Resumen:Su vida siempre fue un asco. Sufriendo maltratos por sus compañeras y escondiendo su angustia del resto a excepción de quienes le agredían. Cuando le intentaron humillar nuevamente, no soportó más... Sasuhina.
Disclaimer: Los personajes de ésta historia le pertenecen a Masashi Kishimoto. Éste fanfic no tiene ánimo de lucro, su único fin es entretenerles.
Capítulo 6: Incomodidad.
Anduvo por los pasillos un largo tiempo, esperando a que el sonido de la campana diera la orden de salida. Se había saltado las últimas clases, realmente no se encontraba de un humor aceptable que le permitiera aguantarse a su profesor y compañeros. Raramente le sucedía aquello, él era una persona tolerante, o al menos lo suficiente para aguantarse al dobe, y eso era mucho. Pero en vez de indagar en su extraña intolerancia hacía la compañía de otros, prefirió restarle importancia.
Los pasillos estaban desolados, algo bastante agradable para él. No había mejor amigo que el silencio. Todavía se impresionaba que no le hayan cachado fuera de clases, la poca efectividad en la vigilancia era algo que Tsunade debía de arreglar; sin embargo, eso a él le tenía sin cuidado, incluso era mejor que se mantuviese así si de esa manera él podía saltarse las clases tranquilamente.
Su andar se vio interrumpido al escuchar murmullos, que más que murmullos parecían molestos cantos de cotorras, ¿incluso saltándose las clases no podría estar tranquilo? Gruñendo, se encaminó a donde provenían aquellas voces femeninas. Entrando al baño de mujeres, en esos momentos no habría testigos que le viesen a parte de las que estaban en interior de aquel sitio. Él podía entrar, quería, y así simplemente lo hacía, nadie le detendría y menos si él estaba de tan pésimo humor como el que tenía en esos instantes.
-Pff, de verdad me sorprendió que Hinútil salvara a Ino. Tenías razón, Sakura.-Escuhó la voz de Karin.-Hinútil le lavó el cerebro a nuestra pobre Ino.
-No le digas "pobre" si ya se convirtió en otra inútil más.-Bufó Sakura. Sasuke vio como ella se miraba las uñas con desdén, ninguna se daba cuenta de su presencia. Ambas estaban muy entretenidas mirándose en el espejo.
Karin rio en tonos bastante altos, esto no hacía más que causarle desagrado a Sasuke.-Y Naruto, ¿lo viste? El pobre pensó que lo querías. Ya no lo podrás usar para atormentar a cierta Hyuga.
-Lo bueno es que ella estuvo en el hospital por un tiempo indefinido y tendrá reposo, en realidad, es bueno que le haya dado a ella el empujón y no a Ino.-Dijo la pelirrosa.-"Esa" me desagrada aún más que Ino.
Sasuke apretó los puños inconscientemente, nunca había visto a alguien que le diese tantas ganas de golpearlo.-Cuánto cinismo.-Intervino el azabache, haciéndose notar. Él estaba cerca de la entrada, apoyado en una de las paredes.
-Sa-Sasuke-kun.-La empalagosa voz de Sakura invadió sus tímpanos. La siguiente en repetir su nombre fue Karin, en un tono igual de molesto.
-Personas desagradables hablando de gente desagradable.-Se cruzó de brazos, observándolas con una mirada tan helada que podría competir con un iceberg.-Me pregunto, ¿se sienten satisfechas por lo que le ha sucedido a la Hyuga?
-P-por supuesto que no, Sasuke-kun. Estamos preocupadas por lo que le haya podido suceder a Hinata-san.-Dijo en tono inocente Karin.-¿Verdad, Sakura?-La Haruno asintió, apoyando las palabras de la pelirroja.
-Oh.-Sasuke enarcó una ceja.-Extraño, lo que ustedes decían hace unos momentos carecía de preocupación.-El azabache pudo notar como ambas se tensaban y palidecían. Estaba enojado, no tenía idea del porqué, pero lo estaba; sin embargo, ver a aquellas dos sudando de miedo se le hacía satisfactorio.-Debería de interesarles el que la Hyuga esté en reposo. No creo que sean tan estúpidas como para desconocer la familia de la que ella procede.-Dijo el Uchiha, sonriendo al ver que el nerviosismo de ambas aumentaba.-Fácilmente, los Hyuga las encarcelarían y con un poco más de dinero…-Se dio la vuelta, dispuesto a irse.-Ustedes jamás saldrían de prisión.-Y se fue. Dejando a unas chichas sumamente preocupadas, sentimiento que ellas debieron de tener en un inicio.
No era necesario restregarle en la cara que no debió de haber aceptado, ella misma lo admitiría sin problemas ni vacilaciones. Sabía que iba a estar en problemas por no frenar a Temari y meterse en un asunto ajeno; sin embargo, aunque su cerebro le gritara que aquella era una fatal decisión, su corazón no podía permitir que otras personas se vieran perjudicadas por su egoísta mentalidad.
Allí se hallaba ella, con vendas que le apretaban el busto y vestuarios masculinos sobre su cuerpo. Una peluca del color de su cabello que le hacía preguntarse de dónde demonios Temari sacaba utilería en esos momentos. Ino le había maquillado levemente los costados de la barbilla para que ésta se viera más perfilada y masculina.
-Hinata, te ves como un niño bonito.-Sonrió Ino, siendo apoyada por Naruto que asentía energéticamente.-Saldría contigo sino supiera que eres mujer.-La azabache se sonrojó intensamente, que sus orejas ardieran le daban a saber que su rubor se extendía hasta ese lugar.
-Nuestra principal ventaja es que nadie sabe como se ve Shino.-Dijo Temari, sus brazos estaban cruzados y su espalda apoyada en una de las paredes de aquella habitación. Habían decidido preparar a Hinata en la habitación de su equipo. Naruto estaba ahí a escondidas de los profesores, él llevaría a Hinata a la habitación del equipo de ellos.-Por suerte, la mayoría también desconoce el aspecto de Hinata. Es bueno que seas callada, gracias a ello pasa desapercibida.
-Gracias, Hinata. Me hubieran devuelto a casa y mis padres me castigarían por fallarle al instituto.-Agradeció una castaña. Temari había conseguido a Tenten y la había traído a la habitación, presentándoselas a todo el grupo.
-N-no es nada.-Sonrió la azabache, Las chicas en la habitación quedaron estáticas, observándola como si le hubiera salido otra cabeza.-¿Qu-qué?
-¡Kya!-Ino se abrazó a ella.-Definitivamente, si fueras hombre tendrías muchas fans, Hinata.-Deshizo su abrazo, sonriéndole.
-Bueno, es hora de irnos.-Anunció Naruto, sonriendo.-Vamos, Hinata.-Le extendió la mano. Tendrían que correr bastante, las habitaciones de los hombres quedaban del otro lado del hotel.
-Adiós, chicas.-Se despidió y aceptó el agarre del rubio. Con su otra mano sostenía la maleta que contenía sus pertenencias. Al abrir la puerta, fue jaloneada por el Uzumaki y comenzaron a correr por los pasillos. Debían de darse prisa, dentro de poco los profesores comenzarían a revisar los pasillos para asegurarse de que ningún estudiante estuviera vagando por estos.
Pasaron cerca de unas escaleras, las cuales daban a la gran recepción del local; pero la azabache no había deparado en ello hasta que oyó unos pasos, indicando que alguien subía los escalones para llegar a donde ellos estaban.-Corre Hinata, no quiero que piensen que soy un pervertido.-La Hyuga rió entre dientes, deseando ocultar su diversión.-Oye, no te burles. Ahora eres hombre, también te verán como un pervertido.-Dijo el rubio, sonriendo. Aquella situación era graciosa para ambos.
Entre tanto correr, llegaron a la habitación sin que ninguna otra persona se diese cuenta de su carrera.-Hahaha Hinata, corres como pingüino.-Carcajeó Naruto al entrar a la habitación. Hinata se sonrojó de vergüenza, más soltó una suave risa ante las ocurrencias de su amigo.-Pero un pingüino rápido. Pensé que en algún momento te caerías, pero nunca lo hiciste y podías mantenerme el paso. Bien hecho.-Le soltó un cumplido, revolviéndole los cortos cabellos de su peluca.
-Yo…-Se vio interrumpida por un carraspeo de garganta. Los recién llegados depararon en la otra presencia que estaba, al igual que ellos, en aquella habitación.-Uchiha-san.
-Hyuga.-Ambos azabaches se observaron a los ojos, perdiéndose en la mirada del otro. Ninguno decía algo, inmersos en tratar de saber qué pensaba la otra persona.
En ese momento, Sasuke se dio cuenta de que los ojos de Hinata eran incomparables a los de cualquier otra persona, inclusive eran diferentes a los de todo el Clan Hyuga. Los ojos de ella transmitían calidez, dulzura, tranquilidad, un armonioso conjunto que también incluía un sentimiento bastante conocido para él, la soledad. Él conocía la mayor parte de su historia, sabía de dónde provino aquel sentimiento en ella.
Hinata por su parte, no podía despegar su mirada de aquellos ojos azabaches. Para otras personas, las orbes de Sasuke solo transmitían un vacío insaciable que le helaba la sangre a cualquiera. Pero ella podía ver más allá de lo superficial, la soledad era algo bastante visible en esos ojos, la incomprensión, impotencia y frustración eran sentimientos que le acompañaban. Más la capa de indiferencia solo le permitió a ella apreciarlos por unos pocos segundos.
Sasuke se dio cuenta de su embelesamiento con la azabache, y rápidamente volvió a ser él mismo. No sabía qué le ocurría.-Tu cama es aquella.-Le señaló, dándole la espalda y encaminándose al baño que la habitación traía consigo.
-Pensé que el teme nunca hablaría, se quedaron mucho tiempo callados.-Dijo Naruto como si nada. Hinata se sobresaltó, había olvidado completamente que el rubio estaba allí. ¿Ese es el poder que Sasuke tenía? Hacer que ella se olvidara de todo momentáneamente parecía una habilidad sacada de un cuento de ficción.
La azabache observó su cama, ésta quedaba cercana a un gran ventanal, que cuando fuera de día, la luz solar atravesaría el vidrio e iluminaría la habitación. Ella le agradeció en silencio al Uchiha por darle esa cama, amaba poder ver la luna antes de dormirse.
La cama de Sasuke estaba en medio de la de ella y la del Uzumaki. Era sorprendente que tantas colchonetas entraran en una misma habitación y que aún así sobrara bastante espacio. Definitivamente, todas las reservaciones sumaban un costo que solo un instituto tan prodigioso podría pagar.
Esperó a que Sasuke saliera del baño, quería cambiarse rápido, el vendaje le estaba matando. El oxigeno no le llegaba por completo a los pulmones, o al menos así se sentía. La verdad era que su aspecto sí era el de un chico, un chico un poco afeminado. Ino se había lucido con el maquillaje, ocultando la mayoría de sus facciones femeninas.
Volteó la mirada de la ventana, había vagado mucho en sus pensamientos. Naruto ya estaba roncando en su cama, con la misma ropa con la que llegó. Era impresionante la capacidad que tenía el rubio de quedarse dormido en segundos.-El baño ya está libre.-Oyó una voz grave, muy cercana para su gusto.
Se dio vuelta y lo encaró, enfrente suyo estaba un Sasuke Uchiha solo con unos pantalones puestos. Unas pequeñas gotas de agua se escurrían por su pecho, y su cabello estaba más alborotado de lo normal, probablemente se había sacudido el cabello con la toalla y así es como había quedado.
Los colores se le subieron al rostro de la Hyuga. El azabache sonrió de lado al verla sonrojada hasta las orejas, era gracioso ver el contraste que tenía el rojo de su rostro con sus ojos albinos. Y su sonrisa se incrementó al verla nerviosa.-Si tanto deseas seguir viéndome, toma una foto, pero yo tengo que acostarme.-Dijo arrogante, aún con una sonrisa divertida plasmada en su rostro. Vio como la más baja negaba frenéticamente, y nerviosa salía corriendo hacia el baño.
La vergüenza de la Hyuga le había dejado un buen sabor de boca.
Hinata procuró cerrar con seguro la puerta del baño, su corazón latía a mil por hora y el temblor en sus piernas era señal de su nerviosismo. La imagen del azabache medio desnudo y sonriéndole no dejaba de acosarle la mente, quería…, no, debía deshacerse de aquel recuerdo antes de que se desmayara. Ya sentía como su vista se nublaba, no deseaba que aquella mala costumbre que tenía de niña regresara.
Tambaleando, fue quitándose la peluca, la ropa y los vendajes hasta estar totalmente desnuda. Abrió el grifo del agua caliente a casi todo lo que da, abriendo el grifo de agua fría hasta la mitad. La bañera se llenó rápidamente y ella se permitió hundirse en ésta.
Dejó que sus músculos se destensaran, su corazón desaceleró su palpitar y le permitió disfrutar del baño tranquilamente. Procuraba tardarse, ya que saldría con la pijama que siempre usaba en casa y no quería que le viesen con ella puesta.
Tardó aproximadamente una hora y media en salir del baño. La habitación era iluminada por una pequeña lámpara y todos estaban durmiendo en sus respectivas camas, ella era la única faltante. Sonrió, Sasuke después de apagar las luces tuvo que haber encendido esa lámpara para ella.
Apagó la pequeña fuente de luz y procedió a acostarse, envolviéndose bien en los edredones.
La luz del amanecer iluminó la habitación, cantos de diferentes aves se oían tras el vidrio de la ventana. Él era una persona que se solía levantar temprano, por esa razón no necesitaba despertadores. Y como en todas las mañanas, él se levantó antes que los demás. Era una costumbre que no podía evitar, no era de los que dormían hasta el medio día.
Se levantó de su cama y se dirigió al baño para poder ducharse, y así dejar de estar somnoliento. Quitándose los pantalones junto con la ropa interior, se metió en la bañera y comenzó a bañarse.
Al terminar su aseo personal, salió con una toalla en la cintura. Su ropa para ese día estaba en la maleta que se encontraba al lado de su cama. Suspirando, caminó hasta donde se hallaba su vestimenta. Con leve curiosidad, observó a su "compañero" de equipo dormir.
Oh, ella absolutamente no estaba vestida como hombre. Su cuerpo estaba enredado en el edredón, usaba una camisa de tirantes y unos shorts, ambos de color blanco. El problema no provenía de eso, sino de sus abundantes pechos. Sabía perfectamente que la azabache no era plana. Siempre supuso que debía de tenerlos, pues se esmeraba mucho en ocultar su figura. Pero si le preguntaban, él nunca pensó que serían tan enormes.
Y el problema no erradicaba solo ahí, uno de esos pechos estaba por salirse de la camisa. Solo estaba a pequeños milímetros de verse el pezón. Sintió como la temperatura subía y sus manos picaban en necesidad de tocar esas grandes cualidades que tenía la azabache. Chasqueó la lengua, agarró el edredón de ella y se lo quitó de un jalón para luego ponérselo de nuevo pero correctamente, cubriéndola por completo.
Mascullando palabras inentendibles, se dirigió al baño nuevamente. Necesitaba una ducharse otra vez, aunque en ésta ocasión con agua fría.
-Lo primero que haremos el día de hoy será una excursión, conoceremos los terrenos y mañana haremos una competencia en ellos.-Informó Kakashi a todos los participantes. Oyó como varios se quejaban, y con una sonrisa les dijo.-Esa competencia valdrá un treinta por ciento de sus notas en todas las materias, así que es mejor que presten atención al recorrido.-Todos se callaron tras haber oído aquello.
-Sé que ya te lo preguntaron, pero ¿estás segura de esto?-Le preguntó Naruto al oído.
Hinata vestida de hombre asintió.-Lo estoy.-Le dijo sonriéndole.
Sasuke estaba pendiente de por dónde caminaban, pues era el líder del equipo y procuraba memorizar todo el camino. El saber que la competencia del día siguiente valdría nota, hizo que todos tomaran el tema en serio. Solo serían dos días en ese lugar, el primero constaría de una recorrido de reconocimiento, y en el segundo día sería la competencia, nadie tenía idea de qué trataría ésta.
Caminaron por un extenso bosque, pasando por una pequeña pradera hasta llegar a una gran laguna, la cual abarcaba una gran hectárea de terreno, lo más destacable era una pequeña isla en medio del enorme lago. Los albinos ojos de Hinata brillaban de admiración ante tantos paisajes. La pradera en la que estaban tenía unas hermosas flores, estuvo muy tentada en agarrarlas para luego prensarlas, eran muy bellas.
Inconscientemente, el Uchiha se vio divertido al observarla intentar correr hacia unas flores y luego retroceder resignada, mirando hacia los lados para saber si nadie le había visto. Para su desgracia, él había notado su torpeza. El azabache, sin que los demás se diesen cuenta, arrancó una de las plantas que Hinata estaba observando, y aún con una aura divertida impregnada en su alrededor le entregó la flor a la azabache.
-Si tanto la deseas, arráncala. Idiota.-Le dijo, examinando las diferentes reacciones que el rostro de la Hyuga sufría. Sorpresa, felicidad, vergüenza y agradecimiento, todo sucesivamente adornado con el intenso sonrojo característico de la azabache. Él no sabía por qué hacía aquello, su cuerpo y labios se movían por sí solos. Extrañamente, tampoco intentaba detenerlos.
Continuaron con el tour, nadie deparó en la flor que la azabache tenía. Naruto todavía ni se daba cuenta siquiera de la nueva adquisición que Hinata tenía en sus manos.-Demonios, qué calor hace. ¿No podíamos ir de excursión a un lugar más frío? Suelten esos bolsillos y vayamos a un sitio más lejano, tacaños.-Oyó como Ino se quejaba no muy lejos de ellos. Escuchar los lloriqueos que la rubia expresaba a viva voz le causaba gracia, y no pudo evitar sonreír.
-¿Sucede algo, Hinata?-Preguntó Naruto, extrañado de la repentina sonrisa de la azabache.
-No es nada, Naruto-kun.-Le dijo, todavía aguantando reír.
Siguieron caminando hasta que ya habían recorrido todo el terreno que estaba permitido transitar. Se devolvieron al pequeño pueblo donde yacía el hotel, el instituto había programado para ese día un almuerzo en un reconocido restaurante del lugar. Todos estaban muriéndose de hambre, ya pasaba del medio día y nadie había probado un mísero bocado de comida.
Al llegar al local, la comida ya estaba servida y solo quedaba el sentarse a comer. Por supuesto, Naruto salió corriendo hacia las mesas como si su vida dependiese de ello. El rubio había estado quejándose todo el viaje de que su estomago comenzaría a comerse a sí mismo si no le daba algo para ingerir en esos momentos.-Exagerado.-Murmuró Sasuke al ver al dobe andar como bestia entre la gente para poder llegar a la comida.
El azabache sintió como su bolsillo vibraba, sacó su celular de éste y le dio un vistazo rápido. Itachi había estado llamándole, pero a causa de la mala señal que había en el bosque ninguna llamada cayó. Trató de pensar en qué podía haber sucedido, entonces recordó que no había archivado unos documentos que su padre le había encomendado. Gruñó, Fugaku debía de estar echando humo por los oídos e Itachi es quién tenía que aguantárselo. Sonriendo, agradeció no estar en casa y guardó su celular. Pensaría en qué decir cuando llegara el momento de volver a casa.
La comida era deliciosa. Hinata degustaba los ricos alimentos que estaban sobre la mesa, al lado suyo estaban Naruto y más atrás Sasuke, enfrente suyo estaban Ino, Temari, y un poco más lejos, Tenten. Todas las mesas eran de seis personas, así que tenían que ser dos equipos por mesa.
-Por cierto, todavía no me han dicho cómo solucionarán el problema de notas que tendremos Hinata y yo.-Susurró la castaña, intentando que nadie fuera del grupo les oyera.-Es decir, yo haría el trabajo de Hinata y ella obtendría la nota que yo consiguiera, pero ¿y mis notas? Hinata también estaría haciendo el trabajo de Shino aún cuando éste ni siquiera está presente.
-No te preocupes. Tengo mis contactos, puedo cambiar vuestras notas.-Dijo Temari sonriendo con suficiencia.-Simplemente, la calificación que saque Hinata será suya únicamente, Shino no ganará nada. Lo mismo ocurrirá con tu nota. Así que ambas esfuércense sin importan que están fingiendo ser otra persona.
Ambas asintieron. Hinata ya sabía aquello, pero supuso que la rubia había pasado por alto contárselo a Tenten.-El teme y yo estamos muy agradecidos con Hinata.-Dijo felizmente Naruto, aún masticando.-Por supuesto, también con Tenten.-Tragó todo lo que contenía en su boca, no podía hablar bien así.- Aunque lo de ella no es por un favor, es gracias a su situación que Hinata pudo ayudarnos.
-Habla por ti, dobe.-Refutó Sasuke, levantándose de su asiento. Había terminado con su comida y ya no tenía que estar allí, ahora solo deseaba estar solo.-Realmente, me importaba poco quedarme aquí o devolverme a mí casa.-Soltó un suave suspiro para después marcharse del sitio.
-Pff, no le presten atención.-Dijo el Uzumaki, sacudiendo su palma para restarle importancia a lo dicho por su mejor amigo.-¿Saben? Sasuke es como una mujer en sus días, cuando dice 'no' es 'sí', y viceversa. A veces él mismo ni sabe lo que dice o siente, es tan complicado como una chica.-Todas soltaron una pequeña risa. Ciertamente, el comportamiento de Sasuke no distaba del de una chica en su período.
Habían terminado de comer y se dirigían a sus habitaciones. Pero antes de separarse de sus amigas, Tenten le pidió acompañarla.-Es que no tengo más camisas limpias que se parezcan a las que usas. Llamas un poco más la atención que Shino, y necesito vestirme como tú para que no me descubran.-Le informó. En el recorrido del bosque, la azabache se había preguntado si Tenten tenía el mismo estilo de vestir que ella, pero al oír su explicación entendió que estaba equivocada.-Por favor, ¿me prestarías camisas que uses usualmente en público?-Rogó la castaña, juntando sus manos.
-Por supuesto.-La azabache le sonrió.-Sígueme.-La guió hasta la puerta de su habitación. Le daría un par de camisetas, ese viaje no era largo, quedaba relativamente poco para regresar a casa.-Espera un minuto.-Entró a la habitación, Sasuke estaba sentado sobre su cama correspondiente. Su maleta estaba enfrente del azabache, quien le miraba fijamente.
Nerviosa, evitó su mirar y se encaminó a su pertenencia, a un lado de ésta se hallaba la flor que Sasuke había arrancado para ella. Inconscientemente sonrió, probablemente se había cansado de su indecisión y él mismo decidió agarrarla. Ella era tan tímida, que demostrar sus aficiones le daba cierta vergüenza.
La punzante mirada sobre su espalda la trajo a la realidad. Como la maleta quedaba al frente de Sasuke, y ella estaba agachada frente a ésta, permitía al Uchiha admirar toda su espalda. El nerviosismo comenzó a invadirla, ¿cómo era que el azabache lograba eso en ella? Las manos comenzaron a temblarle, sabía que su acompañante observaba todas las acciones que ella efectuaba y eso no hacía más que empeorar sus síntomas.
Sin mirar lo que metía o sacaba, rápidamente cerró la maleta y salió de la habitación.-T-ten.-Le entregó unas prendas a la castaña.-Espero qu-que le sirvan.-Le sonrió, sus labios temblaban levemente.
-Gracias, Hinata.-Sonrió en grande la castaña. Ignorante del estado en el que la Hyuga se encontraba.-Bueno, ¡hasta mañana!-Se despidió Tenten, sacudiendo su mano.
Al estar sola, la azabache suspiró. No iba a entrar en la habitación, estar sola con Sasuke era malo para ella. ¿Tal vez él sufría alguna enfermedad que la contagiaba por momentos? Era una suposición tonta, lo sabía; sin embargo, prefirió creer en ello al no tener otra explicación.
Prefirió ir en buscar de cierto rubio revoltoso, él se había separado de ellas cuando entraron al hotel diciendo que quería ir a ver algo. Ella había oído que el hotel tenía una terraza, era el único aparte del local en el que Naruto podía encontrarse. Así que decidió ir hacia la terraza de ese enorme edificio.
Al llegar, efectivamente se encontró con el rubio.-¿Naruto-kun? ¿Qué haces aquí?-Preguntó suavemente al verlo apoyado de las barandas.
-Observando el paisaje.-Le contestó.-¡Mira, Hinata!-Se acercó a ella y le agarró de las muñecas para arrastrarla hacia donde él antes estaba.-Desde aquí se puede ver el bosque, y si te fijas un poco más, ¡también puedes ver el lago!-Exclamó emocionado. Si Sasuke actuaba como chica en algunas ocasiones, Naruto se comportaba como un niño de cinco años y… Nunca salía de ese papel.
-Es hermoso.-Comentó ella con una sonrisa. Pero había notado algo extraño.-Naruto-kun, sucede algo, ¿no es así?-Le preguntó suavemente. El Uzumaki podía ser muy distraído, pero cuando él era quien intentaba distraer a otras personas significaba que algo le estaba ocurriendo.
El rubio la observó por largo rato, hasta que al separar la mirada suspiró, resignado.-Últimamente Sakura-chan ha intentando hablar conmigo usando todos los medio posibles. Yo… No quiero verla, siento que si hablo con ella volveré a caer en el mismo tonto enamoramiento.
Hinata lo observó de reojo, sonrió suavemente. Sí, Naruto era como un niño de cinco años, uno que ahora sentía cobardía ante una situación que le sobrepasaba. Devolvió su vista al excelso paisaje.-Naruto-kun, ¿recuerdas cuando te dije que "el pasado se queda atrás ya que si lo llevas contigo puede afectar tu presente"?-Le preguntó. El rubio recordó la conversación que había tenido con ella en el hospital, asintió.-Estás viendo lo que sucedió con Sakura-san como si fuese una pesadilla que te atormenta diariamente. Lo primero que debías de hacer era enfrentar tu pasado, pero no lo hiciste, y solo dejaste que éste mortificara tu presente.-Le dijo.-Habla con ella, enfrenta tus temores y véncelos.-Notó como éste le observaba fijamente. Sonriendo, ella le correspondió la mirada.-El Naruto-kun que yo conozco no es un miedoso.
El Uzumaki sonrió en grande, volviendo a ser él mismo.-Tienes razón, Hina-chan ¡Por supuesto que no soy un miedoso!-Le revolvió los cabellos. Hinata se sonrojó al oír la nueva confianza que tenía el rubio con ella.-Mejor dicho, "Shino". Eres muy agradable, amigo.
-¿Shino?-Ambos oyeron una voz que provenía de la puerta que daba a la terraza y se dieron vuelta para observar al dueño de ella.-Tú no eres Shino.-Bufó un chico de cabellos castaños y marcas rojas en las mejillas.-¿Se puede saber quién eres y qué demonios pretendes al hacerte pasar por él?-Gruñó enojado el castaño, señalando acusadoramente a Hinata.
Definitivamente, ella debió haberse negado a la idea de Temari. Ahora se encontraba en un gran problema.
Notas finales: No me maten por tardarme sin antes oír mis razones.
Bien, solo no tenía internet, punto. No se crean, yo sufría más que ustedes, ¿se imaginan quedarse en una parte interesante de un anime y no poder terminarlo de ver porque se fue el internet? Vivo en Venezuela, que se vaya el internet no es anormal, para nada. Pero, mi caso fue especial, se fue el internet el día de mi cumpleaños y no volvió nunca más (De hecho, aún no ha vuelto), he podido subir actualización gracias a una persona hermosa (Y desconocida para mí) que dejó su wifi abierto para todos, lástima que la señal sea tan débil.
Estaba tan aburrida que incluso escribí otro fic; sin embargo, es dedicado a otra pareja (Una que también amo); el itahina 3. ¿Qué si esta nueva historia podría atrasar un poco la actualización de la que ya tengo? Por supuesto que sí, pero es por esa razón que me esfuerzo en hacer los capítulos lo más largo que mis pobres dedos me permiten. Antes (en otra cuenta) los capítulos de mis fanfics tenían un promedio de 2000 palabras, actualmente éste fic y el nuevo tienen capítulos de entre 4000 y 7000 palabras, un buen avance ¿no?
Volviendo al tema especifico de éste fic, estoy segura de que muchas se emocionaron al ver que Sasuke notó los atributos (unos muy grandes) de Hinata. Pero señores, lo siento, el lemon no llegará aún. Esperen pacientemente, Sasuke se hace el difícil. Kiba ya apareció, pero ¿qué sucederá? Él no conoce a Hinata. Hay muchas reacciones que puede tomar.
Espero que les haya gustado el capítulo.
Agradezco a todos aquellos que dejaron su opinión, realmente me encantan y me hacen feliz. ¡Gracias a sus comentarios sé que hay personas que valoran lo que hago y que mis esfuerzos no son en vano! :3
Bye
PD: Como siempre, perdonen mis errores ortográficos. A veces estoy tan emocionada por publicar que se me pasan algunos. Si saben específicamente cuáles son, por favor, háganmelos saber, ustedes no desean leer errores y yo tampoco los deseo en mi fic n.n.
