Hola! Bien como ya les dije nos vamos acercando al final de esta historia y, viendo el final de la temporada 2 de la serie. Bueno... ya sabrán. Gracias por acompañarme.

Descargo de responsabilidad: CM tristemente no me pertenece.

La peor bacteria en el ser humano. Es una idea.

El origen

Capítulo 21

Año 2005

-¿Tengo que hacerlo?- preguntó contrariado.

-Bueno, es esto o que viajes con él- respondió acomodando el moño del smoquin, en la entrada del salón.

-Odio este tipo de exposición y él lo sabe- soltó frustrado. Ella se rió. -Lo único bueno es que estas aquí-

El comentario le provocó cosquillas en su estómago y un sonrojo en sus mejillas.

-Mejor entremos- logró decir.

Le ofreció su brazo y ella lo tomó envolviendo el suyo. Los fotógrafos no se hicieron esperar y atacaron.

El salón era amplio, todos vestían de gala, por un instante se sintió un poco cohibida. No sabía si estaba acorde a la situación.

-Spency, ya estás aqui- William Reid tomó a Spencer del hombro e hizo que les tomarán unas fotos para el periódico, luego miró a Jennifer -Y la señorita Jareau- dijo con desagrado.

-Buenas noches señor Reid- le devolvió el saludo de la misma manera

-Pensé que vendrías con Samantha- trató de disimular hablando entre dientes.

-Creo haberte dicho, que ni siquiera lo imaginaras-

-Spencer, todo esto es por tu futuro-

-Pensé que era por los desafortunados- ironizó.

-Te veré despues- evidentemente tenía intención de que así fuera.

Spencer suspiró.

-A veces me pregunto como pueden ser físicamente tan parecidos y tan distintos en escencia- creyó que lo había pensado. Pero al escuchar la risa de Spencer se dio cuenta que lo había dicho en voz alta.

-No quiero ser él - le dijo mirándola a los ojos.

-Lo se- sonrió.

-¿Sabes por que?-

-Creo hacerme una idea pero mejor iluminame- sugirió.

-Él hizo algo que yo nunca haria-

Jennifer inclino su cabeza sin comprender.

-¿Qué hizo?-

-Se dio por vencido con la persona que amaba-

... ... ...

En algún lugar 9 años después, dos hombres van caminando.

-No existen las casualidades Rafael- dijo uno de ellos.

-Entonces explica lo del muchacho Reid- lo retó.

-No lo se, él simplemente esta retrasando lo inevitable-

-Pero, no te parece que quizás él puede ¿cambiar al destino?-

-¿Cambiar el destino? ¿Te estas escuchando?- preguntó irónico. -Te digo que sólo esta retrasando lo inevitable, igual que sucedió hace años con Rosalind.

-¿Porque estas tan seguro? ¿Como puedes saberlo?, tu solo eres un ser que influencia. No quien decide-

Una sonrisa de malicia se dibujó en el rostro sombreado por la barba creciente.

-Porque, hice mi trabajo- respondió con orgullo.

-¿Qué hiciste?-

-Llevo influenciando a su padre por años-

-¿A que te refieres?-

-Ya lo verás- miró su muñeca, como sí de un reloj se tratara. -Falta poco-

... ... ...

Cuando comenzó a estar conciente, sintió un peso sobre su pecho. Acostumbraba dormir sin remera tan sólo con un par de pantalones largos.

Al abrir los ojos y ver el cabello rubio se dio cuenta de que se trataba de Jennifer quien estaba en un sueño profundo. O por lo menos eso creyó.

Estaba casi sobre suyo, abrazando su cintura. Respiro su perfume. Se veía tranquila, recordó el dolor en sus ojos y su corazón se encogió, intento acariciar su rostro con su mano, pero su hombro le recordó que aún no estaba del todo curado.

Hizo una mueca.

Se mantuvo en silencio, simplemente mirando como dormía.

Después de unos momentos sintio que el agarre a su cintura se ceñia y luego se aflojo. Dedujo que habría tenido un mal sueño y ya había despertado

Decidió esperar.

Segundos transcurrieron, cuando comenzó a sentir una suave caricia que comenzó en su mano libre y acabo en su pecho.

Se estremeció ante su toque.

Bajó la mirada para comprobar si de verdad estaba despierta, encontrándose con lo ojos azules y timidos de Jennifer.

Le sonrió. Ella acambio dibujo el contorno de su rostro con la punta de sus dedos.

Tocó su mandíbula y luego sus labios.

Él aprovechó para besarlos, notó algo en su mirada pero no supo decifrarlo hasta que ella se acercó y lo besó.

No era el típico beso de buenos días. No, en sus labios sintió la urgencia, la necesidad de consuelo.

Después de devolver el beso el trato de alejarla.

-Jennifer- dijo un poco cortado.

Ella no respondio, simplemente siguió plantando besos en él. Sobre su mandíbula, en su cuello y luego otra ves sus labios, en el proceso había pegado su cuerpo más al suyo.

La noche anterior le había conseguido un para de pantaloncillos y una camiseta, ya que su ropa se había empapado.

Spencer sintio que su cuerpo comenzaba a reaccionar a las caricias que jj le estaba dando. Pero por más que llevaba años soñando con eso. No podía aprovecharse.

-Debemos hablar- dijo luchando consigo mismo.

-Hablemos después Spence- le respondió.

-No Jennifer debemos hablar ahora- trató de sonar convincente, pero falló.

-Spence, llevo años soñando y esperando- reprochó.

Él se alejó un poco y la miró.

-Es que tu ¿no?- de pronto cayó presa de la inseguridad. -Oh! Por Dios que acabo de hacer- hablo con ella misma.

-No Jennifer- trató de detenerla.

Pero ella retrocedió. Iba a levantarse de la cama.

-Espera- le dijo alcanzando su mano.

Ella se detuvo pero no lo miró.

-Por favor Jennifer mirame-

-No-

-Por favor- nada. - De acuerdo- se rindió -Llevo años esperando por ti, te amo y claro que quiero esto. Pero no quiero que suceda así-

Jennifer levantó la mirada. -¿Asi no? Entonces ¿cómo?-

Aprovecho que lo estaba mirando para acariciar su roja mejilla. -Quiero que estés bien, no sólo porque quieres sentir algo y olvidarte de otra cosa. Quiero que sea especial- le habló suavemente, luego le dio un casto beso en los labios.

-Te amo, lo sabes ¿verdad?-

La puerta se abrió y un tornado de cabello rubio entro corriendo. Tenía la intención de subirse para se quedó de pie observando a los dos allí

Estaban paralizados.

-Papi! Ya volvio Mami!- celebró riendo.