Hola chic s! Os traigo las novedades de las que os hablé... ¡y son mejores de lo que pensaba! ¡Empiezo a trabajar en un colegio en mi misma provincia, a una hora o algo más de mi pueblo! ¡Estoy que no me lo creo! Bueno, lo que es seguro es que los fines de semana volveré a casa y podré actualizar. Así que nada, he decidido compartir con vosotros mi felicidad regalándoos un nuevo capítulo. ¡Disfrutadlo!
Nos hemos reunido en mi casa. Misteriosamente, Irons nos ha dado el día libre después de anunciarnos que va a decir algo muy importante delante de toda Raccoon City. Huele a rueda de prensa… y estoy convencida de que tiene algo que ver con nuestro futuro.
Ya lo dejó caer ayer: nuestras horas en la comisaría están prácticamente contadas. Chris ha estado causando muchos problemas últimamente. Parece que está cansado de ser el niño bueno. Desde que hablamos aquel día en la comisaría no ha vuelto a comentar nada más de sus planes.
Me pregunto si estará tramando algo. Tal vez deba hablar con él más tarde, cuando estemos más tranquilos. Estamos bastante callados. Queremos saber qué es lo que tiene que decir Irons. Estoy sentada en el centro, entre Chris y Rebecca. Barry está sentado en una silla junto a la mesa.
-Chicos… pase lo que pase… no voy a abandonaros –nos dice rompiendo el tenso silencio de la sala de estar. Sé que se siente muy culpable después de ser engañado por Wesker.
Debería estar muy enfadada con él porque casi consigue que me mate ese engendro que antaño había sido la hija de George Trevor, el arquitecto de la mansión Spencer. Descubrimos ciertas pruebas de que Umbrella había utilizado a la familia Trevor para llevar a cabo diferentes experimentos con el virus que estaban desarrollando.
Chris le dice algo a Barry, pero me distraigo al escuchar mi teléfono vibrar. Es un mensaje. Frunzo el ceño. Ahora mismo sólo quiero que me dejen tranquila. Pero mi sorpresa es mayúscula cuando veo que el mensaje es de Tom. Dios, el pobre no se merece absolutamente nada de lo que le estoy haciendo. Siento asco de mí misma.
Desde que volvimos de la mansión casi he roto el contacto con él. Tom no tiene ni idea de qué es lo que pasa. Lo único que sabe es por lo que escucha en las noticias… y no creo que ésa sea una fuente de información muy fiable.
No me evites más. Tenemos que hablar.
No me hace falta leer el mensaje más veces para saber que tiene toda la razón. Le he estado evitando todo el tiempo, y sé que se merece una explicación por mi comportamiento. Ya arreglaré las cosas en su debido momento, cuando termine toda esta pesadilla… si es que algún día termina.
Brad ha decidido no acudir a esta reunión. Sé que si por él fuera ya se habría largado de la ciudad hace mucho tiempo. Pero Irons, de una manera u otra, nos tiene controlados todo el tiempo. En fin, quizás después de todo lo mejor que puede hacer es mantenerse lo más alejado posible del peligro.
La presentadora da paso al corresponsal que se encuentra en la comisaría de policía. Me incorporo en el sofá y me quedo observando atentamente la pantalla. Y allí aparece la sala de prensa donde nos presentaron a todos nosotros en nuestro primer día, donde dedicamos unas palabras de tranquilidad y seguridad a toda la población de Raccoon.
Irons está sentado en el centro de la mesa, hablando en voz baja con su secretaria. El jefe de policía tiene unos papeles en la mano que consulta de vez en cuando con el ceño fruncido, pero con una leve sonrisilla triunfal. Algo me dice que lo que vamos a escuchar no nos va a gustar ni un pelo.
Se levanta de su silla y se acerca al atril, situándose en el centro de todas las miradas. Los flashes de las cámaras empiezan a inundar la escena. Se aclara la garganta y se acerca al micrófono sin un ápice de duda. Se le ve muy tranquilo.
-Buenas tardes a todos los periodistas que habéis acudido a esta rueda de prensa y a todos los ciudadanos que están escuchando atentamente lo que tengo que decir –comienzo diciendo el jefe de policía con un tono de voz alegre, como si estuviera disfrutando verdaderamente de todo esto -. Como ya sabrán, hace unas dos semanas se produjo un terrible accidente en el que perdieron la vida más de la mitad de los miembros del equipo S.T.A.R.S. –hace una pequeña pausa -. El equipo se encontraba investigando una serie de asesinatos que se estaban produciendo en las montañas Arklays. Pusimos toda nuestra fe y nuestras esperanzas en ellos… ¿y qué ocurrió? Pues que no han conseguido ninguna pista; los asesinos siguen ahí fuera –lanza un dedo acusador contra la cámara con el gesto encendido por la furia. Me estoy empezando a sentir hasta mal a pesar de que sé que no somos los culpables -. Pero eso no es todo. Tras haber demostrado una gran incompetencia y un bajo compromiso con la ciudadanía, se han estado inventando una curiosa historia sobre supuestos seres caníbales y experimentos. Ya les puedo asegurar que la corporación no tiene nada que ver con ella. He mantenido largas reuniones con los directivos, y todos afirman que la mansión lleva deshabitada muchos años, y que la explosión se debió a unos compuestos químicos en mal estado que tendrían que haber sido retirados. De todos modos, el departamento de policía y la propia corporación han enviado a sus propios equipos, y no se ha encontrado nada extraño.
-Qué coincidencia –murmura Chris a mi lado -. Han tenido tiempo suficiente para limpiar todas y cada una de las pruebas.
Un periodista le hace una pregunta que no llego a oír. Todos seguimos guardando silencio, deseosos de escucharlo todo.
-Respecto a lo que va a pasar con el equipo de los S.T.A.R.S., debo anunciar que serán cortados de sueldo y empleo en cuanto realicemos los trámites necesarios… -doy un salto de mi asiento. ¡No me lo puedo creer! -. Tenemos pruebas más que suficientes para sospechar que nuestros agentes… llevaban una doble vida –agita delante de la cámara diferentes papeles que tiene en las manos antes de empezar a leerlos -. Un reconocimiento psicológico y una serie de pruebas han determinado lo siguiente: el señor Vickers no posee las capacidades necesarias para ejercer su labor: sin temple, baja autoestima, sin autocontrol, ataques de pánico… Sin duda nos equivocamos con él. De la señorita Chambers tenemos constancia de que se ha estado aprovechando de nuestra generosidad para desarrollar una nueva droga que pretendía comercializar entre la población –ahora son mis compañeros los que se levantan sorprendidos.
-¡Maldito mentiroso! –exclama Rebecca con las manos en la cabeza -. ¡Le pedí los laboratorios para analizar el virus, no para desarrollar ningún tipo de droga!
No hace falta que lo jure. Nosotros mismos sabemos de su interés por estudiar todo lo que tiene que ver con ese virus que ha creado la corporación. Dios, si de Brad y Rebecca ha dicho eso… ¿qué dirá del resto?
-Quién iba a pensar que alguien con tanta experiencia nos iba a defraudar tanto como Barry Burton –continúa hablando Irons. No sé por qué, pero me da que se está guardando lo mejor para el final -. Los exámenes realizados a nuestros agentes sugieren que horas antes de partir hacia la montañas Arklays ingirieron grandes cantidades de alcohol y drogas, todo perpetrado por el señor Burton –niego varias veces en silencio al oírlo. Joder, ¿y ahora qué? -. Pero lo que más duele es haber confiado en una persona que, bajo mi punto de vista, nunca tendría que haber estado aquí. Sí, les hablo de Jill Valentine –hay algunos murmullos en la sala -. La señorita Valentine ha tenido algún que otro problema con la justicia en el pasado. Su padre es el famoso ladrón del estado de Lousiana Dick Valentine, que actualmente se encuentra en la cárcel esperando una sentencia. Tenemos constancia de que la señorita Valentine, al igual que sus compañeros, había consumido grandes cantidades de alcohol y droga poco antes de la misión. Y es que aquí no acaba todo –hace otra pequeña pausa. Dios, no quiero seguir escuchando. Me voy encontrando peor por momentos -. Parece ser… que mantenía una relación sentimental con su compañero Chris Redfield, y que no se cortaban ni un pelo en mostrarlo estuvieran donde estuvieran –hay más murmullos. Miro a mis compañeros. Esto se está pareciendo más a un culebrón que otra cosa.
-¿En serio que no encuentra otra excusa para vender? –comenta Chris aguantándose la risa. Desde luego que este tipo es patético.
-Lo peor es que la gente se lo cree –contesta Rebecca con los ojos muy fijos en la pantalla y con una decepción profunda.
-El señor Redfield ha estado desobedeciendo órdenes constantemente desde que llegó a esta unidad, y yo, por mantener contento a su capitán, hacía la vista gorda… -continúa contando Irons ante la atenta mirada de todos los que están presentes.
-No puedo más con esta mierda –anuncio dirigiéndose hacia la salida. No puedo seguir ni un segundo más allí.
-¡Jill, espera! –oigo gritar a Chris cuando estoy saliendo por la puerta.
Bajo las escaleras a buen ritmo. Espero no encontrarme con nadie. Creo que voy a ir un rato al parque infantil que hay junto al bloque para despejarme un poco. Necesito pensar, digerir toda esta situación. Irons lo ha conseguido: nos ha dado donde más nos duele. Ha puesto a todo el mundo en contra nuestra.
Salgo del bloque de pisos dando un gran portazo. Miro hacia el frente, y me quedo helada al ver a Tom situado con los brazos cruzados delante de mi coche. Lo que me faltaba. Sólo espero que no haya escuchado ninguna palabra de lo que ese cretino ha contado.
-Tom… -murmuro casi sin voz. Me siento avergonzada, culpable, mala persona. ¿Tan mal se ha portado este chico para merecerse esto?
-Ya me ha quedado todo claro –me suelta de forma seca y sin alterar su gesto -. Tu jefe me ha abierto los ojos…
Y mis temores se hacen realidad.
-¿De verdad que te crees todas esas chorradas que ha estado contando? –le pregunto casi con súplica. Lo que más temía… está sucediendo -. Dime que no es verdad, Tom…
-¿Cuándo pensabas contarme que entre tú y ese gilipollas de Redfield había algo? ¿Por eso me has estado evitando? –me grita señalándome con el dedo. Mira hacia mi piso y suelta una carcajada irónica -. Anda, pero si está allí y todo asomado a la ventana… Seguro que os lo habéis estado pasando muy bien… ¡Y yo muy preocupado porque pensaba que había hecho algo mal! ¡Pero no! ¡El puto problema eres tú! Una ladrona, una alcohólica, una drogadicta… Quién lo hubiera imaginado.
-Tom… pensaba que tú…
-¡Se acabó! –exclama Tom apartándose de mí como si fuera un trapo sucio -. No quiero seguir participando de este juego. Me siento manipulado y traicionado por una persona… que consideraba leal.
-¡Tom, espera! –grito cuando se da media vuelta y pone rumbo a su casa. Me quedo allí plantada con las lágrimas bajándome por las mejillas -. ¡Tom!
Maldita sea. Me apoyo contra la pared y me llevo las manos a la cara sin poder parar de llorar. ¿Qué hemos hecho para merecernos este castigo?
¡Guau! ¡Guau! ¡Qué de cosas han pasado!
Xaori: Espero haber resulto tu duda sobre Tom en el capítulo :P Como ya ves, la situación no ha ido demasiado bien, y la verdad es que se ha enterado de la peor forma posible... Me da lástima en el fondo. Y bueno, a Irons y a Amanda los va a odiar más todavía... y mucho... ya verás lo que tengo entre manos :O
TheLastHokage: Ya sabes que a Chris y Jill les une un fuerte vínculo desde el incidente de la mansión, y es normal que intenten apoyarse el uno sobre el otro después también de todas las experiencias que han compartido. Y bueno, lo mismo que le dije a Xaori... Vas a odiar a esos dos mucho más.
Bueno, esto es todo por hoy. Espero hacer una actualización el viernes, como siempre, si no el sábado estaré por aquí. ¡Deseadme suerte, porque empieza una etapa muy importante en mi vida! ¡Saludos y que tengáis una buena semana!
