Hola Hola! Si señoras/es soy yo de nuevo. Aquí vengo para aclarar, con este capítulo, algunas lagunas. Jeje. Sin más para decir, solamente gracias por estar del otro lado.
Descargo de responsabilidad: CM no es mía, de serlo MGG no sufriría tanto...
Nadie sabe amor, nadie sabe que podrá pasar mañana. Quiero amarte hoy, quiero amarte hoy. Por si no hay mañana.
Luis Fonsi.
Capitulo 12
Año 2004
-¿mamá?- llamó, abriendo lentamente la puerta, tenia miedo que fuera un dia malo. Apesar de que Marge su enfermera le afirmara que era un día de los buenos.
-Adelante, pasa Spencer- respondió con la amabilidad.
Entró a la habitación. Estaba sentada en su sillón negro de un sólo cuerpo con un libro en las manos, el cual dejó una vez que él se acercó tomando asiento en la alfombra y apoyando la cabeza en sus piernas. Le acarició el cabello castaño que para su gusto ya estaba demasiado largo.
-Fuiste a ver a la chica- dijo luego de unos momentos de silencio. Él desde su posición busco la mirada de su madre.
-Se llama Jennifer- le aclaró. Lugo la miró extrañado -¿cómo lo supiste?-
Diana dejó el cabello de Spencer para acunar su rostro entre sus manos. Lo miró con dulzura. -cariño, una madre siempre sabe-.
10 años después...
- Si, lo sé, no; te dije que no me ha hablado sólo envió las flores- pasó sus dedos por el ramo de margaritas en su mesa de centro.
Había pasado una semana desde que salió de la casa de Spencer, una semana desde que él le había contado su verdad, o por la menos una excusa más o menos válida como para haberla sacado de su vida.
La conversación había quedado suspendida ya que se había quedado dormido producto de la fatiga causada por sus heridas recientes. Se quedó a su lado. Sentada observandolo dormir, más en mitad de la noche comenzó a quejarse.
Lo tocó y sintió que tenía fiebre. Rápido busco en las cosas que habían traído para ella y encontró el medicamento que necesitaba. Se lo inyectó en el suero.
-Jennifer no te vayas, no te vayas- suplicó.
-Spencer, tranquilo estoy aquí.-
-No! Promete que no te irás. Henry! Henry!-
-shh. Henry está bien- trató de tranquilizarlo aunque no había visto al niño, estaba segura que estaría bien.
-Tu, hay algo que quiero decirte- dijo mientras se removió en la cama. Le acarició la frente tratando de brindarle paz.
-hablaremos después- respondio con calma.
El negó con la cabeza -No, esto es algo que quiero decirte hace mucho tiempo-
Ella lo miró extrañada. ¿Se lo diría ahora? ¿Preso de un delirio? O tal vez no era eso lo que quería decirle.
-Acercate- dijo llamando su atención.
-Estas delirando- trató de sonar tranquila.
-por favor- suplicó.
No pudo resistrse, aunque muy dentro suyo sabía que luego se arrepentiria.
Acercó su rostro hasta quedar a tan sólo unas pulgadas del suyo. Cuando de manera desprevenida la tomó con ambas manos y ecercandola unió sus labios.
Se paralizó. No es que la estuviese besando, era la simple unión de sus labios.
Pero eran tan cálidos... y tan pronto como comenzó, acabó. Quedó inconciente una vez más.
Ella por su lado estuvo en shock por unos instantes y luego una voz dentro suyo le dijo que debía salir de allí.
Salió de la habitacion y comenzó a descender las escaleras, iba en la mitad cuando se encontró a Hotch.
-¿Como salgo de aquí?- preguntó.
Cualquier ser humano normal, hubiese preguntado primero como estaba Spencer y luego preguntaría porque quería irse. Cualquier ser humano. Él era Aarón Hotchner, que respondió.
-yo te llevaré.
Luego de eso se fue a casa de Emily para contarle de su azaña y dos días después llegaron el arreglo de margaritas.
-¿Estas allí?-. La voz de su amiga resono en el teléfono.
-Si em, aquí...- fue interrumpida por el sonido en su puerta. -Escucha debo colgar, después te llamo, ok?. Si yo también- se despidió mientras abría la puerta encontrándose con algo que no se esperaba.
-Buenos días doc.- el oficial Lamontagne, que en vez de llevar uniforme de policí vestido de civil y llevaba dos paquetes de lo que ella sabía era comida china. Le saludó con una sonrisa
-Ofi..-quiso saludar, pero la mirada que le brindó le recordó que no quería que lo llamará de esa manera así que dijo
-will, buenos días. ¿En que puedo ayudarte?- sabía lo que quería, pero no quería rechazar algo que no le había ofrecido. Tambien guardaba la esperanza de que sólo estuviera de paso.
-¿Puedo pasar?- preguntó matando de esa manera su esperanza.
Sonrió forzosa. -claro pase- respondió haciéndose a un costado.
El oficial entró pasándose en medio del consultorio y ella frente a él. Notó que estaba nervioso. Sintió pena, tal vez debería aceptar... pero si le daba esperanzas...
-Bueno yo pasaba-
toc toc toc!.
La puerta lo interrumpió. Ella le brindó una sonrisa de disculpa e internamente agradeció agradeció quid quiera que estuviera en la entrada.
Hiso nuevamente el camino hasta allí.
Si encontrar al oficial Lamontagne fue algo que no esperaba, lo que en ese momento sus ojos estaban viendo, jamás lo imagino.
Spencer vestido en un traje de tres piezas, con un cabestrillo que inmovilizaba su hombro izquierdo estaba de pie.
Se quedó mirándolo y viceversa.
-Hola- la voz del pequeño rubio la saludo. Lo miró, tenia el cabello como cuando conoció a Spencer, sólo cambiaba el color incluso estaba vestido igual que él cuando era un adolescente.
-Hola- le devolvió el saludo con una sonrisa.
-Henry Reid, mucho gusto- dijo estirando su pequeña mano. Mientras con la otra tenía tomando la de su padre.
Tardó unos segundos en salir de su asombro, y se inclinó para agarrar la mano del pequeño.
-Jennifer Jareau y, el gusto es mio- soltó la mano e inmediatamente sintió que algo le faltaba.
-Él es mi papá- dijo señalando a Spencer que habia permanecido en silencio. Ambos cruzaron miradas.
El le brindó su sonrisa fácil, y el estómago le dio un vuelco.
-Hola- le saludó.
-Hola- respondió tratando de ocultarla impresión, odiaba sentirse de nuevo como cuando tenía 17 y él la iba a buscar a su casa.
-¿qué haces aquí?, deberías estar haciendo reposo- le reprochó
Hizo con su boca la mueca que siempre hacia cuando sabía que ella tenía razón.
-Bueno, nosotros pasábamos por aquí y..- un golpe adentro del consultorio hizo que se detuviera ella abrió la puerta para ver al oficial William Lamontagne intentando volver a colocar un portaretratos en su lugar.
Su cara no tenía precio.
-veo que estas ocupada- dijo desilusionado.
- ¿Qué?
-Joven Reid- el oficial se acercó a saludarlo. El lo miró preguntándose quien era. El oficial se dio cuenta.
-Soy will. Oficial William Lamontagne- ofreció su mano, pero Spencer no la tomó. -es bueno saber que esta mejor; yo, pasaba por aquí, y vine a preguntarle a la doctora de su condición- dijo un poco nervioso. Luego miró a jj -fue un gusto vert, verla- dijo y sin darle lugar a que le contestara se fue.
Una risa se escapó de sus labios, pero se borró al ver la expresión en el rostro de Spencer y de su hijo, ambos habían seguido con la mirada al oficial. Y aún miraban el lugar por donde había desaparecido.
-¿Y bien?- habló para llamar su atención. Ambos volvieron su atención a ellos y, al mismo tiempo sus expresiones se suavizaron.
-Quería invitarte a almorzar- dijo con timidez. -¿quieres?-
- Si...
