Hello everybody! Aquí estoy ya de vuelta por casa después de una semana llena de emociones, nueva vida y alegría. Tal y como os prometí, os dejo el siguiente capítulo. ¡Disfrutadlo!
Pasan los días, y la situación sigue igual de confusa. Hemos recogido todas nuestras pertenencias de la comisaría, o al menos la mayoría de ellas. Desde el anuncio de Irons, hemos pasado a ser el blanco favorito de los medios de comunicación y de la ciudad en general.
Quién iba a decirnos que hace poco más de un año nos idolatraban, y ahora somos una especie de terroristas que han sembrado el caos y la confusión. Al menos, estamos juntos en esto. Todos los días nos reunimos y decidimos los pasos a seguir. Nunca quedamos en el mismo lugar, aunque siempre procuramos que sea en casa de alguno de nosotros.
Cada vez está resultando más difícil reunirse, sobre todo porque los periodistas nos siguen allá por donde vamos. Parece que tienen una especie de imán. No hay otra cosa de la que no se hable en la televisión, en la radio o en el periódico. No le he dicho a Claire absolutamente nada de lo que ha pasado. Basta con que se lo cuente para que venga corriendo en mi busca.
No, lo que necesito ahora es que esté lo más lejos posible de los problemas. Si Umbrella, o cualquier otro que nos quiera seguir la pista, descubre mi relación con Claire… Quién sabe lo que podría pasar.
Voy de camino a casa de Brad. Por mucho que me cueste asimilarlo, necesito su ayuda. Aún no he hablado con nadie de mis planes. Simplemente he puesto a los demás en la pista de investigar todo lo posible a la corporación. También quiero encargarme de Irons, pero eso queda en un segundo plano.
Dejo el coche en una zona de aparcamientos situada frente al bloque de apartamentos. No sé cómo se tomará Brad mi visita. Sólo le pregunté si iba a estar por la tarde en su piso, y me respondió con un tímido sí. A pesar de que sé que lo único que quiere es quitarse de en medio, necesitamos su ayuda.
Miro de un lado a otro con desconfianza. Parece que nadie me ha seguido. Desde que Irons anunció nuestra destitución, no he podido quitarme de la cabeza la sensación de que ha dejado vía libre a la corporación para que nos dé caza. Somos los únicos que conocemos sus planes, y apuesto mi cabeza a que su principal prioridad ahora mismo es silenciarnos.
Me pongo una gorra y unas gafas de sol para pasar lo más inadvertido posible. Bajo del coche mirando de un lado a otro, y cruzo la calle rápidamente, sin mirar a nada ni a nadie. Me acerco al portero y llamo al piso de Brad. Espero unos segundos hasta que una voz asustada me responde. No puedo evitar sonreír.
-¿Sí? ¿Quién es?
-Soy Chris. Te dije que vendría a verte.
-Ah, Chris… -se detiene unos segundos -. Esto… creo que no es un buen momento.
Pongo los ojos en blanco. Madre de Dios. Ni que le estuviera pidiendo que diera su vida por mí.
-Brad, sólo necesito que me hagas un favor. Es por una buena causa. Todos salimos ganando. ¿No quieres llevar ante la justicia a los causantes de tantos problemas?
-Sí… Es sólo que… -vuelve a titubear. Apoyo la mano en la pared perdiendo un poco la paciencia. Va a ser más difícil de lo que pensaba -. ¿Y si nos descubren y vienen a por mí?
-Ya lo están haciendo –le suelto casi sin pensarlo. Brad suelta un grito al otro lado -. Desde que Irons nos despidió ha dejado vía libre para que vayan a por nosotros. Así que tú eliges… o nos ayudas a que Raccoon City no pague las consecuencias de esos experimentos… o Umbrella se saldrá con la suya y continuarán poniendo en peligro a todos los ciudadanos.
Brad se queda en silencio al otro lado. No dice nada durante unos instantes, y ya me estoy temiendo lo peor cuando oigo el ruido del portón al abrirse. Suspiro aliviado. Bien hecho, Brad. Me acerco al ascensor y pulso el botón de llamada. Espero no cruzarme con nadie. Seguro que hay alguien que me conoce.
Cuando el ascensor abre sus puertas, bajan de él una madre y sus dos hijos. Se me quedan mirando unos instantes, pero yo no me entretengo. Entro en el ascensor y pulso el botón de la séptima planta. Lo último que veo es a la madre diciéndole algo a sus hijos.
No me importa. Tengo la conciencia muy tranquila. Mi móvil vibra en el bolsillo. Lo consulto rápidamente en el momento en el que se abren las puertas del ascensor. Es Jill. Ha escrito en el grupo que hemos creado. Nos llamamos "Los cinco". Dice que ha encontrado algo de información en un paseo que se ha dado por la comisaría, y que la compartirá con nosotros en nuestra próxima quedada. Excelente.
Salgo del ascensor y camino con decisión hacia la puerta que está enfrente. Pego un par de veces en la puerta, y ésta se abre casi automáticamente. Brad me estaba esperando al otro lado. Está muy nervioso. No para de mirar de un lado a otro.
-Tranquilo, no vengo a robarte ni nada de eso –bromeo mientras entro en el apartamento examinando un poco el lugar.
Es un piso bastante pequeño y con trastos por casi todos los sitios. Es un auténtico milagro pasar por allí y no caerse. Veo hasta las maletas del gallina en lo alto del sofá. Parece que tiene mucha prisa por irse.
-No sé por qué pero no me sorprende tu… arranque de cobardía –comento entrando en el salón con los brazos cruzados y lanzando una mirada de reproche a Brad.
Hace una mueca y se queda en silencio. En sus ojos veo unos destellos de duda, como si estuviera decidiendo qué es lo mejor que puede hacer en ese momento. Ya sabemos su firme decisión de poner tierra de por medio y alejarse de los problemas.
-Bueno… no… paráis de hablar de investigar a Umbrella… y… no quiero tener problemas con ellos.
Pongo los ojos en blanco. Desde luego que a este tío nadie le va a hacer cambiar de opinión.
-No te estoy pidiendo que me des un riñón ni nada de eso… Sólo necesito un favor –guardo silencio y escruto con la mirada la sala -. ¿Dónde tienes el portátil?
Mi pregunta parece sorprenderle, ya que tarda unos instantes en responder.
-En… la mesa… ¿Para qué lo necesitas?
-Enciéndelo –le ordeno sonando más brusco de lo que quiero. Brad parece captar la urgencia de mi ruego, y se acerca a su ordenador.
Lo enciende y se sienta en una silla de madera. Yo me acerco y me siento en la de al lado. Busco en el bolsillo de mi pantalón el objeto que necesito darle a Brad, que no es otro que un pen drive. Me lo dejó Barry anoche cuando le conté lo que quería hacer. Al principio se mostró un poco reacio, pero al final entró en razón.
Es el único que sabe el comienzo del plan. No quiero involucrar a Jill y a Rebecca todavía. Ellas ya están teniendo su propia lucha con el constante acoso al que están siendo sometidas por parte de los medios. Pero es vital que alguien distraiga a la masa mientras el resto trabajamos en silencio.
-Bueno… ¿y ahora qué? –me pregunta Brad un tanto temeroso. Sabe que, como buen informático, puedo pedirle casi cualquier cosa.
-Necesito que entres en los sistemas de Umbrella y cojas todo lo que puedas –le digo poniéndole en la mano el pen. Brad lo mira con puro terror, y dirige su mirada alternativamente hacia mí y el pen.
-¿Qué? ¿Estás loco? –me mira de hito en hito. A mí también me parece una locura, pero es lo único que podemos hacer en este momento -. ¿Quieres que venga a por mí todo su ejército?
-Por si no te has dado cuenta, ya lo están haciendo –le explico con total calma, para intentar quitarle hierro al asunto. Suelta un gritito que por poco me hace reír. Vamos, que ni que le hubiera contado cómo nacen los niños o algo por el estilo.
-No… no pienso hacerlo. Esos de Umbrella tienen los recursos suficientes para llegar hasta nosotros. ¡Nos eliminarán sin pensarlo!
Doy un fuerte manotazo en la mesa provocando un nuevo grito de Brad. Mi paciencia tiene un límite, y este tipo la está agotando hoy a marchas forzadas.
-Umbrella va a venir por nosotros igualmente. Y lo mejor que podemos hacer es estar preparados para cuando eso ocurra. Por eso… necesitamos esa información… y tú eres el único que puedes ayudarnos.
Brad me mira con duda, con la boca semiabierta y sin decir nada. Creo que voy a ser incapaz de hacerle entender que tenemos que saber qué es lo que está tramando la corporación para actuar en consecuencia. Yo no soy de los que se quedan de brazos cruzados… y mis compañeros tampoco.
-Brad… por favor –le suplico casi poniéndome de rodillas. Es lo único que me falta. Si me vieran los demás…
Brad suspira… e introduce el pen drive en un puerto de su ordenador. Y ahora soy yo el que suspira aliviado. Sabía que en el fondo Brad iba a ayudarnos. Después de todo, Umbrella nos ha causado muchos problemas y daños a todos. Observo atentamente cómo se introduce en la página de la corporación.
-No va a ser nada fácil burlar sus sistemas de seguridad –comenta Brad examinando detenidamente la pantalla -. Por no mencionar los cortafuegos que tendré que superar… No sé de cuánto tiempo dispondré hasta que me pillen… Tengo buenos sistemas, pero seguro que los suyos son mejores.
Asiento de forma distraída asimilando todo lo que me está contando. Ahora me entra un nuevo temor: ¿y si no le da tiempo suficiente y no consigue pillar nada? La visita habrá sido para nada, y nuestros esfuerzos en vano.
-Bueno, allá voy… -comenta Brad moviendo los dedos rápidamente por el teclado -. No creo que tenga más de un minuto.
-Lo que sea… ¡Vamos!
No sé cuánto tiempo ha pasado hasta que Brad, jadeando y exhausto por su lucha contra los sistemas de Umbrella, da por finalizada la copia de datos.
-He hecho todo cuanto he podido… -afirma con un hilo de voz y con unas gotas de sudor bajando por su frente. No tenía ni idea de burlar un sistema de seguridad fuera tan difícil -. No sé si lo que hay dentro te servirá, pero no me pidas que lo vuelva a intentar… Ya deben haber localizado mi señal de IP… ¡y pueden que estén viniendo hacia aquí!
-Tienes razón –asiento rápidamente guardando el pen drive como oro en paño -. Vámonos de aquí antes de que sea demasiado tarde.
En ese momento empieza a sonar mi teléfono. Lo miro extrañado. Es Jill. Me pregunto qué querrá. Teníamos previsto reunirnos esta noche para poner en común todo lo que hemos encontrado. Decido no hacerla esperar más. Puede ser importante.
-Hola Jill. ¿Qué tal? –la saludo mientras salimos del apartamento de Brad. No me molesto en coger el ascensor. Bajo las escaleras a buen ritmo.
-Chris… tenemos un problema.
Detengo de pronto mi carrera al oír sus palabras. Brad me adelanta sin pararse.
-¿Qué ha pasado?
-Han estado aquí… -se detiene unos segundos… y no tardo en asimilar lo que quiere decirme -. Los de Umbrella han puesto mi casa patas arriba buscando algo…
-¿Te han quitado algo?
-El pasaporte.
Maldita sea. Cierro los ojos lamentando nuestra suerte. Ahora sí que tenemos un problema muy gordo. Vienen a por nosotros.
Este Brad no aprende nunca... ¡Es un gallina nato! Parece que la cruzada no ha hecho más que empezar.
Xaori: Jolin, tampoco quiero que te juegues el puesto de trabajo por mí jajajaja. Take it easy! Ya sabes que Irons haría lo que sea por tal de quedar él como un santo... y ya te digo, esto no es más que el principio. No va a parar hasta verlos caer, y empleará cualquier cosa con tal de conseguirlo.
TheLastHokage: Amanda nunca ha jugado limpio. Todos los sabemos jeje. Y Irons, bueno, no hace decirlo. Es un c... nato. He querido reflejar la angustia que siente Jill por llegar al final de este asunto, y que está dispuesta a hacer lo que sea necesario para hacerlo, siempre al lado de Chris, por supuesto jeje.
Pues nada, esto es todo por esta semana. ¡La próxima semana más! Gracias a todos por los ánimos y los comentarios.
