Resumen:Su vida siempre fue un asco. Sufriendo maltratos por sus compañeras y escondiendo su angustia del resto a excepción de quienes le agredían. Cuando le intentaron humillar nuevamente, no soportó más... Sasuhina.

Disclaimer: Los personajes de ésta historia le pertenecen a Masashi Kishimoto. Éste fanfic no tiene ánimo de lucro, su único fin es entretenerles.

Capitulo 3: Inesperado


Los rayos de luz le dieron directo en el rostro, ocasionándole su indeseado despertar. Se removió entre los suaves edredones, deseaba seguir durmiendo, no ir a clases y quedarse todo el día en la cama. Desgraciadamente, no podía hacer eso, ella era una de las mejores alumnas, nunca faltaba, de eso era lo único en lo que podía sentirse orgullosa.

Se sentó en su lecho con pesadez, era uno de esos escasos días donde deseaba faltar. Tallándose los ojos caminó hacia el baño para poder darse una ducha de agua caliente y bajar a comer. Hecho su aseo personal, se vistió colocándose el uniforme, no sin antes verificar su aspecto en el espejo.

Tenía el cabello bien peinado y suelto, mientras su uniforme se encontraba pulcramente planchado. Suspiró al ver su pecho, examinando aquellos dos agraciados montes, le desagradaba sus atributos pues, en parte, gracias a ellos las chicas le aborrecían. Sin pensarlo dos veces se puso una chamarra lila que le cubría lo que ella tanto deseaba esconder, gracias a ella las miradas de las personas ya no se posaban tanto sobre su persona.

Bajó velozmente las escaleras, debía ahorrar todo el tiempo que pudiese para no llegar tarde, una vez lo hizo y recibió un castigo que solo le causaron más burlas. Al llegar al comedor notó que estaba solo y sin ninguna bandeja de comida, vahó la mirada, seguramente su padre le habría dicho al cocinero que no le hiciera de comer, de nuevo.

Él decía que solo servía para ser una esposa, así que tendría que mejorar en sus artes culinarias. Ella sin decir nada, se fue del lugar al oír esas palabras, que sin su padre saber, le habían dolido mucho. Le estaba indicando que no podía hacer nada más, únicamente limpiar y cocinar. Él no esperaba nada de ella. Al menos ya no vivía con su familia, se había separado de ellos hace bastante. El día anterior había tenido que ir a su viejo hogar para recoger unas cosas personales, ya que en ese lugar aun habían muchas pertenencias suyas a pesar de haber transcurrido demasiado tiempo, al hacérsele muy tarde decidió quedarse esa noche, no debía ponerse en riesgo puesto que su actual hogar estaba lejos, aunque siendo franca, le desagradaba totalmente la idea de pasar tanto tiempo ahí.

Rápidamente se sirvió cereal con leche, no poseía el tiempo suficiente para hacer algo más elaborado, sabía que sufriría de hambre a la hora del receso en la escuela, pues obviamente no podría hacerse un obento. Al terminar de desayunar, se colocó el bolso en el hombro y salió con dirección al instituto.

Iba caminando a paso levemente apresurado, tomándose un poco de su tiempo en apreciar su entorno. Cuando llegara a la escuela tendría que irse a su nuevo salón, donde ninguno la trataba mal, pero tampoco posaban su atención en ella, ni siquiera para decir un "hola"; sin embargo, debía admitir que se comportaban muchísimo mejor con ella de lo que sus anteriores compañeros lo hicieron.

En ésta nueva sección no le iba mal, de hecho, en tan solo cuatro semanas que llevaba viendo clases se presentaron varias evaluaciones, en las cuales obtuvo el segundo puesto. Pero estaba segura de que si no se hubiese actualizado en las asignaturas no se encontraría en tal rango calificativo, debía de agradecerle al Uchiha por ayudarle, quien por cierto, obtuvo el primer puesto. Él ni siquiera había estudiado para las evaluaciones y consiguió calificaciones excepcionales.

Otro a quien tenía que agradecerle era a Shikamaru, en algunas escasas ocasiones él tuvo que suplantar a Sasuke, ya que éste se encontraba muy ocupado con problemas de la empresa Uchiha Corp. El Nara mostraba ser increíblemente inteligente, un día en el que estuvo a su cargo no pudo evitar preguntarle el porqué se hallaba en el tercer puesto de los mejores en el aula, pues era obvio que con su intelecto podría llegar fácilmente al nivel de Sasuke.

"-El segundo y tercer puesto son para aquellas personas capaces de soportar el recelo de los puestos inferiores. El escudriño que reciben ellos es demasiado problemático, en cambio ¿Quién desearía ser el tercero mejor del salón? La avaricia hace que busquen la 'perfección', y no simplemente lo 'bueno'. Que los del primero y segundo puesto soporten toda aquella carga, yo estaré felizmente tranquilo siendo el tercero"

Entendió perfectamente a lo que se refería Shikamaru, a pesar de que ella era invisible para los demás, podía notar las actitudes de envidia que varios profesaban sobre sí. En su anterior aula el resto mostraba su desacuerdo por que ella ocupara el primer puesto de los mejores. Solían decirle que era insólito que alguien tan incompetente llegara a ser la mejor en aspecto académico.

Llegó al instituto, caminando entre las multitudes que eran ignorantes de su presencia logró entrar en su sección. Sentándose sin deparar en los demás, sacó su libreta y continuó con un dibujo que llevaba haciendo hace días, ya casi lo concluía. No entendía por qué estaba dibujando aquello, pero su mano no razonaba con su mente. Ella se rindió ante la testarudez de sus dedos, y dejó que los trazos continuaran dándole forma a aquel retrato.

Sentía que debía terminarlo cuanto antes, no podía evitarlo, una vez que se sumía en un dibujo no podía dejar de hacerlo, se sentía incompleta si no finalizaba una de sus creaciones. En aquella hoja que ella estaba utilizando como lienzo se hallaba un Uchiha Sasuke dibujado con líneas suaves y delicadas, como si el lápiz a penas hubiese tocado el papel y dejado su marca, sus rasgos eran neutrales, aquel azabache estaba totalmente relajado mientras leía plácidamente un libro de terror. Poseía una tenue sonrisa que apenas era visible al ojo humano. Su cabello estaba bien detallado, se podía distinguir cada hebra de aquella cabellera, y decir a simple vista que ésta era suave.

Ella al ver al azabache con dicha expresión no pudo evitar grabarla en su mente, estaba segura de que muy pocos podrían haber visto al Uchiha sin su ceño fruncido o, en múltiples ocasiones, un semblante indiferente; sin embargo, no se esperó verse a sí misma plasmando aquel recuerdo, y aún menos en su libreta, la cual era especial, en ella se hallaban sus creaciones más apreciadas o significativas.

Sin dudas, no le encontraba lógica a sus acciones, pero cuando esto ocurría, ella simplemente se dejaba llevar por sus impulsos. Escuchó como alguien se sentaba en el puesto de al lado, y sabiendo a quién pertenecía cerró abruptamente su libreta, definitivamente él no debía ver lo que ella estaba dibujando, absolutamente no.

-Hyuga-La azabache se estremeció, su espalda se tensó y mecánicamente giró su vista hacia su compañero y tutor. El Uchiha notó la rigidez de la más baja, pero lo ignoró, importándole poco la incomodidad ajena, aunque le estaba comenzando a molestar su esquives y no sabia el porqué.-Kakashi me llamó esta mañana, ya no vamos a seguir tomándonos horas de clase para poder hacerte tutoría.

-Oh-Tragó grueso, eso significaba que las clases particulares se daban por finalizadas. Tenía que agradecerle por todo lo que había hecho por ella, pero las palabras no salían de su boca. Le desagradaba la sensación de mudez que su timidez le ocasionaba, así que tomó todo el valor que pudo sacar de sí misma, y empezó a hablar.-U-Uchiha-san, yo… Quería agradecerle por t-todo lo que usted ha estado haciendo p-por m-mí y…

-¿En tu casa o en la mía?-Preguntó casual, su mirada ya no estaba posada en la Hyuga, sino en un libro que acababa de sacar y que llevaba leyendo hacía ya un tiempo.

-¿Eh?-No entendía a qué se quería referir el moreno.

El Uchiha desvió su mirar de su lectura hacia la más baja, perla y azabache se encontraron.-Las clases, ¿en tú casa o en la mía?

-P-pero usted no tiene que…-Se vio interrumpida por la mirada severa del mayor.

-Escucha Hyuga, me dieron el deber de actualizarte en el programa académico.-Cerró el libro que anteriormente ojeaba, prestándole su absoluta atención a la chica que estaba al lado suyo.-No soy de los hombres que dejan las cosas a medias. Entiendes rápida y perfectamente los temas que se han visto en clases estas semanas, aprobando los exámenes con muy buenas notas, pero si no terminas de ver los contenidos previos, ¿quién te garantiza que sigas llevando ese promedio? No sabrás cuando te toque ver un tema enlazado a uno anterior, del cual no sepas nada.-Se escuchó como abrieron la puerta, dando paso al profesor. El Uchiha volteó el rostro para ver hacia el pizarrón-Me gusta hacer que todo quede lo mejor posible, Hyuga. Grábatelo.

Las clases comenzaron, quitándole la oportunidad de contestarle al azabache. Decir que estaba sorprendida era poco, el azabache podría ahorrarse todo ese lío de tener que darle lecciones, Kakashi solo les había dicho el tener que ver clases individuales en la escuela durante cierto período de tiempo para que ellas se acostumbrasen y actualizasen. Si el profesor decía que ya no iban a ver más tutorías, ¿entonces por qué tomarse aquella molestia?

Comprendió entonces, una sonrisa se formó en sus delicados labios. El azabache podía decir que era perfeccionista en lo que hacía, pero ser minucioso no consistía en preocuparse por el rendimiento de otros. El Uchiha era amable, aunque él lo negara y los demás no lo notaran.


El sonar del timbre indicaba la hora de ir a comer, todos comenzaron a recoger sus cosas y rebuscar en sus bolsos sus desayunos.

-¿Entonces?-La voz del pelinegro le llamó la atención. Ella volteó a verlo y se dio cuenta de que le estaba hablando.

-Hum, U-Uchiha-san, no puedo hoy.-Dijo agachando la mirada.-De hecho, los únicos d-días que tengo libre son los martes, jueves y fines d-de semana.

-¿Libres?-Enarcó una ceja incrédulo.

-S-sí, tengo ocupada las tardes del resto de los días.-Dijo algo nerviosa. El más alto notó que la Hyuga no mentía, pero también ocultaba algo. No prestándole atención a pequeños detalles comenzó a caminar hacia la salida, el salón ya estaba solo.

-Puesto que estamos a miércoles, nos vemos mañana en 'mí' casa. Te tardaste mucho en decidirte, Hyuga.-Dijo antes de salir del aula, dejando a la azabache sola.

Suspirando, Hinata comenzó a guardar sus útiles, y al haber terminado salió del lugar. Con pasos pesados caminó sin rumbo por los pasillos desolados, en esos momentos todos debían de hallarse en el campus comiendo.

Un gruñido proveniente de su estómago hizo que lamentara el no haberse traído comida, si no hubiera durado tanto tiempo en la cama debatiendo entre ir o no a clases, en esos momentos tendría un obento bien elaborado en sus manos y se encontraría comiendo.

Rebuscó en sus bolsillos, solamente traía dinero para alguna bebida y golosina en la máquina dispensadora. Para su suerte había dos cercanas, sin más se encaminó a ellas. En una escogió un té helado, y en la otra máquina unas papas fritas. Cuando hubo terminado se encaminó a la azotea, realmente le agradaba ese lugar, nadie iba allí a molestar.

Mientras estaba en camino comenzó a comerse las papas y sintió cómo su estomago le agradecía por ingerir algo.-Tsk, que molestia, ¡ese maldito profesor puede irse a la mierda! Estoy segura de que le darán el pasaje gratis por ser de allí.-Escuchó una estruendosa voz que maldecía montones de veces. De una puerta más delante de ella salía una pelirroja mascullando improperios al aire.-Heh, pero mira a quién tenemos aquí.-Hinata se paralizó al ver como la cuatro ojos de le acercaba, ¿Cuándo le notó?- ¡Oh querida! Llegas justo cuando más hambre tengo.-Karin pasó su brazo por el cuello de la azabache, y en un movimiento rápido le tiró del cabello.

La pelirroja le metió el pie, y ella cayó de sopetón contra el suelo mientras las papas se esparcían en éste. Le habían agarrado totalmente desprevenida. Intentó levantarse lo más rápido posible pero un pie en su espalda baja le impidió hacerlo. Sintió impotencia.-Haha, me habían dicho que cambiaste, pero veo que eres la misma arrastrada de siempre.

Ella estaba a punto de contraatacar cuando una voz imponente la detuvo a ella y a su agresora de cualquier acción.-¿Quién diría? La basura sabe hablar-Una rubia con cuatro coletas se acercó a ellas, poseía una pose intimidante.

-Hmm, pero si es la ex-segunda mejor de la sección A-16. ¿Qué se siente que 'ésta' te haya arrebatado el puesto? Pensé que ella era inútil, pero veo que no es la única-Preguntó con sorna mientras quitaba su pie de la azabache.

-No lo sé, dime tú.-Indiferente, la rubia observaba sus uñas con aburrimiento.-¡Cierto! Se me olvidaba que no llegas ni al décimo quinto puesto, ¿Cómo podrías saberlo?-Dijo riendo despreocupadamente mientras agitaba su mano restándole importancia.-Si nosotras somos inútiles, ¡imagínate que desperdicio de humano eres!-Soltó a carcajadas.

-Tsk.-Cabreada, la pelirroja se fue. Ganas de lanzársele a esa rubia no le faltaban, desgraciadamente ya traía consigo cuatro castigos, no quería añadir otro en la lista. Prefirió desquitarse gritando más maldiciones e improperios al aire.

La rubia le tendió la mano a la paralizada azabache.-¿Estás bien?-Preguntó sonriendo despreocupadamente, la Hyuga, aún perpleja, aceptó la ayuda.-Tsk, esa idiota tumbó lo que estabas comiendo.-Dijo observando el suelo, Hinata se acordó de su "desayuno" y también dirigió su mirar a el suelo, donde estaban todas las papas desparramadas y el té tumbado a un lado. Agradecía que al menos el té estuviera sellado, sino también hubiese sido un desperdicio.

Suspiró, realmente era tonta. Estaba harta de las agresiones que recibía, y por eso mismo golpeó a Naruto la vez anterior, con el rubio su paciencia llegó al límite de que si no se desquitaba con él, no iba a estar tranquila. No negaba que por unos instantes antes de que la rubia de coletas apareciera, ella tenía intenciones de dar pelea, pero aquellos pensamientos no eran suficientes, las acciones eran las que contaban.-No te mortifiques con idioteces, incluso yo no hubiera esperado un ataque tan repentino.-Dijo agarrando el té del suelo y entregándoselo.-Tu reacción es normal, cuando sucede algo que no esperas tu cuerpo simplemente se paraliza, incluso tu mente puede quedarse en blanco.-Recogió las papas del suelo y las botó en un cesto cercano, todo ante la perpleja mirada de la azabache.-Sabaku no Temari, un placer.-Dijo extendiéndole la mano de forma casual.

-Hy-Hyuga Hinata.-Estrechó la mano con la rubia.-Gracias por ayudarme, realmente no tenías que hacerlo.-Dijo sonriendo agradecida.

-No te preocupes.-La calmó dándole palmadas en la espalda para tranquilizarla.-Me agradas, no eres pretenciosa como los demás Hyuga. Merecías mi ayuda.-Una sonrisa se formó en los labios de Temari.-Ven, supongo que no tienes dinero si andabas comiendo frituras como desayuno.-La rubia comenzó a caminar, dándole a entender a la ojiperla que le siguiera.

-Pe-pero usted ya hizo mucho con ayudarme, no tiene qu-

-Lo hago porque quiero.-Dijo deteniéndose para luego mirarla por sobre su hombro, dedicándole una sonrisa divertida.-No te preocupes, luego puedes pagármelo si quieres. Por ahora solo sígueme.

Hinata sonrió en grande, pensó que le sucedería lo mismo en cualquier lugar, la apartarían y nadie le trataría apropiadamente. Ahora viendo a la rubia, sabía que no ocurriría lo mismo que tantas veces anteriores. La monotonía se había detenido.


Si pudiera definir su estado emocional en ese mismo instante, sin lugar a dudas diría un rotundo "irritado". Su mejor amigo no paraba de hablar de tonterías que si bien algunas podrían interesarle en algún otro momento, ahora no hacía más que darle dolor de cabeza. De tantas palabras que el rubio soltaba pensó, y desearía que sucediera, que en algún momento se quedaría sin saliva, ocasionando por fin que se callara. Obviamente, eso nunca ocurrió, y era por ello que andaba tan molesto.

Había salido a la hora de comer con planes de "descansar", pero tenía que llegar el rubio a arruinarlo. Pensaba perderlo de vista mientras caminaba por todo el campus, el Uzumaki leyó sus pensamientos y se le pegó como sanguijuela. Aburrido e ignorando a su molesto amigo comenzó a observar todo el patio, había un extenso grupo de chicas espiándolo desde lejos, chasqueo la lengua con molestia cuando ellas notaron su mirada y comenzaron a gritar.

Siguió examinando el sitio hasta que su oscura mirada encontró a la Hyuga acompañada de la Sabaku, comprando un desayuno. Notó como la ojiperla, con un obento comprado, le hacía una reverencia a la rubia. Se dio cuenta de que la más alta le había comprado un desayuno a la Hyuga.

-Entonces Sakura-chan se peleó con... Oye, ¿me estás escuchando? -Gruñó el rubio, no recibiendo contestación alguna. El Uchiha estaba muy ocupado viendo otra cosa como para prestarle atención a su conversación.-Hey, ¿podrías oírme? -Preguntó enojado. Curioso, observó hacia la misma dirección que Sasuke, notando a cierta azabache sonriente junto a una rubia que desconocía. Tuvo que admitir que aquella sonrisa que se plasmada en la cara de Hinata era hermosa, había olvidado cómo se veían sus labios curvados hacia arriba, llevaba mucho tiempo sin verla con aquella expresión.-Me pregunto desde cuándo ella no sonreía…

El moreno lo miró con el rabillo del ojo. Sabía perfectamente que Naruto quería disculparse con Hinata, podría ser muy idiota, pero no insensible.-En parte es culpa tuya.-Le dijo sin rodeos, no se caracterizaba por ser alguien sutil.

-¡Oye! ¡En momentos así un buen amigo debería quedarse callado!-Gruñó.

-Lástima, no podría ser bueno con un dobe.-Dijo sonriendo de medio lado al ver como la histeria del blondo se acrecentaba.

-Grandísimo…-Antes de que pudiese concretar la oración el azabache se había ido.


-¡Al fin una tarde donde Don "tengo asuntos que hacer" Uchiha está libre!-Se quejó. Tanto el Uzumaki como el Uchiha caminaban por las calles, no tenían nada que hacer.

-Estoy muy ocupado atendiendo recados de mi padre, a diferencia de cierto idiota que no hace más que comer ramen mientras ve televisión-Contestó.

-¡Hay series muy buenas como para perdérselas teme!-Refutó.-De todas formas, ¿qué hacemos? La sala de juegos está cerrada… ¿Qué tal si vamos a un café?-Dijo sonriendo pícaramente mientras señalaba un café maid que se encontraba cruzando la calle.

-Antes muerto que ir a ése lugar.-Respondió cortantemente. Estaba harto de tener que salir huyendo de un lugar gracias a los ataques que recibía por parte de la población femenina que se hallase ahí.

-Hm, pareces un viejo.-Refunfuñó.-Bien, veamos entonces, que el gran Sasuke Uchiha escoja un lugar para comer.

El azabache, complacido por no tener que verse obligado a entrar en sitios donde hubiera chicas con hormonas alborotadas, fijó su mirada en varios sitios de comida, buscando entre todos al más tranquilo. Un café japonés tradicional le llamó la atención.-Allí.-Señaló con el índice el lugar que más le agradaba entre todo aquel manojo de sitios.

-¿¡Eh!? De veras comienzo a dudar de tu edad.-Aquel café parecía para ancianos, no podía creer que su mejor amigo prefiriera eso que a un café lleno de lindas chicas.-¿Sabes? Mejor ve tú, nos encontramos en unos minutos.-Dijo despidiéndose de su amigo, no deseaba entrar en un local en el que muy probablemente se quedara dormido antes de que llegase la comida.-Yo mientras me divertiré con algunas maid-canturreó felizmente.

El Uchiha suspiró, su amigo era tan predecible, en realidad deseaba descansar por un momento. Su padre había estado exigiéndole más en esas últimas semanas, quería que su desempeño fuera tan bueno como el de su hermano mayor, y aunque él sabía que podría igualarlo en un mediano plazo. No era el momento para estar centrándose en ello, y tampoco debía de echarle toda la carga. Se detuvo enfrente del local, y con parsimonia abrió la puerta.

Se topó con un hermoso piso de madera lustroso, una joven vestida con kimono se le acercó y pidió cortésmente que dejase los zapatos en el recibidor. Sin chistar, cumplió con la normativa y se adentró en el ancho pasillo hasta llegar a una puerta deslizante hecha de madera y papel, al abrirla observó un hermoso comedor, varias mesas bajas estaban situadas en lugares estratégicos para poder apreciar mejor el local.

Decidió irse a una mesa libre que se encontraba en una esquina, sentándose en la suave almohadilla. Había una flor Cherry sobre una pequeña vasija de vidrio decorando el centro del tablero superior del mueble.-Hum, ¿desea algo de tomar?-Oyó una suave voz. Clavó sus ojos en la chica que estaba frente suyo, sorprendiéndose.

-Hyuga.-Nombró, la joven que anteriormente tenía su vista fijada en un pequeño cuaderno elevó la mirada, encontrándose con el Uchiha.

Notó como la morena dio un leve salto sobre su lugar y le comenzaban a temblar sutilmente las manos que sostenían el pequeño objeto. Examinó a la Hyuga, traía puesto un kimono blanco con el borde del cuello y cinturón color violeta. Tenía el cabello suelto, dos abundantes mechones laterales se encontraban recogidos en la parte trasera con un lazo color lila.-U-Uchiha-san, ¿qué hace aquí?-Preguntó nerviosa, la penetrante mirada el moreno la atravesaba. Se sentía desnuda ante él.

-En una cafetería, obviamente vine a comer algo, ¿no crees?-Alzó una ceja, era obvio lo incómoda que estaba la menor ante su mirada, y eso en cierta forma, le agradaba.

-P-pues tiene r-razón.-Se sonrojó severamente debido a la vergüenza, había dicho una pregunta estúpida.-¿Qué desea?-Intentó no tartamudear a pesar del nerviosismo.

-Quiero unos Nigiri de salmón.-Le respondió, tenía un poco de hambre.

-¿Alguna bebida?-Preguntó anotando el pedido. Su caligrafía salía horrible debido al constante temblor de sus manos.

-Té verde.-Su celular comenzó a vibrar, lo sacó de su bolsillo y ojeó la pantalla.

-D-dentro de poco tendrá su pedido.-Dijo dando una reverencia y marchándose. El Uchiha la observó hasta que desapareció completamente.

Revisó el mensaje que había recibido.-"Cuarenta minutos, bien vestido. Nos vemos en Uchiha Corp, tenemos que visitar a alguien. Sin retrasos".-Leyó mentalmente. Gruñó, su padre parecía querer molestarle.

Cuando llegó su orden se entretuvo un poco haciendo sonrojar a la Hyuga, al terminar, pagó en la caja y se fue en dirección a su casa. No sin antes mandarle un mensaje a su amigo diciendo que había surgido un asunto importante y que por ello no podría reencontrarse con él. Sonrió de medio lado, parece que Don "tengo asuntos que hacer" Uchiha hacía su aparición, ya escuchaba los reclamos e improperios que diría su amigo al leer el mensaje.


Se tiró sobre la cama a penas llegar, estaba cansada. El turno en su trabajo de medio tiempo había sido agotador, realmente no esperaba ver a su tutor y compañero por allá. Había escogido ese sitio precisamente porque alumnos de la misma edad que ella no irían a pasarse por ahí.

Estaba viviendo en un departamento, totalmente aislada de su familia. Sinceramente detestaba estar en su anterior casa, o mejor dicho, mansión. Había decidido independizarse, y por ello trabajaba para mantenerse ella misma y no vivir a cuesta del dinero de su padre.

Aspiró el aroma a jazmines que emanaba del edredón. Estaba a punto de quedarse dormida cuando el timbre de la entrada la hizo sobresaltarse. Se levantó acomodando su uniforme escolar con sus manos y se dispuso a ir hacia la entrada.

Al abrir la puerta se sorprendió al ver a su anterior cuidador. Ko.-Hinata-sama, tengo un anuncio por parte de su padre. ¿Quiere que lo lea para usted o prefiere hacerlo por su cuenta?-Preguntó. Hinata sonrió levemente.

-Prefiero leerla yo misma si no es mucha molestia.-Dijo amablemente.

-No se preocupe Hinata-sama, aquí tiene.-Le entregó una carta.-Hasta pronto, por favor cuídese.-La azabache asintió, cuando su ex-cuidador se fue, cerró la puerta y enseguida procedió a leer la carta.

-"Tu abuelo y yo junto con el consejo hemos decidido que ya es hora de proclamar a una heredera definitiva. Escoge tu mejor ropa de entrenamiento, te esperamos en el dojo principal. Veinte minutos, no llegues tarde".-Gimió aterrada, le iban a poner a competir con su hermana en batalla.

Su hermana menor le odiaba, lo comenzó hacer después de ver todos los beneficios que ella recibía por ser la mayor y que no aprovechaba. Su pequeña pariente había sufrido un lavado de cerebro después de los cinco años, cuando la separaron de ella. Su padre se encargó de que su hija menor supiese despreciar correctamente a su, por ley, heredera.

Apretó los puños, recordaba la mirada fría que le dedicó su hermana cuando ella se fue.

Debía dejar de ser cobarde y comenzar a afrontar sus problemas, nadie más los iba a resolver.

Por primera vez, quería mostrarse valiente y desafiante hacia su familia. Aunque nadie lo esperase, ella iba a ir dar su mayor esfuerzo.


Notas finales: Wow, que largo hice el capitulo. Poco a poco Hinata va obteniendo autoestima, no va a ser como la de Road To Ninja xD. A mí me gusta mucho la Hinata tímida, educada, amable y suave, pero que no se deje pisotear. Estoy segura de que no muchas esperaban la entrada de Temari xD, sorry, pero Sasuki no va a entrar en acción aún; recuerden que él todavía no está muy familiarizado con Hinata.

Los exámenes me colman, por ello me tardé más de lo debido, como recompensa éste episodio es un poco más largo.

No soy de las autoras que responden comentarios, una de las causas es la falta de tiempo. ¡Pero sí que los leo! Y créanme cuando les digo que me hacen muy feliz. Es grato saber que les gusta ésta historia.

Gracias por leer. ¡Nos vemos en una o dos semanas!

PD: Perdonen algún error ortográfico, no tuve tiempo de revisar; sin embargo, los corregiré dentro de poco, cuando saque un poco de tiempo.