Buenas noches...

Después de algún tiempecillo que me he tomado para estar completamente ocupada y muy atareada, vengo de nuevo actualizando mi fic. Realmente quiero pedirles una muy grande y sincera disculpa por la demora, pero es que en serio ultimamente no he tenido tiempo de nada, todo mi tiempo es practicamente consumido por el trabajo y cuando tenia un poquito de tiempo libre, realmente no me dedicaba a la actualización de mis fics, por que no me sentia completamente inspirada.

De igual manera, pues espero que la lectura que van a tener acontinuación sea realmente amena para ustedes y que ademas la disfruten.

En fin, Cuidense mucho.

Bye

Capitulo 4: Como Familia hagamos las pases.

Sábado 8 de mayo: Hospital central de Hillwood/Sala de cuidados intensivos 12:30 m

El sol entraba por la ventana de la habitación rubia, quien al sentir los poderos rayos del sol del medio día sobre sus parpados, empezó a abrir los ojos lentamente y con algo de pesadez, que era ocasionada por los sueros que aún tenia conectados.

-¿Donde estoy?- miro de un lado a otro hasta notó que los miles de aparatos que tenia conectados le impedían el moverse -Hola... ¿Hay alguien cerca?- llamo esperando que alguien respondiera, pero nadie respondió; así que optó por quitarse la carilla que tenia en su rostro, pensó que sin ella quizá alguien la escucharía.

-Hola...- Volvió a llamar sentándose en la cama e intentando ponerse de pie; al notar que no se podía quitar tantas cosas que tenia conectadas en sus brazos, empezó a caminar arrastrando con ella "esas" cosas -Hola... ¿Hay alguien cerca?- llamo por ultima vez casi dándose por vencida, hasta que llego a la puerta, pero antes de poder tocar la perilla de dicha puerta, un fuerte dolor en la cabeza logro hacerla caer en medio de gritos de dolor y desesperación.

-¡Hermanita Bebé!- la rubia y "desesperante" Olga entro a la habitación al escuchar los gritos -¿Ten encuentras bien?- preguntó mientras corría a intercederla, llevándola nuevamente a la cama.

-Ouuuuchhh- se quejaba sujetando su cabeza con ambas manos -¿Donde Estoy?- pregunto sin quitar sus manos de la cabeza -¿Que me paso?... ¿Por que me duele la cabeza?- seguía haciendo una tras otra, cada una de las preguntas que tenia, hasta que llego a la pregunta que mas impacto a Olga -...Y ¿Quién se supone que eres tu?- fue lo último que alcanzo a preguntar antes de que llegaran las enfermeras a aplicarle algunos calmantes y antídotos para aliviar su dolor.

-Señorita, por favor salga de la habitación- le pidió una de las enfermeras a Olga, que aun estaba en Shock por la pregunta de su hermana menor.

Saliendo de la habitación de Helga, Olga casi corrió en busca de Phoebe o de alguien a quien acudir, debido a que Bob y Miriam habían ido a casa a tomar un leve descanso; Olga sabia que la oriental además de ser la leal amiga de su hermana, por el momento era la única que se podía encargar de ella y de su atención en el hospital.

-¡Phoebe!- dijo casi gritando mientras entraba a la habitación de Arnold, interrumpiendo la tranquila charla del rubio y la pelinegra.

-¿Que sucede Olga?- pregunto la pelinegra poniéndose de pie.

-Ah despertado- su voz estaba entrecortada debido a que había ido lo más pronto posible a donde ellos -Helga ha despertado- al decir estas palabras, los ojos del rubio se llenaron de ilusión y tomaron un brillo único; como si le hubiesen devuelto de alguna manera toda la alegría.

-¿En Serio? ¿Helga ha despertado?- pregunto emocionado intentando pararse de la cama para llegar hasta a la silla de ruedas.

-Tranquilízate un poco Arnold, déjame ayudarte- se ofreció Phoebe, para luego acercar la silla de ruedas a la cama.

-Rápido Phebs, quiero verla lo más pronto posible- el rubio intento apresurarla -Y... ¿Como se encuentra?- esta vez fijo su atención en la rubia que los miraba en silencio, pero esta no respondió -¡Olga!- le llamo un poco insistente terminándose de acomodar en la silla.

-¿Ah?- la rubia le miro y pregunto -¿Decías algo?-

-Preguntaba como estaba Helga, pero tranquila, cuando llegue a su habitación ya la veré- comento esperanzado sin saber conque se encontraría cuando llegase.

-Bien, ya podemos irnos- la oriental se apresuro a empezar a empujar a el rubio fuera de la habitación, siendo seguidos por Olga que solo los miraba estando un poco distraída.

-Ahora entiendo por que Helga insistía tanto en casarse con Arnold aun pasando sobre la opinión de mis padres- pensó sintiendo punzadas en su corazón al ver como ese chico que no tenia tampoco un muy buen estado de salud, se preocupada más por la salud de su hermana que por la suya -Hay algo que debo de decirles antes de que lleguemos a donde mi hermana...- hablo un poco imponente Olga llamando la atención de quienes iban delante de ella.

-¿Qué quieres decir con eso? ¿Acaso le sucedió algo malo?- pregunto con preocupación Phoebe girando a mirar a Olga, que solo estaba cabizbaja tomando valor para decirles que al parecer Helga había perdido la memoria.

-Cuando la encontré en su habitación se quejaba de dolor en su cabeza, y...- comenzó a explicar con dificultad y con temor de lo ultimo que tenia por decir -... y al parecer no me reconoció. Creo que perdió la memoria- dijo con un muy evidente nudo en la garganta, mientras se empezaba a desmoronar Psicológicamente y lloraba incontrolablemente. -¡Mi... Mi hermanita Bebé no me reconoció!- casi grito dejándose caer de rodillas en medio del pasillo ante la atenta mirada de todas las personas que estaban cerca.

Arnold tenia los ojos abiertos de par en par, no creía que la vida fuese así de injusta con él y con Helga; ya de por si habían tenido bastantes problemas para estar juntos y ¿ahora esto?. Estaba casi seguro de que su amada esposa no podría perder la memoria, y menos en ese momento tan crucial en su matrimonio... después de todo, "Helga es mi esposa y es la madre del niño que esta creciendo en su interior... "- fueron las palabras que circulaban la mente el cabeza de balón.

-Eso tiene que ser un error- hablo en tono alto, mostrándose un poco molesto e irritado; y con su cabeza agachada ocultaba las lagrimas que brotaban de sus verdes ojos.

-Arnold...- Phoebe no sabia que decirle, sabía a la perfección cuales eran los sentimientos que tenia el rubio y por ello mismo después de calmar a Olga, volvió por Arnold y se decidió de acompañarlo a visitar a Helga.

Sábado 8 de mayo: Hospital central de Hillwood/Sala de cuidados intensivos 14:30 pm

Luego de una larga charla con Olga; Arnold y Phoebe finalmente se decidieron a ir a la habitación de Helga, ahora lo único que los separaba de la rubia que tanto los preocupada era una simple puerta que para ese momento ambos tenían temor de pensar con que se encontrarían al atravesarla...

-Buenas Tardes- saludo la oriental de manera formal ingresando finalmente junto con Arnold a la habitación de su amiga.

-Buenas Tardes Doctora Johanssen- le respondió el saludo una enfermera que estaba terminando de hacer su visita a Helga.

-muéstrame la tablilla de sucesos de la revisión que estas haciendo- se ofreció la oriental esperando que la enfermera aceptase y luego se marchase.

-Está bien doctora- respondió la chica entregándole la tablilla y esperando que esta dijera algo.

-uhm... ya veo- acomodo un poco su lentes y después volvió a mirar a la enfermera- puedes marcharte, yo terminare revisar a la paciente- Phoebe no dejaba de hablar como toda una profesional sin importar que en medio de todo este caso estaba su mejor amiga de toda la vida.

La enfermera solo asintió y justo cuando estaba por marcharse de la habitación dirigió por un momento su mirada al rubio y luego volvió a hablar -Doctora... ¿Y este paciente?- pregunto finalmente matando de una vez por todas la duda de el por que de la presencia del rubio en esa habitación.

-No te preocupes, el viene conmigo- aclaro de inmediato la chica, para luego ver como después de encogerse de hombros, salía de la habitación dicha enfermera.

-¿Quienes son y que quieren?- pregunto un poco distante la rubia, mirando fijamente hacia la ventana.

-Yo soy Phoebe, el médico encargado de tu tratamiento- trato de sonar lo más profesional posible, intentando no dejarse afectar por la situación de Helga -y el, bueno el es uno de mis pacientes- continuo hablando con algo de nerviosismo. Pero esta vez volteo a ver a Arnold que la miraba con un poco de enfado, pero entendía por que hablaba de esa manera.

-Ah...- suspiro profundo -supongo que tu debes saber cual es mi nombre ¿no?- pregunto con cansancio, pero esta vez volteando a ver a quienes la privaban de la soledad en la que quería estar -digo, si estoy aquí es por que me paso algo, y si no recuerdo mi nombre es por que me debí de haber golpeado la cabeza o algo- analizó con perfección la situación; después de todo era una Psicóloga, y muy dentro de su subconsciente seguían todos los conocimientos de su profesión.

-Tienes absolutamente toda razón- sin poderlo evitar Phoebe mostro una amplia sonrisa, que se formo en su rostro al notar que aunque un poco más calmada y menos voluble, Helga seguía siendo ella sin importar que.

-Tu nombre es Helga Pataki- está vez intervino el cabeza de balón que había estado en silencio. Arnold movía con su mano izquierda la silla de ruedas; acercándose a la cama de la rubia, que lo miraba extrañada.

-¿Helga Pataki? ...- suspiro con pesadez -Me da impresión de que los he visto antes- dijo confundida mirando a Arnold directamente a los ojos.

- como sea...- le resto un poco de importancia a la respuesta del rubio e inmediatamente comenzó a notarse un poco confundida en sus palabras -¿Como es que sobrevives con esas lesiones?- pregunto con un tono de burla al notar las múltiples lesiones del rubio, que al instante bajo un poco la mirada con algo de tristeza -Ah lo siento, no creí que te molestara lo que pregunte- se disculpo apenada sentándose en la cama -no te preocupes, yo siento lo mismo que tu cuando siento esta venda en mi cabeza- continuo con su "burla", pero esta vez intentando hacer burla de ella misma, para hacer sentir mejor al rubio -digo... bueno, ya sabes- notablemente empezó a ponerse nerviosa, sus mejillas se tornaron color carmesí y mejor ante tal hecho prefirió callar antes de terminar de "meter la pata".

-supongo que es un tanto molesto- le respondió con tranquilidad el rubio -Pudo haber sido peor, así que ya aprenderé a arreglármelas mientras tengo esto- se refirió a los yesos en sus brazo y pierna mientras los miraba con algo de tristeza en sus ojos, al recordar que la situación de Helga para el vera mil veces peor que la suya.

-oye- Helga llamo la atención del chico nuevamente -¿Tu cabeza en así de nacimiento o de chico te paso algo raro?- sin saber por que, esas palabras salieron fluidamente de la boca de la chica, que al analizar con detenimiento lo que había dicho, inmediatamente cubrió su boca en señal de sorpresa -lo... lo lamento mucho, no se por que dije eso- intento disculparse, pero sus disculpas fueron interrumpidas por las sonoras carcajadas del rubio que no pudo evitar reírse por el comentario, teniendo sobre él la mirada atenta de ambas chicas.

-no te preocupes, es de nacimiento- dijo con cierta "melancolía", pero sin quitarle la gracia a sus palabras, por que al terminar de hablar, la que termino riendo fue Helga; incluso Phoebe, solo que esta reía casi para si misma intentando permanecer bajo una conducta intachable.

- Bueno Helga- interrumpió Phoebe recordando que lo que debía hacer era examinarla; no quedarse de charla, aunque la conversación se hacia amena-si no te molesta voy a ver que tal te encuentras-dijo seria acercándose a la rubia

-Oh vamos... ¿Tiene que ser ahora mismo?-le reprocho con un tono de tristeza -...justo ahora cuando las cosas se ponían realmente interesantes. Pero bueno, ya que; no puedo impedir que hagas tu trabajo- finalmente se resigno y dejo que la oriental hiciera lo que tuviera que hacer.

Pasados unos cuantos minutos, Phoebe ya había terminado con la revisión; así que Helga y Arnold pudieron continuar con su amena charla.

-¿Cual es tu nombre?- le pregunto la rubia recordando que durante los últimos 30 minutos habían estado hablando solo de ella y nada más -Digo... Tú sabes el mío, es justo que sepa el tuyo ¿no?-

-Tienes Razón. Arnold intento sonar lo mas normal sin dejar de lado su habitual amabilidad -Mi nombre es Arnold Shortman- respondió con un poco de emoción creyendo que con eso tal vez ella recordara algo, pero para su mala suerte, no fue así.

-Vaya, tienes un nombre...-dijo en un tono dulce y amable haciendo una breve pausa -...muy lindo- finalizó mostrando una leve sonrisa que sin que ella lo notara logro hacer que Arnold se llenara nuevamente de nostalgia.

-Tu Alfred, sal ahora mismo de la habitación de mi hija, no tienes ni el menor de los derechos de estar aquí - Helga que iba a continuar con la conversación fue interrumpida por la entrada inoportuna y escandalosa de Bob que haciendo uso de mal vocabulario intentaba sacar al rubio de la habitación.

-Señor Pataki, le recuerdo que esto es un Hospital; así que por favor no se salga de sus casillas o me obligara a llamar a Seguridad- Phoebe un poco molesta por la actitud de Pataki inmediatamente intento amenazarlo con algo... con lo que fuera, con tal de que el saliera si o si de la habitación de Helga.

-Tu muchachita de quinta no eres nadie para darle ordenes al Gran Bob Pataki- le contesto altanero y con un tono mucho más grosero que el de antes.

Helga ante tales gritos y algarabía que veía en Bob empezó a enfadarse mientras que en silencio, toda su molestia y enojo aumentaban gradualmente, hasta punto que termino explotando de la ira sin entender muy bien la razón.

-Ya cállense todos!- dijo muy molesta sosteniéndose fuertemente la cabeza, dando a entender que realmente le molestaba la voz de su temible padre - Mire señor, no se quien demonios de cree usted...- le hablo directamente a Bob mientras se sentaba en la cama -... pero le agradecería que se marchara de mi habitación, llevándose con usted su molesta y escandalosa voz-

-...- Bob por primera vez en muchos años estaba en silencio mientras escuchaba hablar a Helga, que en vez de hablar con tono grosero y fuerte como siempre, por esta ocasión se dirigió a su padre sin hacer uso de su usual tono ve voz.

La rubia iba a seguir regañando al hombre que por unos instantes le hiso molestar, pero se detuvo cuando comenzó a sentir un serio y muy fuerte malestar, que venia acompañado de mareos y nauseas.

-Doctora...- esta vez llamo la atención de la oriental, quien en vez de ponerle atención a Bob, inmediatamente miro a Helga -Creo que... algo viene y no será muy agradable...- continuo, mientras se cubría la boca con ambas manos-

-"¡Hay no!"- pensó la oriental mientras se acercaba a la puerta sacando a Bob y Arnold de la habitación y después, lo mas rápido que pudo ayudo a Helga a ponerse de pie mientras la guiaba al baño que se encontraba dentro de la habitación.

Después de varios minutos dentro de la habitación, Helga no dejaba de vomitar continuamente, mientras que Phoebe le ayudaba dándole apoyo para que no resbala o cayera.

-¿Y que se supone que fue eso?- hablo con algo de malestar la rubia, mientras se recostaba de nuevo en la cama.

-emm...- Phoebe no sabia que decirle a su mejor amiga, después de todo aún era muy pronto para decirle que estaba en embarazo y mucho más teniendo en cuenta no había pasado mucho tiempo desde que despertó- Seguro es algún efecto secundario de los antibióticos que te han estado inyectando, no te preocupes, no debe ser algo serio...- le mintió con algo de dolor, pero pensando completamente en ella -...aunque quiero que sepas que estaré monitoreándote continuamente ¿De acuerdo?-

-Está bien- dijo resignada Helga -solo espero que esto no continúe, por que no creo estar de humor para soportarlo...-esta vez hablo mientras se cubría nuevamente la boca en señal de desaprobación.

-Bueno, Helga volveré luego; así que intenta descansar todo lo que puedas. Si necesitas algo, tranquilamente puedes llamarme- finalizó la Oriental para finalmente salir de la habitación, cerrando tras de si la puerta para encarar a los dos hombres de la esperaban afuera.

-¿Qué paso ahí adentro Phoebe?- Pregunto preocupado Arnold al ver a su amiga salir de la habitación con una cara que daba a entender que estaba sumamente preocupada.

-si, ¿Que paso ahí?- apoyo por primera vez a su no muy querido pariente.

-Realmente no es nada grave, pero si me acompañan, les diré que es lo que sucede-

Una vez dijo estas palabras, Phoebe comenzó a caminar llevando con sigo a Arnold y siendo seguida por Big Bob, quien iba en completo silencio.

-Primero que todo...- Hablo una vez llegaron a la cafetería, mientras tomaba asiento -... Quiero decirles que no me importa ni un poco que ustedes dos como parientes no se lleven bien, Por que si no se les olvida, aquí la persona que esta pasando por un mal momento es Helga, así que les pido el favor de que ni se les ocurra discutir delante de ella, ¿De acuerdo señor Pataki?- La chica de cabello oscuro estaba dando el regaño para ambos hombres, pero todos los que estaban ahí presentes sabían de antemano que el llamado de atención era exclusivo para Big Bob que nunca sabia como controlarse ante ninguna situación.

-Bueno, y ahora vamos al grano, lo que le sucede a Helga es nada más y nada menos que los síntomas del embarazo, así que no hay de que preocuparse, Pero, si les pido el grandísimo favor de que no le digan nada de su estado por el momento, por que ahora no sabremos como tome un embarazo, por que puede que sea muy repentino para ella y mucho más en su situación. ¿Algo que opinar con respecto a lo que he dicho?- pregunto a finales esperando recibir alguna opinión de todo lo dicho.

-Señor Pataki, se perfectamente que usted me ha odiado desde el momento en que tome a Helga como mi esposa; pero creo que está vez Phoebe tiene razón y debemos dejar de lado nuestras diferencias e intentar llevarnos mejor delante de Helga. No le pido que me acepte en su familia como si nada, pero si le pido que ante todo tengamos en cuenta que Helga es mucho más importante que esta tonto Odio que usted siente hacia mi- dijo amablemente el rubio dirigiéndose a su suegro, quien en silencio lo escuchaba y al parecer pensaba seriamente en que respuesta dar... hasta que finalmente hablo.

-Muy buen Alfred, el hecho de que estés casado con mi hija y que ella este esperando un hijo tuyo, como tu lo has dicho no va a lograr hacerme cambiar de opinión frente a ese matrimonio...- Por primera vez en todos los años que llevaban de conocer a El Gran Bob Pataki; Phoebe y Arnold se sorprendieron al escucharlo hablar en un tono de voz demasiado "Amable" para venir de él -Pero creo solo por esta vez tienen razón, así que supongo que haré el esfuerzo solo por mi hija- en esas ultimas palabras, Bob le dio a entender a Ambos jóvenes que realmente le interesaba Helga, que tal vez muchas veces había puesto por delante a Olga, pero que en su "amargo", "testarudo" y "Violento" corazón había un lugar para esa chica que sin dudas había heredado parte de su firme carácter.

...Esa pequeña charla que habían tenido Arnold y Bob, de cierta manera se estaba comenzando a convertir en los cimientos de la que más adelante podría ser una excelente relación entre yerno y suegro...

Continuara...