Era un lunes nublado, el par de días que habían transcurrido desde que tomó su decisión no habían ayudado en nada para sentirse más calmada o menos dolida, si bien el viernes pasado retomó su horario en el sanatorio mental tuvo un par de problemas para lograr echar andar sus planes, primero no le fue fácil conseguir obtener un pase de visita en la prisión estatal, y por alguna razón no se sentía bien consigo misma, cada mañana al vestirse y mirarse al espejo era como ver a una mujer distinta, una dolida y derrotada, una que le parecía desconocida.
En los momentos de descanso su inconsciente le jugaba malas pasadas, preguntándole si conseguiría ser feliz con sus planes, si en realidad era la salida a sus problemas, porque ahora lo único que podían ver los ojos jades era una infinidad de cadena de errores sobre sus actos pero aún así no quería darse por vencida, si algo tenía en ella era una gran perseverancia y extraordinaria fuerza, no podía rendirse y olvidar cada una de sus pasadas acciones porque de hacerlo sería menospreciar el esfuerzo que imprimió en cada una y era algo que no podía concebir.
La vibración en el celular hizo que detuviera su andar hacia la cafetería de la clínica donde iba a adquirir un café que la ayudara a mantenerse alerta, cuando vio el remitente del mensaje con prisa lo leyó "Tienes autorización para ver a Naruto, a las dos, no olvides llevar tu identificación para que te dejen entrar", una sonrisa se formó en sus labios para a continuación agradecer al abogado que llevaba el caso de su amigo mediante otro texto, convencida que esa debía ser la señal que necesitaba para no darse por vencida.
Hinata se observó en el pequeño espejo del baño, en ropa interior su vientre apenas y era prominente, era cierto que ya se encontraba abultado pero aún podía usar jeans normales aunque sin abrocharse el último botón, a veces le costaba un poco respirar pero entendía que se debía a los cambios que sufría su cuerpo debidos a la presión intraabdominal que el bebé comenzaba a ocasionar, y a esas alturas ya no sabía si se encontraba cansada a causa del embarazo o a todos los pensamientos que solían rondar su cabeza durante todo el día y gran parte de la noche.
Lanzó un pequeño bufido al observar sus pechos con el sostén negro y sus ojos quisieron humedecerse, hace tiempo ya había notado que su busto comenzaba a incrementar pero en cuestión de días parecía haber aumentado una talla, y pedirle ropa interior a Juugo no era algo que deseaba hacer, era incomodo e inapropiado después de todo él ya hacía mucho dándole alojo en su apartamento.
-Tendré que usarlo así... solo espero que no siga creciendo—Decretó de otra manera no sabía qué haría, los ojos lunas se vieron opacos, una falta de luz que hace días los acompañaban.
Colocó sus manos sobre los senos, al parecer eran demasiado grandes para que pudiera cubrirlos con ellas sin poder evitarlo concluyó que las enormes manos de Sasuke probablemente ahora tampoco lo lograrían, negó enseguida queriendo alejarlo de su mente.
Se colocó el pantalón de mezclilla lo más rápido que pudo y a continuación la playera grisácea deseando regresar a la habitación cómo si de esta manera lograría librarse de cualquier pensamiento del Uchiha, indignada y enojada consigo misma, Sasuke había desaparecido de su vida y aun así perdía tiempo pensando en él, y lo peor de todo es que anhelaba volver a estar con él, ansiaba que él apareciera de pronto.
Pero con el paso de esos dos días en casa de Juugo, los otros de interna en el hospital Oro, más los anteriores antes de que se enterara de la verdad; le daban el claro indicativo que todo se había terminado entre ambos, sin ninguna aclaración o alguna charla que al menos la ayudara a desahogarse y decirle todo lo que pensaba de él.
Las cuatro paredes la asfixiaron en seguida, se abrazó a sí misma antes de tomar asiento en la modesta silla plástica frente a una pequeña mesa de metal al centro de las muchas que había en aquel lugar, que en días de visitas se encontraba lleno con reclusos y sus visitantes ya fueran familiares o amigos, pero que ese día se encontraba desolado, a excepción de esa pelirosa que miraba hacia todos lados con desconfianza.
Los ojos jades temblaron cuando el ruido chirriante de una puerta atrapó su mirada, Naruto vestido de naranja con las manos esposadas al frente, el semblante lastimado, cansado y sumamente despeinado se acercaba custodiado por un guardia, los labios femeninos se entreabrieron con sorpresa al ver a su amigo tan desmejorado.
-Uzumaki, tienes treinta minutos—El guardia vestido de azul marino habló antes de obligarlo con violencia a sentarse en la silla vacía frente a ella, se retiró, posándose en la puerta vigilándolos a la distancia.
-Sakura—Naruto rompió el silencio al verla choqueada—Es bueno verte—Susurró incómodo a sabiendas que la actitud de la pelirosa debía deberse al ojo morado y el labio roto que tenía—Eres una gran amiga.
-Te ves fatal—Reconoció, robándole una sonrisa amarga al ojiazul— ¿Ya te revisaron eso?
-Bueno la vida aquí es una mierda, el viernes enseguida nos dieron la bienvenida.
-Naruto, realmente lo siento... pero debes hacer algo.
-¿Algo? ¿Qué puedo hacer? Meterme en menos problemas...
-No me refiero a eso—Habló con enojo la ojijade.
-Las pruebas hablan por sí solas, solo me queda buscar tener una condena corta, el abogado también dijo algo de una apelación—Le explicó con un semblante ensombrecido.
-No te hundas solo—Los ojos azules se abrieron enormemente enfocando a la pelirosa con asombro.
-¿De qué hablas?
-Ella empezó todo esto.
-¿De quién hablas?—La confusión se vio en sus palabras.
-Hinata—El rubio soltó una risa y negó con la cabeza, acción que sin querer provocó a la pelirosa.
-¿La dejaras ser feliz? Ella no ha perdido al niño, me enteré que sigue embarazada—Naruto prestó atención y abrió la boca con asombro—Está con Sasuke, siguen entendiéndose, están juntos. Ella no merece ser feliz todo esto ha sido su culpa, si tan solo no lo hubiera sacado del psiquiátrico, nada de esto hubiera ocurrido, tú seguirías trabajando en la clínica... seguirías...
-Basta ya Sakura.
La ojijade lo enfocó sorprendida al ver un tinte de tranquilidad en él pero al mismo tiempo la necesidad de cortar el tema.
-¿Qué pretendes?—Le debatió al no entenderlo.
-Nadie tuvo la culpa de que yo terminara aquí más que yo.
-¿De qué hablas?
-El Viernes después de la golpiza que me metieron, la misma que creí que nunca terminaría, no me pude mover, estaba tan adolorido que no tenía fuerzas para levantarme del suelo apenas y pude recostarme de lado para no ahogarme con mi propia sangre y entonces entendí que así debió sentirse él cuando lo sedamos... yo no la tuve fácil sin embargo había logrado hacer algo bueno, no era del todo una mierda, hice una carrera y me faltaba poco para tener una especialidad, fue cuando conocí a Madara, cuando Inoichi me habló del Uchiha, debí de haberle hecho caso a mis remordimientos, decirle que no y hablar con las autoridades pero preferí aceptar el dinero sin importarme faltar al juramento médico, ¿entonces quién es el culpable?
La culpabilidad y al mismo tiempo tranquilidad que reflejaba el rubio, la descolocó momentáneamente.
-No puedes culparte, debías estar exhausto... no puedes dejar las cosas así debes vengarte, véngate de Hinata, véngate de Sasuke, él ya logró destruirte la vida, págale con la misma moneda y arrastra a Hinata a esto, él está enamorado de ella, quítasela sino es tuya que tampoco sea de él, no dejes que sea feliz, después de todo tú y yo sabemos que ella no ha sido la blanca paloma por la que se ha vendido.
Naruto guardó silencio y observó a su amiga, los ojos azules hicieron parpadear a la pelirosa y al mismo tiempo evitar la tranquila mirada.
-Yo empecé a joder al Uchiha, hubo un tiempo donde le prometí que lo ayudaría, que lo sacaría de esa miseria y en vez de cumplirlo solo lo entumecí más, dejó de importarme hacerle daño ¿qué buen médico fui? Todo se regresa... Te estás destruyendo Sakura, mírate en mí... ¿dónde está esa mujer fuerte de la cual me enamoré? Siempre te vi como la mujer más inteligente, guapa y centrada; ahora solo quieres una venganza que ni siquiera tiene que ver contigo, o no por los motivos correctos. Sé que duele yo también me perdí y pase días difíciles, hice cosas malas, le hice daño a Hinata queriendo alejarla del Uchiha, casi pierdo la razón por todo el estrés en el cual estaba sometido, por una parte la única mujer que en cierto momento me amó se iba entre mis dedos y por otra sabía que todas mis acciones malas estaban a punto de darme lo que merecía, es un milagro que no me haya vuelto loco con todo eso y tomara el lugar que dejo vacante el Uchiha en el psiquiátrico, te sonará demente pero enserio finalmente puedo sentirme en una especie de paz... bueno en lo que cabe, ahora tengo que estar alerta porque aquí no puedes descuidarte, pero me siento mejor.
Los labios femeninos se apretaron luchando por no romperse, dejando que sus recuerdos vagaran a esa mujer de la cual le habló el Uzumaki y los buenos tiempos.
-Realmente me has quitado un peso de encima, saber que Hinata no perdió a su hijo me hace sentir mejor... yo quería ayudarla y sacarla cuando Madara la secuestró...
-¿Qué?—Sakura lo interrumpió al no comprender de qué hablaba, Naruto sonrió sin ganas de explicarle.
-Hinata deseaba a ese niño así que al menos ahora sé que no me odiará y con eso me conformo—Dijo con un eje de tristeza, los recuerdos de su relación con ella lo llenaron y ahora que la situación había cambiado al menos tenía el consuelo de no haberla jodido demasiado.
-¿Qué diablos les pasa? De verdad no los entiendo—Soltó sin poder contenerse volviendo a centrarse en su rabia, él guardó silencio intentando comprenderla—Te engañó, jugó contigo y ahora estás feliz de que vaya a formar una familia con Sasuke—Expuso manoteando.
-En parte tienes razón me puso los cuernos, mucho peor de lo que yo le hice, se acostó con él cuando fui bueno con ella, pero no fui un buen hombre a su lado todo el tiempo, muchas veces la hice sufrir, pensé que siempre estaría conmigo y la di por segura estúpidamente, no sé qué le dio o hizo el Uchiha, probablemente nada, ella hizo caso a su instinto y pudo ver que él no estaba enfermo. Muchas veces discutimos porque ella lo defendió como paciente, tal vez verlo tan desvalido fue lo que me la quitó, ella es tan bondadosa y siempre se preocupa por los demás, yo mismo la arroje a él... ¿te das cuenta? Si yo hubiera actuado correctamente Hinata jamás lo hubiera conocido y seguiría conmigo... sobre lo que dices no estoy feliz con eso—Se encogió de hombros—Pero ella ya no me ama, quise forzarla a quedarse a mi lado y fue entonces cuando recibí todo el odio de su mirada, no quiero eso y lo que quiero ella ya no puede brindármelo porque no me quiere.
Sakura negó con la cabeza mostrando su exasperación, incrédula de lo que escuchaba.
-Enserio no entiendo por qué los tiene tan estúpidos—Naruto esbozó una de sus características sonrisas e intentó tocarle una de las manos que tenía sobre la mesa.
-¿Enserio no lo ves o no quieres verlo? Las mujeres como Hina, son como imanes, es muy bella y todo en ella irradia el deseo de posesión y necesidad de protección, cualquier hombre quiere a una mujer amorosa, atenta, dulce, tierna... joder Sakura nunca acabaría de decir toda esa mierda... tiene tantas ganas de comerse el mundo que solo intentamos ayudarla a alcanzar sus metas pero en el camino termina siendo nuestro soporte, es todo lo que podemos desear; ella da la tranquilidad que buscamos y un cuerpo caliente en el cual perdernos.
-Son estúpidos—Decretó molesta.
-Y tú una tonta, eres hermosa Sakura pero últimamente solo te ves tan envejecida...
-¡¿Qué?!
-Eres una mujer fuerte, inteligente, siempre consigues lo que quieres sin necesidad de ayuda, eres persistente, haces lo que sea por obtener tus sueños, pero esta vez te estás equivocando, esta no es la manera para tenerlo a él... desde que lo viste por primera vez vi unos enormes corazones en tus ojos y siempre aparecían cuando hablabas de él... nunca pensé que el amor a primera vista existiera hasta que vi que te sucedió pero te estás acabando en ese propósito, ese amor que sientes hacia él te está consumiendo, no recuerdo cuando fue la última vez que te vi sonreír ampliamente y hablar despreocupadamente, todo tu mundo desde hace mucho gira en torno a él, una persona primero atada a una cama que no podía si quiera verte y ahora dudo mucho que te esté haciendo caso ya que no eres feliz, esos grandes corazones en tus ojos están partidos a la mitad, porque está con Hina, ¿no? Lo siento Sakura pero es hora de que lo entiendas, él nunca fue para ti, él no formó esos corazones en sus ojos para ti, déjalo ir, libérate, luchaste suficiente, lo hiciste con todo tu ser pero de nada va a servir darle tu última gota de energía porque él no va a apreciarla.
La silueta del rubio comenzó a verse borrosa, su pecho comenzó a convulsionar y el maldito nudo en la garganta ya no pudo contenerlo, lloró en voz alta sintiendo la manos de su amigo apretarse sobre las suyas al centro de esa pequeña y fría mesa.
Le dolía tanto reconocer que Naruto tenía razón, ella era feliz hasta que conoció al Uchiha, a ese hombre que quiso cuidar desde que lo vio por casualidad y morbo causado por todo el revuelo de los medios amarillistas en la televisión, ella se perdió en ese momento tejiendo una historia de cuento de hadas, una que se repitió tanto que incluso llegó a creer que podía ser real, nunca perdía por eso es que le costaba tanto aceptar perder contra Hinata, que consideraba menos por ser tan contrastante con su persona, siempre tan tranquila, tan pacifica, tan afectiva; pero justamente era eso lo que le decía a gritos que había perdido, nunca tuvo el amor de Sasuke se cegó no queriendo ver la realidad, esa donde los ojos oscuros siempre la miraron austeros y distantes.
"¿Qué hice?" se cuestionó dejando que el llanto siguiera brotando Naruto tenía razón Hinata vio más allá, ella al estar tan cegada en su fantasía ficticia en vez de ayudarlo solo lo había ofendido, ¿cómo osó creer que lo enamoraría actuando de esa manera? Había sido tan egoísta pensando solo en sí misma sin tomarlo en cuenta, en cambio seguramente Hinata le dio paz y su propio espacio, y ella se aprovechó de eso se atrevió a jugar sucio quizás con una pequeña justificación cuando obligó a la Hyuuga a renunciar, pero todo se resumía a celos, celos que no tenía derecho a sentir porque nunca fue suyo.
De toda la mujer brillante y realizada que había sido no quedaba nada, se sentía fracturada y avergonzada de sí misma, finalmente entendió porque se sentía tan incómoda al verse al espejo, el reflejo que veía era el resultado de sus malas acciones, no era feliz porque no lo era, no quería apreciar lo que tenía, anhelaba cosas que no podía conseguir y eso la estaba consumiendo en la amargura.
-Se acabó la visita—La voz del custodio la hizo reaccionar, mirando enseguida al frente para captar como el rubio era obligado a ponerse de pie.
-No te dejaré solo—Con la voz entrecortada logró decirlo, sintiéndose mal por no ser el soporte que su amigo necesitaba en esos momentos, inhalando con dificultad y perdiéndolo de vista, se prometió ser la amiga que él merecía, le llevaría tiempo recuperarse pero gradualmente lo conseguiría, lo más difícil ya lo había hecho: aceptar su realidad.
Volvía a ser Viernes y no había sido una semana fácil para el Uchiha, la rapidez que llevaba su caso se había estancado esa semana y Kankuro dándole largas sin muchas explicaciones no había logrado aclararle el panorama, seguramente en otras condiciones su actuar hubiera sido distinto pero su principal distracción y la razón de su falta de concentración tenía un nombre claro, Hinata.
-Sasuke—La voz característica de Orochimaru lo hizo levantar la mirada, el médico entraba a la habitación seguido por la ginecóloga que atendía a la ojiluna—Kurenai acaba de regresar de la visita domiciliara de Hinata, supongo que querrás hablar con ella, iré a atender unos asuntos.
Sasuke vio al hombre castaño darse la vuelta e irse, sopesó que seguramente andaba dando alguna ronda hospitalaria y se había encontrado a la mujer, que caminaba hacia él, Kurenai dejó un bolso rojo sobre la mesa circular que los separaba al estar sentados en los cómodos sillones acolchonados.
Se aclaró la garganta antes de preguntar:
-¿Cómo está Hinata?
La mujer posó sus ojos rojizos en él y su semblante serio lo puso alerta, la castaña suspiró pensando en cómo abordar el tema.
-Sé que no me incumbe pero en este tiempo conozco lo suficiente, no sé porque pelearon y tampoco voy a pedir explicaciones al respecto...
-Ve al grano—Los ojos austeros del moreno se posaron en ella, que tensó la mandíbula en desaprobación.
-No quiero dar diagnósticos drásticos, tampoco es mi especialidad pero Hinata tiene una tendencia depresiva en aumento, el rango de su tristeza es de preocuparse, lleva varios días así y es un punto rojo en el cual debemos enfocarnos... pero más que nada siento que la separación que tienen, es la causa—Sasuke esbozó una pequeña sonrisa que desconcertó a la médica que prefirió callar.
-Tú fuiste la que no dijo que no me acercara a ella—Reclamó.
-Si, porque estaba alterada y tú sinceramente también estabas exaltado, sé de tu problema médico no me iba a exponer que perdieras los estribos con ella... pero a veces el remedio es peor—Recalcó dubitativa, él por su parte se calló los reclamos que le quiso soltar, él no lastimaría a la peliazul ¿por quién lo tomaba esa mujer? ¿Por un loco?—La verdad no sé qué es lo mejor ahora para ella, medicamente el embarazo en lo que cabe va bien, probablemente el reposo casi absoluto es lo que nos conviene, en ese aspecto va bien, pero no en el estado anímico y al final eso puede influir en la gestación.
Sasuke chasqueó la lengua y negó con la cabeza, ansioso; sabía bien que Hinata estaba enojada, decepcionada y probablemente no quería hablar con él pero la ginecóloga le daba a entender otra cosa, quizás no era mala idea buscarla y tratar de solucionar todo el problema.
-Le dije que la siguiente semana venga a hacerse el ultrasonido para llevar un mejor control y ver cómo va todo, quizás veamos el sexo del producto.
El Uchiha asintió y Kurenai entendió que el estoico muchacho daba por finalizada la charla, así que sin más abandonó el cuarto.
Sacó su móvil y nunca se sintió tan cobarde, aún así con dedos temblorosos comenzó a escribir.
"Te amo" Hinata leyó incrédula el mensaje, su ceño estaba fruncido y dejó el plato de fruta con yogurt en la mesita de noche, volvió a ver el número telefónico y aunque había borrado a Sasuke de sus contactos había visto tantas veces esa combinación de números que se la sabía de memoria, los ojos lunas de la mujer se humedecieron y una indignación corrió por cada célula de su cuerpo.
-Te amo—Dijo negando y rodando los ojos, ¿se habría cansado de su nueva conquista? Se preguntó enseguida.
Las lágrimas hicieron un camino por sus mejillas y deseó con todas sus ganas responder el texto diciéndole todas las majaderías que había escuchado en su vida, negó nuevamente y para su sorpresa el celular volvió a vibrar y sonar anunciando una llamada del mismo número, el asombro fue evidente pero también la decisión de deslizar su dedo índice derecho rechazando la llamada.
Un momento después se preguntó a qué se debía la inusual llamada del azabache y ese mensaje, jamás le había dicho que la amaba y ahora venía a decirle lo que tanto anheló, estaba ahí tenía la prueba que no era un sueño o alucinación pero le sabía tan falso.
Volvió a llorar sin poder evitarlo, su llanto salió libre dejando que expulsara parte del dolor que la embargaba.
Cuando el azabache estaba a punto de realizar la segunda llamada a la ojiluna, Gaara entró a su habitación, el estoico rostro del pelirrojo habitualmente no le decía nada pero esta vez fue distinto el porte tenso y nervioso pronto le indicó que la conversación que se avecinaba no sería agradable, guardó el móvil en el bolsillo del pantalón y se puso de pie, con una sola mirada le indicó a su abogado que tomara asiento pero el poseedor de ojos aguamarina solo colocó su maletín en la mesa.
-Te traigo malas noticias.
Sasuke se tragó el "me lo suponía" que quiso soltarle y con un asentimiento de cabeza lo instó a continuar.
-No encuentran a Madara en ningún lado, desde la semana pasada se empezaba a correr el rumor que había huido del país, pero al parecer las autoridades pensaron que podían atraparlo, y no ha sido así, incluso por eso no te comenté nada en la semana pasada y la antepasada—Dijo lo último en un murmullo.
Sasuke gruñó apretando los puños, arrepintiéndose de la llamada que le hizo a la ojiluna sólo iba a joder más el asunto acercándose a ella con la situación expuesta.
-Tenemos una audiencia la próxima semana, no puedo estar del todo seguro pero considero que será la penúltima—Informó el pelirrojo recuperando el porte inalterable.
-Tienen que encontrar a Madara—Soltó y por primera en todo ese tiempo sus ojos se humedecieron, aterrado de lo que pudiera hacer ese hombre, él no podría aguantar que le quitara a otro ser querido, menos a Hinata.
-Lo están buscando, parece ser que los abogados que lo representaban en vez de buscar soluciones a su caso buscaban sacarlo del país.
-¡Me vale una mierda!—soltó exasperado, perdiendo lo estribos y al mismo tiempo recuperando la fortaleza.
-Tenemos que ser pacientes de cualquier manera van a asegurar tu vigilancia—Cortó el pelirrojo con temple y no dejándose intimidar por su cliente.
"Mi vigilancia" pensó con molestia, eso era lo último que le importaba, a él le preocupaba ella...
Apenas Gaara lo dejó sólo, recuperó el celular de su bolsillo, sabía que después de su mensaje y la llamada que le realizó probablemente la dejara pensando y ante la nueva situación no le convenía acercarse a ella, aunque el pelirrojo asegurara que su tío había huido del país conocía a Madara, lo suficiente para saber que no podía ser real, ese hombre estaría al asecho listo para atacar a él o lo último que le quedaba.
Los dedos comenzaron a vagar por el teclado que se desplegó cuando inició a escribir el mensaje, le gustaría decirle tantas cosas cursis y empalagosas que le robaran sonrisas y la hicieran sentir cuán especial era para él pero necesitaba ser conciso, así que solo pudo redactar lo siguiente:
"Sé que no entiendes nada, pero créeme que todo lo que hago es por tu bien... algún día volveremos a estar juntos."
Tal como lo imaginó su texto no tuvo respuesta y aunque era lo que esperaba la sensación de vacío no disminuyó.
La Hyuuga leyó el nuevo mensaje del Uchiha y cada frase fue analizada: "Sé que no entiendes nada, pero créeme que todo lo que hago es por tu bien... algún día volveremos a estar juntos."
¿Engañarla con que la amaba era por su bien? ¿Qué volverían a estar juntos? ¿Cómo? Lo único en lo que concordó fue que no entendía el extraño actuar del Uchiha, ¿quería que estuviera ahí de tabla de salvación? Pues no quería hacerlo, él había sido más de lo que ella podía tener y era algo de lo que estaba consciente, había querido creer que podía ser real un amor de cenicienta, pero la realidad distaba mucho del cuento, para empezar él no era un príncipe y ella tampoco una pobre chica que iba a ser rescatada, lo único cierto es que la gente como ella solo era burlada por los chicos adinerados que las veían como diversión para pasar un rato.
Y aunque lo único que deseaba era obtener mucho más de él y creer en las palabras del Uchiha, se obligó a sí misma a no responder el mensaje y mantenerse firme.
(Días después)
Hinata se vio forzada a sonreírle a Juugo, el pelinaranja la había llevado a la clínica Oro para que Kurenai le hiciera un ultrasonido y verificara que todo estuviera en orden respecto a su estado, ese Jueves se había obligado a quitarse la pijama que ya era parte de su vestimenta diaria, sumergida en la habitación anclada en la cama esperando el paso del tiempo, sumergida en una clase de depresión que incluso ella podía notar, aún así, ese día decidió que era hora de comenzar a aparentar, se forzó a colocar un poco de delineador en sus ojos y un lindo vestido ahogado azul de tirantes mismo que agradeció que tuviera relleno en el busto porque sus pechos seguían dándole problemas con los sostenes.
-Si te parece bien te esperare aquí.
-Si, está bien, trataré de no tardar—Concordó antes de bajar del auto que ya se encontraba en el estacionamiento de la clínica Oro.
-No te preocupes—Logró escuchar al pelinaranja antes de dirigirse al consultorio de la castaña.
Llegar al lugar y ver a una pareja en espera la hizo sentirse melancólica, era inevitable, aunque luchaba por mantenerse fuerte y no pensar en Sasuke, lo único que quería era tenerlo cerca y esperar juntos el turno para la consulta ginecológica y era ahí cuando se cuestionaba qué tanta dignidad tenía, ¿acaso no lo había visto con Sakura? ¿No era eso suficiente para ni siquiera tenerlo en sus pensamientos?
-Señorita Hyuuga, puede pasar, la doctora Kurenai la está esperando—En ese momento la peliazul se sintió incomoda, estaba segura que pasaría después de la pareja que miró minutos antes en la pequeña sala de espera, ellos solo le dedicaron una mirada y decidieron no prestarle tanta atención al hecho.
-Si gracias—Respondió antes de introducirse al consultorio.
-Hola Hinata, ¿cómo te encuentras?
-Bien—Mintió como siempre, dibujó una sonrisa porque después de todo mentir respecto a su estado anímico fue una cosa que hizo desde pequeña y concluyó que no debía sentirse mal al respecto.
-Parece que no has dormido bien.
-Bueno he tenido un poco de reflujo, además solo dormir de un lado suele cansar.
-Ya veo—Murmuró la médica.
-Parece ser que el embarazo no es la etapa tan magnífica, como la pintan—Hinata dijo tímidamente, Kurenai sonrió.
-Dicen que cada embarazo es diferente y es así—Corroboró la médica—Todos los cuerpos reaccionan de diferente manera.
-Si, pero bueno en los libros y en ciertas personas parece todo ir de maravilla.
-Solo tuviste mala suerte—Decretó la médica intentando restándole importancia.
-Si, supongo que si—La Hyuuga aceptó con tristeza.
-¿Qué te parece si te acomodas en la mesa de exploración?
-Si, por supuesto.
El frío gel inductor la hizo estremecer, miró con interés la pantalla del ultrasonido disfrutando de la imagen, el bebé cada vez que lo veía tenía mucha más forma, y lo sentía vivir y crecer dentro de ella, con movimientos apenas perceptibles que le decían que no se encontraba sola, que tenía que ser fuerte porque él la necesitaba y ella se obligaba a luchar para no fallarle pero cada día era más fácil sumergirse en su tristeza.
-¿Qué te gustaría tener?
Hinata guardó silencio por un par de minutos y luego sus mejillas se sonrojaron.
-Me gustaría que fuera un niño... me gustaría que se pareciera a Sasuke—Reveló sintiéndose mal consigo misma por sus deseos, porque de ser así ¿cómo esperaba olvidarlo? Aunque de cualquier manera tener un hijo del Uchiha sería un constante recordatorio de su existencia y de ese absurdo amor que sentía hacia él.
-Al final será un bebé hermoso, si se parece a Sasuke o a ti—Tan solo escuchar que la médica lo nombrara le formó un nudo en la garganta.
Observó como la castaña tomaba medidas del cráneo del pequeño y de otras partes de la anatomía de ese nuevo ser corroborando que la somatometría fuera acorde, luego la vio abrir los ojos rojizos enormemente y sonreírle ampliamente.
-¿Qué sucede?—Aunque la expresión de la ginecóloga no la asustaba si la ponía ansiosa.
-Tú bebé está vez no ha sido tímida—Los ojos lunas buscaron enseguida el monitor, si bien Kurenai ya le había revelado el sexo el impulso nato de corroborarlo la movió.
Su sonrisa se ensanchó y unas lagrimitas corrieron por sus mejillas.
-Es una niña—susurró atónita.
-Felicidades Hinata, tú y Sasuke tendrán una niña.
No quería llorar sin embargo su cuerpo estaba convulsionando, la alegría que sentía de pronto se esfumó porque no existía un Sasuke y tú, eso no era así, ellos no iban a tener una niña juntos, ella iba a tener una niña, si de él, pero no con él.
-Hinata—La médica se quedó sin palabras y al no saber qué hacer solo tomó el antebrazo de la chica y miró hacía aquella cortina al final del consultorio, en la cual solía realizar papanicolaos u otras revisiones donde sus pacientes tenían que desnudarse completamente.
Llevó largos minutos para que la peliazul lograra controlar su llanto, estaba dolida y apenada por esa crisis así que el silencio se volvió incomodo mientras intentaba eliminar sus hipidos, tomó el pañuelo que le acercó la castaña antes de ponerse de pie e ir a terminar de anotar las conclusiones de la consulta.
-¿Cómo te sientes? –Le preguntó al verla más tranquila.
-Estoy bien, lamento esto, es solo que...—No encontró una excusa y mirando hacia sus piernas decidió bajar de la mesa de exploración reacomodándose el vestido.
-Hinata, tú me has dicho que eres enfermera, quiero suponer que sabes a la perfección el estado por el cual estás pasando, no sé si tu tristeza se deba por la cuestión hormonal, por el problema de alto riesgo o por la situación que vives con tu pareja, pero estoy segura que sabes que esto es grave, no puedes seguir así, debes ver a un psicólogo para que te ayude a resolver la causa y que no te siga afectando.
Hinata entrecerró sus ojos con pesar, la recomendación no era mala pero ¿de dónde o cómo lograría ver a uno? Ella estaba acogida por el pelinaranja y no tenía de dónde obtener dinero cómo para pensar en pagar alguno, le había dejado toda la cuenta medica a Sasuke porque después de todo la bebé era de él, ¿por qué no aceptar la ayuda en ese ámbito?
-Encontraré la solución—La ojiluna habló con voz débil y a sabiendas que la consulta había terminado, se despidió escuetamente y salió del consultorio.
Kurenai negó y volvió a mirar hacia el fondo para topar sus ojos rojizos con la cortina beige, exhaló cansina y cuando estaba a punto de hablar una imponente figura salió de ese lugar decidido a abandonar el consultorio.
-Sasuke—Lo llamó apenas tomó el pomo de la puerta—Debiste darte cuenta...
-Déjalo Kurenai—La voz de Orochimaru la hizo callar y el hombre salió jugueteando con un modelo anatómico de una glándula mamaria para ver partir al Uchiha.
-Esa chica...
-Hablaré con él pero también está afectado—Explicó al sentarse frente a la ginecóloga—Vaya líos que arman.
-¿Por qué esconderse?—Debatió molesta.
-Están peleados—Explicó lo lógico y conocido.
-Es tonto y una actitud bastante infantil—Regañó la castaña.
-La estupidez humana no tiene límites. A veces la gente toma decisiones creyendo que protegerán a sus seres amados y sólo complican más la situación.
-¿Qué quieres decir?
-Nada—Cortó el mayor poniéndose de pie y dibujando una sonrisa ladina, divirtiéndose del enredo que se había formado últimamente.
Hinata siempre le pareció una amplia gama de emociones tan cambiantes pero manteniéndose en el mismo tono, sin embargo lo que vio ese día lo rompió, mientras se encontraba de pie mirando por un lado de esa cortina que los separaba pudo percatar que Kurenai no mentía, se veía ojerosa y hasta cansada, sin embargo eso desapareció cuando dijo que quería tener un varón mostrándose entusiasmada, él mismo se emocionó cuando dijo que quería que fuera como él, tal como Sasuke deseaba que fuera una niña y se pareciera a ella, su deseo se cumplió pero fue acompañado del llanto amargo y que no pudo entender del todo pero aun así le caló hondo.
Sentía que cada día que pasaba se alejaban más y menos la entendía, ¿Estaba cometiendo una estupidez intentando mantenerse alejado para protegerla? Probablemente y empezaba a darse cuenta de ello pero todo se había complicado a límites inimaginables.
Inició queriendo protegerla de Sakura, después porque creyó que alterarla podía ser contraproducente y ahora sentía que su cercanía podía ser el detonante para que Madara volviera a usarla en su contra causándole daño, la veía tan destrozada que no sabía cómo solucionar toda la mierda que había creado.
-Las mujeres tiene su manera de complicar todo, ¿no?—Orochimaru entró a la habitación jugando con el mismo modelo anatómico que agarró desde que entraron al consultorio de Kurenai y se sentó frente a él.
-¿Cuándo me iré de aquí?
-Depende de tus pruebas... ¿ya quieres correr a sus brazos?—Preguntó burlón.
-No es el momento... pero cuando den la resolución del juicio le explicaré todo—Ignoró el tono mordaz y respondió seguro pero no lo estaba ¿Qué sucedería si ella no deseaba escucharlo por tardarse demasiado? No, no podía llevar tanto tiempo Gaara estaba haciendo un excelente labor y él tenía una justificación razonable, todo tenía que salir bien.
Las horas pasaron lentas para la peliazul, tan lentas que los días que se convirtieron en inacabables semanas; si bien Anko o Juugo quisieron alegrarla y distraerla ella no tenía ánimos para nada, así que el reposo absoluto fue para ella el mejor pretexto para quedarse en cama, derramando lágrimas la mayor parte del tiempo, apenas probando bocado y aumentando esas heridas en su pecho.
Pero estaba cansada, esa mañana de lunes despertó con más energías. Hace dos meses Sasuke le había enviado esos absurdos textos, prueba misma de su burla y no podía seguir así, debía salir de ese profundo hoyo donde se había sumergido, así que decidió arreglarse, fue directo a la ducha y al salir se colocó un hermoso vestido lila de maternidad, no tenía idea de dónde había salido pero decidió usarlo, arregló su largo pelo y después de verse en el espejo aceptó que tenía mejor aspecto y estableció que era el que deseaba conservar.
En cuanto Anko la vio en la cocina le sonrió y le sirvió el desayuno para iniciarse en una larga y entretenida conversación.
-¡Esto hay que celebrarlo!—Suigetsu gritó en el auto de Juugo desde el asiento trasero—¡Recuperaste tus cosas!—El peliazul volvió a gritar emocionado, después del todo el tiempo invertido y de los contratiempos que surgieron retrasando el veredicto del caso, ese lunes el juez había dictaminado a favor del Uchiha y era cuestión de semanas para que le devolvieran sus bienes.
Ninguno de los otros dos ocupantes hizo caso, Juugo entretenido en la carretera y Sasuke pensando en lo que venía, gracias a Gaara finalmente parte de sus metas se estaban cumpliendo aunque parcialmente, se consiguió vincular formalmente a Madara al caso e inculparlo, pero era ahí donde todo volvía a estar mal ya que seguía desaparecido, no podían rastrearlo y Sasuke estaba consciente que en el momento que se sintiera seguro él vendría a atacarlo, estaba extenuado con todo el proceso y los problemas personales en los que estaba envuelto, además Hinata nunca salía de sus pensamientos, en ese tiempo transcurrido ella se encontraba estable, la tristeza que la embargaba seguía presente y aunque a regañadientes le dijo a Juugo que hiciera algo al respecto como profesional, el pelinaranja después de algún tiempo de hacer lo suyo lo instó para que le explicara las cosas.
¿Pero cómo hacerlo? De algo estaba seguro cuando él fuera feliz Madara llegaría para quitarle su felicidad, pensamientos paranoicos y fuera de lugar quizás, pero él ya no podía estar tranquilo, había una verdad después de todo y lo cierto es que no había espacio para los dos o vivía él o lo hacía Madara.
-¿Qué harás Sasuke?—el moreno lo miró con intriga—Con Hinata—Explicó Juugo— ¿Quieres que pasemos por ella para que vaya contigo? O es decir hable contigo—Se corrigió, sin darle tanta importancia a la parte de sí mismo que le gritaba que no incitara la reconciliación, que aprovechara la situación ¿pero cómo hacerlo?
Sasuke siempre fue un pilar para él y ahora no podía pagarle con una mala moneda, después de todo después de unas cuántas pláticas se dio cuenta de toda la situación y el Uchiha amaba a Hinata de ahí sus acciones erróneas y extremistas, no podías juzgarlo estaba consciente a qué se enfrentaba, Hinata ya había estado en peligro y el mismo azabache se encontraba desquiciado ante ese riesgo latente en el cual había vivido los últimos años, de alguna manera tenía que afectarlo, así que haciendo caso omiso a sus propios sentimientos decidió hacer lo correcto, si su amigo no actuaba debidamente entonces él podría darse una oportunidad.
Sasuke no lo aceptaba abiertamente pero admitía que Juugo tenía razón, en su afán de protegerla en silencio la estaba lastimando, el pelinaranja le dijo que no podía actuar por sí solo y esperar que las situaciones no se malinterpretaran, que estaba echando todo a perder, que si en verdad sentía algo por ella la empezara a hacer partícipe en sus decisiones o al menos se las comunicara asertivamente, porque la base de una relación era la confianza y la comunicación, y así como estaban las cosas ellos tendrían que empezar de cero.
-¡¿Qué?!—El chico peliazul detrás de ellos se quejó— ¡Quiero ir a celebrar!—Dijo cruzándose de brazos y mostrando un colmillo de su dentadura.
-Será por la noche—Sasuke habló.
Cerró las orbes negras con frustración ignorándolo, si Madara estuviera bajo las autoridades o al menos lo tuviera ubicado, se encargaría de hacerle llegar su pequeña venganza tal como lo haría con la del Yamanaka y el Uzumaki; pero Juugo tenía razón no podía seguir condicionando la estabilidad emocional de Hinata a eliminar el peligro para ella. Ahora él podría luchar, podría hacerlo de manera libre y eso debía darle una ventaja.
-Vamos a tu apartamento—Decretó con voz ronca por la ansiedad.
-Entonces debería comprar la ropita para la bebé—Anko dijo emocionada acomodando unos pequeños broches en una caja rosada—Deberíamos ir preparando todo lo necesario para cuando llegué el parto—Hinata la miró desde su cama y en su cara se reflejó el miedo al solo imaginar el acto, por tonto que pareciera no se había detenido a pensar en el momento que tuviera que traer al mundo a su nena y ahora le resultaba aterrador.
-Aún faltan algunas semanas—Dijo tratando de tranquilizarse—No creo que sea tan necesario correr.
-Usted me ha dicho que su embarazo es complicado y ya a los 7 meses puede nacer—La Hyuga la miró asustada, pero comprendiendo que después de todo Anko no estaba del todo equivocada, estaba en la semana 28 de gestación y aunque no era apto que la bebé naciera ya, si sucedía podría sobrevivir y ese hecho le brindaba cierta tranquilidad así que en mutismo asintió a la pelinegra— ¡Perfecto! Así podré darle mi regalo—La sonrisa de la mayor la hizo devolverla en automático y emocionada, sería el primer regalo que recibiera para su bebé—Espéreme en la sala—Pidió tomando la caja donde Hinata guardaba los broches de cabello que tenía para la bebé.
Al poco tiempo apareció Anko con una pañalera, era bastante sencilla, rosada y con ositos estampados, los ojos lunas se aguaron emocionados y melancólicos.
-No vaya a llorar—Exclamó la mujer entre risas acercándosela, Hinata no pudo contenerse y derramó una lágrima mientras la mujer se sentaba a su lado—Es bastante sencilla, pero con mucho cariño.
-Yo se lo agradezco mucho, en verdad—Habló Hinata—Aún me falta muchas cosas por comprarle agregó al ser consciente que solo tenía esos moños para el cabello, pero en su estado poco podía adquirir y sus salidas a la clínica no le daban opciones para comprar muchas cosas—Pañales, ropa, cobijas, me falta mucho pero esto es todo lo que he podido adquirir, así que no hay mucho que guardar—Reveló con una tierna sonrisa admirando la pañalera.
-¡Pronto la llenará!—Dijo la mujer emocionada, la peliazul le sonrió en respuesta esperando que a sí fuera.
-Hay suficiente espacio para todo ropita, pañales, toallitas, cobijas, jabón—Dijo al ver a Anko pensativa—Es magnifica en verdad gracias.
La puerta del apartamento se abrió y ambas voltearon para encontrar a Juugo, la sonrisa que le dedicó Hinata al pelinaranja se descompuso al reconocer al Uchiha detrás de él y a Suigetsu entrar con cara de pocos amigos, enseguida sintió una bofetada ¿el universo conspiraba en su contra? Intentaba ponerse de pie y él aparecía frente a ella después de tanto tiempo.
Para Sasuke este simple comportamiento no pasó desapercibido, chasqueó la lengua con molestia al darse cuenta que se había tornado completamente seria e incluso su cara denotaba hastío y repulsión hacia él.
-¿Ella qué hace aquí?—Preguntó Suitgesu aún con un tono de queja, al haberse perdido ciertos detalles de la vida de sus amigos realmente fue una sorpresa encontrar a la enfermera ahí, nuevamente fue ignorado.
Para la Hyuga ver al causante de su estado deprimido le oprimió el corazón, lucía ojeroso y cansado pero ella no pudo ver eso, estaba tan hecha emociones que verlo tan guapo y con sus amigos la hizo sentir molesta, agachó la mirada de nueva cuenta llena de lágrimas escondiéndola de los visitantes, Sasuke entreabrió levemente sus labios haciendo a un lado la punzada de celos que despertó al verla amable con su amigo, sintiendo la calidez en su cuerpo por solo volver a verla, sus mejillas lucían levemente sonrojadas y realmente se veía hermosa, estuvo a punto de sonreír ladinamente cuando aceptó que el embarazo le sentaba bien, su vientre abultado la hacía lucir angelical en ese simple vestido de maternidad lila que traía.
-Anko prepáranos unos tragos—Juugo le ordenó, sin perder de vista a la ojiluna, que parecía querer desaparecer en el sillón suspiró con nostalgia al darse cuenta qué tanto la afectaba Sasuke, él parecía un idiota desinteresado pero no lo era con ella y ya tenía demasiado con la mirada fija mostrando lo embobado que se encontraba hacia la peliazul.
Los tres hombres tomaron asiento, Sasuke casi enfrente de Hinata, Juugo en el sillón para una persona y Suigetsu después de echarle una mirada de pocos amigos a la peliazul optó por sentarse en el suelo recargado en una pared a lado del pelinaranja, después de todo Hyuuga Hinata no era una persona de su agrado.
Hinata abrumada tomó la cajita y la pañalera yéndose a su cuarto en el momento que Anko empezaba a repartir los tragos, sin volver a dedicarle una sola mirada al azabache, a Juugo apenas y pudo sonreírle recibiendo un simple movimiento de éste como respuesta antes de retirarse, Sasuke entrecerró los ojos al darse cuenta que lo ignoraba deliberadamente.
Los labios de la Hyuga temblaron una vez que estuvo dentro de la habitación, sus lágrimas brotaron de nueva cuenta molesta porque el azabache volviera a su vida, furiosa porque ni siquiera le hubiera dirigido la palabra, ella tampoco lo había hecho pero consideraba que él al alejarse fue el que debió hablarle, ¿pero qué pensaba? ¿Por qué Sasuke querría hablar su separación? Peor aún porque ella quería retomar esa plática... "patética", se dijo a sí misma.
-Así que ahora le harás de niñero—Suigetsu habló con toda la intención de burlarse del pelinaranja tomando el lugar que había sido liberado momentos antes, Anko desapareció en la cocina.
-Sasuke, deberías hablar con ella—El azabache aparentó ignorar el comentario y Suigetsu se tiró en el sillón contrariado y frunció el entrecejo ¿Qué hacía Juugo dándole ese tipo de consejos al Uchiha? ¿Acaso el problema se había solucionado y la ojiluna lograría robarle a uno de sus amigos?—Ha estado bastante triste—Ese último comentario se ganó una mirada austera por parte del moreno aunque estaba consciente que el ojiambar conocía mejor que nadie el estado de la peliazul, la cercanía que podía mantener con las inusuales atenciones lo jodian y no podía evitar sentirse celoso, menos después de lo que acaba de presenciar—No es que la vigile de más, pero algunas noches se pone a llorar—Decidió aclarar al darse cuenta que Sasuke debía estar formando teorías equivocas.
-Debe ser el embarazo—Suigetsu volvió a hablar dándose momentáneamente por vencido —Dicen que las vuelve unas chillonas e histéricas... también dicen que las vuelve unas calientes—Guiñó un ojo con picardía—¿Es verdad?—Le preguntó a Juugo con toda la intención de crear un ambiente tenso.
El pelinaranja de inmediato mostró su incomodidad ante tal cuestionamiento, Sasuke posó su mirada oscura en su par de amigos sin poder ocultar el desconcierto, después de todo Hinata se encontraba muy amable con Juugo y aunque había cedido momentáneamente estaba casi seguro que la ojiluna no le era indiferente a su corpulento amigo.
-Ella no está así por el embarazo... bueno en parte—Le respondió a Suigetsu, pero volvió a dirigirse a Sasuke—Espera una explicación de toda la situación—Repitió lo que estaba cansado de decir las últimas semanas.
-Ya te dije que tendrá que esperar, no quiero que Madara le vuelva a poner un dedo encima y estando a mi lado corre ese peligro—Dijo seco volviendo a retroceder en su decisión, terminando su bebida de un solo trago. Tratando de convencerse que se estaba haciendo ideas en la cabeza respecto a Hinata y Juugo, sin embargo ese vestigios de celos y desconfianza ya se había sembrado desde hace mucho negándose a marcharse.
-Eso lo entiendo—Le respondió el pelinaranja con cierto pesar, no es que quisiera librarse de la Hyuuga porque fuera molesta o difícil de tratar, de hecho era la persona más fácil de tratar, era demasiado dulce, amable y ordenada; pero hermosa, incluso en su estado y ya no podía negarse que gustaba de ella y cada día a su lado era una tortura al no poder luchar por su amor—Pero sé que quiere sentir tu apoyo—Reveló con abatimiento, algunas noches se atrevió a conversar con ella y sólo una había confirmado lo que ya sospechaba sobre los sentimientos de la ojiluna hacia el moreno, ellos necesitaban sentarse y aclarar todo—Te necesita.
Una carcajada se escuchó cortesía de Suigetsu, que miraba incrédulo como su amigo corpulento hacia la acción que él consideraba más tonta de su vida, rodó los ojos con hastío, era cierto que Hinata era guapa pero esos dos estaban realmente enfermos al estarse sacrificando por ella, esa tipa de plano no le caía bien.
-No mames Juugo, cualquier mujer va a necesitarlo, más ahora... no seas payaso, parece que te hubieras convertido en el cupido—Escupió el veneno a sabiendas del significado de sus palabras.
El nombrado volteó a ver a su amigo escandaloso de mala manera y fastidiado, con él ahí no podría tratar un tema tan delicado. Sasuke guardó silencio jugando aún con su vaso vacío entre sus manos, después entrecerró los ojos con un vestigio de celos hacia el pelinaranja notando su inusual preocupación nuevamente, después agitó levemente su cabeza, estaba pensando tonterías otra vez. Se levantó para ir al mueble donde descansaban las botellas de licor y sin decir más se sirvió otro trago tomándolo de golpe.
-Luce bella—Susurró cuando Juugo se acercó a imitar su acción, quería ver la reacción del pelinaranja ante tal comentario pero él prefirió no responderle, haciendo que el azabache entrecerrara sus ojos decidiendo que realmente estaba alucinando—Pero es mejor así, si me le acercó solo volveré a cagarla... no estoy listo—Admitió.
-De cualquier manera, cuando te vayas ella llorara, entonces no veo la diferencia.
— ¿Acaso eres su maldito pañuelo de lágrimas?—Soltó fastidiado e incrédulo de lo que escuchaba.
Juugo lo miró serio, entreabrió los labios pero no le dijo nada alejándose para volver a tomar asiento y pelear un poco con el colmilludo.
Chasqueó la lengua intentando calmarse, echó una mirada a su par de amigos que parecían haberse olvidado de él conversando acerca de alguna mujer, dudando se adentró al pasillo de las habitaciones para usar el baño, en ese momento Hinata salió de ahí y aunque se encontraban a un par de metros de distancia el ambiente se puso tenso, Sasuke sonrió burlón de su maldita mala suerte y ella entreabrió sus labios jalando aire e intentando mantenerse firme omitiendo el hecho que el moreno observándola detenidamente no la hacía sentir mejor, así que intentó aparentar un poco de indiferencia.
-Luces bien—Sasuke soltó al darse cuenta que ella pensaba escabullirse sin decirle nada, observó como Hinata entrecerró sus ojos con molestia creyendo que era sarcasmo y ese hecho lo hizo sonreír genuinamente, pero provocándola más sin buscarlo.
-Lo mismo puedo decir de ti—Soltó sentida y con el nudo en la garganta a punto de explotar y romperla, más se obligó a ser fuerte un poco más esperando la respuesta del azabache.
La desgana con la que le respondió lo descolocó momentáneamente.
-Hhmp—Sasuke emitió— ¿Ya tienes el nombre? –Preguntó lo primero que se le ocurrió queriendo retenerla.
Hinata se mordió labio inferior intentando no soltarse a llorar, ni si quiera le había preguntado por su estado no debería parecerle raro dadas las circunstancias pero siempre guardaba esperanzas, dando espacio para cavilar qué aunque luciera de tal forma no quería decir que ella estuviera bien, de ninguna manera, pero claro él qué iba a preocuparse por ella realmente, seguramente le había mentido y seguía con Sakura además era evidente ellos deberían tener más cosas en común, no como ella.
-¿Y bien?—Sasuke le urgió la respuesta, mirándola atentamente y sin mostrar su embelesamiento debido al vientre prominente de la morena, daría cualquier cosa por tocarlo, acariciarlo pero no se atrevía a romper las distancias.
Hinata negó mirando el suelo, había pensado en algunos nombres pero siempre terminaba pensando si a Sasuke le agradarían y entonces dudaba dejando el tema por la paz. El Uchiha sonrió ladinamente incapaz de adivinar qué pasaba por la cabeza de la chica, realmente parecía incomoda de su presencia, ¿Estaría intentando olvidarlo? ¿Finalmente se habría dado cuenta del error que había cometido al fijarse en él?
-Siempre puede ser Hinata—La peliazul levantó su mirada aperlada para cruzarla con la de él sin reflejar el dolor que la embargaba tras estar enfrentándolo, el cerebro le decía que se moviera pero sus pies no le obedecían— ¿Necesitas algo en especial?—Sasuke le preguntó queriendo desviar el tema, sabía que Juugo incluso le cumplía sus antojos pero nunca estaba de más hacerle esa pregunta, además buscaba alguna manera de hacerla hablar y romper esa actitud, rebuscaba algún vestigio de la mujer que lo amó locamente.
¿Qué si necesitaba algo? Claro, que todo fuera una mentira, que no le hubiera fingido amor, que no estuviera frente a ella preguntándole tonterías, tener la fuerza necesario para no haberse detenido, ignorarlo como él hacía con ella; pero ahí estaba escuchándolo, con la cabeza gacha y a punto de llorar, dejando que volviera a lastimarla.
-Quiero irme a mi casa—Habló finalmente con los ojos húmedos, él la miró directamente y esa mirada le respondió a Hinata antes que sus palabras, ni siquiera supo porque dijo eso, pero lo había hecho.
-Te quedarás aquí—Soltó seco y enderezando los hombros, viéndose aún más alto de lo que era.
-¿Por qué? –La peliazul pudo identificar que había soltado otro comentario tonto, nadie la tenía ahí a fuerzas, había sido su decisión pero llevarle la contraría de pronto fue su contraataque.
-Porque hasta donde sé debes tener reposo, no debes tener ni un centavo ya que no has trabajado por consiguiente no puedes mantenerte sola—Fue hosco e hiriente en su respuesta, Hinata entreabrió los labios con indignación odiaba que fueran así, no tenía nada y dependía de él o su amigo, quién fuera que la estuviera manteniendo, jaló aire tragando palabras que hubiera querido decirle entre ellas que eso era su culpa, por él estaba así, pero sabía que ella también tenía errores en esa ecuación, sabía que había sido débil y se dejó envolver, jugó con fuego y se quemó y su bebita no tenía la culpa, así que no le quedaba más que resistir.
Al verla descompuesta se dio cuenta que sus palabras no fueron correctas pero ya las había dicho así que no podía hacer nada para retrocederlas, además la necesitaba a salvo, eso era algo menos en qué preocuparse, sabía que seguiría pensando en ella como cada día, en ellas, pero al menos sabía que estarían más seguras que a su lado, así que se obligó a guardar silencio.
Hinata apretó los puños y se dio la vuelta para regresar a su habitación con la mayor dignidad que le quedó después de esa desagradable conversación, Sasuke la vio alejarse quiso detenerla pero sus pies no se movieron, echó la cabeza hacia atrás frustrado eso no había salido como tenía planeado, realmente verla lo hacía tonto y lo debilitaba haciéndolo un verdadero idiota.
-Deberías cenar—Hinata escuchó a Juugo y volteó a verlo en el umbral de la puerta de la cocina hacía un par de horas que las visitas se habían marchado—Anko me dijo que tampoco comiste muy bien.
-No tengo hambre—Admitió, haber visto a Sasuke la había vuelto a poner mal, había llorado un par de horas molesta de que él no le preguntara nada de su estado, que ni siquiera tratara de explicarle que encontró a otra mejor o que no encajaba en su vida.
Y en todo ese tiempo concluyó que el Uchiha estaba enterado de su estado, y pronto comprendió que realmente no la dejó sola, empezaba a dudar que Juugo le hubiera ofrecido su apartamento por buena persona sino por orden del azabache.
Lo que no sabía es que en cada consulta prenatal él recibía la misma información apenas Hinata había abandonado el consultorio, vio con alegría que poco reflejó en el rostro los ultrasonidos y recibió con felicidad como el estado de salud de la bebé mejoraba, así como la salud de la Hyuga; pero eran cosas que quizás jamás conociera.
-Se supone que tu ánimo afecta a tu hijo ¿no?—Hinata se sonrojó y Juugo solo pudo pensar lo hermosa que lucía así.
-Es sólo que Sasuke...—Su voz se quebró, limpió una lágrima traicionera—Ni si quiera preguntó cómo me encontraba... o por la bebé... él solo me habló como si no hubiera habido nada entre nosotros, como si mi bebé no fuera suya, como si no rompió mi corazón, como si hablara con otra persona que no tuvo nada que ver con él.
-¿Y tú?—Los ojos lunas temblaron igual que los labios.
-No me iba a poner a llorarle—Protestó y su acompañante hizo un apenas perceptible un puchero con los labios.
-Sasuke, es... bueno siempre ha sido así, desde que lo conozco—Hinata asintió al pensar que quería decirle que nunca tomaba en serio a nadie—No le gusta perder el control de las cosas, cree que las mejores decisiones son las que mejor concuerdan con su intereses, con la situación, con su aparente bienestar; pero no siempre es así y al ser tan racional y calculador no suele considerar a las demás personas cuando toma sus decisiones —"Tú eres su única excepción" quiso agregar pero prefirió guardar silencio, comprendió entonces porque el azabache quería mantenerla lejos y recuperar su cabeza.
No podía culparlo Hinata tenía algo especial, muy especial.
-Debiste decirle algo—Regañó Juugo viéndolo con desaprobación apenas se hubo sentando en la mesa de un bar de estilo moderno, la música disco se dejaba oír a los lejos proveniente de una pequeña pista donde se podían vislumbrar algunas parejas bailando y animadas por el dj presente, Sasuke se levantó denotando molestia—Sasuke—Le llamó levantando levemente la voz—Debes hablar con Hinata o no tendrás más adelante una oportunidad, es evidente que ha esperado algo de ti y tú has decidido no mostrarte, no me interesa que planees, yo era el primero en contra de esa relación pero después de todo ella no entiende nada debe sentirse utilizada, y los dos se están comportando como unos niños huyendo de afrontar la situación.
El moreno empezó a caminar para salir del lugar ignorando a su amigo y el hecho de que se encontraban ahí para celebrar la decisión del juez a su favor, sabía a la perfección lo que pasaba con la peliazul no necesitaba que Juugo se lo recriminara, tomó el volante de su auto con fuerza una vez que hubo arrancado, chasqueó la lengua pensativo, esa tarde en el departamento había notado algo que no le gustó en absoluto, entrecerró sus ojos llevándose un par de dedos a los labios dando golpeteos intermitentes ¿acaso a su amigo le gustaba Hinata? Bufó nuevamente tratando de eliminar esa idea que no lo abandonaba por nada, la Hyuuga estaba demasiado embarazada ¿cómo podría gustarle? "Sigue hermosa" reconoció con molestia, de cualquier manera buscó ser lógico atribuyendo esas miradas y el extremo cuidado del pelinaranja hacia la ojiperla ante la extraña manera de ser que poseía el ojiambar, pero otra vez la verdad le golpeaba en la cara, él era en cierta manera amable pero trataba de no tener contacto innecesario con las personas al menos que fueran importantes para él.
-Mierda—Siseó celoso, presionó el acelerador dejándose llevar por el impulso recordando cómo fue ignorado por la peliazul.
-¿Y Sasuke?—Suigetsu le preguntó curioso al regresar a la mesa que había compartido con él en el pequeño festejo de la victoria legal.
-Quien sabe, se ha largado... hoy quiero tomar hasta perder la consciencia—El peliazul soltó una carcajada, sentándose a su lado.
-¿Y eso?
Juugo no respondió, no quería hacerlo, no tenía ganas de revelarle al parlanchín y fastidioso de su amigo lo que sucedía con sus sentimientos, pero si Sasuke no estaba decidido a cuidar a Hinata como era debido después de las oportunidades que le dio, él lo haría... lo había decidido y ya no le importaba la lealtad.
-Vamos a tu cuarto—Dijo el azabache tras cerrar la puerta principal teniendo en mente lo tierna que se veía con la pijama sencilla de dos piezas consistente en un pantalón lila y una playera rosa, Hinata que había atendido al llamado del timbre se tensó enseguida al verlo ahí, sintiendo el golpe en su pecho enseguida y la ansiedad tomarla sin permitirle pensar correctamente.
-¿Qué haces aquí?—Soltó aún sabiendo que no tenía derecho a cuestionar algo de esa magnitud, lo veía alejarse hacia el pasillo de las habitaciones, así que empuñó sus manos conteniendo la pequeña rabia, quizás estaba tomando una actitud infantil al no explicarle que Juugo no se encontraba e intentar correrlo.
Sasuke no tardó nada en llegar a la habitación de la peliazul, la cama se encontraba deshecha, seguramente ella ya estaba intentando dormir cuando llamó a la puerta sabía que se estaba retrocediendo, pero sus celos lo movieron sólo, quería asegurarse que seguía perteneciéndole, se sentó en el borde de la piecera de la cama comenzando a aflojar un poco el nudo de la corbata.
-Se supone que debes estar en reposo ¿por qué no te sientas?—Le dijo en cuanto la notó en el umbral de la puerta, tenía un tinte de molestia que lo hizo sonreír burlonamente, apreciando la nueva silueta de la peliazul con embelesamiento que jamás dejaría escapar del todo.
-Juugo no se encuentra así que será mejor que te marches—Soltó frustrada, enojada y ya sin poder ocultar su dolor, verlo sonreír la enfermaba más que no verlo; simplemente ya no quería contacto con él, con nada de él, estaba dándose cuenta que no podía verlo y guardar sus sentimientos, no tenía ese temple.
Juugo no accedería a que ella siguiera por su cuenta si sus conjeturas eran ciertas, si Sasuke no lo autorizaba, ella no tendría paz, así que entre su poca claridad para pensar todo fríamente intentó llevar la plática que tanto ansió.
-No lo haré—Fue seco al decirlo—No estarás segura allá—Deberías descansar—Le dijo haciendo un mohín para que se recostara.
-Lo haré en cuánto te vayas—Afirmó, molesta consigo misma, ¿cómo iba a tocar un tema tan importante si se dejaba provocar fácilmente?
La mirada fija la hizo estremecer y negar en silencio.
-Si vas a esperar a tu amigo, deberías hacerlo en la sala—Soltó intentando que la voz no se le quebrara.
-Resulta que no busco a Juugo—Fue claro y las rodillas femeninas casi se doblan ante tal revelación, el corazón le empezó a bombear con tanta fuerza que incluso creyó escuchar su propio palpitar.
-¿Entonces me buscas a mí? –Soltó en un susurro incrédulo y lastimado, él aceptó con la cabeza y ella entrecerró los ojos—¿Para qué?
-Me ha surgido una duda respecto a la relación que tienes con Juugo.
-¿Relación? ¿De qué hablas?—Y el verla confundida y enojada le dio la respuesta, dándole el tiempo necesario para que la Hyuuga comprendiera todo—¡Eres un...!—Soltó perdiendo los estribos—Vete de aquí ahora mismo—Ordenó con la voz quebrada.
-Quiero hablar contigo—Repitió sin perderla de vista.
-¿Ah sí? Pues yo no, ¿quién te crees? Primero me dejaste sin darme la cara, sin tener la valentía de decirme que te habías aburrido de mí, sin tomarte cinco minutos para terminar todo ¿y ahora crees que yo te daré mi tiempo? Que arrogante.
-No me aburrí de ti—Se defendió el moreno, mirando a la peliazul molesta y dolida, revelándole por primera vez lo que sentía.
-Si claro—Fue irónica—Tampoco me interesa saber el motivo por si deseabas explicarlo, como que ya es un poco tarde para eso ¿no crees?
Sasuke entreabrió los labios sorprendido, Hinata jamás le habló de esa manera y aunque había motivos para que estuviera a la defensiva, era un pequeña fiera que no quería que se le acercara y mucho menos mirarlo, y eso no lo esperó.
-Nena...
-No me llames así—Lo interrumpió haciéndolo rodar los ojos.
-Hinata, en verdad te quiero—Ella no quería llorar, sin embargo ya no pudo reprimir las lágrimas.
-Pues bonita forma de demostrar afecto—El moreno se paró turbado por verla así y caminó hacia ella—¡No te me acerques!
Se detuvo ante el mandato, la postura defensiva y la alteración emocional de la ojiluna; no queriendo asustarla.
-No quiero que vuelvas a acercarte a mí y mucho menos escuchar excusas que ya no me sirven de nada... estoy tratando de seguir adelante, así que al menos dame esa oportunidad, tú ya rehiciste tu vida yo quiero hacer lo mismo—Expresó entre sollozos.
-No estoy con nadie entiende...
-Te vi con Sakura—Acusó y negó con la cabeza—Nadie me contó, te vi con ella en tu habitación—El azabache puso a trabajar su cerebro intentando recordar ese acto y poder explicarle— Y casualmente te olvidaste que yo existía—Limpió una gruesa lágrima que corría por su mejilla.
-Las cosas no son así—Intentó explicarle y ella levantó los ojos al techo, mostrándole su cansancio.
-Te vi y no me importa lo que quieras decir sinceramente.
-¿Y qué demonios viste?—Perdió el control y caminó hasta ella tomándola por los hombros—Dilo ¿qué jodidos viste? ¿Realmente me viste con ella en plan sentimental?
La Hyuuga se quedó sin palabras y atónita de ver al moreno tomando el control de la situación de esa manera, los dedos masculinos se le clavaron en la piel causándole un ligero malestar.
-Anda habla, no seas infantil y escucha.
Infantil, palabra incorrecta que le devolvió la fuerza para soltarse del agarre.
-¿Infantil? ¿Yo infantil? Te busqué porque pensé que teníamos algo...
-Tenemos algo—Cortó el moreno.
-Ah, claro, la bebé, lo único que te importa de mí pero no era a lo que me refería sino a lo que me hiciste creer.
-No te hice creer nada y la niña no es lo único que tenemos.
-¿Ah no? ¿Entonces qué más? –Retó, y aceptó que quizás fue ella la tonta que quiso creer que era importante para él.
-Eres mi mujer—Decretó seguro, haciendo que ella pensara que su ego era demasiado grande.
-¿Tú mujer? Después de desaparecer por casi tres meses sin ninguna sola palabra ¿y mientras tenías un amorío con otra mujer? No, así no son las cosas, eso se acabó cuando decidiste dejarme sin ninguna palabra.
-Maldita sea, entiende no te dejé.
-Bueno resulta que la poligamia no funciona para mí.
-No estuve con Sakura.
-Ni me la menciones, la odio tanto o más que a ti... No me llevo ni cinco minutos darme cuenta porque me obligó a renunciar al psiquiátrico, no conforme con hacerme perder el trabajo se metió contigo, felicidades ambos me destruyeron perfectamente.
Hasta ese momento el moreno recordaba que Sakura la había hecho renunciar y chasqueó la lengua con culpabilidad, ¿cuánto daño le había hecho?
-No puedes odiarme—Soltó lo que quería creer.
-¿Por qué no?
Bingo no tenía una buena respuesta, nunca la vio tan lejos como hasta ahora y empezaba a entrar en una especie de pánico.
-Nunca quise hacerte daño.
-No quiero saber el resultado si hubiera sido al contrario... ¿dónde estaría? Paralitica como Kiba, sin...—De pronto guardó silencio al darse cuenta que a ella también podía quitarle lo que más amaba y ahora no se trataba de él, después de todo lo había perdido hace tiempo.
-Nunca te haría daño... a ti no.
Hinata hiperventiló y lo miró aterrorizada, si a Sasuke solo le preocupaba la bebé ¿por qué creía que se la iba a dejar siendo tan egoísta como era? De pronto se sintió acorralada.
-¿Estás bien?—La pregunta del moreno la escuchó distante y todo se puso oscuro para ella.
Sasuke logró tomarla antes de que cayera a causa de su desmayo, la llevó a la cama y se sentó a su lado esperando a que despertara o quizás deseando que no lo hiciera, si, era algo egoísta pero después de verla transformada sin rastro alguno de su dulzura y bondad, enfrentar la realidad nunca fue más difícil, hasta ese momento pudo darse cuenta que Juugo tenía razón, desde el primer día que le mencionó la bola de nieve que se estaba formando por sus acciones.
¿Cómo podía explicarle que todo lo hizo pensando en ellas? Ella estaba renuente a escucharlo y saliendo a la defensiva sin dejarlo habla. Nunca lidió con ese tipo de situaciones, si alguna mujer osaba reclamarle algo él se daba la vuelta y se marchaba, ahora el destino quería burlarse en su cara cobrándole su arrogancia siendo él quien le tocara ver la espalda de la persona amada, sin que a ella le importara todo lo que hizo, hacía y sería capaz de hacer por protegerla.
Al salir del estupor la ojiluna le costó unos segundos recordar que no acababa despertar de un reparador sueño, sino más bien de una oscura discusión que la hizo reflexionar acerca del interés del Uchiha en ella, el nudo se formó en automático y el llanto vino como respuesta al estrés.
El Uchiha frunció su ceño tras escucharla estaba recostado a su lado, solo que ella miraba hacia la pared. El lío en su cabeza se intensificó consciente que nuevamente la lastimaba y al parecer con el paso del tiempo solo lograba hacerlo con más intensidad, seguramente seguiría sin querer hablar con él y entonces qué debería hacer, debería ser fácil tomar una decisión y cumplirla pero era tan difícil respecto a ella; anhelaba abrazarla y hacer cursilerías por su causa, joder deseaba tanto acariciarle el vientre; pero no hacía nada de eso, pensando que podía incomodarla.
El llanto le sonaba desgarrador y él no lograba identificar el motivo del lamento: estaba consciente que ante ella él la había vuelto a abandonar pero no le dejaba explicarle que no ocurrió porque quisiera sino porque era lo mejor para ella, aspiró y rendido se dejó llevar por sus deseos, se acurrucó a lado de la Hyuga abrazándola por la espalda debajo de las cobijas que los cubrían hace alrededor de veinte minutos cuando se negó a dejarla sola preocupado de que pudiera necesitarlo.
Ese acto tensó al instante a la Hyuga, sintiéndose más vulnerable, se encontraba tan ofuscada que no se percató que él seguía a su lado, pronto sintió la fragancia masculina colarse por sus fosas nasales y el cuerpo masculino pegarse a ella brindándole calor, unos labios se posaron en su cuello de manera delicada confundiéndola ya que sentía en ese simple roce un cuidado y afecto que no creía reales.
-¿Qué haces?—Preguntó enseguida con la voz entrecortada al sentir la cara del Uchiha acomodarse en su cuello.
-Quiero dormir a tu lado—Ronroneó, deseando agregar que quería nuevamente dormir toda la noche sin pesadillas y con ella entre sus brazos.
-Suéltame—Pidió comenzando a alterarse otra vez, los ojos lunas soltaron otro par de lágrimas rezagadas—Después de meses ¿vuelves a querer hacerlo?—Se quejó despreocupada de que su voz mostrara sus sentimientos.
-No, siempre quiero hacerlo—Confesó en la oscuridad que hace momentos propició al apagar la luz de la mesita de noche, las orbes lunas se abrieron ante la noticia.
-Eres un mentiroso—Debatió incrédula—Te pedí que me explicaras cuál sería tu papel con mi bebé y creí que querías estar conmigo pero lo único que hiciste fue desaparecer, no te importó en absoluto el daño que me hizo tu ausencia, no te importó desde un inicio, hice tanto por ti, intenté ayudarte, cuidarte y te di todo mi amor y tú solo te divertiste conmigo, te puse encima de mi propio bien, perdí todo lo que tenía protegiéndote —Su voz se entrecortó, el dolor en la garganta fue demasiado y ya no pudo debatir nada más volviendo a dejar salir la cascada de llanto.
Sasuke suspiró atreviéndose a hacer lo que anheló desde que la vio en la tarde, acarició lentamente el vientre abultado, sintiendo al poco rato una serie de pataditas que le robaron una sonrisa, Hinata entreabrió sus labios sintiéndose un tanto molesta, la bebé también se volvía loca con un simple gesto de Sasuke, igual que ella, ambas estarían perdidas si se dejaban llevar por esa debilidad, las convulsiones debidas al llanto de la ojiluna fueron perdiendo fuerza y los sollozos espaciándose.
-Lo siento mucho, no quise que te llevaras la peor parte—La voz ronca salió apenas en un murmullo e intentó poner en orden sus ideas de acuerdo a lo reclamado por la ojiluna—Soy el padre, eso no está a discusión pero...
-Ni se te ocurra intentar quitármela—Debatió logrando librarse de los brazos masculinos que la acogieron y consolaron a su modo, sentándose.
-¿De qué hablas?—Preguntó consternado.
Hinata se llevó las manos a la cabeza en un gesto de frustración, ¿Y si solo estaba exagerando? ¿Entonces qué era lo que iba a decirle?
-¿Pero?—Decidió retomar las palabras del moreno arrepintiéndose por dejarse llevar por un impulso.
Se pasmó cuando la enorme mano volvió a posarse en su vientre dejando paso a un gran silencio, los ojos lunas se encontraron con el brillo de los oscuros. Sasuke le puso un mechón de cabello azulino tras la oreja, al también sentarse a su lado.
-Quiero que entiendas que en verdad nunca quise hacerte daño, tú necesitas descansar y conmigo nada será fácil.
-¿Eso qué tiene que ver?—Preguntó confundida.
-Hice lo mejor para ti—Contestó seco.
-¿Tú qué sabes lo que es mejor para mí? Todo este tiempo lo único que has hecho es solo mover las cosas para que sean mejor para ti, así que no vengas a decirme mentiras... ¡Suéltame!—Gritó y se levantó de la cama—Si no te vas tú me iré yo.
-¿A dónde irás? ¿Acaso tienes dinero?—Cuestionó, Hinata apretó los dientes con molestia, era cierto no tenía un solo centavo y así no podría ir lejos.
-Entonces ¿podrías dejarme sola? De pronto apareces y finges que nada pasó pero si pasó.
-Deberías calmarte—Dijo cansino, no queriendo llevar esa conversación donde irrefutablemente sería echado—En verdad solo quiero dormir dijo poniéndose boca arriba mirando el techo.
Hinata cerró con fuerza sus ojos queriendo controlar todo lo que la estaba carcomiendo, si quería dormir ¿por qué tenía que hacerlo tan cerca de ella?
-Pues hazlo lejos de mí—Expresó pero al verlo sentarse en la cama titubeó y no exactamente por el deseo de mantenerlo a su lado, sino más bien por la duda que la carcomía.
-¿La bebé...—Sasuke esperó pacientemente para que terminara de hablar—piensas quedártela? –"Tonta" se dijo a sí misma, ¿cómo podía creer que podían tratar ese tema? O peor aún podría estar dándole una idea si su conclusión era errónea. El rostro abrumado del moreno la hizo retroceder.
-¿Cómo crees? Ella te necesita a ti—Habló al entender el monstruo por el cual lo juzgaba, no podía culparla era cierto hizo cosas abominables, ¿pero cómo creía que sería tan ruin con ella? –Era sincero cuando dije que a ti no te lastimaría.
Quiso creerle aunque no podía hacerlo al 100%, desvió la mirada sintiendo alivio y se abrazó, cerrando los ojos; una imagen que ante la tenue luz lunar la hizo ver desvalida ante el Uchiha.
-¿Qué quieres Hinata?—Escuchar la pregunta en su oído la turbó, el calor corporal del moreno tan cerca de su cuerpo fue otro indicador de que tan cercano lo tenía, al abrir los ojos lunas lo enfocó casi frente a su cara, soltó un suspiro que no pudo contener debido a la sorpresa "¿cuándo se levantó?" se preguntó.
La mano masculina en lo que solía ser su cintura la descolocó y unas pataditas se unían a la revolución de su cuerpo.
-Y-yo—Respondió insegura, perdiéndose en esos ojos negros que la aturdían sin posibilidad de salida.
-Eres demasiado fantasiosa, ahora mismo yo también quisiera creer que todo es color de rosa... te quiero, te deseo, quiero estar contigo pero nada de eso es posible... las cosas no son lo que deberían ser o lo que uno anhela, así que acéptalas cosas como son, no puedo darte otra maldita solución—Fue crudo, pero las palabras sonaron dulces para ella que ya no podía seguir luchando contra sus anhelos.
-¿Por qué?—Lo interrumpió sintiendo la excitación y entumecimiento en su cuerpo.
-Porque hasta donde sé cogerte no es opción—La pequeña burbuja de ilusión que se había formado se rompió ante eso, "¿jamás me dejara de ver solo para eso?" Hinata coloreó su rostro quizás por la molestia, decepción o quizás vergüenza, aunque eso no se pudo percibir en la oscuridad que los estaba envolviendo, muy apenas y podían ver sus figuras lo suficiente.
El dedo pulgar del moreno acarició el labio inferior femenino y se interrogó qué estaba pensando, más le valía controlar su excitación eso no era bueno.
-Sólo piensas en sexo—Susurró con la voz afectada por el ambiente, Sasuke dibujó una sonrisa al notar el temblor y deseo en la voz, su polla dio un tirón al descubrir que también lo necesitaba de esa forma.
-Tal vez—Le respondió enseguida—Te quiero tanto—Se sinceró turbándola, tirando las frágiles defensas que intentaba mantener la mujer frente a él.
—Po-podrías explicarme porque dices que me quieres y quieres estar conmigo cuando no haces más que demostrar lo contrario—Exigió sin ser capaz de verlo, inhalando la fragancia masculina.
-Porque soy un estúpido—Sasuke negó con la cabeza acercando sus labios a los de la peliazul.
-Quizás un poco—Concordó olvidando todo por un momento, una vez más, arrojando su dignidad lejos, mendigándole en silencio cariño.
Sasuke juntó sus labios un tanto frustrado sin tener en claro qué decisión tomaría, dejándose llevar, por un rato estuvo tan asustado que la calma que venía tras sentirla responder el beso tímidamente lo regresó a la vida, todo se acomodó tomando rumbo.
La desesperación de los labios femeninos fácilmente pudieron aturdirlo, Hinata lo besaba con tantas ansias que pudo haberle perdido el ritmo en cualquier momento pero rompió el beso siendo consciente de como ambos solo se habían excitado y en su caso más, sonrió ladinamente al reconocer que por vez primera no anteponía su deseo, digno de ver, pero lo cierto es que quería el bienestar de esas dos personas frente a él y no el suyo propio.
-Será mejor que vayamos a dormir—Fue claro, Hinata jaló aire al sentir como él la tomaba de su mano acercándola a la cama y ante su azoramiento no tuvo tiempo de arrepentirse.
Se sentó siendo consciente de como él se recostaba, su instinto actuó llevando su delicada mano a la hombría del moreno, se sentía desesperada anhelándolo, deseando retenerlo definitivamente a su lado estaba consciente que podía tratarse de un momento de debilidad que podía evaporarse en cualquier momento, añoraba sentirse deseada y protegida por el Uchiha, así que no le importó su actuar quizás más tarde se arrepentiría, no ahora que decidió ser audaz.
-¿Qué haces?—Sasuke le preguntó atrapando la mano sorprendido, no necesitaba que ella le complicara su erección.
-Y-yo n-no puedo, pero hay algo que podemos hacer—Dijo insegura, comenzando a infiltrar su mano tomando el pene del Uchiha, envolviéndolo y empezando a recorrerlo recibiendo un jadeo del azabache, que la hizo sentir más segura.
Se sentó en las piernas del azabache, dejando que su largo cabello cayera como cascada y le miró atenta tratando de descifrar en la oscuridad la mueca que tenía mientras deslizaba sus manos por el falo.
Callando el te amo y los ruegos que querían brotar pidiéndole que se quedara definitivamente, mismos que la estaban ahogando recordándole que se estaba rebajando, pero no quería que ese filo siguiera lastimándola por eso lo besó, entregándole una vez más todos sus sentimientos, queriendo olvidar aunque fuera por esa noche todo el dolor que significaba amarlo.
Cuando sintió que los movimientos rendían frutos recibiendo el líquido preseminal, se inclinó acogiéndolo con los labios, succionando débilmente y luego con más fuerza, Sasuke gruñó y levanto su pelvis adentrándose más llevando la mano derecha a la nuca de la ojiluna para tener el control dejándose llevar por sus instintos, olvidando todo como sucedía cuando se entregaba a la pasión.
Se incorporó limpiándose la boca avergonzada, Sasuke suspiró satisfecho y antes de permitirle alejarse la tomó de la nuca nuevamente y la besó en los labios.
—Te deseo mucho Hinata luces hermosa—Le reveló en el cuello, avivando la excitación que ya la recorría y las palabras salieron solas—Te amo.
Las manos de Hinata se aferraron al cuello ajeno.
-¿Cómo puedes decirme eso? ¿Crees que no lo sé? Mañana volverás a ser el mismo te irás olvidándome, me dices cosas tan hermosas pero a la luz del sol las olvidas.
-No llores—Le pidió y la acunó en sus brazos—No las olvido, pero—Se separó un poco buscando la cara de la chica—tengo miedo de que algo te suceda.
-¿Qué podría sucederme?—Preguntó y al instante se arrepintió, ¿qué estaba haciendo? Debía soltarlo ya y no prolongar eso, debía retirarse lo más dignamente que pudiera.
-Hoy ganamos el juicio, me devolverán mi dinero...—La información y el silencio que se formó atrapó su atención— La persona que te secuestro tendrá que enfrentar la sentencia que le imputaron pero ese hijo de puta desapareció hace meses—Hinata sintió que las fuerzas de su cuerpo la abandonaban, sus ojos lunas se abrieron expectantes—¿Lo entiendes?
Afirmó enseguida con la cabeza, el solo recordar esos días secuestrada la hacían estremecerse, aún había noches donde las pesadillas le recordaban de manera cruel el calvario que sufrió.
-Tranquila no dejaré que te haga nada—¿Debería agradecerle? Quizás pero se quedó muda, había tanto resentimiento y asco dentro de sí misma que el peso comenzaba a reclamarle su débil fuerza de voluntad.
Quiso apartarse pero el agarre de Sasuke era firme impidiéndoselo.
-¿Qué sucede?—No quiso responderle que estaba traicionándose terriblemente.
-Estoy asqueada de todo esto—Soltó—Caí otra vez, estás con Sakura, ya suéltame por favor.
Sasuke buscó encararla ya que ella se negaba a hacerlo.
-Entiende no estoy con ella, el último día que hablamos por teléfono ella llegó a amenazarme, dijo que se encargaría que el idiota de Uzumaki te inculpara sacando a la luz nuestra relación, quise evitarte eso, no quería que te estresaras, preocuparas o tuvieras un mal rato.
-¿Qué?—Cuestionó intentando procesar la información.
-Por eso me alejé de ti, no quería que Sakura te viera cerca quería mantenerla callada, luego te pusiste mal y Kurenai dijo que si hablaba contigo solo iba a empeorar el asunto, después cambió de opinión y quise solucionarlo pero pasó lo de Madara...
-¿Entonces por qué no me dijiste nada?—Lo interrumpió asombrada y un tanto incrédula.
-No hubieras solucionado nada con saberlo.
-Quizás no—Concordó dolida— Pero al menos hubiera sabido la verdad, ¿cómo pretendes que te crea esto ahora? ¿Cómo sé que no lo has inventado todo?
Chasqueo la lengua incómodo, y ella negó con la cabeza misma que pronto se estampó contra el duro pecho del muchacho.
-¿Puedes oír mi corazón? Nunca ha latido como ahora y es todo por ti... no tengo otra manera de probarte nada, si quieres creerme o no será tu decisión, pero no estoy aquí solo por pasar un buen rato y deberías entenderlo a estas alturas.
-¿Entonces para qué?—Debatió con la voz entrecortada.
No, no podía confesar que lo habían movido los celos, así que le diría la mitad de la verdad.
-Te extraño mucho.
Los labios femeninos volvieron a temblar y se las ingenió para liberarse.
-Tú decidiste todo desde un inicio—Habló y lentamente comenzó a alejarse de la cama—Si crees que saber esto fue mejor, déjame decirte que en nada solucionada algo, solo demuestra la poca confianza que me has tenido, jamás me has considerado como tu pareja, sino como una mujer que puedes tomar cada que te da la gana—"¿Y cómo no?" Se reprimió al aceptar que con él cerca ella lo dejaba hacer y deshacer con su cuerpo, incluso lo que hizo hace un momento ¿qué explicación podía tener?
-No es así—Replicó cansino al darse cuenta al precipicio al cual se acercaban.
-¿No? ¿Entonces qué fue lo que hiciste todo este tiempo? Visitar a la tonta enfermera cuando no tenías a donde ir ¿eso fue por buena persona? ¿Mantenerme en esa cabaña para que tu hija siguiera cocinándose sin problema alguno con una dosis extra de sexo? ¿O el hecho de que visitaste a tu amigo y te acordaste que sigo viva y quizás pueda relacionarme con alguien más?
-No es como lo ves—Se defendió poniéndose de pie de un solo salto.
-No hay otra manera de verlo desde mi postura—Se defendió retrocediendo unos pasos—Realmente no quise tocarte, de solo recordarlo me da asco así que ya no te me acerques, entiende esta vez—Pidió ella.
Se quedó mudo, nunca quiso hacerle daño, ¿cómo iba a saber que la iba a llegar a amar con esa locura? ¿Que todos sus actos egoístas más tarde le cobrarían factura? incluso amándola la excluyo de su vida, intentando resolver todo sólo como si ella no estuviera involucrada y no debiera opinar, Hinata tenía razón no podía negarlo.
Si lo veía desde el punto femenino, tratando de ponerse en su lugar podía entender porque estaba tan molesta, porqué decía tener asco de sí misma, era claro, él era su verdugo y no podía dejar de venerarlo, una sonrisa amarga se dibujó en los labios del Uchiha al llegar a esa conclusión lastimera quedándose sin palabras porque temía que cualquier cosa que volviera a decir solo arruinará más la situación.
-Vete por favor.
-Hinata no—Suplicó, porque entendía que era una salida de la vida de la peliazul definitiva, sabía que la había jodido pero ¿cómo aceptar irse sin más?
-No te quiero cerca, lo que pasó fue un error de mi parte y estoy decidida que no vuelva a suceder y si no te vas, enserio me voy yo.
Si se iba probablemente no habría otra oportunidad como bien le dijo Juugo, pero al verla tomar el pomo de la puerta y salir de la habitación le dio la respuesta, él tendría que irse...
Hola criaturitas, lamento la tardanza es que los últimos capítulos me tienen pensativa, por cierto me disculpo si les pareció tedioso, muy largo o mucho drama (recuerden que no soy profesional en esto)...
También bueno aclarar que Suigetsu no quiere a Hina, porque no quiere dejar de ser el trio de mosqueteros, nada personal, solo no quiere que sus amigos se comprometan y menos con una mujer que los enamoró a los dos. Sobre Sakura quise darle como ese tipo castigo ¿no? Que se dé cuenta de sus errores y le cueste volver a quererse y a estar orgullosa de sí misma...
Por cierto, cómo pueden imaginarse el final se acerca, muy cercano y me preguntaba ¿si les gustaría un maratón del FINAL? ¿o subo los capítulos uno por uno? Ya es cuestión de nada para que ponga "FIN", espero sus respuestas en los comentarios, y gracias a quiénes me dan sus opiniones y puntos de vista de la historia
