-Realmente luces hermosa—Hinata suspiró nerviosa tras las palabras de Anko.
Sonrió tímidamente, se suponía que al ser el día de su boda debería tener a más personas ahí con ella pero la única persona que encontró apta y familiar fue a esa mujer—Ven para acá bebé—Dijo al alzar a la niña de un año—Es tan bonita, tan gordita, mira esa cara toda una belleza como... su padre—Hinata río quedito al darse cuenta que Anko se rehusaba a aceptar lo obvio, Hikari era tan similar al Uchiha, desde el aspecto físico hasta el pequeño carácter que ya empezaba a florecer en la primogénita y heredera del imperio Uchiha.
Volvió a mirarse en el espejo, portaba un vestido de novia en corte princesa, tenía un corsé y un escote en forma de corazón; hasta ella misma aceptó que lucía hermosa, su pelo azulino recogido hacia atrás dejando uno que otro mechón rebelde y su flequillo enmarcar su rostro y aquella joyería con perlas extremadamente cara. Aunque a lado de Sasuke todo era así, al inicio no le fue del todo fácil acostumbrarse, era demasiado ostentoso y ella empezó a sentirse fuera de lugar pero el moreno se encargó de siempre mantenerla a su lado y a su manera hacerla sentir cómoda.
En ese tiempo juntos él solía mantener un semblante estoico, o en ocasiones era seco y frío pero dentro de la casa que había comprado para vivir juntos, una que no era una mansión pero que tenía cinco habitaciones; pudo notar que volvía a abrirle su alma, dejándola entrar, además verlo con su pequeña Hikari era un espectáculo enternecedor y adorable, le daba la seguridad que necesitaba, notarlo sumamente amoroso y paciente con su hija era el regalo más grande de la vida.
-Te confesaré algo—Dijo la mujer mientras cargaba a la pequeña que luchaba para que la devolviera al suelo—Creí que eras la pareja de Juugo. Estuve un tanto molesta cuando me di cuenta que te entendías con Sasuke e incluso cuando vi triste a mi jefe... Así que fue una sorpresa enterarme, que en realidad tú y Sasuke eran pareja—Hinata sonrió volviendo la mirada al espejo—Verte tan radiante en los últimos meses es la prueba que realmente le pertenecías a Sasuke—La Hyuuga se sonrojó.
-Sería algo largo de contar, de hecho a veces cuando veo hacia atrás no me lo puedo creer, nunca pensé terminar con un hombre como él pero es súper guapo y no solo eso, también es muy amoroso y protector, yo soy feliz a su lado... fue difícil y sufrí en muchas ocasiones, pero hoy sé que todo pasa por algo.
Anko la miró con una sonrisa, dándole la razón.
Caminar hasta el altar no fue sencillo, aunque portaba un costoso vestido toda esa gente ahí le parecía desconocida tenía una que otra invitada que conocía del psiquiátrico, pero parecía que ahí había gente que tenía que ver con Sasuke y eso significaba que eran personas de alta clase, así que se sintió sumamente nerviosa, pero tras ver la sonrisa ladina orgullosa de su pareja, ese hombre que en unos cuantos minutos se convertiría en su esposo le dio la seguridad que necesitaba, tomarlo de su mano al llegar al altar la hizo sentir segura y olvidarse del resto. Ese sería su primer día como esposa, como la señora Uchiha formalmente.
La fiesta fue soportable aunque en ocasiones pillaba al moreno hablando de negocios. Aún ante los nervios y sus inseguridades, ese día fue maravilloso él se encargó de hacerla sentir bien, de encaminarla entre esa gente y sobre todo darle ese amor que necesitaba. Y la mayor sorpresa que recibió fue al ver a un par de camilleros acercarse a felicitarla, ver a Kiba de pie la dejó sorprendida.
-¿Pero cómo? ¿Tú no estabas...?—Fue tan impulsiva al tratar de cuestionarle acerca de su impedimento al caminar, pero él entendió su duda y despreocupado como era no le importaba aclarársela.
-Extrañamente algún benefactor quiso pagar mi cirugía—Se encogió de hombros—No sé quién fue pero le debo una—Dijo con una amplia sonrisa. Tras ver a Sasuke mirando hacia ellos a lo lejos, Hinata lo entendió... él había sido, miró a Hikari con alguna empleada muy cerca de ella, y lo supo, ese pequeñita había cambiado muchas cosas en el duro corazón del Uchiha.
-Pero mira la que nos dio una sorpresa fuiste tú, jamás me hubiera imaginado que tú y él, terminaran juntos—Kiba hizo una mueca entre divertida y acusadora.
-Basta, no deberías molestar a la novia en su boda.—Shino lo calló.
-Tss—Se quejó Kiba—Es que—Siguió hablando señalando a Hikari—Se supone que esa niña es de ella y de él, has cuentas—Hinata se puso roja, aunque el amante de perros le hablaba a Shino.
-Irrelevante—Dijo el chico que portaba gafas oscuras—Enhorabuena, felicidades Hinata.
-¿Feliz señora Uchiha?—Sasuke le cuestionó apenas llegaron a la habitación del lujoso hotel donde se había llevado la recepción de la boda.
-Si—Hinata le respondió sin creer del todo la situación que estaba viviendo, ver a Sasuke en ese esmoquin comenzando a quitarse las prendas superiores mostrándole su cuerpo, excitándola, ¿cuándo él no lo hacía? –¿Y tú?—Le regresó la pregunta algo tímida.
-Digamos que acabo de firmar el mejor contrato de mi vida, aquel que me permite tener legalmente a la mujer que quiero sin que ella pueda huir.
-Tú tampoco puedes huir—Debatió ella, dejándose guiar por el moreno hasta un mueble de madera a un extremo de la cama kingsize,
Otro mueble con adornos minimalistas recorría un extremo, dejando la mitad libre, una puerta corrediza se encontraba ahí dejando ver un pequeño balcón, un sillón de tres piezas se encontraba al otro extremo, también contaba con un baño de lujo.
Sasuke logró sacarla de ese vestido, disfrutando encontrarla en lencería de encaje blanca, sonrío jugueteando con los ligueros en sus piernas.
-Te deseo—Le dijo ronco.
-Yo también—Le respondió dándose la vuelta decidiendo ayudarle a quitarse los pantalones.
No sería su primera vez, claro que no, aún así cada vez que él la tocaba la hacía estremecer, las manos masculinas masajeando y jugando con sus senos, apretujándolos y comiendo de ellos, desprendiéndola de aquella minúscula ropa que había portado con maestría, como siempre no se dio cuenta en qué momento él ya la tenía acorralada sobre la cama. Disfrutar el cálido aliento en su zona erógena la hizo jadear, de inmediato sintió los besos traviesos en su periferia acercándose más a ella, hasta que la áspera y fogosa lengua separó sus pliegues lamiendo lo que se encontraba a su paso, las piernas femeninas inconscientemente se enrollaron en la cabeza del moreno buscando más, fue penetrada por la lengua sintiendo alivio finalmente, sentir como se movía en su interior acariciando sus paredes tocando zonas que la hacían desfallecer la nublaron, al sentir la yema de algún dedo del moreno en su clítoris dándole más placer la hizo gritar, disfrutando de un orgasmo.
Escuchó una risa burlona.
-Eres deliciosa—Oyó al moreno y al instante sintió la estocada en su palpitante interior, gimió con satisfacción, encajando sus uñas en la espalda del intruso, enrollando sus débiles piernas en la cadera del moreno, pidiendo silenciosamente más, que él no se tardó en entregarle, dándole otra profunda estocada dejando salir un gruñido al sentir la humedad y palpitante interior femenino, se encontraba tan sensible, que por su más sutil movimiento ella le correspondía en un gemido o gritillo—¡Ah Hinata! –Dejo salir al sentir como lo apretaba.
Sus penetraciones eran tan enérgicas como siempre, eso nunca cambiaría, el deseo estaba ahí; incluso cuando se detenía para cambiarla de posición ambos intentaban volver a conectarse.
-Te amo—Hinata soltó con su voz distorsionada por las sensaciones. Recibió una nalgada cortesía del moreno, mientras lo montaba y una sutil mordida en un pezón. Él se encargó de penetrarla más profundo para corresponderle, y se corrió en su interior provocándole su segundo orgasmo.
Al tenerla sobre su pecho exhausta por la entrega, por los sentimientos, por la fiesta; solo fue capaz de abrazarla.
-Hinata, eres mi todo... gracias por ser paciente, por cuidar de mí y sacarme de ese infierno—Los ojos lunas buscaron los oscuros, y en esa simple mirada le expresó que agradecía que valorara aquello, le dio un beso en los labios abandonando sus miedos.
Después de mucho tiempo volvía a sentirse segura, se sentía protegida y sobre todo amada; rompió el beso para volver a recostarse en el pecho del moreno, dejándose vencer por el sueño, mañana sería otro gran día junto a él, con una vida feliz para ambos, lejos de los miedos, de los problemas, sólo una vida llena de alegrías que ambos se merecían después de todo lo que habían sufrido.
FIN
Quiero agradecer y disculparme, puesto que pocas veces les respondí reviews (acción de la cual me siento muy culpable) pero siempre valore cada uno de sus comentarios, espero que les haya gustado esta historia y que me apoyen con las que vienen en un futuro, gracias :3
