Bueno, ante la crítica y reclamó por parte de la seguidora n1 de mis historias he aquí un nuevo capítulo.

Descargo de responsabilidad: no CM no es mía.

Abriste una ventana despertando una ilusión, cegando por completo mi razón

Jesse y Joy

Capítulo 11

-¿ Como haces para decirle a una chica que salga contigo en una cita?- preguntó mientras acomodada su brazo para no golpear su hombro.

-creo que debes decir algo así como, ¿quieres salir conmigo?- respondió sin quitar la mirada del portátil.

-No Hotch, eso es de los 80, si sale con eso, ella le dira que tiene la "agenda ocupada"- respondio haciendo comilla con los dedos.

-Mira niño bonito, lo que tu tienes que hacer es, mirarla a los ojos y sin darle tiempo a pensar le dices "hey baby girl, saldrás conmigo", y listo; ya tienes una cita-

-Lo siento mi hombre salvaje y guapo, pero eso sólo funcionaría conmigo o, con las chicas que conoces en un bar; esto es jj de quien hablamos y otra cosa. No veo ni en un millón de años a nuestro jefe joven hacer eso- García que estaba con otro portátil sentada en uno de los sillones que estaba en la habitación de Spencer. Caminó hacia él para ayudarle con la corbata.

Por otro lado Spencer se estaba arrepintiendo de haberle pedido ayuda. Habían pasado ya una semana desde que Jennifer había estado en su casa.

Le había enviado flores, para agradecerle por haberle ayudado y haberlo cuidado. Pensó en llamarla, pero no sabía con que se encontraría. Tal vez después de enterarse de lo que él era, no querría involucrarse en lo que era su vida.

Pero después de haber estado con ella, después de haberla tenido tan cerca, que incluso soñó que la había besado. No quería renunciar, los sentimientos que habia reprimido por tanto tiempo resurgieron con fuerza desde su interior.

Suspiró.

-Tranquilo jefe, se que lo harás bien.- su asistente terminó de anudar su corbata y le brindó una sonrisa de apoyo.

-Eso espero- fue lo único que dijo.

-¿Estamos listos?- preguntó Hotch cerrando el ordenador.

-Si claro, ¿y Henry?-

-él esta listo- respondió Morgan con una sonrisa, era de público conocimiento la amistad que habia entre Henry y el moreno.

-Ok vamonos-

Salieron todos juntos encontrándose con el pequeño en la planta baja.

-Papi!- Gritó mientras corria y se abrazaba a sus piernas.

-Hola hijo, ¿como estas?- preguntó acariciando su rubio cabello.

-Recuerda mi niño, tienes que ser cuidadoso con tu padre, en estos momentos se está curando- su nana le hablo con dulzura.

-Si amigo y como tu papá esta recuperándose adivina que?- Morgan le hablo poniéndose a la altura del niño

-¿qué tío Derek?-

-Que yo te llevaré en los hombros- le respondió alzandolo y pasándolo por sus anchos hombros. Mientras el niño reía.

Salieron por la puerta principal donde ya los esperaba su auto.

Morgan subió al niño en el asiento trasero, para luego el subir al lado del chófer. Hotch sostuvo la puerta para García y para Reid.

-Bien, ¿cual es el itinerario de hoy?- preguntó una vez el coche se puso en movimiento.

-Bueno, debes dar una conferencia de prensa, para callar los rumores de un atentado en tu contra-

-Sabes que odio la prensa- dijo mirando a través de los vidrios blindados. Hacia un hermoso día.

Una idea surgió en su cabeza.

- Que no debes hacer lo que h- escuchó que Hotch decía algo, pero sólo captó esa parte.

-Señor creo que no lo estaba escuchando- le dijo García a Hotch que tenía la mandíbula enfurecida.

- Ya se lo que haré-

-Morgan-

-¿Señor?-

-Cambiaremos el rumbo- ordenó mientras su ex-chófer le dedicaba una mirada nada amistosa.

40 minutos más tarde se encontraba caminando por los pasillos del hospital Sinaí. Con su hijo tomando su mano.

-Papi?- el niño llamó su atención

- ¿si?- dijo mirandolo.

-Nada de vacunas ¿verdad?- preguntó con tono preocupado. Lo que provocó una sonrisa genuina en él.

-Nada de vacunas hijo- respondió. Haciendo que el niño tambien riera.

-ok-

Siguieron caminando, ganándose las miradas de varias personas con las que se cruzaban. Hasta que llegaron a su destino.

Se pararon frente a la puerta y no pudo evitar que su estómago comenzará a indicarle que estaba nervioso, "tal vez no fue buena idea" pensó.

Pero su cuerpo se movió por si mismo y para cuando se dio cuenta, la puerta se estaba abriendo mostrando el rostro que veía al acostarse y en lo primero que pensaba al despertar.

Hubo sorpresa en su rostro, pero luego se recompuso.

Se miraron en silencio por unos instantes.

-Hola... saludo Henry