamente en el ropero.

-¿Al paciente le están realizando algún estudio? –Le preguntó Hinata a la mujer mayor que poca atención le había prestado.

-No, pero debe andar por ahí, es un paciente que tiene algunos privilegios por ser familiar del director—Le confesó restándole importancia antes de salir.

La peliazul decidió marcarle y cuando la contestadora le respondió, optó por enviarle un texto cambiando de postura en el sillón que había decidido ocupar, después de treinta minutos y no volver a obtener respuesta alguna volvió a realizarle una llamada obteniendo el mismo resultado, resuelta a no darse por vencida volvió a intentarlo, dándose cuenta está vez que el Uchiha había apagado el celular, su ceño se frunció enseguida y una sensación desagradable se posó en su estómago, negó con la cabeza y aún sorprendida se puso de pie para ir a casa, repitiéndose a sí misma que no debía dejar que pensamientos negativos se apoderaran de ella.

En el camino de regreso mantuvo sus pensamientos en las situación vivida, a esas alturas no quería volver a lo mismo y sentirse insegura, pero era inevitable no sentir desolación tras el alejamiento del moreno, el hecho de que hubiera vuelto a sus viejas conductas la atormentaba y aunque no quería tuvo que cuestionarse cuánto podía aguantar la situación.

Una vez que liquidó la cuenta con el taxista caminó con desgana hasta el porche y entró a la casa escuchando una voz desconocida que provenía desde la cocina, sonrió y con incógnita se acercó para averiguar quién era la visita del pelinaranja, ya que habitualmente no llevaba a ningún amigo a casa, a los pocos segundos pudo entender que decía.

-Serás imbécil.

-Mira quien lo dice—Ése era Juugo e Hinata se acercó silenciosa hasta el umbral, dándose cuenta que el pelinaranja cocinaba y que al parecer tenía una videollamada, puesto que tenía la laptop sobre la mesa y se encontraba solo.

-De cualquier manera me debes 500 dólares, te dije que Sasuke no había cambiado.

-Hasta que no lo vea por mis propios ojos no lo creeré, no por nada ahora vivo a lado del mar—Se escuchó una risa jocosa, y la Hyuuga se preguntó si era prudente interrumpir la conversación para avisarle que ya había llegado.

-Eso es lógico, es evidente que quiere que su chiquillo viva, pero seguramente la tipa esa ya está toda barrigona y se aburrió de ella y por eso lo encontré con esa guapa ojiverde—Hinata sintió que sus costillas se rompía asfixiándola, sus piernas le temblaron y su cabeza se movió negativamente mientras sus ojos se llenaban de líquido salado.

-Eso no quiere decir nada—Corrigió Juugo aún ensimismado en su milanesa.

-¡Naa!—Se quejó Suigetsu—Yo no confundí nada y sé lo que mis ojos vieron, Sasuke ya tiene a su nueva amante en turno o mínimo en eso anda.

Probablemente sus piernas se movieron solas, igual cuando sus manos tomaron la llaves del coche del pelinaranja que descansaban sobre la barra de la isla del pequeño bar sin importarle azotar la puerta tras salir y tomar "prestado" ese auto que no le pertenecía, que echó en marcha en seguida, tan rápido que cuando Juugo consiguió seguirla el coche ya estaba fuera de su alcance.

-Mierda ¿nos habrá escuchado?—Se preguntó el pelinaranja, preocupado decidido a marcarle al Uchiha, aun temiendo de la reprimenda sin embargo el celular de su amigo estaba fuera de cobertura.

Un poco más de hora y media después Hinata caminaba nuevamente por los pasillos de la institución médica, sus lágrimas retenidas en sus ojos no habían brotado pero le impedían ver con claridad, se negaba a creer lo que escuchó, pero de algo estaba segura ese par eran los mejores amigos del Uchiha y ellos estaban más empapados de su vida que ella y tampoco tenían ningún motivo para jugarle una broma pesada.

Las palabras de Suigetsu golpeaban frecuentemente sus pensamientos, haciéndola sentir desecha y fea.

Estaba decidida a esperarlo en la habitación el tiempo que fuera necesario y encararlo, si Suigetsu tenía razón lo justo es que el Uchiha se lo dijera en su cara y no la hiciera perder el tiempo esperándolo con un amor que sería incapaz de corresponder, pero no hubo necesidad de hacerlo, tras dar la vuelta en el pasillo que la llevaría al cuarto del moreno lo vio recargado en el umbral de la puerta, mirando hacia dentro con interés, aspiró decidida a enfrentar la situación, deteniéndose un momento juntando todo su valor puesto que presentía que el moreno estaba a punto de hacer polvo su corazón.

-Quiero suponer que has tenido el tiempo de pensarlo y tomar tu decisión—Escuchar la voz de Sakura la paralizó, el azabache no respondió y de pronto los ojos altivos de la chica vinieron a su mente, ¿habría sido ella con quién Suigetsu habría visto al Uchiha? —Bueno no importa de cualquier manera tú y yo la vamos a pasar muy bien mi amor... al menos que prefieras que me marche.

Hinata quiso retroceder asustada de encontrarse con la pelirosa, o Sasuke la viera en ese estado, pero los ojos lunas se mostraron incrédulos cuando fue testigo como una mano masculina se afianzo del brazo de Sakura encerrándose en la habitación con ella, dejándola ajena a ellos.

"Ni si quiera se dieron cuenta que estaba aquí" pensó cuando dos gruesas lágrimas corrieron por sus mejillas, y a diferencia de disminuir el dolor por el nudo en la garganta solo se intensificó casi asfixiándola, se llevó las manos a la boca callando el sollozó que quiso escapar, todo en ella se descontroló y antes de caer de rodillas forzó a sus piernas a correr como nunca antes, con el único objetivo de escapar de ahí sin rumbo fijo y mucho menos la cabeza despejada.

Iban a dar las 8 de la noche cuando Juugo sintió alivio, la ojiluna estacionó el coche frente a la casa y descendió del auto con las mejillas mojadas y los ojos inflamados, daba zancadas y lo ignoró deliberadamente, los ojos miel se cerraron con culpa y enojo hacia Suigetsu y hacia sí mismo, ¿cómo podían hacer apuestas a expensas del Uchiha y aún peor hablarlas como sin nada? Él había sido un completo irresponsable, se culpó, era evidente de donde venía Hinata.

Se levantó enseguida para seguirla y logró alcanzarla en la sala.

-Hinata.

La nombrada se detuvo abruptamente y se dio la vuelta enseguida con la mandíbula tensa, encarándolo y sin necesidad de decir nada pudo reclamarle silenciosamente su deslealtad.

-Me voy de aquí—Juugo se quedó atónito ante la información.

-¿Era verdad?—La suspicacia se vio reflejada en el pelinaranja y las lágrimas volvieron a brotar por los ojos lunas, pero en un acto rápido la chica las limpió con los dorsos de sus manos, decidida a no llorar más.

-Tú lo sabes mejor que nadie—Dio un paso hacia las habitaciones al entender el sentido de la pregunta enseguida, y Juugo la siguió siendo testigo como ella empezaba a sacar ropa de algunos cajones con insólita rapidez.

-Aún así ¿Sasuke está de acuerdo con que te marches? –Le cuestionó desconfiado, sacó su móvil intentando comunicarse con el azabache.

-¡Aagh!—Hinata de pronto se hincó tomando su vientre, con una mueca dolorida en el rostro.

-¿Qué sucede?—Juugo no tardó ni un minuto para estar a su lado tomándola del hombro y mirándola fijamente.

La Hyuuga volvió a soltar otro gemidito y de pronto su cara cambió demostrando la preocupación.

-¡Ay no!—Sollozó, llevando una mano entre sus piernas dejando que sus lágrimas volvieran a correr libres, tranquilizándose al no ver sangre entre sus dedos—¡Auch!—Se volvió a quejar—No, no—suplicó asustada.

-¿Qué sucede?—Juugo volvió a interrogar preocupado.

-Necesito hablar con mi ginecóloga—Sollozó la peliazul— ¿Podrías acercarme mi bolso?—Preguntó dejando de la lado la molestia que tenía hacia él.

Enseguida tuvo el celular en sus manos, Kurenai le contestó hasta el quinto tono tiempo necesario para que Hinata se recriminara su actuar, había procedido inconscientemente, un solo viaje a la clínica era agotador y ella apenas puso un pie en casa, volvió a salir robando un auto y olvidándose de su delicado estado, seguramente toda la tristeza y coraje estaban surtiendo efecto finalmente, dejó que sus lágrimas corrieran por sus mejillas, se permitió llorar abiertamente, todo lo que pensó en el auto de camino de regreso volvió a su cabeza, se sentía como en una absurda telenovela con demasiado drama, el nudo de su garganta simplemente no cesaba, definitivamente Uchiha Sasuke, le robaba cada rastro de cordura y era su perdición.

Juugo la ayudó a recostarse en la camilla de urgencias que les proporcionaron apenas llegaron a urgencias, vio como la ojiluna se perdía con algunas enfermeras y solo entonces tomó asiento, Sasuke iba a matarlos, pero eso no le preocupaba tanto sino como él había influenciado para lastimarla, "Sasuke es el único responsable" decretó, si él, ¿por qué volvía a sus andadas cuando conocía el estado de la chica? El problema no es que regresara al ser el mismo mujeriego de siempre, sino que ilusionara a la ojiluna deliberadamente.

"Seguramente debe estarse revolcando con esa" pensó con furia observando el móvil entre sus manos y la cantidad de llamadas que le había realizado al Uchiha y las cuales había ignorado intencionadamente, y de pronto como si lo hubiera invocado, el celular comenzó a vibrar y sonar entre sus manos.

Ver los ojos oscuros atentos en ella la hicieron temblar momentáneamente, alerta en cualquier gesto que pudiera realizar ese estoico y bello rostro, inhaló recordándose que debía respirar, pero al estar a solas con él la ponía absurdamente nerviosa, su corazón palpitaba como el de una chica adolescente.

-Te ves patética con ese uniforme—Agregó mordaz, al verla con los pantalones y camisa grises correspondientes a los empleados de limpieza del hospital.

Sakura cerró sus ojos jades contrariada y sin poder evitar que sus mejillas se pusieran coloradas, había olvidado quitárselo, en lo único que pensó cuando se vio librada de Iruka fue correr hacia él.

-¿Trabajas aquí?—No pudo contener la pregunta que le surgió y entrecerró sus enormes ojos negros con duda e incomodidad, si esa mujer había sido capaz de conseguir un empleo ahí para acercársele, debía ser una total demente pero eso explicaba todo, porque a pesar de que no cualquiera podía entrar a visitarlo ella lo había logrado.

Desde el lunes que la vio no pudo dejar de pensar en ella, ese día después de soltarle la amenaza lo dejo tan pasmado que no pudo reaccionar y ella abandonó la habitación si más, para serse sincero no pensó que volvería a verla, sabía que buscaría alguna manera de ponerse en contacto y obtener su respuesta, estaba más que seguro que anhelaba una positiva y la buscaría, no se había equivocado, Haruno ahora estaba frente a él esperando lo que tuviera para decir.

No era tonto sabía que no podía hacer ningún trato con ella, no tenía ninguna garantía que ella fuera a cumplirle y ahora si sopesaba que parecía estar obsesionada con tenerlo, solo complicaba más el asunto haciéndola menos inestable y sincera.

-¿Qué es lo que quieres?—Sondeó, volviendo a romper el silencio—Pareces una demente.

-No lo soy—Finalmente sacó la voz la médica—Solo lucho por lo que amo y sé que no estás en condiciones de dar juicios críticos, tarde o temprano vas a agradecerme.

-¿Entonces cuál es la verdad que desconozco?

-Hinata no es lo que crees.

-Ya me lo dijiste la vez pasada.

-Estoy segura que busca algo más que tu compañía, todos sabemos quién eres, todo el dinero que tienes... Ella llegó a la clínica y no tardó nada en echarle el ojo al único médico soltero, claro después de ser rechazada por un par de doctores casados—Sasuke quiso soltar una risa irónica pero la contuvo manteniendo el mismo semblante serio que tenía—Hay que aceptarlo puede llegar a ser atractiva y considerarse tierna porque lo aparenta, pero no lo es, solo te engatusó igual que hizo con Naruto, solo está buscando tener tu dinero.

-Ya veo—Respondió desinteresado, tomando asiento en uno de los sillones, Sakura enseguida se sentó frente a él en el que quedaba vacío.

-¿cómo te sacó de la clínica?

-No lo hizo ella.

-No puedes mentirme, si no fue ella ¿quién? ¿Cómo empezaste a cobrar la conciencia?

-Naruto cambió mi medicación y fue así.

-Hinata te echó la culpa a ti pero no le creo, así que es hora que la desmientas.

-¿Qué dijo?

-Que misteriosamente apareciste en su auto aquel día y que aseguraste que unos amigos tuyos iban a intersectarla—La sonrisa altanera que apareció en la cara masculina la obligó a guardar silencio.

-Fue así, el único error de Hinata, fue hablar demasiado parece ser que le encanta parlotear con sus pacientes y yo aproveché eso para que me diera algunos datos que necesitaba pero ella no sabía nada de mis planes, con dinero todo se puede, soborne a un par de trabajadores, fue así de simple, la enfermera en realidad no me interesa... necesitaba alguien que me cuidara—Le explicó encogiéndose de hombros como si fuera lo más lógico.

-¿entonces no la quieres?—Preguntó emocionada olvidando por un momento lo que sabía con anterioridad.

-Claro que no, lo que le pase me da igual, la vez pasada que viniste y soltaste toda esa mierda pensé que tendrías suficiente y no volvería a verte, si ella cae con Uzumaki o el Yamanaka, me da igual después de todo ella me inyectaba toda la mierda que me tenía mal.

-Pensé que el niño que va a tener te importaba—Susurró con sorpresa, el hombre frente a ella de pronto era tan frío y desinteresado que la dejó sorprendida.

Sasuke arqueó la ceja izquierda con escepticismo y cruzó sus manos en su regazo.

-Tú lo has dicho ¿cómo puedo saber que es mío? Además un niño es algo reemplazable, tampoco es algo que me interese.

Sakura frunció el entrecejo, la postura fría del Uchiha de pronto no encajo y un destello de racionalidad quiso escapar de ella.

-Te escuche hablando por ella por teléfono y me pareció todo lo contrario.

-Cualquier mujer que abra las piernas va a tener un trato amable de parte de cualquier caballero... es eso lo que tú buscas ¿cierto? Quieres que te abra las piernas—Dijo al hacer un además hacia la cama, Sakura tragó saliva y no pudo evitar lamerse el labio inferior imaginando el acto.

Pero quería mucho más que solo eso, quizás conformarse con tenerlo en la cama por el momento no estaría mal.

La sonrisa sardónica que formó el moreno, la hizo parpadear.

-Lamento decirte que no lo tendrás, no tengo ningún condón aquí y no voy a arriesgarme a que me mientas diciéndome que te cuidas.

-Puedes salirte antes—Propuso al mismo tiempo que se ponía de pie y se paraba frente al chico.

-Sinceramente no luces nada atractiva en ese estado—Respondió seco haciendo una mueca repulsiva—Quizás cuando te quites ese atuendo y ese olor... quizás.

Sasuke no sabía de donde lograba tantas evasivas y si su coartada sonaba creíble.

-Sakura, haremos lo que quieras pero quiero algo a cambio y prometo tratarte muy bien.

-¿Qué?—La velocidad de respuesta de la Haruno, no le sorprendió.

-No sé si efectivamente el niño de la enfermera sea mío, y si es mío no me agrada la idea que mi primogénito nazca en una prisión o que lo pueda perder por las mismas razones, no hagas nada en su contra, Hinata no me interesa, pero si en ese niño corre sangre Uchiha deberá tener lo que merece.

-Entiendo—Concordó embelesada por tener los labios masculinos tan cerca de los suyos, sintiendo el aliento tibio rozando su piel y toda una revolución sexual en su interior.

-Después de todo no eres tan tonta—Agregó cerrando sus ojos y maldiciéndose por el siguiente acto.

Nunca le costó tanto besar a una mujer así fuera un roce fugaz, y nunca pensó que sus dones en la seducción los aborreciera tanto, pero necesitaba tener a Sakura de su lado, no podía arriesgar a Hinata y tampoco a su hijo.

Cuando logró deshacerse de la pelirosada, su sangre estaba hirviendo por la furia, deseaba matarla antes de tener que estarse prestando al jueguito amoroso que ahora tendría que aparentar pero nuevamente era algo que no podía llevar a cabo, tenía que averiguar qué tanto sabía la ojijade y quizás hasta robar información del enemigo, aunque no estaba seguro hasta donde podría controlarla.

Miró con desgana el celular y las constantes llamadas del pelinaranja, seguramente deseaba reclamarle por haber ignorado a Hinata esa mañana, se llevó las manos a la cabeza denotando su frustración, ninguno de los dos imaginaba lo que tenía que estar lidiando a culpa de la pelirosada y las acciones que estaba tomando para tener a salvo a la peliazul.

-Tengo que hablar con Orochimaru para saber por qué jodidos la contrataron, joder—Habló en voz baja poniéndose de pie, apretando los dientes al darse cuenta que era demasiado tarde, lo más seguro era que el director de la clínica no estuviera—Mierda.

Desbloqueó su celular rendido, tendría que enfrentar a su amigo.

-¿Qué querías?—La voz cortante y despreocupada del moreno solo provocó más a Juugo.

-Hinata debió verte con tu nueva amante en turno—Las palabras no demostraron la furia y desaprobación que lo recorría por el contrario sonaron tranquilas, como si no fuera consciente de la bomba que le acaba de soltar al azabache.

Del otro lado del teléfono Sasuke se tensó, "´¿Qué mierda?", miles de interrogantes invadieron su mente, pero solo una fina línea se formó con sus labios.

-¿Qué?

Juugo trago los adjetivos descalificativos y groseros que quería darle y solo suspiró.

-Acaba de ser ingresada aquí en el hospital, la ginecóloga que lleva su caso debe estar con ella, le llamó y ella le dijo que viniera que estaría esperándola, así que la traje deben estar atendiéndola.

El pelinaranja bufó contrariado cuando el Uchiha finalizó la llamada, en cambio Sasuke se dirigió enseguida a la zona de urgencias, se las ingenió para ingresar y cuando quisieron detenerlo logró evadir al personal, toda la adrenalina en su cuerpo no pudo lograr calmar su angustia cuando no encontró a Hinata en esa zona.

¿Qué diablos pudo haber visto Hinata? Fue la pregunta que se hizo miles de veces o cómo pudo haber visto algo, él fue consciente como la ojiluna tomó el taxi que la alejó del Hospital.

-Solo queda esperar—Kurenai le informó, unas gruesas lágrimas corrieron por las mejillas femeninas signo de su culpabilidad—Tienes que tranquilizarte, debes mantenerte fuerte, en un rato regreso—Le informó antes de dejarla sola.

Hinata asintió al no poder hablar, en esos momentos sentía tantas emociones juntas que no tenía ningún control en su cuerpo, comenzaba la semana 17 de gestación, el quinto mes de su embarazo, si la amenaza de aborto seguía su curso el bebé no iba a poder sobrevivir, en un inicio le fue fácil culpar a Sasuke, pero a esas alturas después de tres horas de interna la única responsable que veía era a sí misma y nadie más, ella y su obsesión por el moreno, ella y su irresponsabilidad, ella y su poca capacidad de razonamiento, si hubiera pensado en el bebé y lo que podía ocasionar su imprudencia, pero el hubiera no existe y solo lograba atormentarse más.

-Sakura—La nombró con desagrado, ¿cómo el pelinegro y ella habían terminado juntos? El solo preguntarse la hizo soltarse en llanto, sin necesidad de preocuparse por callarlo.

Esa mujer que la obligó a renunciar a la clínica, que tanto la crítico por la falta de ética laboral, la que buscó cada defecto en su actuar, la misma que se entrometió en su relación con el rubio, llegaba a quitarle al azabache "es una hipócrita" ¿qué más podía ser cuando la crucificó y ahora se encontraba con él?

Pero la ojijade no era la única culpable, estaba consciente de eso... había alguien que tenía más culpa que ella porque sabía que nada haría que Sasuke le correspondiese si él no lo deseara, la falta de sinceridad le dolía más que nada ahora, más que los actos pasados, ¿por qué fue a pasar con ella momentos inolvidables? ¿Por qué la hizo sentir que la amaba? ¿Por qué jugó con ella? ¿Acaso no sabía que ya le había robado todo y no necesitaba ningún golpe de gracia?

-Será mejor que no entres—Kurenai informó apenas entró a la oficina de Orochimaru, el castaño la miró con intriga detrás de su escritorio, en cambio el moreno recargado en la pared a lado de la ventana la miró incrédulo—Ella se encuentra muy alterada, asumo que fue una discusión lo que provocó esto, pero lo menos que necesita ahora es volver a alterarse o puede acelerar todo el proceso y en definitiva perder al bebé.

Sasuke chasqueó la lengua, ni siquiera habían hablado ¿qué pasaría cuando tuvieran que hacerlo? flexionó su cuello mirando el techo recargándose en la pared, "no le contesté sus llamadas ¿quería hablarlo?... probablemente" "¿pero qué diablos iba a decirle?"

Seguramente como Kurenai decía hubieran terminando discutiendo, necesitaba una manera inteligente de deshacerse de Sakura lo más pronto posible, y para su maldita mala suerte aquel castaño frente a ellos, hace tres horas cuando lo obligó a regresar no pudo darle una explicación de cómo la pelirosa terminó siendo empleada de ese hospital, lo único que pudo hacer es confirmarle que tenía un contrato con ellos, y al administrador que llamó para que les explicara el asunto no pudo localizarlo, dejando el tema para el día siguiente.

Quería negar las cosas, pero lo que Juugo le dijo era más que verdad, se sentía como un completo idiota y no podía entender como Hinata se enteró que se vio con Sakura y más aún como había girado su supuesta relación a pasos agigantados; pero solo había una persona que podía aclararle ese asunto, sin decir más el Uchiha salió del lugar en su búsqueda, encontrándolo enseguida en la sala de espera, con una simple seña Juugo entendió que debía seguirlo hacia aquel pasillo donde se había perdido segundos atrás de su mirada.

-¿Cómo está?—La pregunta del pelinaranja lo hizo chasquear la lengua.

-Sigue dentro—El ojimiel endureció la mirada, la posó en el blanco suelo con indignación, "Suigetsu tenía razón" –¿Quién es la nueva?

-¿Qué?

-Con la que te acuestas—Aclaró con molestia, los ojos negros se entrecerraron con desdén.

-Debe valerte un bledo... ¿pero cómo jodidos se enteró?

-Gracias a eso, ella está ahí y lo único que te importa es que el niño siga dentro, ¿te has puesto a pensar todo el daño emocional que le causó todo? Te comportas como un completo imbécil, vas la ilusionas y sigues con tu parranda—Juugo negó, tratando de ahogar su furia, chasqueó la lengua tensando la mandíbula y apretando los puños para contenerse y no estamparlos en el rostro del Uchiha.

-Lo que haga o no debe valerte una mierda, Hinata ella no te interesa, grábatelo... y ahora dime ¿cómo jodidos se enteró? ¿Y por qué están tan seguros que tengo una nueva amante?

-Suigetsu te vio con ella la última vez que vino a verte—Los ojos negros se cerraron con frustración, recordando que el lunes después de que Sakura saliera de su habitación el peliazul entró con una sonrisa burlesca e hizo varios comentarios de la mujer que se encontró a los cuales no les tomó importancia pero ahora entendía.

Juugo volvió a negar asumiendo que el azabache se sentía descubierto y que no podría seguir negando la verdad.

-No te la mereces—Sasuke enfocó a su amigo después de esas palabras.

Pero solo vio como le daba la espalda alejándose y él nuevamente se quedaba pasmado sin poder reaccionar.

El pelinaranja dejó que sus sentimientos salieran esta vez, esos que quiso ocultar, no era él quien puso las reglas por eso mismo se dijo que no tenía porque sentirse culpable de sus próximas acciones, Hinata merecía mucho más, desde el inicio solo fue una víctima de su caprichoso amigo, su ancla para salir, pero él no permitiría que siguiera haciéndole daño iba a protegerla del moreno evitando que siguiera lastimándola.

El transcurrir de las horas fueron un calvario para la ojiluna, aunque intentaba estar en calma le era casi imposible, tomó un par de siestas durante la noche en las cuales lo máximo que había dormido eran unas tres horas, sus ojos parecían unas fuentes que aunque se obligaba a cerrar no lo lograba con éxito, de alguna manera su dolor salía.

Era muy temprano cuando el pelinaranja entró a visitarla, y ella no supo si sentir decepción o alegría porque no fuera el azabache.

-¿Cómo estás?

-Espero que bien—Fue sincera en su respuesta y después con un rubor en sus mejillas siguió hablando—Te agradezco que me hayas traído a pesar de que fui grosera contigo, también lamento haber tomado tu auto.

-No te preocupes, después de todo fue mi culpa, no debí ser tan descuidado—La sonrisa amarga de Hinata, solo lo hizo sentir más culpable.

-Debo admitir que también me sentí traicionada por ti, pero actué como una irresponsable solo deseaba que Sasuke me dijera que todo era una mentira, pero al llegar aquí lo vi con ella, se encerró en su cuarto con ella—Los ojos lunas se humedecieron al confesarse—Tu guardaste eso porque sé que eres su amigo—Se encogió de hombros—Supongo que tu lealtad se encuentra con él... después de todo yo soy una desconocida.

-No digas eso—Replicó él—En verdad lo lamento, no era la forma en la cual debiste enterarte.

-Ninguna hubiera sido la forma, aunque hay algunas más aceptables que otras—Dijo con la voz entrecortada—Sé que es tu amigo, pero ahora mismo solo pienso que es el ser más egoísta y desconsiderado, ¿por qué me hizo sentir que me amaba? ¿Por qué me mintió?—La voz entrecortada de la Hyuuga lo hizo inhalar buscando la respuesta y al no encontrarla solo pudo ser sincero.

-No entiendo, yo hubiera metido las manos al fuego porque era de otra manera, yo creía que te amaba—Se encogió de hombros.

-¿Y sabes quién es ella?—Juugo negó e Hinata mordió su labio inferior antes de continuar—Es una médica del psiquiátrico, ella nos descubrió hace tiempo y me obligó a renunciar... y ahora ella está con él... ahora entiendo que no fue por mi actuar la razón por la que juzgara tan duramente, fue porque lo quería para ella.

-No te hace bien pensar en eso... Dijiste que querías irte de la casa playera, te ofrezco un trato.

-¿Cuál?

-No puedes irte a tu casa, Madara el tío de Sasuke aún puede tener vigilado el lugar y puedes meterte en problemas, pero puedes venir a mi apartamento, tengo una habitación libre.

Hinata negó enseguida, abrumada por la información que le estaba proporcionando.

-Piénsalo es lo mejor, sé que me conoces poco y ahora mismo no confías ni un poco en mí... pero me caes muy bien, déjame ayudarte, estaremos más cerca del hospital y será hasta que tú quieras o hasta que al menos puedas estar sola sin peligros.

-¿Sasuke te lo pidió?

-¿Qué?—El pelinaranja cuestionó incomodado.

-Lo único que le importa es el bebé... él quiere que crea que se va a alejar definitivamente, ¿cierto? Seguramente ya no le interesa ningún trato conmigo.

-No, él no me ha pedido nada, la última vez que lo vi fue por la noche y créeme no hablamos de eso.

-¿Entonces de qué?

-No de mucho, si hubiéramos hablado más seguramente hubiéramos perdido los estribos—Los ojos lunas lo miraron atentamente al no saber si creerle o no.

-Juugo—Dijo con la voz muy baja y tímidamente—Me da mucha pena pero no tengo a quién más pedirle ayuda y esto está matándome lentamente, yo necesito alejarme de Sasuke, él ya lo hizo y no quise darme cuenta pero...

-Entiendo—El pelinaranja la silenció—No te preocupes dudo mucho que él vaya a mi casa e intentaré ayudarte, debes enfocarte en tu recuperación y en sanar tu corazón, en algunos meses tendrás tu vida de vuelta con una alegría extra, ya verás que esto ni lo vas a recordar—Hinata asintió y aceptó el abrazo que el ojiambar le proporcionó, dejando salir nuevamente los sentimientos que la estaban desgarrando.

-El gran día ha llegado—Sasuke, escuchó la grave voz de su abogado principal y los ojos oscuros demostraron su incertidumbre, Gaara sonrió autosuficiente—El Viernes de la próxima semana será tu juicio, logré conseguir una fecha.

El Uchiha entornó los ojos enmudeciendo, sintiendo nuevamente la adrenalina correr por su cuerpo.

-Todo va a caer—Kankuro habló en esta ocasión—No fue fácil que el juez y los magistrados quisieran vernos mañana, así que probablemente será un día muy largo, pero no saldremos hasta que exista una resolución.

-Mañana mismo tendremos a Yamanaka y a Uzumaki tras las rejas, en espera de su propio juicio, estoy seguro que Madara no podrá escapar tampoco, y en todo caso si consigue algún amparo tarde o temprano terminara tras las rejas, pronto tendremos el resultado de la acción paulana que metimos hace semanas, es cuestión de días para que las resoluciones a tu favor vayan cayendo—Gaara le informó nuevamente, le pareció orgulloso con cada palabra, y no era para menos él estaba logrando en tiempo increíble acciones que a otro abogado le hubieran llevado incluso años.

-Pasaremos por ti a las seis de la mañana—Kankuro volvió a tomar la palabra, haciendo anotaciones en un pequeño bloc.

-Es necesario que Orochimaru y la psiquiatra Yamanaka Ino, nos acompañen—Gaara remarcó a su hermano al estar pendiente de sus anotaciones.

-Si, les avisé antes de llegar—Kankuro, habló y Sasuke dándose cuenta que ya ajustaban detalles técnicos se desconectó.

Mañana acabaría gran parte de sus problemas, conforme consiguieran responsabilizar a Madara y sacarlo del juego, él podría respirar un poco más tranquilo, tenía que ingeniárselas para deshacerse del Uzumaki y el Yamanaka, y sacarse de encima a Sakura, y ahora mágicamente la respuesta estaba frente a sus ojos y se encargaría de llevarla a cabo.

-Es todo Sasuke—Gaara le dijo antes de ponerse en pie, al parecer necesitaban ir a organizar algo más.

-Nos vemos mañana—Finalmente habló, y después de darse un apretón de manos los abogados salieron.

Sasuke se quedó sentado a la espera, entrecruzó sus dedos y mandó un texto a Suigetsu encargándole equipo de video de alta calidad, quizás eso más tarde podría servirle de algo.

(Días después)

Sorprendentemente Sakura parecía haber desaparecido para el Uchiha, aunque por informes de Orochimaru sabía que seguía presentándose a laborar como intendente, quizás se debía a que el castaño dio órdenes para que Iruka no le quitara el ojo de encima, así como los de seguridad, ahora solo necesitaba la evidencia para hundirla completamente, y Kimimaro el administrador del lugar le había proporcionado el curriculum que la pelirosa proporcionó.

Todo parecía tan sencillo sería cuestión de alzar la voz para quitársela definitivamente de encima, sin embargo las cosas no eran así, no cuando Hinata estaba involucrada, los nueve días que llevaba internada solo mostraban medicamente su estado frágil, Kurenai volvía a tener altas esperanzas de que el embarazo se llevara a término, pero él no había logrado verla por recomendación de la ginecóloga y aunque un par de veces tuvo la oportunidad de colarse a la habitación había preferido no hacerlo para no alterarla y complicar todo, finalmente con el paso de los días logró entender, el impacto que había ocasionado en ella malinterpretar la situación con Haruno, tanto así que había parado nuevamente en esa clínica, quedando postrada en una cama para el bienestar del embarazo.

A Juugo se lo topó una vez en esos días, parecía que el pelinaranja deseaba deslindarse de los asuntos de los que solía ocuparse para él, excepto uno, aquel día la situación no había sido amable el solo hecho de recordarlo le hizo hervir la sangre...

FLASHBACK

-¿Sigues aquí?—Sasuke no tardó en cuestionar al pelinaranja, después de encontrarlo en el pasillo que los llevaría a la zona de ginecología.

-Pase a ver a Hinata.

-Mmmph—Analizó la actitud de su amigo, en búsqueda de información, cómo deseaba abrir esa maldita puerta, pero con Sakura rondando, más le valía no dar pautas para que la pelirosa se enterara que la Hyuuga se encontraba internada.

Escuchó al pelinaranja aspirar molesto y él solo pudo arquear una ceja de forma burlesca.

-¿Qué diablos te pasa?—Finalmente se lo preguntó y al no obtener respuesta decidió continuar—Te interesas demasiado por la madre de mi hijo, sino fuera porque te conozco pensaría que mis delirios son ciertos, y ella te interesa más de la cuenta, ¿qué te dijo?—Esa era la mejor manera para no demostrar su extrema preocupación y dejar al ojimiel nervioso, lográndolo enseguida, Juugo evitó su mirada.

-Está bastante dolida por tu engaño—Sasuke bufó con ganas de gritarle que él no la había engañado, pero no había necesidad a la única que tenía que explicárselo era a ella—así que lo último que quiere es verte, como regresaré a mi apartamento se lo ofrecí y aceptó venir conmigo.

Las palabras lo dejaron turbado por un momento.

-¿A tu apartamento?

-Así es...

-Entonces espero que no se te olvide tu papel, y la sigas manteniendo a salvo y no se te ocurra mirarla de otra forma más que como mi mujer, porque eso es lo que es—El azabache lo interrumpió, y al decir la última palabra se alejó sin darle oportunidad al pelinaranja de confesarle sus verdaderas intenciones y demostrarle como las palabras soltadas lo habían irritado.

FIN DEL FLASHBACK

-Mañana será un gran día—Reconoció al no querer pensar en el pasado, al menos no en ese momento cuando tenía algo mayor que enfrentar.

-¿Tienes todo?—La voz calmada de Juugo se escuchó en la habitación médica, era un hermoso Viernes soleado y apenas iban a dar las once, y aún así el hermoso día contrastaba profundamente con el estado de la chica que descansaba en una silla de ruedas.

-Si—Hinata le respondió enseguida, viendo la pequeña maleta que tenía sobre sus piernas, no había tenido muchas cosas que empacar así que no le llevó nada hacerla, una hora antes Kurenai le había dado el alta.

-Entonces vámonos, tendré que dejarte en el apartamento a solas para que te instales, aunque lo más importante es que descanses, la ginecóloga me ha dicho que solo debes levantarte al baño, Anko arregló tu ropa ayer así que en cuanto llegué a hacerte la comida podrás preguntarle donde ha acomodado todas tus cosas.

-Gracias—Respondió apenada—Creo que te he dado muchas molestias

-Nada de eso—Enseguida debatió, empujando la silla de ruedas.

El camino hacia la casa del pelinaranja fue silencioso, él no se molestó en sacarle conversación sabía que la ojiluna necesitaba estar en silencio y viviendo ese duelo amoroso, poco a poco la ayudaría a superar esa difícil etapa, él estaría a su lado hasta que ella consiguiera volver a amar.

Las grandes avenidas le indicaron a la Hyuuga que se acercaban a la zona céntrica de la ciudad, cuando menos lo espero entraron a un estacionamiento subterráneo de un edificio que ante sus ojos lunas parecía estar hecho de cristal, el pelinaranja la guío para que tomaran un elevador en el cual presionó el número 4, la chica miró su silueta en el vidrio con el pantalón de maternidad y esa blusa lila holgada su embarazo era más notorio, su cara estaba demacrada y adornada por unas grandes ojeras, su cabello amarrado en un chongo improvisado la hacía lucir un tanto descuidada, los dientes superiores se clavaron en su labio inferior al sentirse patética, ¿cómo Sasuke no iba dejarla si lucía tan mal?

El sonido del elevador la instó a caminar siguiendo la figura corpulenta delante de ella, ni siquiera prestó atención en la sala de tres piezas de tonalidades cafés, tampoco a los cuadros que colgaban de la pared, siguió en modo automático al hombre que caminaba enfrente de ella, el mismo que antes de abrir una habitación le señaló que la puerta a inicio del pasillo era la del baño.

-Esta es tu habitación, no tiene baño propio pero tiene un closet al menos—Dijo apenado—Ponte cómoda y si necesitas algo no dudes en llamarme.

-Gracias—susurró yendo directo a la cama.

Apenas el pelinaranja cerró la puerta, unas gruesas lágrimas brotaron.

La habitación se encontraba iluminada por una ventana que daba hacia la avenida, podía escuchar el bullicio de los autos y la gente, llevó sus delgadas manos para limpiar la humedad en sus mejillas e hizo un esfuerzo para no seguir llorando, posó los húmedos ojos lunas en las paredes de color beige, la habitación era muy sencilla, una cama matrimonial y una mesita de noche eran los únicos muebles pero no le importaba, eso era lo de menos, en cuatro meses esperaba volver a retomar su autonomía, volver a su hogar y recuperar los pequeños trozos rotos de corazón.

Sasuke salió por unas gruesas puertas de madera con una pequeña comitiva a sus lados, el juez había concedido un receso, su rostro serio no encajaba con la ansiedad que lo estaba carcomiendo, cuando logró estar lo suficiente alejado, volteó hacia atrás enfocando a un par de rubios charlando con el abogado que los defendía.

-No hay forma de que salgan bien librados—Kankuro habló, atrayendo su atención, Gaara que era el que los lideraba tenía los brazos cruzados en el pecho y su mirada al igual que el rostro no le dijo nada.

-¿Por qué jodidos no está Madara?—Preguntó Sasuke ansioso.

-Debió conseguir un amparo, no sé cómo lo hizo para librarse de esta pero es obvio que está moviéndose por debajo del agua, veamos hasta dónde puede avanzar cuando ya no pueda usar nada del dinero de las cuentas, espero que eso lo tome por sorpresa.

-¿Y si no?—Replicó el Uchiha reacomodándose la corbata negra que portaba junto al traje sastre.

-El jurado ha creído tu historia, es cuestión de horas para que ese par de rubios se quiebren y terminen arrastrándolo, esto terminara pronto. Nunca he perdido un caso y esta vez no será la excepción—Decretó el pelirrojo, con tanta seriedad que parecía que podía ver el futuro.

Horas más tarde a Sasuke le pareció bizarra la escena que presenció, Gaara tenía razón, en cuánto los médicos se vieron acorralados no tardaron en delatar a Madara.

-Me amenazó, amenazó con matar a mi familia—Inoichi gritó desesperado cuando Gaara lo acorraló con preguntas de las cuales no pudo librarse, Sasuke fue consciente de como la rubia que estaba sentada detrás de él en la audiencia, se rompió y al poco tuvo que presenciar que su padre fuera esposado y arrestado.

Era cierto se encontraba más conforme ahora que ese par fueron arrestados y que tendrían que pagar sus culpas, pero la situación que estaba viviendo respecto a la ojiluna no lo dejaba disfrutarlo, en cualquier otra época él se hubiera grabado cada detalle de ese día, cada palabra dada por el juez o sus enemigos, pero conforme las cosas se ponían más intensas él solo lograba pensar en ella, en la chica que sabía gracias a Kurenai parecía estar deprimida, en ella la única mujer que amaba.

-Esto no me gusta en absoluto, temo que Madara quiera darse a la fuga—La revelación de Gaara robó su atención en aquel coche negro en el cual se dirigían a la clínica Oro.

-En unos minutos Konohamaru me responderá si lograron capturarlo—Sasuke chasqueó la lengua, adivinando que la persona que mencionaba Kankuro debía ser parte de la policía.

-¿Cuál es el otro problema que tienes?—Gaara volvió a hablar, dirigiéndose a su cliente.

-Hay una tipa que quiero quitarme de encima—Confesó, los ojos aguamarina se posaron en el con duda—Tiene que ver con el psiquiátrico, no está coludida con esos pendejos pero...—Gruñó al no saber cómo explicarse—Me está amenazando.

-Entonces podemos demandarla por...

-Me está amenazando con involucrar en todo este lío a mi novia—Hubo un momento en el cual no supo, cómo nombrar a Hinata, pero finalmente encontró la manera, los hombres que lo acompañaban en ese auto no lograron ocultar su sorpresa.

-¿Cómo?—Gaara logró concentrarse.

-Hinata era mi enfermera—No fue necesario que explicara la situación ambos abogados la dedujeron.

-Esta mujer que te pide a cambio.

-Es una loca quiere que esté con ella, me quiere a mí.

-Acoso... ¿Qué tan implicada se encuentra tu novia en todo el asunto? ¿Por qué cree que pueda perjudicarla?

-Hinata me quitó los medicamentos, pero no creo que ella lo sepa, quizás lo sospecha pero no debe tener pruebas, me fugue de la clínica metiéndome al auto de Hinata, pero ella realmente no sabía que iba ahí, no me devolvió a la clínica y Uzumaki y ella nos vieron juntos semanas después... me dijo que le diría a Naruto que la inculpara.

-Deja que lo haga, ya nos encargaremos de defenderla sus acciones no...

-Ella no puede pasar por eso, está embarazada y hace apenas unos días tuvo otra amenaza de aborto ha estado internada, de hecho apenas hoy abandonó el hospital—La voz del Uchiha salió alterada, a pesar de la poca información que brindaba los Sabaku No, comprendieron la situación.

-Es lo único que se me ocurre, una orden de restricción o una demanda es lo que podemos hacer, si la mujer esta necia tarde o temprano tu novia va a tener que enfrentar a la justicia aunque de ninguna manera se ve mejor librada que tu novia si esta mujer te está acosando también está incurriendo en un delito—Gaara habló apenas hubo estacionado en la clínica Oro.

Sasuke azotó la puerta después de bajar del lujoso coche de sus abogados, furioso, si les consultó fue porque necesitaba una solución, no la respuesta inútil que recibió por parte de ellos, era raro que pidiera ayuda o consultara algo y después de hacerlo se sentía completamente imbécil, solo se había abierto sin obtener nada, él no podía dejar que Hinata tuviera que pasar por el estrés de ser acusada, eso seguramente sería la gota que derramaría el vaso en el estado crítico de la Hyuuga.

Iba a tener que solucionar las cosas por su propia cuenta.

Juugo tomó el trago que hace un par de segundos un mesero le acercó, sentado en la barra de aquel agradable bar iba a tomar su segunda copa, en espera que el peliazul regresase del baño, casi podía adivinar cuál era el asunto que deseaba tratar y no tenía ningún interés en tocarlo, prefería ir a su apartamento, aunque Hinata le envió un texto diciéndole que se encontraba bien no se sentía tranquilo, el cansancio de un arduo día de trabajo y los problemas personales lo estaban consumiendo, lentamente.

-Guey, ¿por qué no fuiste?

-¿Para qué tenía que ir?—Debatió en cuánto su camarada tomó asiento a su lado con el ceño fruncido ante tal respuesta.

-Porque Sasuke nos necesitaba ahí.

-Él solo tiene lo que quiere.

-Y nosotros somos parte.

-¿Qué diablos? Tiene a sus abogados y son los mejores del país ¿para qué me necesitaba a mí?

-Sasuke es un bastardo, pero es nuestro amigo y debemos apoyarlo, ¿qué mierda está sucediendo entre ustedes?

-Que a diferencia tuya yo no voy a solapar todos los actos de ese cabrón—Suigetsu frunció más su entrecejo desconcertado de los vocablos del pelinaranja.

-Puede ser que tú seas más calmado pero tampoco es para tanto, ¿me vas a decir qué diablos sucede?

-Hinata tuvo otra amenaza de aborto porque nos escuchó hablando de la nueva mujer de Sasuke.

-¿Y eso qué tiene que ver?—Cuestionó aún más confundido—La Hinata que dices es la enfermera ¿no?

-Así es—Juugo negó dejando ver al peliazul su desaprobación.

-¿Y cuál es tu pedo? Si le pierde o no ya será algo que pasará.

-Que pasará gracias a Sasuke—El colmilludo soltó una risita mordaz incomodando al pelinaranja.

-Te gusta la vieja, ¿verdad?—Los ojos ámbar se abrieron con sorpresa, y el peliazul ensanchó su sonrisa mientras negaba—Si se entera Sasuke va a darte en los huevos—Estás enojado porque hace sufrir a la palomita, interesante...

-Cállate.

-Ya veo porque te estás perdiendo de lo último... seguramente Sasuke ya sospecha que te gusta.

-¿Qué?

-Bueno si hubieras ido al juicio hoy, o si hubieras ido a verlo antes te hubieras enterado que Sakura lo está jodiendo, yo me equivoque y debo regresarte 500 dólares—Juugo entreabrió los labios con confusión, pero Suigetsu decidió confesarse en otras situaciones no le hubiera devuelto el dinero si no se lo hubiera exigido, pero temía que una tormenta estuviera a punto de suceder si no abría la boca.

-¿A qué te refieres?

-Que vi a la supuesta vieja nueva saliendo de su habitación, pero fue porque fue a amenazarlo con echar de cabeza a la enfermera y este guey no supo qué hacer, solo está ganando tiempo en lo que lo soluciona, en pocas palabras parece que tenías razón y está totalmente pendejo por la enfermera.

El pelinaranja apretó el vaso entre sus dedos comprendiendo el malentendido que se había formado, sin saber qué hacer.

Sakura olió una vez más la almohada, realmente odiaba a Iruka, se las arreglaba para tener todo el día un ojo encima suyo, incluso empezaba a creer que él la estaba vigilando, prácticamente le era imposible ver al Uchiha y ya Tsunade le había llamado fuertemente la atención amenazándola con despedirla si seguía faltando.

Llevaba un par de horas en la habitación del moreno, con un poco de suerte logró engañar a uno de los vigilantes al decirle que solo recogería el celular que olvidó en el locker, así fue como logró tener acceso, ahora sentada en el borde de la cama del moreno abrazaba contra su pecho la almohada, intentando captar todo lo que pudiera de la fragancia de éste, eran pocos días sin verlo a comparación de lo que ya había vivido pero sentía que tenía una completa eternidad lejos de él, se preguntaba qué más podría obtener de él en esta ocasión, sabía que Sasuke debía quererla al menos un poco de lo que ella lo amaba, ahora estaba convencida de eso.

Cuando la puerta de esa habitación se abrió la angustia la recorrió, pero al ver al moreno ahí la hizo ampliar su sonrisa.

-¡Mi amor estás aquí! Me enteré que hoy tendrías irías a los juzgados y te estaba esperando—Corrió hacia él para besarlo, pero antes de lograr su objetivo Sasuke la tomó por las muñecas.

-Estás enferma.

-¿Qué?—Cuestionó sin poder entender la actitud del moreno.

-Debes saber que hoy tu amiguito y jefe ya se encuentran tras las rejas.

Sakura no pudo evitar la mueca de preocupación que la invadió de pronto, después de todo Naruto era su amigo, no solía reconocerlo pero a su manera lo estimaba.

-Y será mejor que termines tu treta ahora—La voz filosa del Uchiha lo hizo mirarlo a los ojos—Si llegas a abrir la boca e involucrar a Hinata, también tendré que abrir la mía y decir lo que me hacías, hay pruebas suficientes de tu maldito acoso, has llegado aquí persiguiéndome intentando una relación que solo existe en tu mente, tengo suficiente evidencia en tu contra Haruno, atrévete a hundir a Hinata y no será la única que caiga, tú te irás más hondo.

-Pero me besaste—Contratacó incrédula de la amenaza.

-Y no sabes el asco que me dio hacerlo.

-Me mentiste—Concluyó alterada, sintiendo un nudo en el estómago y otro en su garganta.

-Y tú me subestimaste, realmente actúas como una loca si es que no lo estás.

-Pero te amo.

-¿Cómo puedes amarme si no sabes nada de mí?

-Eso no importa, desde la primera vez que te vi yo me enamoré de ti.

-Si lo hiciste, fue de lo que viste, no de mí, porque realmente no conoce quién soy y tampoco hice nada para que eso ocurriera.

-Eso no me lo dijiste la vez pasada—Contratacó aferrándose a la única prueba que tenía a su favor.

Los ojos oscuros se endurecieron y la sonrisa torcida la hizo estremecerse.

-No me dejaste otra que jugar tu propio juego, voy a hacer cualquier cosa para mantener a Hinata salvo, incluso si tengo que matarte.

Sakura retrocedió un paso, la imponente figura del Uchiha por primera vez la intimidó, los ojos negros parecían escupir furia y un ácido que la traspasaba quemándola internamente sin tocarla, lastimándola, tragó el doloroso nudo en la garganta, recordando la causa por la cual él había terminado internado, había matado a su hermano, ¿por qué no le haría a ella lo mismo por proteger a la mujer de la cual estaba enamorado? Nunca se sintió tan pequeña, asustada y humillada de pronto la realidad la golpeó en la cara abruptamente.

-Entonces supongo que de esta manera estamos a mano—Susurró clavando su verde mirar en el blanco suelo, rehuyéndole finalmente.

Sasuke levantó levemente su ceja izquierda analizando a la pelirosa.

-Mientras Hinata se encuentre a salvo, tú lo estarás, tienes la última palabra.

Los ojos vidriosos de la mujer se elevaron cruzándose con los oscuros y desafiantes, asintió lentamente con la cabeza cohibida, deseando alejarse, limpió con su mano izquierda una gruesa lágrima que escapó de una de sus orbes y tomando control de su cuerpo logró huir del cuarto.

Sasuke soltó todo el aire contenido, un ligero dolor de cabeza apareció pero toda la ansiedad que había sentido respecto a la pelirosada logró desaparecer, debería sentirse feliz, pero Sakura ya le había ocasionado demasiados problemas así que ahora librarse de ella no tenía un gran efecto reparador, Hinata estaba delicada y decepcionada de él, creyendo que la había engañado.

Apenas hubo dado un par de pasos lejos de la clínica Oro, el pecho de Sakura convulsionó, no podía dar crédito que el moreno la hubiera engañado tan fácilmente, que sus sentimientos hacia él no hubieran sido aceptados e incluso fueran pisoteados, no podía creer que ahora fuera ella quién estuviera en riesgo, tantos años de estudio estaban tambaleantes por culpa de Hinata.

Subió a su auto con todos los sentidos alterados, apretó el volante con todas sus fuerzas en búsqueda de desahogo y enseguida supo qué hacer, Sasuke no tenía por qué darse cuenta que no cumpliría su parte del trato, solo tenía que ser cuidadosa, siempre fue más inteligente de lo que parecía, encontraría las palabras correctas para hacer que Naruto, se vengara por ambos, él se encargaría de arrastrar a Hinata sin necesidad de verse involucrada, y cuando eso sucediera también hallaría la manera para convencer al Uchiha de su "inocencia", tarde o temprano él aceptaría sus sentimientos...

Holaaaa! Actualice antes, merezco una reverencia! Jajajjaja ahora escribo el siguiente capítulo, no sé cuándo lo suba así que espero no tardarme tanto pero esta vez ya no puedo comprometerme, saludos y gracias por cada uno de sus hermosísimos comentarios, llenos de amor y felicidad hacia mí, me motivan muchísimo, gracias