"Es parte del hombre valiente, vivir con gloria, o con gloria morir"
Sófocles
Padrino
-James, ¿podrías hacer el favor de callarte un momento y sostener con más firmeza al maldito motor? Si vas a seguir hablando como un nenaza durante los sietes meses que quedan... ¡Lo que nos espera, Remus!
El aludido levantó la vista del libro que leía y la posó ante el desastroso panorama que se le presentaba: estaba Sirius, con una camiseta arremangada hasta los codos, pantalones rotos, una llave inglesa en una mano y un puñado de tuercas en la otra, tratando de reparar su motocicleta al modo muggle porque Si mi madre me viera querría ahorcarse, chicos, les había dicho. A su lado se encontraba Peter con la cara manchada de aceite y mirando fascinado al artefacto. En cuanto a James... James seguía con los ojos soñadores, sin prestar la más mínima atención a lo que hacía, y todavía no se le iba de la cara la sonrisa que tenía pintada desde esa tarde, cuando les anunció que Lily estaba embarazada.
-Creo que la que tendrá la espera más difícil será Lily- comentó el licántropo, sonriendo suavemente. Sin embargo, Remus advirtió que había metido la pata tan pronto James retomó su perorata.
-¡He estado hablando con Lily de eso, justamente! Le dije que, fiel a mi promesa de que siempre estaría a su lado, la acompañaría en el embarazo también, pero activamente. Es decir, cuando le agarren los antojos, los compartiremos...
-Siempre buscando una excusa para comer, Potter- exclamó Sirius con el ceño fruncido, después de lanzarle una mirada glacial a Remus por darle a su amigo más motivos para seguir hablando de lo mismo.
-...que si llega a tener dolores por las noches y no puede dormir, yo me quedaré despierto con ella y le leeremos cuentos al niño...
-¡Pobre criatura! Aún no nació, pero ya tendrá la maldita suerte de escuchar tus chillidos femeninos...
-¡Y no lo creerán! Tomé un libro de los que compró Lily, "La mágica espera", y me lo leí en una sola noche.
-¡Eso sí no lo puedo creer!
-Es muy interesante...Nunca pensé que me gustaría leer cosas como esas.
-Y yo nunca pensé que tu voz podía alcanzar notas tan agudas, amigo mío- murmuró Sirius, fastidiado- En serio, ¿qué es lo que sigue? ¿Tomaremos té en tasitas de porcelana y leeremos juntos un libro sobre nombres para bebés? ¿O nos depilaremos las piernas y pintaremos las paredes de este garaje de color rosa?
James Potter lo miró serio, perdiendo la paciencia.
-Estás hecho un viejo gruñón, Canuto.- resopló y se ajustó las gafas sobre el puente de su nariz- No entiendo por qué pasamos dos horas tratando de arreglar este cacharro y no bebimos ni una gota de whiskey de fuego para celebrar.
-Primero: esto no es un cacharro, no vuelvas a insultar a mi chica delante de mí. Segundo: cuando terminemos, compraremos todo el alcohol que quieras...o cerveza de mantequilla, mejor ¿No era que querías acompañar a Lily y todo eso...? Si ella no puede tomar alcohol entonces tú tampoco, Cornamenta.
-¡Oh, ya déjate de tonterías! ¿Qué es lo que te sucede hoy, Sirius?- exclamó James con furia, arrojando la pinza que tenía en la mano y enfrentándose a él- ¿Qué pasó para que tengas esa cara de hipógrifo arrugado, eh? No me digas que es por mi culpa porque cuando vine ya estabas así- se le quedó mirando fijamente, pero el aludido no dijo nada; entonces se dirigió a los otros dos- ¿Alguno de ustedes piensa decirme por qué diablos parecían estar en un velorio cuando llegué? ¿Y por qué se destrozó la maldita motocicleta?
Remus cerró el libro que tenía en sus manos y suspiró, súbitamente abatido. Peter se limpió la cara con un trapo y se sentó, con una seriedad impropia en él.
Finalmente, fue Sirius quien habló.
-Recibimos un Patronus de McGonagall, cuarenta minutos antes de que llegaras. Tranquilo, no murió nadie- se apresuró en añadir, cuando James palideció- Tuvimos que allanar una casa de un vecindario muggle, porque había rumores de que se había conjurado una marca tenebrosa por allí...Llegamos justo a tiempo. Estaban practicando un Cruciatus sobre una chica muggle...- inspiró una bocanada de aire, se detuvo por unos segundos- Obra de Lestrange y otro más que fue más rápido en escabullirse como para identificarlo, pero...pero...
-No estamos seguros si fue Regulus- intervino Remus, al comprender que a Sirius le estaba costando continuar- Escuchamos a Lestrange gritar ¡Espera, Reg! antes de que desapareciera, pero no necesariamente se tendría que haber referido a Regulus, ¿verdad?
-Por supuesto. Podría haber sido Reginald, Rémulus...- acotó Peter, mirando con aprehensión a Sirius.
James negó con la cabeza, desconsolado, y le dio unas palmaditas a su amigo.
-Lo siento, Canuto...Yo...Si lo hubiera sabido, no hubiera estado molestándote con tonterías.
Sirius se sacudió la melena con energía, negándolo- ¡No son tonterías! Fue una buena noticia, de verdad. Nos levantó mucho el ánimo. Sólo que llegó un momento en que pensé que ibas a abrirte de piernas y parir a la criatura aquí, Jimmy.
Los cuatro estallaron en grandes carcajadas, incluso Peter no pudo dejar de reír cuando Sirius continuó:
-Y después de todo, Colagusano ya está mayor como para que le sigamos limpiando el trasero y dándole comida en la boca...Teníamos que encontrar a otro niño que cuidar, ¿verdad, Remus?
Lupin resopló, divertido- Con niño o no, evidentemente algunas cosas nunca cambiarán. Como tus bromas estúpidas, Canuto- Sirius se hizo el ofendido mientras los otros dos reían a mandíbula batiente- Y otras cosas menos felices tampoco lo harán, lamentablemente- murmuró, reflexivo- ¿Qué piensas hacer, James? ¿No crees que es mejor...no sé...desaparecer por un tiempo?
James Potter dejó de reírse. Lo miró a los ojos y Lupin supo que él ya se había planteado esa cuestión.
-He hablado mucho con Lily de ésto...Sé que no es el mejor momento para tener un niño. Y que las cosas van a seguir como están por mucho tiempo. Lo sé, Remus, créeme que fue una de las primeras cosas que pensé cuando Lily me dijo que estaba embarazada. Pero no podemos desaparecer. ¡No podemos borrarnos así como así! Si queremos que el niño crezca en un mundo más seguro, sin preocuparnos de que un maldito mortífago esté respirándonos en la nuca, ¡tenemos que luchar! ¡Tengo que luchar por mi hijo!
Cuando terminó de hablar, James se dio cuenta de que se había agitado, conmocionado por sus convicciones. Miró de hito en hito a cada uno de sus compañeros y vio que Peter lo contemplaba con admiración y algo más que no supo descifrar, mientras que Remus le sonreía con orgullo pero sin sorprenderse, como si hubiera esperado esa reacción de él, y Sirius...Sirius, imperturbable, lo miraba fijamente, con las manos metidas en los bolsillos del pantalón y el asomo de una sonrisa ladeada curvando sus labios, dando la sensación de que estaba a punto de decir algo trascendente, determinante...
James se quedó esperando alguna objeción, pero Sirius se agachó para tomar un trapo y le dio la espalda. Entonces...
-¡Bah! No te hagas el gran héroe, hombre. Te lees, ¿cómo dices que se llamaba esa cosa? ¡Ah, sí! La mágica espera...te comes eso en una noche como si fuera un pastel de calabaza y pretendes recuperar tu hombría con este discursito de Yo, el incansable luchador y...- no pudo continuar, porque tuvo que tirarse al suelo para que la pinza que le arrojó James no le diera en medio de la cara. Ahora sí los cuatros volvían a desternillarse de la risa.
-¡Bueno, suficiente! ¡Basta de niñerías! Sigamos reparando a mi chica...
James se acercó a Sirius y le susurró:- Oye, Canuto...Después de escucharte dudo que quieras aceptarlo...pero tengo que decir que tú eras la primera opción para ser el padrino de mi hijo.
Sirius Black se volteó a verlo, estupefacto, y lo tomó de los hombros, zarandeándolo.
-¿Qué...? ¿Cómo...? ¿Yo era...? ¡No, yo lo soy! ¡Yo soy el padrino! ¡Yo quiero serlo!
James se encogió de hombros, dudando, guiñándole un ojo a Lupin.
-Tú lo has dicho, Cornamenta, YO soy la primera opción. Yo le enseñaré a montar una escoba y lo prepararé para que no sea un buscador incompetente como su padre. Yo le contaré las historias de terror en vez de esas historias muggles que tu mujer seguramente le contará...
-Y aquí tenemos a Sirius Black: piel de lobo, pero corazón de cordero- le susurró Lupin a Peter, mientras los dos observaban cómo Sirius trataba de convencer a James para que lo eligiera como padrino, mientras éste se hacía el difícil y lo miraba con sorna.
Sí, el mundo era un desastre, pero al menos ellos cuatro podían seguir riendo.
I know, I know...si hay alguien del otro lado: ¡perdón por desaparecer! Pero a veces se hace difícil escribir y publicar cuando una tiene que hacer otras cosas y, sobre todo, cuando la maldita inspiración se toma vacaciones. No terminaré esto hasta que en Status ponga "Complete". Seguiré y seguiré hasta que diga ¡basta! Pero ahora no, no puedo dejar esto, no cuando ya se nos terminó la última película de Harry y lo único que nos queda es ésto. Ésto, justamente, salió de una idea que me dio un comentario de Sara-Lily-Potter, pidiendo por momentos de Sirius más felices. Espero que guste, y gracias, gracias, por todos los comentarios que me dejaron hasta el momento. De verdad que extrañé volver con Postales, pero no sabía cómo hacerlo. La próxima viñeta no creo que me demore mucho en publicarla porque ya tengo casi la mitad escrita. Las extrañé, chicas! Gracias, de nuevo, a quienes siguieron esta historia, y perdón por hacerlos esperar. Gracias por leer, mucha Pottericidad para ustedes y nos vemos en el próximo capítulo! =D
