Bienvenidos a un nuevo capitulo de mi fanfic.
Disfruten la lectura.
A la mañana siguiente, los tres ponis decidieron quedarse en el hotel y aprovechar las actividades recreativas que estos ofrecían a sus visitantes; juegos en grupo, piscina y otras cosas. Luego de una mañana de diversión, el trio regresó a su habitación para prepararse para almorzar. Dry fue el primero en ingresar a la ducha para refrescarse y sacarse los restos de cloro de su pelaje. Los hermanos Sparkle acomodaban sus cosas cuando de repente, escucharon tres toques en la puerta de su habitación, Twilight atendió el llamado.
—¿Gobernador?
—Buenos días princesa Twilight, quería aprovechar este hermoso día para invitarla a almorzar conmigo, sé que es muy repentino y tal vez ya tenga otros planes…
—Me encantaría almorzar con usted.
—Muchas gracias por aceptar mi invitación princesa, la veré en media hora en la alcaldía.
—Hasta entonces —despidió Twilight cerrando la puerta.
Tanto Shining como Dry escucharon la conversación, pero este último sintió un pesar en su corazón, como si ahora le costara respirar porque este presionaba fuertemente contra su pecho. Llevó uno de sus cascos allí mientras trataba de recuperar la respiración, el agua de la ducha resbalaba por su cuerpo junto a restos de shampoo y jabón. De pronto, se sobresaltó al escuchar unos toques en la puerta del baño.
—Dry, voy a necesitar el baño —dijo Twilight—, ¿ya vas a salir?
—E-En un momento Twilight.
Confundido por las emociones que estaba sintiendo, cerró el paso de agua, secó su cuerpo completamente y salió con una toalla envuelta en su cintura y los lentes empañados de vapor. Al salir, la princesa ingresó para darse una ducha rápida y prepararse para su almuerzo con el gobernador.
Tratando de desviar los pensamientos de su mente, agarró su diario de investigación y comenzó a leerlo. Unas páginas luego de comenzar, encontró aquella oración sobre preguntarle si era ella heterosexual, esa fue la primera vez que mostró interés por la princesa sin siquiera saberlo. Pronto encontró más y más anotaciones relacionadas a Twilight, algunas pequeñas, otras largas, llegaron a aparecer cada vez con más frecuencia hasta el punto de ser más anotaciones de ella que la propia investigación.
Lo peor era que recién ahora se dio cuenta, ¿Qué hubiera pasado si ella hubiese agarrado el diario otra vez? ¿Qué significaban esas anotaciones? No lo supo en ese momento, pero deseaba no estar confundido al respecto.
«Por Celestia, esto es vergonzoso».
Cerró el cuaderno y lo guardó celosamente en su alforja para que nadie lo viese. El tiempo pasó volando, tanto así que la princesa de la amistad ya había salido del baño, arreglada apropiadamente para su encuentro con el gobernador. Dio un rápido aviso de su partida y salió de la habitación con paso ágil.
Shining se acercó al hipólogo y le ofreció un vaso de refresco, este aceptó y bebió veloz, tratando de olvidarse del asunto.
XXX
Twilight se encontraba en la puerta del ayuntamiento, al ingresar, el secretario rápidamente la despachó hasta el comedor, allí el gobernador la esperaba junto a una mesa finamente adornada; con un mantel rojo que colgaba de los lados, un florero con una rosa blanca en ella y cubiertos de plata.
—Princesa Twilight, es un gusto tenerla para almorzar —dijo Handicraft.
—El gusto es mío.
El gobernador galopó a su lado para ayudarla a sentarla en la silla, luego se acomodó en la suya y el mozo apareció casi al mismo tiempo.
—Buenos días, princesa Twilight Sparkle, mi gobernador, ¿Qué desean ordenar el día de hoy?
—Si fueras tan amable de traernos a ambos un plato de espinaca y champiñones por favor, sin panceta por favor.
—¿Está seguro que no quiere panceta en su plato señor?
—No, debo mostrar respeto a la princesa.
—Entendido señor, ¿algo más?
—Si, tráenos una jarra con nuestra mejor limonada.
—Muy bien, ahora mismo se lo traigo.
Una vez que el mozo se fue a la cocina para comunicar el pedido, Twilight no dudó en preguntar:
—Disculpe si lo incomodo con esta pregunta pero, ¿usted come carne?
—No es molestia, con mucho gusto le responderé que sí, tengo un raro estomago que es capaz de digerir la carne, pero en pequeñas cantidades, lo suficiente para poder comer comidas mixtas en caso de recibir a políticos o celebridades fuera de Equestria que son carnívoros.
—Interesante, es la primera vez que escucho de un poni que pueda comer y digerir carne.
—Lo sé, todos dicen eso.
—¿Y a que se debe esa extraña habilidad? —preguntó Twilight curiosa.
En eso, el mozo ingresa nuevamente al comedor y pone a su disposición los platos, cubiertos, los vasos y la jarra con limonada, la cual sirvió a ambos, esta tenía un color brilloso, cubos de hielo y sin pulpa. Luego de servir, el mozo se retiró.
—Pues, mi padre me dijo que es algo hereditario, de cuando los primeros ciudadanos del pueblo debieron comer carne para subsistir hasta que lograron tener las primeras plantaciones de vegetales que abastecieran a los ponis.
—Creo que leí algo de eso en los primeros diarios, no creí que una costumbre como esa sobreviviera hasta ahora.
—Pues, pasó de ser una necesidad a una bendición.
—¿Y a que sabe la carne?
—Pues, no podría describírselo aunque quisiera, debería probar por usted misma.
—No creo que vaya a hacer eso algún día.
Ambos se tomaron un momento para dar un sorbo de la limonada que descansaba en frente suyo, Handicraft dio grandes tragos mientras que Twilight, apenas dio el primer sorbo, dejó escapar una sonrisa por el equilibrio perfecto entre la acidez del limón y lo dulce de la azúcar.
—¡Esto sabe delicioso! —exclamó sorprendida.
—Me alegro que le guste, es uno de nuestros productos estrellas.
—¿En serio? —inquirió mientras le daba un trago más largo.
—Sí, nuestra economía se basa en la producción de limones, somos los mejores en toda Equestria, exportamos nuestros limones a muchas ciudades de Equestria como Canterlot y Las Pegasus. Incluso mandamos nuestro cítrico hacia al exterior gracias a nuestros tratos con ciudades lejanas.
—Eso es interesante, en Ponyville nuestro mayor producto son las manzanas, las cuales se usan para la elaboración de sidra, mermeladas, tartas y otras cosas, de eso se encarga la familia Apple, aunque también tenemos otras familias que auto cultivan sus víveres como zanahorias, rosas y otras flores las cuales venden al mercado o restaurantes.
—¿Dijo la familia Apple? ¿La misma familia Apple que tiene a Applejack el elemento de la honestidad? —preguntó sorprendido el gobernador.
—Sí, la misma.
—No sabía que ella aparte de ser heroína era también granjera —comentó Handicraft—, mira, ya llegó la comida.
El mozo vino con una bandeja de plata de gran tamaño que contenía dos platos de ensalada de espinaca con champiñones. Dejó ambos platos en frente de los comensales, junto a dos pequeños recipientes de aceite y vinagre, y prosiguió a regresar a la cocina.
—Esto se ve delicioso —dijo Twilight levantando una hoja de espinaca con su tenedor y llevándosela a la boca—, ¡y además sabe rico!
—Le haré llegar al chef su felicitación, el alago de una princesa seguro le levantará el ego —dijo Handicraft degustando su plato.
Durante unos minutos charlaron sobre frivolidades varias mientras sus platos se vaciaban al mismo tiempo que la jarra de limonada se quedaba sin liquido. En un momento dado, retomaron la vieja conversación.
—Con respecto a lo de antes, ninguna de mis amigas esperaba convertirse en los elementos de la armonía, pero siguieron con sus responsabilidades diarias como si nada hubiese pasado.
—Me alegro que tú y tus amigas hayan conservado quienes son, yo todavía sigo fiel a mi cutie mark, mire allá.
En un estante arriba de la ventana que estaba detrás de su escritorio, había figurillas de madera talladas a casco, en ellas se retrataban ponis que eran importantes para el gobernador, distintos objetos y monumentos varios.
—¿Eso los hizo usted?
Handicraft asintió.
—Son solo algunas de las figuras más importantes que hice, las demás están en mi casa.
—¿Puedo?
—Adelante.
Twilight envolvió las figuras más llamativas y las trajo consigo, pudo sentir la suavidad del tallado y la calidad de la pintura que usaba para colorearlas.
—¿Cómo es que siendo tan hábil en esto terminó siendo gobernador?
—Pues, es tradición que el hijo mayor del gobernador tomé su puesto cuando este ya no es capaz de ejercer la labor. Tuve que hacer algo que no estaba señalado en mi marca pero estoy contento con ello, de vez en cuando logró hacer una que otra figura en mi tiempo libre —explicó dándole otro bocado a su comida.
Twilight siguió admirando las figuras de madera mientras el gobernador explicaba su origen, algunas con historias simples otras un tanto largas que debía resumir. Ambos estaban tan concentrados que no notaron como un poni terrestre con lentes observaba desde la ventana, oculto para que los guardias no notaran su presencia. No supo porque, pero cuando Twilight salió de la habitación se vio obligado a salir a los diez minutos y espiarla en su almuerzo.
Cuando las pequeñas ramas del arbusto se convirtieron en una molestia que picaban casi todo su pequeño cuerpo, tuvo un momento de razonamiento y salió de allí, cubierto con algo de vegetación la cual se sacudió antes de alejarse de allí.
—¿Qué estoy haciendo? —se preguntó sacándose una rama de los lentes— ¿Por qué no puedo estar lejos de ella?
Al igual que Shining en su momento, comenzó a recorrer la ciudad con dirección incierta, pero a diferencia de él, trataba de encontrar una solución a sus conflictivas emociones.
Los platos estaban casi vacios, las figuras habían regresado a su respectivo lugar de reposo y la conversación regresó a temas importantes.
—¿Y cómo es la vida en Ponyville? —preguntó Handicraft.
—Es… diferente… muy diferente a este lugar —respondió Twilight un tanto desanimada.
—¿Qué sucede princesa Twilight?
—Es que… en los pocos días que llevo aquí pude notar lo maravilloso de su comunidad, tan cálida y unida, las parejas caminan por las calles sin miedo a ser rechazadas. En cambio, Ponyville es una cuna de heterofobos, dispuestos a desterrar a cualquiera que muestre un poco de aprecio hacia el género opuesto.
—Eso es horrible —dijo el gobernador—, me recuerda a la era de las persecuciones.
—Al menos me siento aliviada de saber que hay una ciudad donde sólo admiten ponis heterosexuales.
—Se equivoca princesa Twilight —corrigió el gobernador dando un último mordisco a su ensalada—, aquí aceptamos a todos por igual.
—Pero al leer su historia, imaginé que luego de pasar por tanto no querrían aceptar a nadie por temor a ser discriminados en su propia ciudad.
Mientras Twilight acababa su plato de ensalada, Handicraft le explicó:
—Lo que usted dice fue cierto, antes, los primeros tres gobernadores prohibieron la entrada a todo aquel que no fuera heterosexual. Creían que de esa manera, los ponis vivirían en paz durante toda su vida, no como ellos que sufrieron en gran parte de la suya antes de fundar Dodge City. Pero a causa de ello, el pueblo rápidamente se estancó y no progresaba, además, ese mismo trato discriminatorio hizo que ningún negocio en Equestria hiciera tratos con nosotros, el tercer gobierno fue el peor de todos.
Tanto Handicraft como Twilight dieron un trago a la limonada antes de proseguir.
—Los gobernadores posteriores afianzaron el pueblo pero continuaron con las políticas discriminatorias hasta que el séptimo gobernador, luego de muchos años de negativa por parte del pueblo, abrió las puertas de la ciudad a todo aquel que tuviera los valores de la tolerancia y amistad, sin importar el género.
—Es una linda historia —comentó Twilight dejando su plato vacio a un lado.
—Gracias, ahora todo ese esfuerzo se vio recompensado con una ciudad prospera y ciudadanos felices, todo está en perfecto equilibrium.
La última palabra dejó descolocada a la princesa de la amistad.
—Es una palabra en ingles para equilibrio, princesa.
—Es que no estoy muy al tanto en el estudio de los demás idiomas —justificó la princesa.
Cuando el gobernador estaba por llamar al mozo para traer la carta de postres, el secretario de Handicraft entró galopando a toda velocidad.
—Lamento interrumpirlo señor, pero hay algo que debo contarle en privado —dijo agitado.
—¿Es de real urgencia?
—Así es.
—Vuelvo en un segundo, princesa.
—No hay problema.
El gobernador y el secretario se alejaron unos instantes para contarle la noticia repentina, la cara del gobernador se desfiguraba entre sorpresa y desagrado. Le susurró unas instrucciones al secretario, remarcando que las hiciera lo más pronto posible, y finalizó diciéndole que pronto estaría allí.
Una vez terminada la charla, el secretario huyó despavorido del lugar y el gobernador fue con Twilight.
—Espero que no lo tome a mal princesa, pero acaba de surgir un tema de suma importancia que requiere de mi supervisión inmediata.
—No hay problema, ¿hay algo en lo que pueda ayudar?
—Ese es el tema, por su seguridad, le recomiendo quedarse dentro de la alcaldía o si quiere puede retirarse al hotel, pero le recomiendo encarecidamente que no salga hasta que todo esté en orden.
—Está bien, regresaré al hotel.
—Gracias por su comprensión, si quiere puede ordenar cualquier cosa de la sección de postres y llevárselo, son todos exquisitos.
—Muchas gracias, pero ya estoy satisfecha.
—Muy bien entonces, con su permiso, me retiro, que tenga un buen día.
El gobernador salió rápidamente de allí, el capitán de la guardia ciudadana lo esperaba.
—Infórmeme la situación capitán.
—El grupo de protesta llegó con días de anticipación, se rumora que es por la visita de la princesa Twilight Sparkle a la ciudad.
—No sé cómo se habrán enterado, pero eso no importa, ella está a salvo, ¿ya desplegaron las medidas de seguridad?
—Como siempre señor, la barrera de ponis está formada y los protestantes están detrás de ella.
—¿Y qué hay de los pegasos veloces?
—Desplegados en varias de las esquinas y patrullas recorriendo el cielo para no perder de vista a los grafiteros.
—Muy bien.
Ambos estaban llegando a la estación de trenes, desde donde estaban se podía apreciar a un gran tumulto de ponis que llevaban letreros con leyendas varias, pero todas apuntando a lo mismo, la protección de las parejas del mismo sexo. Estaban a punto de llegar cuando el gobernador le hizo la pregunta más importante:
—¿Mi atril está listo?
—Por supuesto señor.
Al llegar, una horda de ruido ensordecedor lo recibió. Antes de subir al atril, el gobernador se acomodó el traje, arregló su melena e inspeccionó sus dientes con su lengua para asegurarse que no tuviera restos de espinaca en ellos. Una vez listo, subió para recibir a la multitud.
Antes de hablar, dio un par de toques al micrófono para asegurarse que estuvieran encendidos, una vez que escuchó el retumbe en los altavoces, aclaró su garganta y dijo:
—Sean todos ustedes bienvenidos a Dodge City, soy el gobernador Handicraft y estoy aquí para recordarles que apoyo cualquier tipo de manifestación ciudadana siempre que cuiden y respeten el espacio a su alrededor. Es por ello que este año, no se les permitirá el paso a la ciudad y deberán manifestarse en esta área entre la estación de trenes y la ciudad propiamente dicha.
La horda de ponis a favor de las familias y el matrimonio igualitario dejaron escapar gritos en contra de la medida tomada por el gobernador, algunos incluso llegaron a arrojarle huevos y tomate, pero el escudo de plástico de los guardias los detuvieron antes de poder arruinar su imagen.
—Por favor, mantengamos el orden, no queremos disturbios, yo estaré a su disposición en todo momento.
Concluido su discurso, bajó del atril, le dijo un par de cosas a su capitán y luego se quedó allí para asegurarse que las cosas no salieran de control.
Mientras tanto en el hotel, Magnifying Glass regresaba a su habitación agitado luego de que algunos vecinos de la zona le contaban lo que estaba a punto de suceder mientras cerraban sus negocios y aseguraban sus hogares para evitar sufrir daños materiales. El detective se acercó a la ventana y cerró las cortinas, dejando un pequeño hueco por donde mirar, pero nada parecía suceder todavía. De pronto, escuchó ruidos provenientes del cuarto de junto, muchos pasos, muchas palabras. Al acercarse a la puerta para escuchar mejor, todas las ponis que reservaron la habitación salieron entusiasmadas y con sus alforjas dispuestas a retirarse del hotel.
—¡Vamos a pintar esta ciudad! —exclamó una de ellas.
Pero rápidamente fue callada por todas las demás para no revelar su plan y corrieron hacia el exterior. El detective no tardó demasiado en unir las piezas del rompecabezas para saber lo que tenían planeado hacer.
Resignado por perder un día de investigación, se recostó en su cama y encendió la radio.
XXX
Una hora luego de iniciada la protesta, la ciudad se convirtió en un caos. Incluso con todas las medidas extras, de algún modo un gran grupo de protestantes lograron pasar la barrera y comenzaron a realizar actos vandálicos por todos lados; desde pintar grafitis hasta romper propiedad privada. Los pegasos veloces de la guardia hacían todo lo posible para detener a los vándalos, pero eran demasiados, no podían evitar todos aquellos actos delictivos.
Ante los problemas, Twilight decidió salir de la alcaldía para ver que estaba pasando. Recorrió las calles de la ciudad sólo para encontrarse con grafitis, cosas rotas y persecuciones tanto en el cielo como en la tierra. Ella quiso ayudar, por lo que buscó entre las calles algún grupo de manifestantes que estuviera infringiendo la ley. Cinco cuadras después, la princesa encontró lo que estaba buscando.
—¡Oigan ustedes, bajen la pintura! —gritó Twilight acercándose al grupo.
Las susodichas se asustaron y voltearon para ver a la mismísima princesa de la amistad en persona. Susurraron entre ellas al corroborar que los rumores eran ciertos. Una vez que tuvieron a Twilight en frente suyo, hicieron una reverencia.
—Lo que están haciendo es daño a la propiedad privada, como princesa de la amistad les ordenó que se detengan ahora mismo —expresó ella en el tono más formal posible.
Las demás se miraron entre sí.
—Lo siento princesa Twilight, pero lo que hacemos está lejos de su jurisdicción, no lo entendería.
—Creo que puedo darme una idea —dijo mirando el grafiti que rezaba "familia unida"—, no importa, entréguenme los aerosoles y las dejaré ir antes que la autoridad local las arreste.
—Espere un momento alteza, ¿Qué hace usted en Dodge City? —preguntó una de las ponis que estaba con una pañoleta roja y negra, con tono de interrogatorio.
Las demás llevaban las suyas pero de otros colores y diseños.
—Sin ofender, pero eso no le incumbe, ahora por favor, entréguenme sus cosas.
—Lo lamentamos princesa, pero si usted está a favor de ellos —dijo en tono despectivo—, no tenemos más opción que dejar en claro nuestro mensaje.
El grupo de cinco ponis se fueron acercando a la princesa mientras agitaban sus aerosoles, Twilight comenzó a retroceder ante su avance. A los pocos metros, la princesa chocó contra la pared, sin lugar a donde irse ante el inminente ataque de los manifestantes, miró a los lados, había un callejón donde tal vez…
—¡Lleve nuestro mensaje princesa Twilight!
—¡No!
Ella no fue la que gritó, sino Dry, quien había corrido por todo el callejón para ayudarla, saltando frente a ella, recibiendo en sus ojos y parte de su cuerpo la descarga de cinco latas de pintura en aerosol y cayendo al suelo, dejando escapar alaridos de dolor por el ardor en sus ojos. Instintivamente, Twilight cubrió a ambos con un domo mágico el cual los manifestantes comenzaron a golpear en vano.
—¡Guardia! —exclamó Twilight usando su magia para incrementar el rango de su grito.
Dos pegasos que sobrevolaban no muy lejos de allí acudieron al llamado, al ver el escenario, uno decidió ir con la princesa para prestarle ayuda mientras el otro perseguía al grupo de manifestantes que escapaban a toda velocidad, dejando atrás los aerosoles que utilizaron para pintar a Dry.
XXX
—¿Cómo está doctora? —preguntó Twilight luego de esperar treinta minutos en la sala de espera del hospital.
—Es un honor conocerla princesa Twilight, su amigo Dry está en buen estado y fuera de riesgo.
—Es un alivio —dijo Twilight dejando atrás sus preocupaciones.
—Sí, la única complicación es que tendrá que usar una venda en los ojos hasta mañana por el aerosol que recibió, por lo que deberá pasar la noche aquí. Pero un par de lavados y un tratamiento mágico serán suficientes para curarlo.
—Me alegra escucharlo, ¿puedo pasar a verlo?
—Claro, con su permiso, debo llevar estos informes.
La doctora se retiró y Twilight ingresó al cuarto de Dry, este estaba escuchando la radio en su mesita de luz cuando escuchó los cascos de un poni acercarse a él.
—De verdad esta ciudad es más interesante de lo que pensé, doctora —comentó Dry.
—La doctora ya se fue.
—Oh, Twilight, no me di cuenta —dijo apenado.
Ahora podía apreciarlo, tenía los ojos vendados en su totalidad, y la bata de hospital le tapaba las manchas de pintura de su cuerpo.
—Vine a dejarte esto —dijo Twilight dejándole sus lentes en su regazo.
Dry tanteó el objeto y lo reconoció al instante.
—¡Oh, mis lentes, por Celestia, pensé que los había perdido!
—Los encontré en el callejón de donde saliste para salvarme.
—No podré usarlos hasta mañana pero gracias, de verdad.
—No —respondió Twilight acercándose a su lado—, gracias a ti, por salvarme de esos ponis.
—No tiene porque agradecerme, sólo la vi en peligro y actué, además, eran simples ponis con aerosoles, seguramente enfrentó peligros mucho mayores, lo mío no fue tan grande.
—Tiene razón, si enfrenté cosas mucho peores, pero eso no significa que lo que hizo por mí no tenga valor, yo realmente lo apreció.
Twilight levantó su casco y lo estrechó con el de Dry, este se estremeció por el toque. Ambos volvieron a conectarse como las otras veces.
—Sé que esto puede ser medio repentino, pero mañana habrá una especie de baile y quería saber si quiere ir conmigo —propuso Dry.
Esa simple oración salió de la nada, sin pensarlo, sin razonarlo, al contrario de todo aquel día en que estuvo analizando sus sentimientos hacia Twilight. Y es que decir eso lo liberaba, le daba paz. Las vendas en sus ojos ocultaban su expresión de preocupación mientras miraba al frente, esperando la respuesta de Twilight.
—Después de todo lo que hizo por mí, es lo menos que puedo hacer, acepto su invitación.
Hasta aquí llegó el capitulo señores, espero les haya gustado.
Ha pasado tiempo desde el ultimo capitulo, pero gracias a que la biblioteca donde voy a escribir volvió de sus vacaciones pude regresar y estoy listo para terminar con este fanfic, al cual le quedan solo dos capitulos por delante.
En este espacio, voy a responder los reviews dejados en el capitulo anterior por parte de:
Linkwarriorx0: Gracias por el comentario.
misery680: Gracias por el comentario. Con respecto a tu duda, Celestia no ve a Spike como un hijo, si vamos al caso, lo más cercano a eso sería Twilight.
Recuerden, si les gustó dejen un review, si tienen alguna duda o consulta pueden mandarme un MP, no muerdo, tambien pueden darle like a la pagina de facebook "exelion fanfiction" para estar enterados de avances y otras cosas, link en mi perfil o pueden buscarlo por FB.
Nos vemos gente, se despide, Exelion.
