Cardcaptor Sakura no me pertenece y escribo esta historia sin fines de lucro.
Cerezas
Fujitaka y Nadeshiko
Agridulce
A Fujitaka le cuesta no recordar a Nadeshiko con sentimientos agridulces. Ha peleado gran parte de su vida con esos sentimientos, pero a medida que se hace viejo y mayor, los pelea menos. Nadeshiko fue el amor de su vida. Fue su único amor: la primera y última mujer de la que se enamoró. Le dio lo mejor de toda su vida, a Sakura y a Touya, y le dio los meses mejor gastados de su vida entera. Nadeshiko le dio las flores y las fotos, le dio la torpeza que tanto lo hace reír de Sakura y le dio, a todos, la capacidad de verla por siempre ―se la dio a Touya especialmente, aunque él la resignó por amor.
A Nadeshiko la recuerda sonriendo. Recuerda que su voz era dulce y que sus manos eran suaves. Sus pies eran pequeños y siempre tenía las uñas pintadas de colores cálidos. Ponía flores en sus cabellos y se soltaba los rulos sin pena y sin culpa. Se reía de sus errores y escuchaba con atención cuando, por cualquier motivo (casi siempre tontos), recibía una reprimenda.
Nadeshiko fue el ser más dulce que existió sobre la tierra, pero su paso por la vida de Fujitaka le dejó un sabor agridulce. Vino y se fue como un suspiro. Le dejó lo mejor de la vida, pero no lo dejó disfrutarlo con ella.
A medida que se hace viejo, Fujitaka deja de reprocharse el reprocharle a su esposa, o a la vida, que le haya dado tantas cosas lindas pero que le haya arrancado el alma al mismo tiempo.
Piensa que se lo dirá, la próxima vez que la vea. Sí, se lo dirá.
Notas: Estoy muy contenta con el recibimiento que mi primer fanfic en otro fandom está teniendo. Muchas gracias por ser tan lindas y espero que me sigan dejando reviews. Este drabble está dedicado a Hazy, gracias por siempre seguirme :)
