Cardcaptor Sakura no me pertenece y escribo esta historia sin fines de lucro.
Cerezas
Kaho y Touya
Manzano
Touya era muy joven cuando empezó a verse con Kaho bajo el árbol de manzano. La conoció bajo un árbol de cerezas, pero se confesó bajo el manzano y fue correspondido bajo él también. Recuerda los cabellos de Kaho, atados en una cola alta con un lazo blanco, y recuerda la presteza con que vestía sus ropas de miko. Fue atracción a primera vista, pero el amor vino después.
Ahora sabe que era inevitable, o al menos sabe que eso es lo que ella piensa. Kaho sabía que él se enamoraría de ella desde la primera vez que lo vio. Tal vez por eso le permitió acercarse y no luchó por desalentar una relación que sería rechazada por todos. Dejó que el destino hiciera lo suyo. O eso es lo que Kaho diría.
Años después, Touya puede darse cuenta de que la elección del árbol de manzano tampoco fue aleatoria.
El manzano es un árbol que soporta las heladas y que se siente cómodo en climas fríos, pero que requiere de pleno sol durante todo el año para florecer. Puede ser plantado en cualquier suelo, pero debe tener nutrientes especiales para crecer, una tierra fértil y humedad constante. El árbol de manzano puede soportar todo, pero hay que dedicarle tiempo, trabajo y darle condiciones donde desarrollarse.
Él era muy niño para ver esas cosas en Kaho, y seguramente no hubiera hecho diferencia igual. Ella diría que su futuro ya estaba destinado. Que él amaría otro y ella también. Pero Touya no puede evitar pensar en el manzano y en que, en verano, al árbol hay que protegerlo del sol ―de lo mismo que necesita durante todo el año. En verano, hay que trasladarlo a donde ya no reciba sol directo.
Como a Kaho, que cuando llegó el verano se fue.
Notas: No sé si estos dos son populares, pero a mí siempre me gustaron mucho. Respeto el canon, por supuesto, pero de verdad me parecen muy lindos.
Esto es lo último que tengo escrito, así que solo escribiré y publicaré los restantes cinco si recibo reviews. ¡Gracias por haber leído hasta aquí!
