Hola a todos nuevamente. Tuve un poco de tiempo. Jaja o digamos que me escurri. Les dejo un nuevo capítulo.
Descargo de responsabilidad: la serie no es mía.
Todo está permitido. Menos interrumpir una manifestación de amor.
Paulo Coelho.
Capítulo 8
Que se fuera con él. Eso le había pedido. ¿ir? ¿adónde?.
-Vas a venir o ¿no?- le preguntó Derek.
-¿adónde van?. ¿porqué lo hacen?- preguntó desconcertada.
Aparecieron dos hombres más vestidos como si fueran enfermeros. Ella lo sabía no pertenecían al hospital. Ingresaron con una camilla.
Miraron a Derek y él les dio un asentimiento. Procedieron a poner al cuerpo de Spencer en la camilla.
-Hay un ambulancia esperando abajo. Puedes venir y encontrar tus respuestas o, no vengas . Estoy seguro que te buscará- le dijo ya parado en la puerta. Ella seguía estática al lado de la cama vacía.
No respondió. No podía.
-Bien. Esta despejado. Podemos salir-
Tenía que decidirse. Derek salió primero mientras los otros hombres empujaban la camilla por detrás de él.
-Spence...-
Su cuerpo se puso en movimiento. Salió del cuarto y alcanzó a ver cuando giraban en un pasillo corrió para alcanzarlos.
Notó que uno de los guardias de seguridad se paraba frente a Derek impidiendole avanzar. Se paró a su lado.
-Buenas noches Tim-. Saludó sonriente
-Dra. Jareau- saludó amablemente. Ella miró a Derek para que le siguiese la corriente.
-Vamos a llevar al señor Reid a otra habitacion-. El hombre la miró, y miró a sus acompañantes. Torció el gesto.
-Claro- dijo haciéndose a un costado. -pasen-.
-Gracias Tim-.
Se metieron al ascensor y rogó internamente para que no se diera cuenta que en vez de subir ellos estaban bajando.
Salieron al estacionamiento. La chica que reconocio como García los esperaba al lado de la ambulancia.
-Trueno de chocolate, te demoraste- acusó supuso a Derek una vez que estuvieron cerca.
-Hey baby girl!- estaba en lo correcto se lo decía a él. -ya estamos aqui- miró a su alrededor como si buscará a alguien. - ¿donde está?- le preguntó
-Despejando el área- le respondió poniendo los ojos en blanco -ya sabes como es-.
-¿porqué no nos vamos?- preguntó ya un poco superada por los nervios. Aún no sabía si lo que estaba haciendo era lo correcto.
García se percató de su presencia. La miró sorprendida y luego sonrió.
-Te uniste a nosotros- no le estaba preguntando.
Iba a responder, pero no sabía que decir.
-¿Todo listo? ¿porqué no lo subieron todavía?- la inconfundible voz de Hotch sono mientras aparecía por el frente del vehículo. La miró.
-jj- saludó sin ninguna emoción. Luego volvió su atención a los demás
-Vamonos- en un sólo segundo todos se pusieron en movimiento.
-Como ya tenemos doctor de verdad, García irá conmigo en el todoterreno, López y Daniels Irán en el auto- fue Derek quien dio las indicaciones y todos estuvieron de acuerdo.
Pronto ella ya estaba arriba del ambulancia mirando los signos vitales de Spencer, mientras Hotch conducía. Una extraña sensación de déjà vu la invadió.
No supo cuanto tiempo condujeron. Pero sintió como el vehículo aceleraba y tomaba una curva a toda velocidad.
-agárrate- fue lo único que le dijo Hotch. Y sintió como se sacudian.
-Derek maldita sea- maldijo por el radio.
-controlado jefe- la voz del moreno se escuchó a través del parlante.
Ella miró a Reid buscando algún indicio de que el movimiento brusco le hubiese afectado. Por suerte se mantenia apacible.
Condujeron un poco más hasta detenerse. Las puertas del vehículo se abrieron al mismo tiempo que Hotch descendía de el.
Los hombres que ahora tenían nombres, o por lo menos apellidos. Bajaron a Spencer.
Ella iba bajando cuando vio a Hotch acercarse hacia Derek con cara de pocos amigos.
-¿Estas loco?. ¿Porque dejaste que se acercarán tanto?- lo increpó.
-Lo siento, se me escaparon-. Dijo rascando su ahora rapada cabeza.
-mmmhmm-. Fue Lo único que tuvo por respuesta. Por el aspecto que dejó en el rostro moreno es que estaba en problemas.
Ella que había permanecido un poco alejada, pudo mirar a su alrededor. se dio cuenta que estaban frente a una enorme mansión, ahora conciente, su cuerpo tembló por el aire fresco. Entonces vio que alrededor de ellos todo era agua. Miró en dirección por donde llegaron y se dio cuenta que se trataba de un puente que servía para conectarlos con la ciudad. Era muy largo y había una garita de seguridad.
-Jennifer-. La voz de Hotch llamó su atención.
-¿Si?-
-sigueme- dijo indicándole la entrada.
La casa era estilo victoriana. Ingresaron por las puertas doble hoja. Si por fuera la casa parecía grande, por dentro no tenía descripción. El recibidor era amplio. Habían dos escaleras que conectaban con la planta alta.
Notó que el marrón predominaba en la decoración. "Quizás sus migrañas continuan". Pensó.
-Bienvenido señor-. Una mujer con acento hispano salió detrás de una puerta. Venía secando sus manos.
-Lupe- devolvió el saludo cortés. -Te presento a la doctora Jennifer Jareau-
La mujer la miró examinandola.
-¿médico?- preguntó extrañada. - le dije a la señorita García que el niño Henry ya se encontraba bien-.
Ahora la desconcertada era ella. Hotch tenía un hijo.
Vio al hombre soltar un suspiro. No era de tranquilidad. Era más bien como si la señora hubiera dicho algo que no debía.
-No es para henry; por cierto ¿donde está? Debo hablar con él.
-pues- la mujer no terminó de hablar cuando un par de pequeñas pisadas se escucharon arriba, hasta que un pequeño de cabellos rubio un poco largo, de ojos azules y mejillas rosadas se paró en el final de las escaleras. No sabia porque pero le recordaban a alguien.
-Tío Aarón!- dijo -¿Donde está mi papi?.
¿Qué?...
