Sé que nuevamente es tarde, que tal vez tarde demas, pero aquí me encuentro de nuevo actualizando la historia. Espero que realmente me perdonen por tardar tanto, pero realmente han sucedido muchas cosas... no siendo más les dejo el capitulo.
Capitulo 8: Amigas.
Lunes 10 de Mayo: Hospital Central de Hillwood 02:15 am
De manera sigilosa, por los pasillos del hospital, se ve la sombra de alguien caminando a paso lento, cuidando su andar con el fin de no ser sorprendida.
Se trata de una mujer rubia, delgada, un poco alta y que viste una bata de hospital de color aguamarina. Ella camina en estado de alerta intentando llegar a su destino: La sala de Observación del hospital. Hasta el momento su plan ha sido efectivo, se ha logrado ocultar a tiempo antes de ser sorprendida por alguna de las enfermeras y médicos de turno.
Ahora mismo, con la mayor tranquilidad, sube las escaleras de emergencia, dado que por el momento es el camino más despejado y seguro para no ser descubierta. Al llegar al séptimo piso Helga emprende nuevamente su andar sigiloso, gateando como bebé y deteniéndose de puerta en puerta para ver los nombres de los pacientes en cada una de las habitaciones.
El camino se hacia largo, eran demasiadas las habitaciones y nadie garantizaba que Helga no fuese descubierta por uno de los guardas de seguridad o en su defecto por alguna de las enfermeras.
Pronto comenzó a sentirse cansada de estar arrodillada. Estaba a punto de desistir, cuando llegó a la última habitación del pasillo, la cual tenía una etiqueta con el nombre de Arnold P. Shortman ¡Esa era la puerta indicada! Con cautela se dispuso a ponerse de pie, y justo cuando iba a posar su mano sobre la perilla, escuchó desde el otro lado de la puerta un par de voces que la asustaron; en un rápido movimiento logró ocultarse antes ser sorprendida.
Preocupada se refugió tras el muro que daba a la dirección opuesta del puesto de enfermería. Pero tan pronto como salieron las enfermeras de la habitación de Arnold, Helga terminó por concentrarse en la charla de ellas.
—Es una lastima que ese joven tan guapo se encuentre en tan mala condición— comentó repentinamente una de las enfermeras, mientras movía su cabeza con pesar.
—Es cierto, es una situación muy lamentable... y empeora con el estado en que está su esposa— respondió la otra de inmediato, mientras organizaba un poco su cabellera.
—¿A qué te refieres con "la situación de su esposa"?— cuestionó de nuevo la primera enfermera.
—¡¿A caso no has escuchado la lamentable historia de ese hombre?!— exclamó la segunda logrando sorprender un poco a Helga, que permanecía oculta tras la pared, completamente concentrada en la conversación del par de mujeres que vestían de blanco.
—Pues fíjate que su esposa, que en este momento esta en recuperación, y él al parecer habían salido a una cena ...—comenzó a hablar restándole un poco de importancia a algunos detalles —… y se accidentaron. Después de ello, su esposa perdió la memoria borrando absolutamente de sus recuerdos con su marido y su familia. También he escuchado que ese muchacho al parecer no cuido bien sus heridas, por estar al pendiente de su esposa…no durmió ni comió bien y se esforzó mucho físicamente, únicamente por estar al tanto del avance de su esposa. Todo para que cuando ella despertara le preguntara "¿Quién eres?"— comentó con pesar la enfermera, pero al mismo tiempo agregando más detalles a la información, logrando que la otra enfermera se sorprendiera y negara con la cabeza en más de una ocasión.
—Sí él fuera mi esposo yo nunca lo olvidaría— dijo de inmediato la primera enfermera, la cual al parecer era de la edad de Arnold y Helga.
—¡Y eso no es lo peor!... según los resultados de los exámenes, el estado no es grave, pero es muy posible que aun no despierte debido a los elevado niveles de estrés...— volvió a hablar la otra enfermera — ya sabes a lo que me refiero al parecer...— el resto de la conversación Helga no la alcanzó a escuchar, dado que las dos enfermeras se empezaron a alejar, por lo cual su charla pronto dejó de ser audible.
—"Así que básicamente es culpa mía el estado de Arnold"— se dijo a sí misma —… tal vez lo que él menos necesita en este momento es que yo sea una carga más — susurró mientras volvía sobre sus pasos.
Antes de poder tan siquiera alejarse un par de metros de allí, Helga se detuvo y con decisión avanzó con rapidez volviendo al lugar del que huyó y sin pensarlo de nuevo ingresó sin miedo a la habitación.
—"No puedo evitarlo toda la vida"— fueron las palabras que se repitió con coraje mientras se internaba en la habitación que tenía baja iluminación, pero aun así era suficiente luz como para poder ver con claridad a Arnold que permanecía con sus ojos cerrados fuertemente mientras que por su frente corrían unas cuantas gotas de sudor.
—"¿Será posible que nuevamente tenga fiebre?" —Se preguntó mientras se acercaba más y más a él con el fin de posar una de sus manos en su frente para sentir su temperatura y a la vez ponía su otra mano en su frente —No, menos mal no tiene fiebre— dijo tranquila —Al parecer tienes pesadillas— Dijo en voz baja mientras apartaba su mano de la cabeza de Arnold para luego secarle la frente con un par de pañuelos que tomó del buró que estaba al costado de la cama.
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—"¿Qué clase de derecho tengo de ver a Arnold, si ni logro recordarlo?"— Se preguntó una vez estuvo de vuelta en su habitación. Estaba acostada y se sentía completamente avergonzada, por lo cual antes de darse cuenta se estaba cubriendo el rostro con la cobija —"Supongo que no he sido una buena persona, de lo contrario no estaría pasando por todo esto" —pensó mientras suspiraba profundamente y se descubría por completo el rostro; después de todo era hora de dormir.
Lunes 10 de Mayo: casa de los Johanssen
Como de costumbre se ve a la pareja Johanssen caminar de un lado a otro por toda la casa. Phoebe se movía con agilidad en la cocina preparando el desayuno toda la familia mientras que Gerald continuaba en la habitación, intentando organizarse a tiempo para un nuevo día laboral.
—¿Qué decisión tomaste, Phebs? — preguntó repentinamente el moreno ingresando a la cocina mientras que al tiempo peleaba con su corbata.
—Llegué a la conclusión de que mi querido marido tiene la razón…—Dijo con tranquilidad mientras se posaba frente al moreno y tomaba la corbata entre sus manos y empezaba a hacerle el nudo — Tal cual mi esposo sugirió, hoy me tomaré el tiempo de ir a visitar a una vieja amiga que permanece en el hospital. Quizá sea difícil visitarla debido a que ella no me reconoce, pero creo que vale la pena que sepa que está respaldada por una amiga de décadas— comentó mientras hacia el nudo de la corbata de Gerald, para luego retornar a sus actividades culinarias.
—Lo mejor es que vayas a despertar a los niños. El desayuno está casi listo— Phoebe se dirigió nuevamente a Gerald, a lo que este simplemente asintió y después de un "Como ordene, Madame" desapareció en dirección a la segunda planta. Con ello había logrado sacarle una sonrisa.
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—¡Hey Phebs!— le llamó animado Gerald, mientras bajaba con ambos niños en brazos —Tal parece que Danna y Daniel aun no quieren despertar…— comentó mientras que sutilmente le guiñaba el ojo a Phoebe, quien simplemente asintió y soltó las cosas que tenía en mano.
—… me temo que…— Gerald continuo hablando, pero repentinamente fue silenciado por las risas traviesas de sus hijos que gritaron al unísono: "¡Buenos días, mamá!". Acto seguido, desde los brazos de Gerald, Daniel se inclinó hacia Phoebe esperando que esta la recibiera en brazos para darle el saludo de buenos días, mientras su hermana permanecía en los brazos de su padre.
—Buenos días— dijo entre risas, tomando en brazos a su pequeño y dándole un cálido beso en su frente. Luego de ello, cambió de niño con Gerald y, al igual que a Daniel, tomo en brazos a Danna y le dio un beso en la frente —es hora de desayunar— comentó animada y junto a su esposo e hijos camino hacia el comedor, en donde reposaba el delicioso desayuno que les había preparado.
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Lunes 10 de Mayo: Hospital Central de Hillwood/Sala de recuperación- Habitación de Helga 8:20 am
A la habitación de Helga entró un hombre alto con una cabellera negra ligeramente larga y unos ojos azules claros. Él Iba vestido con unos pantalones negros, camisa blanca sin corbata y, por supuesto, llevaba puesta la típica bata blanca de Doctor- Al momento de su ingreso, junto a la enfermera, logró sorprender a Helga, quien al percatarse del sonido de la puerta, de inmediato de inclinó hacia el buró con el fin de ocultar la libreta en la que estuvo garabateando desde que había despertado.
—Buenos días Helga—Saludo el Doctor — ¿Cómo se siente el día de hoy? —
—No muy bien— respondió ella, mientras el doctor se acercaba un poco más a ella para hacer el chequeo de la mañana.
—¿Y eso? — intentó poner un tema de conversación—¿Acaso siente dolor en algún lugar? — cuestionó mientras que en compañía de la enfermera retiraba el vendaje para observar la herida en la cabeza de Helga.
—No precisamente…— dijo pensativa, dejando que ellos se encargaran de hacer la revisión.
—¿Puede ser más precisa? — Continuo cuestionando, mientras continuaba la revisión —Esta herida tiene buena pinta—comento mientras veía como la herida, aunque aun no cicatrizaba, estaba en perfectas condiciones y por el momento sin riesgo es infección.
—No se preocupe Doctor, tal vez son solo tonterías mías. Por cierto ¿Dónde se encuentra la doctora Johanssen? —
—Hoy es el día libre de la Doctora. Así que lamentablemente, para usted, Yo seré el encargado de usted por el día de hoy— comentó seriamente, dejando escapar una sonrisa amable para Helga, quien simplemente la correspondió.
—¿Cuál dijo que era su nombre? — preguntó curiosa Helga, al percatarse de que no sabia el nombre de su doctor.
—Harrison… Dylan Harrison— respondió y acto seguido dejó a un lado las vendas nuevas y extendió su mano hacia Helga, que no lo pensó mucho y simplemente le dio la mano a aquel hombre — Y ¿cómo van los síntomas de embarazo? — preguntó unas vez miro de nuevo el reporte de Helga.
—Insoportables… aun no me acostumbro a ellos— respondió con sinceridad dejando escapar un suspiro desalentador al recordar como su desayuno, de un momento a otro, había terminado en el inodoro.
—Por la expresión que tiene en su rostro asumo que el "riquísimo" desayuno del hospital terminó siendo desecho sanitario— bromeo y la enfermera, que aun trabajaba en el nuevo vendaje, dejó escapar una risa cómplice al ver la cara de vergüenza que puso Helga.
—"Demonios, no faltaba mas… ahora hasta la enfermera se burla de mi" — Se dijo así misma mientas veía con atención a aquel doctor que parecía ser un entrometido.
—No se preocupe, en algún momento pasaran. Pero eso es señal de que hasta el momento todo va bien— dijo y prosiguió con el chequeo.
Lunes 10 de Mayo: Hospital Central de Hillwood 9:40 am
Por la puerta principal del Hospital Central de Hillwood se puede ver a una chica de cabello negro y lentes oscuros que camina firme como si el hospital fuese una pasarela de modelaje. Su andar estilizado, sus tacones brillantes, su elegante vestido y su cartera lujosa logran llamar la atención de las personas a su alrededor. Efectivamente, aquella mujer estaba acostumbrada a recibir la atención de quienes la rodeaban y por supuesto que ello inflaba aun más su gran ego.
Aunque fuese algo difícil de creer allí estaba Rhonda, la única heredera de la familia Welington Loyd, caminando con firmeza hacia el puesto de información.
—Señorita—Dice en un tono de voz suave llamando la atención de la secretaria del puesto de información —Podría indicarme ¿Cuál es la habitación de Helga Shortman? — continuo hablando mientras la secretaria dirigía su mirada a ella.
—Disculpe Señora…— comenzó a hablar la secretaria, pero fue interrumpida.
—Señorita— le corrigió de inmediato Rhonda mientras levantaba sus lentes dejándolos sobre su cabeza como si fuera una diadema.
—Oh, Sí. Señorita— la secretaría habló de nuevo —lamento informarle que las visitas no están permitidas hasta las diez de la mañana— comentó apenada esperando ver que reacción adoptaría la imponente mujer que estaba frente a ella.
Rhonda miro disgustada a la secretaria y antes de decir algo, se tomó el trabajo de levantar su brazo izquierdo, a la altura de su pecho, con el fin de consultar la hora en el fino Rolex que adornaba su muñeca —"Nueve con cuarenta minutos….supongo que esperar unos cuantos minutos no me hará daño"— se dijo a sí misma antes mirar nuevamente a la secretaria que se mostraba algo impaciente esperando respuesta.
—¿Dónde puedo encontrar a la doctora Johanssen? —
—Oh… lamento informarle que hoy es el día libre de la Doctora, por lo cual no es posible encontrarla dentro de la institución— Respondió nuevamente apenada la secretaria, mientras desviaba la mirada a la computadora evitando mirar fijamente a Rhonda a los ojos.
—¿Hacia donde queda la cafetería? — preguntó con tono seco, comiéndose lentamente todos los reclamos que tenia que hacer.
—Voltea por aquel pasillo a la derecha— comentó tímida la joven, mientras apuntaba con su mano hacia el pasillo que estaba a mano izquierda.
—Gracias— alcanzó a pronunciar Rhonda mientras caminaba hacia donde apuntó la joven secretaria. Pero su andar fue detenido por la voz de una chica que le decía "Rhonda, tanto tiempo sin verte".
—Creo que haz robado las palabras de mi boca, mi querida Lila—Respondió en un tono simple, mientras giraba su rostro hacia la dirección de donde provenía la voz de su vieja amiga.
En aquel momento la miraba de ambas chicas se encontró… y antes de que pudieran decirse algo más, el rostro de ambas se adorno con una sonrisa picara… y caminaron juntas hacia la cafetería…al parecer tendrían mucho de que hablar.
Lejos de la cafetería del Hospital, para ser más exactos en la segunda planta del hospital se ve salir del ascensor a Phoebe, quien iba arrastrando un carrito en el que iban sentados sus hijos. A medida de que cruza el pasillo, Phoebe saluda a algunos de sus compañeros de trabajo, quienes le preguntan acerca de cómo está y de paso saludan al par de niños que la acompañan.
Después de un corto trayecto Phoebe llega a su destino, La guardería hospitalaria, en dónde podría dejar a sus hijos mientras termina sus diligencias en el hospital.
—Buenos días Doctora Johanssen ¿Cómo está?— Le saluda la encargada de la guardería.
—Buenos días Annie. Yo estoy bien y tú, cómo estás?— Preguntó cortés mientras tomaba a sus dos hijos, les daba un cálido beso en la frente y se los entregaba.
—Estoy bien, Doctora — respondió esta mientras recibía a los niños Johanssen —Tiempo sin verlos— dijo en saludo a los niños, quienes le respondieron con una tierno "Hola Annie" acompañado de una inocente sonrisa.
—Me alegra que estés bien, Annie. Te encomiendo a mis niños—
—No se preocupe por ello, cuidare bien de ellos— respondió sonriente ella, mientras veía como Phoebe se despedía de los niños y acto seguido parqueaba el carrito en la sala adjunto, para finalmente desaparecer por el pasillo por el que había llegado —…Ha de estar apurada— fue lo único que se limitó a decir antes de centrarse de lleno en los niños.
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Una vez dejó a sus hijos en la guardería, Phoebe camino hacia la oficina de Jeremy, tenía que atraparlo antes de que abandonara el hospital. Para suerte de ella, a medio camino, justo cuando iba a tomar el ascensor, en el mismo se encontraba la persona a quién iba a buscar.
—Vaya mujer, tú no tienes ni un segundo de descanso— comentó cansado una vez su mirada de encontró con la de Phoebe.
—Sí, para mi también es un placer verte Jeremy— respondió Phoebe, mientras abordaba el ascensor.
—Oh, disculpa— dijo bromista — ¿Cómo amaneces, Phebs? ¿Qué tal va tu día de descanso?... oh… espera, no estás descansando— continuo sarcástico a lo que ella le dirigió una mirada de enojo —Ya calma, mujer— dijo riendo, en definitiva no se lo estaba tomando en serio.
—¡Ya basta Jeremy! — exclamó una colorada Phoebe y él comenzó a reír.
—Vale, vale— dijo mientras se limpiaba las lagrimas —Supongo que estás aquí, conmigo en el ascensor para preguntarme por Arnold, no es así? —dijo en tono serio, a lo que Phoebe simplemente asintió y lo miro fijamente.
—¿Cómo sigue Arnold? —
—Mucho mejor Phebs, Aun no despierta, pero la infección esta 100 por ciento controlada— mientras hablaban la puerta del ascensor se abrió y ambos bajaron.
—Me alegra saber que la infección está bajo control— dijo un poco más tranquila mientras dejaba escapar un suspiro.
—Si eso es bueno. Escuche de las enfermeras que tu amiga decidió hacerle a mi paciente una visita nocturna— comentó logrando atraer hacia sí la atención de Phoebe.
—¿Helga estuvo en la habitación de Arnold? —
—Sí, al parecer hace un excelente trabajo al evadir la vigilancia del hospital, pero no puede engañar a las cámaras— explicó mientras continuaba caminando junto a Phoebe hacia su oficina.
—Sabes para qué lo visitó? — Preguntó curiosa, pero Jeremy negó con la cabeza, así que lo siguió dentro de la oficina.
—Ciertamente no sé mucho de sus intenciones, pero si alcance a escuchar como ella le pedía que despertara— fue la respuesta que le dio Jeremy a Phoebe, quien lo miró sorprendida; pero él simplemente continuo quitándose su bata.
—¿Qué despertara? —
—Sí, eso le pedía… supongo que se ha de sentir culpable debido a que ella estaba junto a él cuando se presentó la primera complicación— Phoebe siguió mirándolo mientras su cabeza divagaba en sus pensamientos —No le des mucha relevancia ello, seguro ella tiene sus razones. En fin… mi querida colega, lamento interrumpir tu meditación, pero mi hogar me llama— habló sacándola de sus pensamientos y sin mas, tras una corta despedida, salió con ella de la oficina, dejándola nuevamente sola.
—"¿Qué posibilidad existe de que Helga sepa la verdad?" — se preguntó así misma intentando saber la razón de la visita de Helga a Arnold —"No, es imposible… hasta donde tengo entendido Helga no quiso recibir más visitas ayer, por lo cual no le dio oportunidad a su familia de contarle todo… "—
Phoebe continuo divagando en sus pensamientos, hasta que finalmente opto por mejor acercarse a Helga; después de todo, a la larga, solamente ella tenía las respuestas al sinfín de preguntas que pasaban por su cabeza.
Lunes 10 de Mayo: Hospital Central de Hillwood/Sala de recuperación- Habitación de Helga 10:10 am
Nuevamente, a pesar de sus múltiples carreras al baño, Helga se encontraba escribiendo en su libreta, esta vez intentando tener apunte de las cosas que se le ocurrían. Para sorpresa de sí misma Helga descubrió que las palabras salían libremente de su cabeza y que idea tras idea continuaba escribiendo en la libreta como si su bolígrafo estuviera poseído. Repentinamente, escucho unos ligeros golpecitos en la puerta, lo cual la alertó y mientras detenía su escritura respondió: "Adelante".
—Helga soy yo, Phoebe. ¿Puedo Pasar?—
—Claro Doctora Johanssen…—
Phoebe ingresó lentamente a la habitación, mientras ingresaba, se tomó el tiempo de detallar a su amiga, la cual lucia algo confundida mientras rascaba su cabeza con un bolígrafo y a su vez tenia la vista concentrada en una vieja libreta. Tomaría ello, como una oportunidad para iniciar una conversación con Helga.
—Veo que estás muy concentrada— dijo ella una vez estuvo frente a Helga.
—Sí, he intentado organizar mis ideas en un papel…— respondió mientras levantaba su vista para mirar de nuevo a quien era su doctora de cabecera —En fin ¿Cómo estás, Doc?— preguntó una vez dejó su libreta a un lado.
—Muy bien, Helga. Y tú, ¿Cómo estás? —
—Regular…con muchas confusiones, demasiadas nauseas pero bien. Creo que lo superaré— dijo algo esperanzada mientras bajaba la mirada y sonreía un poco.
— Creí que hoy no vendrías a trabajar—
—Si, se supone que no debería de venir— dijo apenada Phoebe ante la perspicacia de su vieja amiga — Pero me entere de que una vieja amiga está hospitalizada, así me decidí a visitarla—
—Vaya, ha de ser una persona importante, como para sacrificar tu día de descanso, cuando puedes venir cuando estés de turno— comentó con tranquilidad, mientras tomaba de nuevo el bolígrafo y empezaba a jugar con el.
—Sí, realmente es importante. Es mi mejor amiga en el mundo, así que simplemente no puedo abandonarla— Phoebe hablo cabizbaja y Helga notó la tristeza en las palabras de la chica.
Ambas se quedaron en Silencio. Y después de un par de minutos Phoebe se decidió a hablar de nuevo.
—Helga— llamo a la rubia, quien le dirigió toda su atención — tú eres esa mejor amiga en el mundo— dijo seriamente y Helga simplemente dejó escapar una risita. Phoebe la miró fijamente, no entendía qué era lo gracioso de la situación —¿Por qué te ries? —
—Oh vamos, Doc. Crei que jamás lo diría— le resto importancia a la situación; se puso de pie y se sentó en una de las sillas que había en la habitación.
Phoebe estaba increíblemente sorprendida, al punto de que lo único que logro hacer fue seguir a Helga con la mirada y simplemente balbucear un audible "¿Cómo lo supiste?"
—Pues doc, no creo que con lo chismosos que son en este hospital, la información pueda permanecer oculta por mucho tiempo— respondió mientras se cruzaba de brazos.
Phoene suspiró. Sabia a la perfección con cuan velocidad la información se dispersaba por el hospital —y no se te hace rara la idea de que de todas las personas yo sea tu mejor amiga? — preguntó tímida y Helga volvió a reír.
—No tanto como el hecho de que mi esposo es Arnold— respondió y Phoebe abrió sus ojos de sorpresa — Sí, doctora Johanssen. Lo sé todo— se anticipó a la pregunta de Phoebe.
—Pero … ¿Cómo? —
—¡Oh vamos! En serio pensaron que nunca lo descubriría cuando en la entrada de mi habitación esta marcada con mi nombre y apellidos? No hace falta ser un genio para notar que mi apellido era el mismo del cabezón —comentó sarcástica y Phoebe se golpeo la frente con la mano. Vaya que había sido una forma obvia y estúpida de enterarse.
—Supongo que eso explica el porqué de tu visita a Arnold— comentó vencida, pero esta vez la reacción de Helga cambió y antes de que hasta ella misma lo notara, su rostro se tiñó de un rojo carmesí que la delataba.
—Yo.. yo… ¿Cómo se enteró? — preguntó avergonzada y esta vez el turno de reír fue para su acompañante.
—Tú misma lo dijiste Helga… En este hospital las noticias vuelan— Phoebe habló entre risas y Helga se esforzaba por cubrir su sonrojo….
Pronto, cómo si el accidente nunca hubiera ocurrido, ambas estaban tiendo a carcajadas, como siempre solían hacerlo…
—Oh espera un momento— dijo repentinamente Helga, mientras se ponía de pie y salía corriendo hacia el inodoro. —detesto estas nauseas— dijo molesta una vez estuvo de vuelta.
—Sé perfectamente de lo que hablas. Pero no te preocupes, después de un par de semanas estarán bajo control—
—Eso espero, porque a este ritmo, pronto llegaré a parecer una anoréxica…— Antes de que Helga pudiera continuar con su conversación, la puerta de la habitación sonó —¿Quién se supone que es? — pregunto a Phoebe y esta implemente se encogió de hombros — tsk… Pase— respondió cuando volvió a escuchar el molesto sonido de la puerta.
Pronto, antes de que Helga pudiera reaccionar, por la puerta de la habitación entraron tres mujeres, una de cabellera negra, otra de cabellera roja y una más con una cabellera rubia. Helga notablemente se encontraba impactada, no esperaba visita y menos de tres aparentes desconocidas.
—¡Oh Rhonda, Lila, Nadine! — exclamó de inmediato Phoebe, llamando la atención de Helga, quien de inmediato entendió que al parecer no eran desconocidas.
—"Demonios, parecen un sequito" — pensó alarmado Helga, mientras retrocedía para sentarse en la cama.
—Helga, Phoebe— mencionaron el nombre al unisonó mientras se acercaban.
—Creí haber escuchado de una secretaria que hoy era tu día de descanso— Rhonda se dirigió a Phoebe, quien simplemente se encogió de hombros y dijo " Sí, lo es pero vine a hablar un rato con Helga—
Una vez las chicas saludaron a Helga y a Phoebe, las tres le dieron a Helga unos pequeños detalles que habían comprado para ella. Lila y Nadine le dieron unas cuantas flores, mientras que por su parte, Rhonda, al intentar no recaer en los típicos obsequios de recuperación opto por darle a Helga unos chocolates y una entrada a una sesión de hipnosis.
—Dada tu situación, consulte acerca de que seria bueno para que recuperes tu memoria… varias personas me recomendaron a este sujeto. Dicen que es el mejor en la hipnosis y que ello puede ayudar— comentó tranquila mientras le entregaba a Helga la entrada ante la mirada incrédula de todas las demás.
—Claro, gracias….—
—Rhonda— completo ella, asumiendo que Helga a un no memorizaba su nombre —y no te preocupes, no hay de que. Querida—
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—Haber, déjenme ver si lo entendí bien…. A ustedes tres — dijo señalando a Phoebe, Nadine y Rhonda— las conozco desde el jardín infantil y a tí— esta vez señalo a Lila— te conozco desde el cuarto grado— todas asintieron. Pero a pesar de que somos amigas, con ustedes — señaló de nuevo a las tres "extrañas" — estuve básicamente enemistada hasta la secundaria, mientras que Phoebe ha sido siempre desde el jardín mi mejor amiga— termino y todas de nuevo asintieron.
—Lo hiciste bien Helga— le animo Lila, mientras adornaba su rostro con una cálida sonrisa.
—Sí es cierto— le secundo Nadine— Por cierto, échale un vistazo a esta foto— comentó mientras le entregaba una fotografía en la que estaban las cuatro juntas sonriendo, mientras se abrazaban las unas a las otras. — Esta foto fue en el Baile de graduación—
Helga pudo apreciar la fotografía, notó que al parecer las cosas de las que ellas hablaban eran ciertas… de alguna extraña manera sintió alegría al saber que tenía amigas que la respaldaban.
—¿Esta es la única fotografía que trajiste? — preguntó mientras miraba fijamente a Nadine, quien amplio su sonrisa y saco de su cartera unas cuantas fotografías más.
—Estas son solo algunas de las que tengo—
—Déjame ver a mi también— pidió Rhonda mientras se sentaba al lado de Helga junto a Phoebe y las demás, se acercaban a Helga para ver junto a ella las famosas fotografías.
Entre las fotografías había muchas de la pandilla en general, tanto chicas como chicos. En la primera de ellas, justo en la que todos estaban vestidos con implementos de Beisbol, las chicas pararon para señalarle a Helga quienes estaban en la foto, mencionando el nombre de cada uno y lo que actualmente hacían.
Para Helga, por supuesto no paso desapercibido, el hecho de que en casi todas las fotografías aparecía un chico con cabeza de balón que ella en definitiva distinguía.
—Mira, esta fue en la Obra escolar— mencionó de repentinamente Lila, mientras sacaba de entre las fotografías una en la que estaban todos disfrazados con ropas antiguas.
—¿Qué obra era? —preguntó Helga.
—Romeo y Julieta— respondió Lila Mientras miraba fijamente a Helga, quien solo se concentró en la fotografía.
—Recuerdo esa obra… por alguna extraña razón la primera Julieta y las 3 suplentes que habían para el papel terminaron por rechazarlo, y al final fuiste tú quien terminó por hacer el papel de Julieta— Nadine intentó rememorar al igual que las demás.
—Es cierto, recuerdo que en aquel entonces tú me enseñaste el vestido diseñado para la obra…. Después de verlo rechace el papel… quien se iba a poner esa cosa tan horrorosa— comentó Rhonda, mientras negaba con la cabeza afirmando de nunca se ridiculizaría de esa manera.
Todas rieron al unisonó, y aunque para Helga era extraño verse en fotografías de recuerdos que no tenia, de alguna extraña sintió que podía reír con tranquilidad. Después de todo, ya tendría tiempo para aclarar sus sentimientos y pensamientos.
Continuará...
Antes de irme, quiero agradecerles a todos los que se toman el tiempo de leerme y de esperar a que actualice este fic. Espero no tardar en continuar la historia. Muchas gracias a todos.
Quie tengan un lindo día/noche... Un abrazo.
