Su cabeza dolía intensamente, tanto que debía cerrar los ojos para que las palpitaciones que sentía en sus cienes se detuvieran unos segundos.
-No, no entiendo todo lo que hay en ti. Pero quiero.-La mayor hizo una pausa, y se acercó un poco a Tori , quien seguía en el suelo.
El corazón en un puño, latiendo tan rápidamente que parecía irreal. Quizá quería salir de ella, alejarse, como todo lo que hay en su interior, como todo lo que ha conseguido en la vida. Jade también se alejaría de ella en algún momento...
-Vega...-Quería escuchar todo lo que la mayor le estaba diciendo, quería dejarse ir y no pensar, solo envolver a los brazos de la peliengra y ser sincera con ambas, sobretodo consigo misma, pero, como su padre le ha enseñado con los años, las cosas no siempre son como se quieren.
Tenía claro que si se sinceraba, si dejaba que Jade conociese su verdadero lado oscuro, el que estaba lleno de cortes, cicatrices, lágrimas, golpes, odio y problemas con la comida, esta solo correría todo lo lejos posible, como alma que lleva el diablo. Y no es que eso estuviese del todo mal, ella era un monstruo y merecía estar sola, pero no quería que la mayor se alejase de aquella forma.
-Olvidemos esto, por favor.-Dijo segura, o eso intentó, porque su voz salio tan débil que apenas era audible.-Seamos amigas, nunca hablemos de esto...-Las lágrimas surgieron de nuevo. Quería sentirse amada, pero no podía permitirlo. Quería un abrazo de la chica que tenía frente a sus ojos, quería sus besos, quería... Verdaderamente quería todo de ella, pero no lo merecía, nunca lo haría.-Quedémonos como estamos, y...-Se levantó, sacudió sus pantalones -reprimiendo un jadeo cuando tocó varios golpes y cortes-, se limpio las lágrimas y fingió una sonrisa, una sonrisa verdaderamente bella y falsa.-Podremos ser...-Pero fue interrumpido por Jade, quien alcanzó su muñeca.
La medio latina suplicó porque su chaqueta no se alzara y desvelara aún más oscuridad sobre si misma.
-¿No te das cuenta, Vega?-De nuevo, aquel lindo apodo que tan cálido penetraba en ella.
"¿Por qué Jade se empeñaba en hacerlo todo tan duro?."
-Quiero estar a tu lado, pase lo que pase. Quiero y necesito estarlo... Yo soy mi mejor yo cuando estoy contigo, me siento completa, la soledad se va lejos, mi seguridad vuelve. Tori, ¿no lo ves?. Quiero ayudarte, porque, aunque suene egoísta, si te salvo, me salvo a mi misma.-Otro paso más cerca de la menor. Los separaban solo unos centímetros.- Me haces feliz, escuchas mis tonterías, incluso te ríes con algunas de ellas, aceptas mis cambios de humor, te enterneces cuando te cuento con sencillez alguna de mis hazañas con las tijeras, cuando no estás cerca pienso en ti, me preocupo, me pongo celosa...-Omitió el que incluso tenía celos de su gata Mara, porque eso no venía al caso, y, además, era demasiado vergonzoso.-Te necesito a mi lado, porque me encuentro a mi misma. Porque sé quien soy. Porque...
Quería correr y encerrarse en su casa, pero su cuerpo no respondía ante ninguno de sus impulsos, quería llorar pero no salia lágrima alguna, tenia la sensación de que estaba gritando algo como: ¡Basta, no puedo retenerlo más!; pero sabía que estaba callada. Quería miles de cosas, pero no hacia nada.
-Solo dame una oportunidad, una prueba. Y te demostraré de que puedo sacarte de ese lugar, Victoria. Dame unos días, y te mostraré que todos pueden ser felices. Solo te pido, que me dejes amarte.
Pero, el problema es que cuando ni tan siquiera controlas tus pensamientos, entonces, ya has perdido el total control de tu vida. O eso juraba la menor.
-No.-Fue tajante, segura y fría. No había lágrimas, no había miedo... No había nada. Caminó hasta casa y cerró la puerta.
Jade se quedó allí, parada completamente, sintiendo como su alma caía. Quería gritar, hablar y preguntar, pero tampoco hizo nada. Solo se quedó mirando aquella puerta, aferrándose a su pensamiento.
"Pues no me pienso rendir hasta ser tu luz, Vega."
Y caminó hasta la puerta, donde empezó a llamar sin parar.
Quería a Tori, y le demostraría que ella, sobretodo alguien tan bueno y puro como era la menor, se merecía todo el amor del mundo, y solo ella, Jade West se lo daría.
