El día pasó rápido; lo único que hicimos fue presentarnos con los maestros. La mayoría eran amables, pero realmente no me agradó mucho el profesor Kirkland, el maestro de Inglés. Tal parece que al chico que se sienta enfrente de mí, Alfred, creo, tampoco le cayó bien, ya que a mitad de su clase se volteó hacia mí y dijo "Hey, no crees que el 'Anglocejón' debería dejar de gritar? Eso no es nada cool!" Después rio por lo bajo y regresó a sus apuntes. En respuesta yo simplemente me encogí de hombros, y me puse a anotar lo que estaba en el pizarrón.
Algo que me sorprendió bastante fue cuando llegó la última hora, Ciencias. De acuerdo con el papel que me habían dado al inscribirme, se suponía que nuestro maestro de Ciencias sería un tal profesor Fernández Carriedo, pero en lugar de él, mi vecino entró al aula justo cuando tocó la campana. –Buenas tardes, chicos! Yo soy el profesor Väinämöinen, pero pueden llamarme Tino!- Dijo alegremente mientras dejaba sus cosas en la silla, y se sentó sobre el escritorio para poder vernos a todos. -…Emil, eres tú?- Preguntó después de unos segundos causando que todos me voltearan a ver, y yo le asentí un poco ruborizado. Por el amor de Odín, por qué tenía que ser Tino mi profesor?! Él compartía apartamento con su novio/esposo/lo que sea, Berwald Oxenstierna, y vivían al lado de Lukas, Mathias y yo. Yo ya sabía que Tino era maestro en esta escuela, pero no sabía que él me daría clase… Supongo que también tenía sus ventajas, si no entendía la tarea, simplemente debía tocar a su puerta, pero no valía la humillación que me causaba ser visto por toda la clase sólo por que me saludó. –Cómo están Mathias y Lukas?
-Ellos están bien.- Respondí, queriendo que un gran agujero se abriera y me tragara, para ya no tener que ser humillado.
-Así que conoces al profesor, eh?- Una voz casi tan monótona como la de Lukas preguntó desde atrás, y me voltee un tanto inseguramente para verlo. El había cambiado demasiado desde que estuvimos juntos en la primaria; antes su cabello estaba más corto, y podría jurar que sus ojos antes se veían alegres. A veces, hasta sonreía de ves en cuando. Pero ahora, lo único que veía era un adolescente aburrido que descansaba su barbilla sobre su mano y me miraba.
-Sí, es mi vecino.- Repliqué, tratando de hacer mi voz sonar lo más segura posible.
-Como que, yo te conozco.- Dijo, súbitamente cambiando el tema. –No sé de donde, pero estoy seguro de que yo te he visto antes.
Yo me limité a asentir, y justo cuando le iba a responder, Tino nos llamó la atención. –Hay algo que quieran compartir con la clase, chicos?- A veces me pregunto si Tino es secretamente malvado o algo; en serio, debería de ser imposible hablar con tal dulzura.
-N-no, profesor Väinämöinen.- Le dije, rápidamente mirando hacia mi cuaderno. Desde atrás pude oír como el tarado de Jia Lóng se reía por lo bajo. Es un estúpido…
-Bueno, como les iba diciendo, se suponía que su maestro de Ciencias sería el profesor Fernández, pero a última hora decidieron cambiar un poco nuestras clases por lo que yo seré su maestro de Ciencias—con énfasis en Física—este año. Espero que les guste mi clase! Ahora, voy a pasar lista.- Anunció Tino con una alegre palmada, simultáneamente saltando del escritorio y colocando ahí sus cosas para poder sentarse en la silla. Acto seguido comenzó a tomar lista, y con esperanzas de distraerme, voltee hacia la ventana.
-Emil Steilsson?- Preguntó Tino al cabo de unos minutos. Estaba tan distraído que al principio no capté, y Jia Lóng me sacudió los hombros desde atrás.
-Eh? Uh, presente!- Respondí, queriendo morir por la enésima vez ese día. De acuerdo, ahora todos piensan que soy un idiota, la mascota del maestro de Ciencias, y el chico más extraño de la clase, y mi albinismo no cooperaba en lo mínimo.
Gracias a Odín, unos cuantos minutos después sonó la campana, y Tino nos deseó una buena tarde antes de dejarnos ir. Yo rápidamente guardé mis cosas, y la mayoría de la clase ya había salido del aula para cuando yo me dispuse a hacer lo mismo. –Emil- Tino dijo, haciendo que me detuviera y caminara hacia su escritorio. –Si quieres te puedes ir conmigo.- Ofreció. Mientras hablaba, yo veía como Jia Lóng en silencio empacaba sus cuadernos y dejaba el salón.
-No creo que eso sea bien visto- Repliqué, recordando como una vez había visto una película donde un profesor y un estudiante eran amigos y todos pensaban que tenían un romance, causando que despidieran al profesor. Realmente no quería que le pasara eso a Tino, aunque sabía que eso no pasaría; las películas siempre exageran el 90% de las cosas, después de todo. Tal vez sólo estaba sobre reaccionando…–De todas maneras, gracias. Yo tomaré el autobús de regreso.- Me despedí de él con la mano y el me sonrió, y finalmente dejé el salón.
Me senté en una banca bajo un árbol de manzanas, esperando a que llegara el colectivo. Estuve ahí por alrededor de quince minutos, simplemente viendo pasar a la gente y a los animales. Aunque en una ocasión pasó un vagabundo gritando cosas extrañas en un idioma que yo no conocía, y me dio un tanto de miedo. Muy infantilmente, traté de moverme lo menos posible y de controlar mi respiración- Tal vez se me había contagiado la estupidez de Mathias…
Sé que sonaré como un completo cretino, pero desde siempre me han dado un miedo inexplicable los vagabundos. Creo que soy vagabundofóbico. Espera… creo que se llamaba hobafobia… hibofobia? No, creo que era hobofobia… Recuerdo que cuando era niño solía ir a pasear con Lukas y papá—bueno, técnicamente él era sólo el padre de Lukas, pero siempre me había tratado como un hijo, y por ende yo lo consideraba como mi padre. Es un asunto un tanto confuso para mí—e íbamos los tres por las tranquilas calles de Reykjavik; usualmente a tomar helado. El favorito de papá era cereza, el de Lukas vainilla y el mío chicle. Siempre que nos encontrábamos a algún vagabundo, yo entraba en pánico, tomaba la mano de Lukas y me escondía detrás de él. Me decía algo como, "Está bien, hermanito. Ya se fue", y yo soltaba su mano y volvía a caminar con calma.
No pasó mucho tiempo antes de que llegara el colectivo, al cual subí casi corriendo. Deslicé mi tarjeta del bus por el lector y me fui directo hacia un asiento casi al final, junto a la ventana. Miré el paisaje otoñal de Oslo; era una ciudad bastante ajetreada, pero me gustaba vivir aquí. Aunque yo siempre preferiré Reykjavik, la ciudad donde nací y me crie. Vi como las tranquilas calles cambiaban por avenidas llenas de tráfico—después de todo, era la hora pico. Observé los altos edificios y los lujosos carros pasar frente a mis ojos, realmente yo nunca había entendido por qué la gente amaba los lujos. Es decir, de llorar en la calle a llorar en un Ferrari, definitivamente escogería la segunda opción, pero no me gusta que la gente que si puede darse tales lujos se lo restriega en la cara a la gente que no puede. Gente, como, bueno… Como yo. Da igual; sigue siendo molesto. Por ejemplo, antes Mathias era un niño de papi. Cuando yo tenía trece años y me mudé con Lukas a su apartamento, el Danés tarado siempre tenía ropa de marca, el teléfono más nuevo, y hasta un carro de lujo. Se la llevaba presumiendo—aunque dudo que se haya dado cuenta de que lo hacía—hasta que su padre lo desheredó de la fortuna de la familia. Creo que fue por qué descubrió que Mathias era… um, gay, o al menos eso fue lo que alcanzé a oír una noche cuando él y Lukas estaban discutiendo por que ya no tenían dinero para comprar comida. Honestamente, ambos parecían esposos. Hoy en día, Mathias tiene un empleo como cajero en un supermercado, y Lukas es mesero en un restaurante Italiano que queda cerca de casa.
Sacudí mi cabeza para despejarla d mis pensamientos, y tardé unos cuantos segundos en darme que cuenta que mi parada ya había pasado. Maldición… Ahora estaba a unas cinco calles de casa. En cuanto el colectivo se detuvo en la siguiente parada, bajé corriendo, y miré a mi alrededor. No sabía donde estaba. Simplemente genial. –Eh, chico, muévete!- Dijo un hombre de negocios, que iba pasando y me golpeó el hombro con su maletín. Fruncí el ceño y miré hacia el cartel que decía el nombre de la calle, bueno, creo que no estaba muy lejos, pero si sería difícil pasar entre toda esa gente.
De alguna manera u otra, pronto estaba enfrente del edificio de apartamentos, y me sonreí un poco a mi mismo antes de sacar el móvil de mi bolsillo. Se suponía que debía de estar allí hace media hora… Lukas iba a matarme. Digamos que él es un poquitín sobreprotector.
-Ya llegué- Anuncié, sólo para encontrar a Lukas sentado en el regazo de Mathias, quien estaba en el sofá de la 'sala de estar'. Tal parece que estaba viendo algún estúpido reality show, por las risas grabadas que sonaban cada cinco segundos. Mi hermano parecía estar demasiado cómodo ahí.
-Cómo estuvo tu día?- Preguntó Lukas, su expresión tan aburrida como siempre. Aparentemente no me regañaría! Mathias lo abrazó desde atrás, colocando su barbilla en el hombro de mi hermano y mirándome. Luaks le golpeó los brazos para que los quitara y trató de moverse, pero Mathias no lo dejó irse.
-Hiciste amigos, Emi?
-Sí, claro, supongo.- Pues ya conocía a Jia Lóng y Alfred me había dirigido la palabra, eso contaba, verdad? …Verdad?! –Y no me digas Emi! Si me disculpan, en serio tengo que ir al baño.- Con eso dicho me retiré y me encerré en el baño; simplemente por qué tenía que haber quedado en la maldita clase F junto al estúpido de Jia Lóng?! Yo no quería verlo! Simplemente me recordaba a mi ya de por sí fracasada vida social… Es decir, ni siquiera lo había logrado mantener de amigo por unos cuantos meses, y no había tenido otros amigos después, y bueno… No creo que debería contarlo ni como mi examigo. Es decir, si hubiéramos sido amigos en un principio, me hubiera dicho que se cambiaría de escuela… Es más, ni siquiera veo por qué diablos me importa tanto. Ni siquiera debería de pensar en él ni en mi inexistente vida social. Simplemente llevaré un buen libro al colegio mañana y me olvidaré del hecho de que nadie me quiere- así de sencillo!
Nota de la autora:
Ese Emil es todo un pesimista n.n Sé que parece que las cosas están avanzando demasiado rápido, y sé que este capítulo estuvo un tanto aburrido y lo que sea, pero les prometo que se pondrá mejor la cosa en los próximos capítulos. Aparte, creo que les pongo demasiada historia de fondo T-T pero ya no habrá tanta en los futuros capis, creo. Nos leemos luego~!
Muchas gracias a Milenka24, L.E (Guest) y Canadiaaa por las reviews^^
