Bienvenidos a un nuevo capitulo de mi fanfic.
Disfruten la lectura.
—¿Cuánto tiempo más tendré que esperar aquí? —preguntó Dry para sí mismo mientras permanecía encerrado en el baño —Al menos huele bien.
De pronto, el maquinista anunció la llegada a su destino. Dry, para no interrumpir el momento de los hermanos, se paró sobre el inodoro y dio un vistazo al exterior, pero sólo alcanzó a ver la estación.
—Está bien Dry, ya puedes salir —dijo Twilight tocando la puerta.
—Ahora salgo, princesa —respondió Dry tirando la cadena y lavándose los cascos.
Los tres tomaron sus cosas y esperaron en frente de la puerta a que esta se abriera. En el exterior, los ponis curiosos se preguntaban quien o quienes iban en ese tren, un pegaso con uniforme era por mucho el más curioso de todos ellos.
Una gran cantidad de vapor salió de la maquina y la puerta se abrió. Por un momento, no se pudo ver a los ocupantes que descendían hasta que este se disipó completamente. Aquel pegaso uniformado salió volando a toda velocidad hacía el centro del pueblo.
—¡Es la princesa Twilight Sparkle! —gritaron.
Una avalancha de ponis se acercó estrepitosamente sobre ellos. Muchos la saludaban, otros buscaban un autógrafo y los más obsesivos buscaban tocarla o quitarle un mechón de su cabello. Shining gritaba para que retrocedieran pero ningún poni hizo caso.
—¡Alto! —gritó Dry a todo pulmón.
Los ponis se detuvieron e hicieron espacio para el pequeñín.
—¿No ven que la princesa necesita espacio?
Pero la multitud hizo caso omiso al pedido del hipólogo y retomaron el asalto a la princesa, llevándoselo por delante, perdiéndose en el mar de ponis.
Cuando la situación parecía no tener fin, un poni alto y fornido apareció.
—¡¿Ese es el modo de tratar a una de las princesas de Equestria?! —exclamó.
De repente, los ponis se separaron, revelando al misterioso semental que estaba escoltado por un par de guardias de la ciudad. Dry salió de entre la multitud con su melena desordenada y lentes torcidos.
—Lamento todo el disturbio, princesa Twilight Sparkle, mis ponis no están acostumbrados a la visita de la realeza, soy Handicraft, el alcalde de Dodge City.
—Es un gusto, obviamente ya sabe quién soy, él es mi hermano Shining Armor y él es mi amigo, Dry Ink.
—El placer es mío —dijo tomando el casco de la princesa y plantándole un gentil beso—. Bienvenidos a Dodge City, vamos a caminar.
El grupo salió de la estación e ingresaron a la ciudad. Al igual que Ponyville, esta posee caminos de tierra en su mayoría, a excepción de los caminos alrededor de la plaza principal donde estaba la alcaldía. La mayoría de sus casas estaban construidas de ladrillo con techos de paja, cuyos colores predominaban en los apagados.
—¿Y que los trae a Dodge City si no es mucha molestia preguntar?
—Estamos investigando un asunto de suma importancia y creemos que algunas de las respuestas que buscamos están aquí —respondió Twilight.
—Espero que logren encontrar aquello que están buscando, además, vienen en un excelente momento, estamos en medio de la semana de fiestas por el aniversario del pueblo. Están invitados a participar de nuestras actividades si así lo desean.
Todo el pueblo estaba de fiesta. Todas las casas estaban adornadas con cintas del color de la bandera del pueblo y, en algunos balcones, colgaban replicas de la bandera que ondeaban con el viento. En muchas manzanas se escuchaban temas folclóricos, siendo tocados por los mismos vecinos. Era un espectáculo lleno de colores, música y sabores.
—¿Dónde piensan hospedarse? —inquirió Handicraft.
—No lo sabemos. Tal vez en algún hostal.
—No, debo insistir, pero ningún miembro de la realiza va a quedarse en un hostal. Síganme y los llevaré a lo mejor de lo mejor.
Caminaron unas cuantas calles hasta llegar a una residencia de lujo, finamente amueblada y adornada. El personal que trabaja allí vestía con los colores de la bandera en conmemoración de la semana. Handicraft habló un segundo con el encargado y luego los botones llevaron sus cosas hasta el pent-house.
Todo el lugar estaba hecho de madera, excepto por las cosas de lujo. Había una cama matrimonial en el centro, una radio de última generación, un balcón con vista a la plaza, una barra de bebidas y refrigerios, entre otras cosas. Bellamente iluminado y con aire acondicionado.
—No se preocupe princesa —dijo el botones—, ese es un sofá cama extra cómodo.
—Entendido.
Una vez que los botones abandonaron la habitación, Handicraft le dijo:
—Los empleados estarán a su entera disposición princesa, para lo que usted y sus amigos deseen.
—Muchas gracias, ha sido muy amable —agradeció Twilight.
—Es lo menos que puedo hacer, si necesitan de mi asistencia, pueden ir a la alcaldía, adiós.
El alcalde salió apurado del lugar, dejando al trio en la habitación. Estos exploraron el lugar, sorprendiéndose de la cantidad de comodidades que poseía. Incluso la cama era extra suave, lamentablemente Dry no lo sabría porque dormiría en el sofá cama.
Una vez instalados, Twilight fue la primera en tomar un baño antes de ir en busca de la biblioteca del pueblo. Shining aprovechó para acercarse a la barra de tragos y servirse uno, el cual acabó rápidamente. Ese ligero ardor en su boca y garganta aliviaba su malestar.
Una vez aseados, Dry y Twilight estaban listos para ir en busca de la biblioteca que les daría las respuestas que estaban buscando.
—¿Todo listo Dry?
—Todo listo, princesa.
—¿Quieres algo de afuera Shining?
El unicornio negó dándole un sorbo a su trago.
—Está bien, volveremos más tarde —despidió Twilight.
Cuando la habitación quedó solitaria, Shining encendió la radio. Al pasar las estaciones, una llamó su atención, una emisora que transmitía canciones de muchos géneros y años durante toda su transmisión, y como si el destino le jugara una mala pasada, aquella canción le trajo recuerdos sobre esa noche donde volvieron a encontrarse.
Nuevamente agarró la botella y se volvió a servir, tarareando el ritmo de la canción mientras bebía.
XXX
Una vez salieron de la estancia. Recorrieron las calles festivas de Dodge City, les preguntaron a unos vecinos la dirección y amables se la dieron. Mientras caminaban, algunos ponis se acercaban a ella y le pedían fotos o autógrafos, ella accedía gustosa siempre y cuando no la acorralaran como en la estación de trenes.
En su paso por la ciudad, notaron a todas aquellas parejas felices que sin temor a represalias, compartían su amor, ya sea bailando el folclore, degustando comida o simplemente disfrutando la compañía del otro. Twilight no podía dejar de pensar que tal vez en un futuro, Ponyville podría ser así, y sólo tal vez, Spike podría ir agarrado con la poni de sus sueños.
Y muy en el fondo, pensó en ella misma con su pareja.
Cuando menos se dieron cuenta, estaban frente a un edificio antiguo que a simple vista le faltaba algo de mantenimiento. Ambos se miraron preocupados por un segundo antes de ingresar. El interior lucía igual de viejo que el exterior.
En una mesa junto a la entrada, se encontraba un viejo poni con mirada de pocos amigos atendiendo al público.
—Hola, estamos buscando los libros más antiguos de su biblioteca con respecto a la historia del pueblo —dijo Twilight.
El viejo no se inmutó por el hecho de que la princesa de la amistad estaba pidiéndole libros, incluso la inspeccionó con la mirada. Remojó sus labios y dijo:
—Por aquí.
XXX
No muy lejos de allí, en la estación de trenes, una horda de ponis bajaban y subían del recién llegado tren. Uno de ellos era Magnifying Glass, quien continuaba con su trabajo de seguir a la princesa. Lo primero que hizo al llegar fue preguntar por un hostal y un buzón para enviar su informe a su cliente, un guardia pegaso le respondió amable y partió hacía sus aposentos.
En su camino por el pueblo, escuchaba como los ciudadanos compartían anécdotas entre ellos sobre la visita de la princesa Twilight. Usando su oído de detective, logró escuchar fragmentos que le permitieron revelar la ubicación del hospedaje de la princesa. Otras fuentes indicaban que estaba buscando la biblioteca del pueblo.
Al llegar al único buzón del pueblo, sacó un sobre marrón sellado con la dirección acordada y lo depositó, acomodó su sombrero y prosiguió al hostal para instalarse y salir a buscar a Twilight.
Fue un alivio para Glass encontrar precios tan bajos en comparación al imperio de cristal, ahora podía respirar tranquilo en lo que en gastos se refería. Luego de registrarse, fue a su habitación, pero antes de ingresar un grupo de ponis pasó corriendo por detrás y uno de ellos chocó contra él.
—¡Oye, fíjate por donde vas! —exclamó Glass.
—Lo siento, estamos apurados —disculpó la poni.
El detective ayudó a la poni a recoger sus cosas desperdigadas por el suelo. Esta le agradeció y rápidamente ingresó a la habitación al final del pasillo. Glass hizo lo suyo con su habitación, una vez adentró, sacó de su alforja un par de objetos que aquella poni había pasado por alto; un pañuelo de colores llamativos y una lata de aerosol.
—¿Qué estarán tramando? —se preguntó a sí mismo.
Sus años en el oficio no le daban un buen presentimiento. Por lo pronto no importaba, tenía mejores cosas que hacer, abrió la puerta, arrojó ambos objetos al corredor y la cerró. Momentos después la misma poni salió y recogió las cosas que le faltaban.
—Creo que este es el ultimo —dijo el poni viejo poniendo un último libro en la mesa.
—Muchas gracias —dijeron ambos al unísono.
El bibliotecario caminó lentamente hasta su escritorio. Dry y Twilight tomaron un libro, le sacaron el polvo que lo cubría, y comenzaron su tarea de leer. Los que visitaban aquella biblioteca no eran muy diferentes a los del imperio de cristal, pero en esta no había un poni con su perro sino un indigente que venía a leer el periódico y tomar la copa de leche que esta ofrecía a todo aquel que iba.
Dry se sumergió en libros de historia antiguos, cuyos relatos sobre la fundación del pueblo no estaban tan simplificados como los actuales. Casi todos relataban lo mismo, casi medio siglo después de que la princesa Luna fuera desterrada a su astro, los homosexuales, en especial los grupos que apoyaban la idea de la pureza, comenzaron una persecución contra los heterosexuales.
Desde las grandes ciudades hasta los pueblos. Primero comenzaron con protestas y mensajes de odio, luego se convirtieron en verdaderas cacerías, tortura y muerte. No se podía mostrar ningún tipo de afecto entre parejas de distinto género porque la palabra podía esparcirse rápidamente, y causar un ataque.
El punto máximo fue cuando los grupos se organizaron y los ataques se volvieron severos. Incluso una simple acusación bastaba para provocar un linchamiento, muchos ponis se aprovecharon de ello. Fue en este marco que un grupo de cien ponis heterosexuales escaparon de su ciudad natal para evitar ser asesinados. Luego de cruzar media Equestria a pie, encontraron un lugar apto para asentarse. Pronto, otros ponis en su misma situación escucharon sobre el nuevo pueblo y abandonaron todo para ir a ese nuevo paraíso.
Posteriormente, aquellos libros de historia relataban los primeros años de aquel pueblo y como este fue creciendo hasta lo que es hoy en día.
Twilight por su parte, agarró accidentalmente un diario de uno de los ponis que conformaban el grupo de los primeros pobladores de Dodge City. En él, relataba sus años de juventud siendo diferente a los demás, los maltratos que sufría por parte de sus compañeros de escuela, sus amores prohibidos, la rigidez de sus padres, el asesinato de su amada y su posterior marcha hacia lo desconocido con un grupo de ponis que, al igual que él, buscaban una vida mejor.
Al no aportar ningún dato real a la investigación, Twilight buscó en diferentes diarios. Las historias de aquellos que terminaron con el autoexilio fue la que la sumergió. Hartos de todo el maltrato de sus familias, amigos y desconocidos, se reunieron periódicamente en sótanos para juntar suministros y planear su escape. A medida que llegaba el día, más y más ponis heterosexuales se enteraban del asunto y querían unirse. El riesgo de que el secreto se revelara aumentaba conforme pasaba el tiempo, pero lograron su cometido.
Una fría madrugada, los ponis agarraron sus pertenencias y sin decir una palabra, abandonaron sus hogares. Esperaron por dos horas a que el grupo se reuniera en las afueras de la ciudad y luego partieron, guiados sólo por un mapa y sus deseos de una vida mejor.
El diario más importante que encontró fue el del mismísimo primer alcalde, el cual, naturalmente, fue el que ideó la huida y guió a esos ponis a través de llanuras y bosques hasta llegar al lugar perfecto para asentarse. Las palabras en aquel escrito relataban todos los buenos momentos y las desventuras de los primeros pobladores, el cultivo de la tierra, la tala de árboles para la construcción de refugios, los crudos inviernos y más.
"Espero que la donación de este diario a la recién construida biblioteca, sea de utilidad para futuras generaciones e inspire a otros a hacer lo mismo. Si algo lamento de esta decisión, es mi pobre caligrafía, rezaré para que ellos descifren mis palabras."
Esa era la última anotación del diario del primer alcalde.
Twilight cerró el diario y lo dejó sobre la mesa, era mucha información para procesar. Estar en contacto con las vivas palabras de los pobladores le daba un toque mágico a su investigación, aunque estas no aportaran demasiado a ella. Lo que al principio era una simple búsqueda por una respuesta para aliviar el corazón de Spike, fue escalando hasta convertirse en una búsqueda por el bienestar social, donde miles de ponis eran víctimas. Por lo tanto, la verdad detrás de todo tenía mucho más peso ahora que antes, tal como Dry le había comentado en la biblioteca del imperio y ella había ignorado.
El tiempo pasó volando para el equipo cerebro. La noche cayó sin siquiera notarlo. Exhaustos, regresaron al hotel sin cenar, excepto por un churro artesanal que le ofrecieron en la calle a cada uno. Por detrás los seguía Glass, sigilosamente.
Una vez llegaron a sus aposentos, notaron que todas las luces estaban apagadas a excepción de la del mini bar y la radio, que había dejado de transmitir hace horas y sólo se escuchaba la lluvia de la señal. Momentos después, un poderoso olor alcohólico invadió su espacio, tanto Twilight como Dry taparon sus narices.
Con su magia, Twilight encendió las luces, destapando de la oscuridad a su hermano quien estaba dormitando en la barra con un vaso vació a su lado. Ambos se acercaron hacia él y ella lo tocó en su hombro, tratando en vano de despertarlo.
Ella suspiró en pena.
—Se que no vino a esto pero, ¿podría ayudarme a llevar a Shining a la cama? —preguntó Twilight.
—¿Para eso están los amigos no?
Dry preparó la cama y quitó el vaso del casco de Shining. Entonces, Twilight lo levitó lentamente hacía la cama. El guardia dejó escapar un par de quejidos antes de ser depositado en el colchón.
El hipólogo corrió hasta el baño y trajo el cesto de basura, poniéndolo al lado de la cama, cerca de Shining.
—Para no correr riesgos —dijo Dry.
—Han pasado años desde que lo vi de esa manera, pobre Shining.
—Parece que el asunto con la princesa Cadence es complicado.
—No tienes idea… pero no podemos ayudarlo ahora, mejor vamos a dormir.
Ambos se acomodaron en sus respectivas camas. Luego, Twilight apagó las luces y la radio.
—Que descanse princesa.
—Igualmente.
XXX
Mientras ellos dormían, aquella figura misteriosa cubierta por una capa negra estaba parada en la punta de la torre más alta del castillo de la realeza. Admiró la figura de la luna por un segundo antes de saltar y dejar caer su cuerpo por las alturas, pero antes de tocar el suelo sus alas se desplegaron y la estabilizaron, volando al ras del suelo. Yendo por los callejones oscuros, la figura paseaba por Canterlot sin ser vista, y los pocos que la veían sólo llegaban a ver una mancha negra.
En un momento, la figura se elevó hasta el tercer piso del edificio que usaba como contacto con el detective y con su magia abrió la ventana, permitiéndole ingresar. Aterrizó suavemente en el suelo y con su cuerno iluminó la habitación, nada parecía estar fuera de lugar, excepto por un sobre marrón sellado con la firma del detective, el cual lo atrajo rápidamente y abrió sin esperar.
Leyó con detenimiento todas las anotaciones del detective y luego vio las fotos. Pero nada indicaba lo que estaba investigando, sólo le intrigó el hecho de que viajaron hasta Dodge City.
—¿Qué estarás planeando princesa Twilight? —se preguntó.
Hasta aquí llegó el capitulo señores, espero les haya gustado.
Las cosas se irán poniendo más intensas con el pasar de los capitulos, en especial la interacción entre Twilight y Dry.
En este espacio, voy a responder el review dejado en el capitulo anterior por parte de:
Linkwarriorx0: Gracias por el comentario. Pronto habrá tiempo para desarrollar lo sucedido en Ponyville.
Recuerden, si les gustó dejen un review, si tienen alguna duda o consulta pueden mandarme un MP, no muerdo, tambien pueden darle like a la pagina de facebook "exelion fanfiction" para estar enterados de avances y otras cosas, link en mi perfil o pueden buscarlo por FB.
Nos vemos gente, se despide, Exelion.
