Hola De nuevo!
Después de mucho tiempo he vuelto para traerles la actualización de mi fic... no tengo mucho que decir, solo que realmente les quiero pedir disculpas a todos por la demora, enserio he tenido muchos bajones de inspiración, ademas de que no he tenido Internet, pero volvi y espero que les guste el capitulo que les traigo... no siendo más, los invito a leer.
Capitulo 6: Tomando cartas sobre el asunto
Domingo 9 de Mayo: Hospital central de Hillwood/Sala de Observación 00:15 am
En una de las habitaciones de cuidados intensivos se le ve a Phoebe sentada en la banca mirando con seriedad a su mejor amigo.
—Debí ver venir algo cómo esto—Dijo culpándose a sí misma de la situación del rubio que permanecía inconsciente en la cama— ni yo misma sé por qué deje que te sobre esforzaras tanto... Pero ¿una infección?— dijo en tono bajo, sin apartar su mirada del chico, que tenia conectado a sus venas algunos sueros y su rostro se veía cubierto por una carilla para la respiración — ¿Qué se supone que le diré hoy a tus padres? ¿Cuánto crees que alcanzaste a preocupar a Helga? —Cuestionó una y otra vez aún sabiendo que no recibiría respuesta alguna —Ah, Arnold, sólo da tu mejor esfuerzo, ya sabes que Helga te necesita—habló sujetando la mano se su amigo y así, sin más lo dejó nuevamente a solas para continuar con su trabajo.
Flash back
Se ve a Phoebe saliendo de la habitación de Helga, para dirigirse casi corriendo hacia la habitación del rubio, en donde al ingresar encuentra a uno se sus colegas revisando a Arnold y a dos enfermeras asistiéndolo.
— ¿Cual es la situación paciente? — pregunta repentinamente intentando no intervenir mucho en el trabajo de su compañero.
—Doctora, tiene cerca de 41 grados— responde una de las enfermeras, y el doctor que había estado concentrado en Arnold finalmente dirigió su mirada a la chica de rasgos orientales.
—No te preocupes Phoebe, sé que es tu amigo, pero de esto me encargo yo— le dijo intentando tranquilizarla y esta simplemente asintió.
—Gracias Jeremy— le respondió amable y al final volvió a su ocupación sabiendo que dejaba al rubio en buenas manos.
Después de un par de Horas, mientras que La chica de cabellos negros estaba en urgencias completando la historia médica de uno de sus pacientes, apareció de la nada el chico de cabellos castaños, a quien anteriormente Phoebe había llamado por el nombre de Jeremy.
— ¿Cómo sigue Arnold? — preguntó una vez este se sentó a su lado.
—Fuera de peligro, es lo importante— dijo mientras bebía un poco del café que tenia Phoebe.
— ¿Qué tiene? — continuo cuestionando con el fin de saber la condición de su amigo.
— Al parecer tiene una infección, que estuvo cerca de comprometer sus pulmones, claro está, que necesita de mucho cuidado— explicó con tranquilidad dándole otro sorbo al café — Pero no te preocupes, está bajo control con la ayuda de medicamento. Será pan comido que se recupere— finalizó, mientras se ponía de pie y se alejaba un poco de la chica, muy dispuesto a salir del área de urgencias —Por cierto, antes de que lo preguntes, él esta en la sala de observación— dijo anticipándose a la pregunta de la oriental, que simplemente asintió y volvió a su trabajo. Luego pasaría a ver a su amigo.
Fin Flash Back
Phoebe continuo con su camino hasta regresar a la sala de descanso, donde nuevamente intento relajarse un poco, aprovechando que la sala de urgencias estaba nuevamente en calma.
Por otro lado, en la habitación de Helga, se le ve a esta un poco sudorosa y apretando los ojos, mientras se remueve inquieta en su cama, al parecer esta teniendo pesadillas...
— ¿Quién eres tú?— pregunta una y otra vez, sin despertar de su profundo sueño —¿Te conozco?, ¿Qué quieres de mí? — continua hablando, pero esta vez menos desesperada que en la ocasión anterior.
Domingo 9 de mayo: Hospital central de Hillwood/Sala de cuidados intensivos 8:00 am
Desde muy temprano en la mañana se ve a Olga y a Miriam caminando por los pasillos de cuidados intensivos en búsqueda de una persona.
—Oh Buenos días— Saluda amable la mas joven de las rubias a una enfermera.
—Buenos días señorita, ¿se le ofrece algo?— Pregunta con amabilidad la enfermera de avanzada edad, quien acaba de apartar los ojos del computador que se encuentra tas el puesto de enfermería.
—sí, seria usted tan amable de decirnos en dónde podemos encontrar a la doctora Johanssen — esta vez quien intervino fue Miriam, quien mantenía una sonrisa amable, pero que aun se veía cansada.
—Johanssen, Johanssen… — dijo pensativa — Si no estoy mal, en este momento debe de estar dando la ronda matutina a sus pacientes— respondió, mientras tomaba de la mesa una tablilla con horarios — si la esperan aquí, seguro la encuentran en su ruta— finalizó esperando respuesta de alguna de las mujeres.
— ¡Muchísimas gracias señora!— gritó emocionada Olga, mientras sujetaba a su madre y junto a ella se sentó en las bancas que habían cerca del puesto de enfermería.
Unos cuantos minutos después, tal cual lo había dicho la enfermera jefe, Phoebe salió del ascensor para dirigirse hacia el puesto de enfermería, en donde se encontró con la mirada expectante del par de rubias que con paciencia la esperaban.
— ¿Sucedió algo?—Preguntó la oriental al ver a ese par de mujeres acercarse a ella.
—No, nada de eso— respondió con tono de tranquilidad Miriam, mientras que volvia a sonreír—sólo tenemos algo que preguntarte, por cierto muy buenos días— aclaró antes de que la pelinegra tomara la palabra.
—Buenos días Señora Pataki, y claro, pregunten todo lo que quieran— dijo sonriente, pretendiendo no contarle por ahora a los Pataki nada sobre la agitada noche que tuvieron Arnold y Helga.
—Phebs, lo que sucede es que mi hermanita bebé ya empezó a cuestionarse acerca de su vida...— comenzó a narrar Olga, mientras que la peli negra asentía — y le hemos revelado cierta información, pero ella empezó a preguntar acerca de cosas mucho más puntuales, ya sabes, asunto como: si esta casada, si tiene hijos... ya sabes cosas que involucran a Arnold y bueno, el asunto es que no estamos muy seguro de qué hacer o decir— continuo explicando, mientras veía como la sonrisa se borraba del rostro de Phoebe, dibujándose en este una expresión de preocupación y se le veía algo pensativa, hasta que se decidió a hablar.
—Entiendo a lo que te refieres...—expresó mientras masajeaba su frente — y tal cual lo deben de imaginar no se le puede ocultar ningún dato de su vida, pero...— dudó en decir lo que acababa de cruzar por su mente.
—Pero...?— Olga le alentó a seguir hablando.
—Sé que va a sonar irresponsable y tal vez poco ético de mi parte, pero creo que por el momento no es prudente revelarle información acerca de Arnold— dijo dubitativa y ambas rubias se mostraron sorprendidas por las palabras de la oriental —Yo... —dijo mirando a ambas rubias, mientras se mostraba confundida —perdónenme, creo me que estoy dejando afectar por la situación de los chicos, no estoy pensando de forma critica e imparcial—se disculpo y volvío a mirarlas — Solo por el momento no le digan nada a Helga; les importaría si nos reunimos en la cafetería junto a los padres de Arnold a las... —dijo mirando su reloj de mano — 9:30?.
Tanto Olga, como Miriam estuvieron de acuerdo con la citación de la Oriental, así que sin más la dejaron que continuara con su trabajo, mientras ellas aprovechaban la oportunidad para llamar a Bob y comentarle sobre la reunión.
—Sé que estoy siendo poco ética con la situación de mis dos amigos— se dijo a sí misma mientras se encaminaba a la habitación de un paciente en su lista, mirando el nombre de su mejor amiga al final de la lista— Hay Helga, realmente no estoy muy segura de cómo revelarte la información sin que eso te cause mucho shock— dejó escapar un suspiro y finalmente continuo con su rutina.
—Buenos días— dijo internándose en la habitación de la rubia, en donde esta aún permanecía acostada en su cama sin probar bocado del desayuno que le habían llevado esa mañana.
—Buenos días, Doctora— respondió de mala gana apartando su vista hacia la ventana.
— ¿Qué la tiene de tan mal temperamento, Helga?— preguntó siendo directa, mientras comenzaba a mirar el historial clínico en donde aparecían los reportes del turno nocturno.
—No me tome por tonta, Doc— dijo con algo de molestia sin dirigirle la mirada a la oriental —¿Por qué nadie quiere darme información acerca de lo que pasó anoche?—fue directa al preguntar lo que le venia atormentando desde que abrió los ojos esa mañana.
—Ah, eso— dijo con tranquilidad, dibujando en su rostro un leve sonrisa que la rubia no vio —te refieres al estado de Arnold, ¿No?— preguntó intentando ser aún más "clara" sobre el asunto.
—Sí, eso— respondió molesta dirigiéndole a la pelinegra una mirada de molestia y esta volvió a sonreír.
—Yo les pedí a las enfermeras que no te dijeran nada— dijo con tranquilidad y la rubia le miro sorprendida —Sí, él esta bien, no tienes de que preocuparte— dijo—pero ahora que mencionas el tema— comentó con serenidad intentando darle un giro al asunto — ¿Qué hacías en la habitación de Arnold anoche?—preguntó, logrando lo que esperaba, que la rubia palideciese ante la pregunta y nuevamente desviara la mirada en búsqueda de alguna respuesta.
—emmm...bueno, eso —Dijo algo cohibida, mientras comenzaba a tocar su brazo y continuaba mirando insistentemente la ventana en búsqueda de alguna respuesta que llegara como rayo de luz a su mente —lo que pasa...—dijo lentamente, pensando que palabras usar— es que yo me aburrí mucho en mi habitación y pues como la única persona que conozco en todo el hospital, a excepción de usted, claro esta —aclaro antes de que la oriental interviniera— es ese chico; pensé que quizá, si iba un rato a su habitación, podríamos charlar— dijo siendo muy sincera, pero aún así cuidándose de qué palabras usar.
—Entiendo, fue un alivio que hubieras llegado— dijo sonriente, ganándose una mirada de confusión por parte de la rubia —de no ser por ti, seguro la abría pasado peor— esta vez hablo mucho más seria.
— Y él, ¿Cómo sigue, qué le sucedió anoche?— se animó a preguntar, al ver que la pelinegra estaba cediendo a responder.
—Uhm... se supone que tengo prohibido andar divulgando el estado de los pacientes — dijo intentando molestar a Helga, quien inmediatamente bajo la mirada decepcionada —pero por ser a ti, creo que puedo decirte algunas cosas— dijo animada y Helga la miro estando a la expectativa— Ayer Arnold presento una complicación a causa de una infección interna de una de sus heridas—comento tranquila, mientras tomaba asiento en el borde de la cama—el asunto es que esa infección estuvo a cerca de crear una complicación grave, pero ahora él está fuera de peligro. Y creo que después de que él supere la infección, podrás tenerlo nuevamente haciéndote visita— explicó con mucha paciencia, viendo como el rostro de Helga cambiaba de expresión cada que decía algo.
—Vaya, pobre chico— dijo luego de escuchar el relato de Phoebe — espero que se recupere pronto —comento más animada.
—Cambiando nuevamente de tema, Helga, ¿cómo te has sentido esta mañana?— le preguntó enfocándose en la situación de su amiga.
—No muy bien, las nauseas y el mareo no desaparecen— dijo molesta, mientras se acomodaba en la cama — Sabe, esto empieza a ser molesto— esta vez tocó por instinto su barriga —cree que antes del accidente comí algo que me hiso daño— se cuestionó más así misma, que a su acompañante.
—No, nada de eso, Helga— dejó escapar en medio de un suspiro —esto es lo normal en tu estado — la miró de reojo, definitivamente era el momento de revelarle lo de su embarazo.
— ¿En mi estado?— por primera vez en mucho tiempo de conocerla, Phoebe veía como la rubia la miraba totalmente confundida; ya no había de otra, la oriental solo asintió y poco a poco, Helga comenzó a palidecer, transformándose su expresión de relajo en una de sorpresa — Oh no, no me diga que yo...— no pudo completar la frase, porque fue interrumpida por su acompañante.
—Sí, Helga, estás en embarazo—soltó de forma contundente—Lamento no haberte dicho esto antes, desde que me entere de tu estado he estado buscando el momento para decirlo, sólo espero que este sea el adecuado—dijo en medio de un susurro que no paso desapercibido para la rubia.
—Osea que...—comenzó a hablar— voy a ser madre!—Más que cuestionar, hiso una afirmación, que nuevamente, confirmó Phoebe.
—¿Necesitas que te dé tiempo para asimilarlo?—cuestionó Phoebe al ver que esta aún no salía de su asombro; pero no recibió respuesta alguna, ya que Helga estaba ensimismada pensando en las palabras que la oriental acababa de decir —Creo que si, lo necesitas—dijo y luego se decidió a terminar de hacer los apuntes correspondientes al estado de Helga, para luego dejar la habitación.
—Vaya— comenzó al decir al estar a solas—seré mamá!— prácticamente gritó después de un par de minutos y se dejó caer en la cama mientras tocaba su vientre—…pero espera un momento— se volvió a decir a si misma volviendo a sentarse en la cama lo más rápido que pudo —si estoy embarazada, eso quiere decir que alguien tiene que ser el padre de mi hijo y por consiguiente, debo de estar como mínimo casada o comprometida… pero, ¿con quién?— se preguntó, luego de un par de minutos deshecho la pregunta —Bah!...Ya tendré tiempo de pensar en ello — se dijo desviando su mirada a la bandeja con comida que había en la habitación y sin más, se dispuso a devorar la comida que ahí se encontraba.
Domingo 9 de mayo: Hospital central de Hillwood/Cafeteria principal 9:32 am
Por la entrada de la cafetería se ve llegar a un hombre con expresión seria y facciones toscas, se le ve el pelo algo canoso, pero eso no evita que se le vea imponente, por su estatura y porte, efectivamente se trata Big Bob Pataki que acaba de llegar al hospital con intención de saber acerca que las "medidas" que tomarían respecto a la menor de sus hijas.
— ¡Por aquí papá!— dijo en tono un poco alto la mayor de sus hijas y este sin decir más se encamino a la mesa en dónde habían otras tres personas acompañando a su esposa e hija.
—Bob— Dijo el único hombre que se encontraba en la mesa, mientras se ponía de pie y le extendía su mano al "caballero" que acababa de llegar —Me alegra saber que por fin estamos en el mismo bote— dice alegre dándole un fuerte apretón de manos en son de saludo.
—No te emociones Miles, aun estoy en contra del matrimonio de mi hija— responde este frunciendo el ceño y finalmente tomando asiento justo al lado de su esposa—Y aún detesto a Alfred.
— Es Arnold, Papá—Aclaró Olga y Bob sólo gruñó molesto.
—Que hombre tan cabeza dura— se dijo a si misma la oriental, mientras en silencio negaba con la cabeza ante la actitud de Big Bob —Bueno, estamos aquí para hablar seriamente acerca de la situación de Helga y Arnold— dijo, mientras que al decir el nombre de su amigo miraba a los padres de este, a quienes en su rostro se les dibujo una expresión de tristeza.
—Habla de una vez, niñita—le apuro Pataki y está asintió
—Ya obtuve los datos del TEC que le realizaron ayer a Helga— dijo en tono imparcial mirando atenta a los cinco que estaban presentes —el análisis no revela ninguna anomalía u actividad anormal en el cerebro de Helga, según los datos dados por el estudio que le realizo nuestro neurólogo, al parecer sufre de amnesia retrograda a causa del shock del accidente, la cual le impide evocar recuerdos previos, en este caso, como ya lo han podido notar, tiene dificultad en evocar información de carácter episódico—Explico con tranquilidad, mientras se movía un poco en su silla esperando respuesta de alguien.
— ¿Cuanto tiempo estará en esa situación?— se atrevió a hablar Miriam.
—Señora Pataki, eso es algo difícil de preveer, como puede que la amnesia le dure una hora, un día, puede que le dure semanas o años— dijo antes de dejar escapar un suspiro.
—Entonces, ¿cuál es el caso de esta patética reunión?— preguntó Bob que al parecer, como siempre, se molestó por las palabras de la oriental
—El caso, señor Pataki— comenzó a decir con seriedad y haciendo énfasis en la siguiente frase— es que su hija, ha empezado a cuestionarse acerca de su vida y por si no lo ha notado, su estado es un poco delicado, por lo cual tenemos que tener cuidado con el tipo de información que se le revela, debido a que no sabemos de que forma va a reaccionar—Dijo notándose muy molesta a causa del mal carácter de Big Bob Pataki.
—Bob, cariño sé que para ti tampoco han sido fáciles las cosas, pero por primera vez tenemos que poner bastante de nuestra parte para lograr que Helga se pueda recuperar…—dijo con tranquilidad Miriam, mientras unía sus delgadas manos a las manos gruesas de su marido—…ambos sabemos que es poco lo que hemos hecho por Helga desde siempre— su tono sonó muy decaído y deprimente a causa del arrepentimiento —y es por eso que creo que en lugar de pelear por sus elecciones, justo en este momento, lo que tenemos que hacer es estar del lado de nuestra hija y ayudarle a que vuelva al camino que ella misma eligió vivir. Después de todo hay un nuevo Pataki que viene en camino— finalizó mostrando una cálida sonrisa que contrarrestaba con las lagrimas que escapan de sus ojos, las cuales se apuraba en secar.
Por primera vez desde que conocían a Big Bob Pataki, los Shortman y la chica Johanssen se mostraron impactados y en medio de un explicable shock al ver que el hombre al que todos le temían, él mismo que siempre andaba con el ceño fruncido y un cuerpo robusto, imponente e intimidante, era el mismo que en ese mismo instante se abrazaba a su pequeña esposa consolándola, mientras de sus ojos también escapaban unas cuantas lagrimas. ESE era el Bob Pataki, al que todos veían como un ser inmutable, sin sentimientos y que justo es ese preciso momento se le veía indefenso y tan humano como cualquiera de los presentes…un Bob Pataki con sentimientos. La acalorada y sentimental situación era normal, a todos los había tomado por sorpresa la reacción de Bob, pero era fácil entenderlo, él era un padre que aunque no lo demostró nunca, siempre quiso a sus hijas; un padre que siempre intento esconderse tras una mascara que usaba en todos los aspectos de su vida, pero siempre hay motivos para dejar caer, hacerla miles de pedazos y empezar a vivir como realmente debió ser.
La primera en hacer que la situación se tornara normal fue Phoebe.
—Disculpe mi intromisión, señores Pataki— dijo repentinamente logrando atraer nuevamente la atención a sí y por supuesto logrando que ambos se separaran y que el más orgulloso de los dos aparentara de nuevo enojo —como les iba diciendo, Helga ya sabe de su embarazo— comento evadiendo la seria mirada de Bob, pero enfrentándose a las miradas atónitas de los otros cuatro —se lo dije esta mañana durante mi ronda matutina— completo
— ¿Cómo se lo tomó? —Preguntó la mujer de cabellos castaños y ojos verdes y los demás le apoyaron.
—Para ser sincera, no lo sé… en este momento debe de estar asimilándolo— dijo pensativa — pero de haberlo tomado mal, ya hubieran reportado algún incidente, lo cual nos da la buena señal de que no le ha fastidiado la noticia— comento y los demás dejaron escapar un suspiro de alivio— La situación no ha sido para nada fácil, Arnold en este momento esta en observación a causa de la infección— dirigió su mirada a los padres de su amigo, quienes suspiraron y se mostraron nuevamente tristes mientras los Pataki miraban con algo de confusión — Y pues con Helga, aun no sabemos cuando recuperará la memoria, así que los llamé a todos aquí para proponerles algo…— dijo con cierto tono misterioso que causo curiosidad en todos.
—¿De qué hablas, Phoebe? — preguntó Olga mostrándose interesada al igual que los demás.
—Me refiero, Olga, a que después de pensarlo toda la noche y ver poco que he podido observar en la actitud de Helga, me parece prudente empezar a tomar cartas sobre el asunto y responderle con sinceridad. Después de todo en algún momento ella se dará cuenta de que esta casada con Arnold y desde mi punto de vista es mejor que se enteren, porque ella quiere saberlo, a que se entere por algún error que la confunda y le haga sentir peor— dijo con un brillo de decisión en sus ojos negros.
—Y cómo puedes estar tan segura de que eso no la afectara? — Pregunto inquisidor Bob.
—No he dicho que no le afectara— aclaró— y además, señor Pataki, su hija es fuerte, sabrá aceptarlo. Solo es cuestión de hablarle con sinceridad y dejar que ella sola empiece a atar cabos sueltos y por supuesto empiece a recordar por su cuenta o con la ayuda de un profesional, de ser necesario— finalizó cruzándose de brazos y los demás permanecían en silencio… al parecer los había logrado convencer.
Eso fue todo por el momento... enserio agradezco a quienes se tomaron el tiempo de leerlo...intentare actualizar lo mas pronto posible...así que esten al tanto!
Cuidense mucho. bye
