¡Hola!

Lo se, mil años para subir esto xD

¡Lo siento! Me demore más de lo que yo misma esperaba e.e

Espero que les guste :)

¡A leer!


Capitulo cuatro: "La familia Uchiha"

Es un sueño, es un sueño, esto no me puede estar pasando, es solo una ilusión ¡Es una jodida ilusión! Lo que me pasó anoche fue una estúpida pesadilla, no fue real, se acabó ni bien desperté. De seguro esto es solo otro de mis sueños, seguramente aún estoy dormida y ya me voy a despertar. Abriré mis ojos y podré ver la hermosa luz que entra desde mi ventana. Escucharé a los dulces pajaritos cantar. Me sentiré cómoda al estar acostada en mi cama. Mi despertar será perfecto y sin molestias.

-Sakura ¿estás bien?_ escuché la voz lejana de mi hermana entre mis pensamientos.

-¿Eh?_ dije como una tarada y caí en la cruda realidad. Él estaba ahí, enfrente de mí, mirándome fijamente como examinándome y al instante se me hizo un nudo en la garganta. Las ganas de gritar en ese preciso momento eran terribles.

-Sakura, estás preocupándome, te ves demasiado pálida_ dijo mi hermana y puso su mano en mi frente.

-Es… estoy… bien… ¡Perfecta!_ dije con vos demasiado fuerte, estaba alterada.

-No quieres entrar y sentarte un rato_ me ofreció Mikoto preocupada.

-No, gracias_ respondí apresuradamente. Ni loca iba a estar cerca del rompe ventanas.

-Buenos, debemos ir a casa_ dijo Makina_ Mamá nos debe estar esperando.

-Gracias_ agradecí a mi hermana mentalmente. Sabía que ella lo decía para sacarme de ahí e interrogarme luego.

-Ah por cierto_ volvió a hablar Maki_ Mi mamá los invita a cenar hoy en la noche, si desean ir claro.

-Maldita seas_ maldecí interiormente, tenía que haber sabido que algo malo se me iba a venir encima.

-Sería un honor_ respondió Mikoto felizmente.

-Perfecto, a las 9 de la noche los esperamos_ contestó Makina.

-Cuídense niñas_ dijo la señora.

-Adiós_ dijo el mayor de sus hijos.

-Nos vemos_ dijo el menor y pude jurar que su mirada se puso roja por unos segundos, antes de que cerrara la puerta.

Luego de esa escena llegué a una conclusión: Esa casa era perfecta para los nuevos inquilinos, especialmente para los dos chicos. Jamás volveré a criticar una casa hasta que no sepa quienes viven o vivirán en ella.

-¿Me vas a decir qué demonios fue lo que paso ahí?_ me preguntó cuando llegamos a casa_ El chico ese, Sasuke si estoy en lo correcto, no era tan feo como para que pusieras esa cara de espanto.

-Lo siento_ respondí en vos baja_ Es una larga histo…

-Entonces cuéntamela, tenemos todo el día_ dijo y me arrastró hacia mi cuarto_ Bien, aquí podemos hablar tranquilas_ aseguró mientras nos sentábamos en mi cama_ Escúpelo.

Con mucha calma le relaté toda la historia que creía que era un sueño y también le conté como me sentía en ese momento. Temor, tenía miedo, ese miedo que te cala profundo en los huesos y te corta la entrada de aire a los pulmones. Le dije todas las preguntas que ocupaban mi mente en ese preciso instante: ¿Me secuestraría? ¿Me violaría? ¿Me mataría? Y las dos preguntas más importantes ¿Por qué no tenía ninguna herida? Y ¿Por qué sus ojos no eran rojos?

Mi mundo estaba de cabeza, el protagonista del sueño, que resultó no ser sueño, vive enfrente de mi casa y lo peor es que un solo descuido podía marcar mi final. Estaba perdida, totalmente perdida.

-Wou, me dejaste sin palabras_ dijo shockeada_ Pero estas…

-Sí, estoy segurísima_ dije sin dudar.

-Pues te digo que te creo completamente.

-¿De verdad?_ le pregunté sin poder creerlo.

-Te conozco pequeña_ me dijo cariñosamente_ Y sé que cuando tú estás tan segura de algo es porque es cierto.

-Esto nació acá y murió acá.

-Por supuesto_ dijo y cerramos nuestro secreto con el saludo especial que habíamos inventado.

El día transcurrió normal desde el encuentro con los nuevos vecinos, aunque de a ratos recordaba que a las 9 los volvería a ver en mi propia casa y compartiría unas cuantas horas con ellos ¿Por qué mi madre tenía que ser tan sociable? Prefiero esa obsesión que tiene con las alfombras.

-¡Sakura chan!_ escuché el grito de mi mejor amigo, Uzumaki Naruto.

-Naruto_ le dije y le sonreí.

-Te vengo gritando hace dos cuadras_ me reprochó_ Casi me quedo sin pulmones.

-Y yo sin oído_ dijo otra vos muy conocida.

-Sai no seas tan exagerado.

-No creo que sea una exageración Naruto_ respondió mi amigo pelinegro.

-Sakura chan eres mala_ me dijo mi amigo rubio haciéndose el ofendido y yo solo reí.

-¿Cómo estas Sai?

-Bien feita ¿y vos?_ me respondió con una sonrisa. Él siempre tenía la maña de ponerme sobrenombres horribles.

-No me quejo_ le respondí porque era cierto, analizando mi situación las cosas podrían haber sido peores. Espero que no empeore ahora que lo dije porque siempre que lo digo empeora y si empeora no sería nada bueno. En todo caso si empeorara, las cosas serían peores y entonces yo estaría en terribles problemas y quién sabe si…

-Hey, planeta tierra llamando a la frentona.

-¿Ino? ¿Pero en qué momento? ¿Cómo?_ dije totalmente confundida al oír la voz de mi mejor amiga de cabellos rubios, Yamanaka Ino.

-Estoy aquí desde hace unos minutos pero estabas en quien sabe qué mundo que ni cuenta te diste de mi presencia_ se quejó.

-Lo siento_ respondí apenada_ Últimamente estoy divagando demasiado.

-Te quedaste parada como una retardada_ se rió.

-Cerda te juro que…

-Bueno, ya párenle_ cortó Naruto_ ¿Hacia dónde ibas Saku chan?

-Iba a la casa de Tsunade sama_ respondí tranquilamente.

-¡¿Piensas estudiar en sábado?!_ gritaron mis dos amigos rubios a la vez.

-Solo iré a buscar un libro de medicina_ les dije con una gotita en la cabeza.

-Recuerda que son alérgicos a los libros y al estudio_ dijo Sai tranquilamente y yo asentí, dándole toda la razón.

-Bueno, te acompañamos_ dijo Naruto con una enorme sonrisa.

Los cuatro comenzamos a caminar a la casa de mi maestra. Hablamos de todo tipo de cosas en el camino y por primera vez ese en ese día me olvidé por completo de todo lo relacionado con la nueva familia y su hijo menor. Agradezco enormemente los buenos amigos que la vida puso en mi camino porque la verdad no se qué haría sin ellos, siempre están cuando los necesito, en cualquier momento y lugar.

Cuando llegamos a mi destino, los despedí y ellos siguieron su rumbo. Me habían insistido en todo el camino con salir hoy en la noche y hubiese estado encantada de ir pero había un problema: la cena con los vecinos. Si faltaba, mi mamá me mata pero antes va a hacer que haga otra cosa y me imagino que sabrán a que me refiero, las alfombras aman que las limpie.

Mientras pensaba y me consolaba a mi misma por el cruel y malvado destino que puso en mi perfecta vida unos vecinos extraños, subí los tres escalones y golpee la puerta de la casa de mi maestra. Al instante me abrió una mujer rubia con un cuerpo demasiado perfecto para una mujer de su edad, y ni hablar de su exuberante busto. Tsunade si sabía cómo mantenerse en forma a pesar de los años que tenía encima. Ja, si escuchara lo que pienso y lo que acabo de decir, de seguro me manda a volar bien lejos de un puñetazo porque si hay algo que hace resaltar a mi maestra, a parte de sus pechos, es su mal carácter. Cualquiera en su sano juicio no le diría ni una palabra o directamente ni se cruzarían en su camino, especialmente cuando no está con todo los cables juntos.

-Hola Tsunade sama_ dije con amabilidad.

-Te estaba esperando Sakura, pasa_ me ofreció.

Dentro de su casa hablamos de todo tipo de cosas y aproveche para sacarme un montón de dudas que tenía sobre el parcial que se avecinaba ya que si lograba sacarme un 90%, me darían una beca para trabajar de ayudante en un hospital. La Facultad en la que estudio da muchas posibilidades a sus alumnos.

Luego de hablar un rato más, Tsunade me prestó su libro sobre medicina moderna y me despedí de ella. Ya eran las 7 de la tarde y si no me apuraba firmaría mi sentencia de limpia alfombras de por vida.

Cuando llegué a casa, mi mamá ya caminaba por las paredes y me regañó por llegar tan tarde. Creo que exagera, solo me tarde media hora y faltaban una hora y media para que los vecinos hicieran acto de presencia. Ojalá y ni vengan, lástima que eso era pedir demasiado.

Después del sermón que me dio sobre la puntualidad y la responsabilidad, cosa que me pareció innecesaria, pero bueno quién la entiende, subí corriendo las escaleras para bañarme y arreglarme de la mejor forma que mis ganas me permitían.

En el trayecto de la cocina a mi cuarto me crucé con mi padre y me contó que a Makina también le dieron el sermón de la montaña. Yo solo reí, papá siempre sabía cómo animarme y también sabía lo cargosa que mamá podía ponerse en algunas situaciones. Siempre me pregunte cómo pudo fijarse en una mujer como mi mamá, los dos eran polos opuestos, si uno amaba el día el otro amaba la noche, si a uno le gustaba el blanco al otro le gustaba el negro, si a uno le gustaba la pizza al otro la tarta, es decir ¡son completamente diferentes como el agua y el aceite! Pero bueno, gracias a eso nació esta hermosa belleza llamada Sakura Haruno. ¿Soné un poco demasiado vanidosa? Rayos, se me está pegando la costumbre de Ino de adularse a sí misma.

Al terminar de hacer todo lo que mi mamá me ordenó, bajé hacia el comedor y me encontré con todo organizado a la perfección. Esta mujer que me dio la vida hizo un excelente trabajo, se ve que se esforzó mucho, con razón me ordenó vestirme adecuada y elegantemente. Makina ya estaba sentada con mi padre hablando de quien sabe qué cosas y yo como buena curiosa me metí en la conversación.

Eran ya las ocho y media así que solo faltaban treinta minutos para que ellos llegaran y ahora que lo pienso no he visto al padre de esos chicos aún ¿Estará vivo? Mejor ni preguntarlo ya veo que meto la pata, soy especialista en eso.

-Bueno, los vecinos ya deben estar por llegar_ dijo mi mamá mientras se movía de acá para allá, se notaba que estaba nerviosa_ Por favor, compórtense decentemente y lo digo especialmente por ti, Riu_ dijo autoritaria mirando a mi padre_ Todo debe salir perfecto.

-Ni que viniera a vernos el presidente, Megu_ bromeó mi padre, y mi hermana y yo reímos ante sus palabras.

-Muy gracioso_ dijo sarcásticamente.

-Ma, cálmate, todo saldrá bien_ intentó tranquilizarla Makina.

En ese preciso momento sonó el timbre indicando la llegada de los invitados y yo casi me muero del susto. Los nervios se empezaron a apoderar de mi cuerpo y se me notó porque Makina me agarró la mano y me susurró un "todo estará bien".

Escuché como mi madre los recibía diciendo "Bienvenidos, adelante, siéntanse como en casa" y oí pasos acercándose hasta el comedor. Cada pasó era una descarga a todo mi cuerpo, en cualquier momento mis piernas me fallarían y caería al suelo para darme un golpe memorable.

Cuando los vi entrar, unas ganas de salir corriendo y encerrarme en mi cuarto aparecieron en mí. Si no fuera porque mi hermana me tenía sujeta del brazo lo hubiese hecho sin pensarlo dos veces.

-Buenas noches_ dijo mi padre a modo de saludo.

-Hola_ dijimos con mi hermana a la vez.

-Hola, gracias por invitarnos_ dijo Mikoto con una sonrisa. Creo que ella es la única decente de la familia por lo que aparente y con respecto a lo que pregunté por el padre pues, por lo visto, no estaba muerto a menos que ese hombre que estaba ahí no fuera el padre de la familia_ Él es mi marido Fugaku_ dijo señalando al hombre que yo supuse era el padre y le acerté ¡Buena esa Sakura!

-Un gusto_ respondió el señor sin cambiar esa expresión seria con la que había entrado. Por favor ¿a caso no conocían la palabra sonrisa? Y no de esas que hacen sus hijos que lo único que dan es miedo.

-Tomen asiento_ ofreció mi madre y todos nos ubicamos en la mesa. Para mi desgracia el destruye vidrios se sentó enfrente de mí.

La comida transcurrió normalmente y yo no pude sentirme más aliviada. La incomodidad que sentía al principio se fue perdiendo a medida que los minutos fueron pasando. Mis padres y los de ellos hablaron de un montón de temas y del que estaban hablando en este preciso momento era sobre nosotros, sus hijos, tema que nunca falta en una conversación entre padres. Mi hermana, los dos vecinos y yo solo aportábamos algo a la conversación si era necesario hasta que llegó un punto en que empecé a aburrirme demasiado, ese tipo de conversaciones que tenían los mayores a veces resultaban tediosos.

Ya habíamos terminado de comer así que, respetuosamente, pedí permiso para sentarme en el sillón a mirar televisión. Cuando mis padres me dieron el sí, me levanté de mi lugar y mi hermana me imitó, de seguro también estaba aburrida. Pero como casi toda cosa positiva también tiene un lado negativo, esta no fue la excepción. "Chicos vayan con ellas", cuando oí decir eso a mi madre quise tirarle el vaso que usé en la cena por la cabeza.

Desganada fui y me senté al lado de mi hermana. Prendí la tele y busqué algo que mirar mientras los dos chicos se acomodaban en los dos sillones que estaban al costado del sillón más grande en el que estábamos con Makina.

-Mierda que no hay nada_ me quejé. No podía ser que un sábado no hubiera algo como la gente.

-Sigue haciendo zapping_ dijo mi hermana_ Algo vamos a encontrar.

-Ya pasé todos los canales como cinco mil veces.

-Tenemos películas en casa_ habló el mayor de los hermanos_ Si quieren podemos buscar algunas y traerlas.

-Que buena idea_ lo felicitó mi hermana.

-¿Me acompañas? Así eliges_ le propuso y yo interiormente me decía "dile que no".

-Claro_ dijo y grité para mí misma "¡Que me lleve el diablo!".

-Enseguida volvemos_ le avisó mi hermana a nuestros padres_ Iremos a su casa a buscar una peli.

-Bueno, no se tarden_ dijo mi mamá y Makina e Itachi salieron por la puerta dejándome sola con la persona que no quería ni ver en figuritas.

Un silencio incómodo, por lo menos para mí, se instaló entre los dos. Escuchaba las voces de los adultos que estaban al otro lado del comedor pero no entendía ni una palabra, estaba más concentrada en no perder la cabeza de los nervios que me producía estar sola con él. Tenía que hacer algo antes de que me encierren en un manicomio por locura crónica.

-Etto…_ dije con nerviosismo_ emm… ¿cómo estás?_ "Sakura que pregunta tan inteligente", me recriminé mentalmente.

-Bien_ fue lo único que dijo.

-Que bueno_ dije algo molesta por su falta de cooperación_ ¿Cuál es el apellido de tu familia?_ pregunté de repente. Ahora que lo pensaba no lo sabía.

-Uchiha_ respondió mirándome fijamente cosa que me hizo sentir un poco incómoda.

Muchas preguntas azotaron mi cabeza y todas estaban relacionadas con lo que pasó con mi ventana y él, pero… ¿qué tal si se reía de mí porque eso nunca pasó? Quizás si fue un sueño y el protagonista fue él por casualidad, tal vez lo había visto antes solo que no lo recuerdo pero mi subconsciente si y por eso lo soñé. Kami, ya no se qué pensar, voy a terminar enloqueciendo.

-Pregunta_ me dijo, sorprendiéndome.

-¿Qué?_ atiné a decir.

-Sé que quieres preguntarme algo_ respondió con total seguridad.

-Bueno… yo… _ balbucee al no saber que decir a eso.

-Volvimos_ escuché la voz de mi salvación, Makina había regresado_ Tienen muy buenas pelis_ me dijo emocionada mientras me las mostraba_ ¿Cuál vemos?

Nos pasamos mirando películas hasta que se hicieron las cuatro de la mañana. La familia Uchiha se despidió de nosotros, agradeciendo la hospitalidad y no sé que más porque no les presté atención. La mirada que el menor tenía puesta sobre mí no me dejaba concentrar ni un poquito.

"Tenemos que juntarnos otro día", escuché decir a mi madre y pude ver como mi hermana hablaba con Itachi, aparentemente a mi hermana le agradó hablar con él y viceversa. Ojalá y yo pudiera decir lo mismo.

-Nos vemos_ me dijo el Uchiha menor fríamente. Hombre si me vas a saludar de ese modo pero ni me dirijas la palabra.

-Ajá_ le dije sin muchos ánimos, no tenía ganas de verlo otra vez_ Que te vaya bien Uchiha.

-Sólo dime Sasuke_ dijo y me sonrió de esa manera extraña, esa sonrisa torcida me aterrorizaba.

-Ah, bueno_ respondí algo intimidada.

-Te digo una cosa_ dijo acercándose demasiado a mí_ Perdón por lo de tu ventana pero lo arreglé bien ¿no?_ me susurró al oído

Quedé estática, no podía mover un solo dedo, solo lo miré sin poder creer lo que había oído...

-Espero que con eso haya respondido algunas de las preguntas que te formulabas en tu cabecita_ fue lo último que dijo antes de que se fuera con su familia.

Cuando mi padre cerró la puerta volví a la realidad y todo lo que Sasuke dijo me cayó como un balde de agua fría: todo, todo lo que creía que había soñado ahora se convirtió en una pesadilla, una pesadilla real.

¿Qué se supone que haré ahora?

Fin capítulo cuatro.


¿Qué tal? A Sakura no más le pasan estas cosas xD

sakurita haruno: ¡Gracias por comentar en el capi anterior! Sakura es una loca jajaja Sus pensamientos también me dan risa xD

En fin, gracias por leer y comentar en este alocado fic :D

De nuevo, pido disculpas por la demora.

¡Gracias!

¡Paz, amor y chocolates!