Bueno dado los acontecimientos que sucedieron, me he encontrado inspirada. Continuemos...
Descargo de responsabilidad: la serie no me pertenece.
As Long As You Love Me.
Justin Biebers.
Capítulo 18
-Entonces, ¿cual dices que le gustarán amigo?- el niño observó todas las flores con gesto pensativo.
-Mmm, esta papi- respondió señalando la margaritas, Spencer sonrió.
-De acuerdo entonces nos llevaremos esas- dijo, haciendo señas al hombre que atendía la floreria.
- ¿Cuántas señor?-
-Una docena por favor-
-Enseguida- se fue llevando consigo las flores.
-¿Papi?- Henry vestido con camisa y pantalón de vestir muy al estilo de su padre, tenía una expresión de duda en su pequeño rostro.
-¿Si?- respondió mirándolo.
-¿Cuando podré decirle a mamá, que es mi mamá?-
El aire se atasco en su garganta, ya le había preguntado a Jennifer directamente la noche de su cumpleaños. Y difícilmente pudo escapar de la situación. Ahora se lo preguntaba a él.
-Aún no podemos amigo, recuerda que mamá no sabe nada de que tu, bueno que eres especial- dijo tratando de encontrar las palabras adecuadas para un niño de casi cuatro años.
-¿Así como tú?- preguntó luego de analizar lo que le acababa de decir.
Spencer sonrió -Así, como yo-
-Señor, aquí está su orden- el hombre apareció con las flores envueltas en un papel delicado. -¿Quiere escribir una dedicatoria?- ofreció.
Spencer miró a Henry quien le sonrió.
-Si-
-Iré por las tarjetas, pasé por aquí- depositaron las flores en el mostrador y el dependiente le acercó una tarjeta y una pluma.
-¿Puede ir cobrandome?-
-Si claro-
Sacó su billetera y le entregó el dinero al hombre. Trató de no tocarlo pero, fue inútil. Sus dedos alcanzaron a rozar la Palma de su mano. Y las imágenes aparecieron instantáneamente en su cabeza.
Una mujer colocando la mesa, dos niños corriendo y un arma disparandose.
Su mandíbula se tenso; y él dolor en su cabeza fue insoportable.
-¿Señor?, ¿se encuentra bien?- el hombre mostró preocupación en la voz.
-Tu sabes Spencer... no deberías interferir en estas cosas- pudo escuchar la voz de Tobías, burlista, con el toque de superioridad que lo caracterizaba. -Aunque, debo admitir que, resulta divertido ver como te empeñas en querer evitar lo que es inevitable-
-Sabes, que no es por placer- logró responder. Luego se dio cuenta que, no sentía la mano de su hijo al rededor de la suya.
-¿Henry?- llamó.
Carcajada se escapó de Tobías.
-Vas a decirme que no es un placer propio, ¿el niño y su madre?- preguntó sarcástico.
-Es diferente-
-¿Diferente?¿cómo?- dijo acercándose -Déjame ver...¿quizas como cuando intentaste salvar a la chica hace casi una década y le costó la vida a tu madre?, ¿así de diferente?-
-Cállate!- gritó abriendo los ojos y encontrándose con la mirada del hombre detrás del mostrador y más atrás Tobías, con una sonrisa en su rostro. Sus manos estaban sobre los hombros del florista.
-¿Reid?- Morgan entró por la puerta seguido de otro hombre. -¿Qué sucede?
-No sé, estaba por cobrarle y de repente se quedó callado, luego el niño salió corriendo y él se quedó allí sujeto al mostrador- respondió en hombre nervioso.
Derek se acercó hacia Spencer y lo tomó del brazo. -¿Te encuentras bien?-
-Si, sólo es la cabeza y Tobías- el moreno hiso mala cara.
-¿ese idiota estuvo aquí?-
-Si, dile a Gideon que necesito información sobre alguien-
-Lo que nesecitas es una aspirina, vamos-
Salieron del local y se subieron al Mercedes-Benz. Henry ya estaba dentro. Recosto su cabeza en el asiento.
-Papi ¿estas bien?-
-Si amigo lo estoy.
-No vamos a ir a ver a Jennifer- dijo triste.
-Ahora no amigo, debo descansar y hablar con el tio Gideon de algo, pero iremos en otro momento-
-Esta bien-
Llegaron a su casa y fue directo a su cuarto busco en sus cajones hasta encontrar el frasco de pastillas que Maeve le recetó.
Su celular sonó.
-Hable- respondió.
-Soy Hotch-
-Ah mamá, no vi el identificador de llamadas- dijo mientras con la yemas de los dedos masajeaba su cien.
-Muy gracioso; Derek me llamó-
Suspiró.
-¿Llamo a la doctora?-
-No, estoy bien-
-¿Tomaste las pastillas?-
-Si-
-Ya hablaste con Gideon-
-Aún no-
-Tobías estuvo alli-
-Si y parece que quiere adelantarse; bueno es su trabajo y es bueno en lo que hace-
-Exacto, es su trabajo, no el tuyo, recuerda que la última vez que interferiste casi te cuesta la vida-
-Me llevó de regreso a Jennifer- trató de excusarse
-No hagas que te lleve hasta tu madre; deja a Gideon hacer su trabajo, piensa en Henry-
-Lo hago créeme, y no te preocupes ya no me arriesgare-
-Mmmhmm- dijo y sabía que no le creía. -Escucha, debemos viajar-
-¿si?, ¿a donde?-
-Dubai-
-No me digas. ¿Es necesario que yo vaya?-
-Déjame ver, eres el dueño de la empresa, sabes hablar idioma y fue tu idea que construyeramos allí. Creó, que si, es necesario; te veré más tarde- respondió cortando la llamada.
Suspiró, se acercó nuevamente al mueble y guardó el frasco. Miró por encima y se encontró con el porta retratos de su madre. Lo tomó en su manos y acarició la imagen.
-Perdóname mamá; no sabes, cuanto te extraño-
Si tan sólo en ese momento hubiera sabido que ayudar interfiriendo al destino le costaría tanto. Quizás hubiese buscado otra manera de ayudar a Roz.
Pero, con Jennifer está vez era distinto. Él no había interferido, fue Henry. El apareció en su vida y lo cambió todo.
