Bienvenidos a un nuevo capitulo de mi fanfic.
Disfruten la lectura.
El poni terrestre de color azul pizarra oscuro y melena rojo oscuro con una cutie mark de un pergamino con un corazón en el medio y una pluma encima, escuchaba atentamente el relato de Twilight sobre su duda.
—Lo que me plantea es una gran interrogante, princesa, debo saberlo, ¿de dónde surge tal razonamiento? —inquirió Dry Ink una vez que Twilight le planteó su duda.
—Tengo un amigo que está en un predicamento y decidí investigar por mi cuenta, pero ningún libro de historia, hipología, sociología y demás dice algo sobre el origen de este comportamiento. Es como si-
—La historia hubiese olvidado lo ocurrido —dijeron al mismo tiempo.
—Exacto —afirmó Twilight.
—O tal vez, alguien no quiere que la historia lo sepa —agregó Dry.
—¿A qué se refiere? —preguntó Twilight confundida.
—Sólo piénselo princesa, hay muchos secretos en el mundo que quedaron en el olvido porque los responsables se llevaron todo a su tumba y no quedó registro de ello. Tal vez esto es una de esas cosas.
Los ojos de Dry denotaban un extraño brillo causado por la emoción de una posible conspiración.
—Pero no estamos hablando de un tesoro antiguo señor Dry, ¿en serio cree que algo o alguien esté ocultando la verdad sobre el cambio de orientación sexual?
Dry asintió entusiasmado.
—Digamos que lo que usted dice puede ser remotamente correcto, ¿Qué ganaría el responsable con ocultarlo?
—No tengo idea princesa, pero esa es la razón por la cual usted está investigando, podríamos dejarlo como una hipótesis y continuar hasta llegar al fondo del asunto.
—No sé si quiero llegar tan lejos, sólo quiero saber el porqué.
—Tal vez su respuesta esté ligada al responsable, ¿nunca lo pensó así?
Twilight negó. De verdad, nunca pensó que hubiera algo o alguien detrás de todo. Ella pensaba que todo era un simple agujero en la historia cultural equestriana que tal vez podía resolver para por fin responder a la interrogante que la llevó a su aventura.
—Imagine, descubriendo la verdad, desenmascarando al posible culpable, saliendo en todos los periódicos de Equestria, tal vez del mundo. Su nombre quedaría grabado en la historia, ¡mi carrera se impulsaría por las nubes! —exclamó llamando la atención no sólo de Twilight sino de todos los presentes.
A lo lejos pudo observar a su amiga bibliotecaria mirarlo con ojos de enojo penetrante. Una mirada capaz de sofocar cualquier intento de quebrar las reglas sagradas de la biblioteca.
—Claro que usted y sus inquietudes vienen primero —corrigió bajando la voz.
Twilight dejo escapar una risilla por la escena.
—¿Entonces qué dice? —inquirió Dry.
—Creo que podamos dejarlo como hipótesis mientras investigamos —respondió Twilight.
Dry levantó sus cascos al aire, estaba a punto de gritar, pero al recordar la mirada, sin mencionar que estaba en presencia de una princesa, bajó lentamente sus cascos y se puso los lentes de lectura.
—Es mejor que comencemos —dijo aclarando su garganta.
—¿Tiene material para investigar?
—Sobre eso… no hay muchos libros actuales sobre lo que estamos buscando.
—¿En serio?
—Por desgracia es verdad, desde el regreso del imperio de cristal, todos los hipólogos como yo hemos estado atareados sin cesar recopilando información sobre temas amorosos y hechos importantes relacionados al mismo durante los mil años que estuvimos ausentes. Aun con toda la dedicación, solo hemos logrado recolectar unos ciento cincuenta años de historia amorosa partiendo del regreso del imperio hacia atrás.
—Suena a mucho trabajo.
—Lo es, gracias a ello llegué tarde a nuestro encuentro.
—No hay problema.
—Si me disculpas, voy a buscar los aburridos libros —comentó parándose para ir a buscarlos.
—¿Aburridos? —preguntó Twilight confundida por la palabra que usó para describirlos.
Dry se detuvo en seco. Generalmente trabajaba con ponis a quienes no les importaba mucho leer, sólo buscaban resolver dudas con alguien especializado en la materia, por lo que al comentar eso, no esperaba contestación alguna más que un simple "está bien" o unas palabras que afirmaran lo dicho.
—Los libros no son aburridos —agregó Twilight.
Era la primera vez que trabajaba para alguien que demostrara un genuino interés por lo libros.
—Discúlpeme alteza, a mí también me encantan los libros, sólo que usted es la primera poni que conozco que parece gustarles.
—No hay porque disculparse, y para agregar, AMO los libros —dijo entusiasmada.
—¿En serio?
Twilight asintió. Se miraron por unos segundos con sonrisas plasmadas en sus rostros, al menos no sería el típico trabajo aburrido de todos los días si tenía una poni con quien compartir sus horas de lectura.
—Siendo así, déjeme ir por los libros, hay mucho que leer.
XXX
Más temprano ese día, Shining despidió a su hermanita y quedó en soledad en su cuarto del castillo finamente decorado. Él lo sabía, no iba a pegar un ojo en toda la noche viendo esos adornos, tal como hizo en el castillo de Twilight. Estuvo toda la noche despierto, incapaz de cerrar sus ojos, pero la verdad era que la situación podía más, ella le podía. No quiso salir de su habitación por miedo a perderse en ese castillo, y que al abrir una de las decenas de puertas se encuentre con Cadence, vestida con una piyama transparente de un color similar a su pelaje que no dejaba nada a la imaginación, deseosa de tener una charla que seguramente desembocaría en algo más salvaje y romántico, de ansias y caricias, de besos y embestidas.
Shining no pudo contener sus ganas de descargar sus emociones en una sesión de autocomplacencia con sus cascos, usando las imágenes mentales que había almacenado en el rincón más oscuro y placentero de su mente, recuerdos de aquella noche. Hizo lo mejor de sí para no ensuciar las sabanas, pero tuvo que darse una ducha de agua fría después para no dejar rastro de su esencia en su blanco pelaje.
Y allí estaba él, sentado en el borde de su cama, leyendo la misma revista que en el tren, tratando de despejar su cabeza hasta la hora del almuerzo, evitando cualquier contacto innecesario con ella.
Pero no siempre las cosas salen como uno quiere.
—Capitán, la princesa lo espera en el comedor para el almuerzo —dijo un guardia luego de tocar la puerta.
—Ahora bajo —respondió.
Incrédulo, miró el reloj de pared de la habitación, llevándose una sorpresa al ver que, efectivamente, era hora de comer.
—Esta revista es muy interesante —comentó para sí mismo.
Luego de darse una rápida lavada de rostro, bajó escoltado por el guardia hasta el comedor, donde otros guardias lo saludaron y tomó asiento al lado de la cabecera de la mesa donde se supone estaba Cadence.
—Disculpe las molestias capitán, Cadence tuvo que atender asuntos reales, volverá en unos minutos —dijo el guardia usando un tono distinto en asuntos reales.
Haber pasado tanto tiempo sirviendo a las princesas le dio suficiente conocimiento para saber cuándo "asuntos reales" significaba realmente eso o una variante elegante de ir al baño.
—No hay problema, esperaré.
Y lo hizo, observando la vajilla real, era de un color similar a las armaduras del imperio, tenían una pequeña joya purpura incrustada. La mesa era larga para una princesa que prácticamente vivía sola, a menos que los guardias y la servidumbre usaran la mesa también. Shining tomó la copa de cristal con su magia, estaba tan pulida que podía ver su reflejo en ella, gracias a ello pudo ver como Cadence se acercaba por su espalda.
—¿Te gusta? Es una de mis piezas favoritas —dijo Cadence.
—Es hermosa —respondió mirándola a través del reflejo de la copa—, la copa.
—Se lo haré saber a la poni que me trajo eso, seguro estará encantada —dijo con una sonrisa.
Cadence tomó asiento y unos momentos después las mozas trajeron el plato de entrada, el cual parecía constar de pequeñas esferas dulces.
—No hay porque ser tan formales, podemos empezar.
—¿Y Twilight? —preguntó Shining.
—Seguro debe estar entretenida en la biblioteca como para venir a comer, dejémosla en paz.
—Si tu lo dices.
Shining observó el platillo y con el tenedor sujetó una de las pelotitas, llevándosela a la boca sin más. Cadence estuvo a punto de detenerlo, de advertirle, pero era demasiado tarde, todo lo que podía hacer era escuchar un "crack" dentro de la boca del capitán seguido de los quejidos de dolor mientras evitaba escupir deliberadamente parte de la entrada en frente de ella. Ella dejó escapar una risilla mientras le alcanzaba una servilleta.
—¿Qué son estas cosas? —inquirió dejando la servilleta con la esfera a un lado.
—Es la entrada maestra del chef, son bolitas con los sabores típicos del imperio, comprimidas de tal forma que se endurecen como un cristal y sólo con esto —explicó abriendo un pequeño recipiente junto al plato el cual contenía salsa—, se pueden degustar.
La princesa mojó una de las bolitas en esa salsa y se la llevó a la boca, masticándola gentilmente antes de tragarla ante la mirada nerviosa de Shining.
—¿Te duele? ¿No quieres hielo?
—No, no, estoy bien, además, esto está delicioso —dijo llevándose otra bolita a la boca para degustarla.
Esta vez Shining llevó ambos cascos a su boca en señal de dolor mientras la princesa rodaba los ojos y llamaba a los enfermeros.
Luego de un almuerzo y revisión rápida, Shining estaba preparado para volver a su habitación y pasar el resto de la tarde encerrado para evitar meter la pata como hizo en el almuerzo. Sonaba como un plan perfecto.
—¿Quieres ir conmigo a una pequeña excursión a los espejos de cristal?
La pregunta lo tomó por sorpresa, en especial porque estaba a punto de ingresar a su habitación luego de un silencioso recorrido con Cadence. Nada parecía indicar que fuera a suceder, pero sucedió.
—Ya que Twilight está divirtiéndose por su cuenta, no veo porque nosotros no podamos hacer lo mismo.
Los ojos de Shining se abrieron a la par. La última vez que escuchó esas palabras salir de su boca fueron en otra circunstancia muy diferente a esta. Su corazón comenzó a latir rápidamente.
—¿Qué dices? —volvió a preguntar ante el silencio.
—E-está bien.
—Excelente, un guardia vendrá a buscarte.
—Entendido.
Cadence se despidió y dejó a Shining solo en la puerta de su habitación. Una mezcla de alegría y confusión se presentaba en su interior, sabía exactamente lo que ella sentía por él, pero al mismo tiempo recordaba el acuerdo al que habían llegado hace ya muchos años. Ahora con el recuerdo de aquella última noche juntos presente en su mente, las cosas se complicaban.
XXX
Horas más tarde, un guardia escoltó a Shining hasta los jardines, donde una cuadriga, la princesa y dos pegasos lo esperaban para partir. Sin perder tiempo, levantaron vuelo hacia las afueras del imperio, durante su trayecto los ponis saludaban a la princesa,mientras ella devolvía los saludos, Shining aprovechaba para observarla detenidamente, el viento jugaba con su melena de una forma celestial. Lo cautivaba, hacia latir su corazón como sólo ella podía hacerlo.
—¿Y que son los espejos de cristal exactamente? —preguntó rompiendo el silencio.
Cadence dejó de saludar a sus súbditos para responderle.
—Es una especie de laberinto natural lleno de cristales que asemejan a paredes, su pulido natural producen reflejos. Fue encontrada hace poco por nuestros exploradores y puesto como punto turístico para todos los visitantes. Generalmente hay mucho público, pero hoy sólo seremos tu y yo.
Esa última oración hizo que Shining abriera los ojos nuevamente, nuevamente, otra frase que le hizo recordar lo sucedido aquella noche.
—¿En serio? —preguntó tratando de disimular su emoción.
Cadence asintió.
—Beneficios de la realeza —agregó guiñándole el ojo.
Luego de unos eternos minutos, la cuadriga los dejó en la entrada del lugar y salieron volando. La atracción tenía una entrada semicircular natural, salvo por los carteles con el nombre, las advertencias y los precios, todo lo demás estaba tal cual lo habían encontrado tiempo atrás. El personal del lugar preparó todo para su visita, estos reverenciaron a la princesa y le dieron la bienvenida a ambos.
—Todo está listo para su diversión princesa, espero que disfrute del paseo, usted también capitán —dijo el semental encargado de cobrar las entradas.
—Les agradezco —respondió Cadence.
—Gracias por las molestias —agregó Shining.
—No hay problema, es un placer, ahora si nos disculpan, no los vamos a molestar.
Shining miró extrañado a los ponis mientras estos se alejaban. Sus miradas insinuaban, imaginaban, dilucidaban lo que ellos iban a hacer dentro del laberinto. Eso lo aterraba, ¿tan obvio era? Pensándolo bien, si era inusual que la princesa reservara este lugar para ella y un acompañante.
—¡Rápido Shining, no te quedes atrás! —gritó Cadence galopando rápidamente a la cueva.
—¡Espérame! —exclamó en respuesta.
El lugar estaba iluminado por pocas antorchas, los cristales se encargaban de reflejar su luz por todos lados. La cueva tenía muchas formaciones naturales, como un candelabro, una estatua, e incluso el corazón de cristal, todas formas que ambos observaban detenidamente mientras lo recorrían. Pero la mente de Shining estaba en otra parte, realizando preguntas sobre todo lo que estaba sucediendo, ¿Qué pensaba Cadence? ¿Por qué se comportaba como si nada de aquella noche hubiera sucedido? La única conclusión de todo eso era que ella era una buena actriz, capaz de disimular su situación por el bienestar de su imperio.
—Este debe ser el lugar —dijo Cadence al llegar a un espacio vacío con las paredes a su alrededor que formaban un circulo.
Shining volvió a su realidad al escuchar la voz de su amada.
—¿A qué te refieres?
—Ya lo verás, espera aquí, no tardaré.
Estuvo unos momentos en soledad cuando de repente, todos los espejos a su alrededor reflejaron una misma imagen.
—¿Qué te parece? —preguntó sin mirar a Shining con un ligero rubor en su rostro.
Definitivamente, era lo más hermoso en su vida, lo único que lo hacía feliz, lo único que estaba tan cerca y al mismo tiempo tan lejos, inalcanzable. Ni siquiera pudo mantenerse en cuatro patas, tuvo que sentarse, incapaz de expresar palabra alguna. De repente, un recuerdo claro como el agua apareció en la mente de Shining.
XXX
Luego de aquel primer beso, ambos hablaron sobre lo que llevar una relación a escondidas implicaba para ambos, de todos los pros y los contras, pero al ser dos jóvenes enamorados se dejaron llevar por sus emociones y continuaron viéndose por años.
Al principio fue fácil, Cadence tenía una excusa para ir hasta su casa y besarse a escondidas con el hermano de la potranca que cuidaba. Poco después se animaron a salir en público como amigos, ante los ojos de la sociedad, los grupos a favor del matrimonio igualitario y los extremistas que objetaban que Equestria era la única sociedad pura del planeta, ellos eran sólo amigos que les gustaba pasar tiempo juntos, llevar a Twilight a muchas de sus "citas" ayudó con eso.
Su relación creció tanto que ambos dejaron sus miedos de lado y llevaron su relación al siguiente nivel al perder su virginidad entre ellos.
Todo parecía ir por buen camino para ambos, hasta aquel fatídico día.
Sucedió dos años después de que Cadence dejara de cuidar a Twilight porque esta había llegado a la edad de cuidarse sola. Las visitas de la princesa del amor se hicieron menos frecuentes ya que debían tener en cuenta muchos factores presentes. Eso hacía que sus encuentros fueran más apasionados, con besos y caricias que ofuscaban sus sentidos casi en su totalidad, impidiendo que escucharan cosas importantes, como los pasos de una poni morada que se acercaba con un libro de historia levitando con su magia.
—Oye Shining —dijo abriendo la puerta sin tocar—, ¿podrías ayudarme con esta tarea de historia sobre…?
La escena quedó congelada en el tiempo, como si un pintor hubiera pedido a la pareja que quedaran estáticos para poder retratarlos. Shining y Cadence no deshicieron su abrazo, sólo atinaron a mirar fijamente a Twilight mientras esta tenía el hocico colgando. Los había atrapado en su sesión de besos apasionados, con Cadence encima de su hermano, abrazados, uno de los cascos de Shining sobre la cutie mark de ella.
—Creo que mejor me voy, adiós Shining —dijo Cadence saliendo rápidamente de la habitación.
—¡No, espera!
Twilight se hizo a un lado y Cadence pasó rápidamente sin mirarla a los ojos. Shining trató de detenerla, pero una vez que salió de allí se resignó a poder hablar con ella más tarde, ahora había algo más importante que hacer.
Twilight seguía sin poder procesar lo sucedido, pero cuando al fin pudo articular sus pensamientos, lo único que dijo fue:
—Shining y Cadence sentados en un árbol, b-e-s-a-n-
—¡No lo digas! —gritó.
—No lo niegues hermano, yo sé lo que vi.
—Por favor Twilight, no se lo digas a papá, no se lo digas a Celestia, no se lo digas a nadie, te lo ruego —dijo nervioso.
Shining, a punto de quebrar en llanto, fue hasta su cama y se recostó boca abajo sobre su almohada. Al ver su estado, Twilight sintió pena por él, dejó su libro en el suelo y se sentó en la cama.
—No le voy a decir a nadie Shining, lo prometo.
Las orejas de Shining se pararon y giraron hacia donde estaba su hermanita.
—¿Lo dices en serio? —preguntó sin despegar la cara de su almohada.
—De verdad.
Un poco más aliviado, tomó asiento al lado de Twilight.
—Gracias, no seque haría si nuestro padre se enterara, no quiero imaginar lo que le haría Celestia a ella, ¡es la princesa del amor, Twilight, tiene que dar el ejemplo! —exclamó frustrado.
Twilight se vio reflejada en Shining, en sus miedos, en sus preocupaciones, en el hecho de cargar un peso sofocante para poder ser feliz, verdaderamente feliz con la persona que ama. Tal vez no tenía un semental a quien amar, pero el hecho de ser la estudiante estrella de la princesa Celestia creaba una imagen de ella que debía adaptarse al contexto, a la sociedad. Esa empatía por su hermano reforzó la confianza que ellos ya tenían, hasta el punto de poder decir su mayor secreto sin miedo.
—Yo sé lo que sientes, Shining —dijo poniendo su casco en su hombro.
—¿Cómo puedes saberlo? Nunca has tenido que ocultar algo que amas por temor a lo que digan los demás.
—Tienes razón, nunca hubo alguien que me amase como ustedes dos se aman, ahora lo veo, pero se lo que se siente tener un secreto que puede obligarte a no ser feliz para no correr el riesgo de salir herido, o herir a alguien más. Lo sé porque…
Shining miró a su hermanita a los ojos.
—Porque yo soy heterosexual también.
Un peso en el corazón de ambos parecía borrarse instantáneamente.
—¿Es en serio? —preguntó incrédulo.
Twilight asintió.
Ambos se unieron en un abrazo, Twilight hacia círculos y daba palmaditas en la espalda de su hermano para reconfortarlo. Para cortar un poco la tensión y la tristeza Shining dijo.
—Pobre del quien quiera ser tu novio.
—Ya estoy lo suficientemente grande para decidir con quién salir y con quien no hermano.
—Para mí siempre serás mi pequeña hermanita.
—¿Hubieras sido igual de sobreprotector si me gustaran las yeguas?
—Por supuesto, ese es mi deber de súper hermano mayor.
Una vez calmados, ambos pactaron guardar el secreto del otro, incluso de su propio padre. Shining y Cadence arreglaron su situación, pero su relación se fue deteriorando gracias al miedo de ser descubiertos por alguien que realmente pudiera arruinar sus vidas. Los tres fueron cómplices de sus actos desde entonces.
XXX
—¡Ya estamos cerca de la salida, corre!
El grito de Cadence despertó a Shining, quien galopó rápidamente entre los últimos pasillos de la atracción hasta visualizar la salida y con ella, la silueta de su amada esperándola paciente.
Una vez que se encontraron, salieron del complejo turístico para regresar al castillo.
—Espera un momento, ¿Qué hora es? —inquirió Shining al ver que el sol estaba a punto de ponerse.
—El laberinto es más grande de lo que parece en el folleto, estuvimos horas adentro.
—Horas que se hicieron minutos gracias a ti —dijo Shining.
—Yo también disfrute tu compañía —respondió Cadence.
Se miraron por unos segundos, deseosos de poder unirse en ese instante en una danza salvaje de besos que tanto deseaban, pero ambos eran lo suficientemente pacientes como para guardar sus ansias hasta llegar al castillo. Shining no pudo evitar notar que los ojos de la princesa tenían un brillo peculiar, uno que nunca antes había visto, pero no le dio mayor importancia y ambos regresaron al castillo para cenar.
XXX
Ahora Shining estaba con el corazón en la garganta, con los nervios de punta y con una imaginación que lo obligó a soñar despierto con las situaciones más eróticas jamás pensadas, todo gracias a que Cadence lo invitó a su habitación real luego de terminar su cena. Imaginaba muchos escenarios donde él y la princesa del amor terminaban encamados liberando la tensión de estos tres meses sin tener relaciones.
Tal vez era por eso que imaginaba esas situaciones.
Pero sabía que no podía entrar y simplemente abalanzarse contra ella. Debía aguardar unos momentos. Con eso en mente se aseguró que su melena estuviera bien peinada y que su aliento oliera a menta antes de tocar la puerta nerviosamente usando el mismo código que aquella vez.
—Pasa~
Con ese permiso melodioso, Shining ingresó a la habitación. Allí estaba ella, sentada en el borde de la cama, sin sus adornos reales, con el cabello suelto, con la tenue luz de su mesita de luz iluminando su pelaje en combinación con la luz de la luna que formaba una combinación perfecta sobre ella. Los corazones de ambos comenzaron a latir con velocidad.
—Toma asiento —dijo Cadence dando un par de golpecitos al lado suyo.
Shining se acercó tímidamente y tomó asiento a su lado. Antes de que pudiera decir alguna palabra, el capitán le entregó una rosa, un pequeño detalle que derritió el corazón de la princesa, provocando que olvidase lo que le iba decir a Shining en primer lugar.
Shining tomó el casco de Cadence gentilmente, el calor hizo que ambos se sonrojaran. Permanecieron unos segundos mirándose a los ojos, las palabras no eran necesarias en ese momento, todo el día estuvieron hablando sobre cosas sin importancia, relleno de obra que a nadie le importa. Si había un momento para pasar a la acción era ahora, en especial porque no había un alma cerca para escucharlos gozar, ni siquiera Twilight estaba presente para sorprenderlos como en aquella vez hace muchos años.
Acortaron distancia al mismo tiempo que cerraban sus ojos, siendo guiados por sus instintos para encontrarse el uno al otro. Sus alientos chocaban entre sí para dar paso a sus labios. Primero fue un beso casto, simple, que les permitiera conectarse como ambos extrañaban, deseaban. Luego pasaron a uno más profundo, uno donde sus lenguas danzaran coordinadas, no era una batalla, era deseo. De vez en cuando buscaban su espacio para recuperar aire, ansiosos de volver a unirse y sentir aquello que tanto extrañaban. Los recuerdos de aquella última noche se convirtieron en la nueva realidad.
Con más confianza, Shining comenzó a deslizar su casco por el cuerpo de su amada siguiendo un camino que sólo él conocía de memoria, aquel sendero que le sacaba los primeros gemidos angelicales a Cadence, quien no tardó en responder. Todo pensamiento quedó ajeno, apartado a un rincón del subconsciente mientras todo lo demás se pintaba de blanco, tanto en mente como en vida, lo único tangible era la cama matrimonial de Cadence.
Se separaron una vez más, pero ahora Shining tomó la iniciativa y comenzó a plantar besos en el cuello de Cadence. Ella se inclinó levemente mientras sus gemidos aumentaban, de vez en cuando susurraba el nombre de su caballero en brillante armadura. Todo era placer sin límites, ella estaba entregada a todo, ni siquiera recordaba porque había llamado en primer lugar, al igual que él, estaba nerviosa por el encuentro, estuvo planeando su paseo desde el momento que terminó de leer la carta que Twilight le había enviado, pero la razón de su nerviosismo no era su encuentro romántico precisamente, sino algo más urgente.
Pronto se lo haría saber.
Cuando el casco de Shining acarició gentilmente la flor de Cadence, ella dejó escapar un gemido de gran volumen que no sólo le dio paso a Shining para seguir con su jugada sino que además volvió a conectar la mente de la princesa a la realidad, recordando el motivo principal por el que lo había invitado a su cuarto.
—¡S-Shining, espera! —exclamó Cadence.
Asustado, Shining retiró su casco un tanto humedecido.
—Oh no, ¡¿te lastimé?! ¡¿fui demasiado rápido?! ¡¿tengo mal aliento?!
—No es eso, es que no podemos hacerlo —dijo recuperando su aliento después de toda la agitación.
Sintiendo un puñal en su corazón y virilidad, Shining preguntó:
—¿Acaso ya no me amas?
—No te atrevas a pensar eso Shining, si por mi fuera te hubiera traído a mi habitación el segundo después de que Twilight se fue del castillo, y tal vez un par de veces más antes de irnos a ese viaje.
Sus palabras eran sinceras, Shining se sorprendió de lo ansiosa que podía ser.
—Pero no pude, porque estuve todo el día juntando el valor para decirte…
—¿Decirme que?
XXX
Eran horas avanzadas de la noche. No había un alma en el castillo, lo cual era algo bueno para Twilight, quien regresaba de su investigación. Hacía lo posible para no hacer ruido y poder llegar a su habitación sin ser interceptada por Shining y su sobre protector sentido de la hermandad. Tanto ella como Dry estuvieron leyendo por horas paginas de temas relacionados al amor en años pasados, aun así les quedaban unos pocos libros para poder terminar, pero llegar a eso significaba alcanzar un punto muerto nuevamente, después de todo, ¿si en el imperio de cristal no está la respuesta, donde más podía estar?
Twilight agradecía que la bibliotecaria se tomara la molestia de llevarles algo de té y galletitas para sobreponer el hambre que la expuso a una situación embarazosa frente al hipólogo cuando su estomago decidió rugir con la fuerza necesaria para que él escuchara. Ambos estaban tan inmersos que olvidaron comer apropiadamente. Por eso, Twilight llevaba un sándwich de margaritas de cristal levitando con su magia para degustar con un vaso de agua antes de irse a dormir.
Al llegar, abrió la puerta, la habitación estaba a oscuras, lo único que brillaba era su aura mágica. Todo seguía silencioso. Con su magia buscó el interruptor de la luz, luego de unos segundos, encendió la luz.
Su magia se deshizo, dejando que el plato se partiera en mil pedazos, arruinando su bocadillo. El sonido del plato roto se mezcló junto con el grito de sorpresa, lo que perturbó el silencio latente en el castillo.
—Shining, me asustaste, ¿Qué haces en mi habitación?
Pero él no respondió. Adelantándose a su sermón de la hora de llegar, Twilight dijo:
—Se que ya es tarde, pero estuvimos investigando mucho, con pocos resultados, pero seguro mañana conseguiremos algo.
Pero él no respondió, tenía su mirada fija en la ventana que daba al exterior, observando la luna. Twilight recogió los restos de su sándwich y lo botó a la basura.
—Está bien, lo siento por llegar tarde, no lo volveré a hacer —dijo pensando que eso era lo que le preocupaba.
Pero no era así.
—¿Sucede algo hermano?
Pero él no respondió, no sabía cómo. La noticia cayó como un baldazo de agua helada, apagando todos sus pensamientos, sin saber si estar feliz o triste.
—¿Pasó algo entre tú y Cadence? ¿Algo malo? ¿Algo bueno? Ya dime —rogó acercándose a su lado, compartiendo la vista hacía la luna.
No tuvo el valor de mirar a su hermanita a los ojos al susurrar la noticia.
—¿Dijiste algo? —inquirió.
No tuvo el valor de mirarla cuando masculló la noticia.
—Habla más fuerte que no te escucho.
No tuvo el valor de mirarla cuando, de algún modo, logró articular las palabras suficientes para decir:
—Cadence está embarazada.
Hasta aquí llegó el capitulo señores, espero que les haya gustado.
Debo mantener este fanfic en categoria T, no esperen más de lo que vieron acá. Tambien lamento este mes sin actualización, muchas cosas pasando en mi cabeza, ademas estoy al final del curso que estoy tomando, lo que significa estudio y estudio, pero haré lo posible para acortar los tiempos de actualización.
Ahora, aclarado eso, responderé los reviews en el capitulo anterior por parte de:
Linkwarriorx0: Gracias por el comentario. La verdad no tuve muchos problemas con este capitulo, supongo que los otros caps serán igual.
DanLand 1939: Tu sentido del olfato está bien desarrollado, casi. Me alegra que puedas entender a tu novio un poco más gracias a este fanfic. Gracias por el review.
Afromario: Aun faltan cosas por develar, pero todo a su tiempo, la historia del pasado de cadence y shining termina en el otro cap. Gracias por el review.
PinkieAgus: Gracias por el comentario. Sabia que me olvidaba de algo, espero que con eso tengas una imagen un poco más clara, y si no toca esperar hasta que salga la portada.
misery680: Gracias por el comentario.
Recuerden, si les gustó el capitulo dejen un review, si tienen alguna duda o consulta pueden mandarme un MP, no muerdo, tambien pueden darle like a la pagina de facebook "exelion fanfiction" para estar enterados de avances y otras cosas, links en mi perfil o pueden buscarlo por FB.
Nos vemos gente, se despide, Exelion
