Parte XVII: Sueño.
"Debería haber cerrado la ventana"-fue lo primero que la menor pensó, aún dormida, aferrándose más y más a la extraña y ajena fuente de calor. No sabía qué era eso, pero estaba caliente y suave, además, desprendía un aura que hacía que Victoria se sintiese como una bebé.
Victoria.
Abrí los ojos lo más rápido que pude. ¿Calor? ¿Blando? ¿Dónde estaba? Cuando giré sobre mí misma, las palmas de mis manos sudaban tanto que temía que pudiese escurrirme y caer de la cama. Lo único que pude pensar era que quien estaba en mi cama, a mi lado, dándome calor, era mi padre, y odié a muerte que todo justo en ese momento, estuviese pasando a cámara lenta. Una muy lenta.
Vuelvo a encontrarme respirando cuando destapo con cuidado al bulto que está a mi lado y veo a Jade.. Los recuerdos del día de ayer me golpean tan fuerte que puedo sentir como me tambaleo.
"Es un sueño"-Me aseguro cuando lo veo ahí, durmiendo a mi lado.- "Esto definitivamente no puede ser real"- Y convencida de ello, me acurruqué de nuevo, intentando volver a dormir.
-Jade.- Susurro pasado un tiempo demasiado largo. Ahora estoy aún más segura de que esto es un sueño, porque no hay gritos ni dolor, así que por un rato, me dejo ir. No puedo evitar sonreír cuando pronuncio su nombre. Es la primera vez que, si bien esto es un sueño, no odio despertar, que cuando abro los ojos no pienso "Oh, mierda, sigo viva"; es la primera vez en mucho, mucho tiempo, que no escucho voces, insultos o amenazas. La primera vez que, aunque sea una fantasía, me alegro de estar con vida. Es tan extraño...- Y todo gracias a ti, molesta tonta, amante de las tijeras.- Sigo susurrando por miedo a que se ¿despierte? Es demasiado raro todo esto. Sé que no debería disfrutar de esto porque no es real, y cuando despierte, querré morir aún con más fuerza. Querré desaparecer más profundo cuando en verdad vea a Jade en el instituto y recuerde todo lo que nos dijimos -ella sus sentimientos hacía mí, y yo, todas las palabras carentes de sentimientos pero impregnadas de miedo. No, definitivamente debería despertar ahora y pellizcarme fuerte para que este sueño o extraña fantasía no sea dolorosa cuando deba enfrentar la realidad.
Pero no puedo. No quiero.
Odio la realidad que me ha tocado vivir, y por más que he intentando cambiarla, pintarla más bonita, de un color rosa pastel, no es rosa. Para nada rosa. Es negra. Tan negra que la luz quiere correr. La mayor, la luz que la ilumina, querrá correr lejos, desaparecer de mi vida.
Vivir en un sueño es mucho mejor, y es que por eso envidio a las personas felices que no descubren -o no tienen la oportunidad, por suerte- que eso, la felicidad, no existe realmente; solo es algo tan efímero que realmente nunca llegas a sentirla. Simplemente es conformismo con tu estado neutro, no felicidad. Es algo a lo que te aferras pero con el tiempo se disipa y acabas aferrándote a la nada para sentirte bien, y sigues allí, creyendo sentirte feliz por miedo a la realidad. Yo también quería eso, quiero eso, pero me desperté y jamás volví a ver la luz. Envidio eso.
Quiero mi sueño solo unos segundos, pero no puedo.
-¿Qué te pasa?- No salto, no me asusto ni me sorprendo cuando la voz de Jade me saca de mí. Me pregunto tontamente dónde y cómo estará la pelinegra de verdad.
-Pienso.- Respondo sin meditarlo mucho. Lo bueno de saber que esto no es real es que puedo dejarme ser libre sin mediar con las consecuencias. Aquí estas no existen.
-Pensar es malo.- La miro atentamente. ¿Cómo alguien recién despertada puede parecer tan hermosa y brillante? Supongo que es parte de la fantasía, que me recuerda que yo jamás me veré así aunque lo intente por años. No soy bonita, no soy guapa ni tengo bueno cuerpo. Soy obesa y fea. Detestable. Gracias.
-Lo sé. Pensar demasiado me ha hecho daño.- Ella me mira sorprendida, como si no se esperase tal respuesta. Me pregunto: ¿si esto fuese real, yo sería sincera? No. Como estuve sola, aprendí a guardármelo todo para mí, a sufrir en silencio, a esperar a que el dolor se esfumase o se hiciese llevadero. Eso no pasó, se hizo tan profundo que me ahogué en él y me hundí.
-Pues no pienses.- Reí suavemente, y, extrañamente, la risa nació de lo más profundo de mí. Era real. Jade, en mis sueños era mucho más simple y menos filosófica que de verdad.
-Que fácil es decirlo.- Y después de eso, no supe quien se lanzó a quien, pero me daba igual. Era un sueño, y podía vivirlo unos segundos más. Ella me estaba besando. Yo la estaba besando.
A ver, ¿cuán triste es que el mejor beso de mi vida sea creación de un estado idílico y para nada verdadero?.
-Woa...- Jadeó contra mis labios para luego separarnos. Yo no sentía las manos ni los píes.- ¿Y esto?- Su pregunta me sorprendió, y cuando me vio confusa, aclaró.- El beso.
-Oh..- ¿Debía ser sincera, al menos en mis sueños, no?- Siempre quiero hacerlo, y si por una vez tengo un bonito sueño debo aprovecharlo, ¿verdad? Quiero mi luz unos segundos...- Mordí mi labio, intentando no suspirar de manera rota, o empezaría a llorar. Odio llorar.
-¿Sueño?- Asentí, sonriendo un poco antes de volver a besarla.
"A pesar de ser un sueño, esto se siente tan real... tan auténtico"
Mi corazón latía frenético y tenía una sonrisa digna de esto, un sueño. Era feliz.
Era feliz aquí.
Con Jade West.
