Papá ha vuelto.
Abrí los ojos, molesta por el ruido lejano que me impedía volver a la tranquilidad que durante estas horas había alcanzado. Cerré los ojos y volví a tumbarme... pero entonces me di cuenta de la realidad. ¿Gritos? ¿De quién? ¿Y Jade, era real o solo había sido un sueño? ¿Qué estaba pasando?
-¡No quiero volverte a ver nunca más por aquí, hijo de puta!- Un escalofrío corrió por toda mi espalda, haciéndome temblar. Avancé titubeante, simplemente para comprobar que mis sentidos me estaban engañando y que en verdad no era él quien había gritado.
Pero cuando bajé las escaleras, allí estaba, justo ante mis ojos, mis dos mundos colisionando sin retorno. Jade frente a mi padre. Mi padre frente a Jade, con veneno en su mirada y maldad en sus palabras.
-Que tu amiga se vaya de aquí. Ahora.- Quiero gritar a Jade que se detenga, que no se vaya, que no me deje sola. Pero no puedo, así que simplemente bajo mi mirada y con súplica en mi mirada, le digo en un tono apenas audible que se vaya de la casa. Se niega dos veces, pero al final, mirando a mi padre, se va, cerrando la puerta detrás de sí.
Contrario a lo que esperaba, mi padre no hace nada. No grita, no me pega, nada. Se queda mirándome fijamente y sonríe, de una manera que me pone los pelos de punta, que me asusta y me hace tener deseos de esconderme para siempre.
-Así que ella es tu debilidad, maldita bola de mierda.- Su tono es cruel, como siempre. Sus palabras siguen.- Era sobre ella, de quien escribías en esa mierda de diario, ¿no?- Cuando no respondo, él se acerca a mí con pasos rápidos, sumerge la mano en mis cabellos y tira de ellos repetidas veces. Cuando sigo callada, golpea la pared color crema que está a mi lado.- ¡Contesta, puta!- Tiemblo ante esto pero no hablo. No puedo. No quiero.- ¡He dicho que hables, ahora!- Y golpea de nuevo, pero esta vez no es a la pared, esta vez es a mí, y el puñetazo llega justo en mi mejilla derecha.- Pues que sepas que no te quiere, ¿quién te iba a querer? Solo quiere meterse en tu cama, y como eres una puta barata, lo ha conseguido ¿verdad que sí, putita?- No sé que me impacta más, saber que Jade estaba en mi cama -¿significa eso que mi sueño no fue tal? ¿de verdad la besé?-, o que mi padre esté de vuelta antes de lo planeado y mi infierno esté tan cerca.- Eres una chica fácil... una putita gay...- De un golpe que, sinceramente, no veo venir me lanza al suelo y él sobre mí.- ¿Conmigo también serás igual de fácil, perra?- Trago saliva, pero nada baja. Siento sus manos en mi pecho, arañándome, siento sus fuertes mordiscos en mi oreja... siento y siento, pero todo me hunde más, hasta que ya no puedo soportarlo, cierro los ojos y me dejo ir, porque esto es demasiado para mí.
(...)
Y lo único que puedo pensar es: "Jade, lo siento"; porque no sé qué ha pasado entre ella y este engendro ser al que tengo como padre. No sé si la ha golpeado o le ha gritado. No sé nada, así que me disculpo, guardando mis deseos de, incluso mentalmente, gritarle cuanto la quiero. Porque no puedo arrastrarla tan abajo conmigo. Este abismo debe ser únicamente para mí. Solo yo y mis demonios. ¿Así es como se supone que debe ser?
"Pero yo... de verdad la quiero"- Y ahora sí, todo se vuelve negro a mi alrededor.
Ahora he perdido a Jade, mi padre ha vuelto y yo... estoy demasiado cansada.
¿Por qué sigo viva?
