Hola a todos y todas!

Creo que una simple disculpa no bastará para redimirme por mi ausencia... pero por ahora les dejo el nuevo capitulo.

Capitulo 7: Llegando a la verdad.

Domingo 9 de mayo: Hospital central de Hillwood/Cafeteria principal 10:00 am

— ¿Esperaremos hasta que despierte Arnold? —Preguntó repentinamente Miles mientras miraba a quienes le acompañaban.

— En este momento no podemos contar con él… —respondió de inmediato al oriental mientras miraba fijamente al rubio —tenemos que actuar pronto, porque Helga, por si no lo recuerdan, no es tan paciente como aparenta… y ahora que sabe lo del embarazo, es muy posible que quiera saber más información acerca de su pasado, por lo cual comenzara a informarse de las maneras más bizarras hasta conseguir la verdad… es demasiado astuta, como para que intentemos engañarla por más tiempo— dijo muy segura de sus palabras, después de todo ella era una de las pocas personas que realmente conocía a Helga más allá de la cara enojada y el ceño fruncido.

Dado que las palabras de la chica de cabellos negros eran más que ciertas, ninguno de los presentes tuvo nada que objetar; de rato en rato se noto a Olga con intensiones de preguntar algo, pero luego de una corta reflexión, al parecer desechaba su pregunta y se centraba en algo más. Por el lado de sus padres las cosas eran algo similares, pensaban en algo, lo murmuraban entre ellos y después de negar con la cabeza; finalmente por el lado de los Shortman, el panorama era de un rubio y una castaña afligidos con la cabeza agachada, pensando en la situación actual de su hijo.
En fin… eran muchas las lecturas que Phoebe podía hacer de quienes le acompañaban, pero en definitiva, tenían que poner todo en acción, así que sin más intervino llamando la atención de quienes le acompañaban.

— No siendo más lo que hay que discutir, me dispongo a retirarme, si tienen algún inconveniente, les pido que por favor se comuniquen conmigo a mi número celular. Que pasen un buen día— fue lo último que dijo la oriental antes de tomar en mano sus cosas para finalmente retirarse con el fin de hacer entrega de turno. Después de su corta despedida, dejó a los padres y familiares de sus amigos a solas para que entre ellos acordaran como tomarían las riendas de la situación.

Domingo 9 de mayo: Hospital central de Hillwood/Sala de cuidados intensivos 10:20 am
Después de la visita de chequeo de la oriental, a la rubia se le informó que debido a su pronta mejoría, seria transferida a una habitación en la sala de recuperación, en dónde estarían haciéndole continuamente chequeos hasta que fuese dada de alta. Para la rubia toda aquella información por el momento era irrelevante, dado que su cabeza se encontraba en otro lugar… estaba dando continuos viajes en la fantasía de ser madre.

—Bueno, y si el bebé que llevo en mi vientre es niño, creo que lo llamaré James; y sí es niña la llamare Samantha… sí, así será…— se dijo a sí misma la rubia mientras pasaba su mano por su plano vientre, imaginando cómo éste empezaba a crecer pronto.
Repentinamente las fantasías de la rubia fueron interrumpidas por el sonido de un leve toque en la puerta, a lo que la oji azul permitió el acceso de quien esperaba a fuera.
—Permiso— se escuchó de la voz de la persona desconocida que entraba en la habitación —Buenos días, mi nombre es Ruth P. McDougal, Helga Shortman , estoy en lo cierto— pregunto repentinamente la mujer que poseía un cabello castaño oscuro, largo hasta la mitad de su espalda; la cual estaba vestida con un traje de cuerpo completo y en su mano derecha llevaba un portafolio, del cual sacó una tarjeta de presentación, pero antes de que tan siquiera Helga pudiera articular palabra alguna la chica de unos 28 o 29 años continuo con su monologo —, soy abogada del señor Joseph Miller, mi cliente, quien se vio involucrado en el accidente automovilístico que los tiene a todos ustedes en este hospital. — dijo con seriedad entregándole la tarjeta a Helga, quien tras darle un corto vistazo, se concentro en las palabras de la chicas que en este momento acudía a ella quien sabe con qué tipo de intensiones.

—De acuerdo, empecemos por lo primero…— dijo seriamente la oji azul, mientras dejaba a un lado la tarjeta que la chica le había acabado de dar —¿A quienes se refiere usted, cuando menciona "ustedes"? — pregunta algo confundida Helga esperando una respuesta pronta de su acompañante.

—Naturalmente me refiero a su esposo, a usted y a mi cliente, como ya le he dicho, el señor Joseph Miller— respondió campante la chica moviendo su cabello a un lado y mirando repentinamente sus uñas.

—Perfecto— articulo la rubia mirando a un lado —"Con que mi esposo…" — pensó para sí misma, mientras se sentaba adecuadamente en la cama — con el respeto que usted merece, señora Ruth— dijo seriamente la rubia.

—Señorita— replico inmediatamente la castaña, haciendo referencia al titulo que la rubia le había otorgado.

—"Señora" Ruth— repitió lentamente la rubia, mostrándose ligeramente molesta, a lo que la abogada no se digno a responder algo más —Como iba diciendo, con el respeto que usted me merece, apenas ha pasado un día desde el siniestro, este no es el momento adecuado para andar en este tipo de charlas, dado que mi esposo y yo estamos en etapa de recuperación, por lo cual le voy a solicitar que se retire de mi habitación y que en caso de necesitar algún tipo de información, por favor espere a que nuestros abogados de comuniquen con usted, a su despacho— dijo de la manera mas seria y fría que su tono de voz le permitió, mirando de manera directa a Ruth quien sin replicar más, simplemente se digno a asentir con su cabeza y a retirarse con rapidez de la habitación de la rubia, quien inmediatamente sintió que se cerró la puerta, suspiro profundamente.

Nuevamente Helga suspiro, respiro profundamente dos, hasta tres veces, se puso de pie, camino hacia la puerta de su habitación, abrió la misma, salió de la habitación; dio dos pasos al frente y antes de darse la vuelta volvió a suspirar… con lentitud giró su cuerpo en dirección a habitación, poso su vista en la pared, justo en el lugar en el que estaba enumerada la habitación y justo debajo de dicho número estaba el nombre de quien actualmente ocupaba la habitación… sin lugar a dudas allí estaba su nombre…. "Helga Shortman"

Domingo 9 de Mayo: Casa de los Johanssen 11:10 am

A casa entraba una muy cansada oriental, quien había tenido una de las noches más largas que había esperado tener en mucho tiempo.

—Danna, Daniel… Gerald— llamo la oriental una vez cerró la puerta tras de sí.

—¡Mamá, mamá! —Exclamó inmediatamente una niña de unos 3 años que corría emocionada por la casa intentando alcanzar a su madre para darle un cálido abrazo.

—¡ven acá Danna! — se escuchó la voz del moreno, quien corría tras la niña, mientras llevaba en brazos a su otro hijo, Daniel.

—Solo déjala cariño— dijo la oriental mientras extendía ampliamente sus brazos para recibir a su niña en brazos —los extrañe— dijo con alegría una vez llegó la niña hasta donde estaba. — creí que los niños aún estaban con tu madre— dijo con tranquilidad, mientras acariciaba el cabello ondulado de su pequeña morena.

—Oh, eso… tuve que pasar a recogerlos, mi madre tuvo que salir, repentinamente, con Timberly y con mi padre… al parecer el parto de la esposa de Jamie O. se adelantó un par de semanas— explicó con tranquilidad, mientras llegaba hasta donde estaba su esposa y tras dar sus cortas explicaciones le dio un corto beso de saludo, mientras los dos pequeñines que les venían aplaudían impresionados.
—¿Qué tal estuvo tu noche, y tu mañana? — preguntó el moreno, mientras tomaba a su pequeña niña de los brazos de Phoebe, dando paso a la misma para que terminara de descargar sus cosas.

—Sabes… no fue una muy buena noche, por lo de Arnold, pero al parecer las cosas con él van mejorando… además hoy hable con los padres de Arnold y Helga, les dije que le dijeran la verdad a Helga— comentó la pelinegra caminando con cansancio hacia la cocina, mientras su esposo que ahora había dejado a los niños en el salón de juegos la alcanzaba para continuar con el dialogo.

Gerald había escuchado atentamente a su esposa, había escuchado algo acerca de la complicación de Arnold, así que no quería ser insistente con el tema; así que sin darle muchas vueltas al asunto se decidió a comentarle a su esposa las nuevas cosas que había averiguado sobre el caso del choque de sus amigos.

—Cariño, al parecer… ese sujeto ya ha hablado con su abogado, bueno, en este caso, abogada, a que no adivinas quién es su abogada…— comento con misterio el moreno, generando inquietud en su esposa, quien lo miraba fijamente, preguntándole con la mirada "¿quién es?" —… Ruth, Ruth McDougal— dijo con seriedad el moreno, a lo que la oriental simplemente suspiro profundamente antes de dar una respuesta.

—¿"Esa" Ruth? — preguntó mientras masajeaba su sien.

—Efectivamente… "esa" Ruth— confirmó el moreno mientras la expresión de rostro de la oriental cambiaba por una de enojo.

—¿¡Cómo puede ser posible que justamente ella tenga que aparecer ahora!? —exclamó molesta la oriental caminando de un lado a otro —¿¡Qué clase de sentido tiene que esa mujer se haya convertido en abogada!? — Volvió a exclamar, mientras que el moreno intentaba calmarla.

Domingo 9 de Mayo: Hospital Central de Hillwood/Sala de recuperación 12:00 M

A las afueras de una de las habitaciones de recuperación se encuentran los Pataki, quienes aparentemente están conmocionados, debido a que se les ha negado el ingreso a la habitación de Helga. Olga permanece al lado de Myriam intentando calmar el mal temperamento de Big Bob, quien esta proclamando a los cuatro vientos que el hospital no puede negarle, ni a él ni a su familia, el ingreso a la habitación de la menor de sus hijas; mientras que una aterrorizada enfermera continuaba negándose, explicando que la paciente había solicitado denegar el acceso de las visitas por el resto del día… todo hasta que se vio obligada a hacer uso de amenazas para hacer que el gran Bob Pataki finalmente se callara.

—Con todo el respeto que merece usted, señor tutor, lamento informarle que si continua negándose a acatar las ordenes dadas, me veré en la obligación de acudir al llamado del equipo de seguridad, quien lo retirara del hospital y de paso le negara el acceso permanente al mismo— dijo con seguridad la joven enfermera, dejando en silencio a la cabecera familiar, quienes finalmente cedieron y procedieron a retirarse del hospital.

Del otro lado de la puerta, se encontraba una muy molesta Helga, quien desde hacia un par de horas se encontraba meditando y organizando sus pensamientos. Había tomado la decisión de pedir que durante el día se le negara el ingreso a sus familiares, todo cubierto bajo la excusa de no sentirse en disposición de poder atender alguna visita, sin importar de quien se tratase; después de todo ya había tenido suficiente con aquella "abogaducha" que había logrado darle una vista más clara del panorama al que se enfrentaba.

—Bien, al parecer ya se marcharon— dijo para si misma la rubia mientras, se ponía de pie y caminaba hacia el buró que había en la habitación, con el fin de tomar una libreta y un bolígrafo del que se había apoderado tras pedirlo amablemente a una de las enfermeras.
—Bien, Helga, piensa con detenimiento…— murmuro mientras se sentaba de nuevo en la cama y abría el cuadernillo y comenzaba a escribir, no sin antes hacer un repaso de lo que tenia escrito—...ya sabes que Arnold, el cabeza de balón, aparentemente es tu esposo y el padre de tu hijo— murmuro casi para si misma, mientras comenzaba a hacer una construcción de un tipo de árbol de relaciones con el fin de darle un orden a la información de poseía.
—Bien, los padres de Arnold, de los cuales no sabes su nombre son tus suegros… el cabeza de balón tiene hermanos? — continuo hablando sola mientras apuntaba una tras otra de las preguntas que cruzaban por su mente
—Por otro lado, ya se que mi nombre es Helga G. Pataki, bueno, Shortman… mis padres son Big Bob (El hombre de voz estruendosa) y Myriam; al parecer mi única hermana es la chica gritona… cuál era su nombre…Ah! Sí, Olga….—y así continuo la rubia en su ardua investigación.

Domingo 9 de Mayo: Casa de los Johanssen 16:00 pm

Se encontraban en casa la dupla de Gerald y Phoebe, ambos acostados en la cama de su habitación, cada uno de ellos con uno de sus hijos encima; El moreno cargaba a la pequeña Danna, mientras que la oriental cargaba al pequeño Daniel, una vez vieron que los pequeños estaba completamente dormidos, ambos los tomaron en brazos y los llevaron a su habitación, para que pudieran descansar bien durante la siesta. Una vez los niños estuvieron en cama, la oriental, junto a su esposo que la abrigaña en un abrazo, se dispusieron a ir al despacho familiar, en donde continuarían la conversación que tenían horas atrás.

—Hoy hable con algunos de los chicos de la pandilla… al parecer, no sé muy bien cómo, se entraron de accidente de Helga y Arnold… pero me llamaron a preguntarme acerca de la situación… les comenté sólo lo estrictamente necesario— comentó repentinamente el moreno evitando que su mujer trajera nuevamente a colación el problema de Ruth.

—Y ¿Quiénes llamaron? — preguntó inmediatamente la oriental mostrándose un poco sorprendida por la velocidad con la que corría la información.

—Stinky, Rhonda, Eugiene, Lila, Nadine, Paty…— creo que fueron ellos y ya, supongo, que entre ellos le contaran a los demás — comento con tranquilidad.

—Está bien… igual la información en algún momento de iba a saber— respondió tranquila Phoebe, mientras tomaba asiento en uno de los sillones del salón y suspiraba profundamente — No me explico en qué momento pasó todo esto, digo Helga, Arnold… es una situación algo tenebrosa— comentó repentinamente la chica de cabellos negros, logrando llamar la atención de su esposo que se había quedado divagando un poco en sus pensamientos.
—Entiendo a lo que te refieres… no es para nada fácil ver a nuestros mejores amigos en este tipo de situación, pero Phebs, — dijo mientras se acercaba a ella, inclinándose frente a ella para quedar a su altura — ahora más que nunca debemos de apoyarlos, y sobre todo apoyarnos mutuamente… empiezo a creer que es el mejor momento para que le digas a Helga que más allá de ser su doctora de cabecera, eres su mejor amiga… y creo que más que una amiga, Pataki necesita una amiga que la oriente— comentó con seriedad mientras acariciaba las mejillas de Phoebe, que lo miraba con sorpresa.

—Tienes razón, Gerald— dijo un poco más animada la oriental, mientras envolvía a su marido en un cálido abrazo y luego lo beso una y otra vez —en este momento debemos estar más que unidos — dijo una vez se había detenido —Por cierto, tenemos que estar atentos, no sabemos en que clase de jugada sucia pueda terminar involucrándonos la loca de Ruth—.

—Es cierto, tenemos que es estar atentos, pero por el momento no podemos hacer nada hasta que Arnie esté fuera de peligro… después de todo tanto él, como Helga pueden salir mal Librados— respondió inmediatamente el moreno, mientras se ponía de pie y se sentaba en una banca que estaba cerca al sillón en el que su esposa reposaba — … Hablando de ello, ¿cómo evoluciona la condición de Arnold? — preguntó, a lo que su esposa afirmo no haber tener idea, dado que desde que llegó a casa no se ha comunicado con el hospital; pero que presumía que todo estaba bien, porque hasta el momento Jeremy, que había prometido informarle acerca de la condición de Arnold, no se había reportado.

Domingo 9 de Mayo: Hospital Central de Hillwood/Sala de observación 18:00 pm

En una de las habitaciones de la clínica se puede ser a un Arnold algo demacrado, quien tiene en su rostro dibujada una mueca de dolor; al parecer permanece dormido, y cómo no hacerlo, sí desde que presento la primera crisis la noche anterior, a lo largo del día había presentado varias recaídas, dado que su fiebre no disminuía a pesar de los antibióticos que se le habían aplicado.

—Afortunadamente la infección esta controlada— comentó la enfermera que se encontraba acompañando al Dr. Jeremy en su ronda de chequeo.

—Sí, tienes razón Natasha, pero a pesar de que la infección está bajo control y ya no hay riesgo de comprometer sus pulmones, ya todo depende de la fuerza de voluntad de Arnold. En este caso, estoy más que seguro de que son las preocupaciones que él tiene, lo que lo mantienen así de debilitado— dijo con firmeza el medico, mientras terminaba de recetar los antibióticos que se le debían inyectar vía intravenosa al rubio.

—Por cierto Doctor…. ¿No planea comentarle a la doctora Johanssen acerca del estado de su amigo? — preguntó con algo de timidez la enfermera, mientras miraba de reojo al atractivo doctor de ojos grisaseos.

—No, no hace falta… Phoebe no necesita mas preocupaciones—finalizó antes de dar media vuelta y salir de la habitación del rubio.

Domingo 9 de Mayo: En algún lugar de Hillwood 18:30 pm

A lo largo del pasillo de una casa no muy lujosa, se ve a una mujer de unos 50 años caminando de un lado a otro, mientras habla tranquilamente por su mobil.

—Sí, algo escuché sobre el accidente— dijo mientras se detenía por un momento —No, por ahora no puedo ir a hacer visitas, no me parece prudente… Sí, tal vez luego lo haga— comentó mientras volvía a emprender la marcha —No, no necesito que me lleves allí y créeme que sé muy bien cómo hacer las cosas… simplemente dame algo de tiempo… estoy segura que le daré solución a ello—

Continuara.

Espero que el capitulo haya sido se su agrado... y como les iba diciendo al inicio, realmente no tengo ninguna excusa que pueda este es un regreso, por ahora ando trabajando en los proximos capitulos, para terminar esta historia que merece ser finalizada como desde el principio habia establecido. Agradezco aquienes despues de tanto tiempo aun se pasan por ahi echándole un vistazo a mis historias.

Nos leemos luego.